Oikawa esperaba justo en la entrada del centro comercial, dando vueltas por todo el lugar, algo más ansioso de lo que hubiera estado en cualquier cita. Probablemente porque, la noche anterior, recibió un mensaje un tanto sugestivo de su próximo acompañante, y el cual por cierto, es un hombre al igual que él.

Dentro de su mente ya se había impuesto la inquebrantable convicción de no sentir nada por su pequeño aprendiz. Puede que lo considerara divertido, que sorprendentemente su compañía fuera agradable, que disfrutara de verlo practicar, que el brillo que irradiaban sus ojos le resultara cegador, que sus expresiones faciales fueran la cosa más tierna que jamás haya visto en ninguna chica, que su cuerpecito fuera tan enérgico y a la vez tan vulnerable que lo hiciera sentirse con ganas de...

《Alto ahí Oikawa. -se decía a sí mismo-. Vine aquí a dejar las cosas claras. No tengo idea de qué clase de feromonas liberé para que ahora hasta los hombres de otras escuelas sean atraídos hacia mí, pero no dejaré que esto siga yéndoseme de las manos.》

Luego de recibir el mensaje y golpearse la frente contra el suelo, ya pudo ir abandonando la idea de tener una noche tranquila y se dedicó a reflexionar sobre las veleidades del universo por, más o menos, ocho horas.

《"Quiero verte". –los ojos se le ennegrecieron por mirar el mensaje la noche entera-. ¿Acaso es una jodida broma?》

"Veámonos en el centro comercial" fue lo que acabó enviándole en un acto de impulsividad como aquel que tuvo cuando abandonó dramáticamente el salón de clases.

Pero ¿Qué diablos sería lo que harían al llegar ahí? ¿Cenar? ¿Hablar de sus sentimientos? ¿Mandarlo a la mierda? Ni siquiera estaba seguro de como sentirse.

No podría enamorarse de él, simplemente no aceptaba la idea. Él es el chico al que todas las chicas dedican sus suspiros, no los chicos ¿Qué pensaría la gente a su alrededor si un día se enterarán de que tiene una relación con el enano gritón del otro equipo? Poco atrás habría negado tales aseveraciones, convencido de que al pequeño número diez solo lo buscaba por asuntos de volleyball. Y justo después de declararlo en su cabeza, le llega ese mensaje para destruirle en mil pedazos todo en lo que creía.

¿Acaso Hinata siempre se sintió de esa forma hacia él? ¿Los chicos del club, insólitamente, tenían razón? ¿Desde cuándo Oikawa era tan ignorante como para ser el último en darse cuenta de esto? El mundo se volvía de cabeza.

《 ¿Qué clase de dimensión es esta?》

Se acercó a Iwauzumi. Definitivamente no deseaba que sus compañeros metieran las narices en su lio, pero Oikawa se sentía tan fuera de órbita que un pequeño consejo no le vendría mal.

-Iwa-chan ¿Qué debo hacer? -le preguntó luego de contarle lo sucedido.

-¿Tendrás una cita con él?

-Si... ¡Digo no! -corrigió jalándose los cabellos.

El colapso mental de Oikawa estaba tan cerca que hasta Hajime sintió la presión en el aire que rodeaba a su armador. Tooru siempre fue la clase de persona que controlaba la situación. Luego recordó el caos en que su distracción hundió al equipo semanas atrás y concluyó que simplemente era un idiota.

-Mira, lo que sea que intentes hacer, mantén la calma. Solo piensa que este es otro partido en que debes vencer al oponente... De alguna forma. -Oikawa pareció entender el punto, así que prosiguió-. Llévalo a algún lugar donde te sientas cómodo ¿Qué no planeabas arrastrarme a aquel lugar donde los ovnis harían algo en el cielo y toda esa basura?

-Iwa-chan, no me escuchaste para nada ¿verdad? -Nunca mencionó cosa alguna sobre ver ovnis en esa ocasión, aunque sin duda se moriría por que fuera cierto. Por otra parte, las palabras de Hajime le dieron una idea-. Un lugar donde me sienta cómodo ¿eh?

