-Tsukki, viéndote bien, creo que has crecido unos centímetros ¿no lo crees?
-No lo sé, me siento igual. -respondió lánguidamente.
Yamaguchi y Tsukki iban camino a sus respectivas casas como de costumbre. Y Yamaguchi alababa a Tsukki por detalles como ese, también, como era costumbre.
-Es increíble, unos centímetros más y medirás 2 metros. -Sus ojos centellaban de la emoción-. Con semejante estatura podrías llegar ser el jugador más valioso del equipo.
-No me interesa. -cortó con la mayor sinceridad.
-¿Enserio? En estas circunstancias, si perfeccionas tus habilidades, ni siquiera Hinata con toda su energía podría rebasarte. Bueno, más ahora que Hinata no entrena tanto como antes. -No eran amigos cercanos ni nada por el estilo, pero las repentinas desapariciones de Hinata lo tenían hasta a él con un nudo en la garganta- ¿Qué podría causar una actitud así en una persona como él?
Todos en el club de volleyball reaccionaron de formas distintas: Tanaka y Nishinoya tuvieron su pequeño ataque de pánico; Kageyama, como era de esperarse, se enojó con él por no practicar lo suficiente; Ennoshita, Narita y Kinoshita mostraron su preocupación, no de manera tan exagerada como hicieron Tanaka y Nishinoya; Daichi, Suga y Asahi, el trió paternal del equipo, acordaron darle su espacio a Hinata, después de todo, no quedarse hasta tarde entrenando no era algo que reprocharle; Mientras, Tsukki no le dio la menor importancia y Yamaguchi decidió seguir su ejemplo. Al fin y al cabo, no hubo nadie que no lo notara.
-Tampoco me interesa. -dijo Tsukki-. Si tiene cosas más importantes que hacer, o si ya dejó de interesarle el volleyball, es asunto suyo.
-Tienes razón. -La desilusión se hacia notar en el tono del chico pecoso-. Pero aun así sería una lástima que lo dejara.
Pasaron junto a un parque a mitad de camino. En él, se veía a dos muchachos jugando en la cancha de volleyball. El alto hacía un saque, y el de menor estatura lo recibía.
-¿Huh? -Yamaguchi ladeó la cabeza y enfocó la vista.- ¿Hinata?
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《No ha vuelto a llamarme desde el viernes. -Se lamentaba Hinata, celular en mano. Durante todo el día no pudo pensar en otra cosa que no fuera El Gran Rey y por qué este no volvió a citarlo para entrenar. Solo que, a diferencia de la escuela, en su habitación tenia total privacidad para angustiarse a su gusto. -¿Será que se tomó estos días libres? Podría llamarlo para ver que todo esté bien. O tal vez tuvo un accidente; puede que esté en una sala de hospital ahora mismo ¡Así ya no podrá jugar en la Interhigh! -Sacudió su cabeza-. Cálmate, cálmate, aún hay muchas posibilidades. Debería llamarlo. No, no quiero molestarlo. Si él no me ha hablado debe ser por algo importante, aunque... Si fuera algo importante no tendría por que llamarme, ni que fuéramos tan cercanos. -Recordó sus entrenamientos junto al Gran Rey. Jamás creyó que se divertiría tanto- ¿Y si ya se cansó de mí? De seguro se enojó conmigo por no aprender lo suficientemente rápido. Lo hice desperdiciar su tiempo ¡Tuve la oportunidad de entrenar con uno de los mejores setters que existen y la eché a la basura!》
Se quejó con un sonido entre grito y sollozo bastante fuerte, al mismo tiempo que se jalaba los cabellos y se tiraba de rodillas, sin soltar el celular ni un segundo, por supuesto. Entonces, casi de inmediato, Natsu se apareció para callarlo en nombre de toda la familia quienes, como personas normales, trataban de dormir.
Se metió debajo de las sabanas y continuó observando su celular.
