Era tarde en la noche de un no sé qué de algún año, los planetas se alinearon por ve tú a saber cuántos días y el espectáculo fue visible desde quién sabe qué puntos del mundo para quien sea que le haya importado un carajo ver el cielo.

Lo importante era que Oikawa apretó esas cosas rosadas en su cara llamadas labios, contra las diminutas cosas rosadas en la cara de Hinata, también llamadas labios; salió corriendo, brincando y tarareando; y que el atolondrado peli naranja probablemente se desmayó mucho antes de encontrar su bicicleta.

¿Y que si eso nunca fue parte del plan? A la puta mierda el plan. Ni siquiera hubo un plan desde el principio, siendo honestos. Solo un armador con deseos reprimidos que se resistía a salir del closet y manchar su implacable imagen personal que, según Oikawa, tienen de él.

《 ¿Plan? ¿Cuál plan? ¿Qué es un plan? No existe, nunca existió, es un mito.》

¿Y qué si ya eran pasadas las doce de la noche y su madre le daría el sermón de su vida por no llamarla para avisarle en dónde se encontraba? ¿Y que si los chicos del club invadieron terriblemente su privacidad, siguiéndolo hasta el Cosmic Land y observando desde muy cerca cada pasó que hacía y que, seguramente, utilizarían esa información para burlarse de él más adelante?

Mentira. Puede que estuviera feliz pero tampoco era tan imbécil como para pasarlo por alto. Estaba seguro de que su venganza caería sobre ellos. Algún día. Cuando no estuviera ocupado, saltando de felicidad.

《Hice lo que se me pegó la gana ¿y saben qué? Se sintió bien. Besé a Hinata. Besé a Chibi-chan. ¡Por todos los cosmos!BESÉ A CHIBI-CHAN! -Esta vez ya no saltaba como borrego-. Oh por Plutón ¿¡Qué he hecho!? -El abandonado plan volvía de la muerte para atormentarlo-. Ahora que lo recuerdo, el mismo Chibi-chan me dijo que no estaba enamorado de mí. Pasaron tantas cosas por mi cabeza que lo olvidé por completo. -De pronto volvía a ver el rostro shockeado y enrojecido de Hinata-. Quizás me pase de la raya esta vez. -Comenzó a pensar en lo que vendría por ese beso-. Estoy seguro de que Hinata no irá por ahí contando lo que le hice, no es esa clase de persona. Ojalá y no tenga tanta confianza con sus compañeros, a ellos si los creo capaces de esparcir rumores sobre mí. -Su única esperanza sería que hubiera asustado a Hinata lo suficiente para que bloqueara aquel beso de su memoria-. Por mi parte, sin duda lo disfrute. Debo admitirlo si hace nada festejaba como si le hubiera dado un pelotazo a Ushiwaka en su estúpida cara.》

A esas alturas, ya ni siquiera le molestaba pensar en Hinata de esa forma.

Su revoltoso cabello, su frente sudorosa, labios inmóviles, piernas y brazos temblorosos a morir, ojos abiertos de par en par. Todo él que no venía venir ese beso y que evidentemente no tenía ninguna experiencia de cómo reaccionar en penosos momentos como ese.

Excepto su piel. Su piel sabía por experiencia que tendría que imitar el color de un jitomate y eso Hinata no era capaz de controlarlo. Kyoko lo sabe de sobra.

《Si hay algo que odiaría admitir seria que esos cabrones del club tuvieran razón... Aun así lo admito. -Que se escuchen esos cantos de Aleluya. 1, 2...-. Mierda, no puedo creer que me guste el enano de Karasuno.》

Hinata no era, por obvias razones, igual a ninguna chica con la que hubiera salido. Ni siquiera como la más loca de sus fanáticas. Además de que ahora debía estar tan asustado de él como para no jugar en la Inter High contra Seijoh solo para no cagar la cancha.

Poniéndolo así la idea de salir con Hinata no era tan agradable.

Aunque ¿Qué más daba si las cosas resultaban mal? Solamente sería otra relación más que fracasó. "Que dure lo que tenga que durar" decidió Oikawa, si se le daba la gana lo haría. La gente podría llegar a hablar, pero ya encontraría la forma de mantenerlo en secreto.

-Oikawa.

Escuchó que alguien lo llamaba y de inmediato bajó de la luna. Miró hacia el frente y se encontró con su antiguo némesis de Kitagawa Daichi.