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Hinata pedaleó tan fuerte el camino entero que olvidó el motivo por el cual se dirigía al centro comercial. Cuando finalmente separó su mente de la bicicleta, volvió a sentirse con ganas de vomitar.

Aún mareándose con cada paso que daba, logró aparcar la bicicleta. La próxima vez consideraría usar el autobús.

《Al final no pude pedirles ayuda a los chicos del club. Y eso que terminé diciéndoles la verdad. -se lamentaba Hinata-. Suga enserio da miedo cuando se enoja, me recuerda a mi madre.》

A pesar de que en su mente era muy probable que aquel encuentro terminara con él destrozado, y seguramente también cubierto de su propio vómito, no podría negar que él mismo fue quien decidió acudir, claro que en parte fue más por el miedo a lo que le pasaría si huía y se atreviera a dejar plantado al Gran Rey.

Cruzó la entrada del centro comercial, rodeando su estómago con los brazos como si eso fuera a servirle de algo. Casi de inmediato y para susto de él, se encontró con su destino, esperándolo impaciente. Hinata tragó saliva. Oikawa, totalmente opuesto a la reacción del peli naranja, corrió hacia él con una sonrisa en el rostro, solo que Hinata, tan asustado, no notó el shock que El gran rey causó en sí mismo con ese recibimiento.

-Chi... Hinata, hola ¿Cómo estás? -Parecía una buena forma de iniciar una conversación.

-¡Sí! -Se paró derecho, como si se estuvieran en un campo militar y Oikawa fuera su capitán- ... E-Esto... B-B-Bi-Bi-Bien.

《Se ve realmente nervioso.》 Pensó Oikawa.

-Aguarda. -Cubrió su boca con ambas manos y corrió a vomitarse en el bote de basura más cercano.

《Eso pasa de estar nervioso. Se ve realmente enfermo》

-¡Oye! ¿Estás bien?

-L-Lo siento.

-¡¿Por qué te disculpas?!

Cualquiera que hubiera sido el plan de Oikawa, estaba saliéndole terriblemente mal. Y eso que apenas comenzaba. Ni siquiera Iwaizumi se atrevería a llamarlo "cita". Sin duda muchos hombres desearon en el pasado tener la suerte de Oikawa, sin embargo, ahora incluso él tenía momentos así. Sí que hay una primera vez para todo.

《 ¿Será que, ahora que ya se me declaró se siente nervioso junto a mí?... Un segundo ¿Eso realmente fue una declaración en primer lugar? 》

Trató de darle una palmada en la espalda. Mala idea, pues antes de siquiera tocarlo por más de dos segundos, el pequeño cuervo volvía a devolver el estómago dentro de la basura.

Debía encontrar alguna forma de ponerlo cómodo, y rápido. De otra forma, terminarían su encuentro con Hinata en la sala de un hospital.

Gracias a un pensamiento oportuno, el chico de Seijoh decidió hablarle de la manera más normal posible. Siendo honesto consigo mismo, dudaba que funcionara, pero de todas maneras, actuó con confianza.

-Conozco un lugar cerca de aquí al que podríamos ir. 《En realidad son dos lugares.》 Sentémonos, charlemos un poco; así te sentirás mejor ¿Te parece bien? -Su voz tuvo un tono amable.

《 ¿Uh? Creí que me odiaría por lo que escribí, pero aún no me ha hecho nada. -cuestionó Hinata, mirándolo cautelosamente-. Espera, ¿y si todo esto es parte de su plan? Quiere llevarme a algún sitio tenebroso para maltratarme. Tengo que escaparme.》

Su cabeza se encontraba casi tan revuelta como su estómago. A fin de cuentas, no hubo oportunidad para huir, ya que los pies del chico de Karasuno se movieron antes de que pudiera sentirlos.

Recorrieron el centro comercial hasta salirse de él y franquear varios establecimientos cercanos.

El capitán de Seijoh permanecía al pendiente del nerviosismo con que su acompañante lo seguía. Marcharse del centro comercial sin duda lo inquietó, pero al menos respirar aire fresco hacía que su rostro perdiera ese tono enfermizo, pensó él.