《Bueno, bueno, no tiene por qué ser mi culpa ¿cierto? Quizás se metió en problemas con su equipo por no practicar con ellos. -Si le pasó a él ¿Por qué no habría de pasarle lo mismo a Oikawa? Solo que Hinata, a diferencia del capitán de Seijoh, no fue honesto con su equipo-. Si se enterarán de que practiqué a escondidas con El Gran Rey me matarían. Especialmente Kageyama.
"Me duele el estómago, tengo un proyecto para mañana, mi madre necesita de mi ayuda en casa, debo cuidar de mi hermana enferma" fueron sus excusas.
-Pobre miserable. -lloraba Tanaka.
Era a su preciado equipo a quién le mentía, pero valía la pena. Entrenarse con Oikawa le era de mucha ayuda. Incluso Daichi lo felicitó cuando se percató de su mejora al recibir el balón.
El reloj daba las 3 de la mañana. Los parpados de Hinata comenzaban a sentirse pesados.
-¿Debería llamarlo? -murmuró-. Quiero volver... A entrenar con él. Quiero. -Parpadeaba incapaz de mantener los ojos abiertos. "Gran Rey" se mostró escrito entre los contactos del móvil. Sus dedos presionaron las teclas del celular y escribieron, lentos y con inercia-. Quiero...
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Al despertarse, todavía sostenía el celular en la mano. Se frotó los ojos, miró la pantalla, y darse cuenta de lo que escribió, sirvió para levantarlo mejor que 10 tazas de café:
"Quiero verte"
-¡Waaaah! -Abrió los ojos de par en par y saltó fuera de la cama con la habilidad de un resorte.- Q-Q-Qué, Qué... ¡¿Qué hice?! Sueno como una chica que extraña a su novio.
Se imaginó a si mismo diciendo aquellas palabras, entrelazándose de brazos y hablando entre pucheros, como haría una chica en un intento de lucir tierna. Además del típico fondo rosa con destellos y esas especies de burbujas que aparecen en las series románticas.
-No, no, no, no, no ¡No! -negaba con la cabeza. Eso le pasaba por ver animes Shojos con su hermana. Siempre que sus padres lo encontraban viéndolos, argumentaba que Natsu lo obligaba; casi cierto-. Yo solo escribí la verdad; Tenía ganas de entrenar así que se lo dije...escribí. De ninguna manera fue con intención romántica. El Gran Rey entenderá, seguramente. Cosas del volley...
El celular de Hinata vibró de repente y este del susto lo mandó a volar por la ventana. De otro modo jamás se enteraba de que olvidó cerrar la ventana por la noche. (1)
Consideró saltar por la ventana, pero una pequeña parte de su cerebro llamada: sentido común, le aconsejó que usara la puerta. Y aun así, la velocidad con la que llegó al patio hizo parecer que voló. Giró la cabeza para todos lados hasta dar con el celular y saltó por él como si fuera un balon al que debiera salvar.
Para su buena suerte, el aparato estaba intacto. Para su desgracia:
"Veme en el centro comercial, hoy, después de clases. Hora de siempre." Le mandó Oikawa.
《Tu y yo, después de clases. Centro comercial. Falta y te cortaré la cabeza para usarla como balón.》 Tradujo su cerebro.
-¡Ahhhhhh! ¡No lo entendió! Realmente le molestó lo que escribí. Ahora de seguro cree que le pedí que me entrenara solo para acercarme a él ¡WAAAH! -gritó a los cuatro vientos.
-¡Nii-chan, ya cállate! -se oyó desde el interior de la casa.
Recibió un segundo mensaje:
"Lleva ropa casual"
《Sin tu uniforme no podrán reconocerte en la morgue, pues cuando acabe contigo no tendrás rostro que identificar .》En su imaginación, Oikawa sostenía un cuchillo de carnicero y reía malévolamente.
-Voy a morir, voy a morir, voy a morir. -deliraba Hinata- ¡¿Por qué diablos le escribí eso?! Necesito ayuda ¿Y si no voy al centro comercial y le pido ayuda a los chicos del club?
《 ¡Hinata, idiota! Nos engañaste todo este tiempo. Maldito de traidor.》
Poco importaba a dónde fuera, su muerta estaba asegurada. En aquel momento, no era posible distinguir expresión alguna sobre su rostro. Todo él palideció a tal grado que más bien parecía un pedazo de papel con el alma escapándosele por la boca.