《Ahora que lo recuerdo, mi equipo no era el único en el restaurante.》

No hacían falta palabras. Oikawa ya conocía la razón por la que era afrontado por el setter de Karasuno.

-No sabía que tu también viniste a espiarnos, Tobio ¿Preocupado por tu compañero o simplemente querías verme?

-¿Qué pretendes hacer con Hinata?

《Con que directo al grano.》

-Nunca creí que a alguien como tú le interesarán estas cosas. Cambiaste mucho desde que estábamos en el mismo equipo.

-Responda mi pregunta, por favor. -para ser palabras ciertamente educadas, su tono las hacía oírse bastante desafiantes.

-Así que no solo te entrometes en los asuntos personales de los demás, sino que también metes tu prepotencia como "Rey de la cancha" en ello. Lo lamento por tu equipo, deben sufrir teniéndote a ti husmeando en sus vidas. 《Aunque no es como si yo pudiera presumir del mío.》

-No me interesan sus asuntos personales en lo más mínimo... Pero si usted trata de perjudicar a nuestro equipo o a alguien en especial, yo no dejaré que suceda.

El rey de la cancha, que no veía por nadie más que si mismo, defendiendo a un compañero. Oikawa no se equivocaba al mencionar lo mucho que cambió

-¿Qué, estas celoso? -esperó incomodarlo- ¿Será que sientes algo por mi Chibi-chan?

-Por supuesto. Siento que quiero aplastar su cabeza con mis manos.

-No esa clase de sentir.

Oikawa empezaba a hartarse, por lo que decidió cortarle la conversación a Kageyama ahí mismo y marcharse por otro lado.

-Hinata no saldrá contigo. -declaró fuerte y claro.

Oikawa rió entre dientes.

-¿Quieres apostar, Tobio? -Le dedicó una dulce sonrisa.

Oikawa podría haber deseado que el pequeño número diez borrara por completo de su sistema aquel beso, pero eso fue antes de que su antiguo dolor en el trasero lo retara. En ese instante, lo único que deseaba era que esa misma noche llegara el turno de Hinata para pasársela en vela.

-No volveré a perder. -afirmó el chico de Karasuno.

Justo como Iwaizumi dijo, sería igual a un partido de volleyball. Armador contra armador. Y Hinata sería la bola... O algo así.

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Partamos del punto desde el cuál, la madre del año: Suga, nota la falta de presencia de uno de sus hijos.

-Kageyama ¿Dónde está Kageyama? -insistía mientras hiperventilaba

Como si perderlo no fuera lo suficientemente malo, lidiar con un ataque de pánico no era precisamente oportuno.

-Lo que faltaba. Primero se llevan a Asahi y luego perdemos a Kageyama. Tal vez también se lo llevaron; algún secuestrador se lo encontró y lo metió en la espaciosa parte trasera de una mugrosa van.

-Se está poniendo morado. -señaló Nishinoya-. Suga, aguanta ¡Respira!

-Suga, tranquilízate -Tanaka acudió al rescate-, solo te imaginas cosas. No hay forma de que un secuestrador se haya llevado a Kageyama...

-¿"No hay forma"? Ese chico se iría con cualquiera que le ofreciera una pelota de volleyball.

-¿Cree que Kageyama es un niño o solo que es estúpido? -se preguntó Noya a sí mismo.

-Bien, bien, bien, bien, bien. Esto es lo que haremos. Ustedes vayan por Asahi y yo buscaré a Kageyama, nos veremos en la entrada del centro comercial en cuanto terminemos ¿Bien?

-¡Bien! -afirmaron los chicos de segundo.

-Bien entonces. -Daba la impresión que "bien" fuera su aspirina improvisada.

Finalmente, Sugawara partió gritando el nombre de Kageyama con ambas manos haciéndole de megáfono y girando la cabeza a todas partes, al igual que si buscara a un perro. Mientras, Tanaka y Nishinoya se preguntaban en dónde se pondría una cárcel dentro de una tienda.

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Dos guardias de seguridad custodiaban a Asahi e Iwaizumi dentro de lo que parecían ser las oficina del centro comercial, junto a las cuales se encontraba una pequeña celda, a la que aún no metían a ambos chicos, ya que los guardias habían decidido usarlos para llenar su vacío existencial por no haber logrado nunca ser detectives.

Por falta de nombres que realmente le interesen a alguien, llamémoslos oficial uno y dos.

-Oficiales, les juro que solo es harina. -Asahi llevaba rato suplicándoles-. Fue solo una broma. Ni siquiera una que yo quisiera hacerles; unos amigos me obligaron. La verdad, a mí ni me gustan esas bromas, en absoluto. Suelo ser una persona tranquila. Si me permitieran hacer una llamada...