-Espero y te guste. -seguía intentando romper el hielo-. Es de mis lugares favoritos para comer.

《Por favor que no sea a mí a quien se coma, por favor que no sea a mí...》

-Y ahí está. -señaló el castaño.

"Cosmic Land" aparecía colgado del techo del restaurante, en letras de colores brillantes las cuales hacían difícil no fijarse en ellas. Un lugar de tamaño considerable que, a simple vista, no resulto como nada que Hinata hubiera visitado antes, y eso que solo estaba dejándose guiar por la fachada de afuera.

El peli naranja sentía que perdía el alma por segunda ocasión con solo pararse ante este extraño lugar. Por alguna razón que no sabría explicar, el Cosmic Land lo intimidaba. Probablemente no fuera culpa del Cosmic Land tanto como de sí mismo y la resistencia de su estómago. Y de una cara completamente opuesta de la moneda, aparecía Oikawa, radiante y confiado, como si hubiera llegado a su propio hogar.

Un hombre dentro de una botarga de alíen verde los recibió. En un principio se veía simpático, luego notaron que no dejaba de seguirlos con la mirada. Ambos chicos no pudieron evitar sentirse inquietados; sobre todo Hinata, quien puso una cara de que mojaría los pantalones y saldría corriendo en cualquier momento. Oikawa, dándose cuenta de esto, lo empujó de los hombros; más valía evitarse la molestia de otra vomitada... Y escaparse del alien perturbador, principalmente.

Apenas entraron al restaurante, Oikawa, ganándole la curiosidad, dio un último vistazo al alien, quien le hizo una señal formando un círculo con dos dedos de una mano y metiéndole el dedo índice de la otra.

《Ok. Esto ya me está asustando ¿Incluso los tipos dentro de botargas creen que intento conquistarlo?》

Mejor fingiría que no pasó nada

Dieron un par de vueltas antes de sentarse en un par de sillas altas de la barra de bebidas.

《 ¿Este es el lugar al que veníamos? -pensó Hinata. Si el exterior del restaurante le pareció extraño, el interior era demencial. Mesas y sillas con diseños de naves y rocas espaciales; pinturas fosforescentes de estrellas y planetas en las paredes y el techo; empleados con disfraces que parecían salidos del bar en Star Wars; una iluminación que, si no fuera por las luces de neón por todos lados, sería absolutamente inexistente... -. Se ve algo oscuro... No, viéndolo bien, es bastante genial》

-Gran Rey ¿T-Te gustan los aliens?

Oikawa exhaló.

-¿Qué si me gustan los aliens? -Dulce e inocente Hinata, no tienes ni idea-. ¡Son la cosa más genial del universo! -anunció con orgullo-. Y este lugar es como un tributo hacia ellos, por lo tanto lo adoro. Vengo aquí desde antes de que lo construyeran. -No mentía; Oikawa literalmente contaba los días antes de que el restaurante fuera inaugurado, como también lo visitaba para asegurarse de que todo fuera yendo bien-. No entiendo por qué alguien no querría venir. Apenas entras y te da la sensación de estar en algún lugar remoto de la galaxia ¿Quién no querría comer fideos a la tripa de pulpo espacial, en algún lugar remoto de la galaxia? -cuestionó señalando uno de los platillos del menú-. Siempre trato que Iwa-chan me acompañe, pero él me dice "Ir una vez al mes es más que suficiente, luego todos creerán que somos unos raros"

-¡¿Qué?! ¿Cómo puede venir solo una vez al mes?

-¡Lo sé! ¿Verdad?

Aprovechándose de tener su atención, Oikawa se dio el placer de contarle a su acompañante cada curiosidad, relato y teoría de alienígenas, fenómenos galácticos y el universo en general, de las que nunca lograba desahogarse delante de Iwaizumi o de cualquier otro de sus amigos. Por fin lograba bajar la guardia de Hinata, aunque de cierta forma, disfrutaba más viendo sus curiosas expresiones mientras escuchaba cada palabra con atención, así como sus exclamaciones raras de cuando algún dato lo sorprendía.