Se preparó para ir a clases, y antes de cruzar la salida a paso lúgubre, se dirigió a su hermana, la cual desayunaba en el comedor.
-Natsu, debí hacerte caso. Espero que, algún día, llegues a perdonarme. -El aura a su alrededor se veía sombría y pesada.
Hinata partió a la escuela mientras su hermana lo miraba confundida.
-Ojala fuera lo más raro que ha dicho...
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El entrenador Ukai y el profesor Takeda hablaban sobre algún campamento al que les gustaría llevarse al equipo. Aún faltaba mover ciertos hilos y convencer a varias personas así que decidieron tomarse el asunto con discreción. Sería una lástima que los alumnos se emocionarán por algo no pasaría, por lo tanto los dejaron practicar el resto del entrenamiento a gusto.
Hinata simplemente temblaba; temblaba, se tambaleaba, cometía los errores más impensables y su cara tenía un aspecto como de cuando estaba por vomitar de los nervios antes de su primer partido. De algún modo, logró no morir por el transcurso del día. Después de varios delirios y comidas de cabeza, por fin decidió encontrarse con Oikawa, alias: el asesino del machete, en el centro comercial. Creyó que, si iba a morir, prefería que lo asesinara una sola persona y no once; más o menos, según quienes de su equipo tuvieran las ganas de cambiar el club temporalmente a uno de boxeo.
Al final del entrenamiento, Ukai llamó a Daichi para discutir sobre alguna asunto, y él como sospechó que le tomaría tiempo, se los comentó a sus fieles de tercero, además de recomendarles que se adelantarán.
El resto se dirigió a los vestidores. Pero por supuesto, nadie lo hizo más rápido que Hinata, quien de hecho se adelantó y salió volando segundos antes de que acabara la práctica. El equipo ya se había acostumbrado a los erráticos escapes del número diez, así que lo dejaron pasar como si ya fuera una costumbre. La mayoría menos uno.
Para el armador más joven de Karasuo, este extraño acontecimiento no era suficiente para desequilibrarlo. Él fue, sin dudas, el que se sobresaltó más que nadie. No obstante, estaba seguro de conocer a Hinata; sabía que jamás se rendiría con convertirse en el mejor, así que se centró en él mismo y esperó a que la locura pasara. O eso trató. Para un armador, es imposible no ver por sus compañeros, incluso por los molestos. Y ese preciso día, Hinata era un desastre tan grande, que no fue posible ignorarlo... En gran parte porque se encargó de sabotear el entrenamiento.
-Oye ¿A dónde vas? -Le preguntó Kageyama, luego de seguirlo a los vestidores y encontrarlo vistiéndose con ropa que visiblemente no era el uniforme escolar.
Hinata se sobresaltó y la ropa se le fue de las manos.
-Oh-Oh-Hola, "Kagyama". 《Déjame ir. No quiero convertirme en su bolsa de boxeo humana.》 Yo iba a... 《¡¿Cuáles eran mis excusas?!》Mi, mi hermana esta...
-Déjate de excusas, idiota. Vestido así es obvio que no vas a casa a cuidar de tu hermana enferma. Llevas días actuando de esa forma ¿Es que ya no recuerdas la promesa que hiciste cuando perdimos contra Seijoh?
《Maldición. -Justamente tenía que mencionarlo-. Ahora si le digo la verdad me matará antes que El Gran Rey.》
-Oh, así que no se lo has dicho. -se escuchó detrás de ellos.
Ninguno de los dos oyó cuando sus Tsukki y Yamaguchi abrieron la puerta. Tanaka, Nishinoya, y los de tercero a excepción del capitán entraron luego.
-Oigan ¿Qué pasa aquí? -exigió saber Tanaka- ¿Qué, están peleándose de nuevo?
-Sí, sí, el ambiente está muy tenso. -aportó el líbero.