-Oh vaya. Así que te crees muy listo. -El oficial 2 sonaba ofendido-. Pero escúchame bien barbudo, trabajo en esto desde hace 15 años, me he topado con miles de bastardos buenos para nada como tú. Usa los trucos que quieras, pero ¡No me dejaré engañar otra vez! ¿Me oíste? ¡Nunca!

《 ¿Otra vez?》

-Pero es la verdad, oficiales. Pruébenla y...

-¿Qué la probemos? -se acercó tanto a Asahi que fácilmente le escupió en la cara mientras hablaba- ¿Quieres drogarnos?

-No, no. Claro que no. Es solo...

-Así que ahora llamas mentiroso a mi compañero.

-¿Qué? ¡No! Quiero decir. -Asahi tartamudeaba con cada palabra-. No lo llamo mentiroso, pero...

El guardia se acercaba cada vez más al rostro del angustioso chico, expectante a que terminara la frase.

-¡Hey! ¿No creen que ya sea suficiente? -intervino Iwaizumi. Al principio creyó que callándose los guardias se olvidarían de él y lo terminarían soltando, pero, incluso si no era a él a quien acosaban, la actitud de ambos simplemente le hirvió la sangre. -No hace falta ser un genio para saber que él no es un maldito vendedor de drogas.

-No trates de encubrirlo hijo. -El oficial 1 trataba a Hajime como si intentara ganarse su confianza-. Los tipos como él deberían conseguirse un trabajo en lugar de reclutar jovencitos y meterlos en las calles.

-Tengo 17. -Asahi sonreía de los nervios.

-Sí, y yo soy Einstein. Ahora cierra la boca. -mandó el oficial 2.

-Tu sentencia no será tan dura si escupes la sopa. -Continuó 1-. Anda, delata a los demás drogadictos enfrente de tu jefe, así quizás solo te den unos meses.

-¡Sentencia mis huevos! Yo no tengo nada que ver en esto. Pregúntenles a los demás chicos con los que estaba. Soy estudiante de preparatoria en Aoba Josai, tengo buenas calificaciones y por supuesto que no me drogo. Juego volleyball, soy rematador lateral ¿Ustedes creen que un drogadicto haría deporte?

-¿Sabes? Muchacho. Me recuerdas a mí mismo cuando tenía tu edad. Excelente estudiante, deportista, buen cuerpo; mi vida y yo éramos perfectos. Hasta que decidí juntarme con el chico rudo de la escuela. Lo admiraba con locura. Pedí unirme a su pandilla, pero el problema fue que primero debía pasar por "La iniciación", así que me llevaron a un lote baldío, me metieron en una casa abandonada junto a otros cinco chicos, un Pomeranian, una hielera y tres cucharones. Ahí fue cuando mi vida cambió drásticamente. Entramos a la habitación, atracaron la puerta en caso de que quisiera escapar, y fue entonces que me...

-¡ASAHI!

Tanaka y Nishinoya forzaron la puerta de una patada como los verdaderos héroes que son. Mientras tanto, el rescatado lloraba de felicidad, gimiendo algo que parecían ser los nombres de sus salvadores.

-¿Quiénes son ustedes? -exigió saber 2.

-Mi nombre es Tanaka Ryu, él es Nishinoya Yuu, y venimos a liberar a nuestro amigo. El tipo con barba de allá.

-¿De qué maldita esquina conocen a este hombre? -quiso saber 1.

-No, no, no. Se equivoca. -saltó Nishinoya-. Aunque usted no lo crea, es estudiante de preparatoria. Y aquí está la prueba. -Les mostró en su celular una foto de los integrantes del equipo de Karasuno con sus uniformes puestos y señalo a Asahi con el dedo. -¿Ven? Ahí está. A un lado del chico de anteojos que parece no tener sentimientos.

Tsukishima estornudo en algún lugar de su habitación y continuó limpiando la figura de un Estegosaurio.

-Le pedimos que libere a nuestro camarada ¡Por favor!

-Ah ¿sí? Dennos una razón para hacerlo.

-¡Vender harina no es ilegal! -Nishinoya esperó ese momento por tanto tiempo.

-¡Exacto! -apuntó Tanaka.

El oficial 2 estaba a punto de echarse sobre ellos cuando El oficial 1 levantó el brazo delante de él.