Pero, muy a pesar de lo que disfrutara su dudosa "cita", al final de la noche tendría que cumplir con su propósito: aclarar que ninguno de los dos sentía cosa alguna por el otro, y si fuera el caso, esfumarle las ilusiones a Hinata.

《Maldición. Si se suponía que iba rechazarlo ¿por qué carajos llegué tan lejos? Me siento tan cómodo en este momento que cuando hable seriamente con él quedaré como un idiota. -Aún y sabiendo eso, Oikawa continuó-. Ya lo decidí. Haré esto solo para asegurarme de que el enano no está interesado en mí. -En un momento de la plática, el chico de Seijoh se mostró tan entusiasmado que el jugador de Karasuno no pudo evitar mostrarle una sonrisa-. No esta... Interesado en mí.》

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-¿Dónde está? ¡Lo perdimos! -desesperó Tanaka, cansado de correr-. No, no, esperen ¡Los encontré!

-Así se hace Ryu. -lo felicitó Nishinoya- ¡Viva el escuadrón de protección a la virginidad!

Este dispar grupo de jugadores de volleyball, sorprendentemente no se perdió por el camino hasta el centro comercial. Teniendo sumo cuidado de no ser encontrados, escondiéndose detrás de lo que sea que hallarán y empujándose entre si cuando lo situación lo requería, todo con el fin de perseguir a su temporalmente hermano; esto último con el fin de tomarle el pelo a Suga.

-Esto es emocionante. -declaró la mamá cuervo-. Hacer locuras de vez en cuando es divertido

-Je. -resopló Tanaka-. Este debe ser uno de esos momentos en los que tú madre intenta ser "la mamá genial".

-Oigan, oigan. -los llamó Asahi-. No sé por qué los ayudo pero, nuestro "objetivo" se fue.

Siguieron a Hinata y a su detestable acompañante por el tiempo que duraron dentro del centro comercial, pero en el momento en que salieron, perdieron su rastro como si de desaparecer de la faz de la tierra se tratara, o al menos así fue como lo sintieron estos chicos.

-Ese idiota, ira a entrenar a escondidas con Oikawa.

-¿Hablas enserio? Kageyama. -le preguntó Asahi- ¿Jugar volleyball en un centro comercial?

-¡Hey! Los encontré, miren allá. -apuntó Nishinoya con un dedo.

Echaron un vistazo desde lejos. A diferencia de lo que creyera Kageyama, encontraron un extraño lugar muy lejos de ser un gimnasio. Para algunos parecería un restaurante con temática extraterrestre, pero para esta "familia" sobreprotectora tenía más una pinta de bar nocturno para gente de fetiches extraños.

-Jamás había visto ese establecimiento. -reconoció Suga-. Pensar que traería a Hinata a un lugar así.

-¿Qué hacemos ahora? ¿Entramos y pateamos el trasero de ese niño presumido? -Tanaka expulsaba fuego por los ojos.

-Escúchenme mis compañeros -Nishinoya aplaudió y se extendió de brazos-, tengo un plan. Acérquense.

Al parecer, Nishinoya tomaba el liderazgo del equipo.

Formaron un círculo entre ellos, sin percatarse de lo obvios que eran para la gente que pasaba de tener algo entre manos.

-Bien. Primero que nada, debemos crear una distracción, y para eso necesitaremos a Asahi. -El ace del equipo lo miró desconcertado-. Tú entra de forma natural, como si no estuvieras tramando nada. Luego, te acercarás a una persona, quien sea... Mejor que sea más de una, así llamarás más la atención. Y entonces, les ofrecerás de tu mercancía.

-¿Mi qué?

Nishinoya hurgó en su bolsillo y saco una pequeña bolsa transparente con un sospechoso polvo blanco dentro de ella.

-De esto hablo. -contestó Noya-. No se preocupen, es harina

-¿De dónde la sacaste? -preguntó Suga.

-Ya la traía conmigo. No pregunten. En fin, mientras Asahi provoca un escándalo, nosotros aprovecharemos la oportunidad y separaremos a nuestro hermanito de ese desgraciado creído.