Mientras tanto, Yamaguchi se preguntaba si fue buena idea contarle a Tsukki lo que vio en el parque
-Anda ¿Por qué no decirles? -Intentó aligerar la situación.
-¿D-D-D-Decirles qué?
《 ¿Sabrán?》Se preguntó Hinata.
-Tú sabes -insistió el chico de lentes-, lo de ese chico de Seijoh... O será que lo ocultas porque en realidad le das información de los entrenamientos al equipo enemigo ¿Eh, pequeño traidor?
《 ¡Lo saben!》
Las piernas de Hinata temblaban cual gelatina. Buen trabajo Tsukki. Extrañas son las veces en que te diviertes.
-¿Seijoh? -La noticia le vino a Kageyama como un balde de agua fría en la cabeza.
Dentro de los vestidores se dio el completo caos. Todo el mundo quería saber lo que sucedía, por lo que acosaban al indefenso Hinata con preguntas y una que otra amenaza. Este únicamente sentía como su muerte se aproximaba cada vez más,
-... Solo era un chiste. -mencionó Tsukki, aunque ya a nadie le interesó oirlo. De ahí en adelante ya no había nada que pudiera aportar, o más bien que quisiera. Él y Yamaguchi se fueron de la misma manera en que llegaron: sin que absolutamente nadie lo notara.
Al final, Suga y Asahi lograron callar a los demás revoltosos. No hay necesidad de nombrarlos.
-Oye, Tsukishima no habla en serio ¿verdad, Hinata? No le darías información de nuestros entrenamientos a otros equipos ¿cierto? -Asahi esperaba equivocarse.
-N-No, claro que no ¡Jamás lo haría! La verdad es... -Tomó un largo trago de aire-. Un día... me encontré con Oikawa por casualidad, y desde ese día... Él me ha estado enseñando a recibir.
La reacción no se hizo esperar.
-¡Hijo de puta pedófilo! Voy a cortarle las bo...
-¡TANAKA! -lo interrumpió Suga.
-¿E-Entrenando con Oikawa-san? -Fue lo que rescató Kageyama- ¿Estas demente, o qué? ¿Te diriges ahora a entrenar con él?
-No, no. Vamos a ir al centro comercial, lo juro. -Hinata tampoco captó el doble sentido.
-¿Una cita? Ese maldito pervertido ya lo tiene todo planeado. -sacó Nishinoya de conclusión.
-¿Cita? -Recordó el mensaje que le envió la noche anterior-. Yo y... -De un momento a otro, fue jalado del cuello de la camisa.
-¡¿Cómo puedes entrenar a escondidas con Oikawa y actuar como si todo fuera normal?! ¡Grandísimo idiota! -le gritaba mientras lo sacudía bruscamente de los hombros.
-Basta ya. -Suga imponiendo orden por segunda vez-. Es su vida, Hinata puede hacer lo que quiera.
-Que quede claro que no salgo con él -agitaba la cabeza
Aún con la advertencia de Suga, el setter gruñón de primero y los dos intensos chicos de segundo no esperaron ni un segundo para volver a unirse en un coro de gritos, amenazas e inconformidad.
-¡YA BASTA! -Suga imponiendo orden, versión definitiva-. Hinata, ¿podrías retirarte? Tengo que hablar con ellos por un momento.
-P-Pero es que yo...
-¡Ahora!
Él obedeció enseguida. Suga podía dar miedo a veces.
-¿Qué? ¿Va a dejarlo ir así sin más, Suga-san?
-Escúchenme bien. Tenemos cosas más importantes por las qué preocuparnos. El Interhigh se acerca, si queremos tener una oportunidad debemos concentrarnos en ello. Esta situación se aclarará tarde o temprano. Y sobre todo, no hay necesidad de meter a Daichi en esto. El ya tiene demasiado en mente como para preocuparlo con otras cosas. ¿Queda entendido?
Ryu y Noya intercambiaron miradas. Después de unos segundos asintieron entre si, lo cual solo podía significar una cosa. Hora de usar el arma secreta.
-No queríamos decirte esto -comenzó Tanaka-, pero Suga -Colocó una mano sobre su hombro-... Eres como nuestra madre.