-Déjalos ir. -le ordenó. Luego se dirigió a Tanaka-. Si tú me lo dices te creeré. Luces como un buen muchacho, hijo. Cabello bien recortado, buen cuerpo, sin marcas de agujas.

-¿Dijo buen...?

-¡Larguémonos de aquí! -Asahi salió volando de la oficina sin detenerse a esperar a ninguno.

-¿Y qué hay de mí? -Hajime estaba a punto de levantarse de su asiento cuando el oficial 2 lo detuvo del brazo.

-Quieto hijo, no es por ti por quién vinieron.

-¿¡Qué!? ¡Eso no tiene ni un puto sentido! -La vena en la frente de Iwaizumi estaba a nada de estallar-. Acaban de aceptar que lo que hay en la bolsa no es droga ¿¡Por qué él puede irse y yo no!?

-¡La vida no es justa! Por eso. -respondió el oficial 2-. Algún día tenías que aprenderlo. La vida es una perra sin sentimientos que te corre de tu casa cuando no le llevas suficiente dinero, se queda con tu gato y pone a tus padres de su lado para que no tengas otro lugar a donde ir más que el mugroso sillón magenta de tu compañero de trabajo ¡Esa perra! En este mundo, de lo único que puedes valerte es de ti mismo, gatos y hombros que se te ofrezcan para llorar.

-Yo tengo hombros. -aportó 1, casualmente.

Hasta ese momento, Hajime no había temido de lo que pudiera pasarle si permanecía en el interior de aquella oficina.

-¡Esperen! Ustedes, los de Karasuno ¿Dónde está mi equipo?

-Te abandonaron. Adiós. -Dijo Nishinoya, casi tan rápido como Asahi cuando huyó.

No podría decirlo, pero le pareció ver una sonrisa en su rostro.

-Dijo que... ¡Su puta madre!

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El entrenamiento transcurría con la más posible normalidad que un entrenamiento de Karasuno era capaz de tener.

Hinata se encontraba mucho mejor en comparación al entrenamiento pasado. Suga pensó en hablar con él sobre lo ocurrido la noche anterior, principalmente en si seguía siendo puro y virgen, pero no con esas mismas palabras. Y lo habría hecho si Hinata no lo evitara cada vez que se acercaba a él.

Al final decidió que lo mejor sería dejarlo en paz en lo que se calmaban las aguas. Por si acaso, se aseguró de que esto les quedara claro a Tanaka y Nishinoya, pues era más que seguro que se lanzarían sobre el peli naranja, justo como los discutiblemente buenos hermanos que son. Hinata todavía no sabía que fue espiado por sus propios compañeros y a mamá cuervo le gustaría que siguiera sin saberlo.

Hablando del ejemplar dúo de segundo año, ellos se vieron algo agotados al inicio del entrenamiento. Hasta que vieron a Kyoko y sus energías aumentaron un 110% en menos de 2 segundos. Tal vez tan solo estuvieran esforzándose para no humillarse delante de la manager.

Y en lo que respecta a Kageyama, simplemente estuvo más gruñón de lo habitual.

A pesar de todo, que nadie en particular sobresaliera hizo que Sugawara, a quien por cierto sus niveles de adrenalina ya habían bajado considerablemente, más o menos, desde que halló a Tobio rondando por un parque como un cachorrito perdido, diera un hondo suspiro de alivio.

Nadie podría decir que aquellos chicos tuvieron una noche como pocas, declararon la guerra a un equipo con el que ya eran de por sí enemigos naturales, y casi fueron arrestados... Bueno, casi todos.

En lo que cabe, la actitud de estos chicos fue sorpresivamente normal

Excepto la de Asahi, quien aún tenía "La peor noche de mi vida" escrito en la frente.

En un momento del entrenamiento, mamá cuervo y cuervo "casi me meten a la cárcel" se hidrataban juntos cuando "papá Daichi" se acercó a ellos.

-Chicos, se ven algo cansados. ¿Qué hicieron anoche? Creí que los vería al terminar de hablar con el entrenador pero se marcharon demasiado pronto.

Asahi titubeó algunas palabras antes de que Suga le acertara un codazo en el estómago.

-Estuvimos estudiando hasta tarde. Tú sabes, hay que irse preparando para los exámenes.

Daichi se conformó con esta respuesta. Si Suga lo decía entonces para él debía ser verdad. Aunque eso no le quitaba que fuera un poco sospechoso.

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La profesora formuló una pregunta y le pidió a Hinata que la respondiera. Solo que este ni la oyó pues se había quedado dormido poco después de que iniciara la clase y ahora babeaba sobre su ahora pegajoso cuaderno.