-Estás loco. -Si de por si las personas ya creían que era un delincuente-. No sé qué es más preocupante: tu plan o imaginarme en qué utilizarías toda esa harina.

Tanaka tragó saliva y silbó mientras apartaba la vista.

-Anda, tú no te preocupes. Los guardias del lugar llegarán para saber el porqué del alboroto, pero no podrán hacerte nada porque vender harina no es ilegal.

Nishinoya tomó la mano de Asahi y puso en ella una bolsa ziploc repleta hasta el tope de polvo blanco.

-¿Qué se supone que soy? ¿Un narcotraficante mexicano?

-¿Los mexicanos siempre llevan harina en las bolsas? -Eso último no fue sarcasmo. Kageyama realmente necesitaba despegarse un poco de su balón de volleyball, por su propio bien.

-Tú solo entra, nosotros nos encargaremos del resto. -le aseguró Noya, pulgar arriba.

-¿Cómo es que terminé metido en esto? Suga, sal del trance por favor.

-Imposible. -habló Suga seriamente-. En este momento siento una especie de adrenalina que jamás había sentido fuera de un partido. No puedo explicarlo. Pero tampoco dejó de pensar en evitar que mi hijo entre en una situación peligrosa.

-¡Que no eres su madre!

Suficiente locura para el ace.

Por fuera, Asahi pareciera un tipo duro como el muro de Datekou, pero por dentro, era suave como el suavizante con que lavaba su uniforme. Su mente le decía que huyera de ese lugar y buscara a Daichi. 《Él es el padre ¿no? El debería ser el que se encargue de esto.》 Por otro lado, la presión de sus compañeros era demasiado fuerte. Esta vez la victoria sería para el equipo "anti-lógica".

Entró al restaurante a paso lento, cubriéndose la cara con el dorso de la mano para que ni Oikawa o Hinata lograran reconocerlo. Al borde de un bloqueo mental, se decantó por hablarle a un grupo de personas sentadas al extremo del restaurante sobre unas sillas que parecían ser partes de un cohete espacial. Noya tendría sus ideas descabelladas, Mas intentar convencerlos de ayudarlos en su loca misión le pareció mejor idea.

Carraspeó la garganta antes de hablar

-Disculpen. -Tocó tímidamente el hombro de un muchacho sentado de espaldas.

-Oh vaya. Si no es el ace barbudo del Karasuno. -le dirigió el chico de cabello rosado al que tocó, mientras este giraba sobre su asiento y le dirigía una mirada desinteresada apoyado sobre su puño

-Makki, no te aproveches demasiado. -advirtió Hajime.

A Kunimi y Kindaichi, que se encontraban sentados al otro lado de la mesa, se les notaba en el rostro que se divertían con la vergonzosa situación del cuervo.

Los miembros de Karasuno observaban desde el marco de la entrada, incapaces de poder hacer algo.

-¿Qué es eso? -Hanamaki miró detenidamente la pequeña bolsa con harina

-Ah ¿Esto? Es...

-¡COCAÍNA! -Gritó Takahiro a todo pulmón, atrayendo la atención hasta del conserje disfrazado de disfrazado de astronauta- ¡Guardias, ayuda! ¡Esta gente intenta venderme droga!

-¡Retirada! -anunció Tanaka.

Asahi no fue capaz ni de mover un dedo antes de que un par de guardias, anchos como luchadores, se lanzaran sobre él e Iwaizumi.

-¡Hey, cabrones! Se equivocan de persona. -Los guardias, increíblemente pesados, derribaron a ambos chicos. Hajime, con las manos casi esposadas, vio como sus compañeros salían del restaurante- ¡No me dejen, bola de imbéciles!

Hanamaki huyó pregonando "droga" por todo lo alto, seguido de la mayoría de sus cómplices.

Oikawa sacado de su monologo sobre ovnis por culpa de tanto escándalo, casi cae de su asiento al notar la presencia de los dos equipos. Rápidamente, y antes de que Hinata se enterará de nada, Oikawa lo tomó del brazo y huyeron por la puerta trasera.