Esa no se la esperaba.
-¿M-Madre?
-Sí, sí, eres la madre del equipo. Siempre te preocupas por nosotros hasta de las cosas que no tienen nada que ver con volleyball; nos ayudas, nos apoyas y nos regañas todo el tiempo. Es por eso que no puedes dejar que tu hijo caiga en las garras del pedófilo enemigo.
-Ambos son menores de edad, así que no es pedofilia. -Nadie pareció escuchar a Asahi.
-Piensa en las perversiones que podría hacerle ese tipo de Seijoh. –Masculló Tanaka apretando el puño- ¿Qué madre permitiría algo así?
-Nadie va a pervertir a nadie -dijo Suga, acentuando cada palabra.
-¿Cómo estas tan seguro?
-Sí ¿Cómo?
-Bueno, yo...
Antes de siquiera pensarse una respuesta, Nishinoya lo jaló de un brazo hasta la puerta y apuntó con un dedo a Hinata quien se dirigía hacia su bicicleta mientras su mochila y ropa amontonada entre si se le caían de los brazos.
-Solo míralo, esta podría ser la última vez que veas a tu hijo... Virgen. -Le susurró lo más cerca que pudo al oído. Suga sintió escalofríos.
Para Sugawara, debía serle obvio pensar que un estudiante no se aprovecharía de otro solo porque sí, pero su opinión personal sobre Oikawa comenzaban a hacerlo dudar sobre qué creer.
-Suga-san te están manipulando. -Asahi: la única persona consiente dentro del vestidor.
Sería mentira negarlo. A pesar de que su contacto con Oikawa fue mínimo, recordaba bien su actitud engreída y orgullosa de la primera vez que lo enfrentaron. el momento en que retó a Kageyama frente a todos, os poderosos servicios dirigidos especialmente a Tsukishima, la manera con que acorraló a todo el equipo... Además que su reputación de mujeriego es bien conocida hasta para Karasuno. Una reputación así, más una actitud como la suya...
-Kageyama, tú conoces a Oikawa mejor que nosotros ¿Qué es lo que piensas de todo esto?
Kageyama realmente se tomó unos segundos para pensarlo.
-Oikawa es molesto y despiadado.
-... Pero
-¿Pero qué?
-¡¿No hay pero?!
Suga se acorraló a si mismo. Le echó un vistazo a su, aparentemente hijo, al que le costaba meter su ropa dentro de la mochila. Cada segundo que dudaba, perdía tiempo antes de que se fuera.
-De acuerdo. -accedió Suga con semblante serio-. Pero que Daichi no se entere.
-¡Sí! -celebraron Ryu y Noya.
-Oigan, oigan ¿Realmente haremos esto? ¿Espiar a nuestro compañero?
-Vamos Asahi -Nishinoya le dio un palmazo en la espalda-, somos una familia, ven con nosotros y demuestra que tenemos pantalones para defender a nuestro hermano.
-¿Hermano? -rió mientras rascaba su mejilla-. Creí que dirían que soy el padre, ya que Suga...
-Deja de soñar Asahi, Daichi es el padre.
-Ah, sí, claro. Sí. -volvió a reír.
Daichi discuta cuestiones técnicas con el entrenador. Hinata terminaba de vestirse junto a du bicicleta y se dirigía directo a su esperada muerte. Sin embargo, Oikawa aguardaba con un plan distinto, uno que no terminará en tragedia... O por lo menos no tan mierda.
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(1) Ok. No tengo ni idea de si hay una ventana en el cuarto de Hinata, y no voy a buscar el capítulo donde aparece su habitación solo para verificar. Es solo que, imaginármelo lanzando su celular por la ventana me da mucha risa.
Tardó más de lo que quisiera -llora en una esquina- Pero meh! Yolo
Por cierto, Muchas Gracias por las reviews
Dato curioso: en algún momento, cuando llevaba la mayor parte de este fic escrita, me di cuenta de que había olvidado la existencia de Kageyama por completo. Lo siento Kageyama, no es que no me importes, es solo que...