-¡Hinata Shouyo! -gritó la profesora, haciéndolo despertarse con una mirada de espanto en su babeado rostro.

La profesora volvió a preguntarle, pero después de un minuto en el que el pequeño jugador de volley se la pasara mirando el pizarrón sin saber que responderle, ella lo castigó poniéndole tarea extra.

Como si no tuviera ya demasiado, Kageyama se la pasó toda la mañana matándolo con la mirada, lanzándole pases imposibles... Y golpeándolo a propósito ¿por qué no? Lo que para Hinata no era nada nuevo, pero aun así no lo ayudaba a sentirse mejor.

Y es que ¿Cómo demonios esperaban que estuviera en perfectas condiciones cuando no pudo pegar los ojos toda la noche? Su cara estuvo ardiendo tanto que creyó haberse resfriado, Natsu lo hostigó para saber qué hizo en la noche antes de regresar a casa, y sobre todo, ahora estaba en clase de cálculo.

Considerando su estado, su situación muy probablemente empeoraría; aun le quedaban suficientes horas de escuela para ello. Pero no era eso a lo que Hinata le daba mil y un vueltas en su cabeza.

Que toda la culpa cayera sobre Oikawa y ese beso.

¿Por qué tardó tanto ese beso? Es lo que más lo alteraba. Que no solo fue su primer beso, sino también los condenados segundos más largos de toda su vida. Cualquiera con un cronometro podría asegurarle a Shouyo que tan solo pasaron 5 segundos, solo que sería como si estuviera hablándole a la pared, porque él estaba más que seguro que transcurrieron más de mil segundos; amaneció, anocheció y volvió a amanecer y anochecer por lo largo del tiempo que El Gran Rey se aferró a él con labios y manos.

Con tan solo recordarlo, su rostro sufría de nuevo una explosión de calor.

Cuando las campanas que anunciaban la hora del almuerzo finalmente sonaron, Hinata saltó de su asiento, listo mentalmente para hablar con alguien de El Gran Rey y lo que este le hizo. O al menos esperaba estarlo, pues su rostro de verdad explotaría si no lograba sacarlo de su sistema.

Abandonó su salón y se trotó hacia otro.

-Oh, Hinata. -Saludó Yachi, nerviosa. Al parecer la tomó desprevenida, a pesar de ya saber que Hinata iría con ella para estudiar inglés-. ¿Y Kageyama? ¿No vendrá hoy a estudiar?

El peli naranja contaba con que no lo hiciera.

-No creo que Kageyama venga. Él... No se sentía muy bien. -Mentirle a su equipo comenzaba a hacérsele costumbre.

《 ¿Nos dejara a nosotros dos estudiando? -le preocupó a Yachi-. Mis compañeros pensarán cosas extrañas, como que estoy saliendo con él.》 Un escalofrió bajó por la espalda de la rubia.

Hinata se sentó delante de ella. No la conocía de mucho tiempo, pero no ocupaba más para estar seguro de lo inteligente que era. Y por más que lo matara la pena, estaba decidido a contarle.

《 ¿Pero cómo se lo digo?》

-Yachi. Um... Yo... ¡Necesito ayuda de alguien inteligente!

La manager primeriza tardó unos segundos en procesarlo.

-¡Ah! Si claro, te ayudaré a buscarlo.

-Esto... Yachi, me refería a ti.

Lástima. Yachi ya tenía preparada una lista mental de los posibles candidatos a la inteligencia, categorizados en niveles dependiendo de su accesibilidad y conocimientos en determinados temas. Pero ella, ella no estaba incluida en ninguna de esos.

-¿Y-Yo? -pronunció temblorosa. Ni siquiera sabía para qué la necesitaba y ya sentía que hubiera fracasado.

-Te lo suplico ¡Ayúdame, por favor!

Al parecer, Hinata rogó demasiado fuerte, lo que por supuesto, pasó a Yachi aún más nerviosa.

-Lo lamento. No creo estar calificada para aconsejarte. A ti o a quien sea. Habla con alguien que si sea inteligente ¿Por qué no lo haces con alguien de tu equipo?

-¡No puedo hablar de esto con mi equipo! Parte de ellos no lo saben y la otra parte definitivamente no me apoyará. Bueno, hablé con Tsukishima, pero ese idiota no quiso ayudarme.

-Ah, claro. 《Soy su última opción. Y de todos modos siento que debería darle las gracias.》 ¿De qué quieres hablarme?