Los demás equipos, por otra parte, corrieron a todas direcciones hasta acabar a las afueras del centro comercial.

Cansados y sin aliento, a mitad de un estacionamiento terminaron llegando: Suga, Tanaka, Nishinoya, Hanamaki, Kunimi, Kindaichi y el tipo en botarga de alien.

-Um, compañeros -comenzó Kindaichi- ... ¿Quién demonios es este?

-Soy yo -se quitó la cabeza del traje-, Matsukawa.

-Hermano ¿Qué wea? ¿De dónde sacaste una botarga de extraterrestre? -preguntó el peli rosado.

-Me la encontré tirada en el piso del almacén. -señaló el gafete que llevaba cosido al pecho-. Mira, se llama Frank

-Bas...tardos -Tanaka, quien dio varias vueltas antes de llegar, seguía tratando de recuperar el aliento- ¿Qué hacen ustedes aquí?

-¿Eh? ¿Cómo nos llamó el calvito estúpido? -lanzó Takahiro.

-Cabrón...

-Tanaka, alto. -Suga separó a los dos equipos.

-Desgraciados. -les dirigió Nishinoya-. Interfirieron en nuestro plan ¿Por qué estaban ahí?

-Lo mismo podríamos preguntarles. -Kunimi no dejaría que lo insultaran sin defenderse- ¿A qué plan se refieren?

Nishinoya tragó saliva al darse cuenta de que había abierto de más la boca.

-¿A ustedes qué les importa? Lárguense de aquí.

-Jodanse, como si no supiéramos por qué estaban ahí. -Hanamaki tampoco dejaría tomarse por tonto- ¿Creen que permitiríamos que le hicieran algo a nuestro capitán?

-Si quieren pelearse con alguien, háganlo con ese enano cabello de toronja. Él es el que desde hace ya tiempo anda queriendo con nuestro armador. -reveló Matsukawa-. Mejor vayan primero a enterarse de las mañas de su amigo y no vengan a tirarnos mierda a nosotros.

Tanaka se habría lanzado contra el chico en disfraz de extraterrestre, si no hubiera sido porque Suga lo sostuvo del torso.

-¡Aléjense de nosotros y díganle al idiota presumido que no vuelva a intentar siquiera acercarse a Hinata!

-¡Basta! -ordenó Suga a Tanaka- ¿Qué somos, unos vagos? No llegaremos a ningún lado peleándonos de esta forma.

-Concuerdo con su amigo. -contestó Makki-. Cuando se les ocurra algo ya saben dónde encontrarnos. No se esfuercen demasiado.

Ese último comentario no fue de ayuda en calmar a los chicos de Karasuno, a excepción de Suga quien, justo como comentó Asahi, salió del trance.

《Suficiente descontrol por una noche.》 El chico de cabelló gris suspiró exhausto de tanto ajetreo.

-Creo que todos aquí deberíamos ir a sacar a nuestros compañeros de la cárcel.

-Ustedes vayan -dijo Issei-, nosotros vamos acortando camino a Rusia. Chance e Iwaizumi no nos atrapa.

Ambos equipos se retiraron por caminos opuestos. Iban caminando, aún tensos, cuando Suga se detuvo en seco. Parecía que hubiese recordado algo.

-Aguarden un momento... ¿Y Kageyama?

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《Enserio lo hará. -Fue lo que Hinata pensaba mientras El Gran Rey, por alguna extraña razón que él desconocía, lo arrastraba hasta un parque en los exteriores-. Esta vez sí lo hará... Va a darme una golpiza.》

Se tiró al suelo y comenzó a hacer reverencias.

-¡Gran rey, lo siento, lo siento, lo siento! No fue mi intención escribirle eso, yo tenía mucho sueño, no sabía lo que hacía ¡Por favor no me corte la cabeza y la use de balón!

Escaparse de sus compañeros hizo que por un momento Oikawa olvidara el asunto del dichoso mensaje

-¿Qué dijiste? No entiendo. Habla más lento. Y de paso, levántate.

-Q-Que. U-Usted... ¿N-No estás molesto conmigo por el mensaje? -El rostro que puso Oikawa le contagió lo embrollado. No parecía que fuera a golpearlo. De hecho, en ningún momento de la noche lo pareció, y hasta ese momento comenzaba a fijarse en ello.

《 ¿Por qué se disculparía de confesarse?... O lo que sea que haya hecho. ¡¿Qué fue entonces ese maldito mensaje?!》

-Yo... Estaba muy cansado, extrañaba un poco los entrenamientos, y al final, no me di cuenta cuándo lo escribí. Lo siento, juro que no traté de aprovecharme de ti ni nada, es que...

-¿Todo fue un malentendido? -Ni con todas las disculpas de Hinata terminaba de quedarle claro. Dejó pasar un segundo y se preparó para realizar una pregunta en verdad atemorizante-. Entonces... ¿No estás enamorado de mí?

Hinata enrojeció

-Ena... ¿Enamorado? -《Yo y El Gran Rey.》 recitó en su mente. Incluso después de enviarle el mensaje ¿Alguna vez lo pensó seriamente?-. Bueno... Yo diría que, no.

Ahí lo tenía. "No"; una respuesta concreta.

-Ah. Claro. -asintió-. Me alegra, eso lo resuelve todo.

Tendría que habérselo esperado. El mensaje solamente decía que quería verlo, él fue el que decidió interpretarlo de otra manera. Mas de ninguna forma olvidaría que los idiotas del club también tenían una buena parte de la culpa. Mucho menos olvidaría que estuvieron espiándolo en su falsa cita. Eso sí que fue llevar la impertinencia a otro nivel; hasta Hajime estaba ahí.

《 ¿Acaso olvidaron el pequeño detalle de que sigo siendo su capitán? No se pongan a lloriquear cuando termine rebajándome a su nivel. -Hinata continuaba parado cerca de Oikawa, sin saber que decir. El castaño alzó la cabeza.-. Como sea.》

-Mira el cielo. Además del restaurante, este era otro de los lugares a los cuales quería venir hoy. Una buena forma de cerrar el día ¿no?

Hinata alzó la vista al cielo enseguida, y junto a la luna, vio pequeños puntos que brillaban uno cerca de otro. Pocas cosas así de especiales había tenido la oportunidad de ver. Esa clase de fenómenos nunca le fueron de gran interés, pero en ese momento se sentía agradecido de verlo.

-Es un fenómeno astronómico en el que los planetas se alinean -explicó Tooru-, y solo será visible por algunos días. El otro día pasé por este parque y descubrí que desde este lugar puede apreciarse mejor. Pensaba venir aquí con Iwa-chan, pero él consideró que este tipo de cosas son más apropiadas de ver con otro tipo de persona... Aunque bueno, en realidad simplemente no quería estar solo cuando lo viera. -Notó la mirada de Hinata ahora clavada en él-. Bueno, no tiene importancia. Ya es muy tarde. Me iré a casa, tú haz lo mismo. Nos vemos.

Oikawa se dio la vuelta, despidiéndose de espaldas sin mirarlo a la cara. Hinata lo observó alejarse; un par de segundos después, también partió.

Y de ese modo terminaba su malentendido.

Tooru finalmente logró lo que se propuso, afortunadamente, antes de que el rumor se esparciera entre sus fanáticas. Viéndole el lado bueno, la noche no fue tan mala; tuvo la oportunidad de pasar el rato en su restaurante favorito y por fin vio el fenómeno astronómico que estuvo esperando. Así era Oikawa, nuevamente afortunado. Regresaría con sus compañeros y les demostraría lo equivocados que estaban, además de darles una buena patada a cada uno. Ya nada podría distraerlo de los entrenamientos. Adiós Oikawa-mal-jugador y adiós noches en vela. El mundo por fin regresaba a su orden natural.

-¡Ah que rayos! -Gruñó Oikawa,

Se dio la vuelta, corrió hacia Hinata, lo detuvo antes de que pudiera alejarse más de diez metros del parque y le robó un beso.