《No puede ser algo tan complicado. -se convencía la manager-. Seguramente una materia con la que tiene problemas o...》

-¡El Gran Rey me besó!

Yachi quedó en blanco.

Entonces fue que Hinata le contó la historia desde el principio: desde que se encontró con el capitán de Seijoh, hasta que se encontró con los labios del capitán de Seijoh sobre él.

Pero Yachi seguía sin pronunciar palabra alguna.

-¿C-Cuál era tu pregunta?

《 ¿Por qué viene a hablarme a mí de estas cosas? -pensó Yachi-. Si quiere que yo lo ayude, está perdido.》

-¿M-Mi pregunta? No lo sé realmente. Mi cabeza da vueltas y vueltas; es tan confuso. -escondió la mirada-. O-Oikawa me preguntó si yo estaba enamorado de él -decía quedamente-, pero yo nunca me lo había preguntado, así que terminé diciéndole que no. Entonces hizo "eso" de la nada y... No creo que hubiera estado enojado conmigo en ningún momento, y la verdad es que yo no estoy enojado con él por hacerlo. Yo... Él no me desagrada, en absoluto. Aunque Kageyama y los otros lo detestan.

-Si Kageyama lo detesta debe de tener sus razones.

-¡Claro que no! -replicó trepándose al asiento-. No creas nada de lo que Tontoyama diga. El Gran Rey es asombroso ¿Lo has visto jugar? Es súper genial. Además es el capitán de su propio equipo, y también uno de los mejores jugadores de la prefectura. Me contó que incluso práctica con universitarios ¡Así de genial es! No es para nada como el tonto de Kageyama lo describe; él de verdad fue muy amable conmigo, sin importar cuantos errores cometiera. Nunca me perdía la paciencia ni me gritaba como otros idiotas hacen. Y siempre me pregunta si estoy bien cuando recibo un servicio con la cara.

A Yachi le costaba hablar de esos temas, más aún con alguien así de emocionado, por lo que se tomó su tiempo en elegir las palabras correctas.

-Estás diciendo que, ¿T-Te gusta El Gran Rey?

El rostro de Hinata volvía a enrojecerse.

-¿Q-Que si yo...? Siendo sinceros, no estoy seguro... Anoche, cuando el hizo "eso", no sé qué fue, pero sentí un BOOM dentro de mi pecho.

-¿¡Qué!? ¿Hinata, tuviste un ataque? ¿Estás bien? ¿Quieres ir a la enfermería?

-¡Tranquila Yachi! Estoy bien. -Por un instante, fue ella quien necesitó la ayuda. Cuando finalmente logró convencerla de que no sufrió ningún ataque, continuó-. Ayer en la noche, hacia algo de frio. Lo que intento decir es que, fue como si el frio que sentía por todo el cuerpo se fuera sin avisar. Y yo... -alzo la vista-. Quisiera volver a sentirlo.

Sus ojos miraban directo a los de ella. Yachi no pudo encontrar en ellos algo más que no fuera determinación.

-Hinata... ¿Tú nunca has salido con alguien verdad? No es que diga que eso es malo, o que este mal que te guste un chico. Pero ¿Estás seguro de sentir amor por ese Gran Rey o solo te gustó tener a alguien así de cerca por primera vez?

-Hmm. Bueno... Es increíble en el volley.

-¡No puede gustarte alguien solo porque sea bueno jugando volleyball! Al menos no de esa forma. 《Dios mío ¿Que estoy haciendo? No tengo idea de lo que digo》 Primero deberías verlo fuera de los entrenamientos, para poder conocerlo mejor. 《Tendré suerte si mis consejos no resultan en una explosión. Porque entonces alguien resultaría herido y yo sería la culpable de todo, pero nadie lo sabría y tendría que vivir con ello por el resto de mi vida; que sospecho no será muy larga.》 Solo digo que consideres muy bien los pros y contras.

-¡WOW! Eres una experta, Yachi. -exclamó asombrado- ¿Qué más necesito hacer?

La manager guió a Hinata en lo que pudo. Al final, ni siquiera almorzaron.

Diga lo que diga, Yachi sí que es inteligente.

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Creía que la noche había terminado. Peto tenía a dos chicos custodiados por guardias de seguridad, vi la oportunidad ¡y la tomé!

3 o más semanas tardé. Me gustaría tardar mucho menos escribiendo, pero eso es imposible. Creo... O al menos muy difícil.

De todos modos ¡Gracias por leer!