La puerta del gimnasio fue azotada estrepitosamente... Por Oikawa, obviamente.
-¡He llegado! Mis estimados compañeros. -entró Oikawa, pletórico de alegría como solo él puede-. Mis muy estimados e impertinentes compañeros hijos de puta a quienes quiero tanto, que violaron mi privacidad aún después de dejarles claro que los quería afuera de mis asuntos. Sé que están ansiosos por saber sobre mi cita con Chibi-chan. Así que olvidaré por un momento la ofensa que ustedes desgraciados cometieron y les permitiré escu...
Un grito de desesperación lo interrumpió. Abrió los ojos que, hasta ese momento tenía cerrados, perdidos en la imagen de cierto individuo de cabellos anaranjados y expresión asustadiza, y se fijó en que no había ni una persona dentro del gimnasio. Echó un vistazo afuera de este y se encontró con que los autores de la huida de la noche anterior cumplían algún castigo mientras el resto del equipo disfrutaba el espectáculo. Él también los miró por un rato. No lo molestaba, pero al mismo tiempo sentía haberse perdido de algo importante.
-¿Qué están haciendo?
-Cumpliendo su castigo.
Tooru giró la cabeza. Halló al ace de Seijoh con el ceño fruncido y los musculosos brazos cruzados, erguido al igual que el guardia de una prisión, lanzándoles una firme mirada a sus reos mientras estos sudaban a cascadas.
A falta de palomitas, los demás chicos del club comían paletas heladas, recostados en el suelo. Se veían tan cómodos que casi parecía que lo hacían a propósito.
Los castigados llevaban dos cubetas repletas de aguan en cada mano y al parecer les habían ordenado correr en el campo a las afueras del gimnasio. Con solo verlos un momento, Oikawa estaba seguro de que no iban en sus primeras vueltas.
Todos ellos por igual sudaban la gota gorda y sus semblantes pedían a gritos un descanso. Así que, volviendo al principio, el grito que despertó a Oikawa de su trance pudo haber sido el de cualquiera.
-Me da miedo preguntar el por qué. -dijo Oikawa cauteloso.
-Estos cabrones me dejaron contra la espalda y la pared ¡Y eso es lo único que diré!
Más le valía a Oikawa tomar nota para sus futuros planes de venganza, y por su seguridad, sacar a Hajime de la lista.
《 ¡Iwa-chan, qué miedo! 》
Dejando de lado a Hanamaki y Matsukawa, ver a Kunimi y Kindaichi castigados era algo nuevo.
《 ¿Quién lo diría? 》 Pensó Oikawa.
Resultaba que, la noche anterior, la conciencia de Kindaichi le pidió regresar por Iwaizumi, pero al final las artimañas de los chicos de tercero pudieron con él. Kunimi creyó que sería una lata regresar así que se fue antes de consultarlo siquiera con alguien.
-No se detengan. Después de esto siguen las vueltas de castigo alrededor de la cancha.
Nadie se opuso a Hajime. Sin embargo, daba la impresión de que, siempre que Matsukawa pasaba junto a él, doblaba los dedos de su mano a excepción del dedo de en medio
-Entonces ¿de verdad sales con el enano? -Hanamaki se detuvo más por descansar un momento que por interés. -Ahora que recuerdo, nos debes una por cuidarte la espalda.
-Espiarme no cuenta cómo cuidarme la espalda.
-Olvida eso. Si los idiotas de Karasuno no te mataron en cuanto te vieron coqueteando con su cuervito fue gracias a nosotros. -se apuntó a si mismo con un pulgar-. De que nos debes una nos las debes. Tú no serás el que tenga un duelo a muerte con esos retrasados.
-No entiendo muy bien qué quieres decir, pero de acuerdo. -Si Hanamaki se refería a que Kageyama no sería el único que querría evitar que Oikawa se acercara a su número diez, no le sorprendería realmente. En cuanto a Hinata... -. Lo admito, siento cierta atracción por el chico de Karasuno ¿A qué nadie vio venir esa?
De pronto, Oikawa sentía varias miradas mortales dirigiéndose hacia él.
-Um... ¿Chicos?
-¡Hey, "Romekawa"! -Gritaba Matsukawa cuando pasó de largo, aún con el dedo levantado- ¡Quieras o no, tus cuñados de "Kakasuno" no te permitirán ver a tu "Juli-enana"!
De alguna forma, Oikawa captó lo que quiso decirle.
-¡No siento los brazos!- Kindaichi dejó en claro que iba alrededor de su séptima vuelta.
-¿Alejarme de mi Chibi-chan solamente por ser enemigos en la cancha? Que estupidez más grande.
-¿No fuiste tú el que alegó en un principio que sería imposible que sintieras algo por él porque era, según tus propias palabras, un "sucio cuervo enemigo"? -citó Hanamaki.
-¿Qué, ahora eres miembro del club de periodismo? ¿De qué lado estas?
-Suficiente. -intervino Hajime-. Nunca dije que podías parar.
-Con una mierda Iwauzumi, tú no eres el capitán.
-Sigue corriendo, genio. -Oikawa apretó los dientes y le mostró una ladina sonrisa.
-Hijo de perra. -Hanamaki volvió al circuito echando rayos.
-¡Entrenador! Haga algo. -suplicó Kindaichi
-¿"Hacer algo"? ¿Quién crees que sacó a Iwaizumi del centro comercial? -Resulta que Iwaizumi es un dulce chico que quiso evitarles la preocupación a sus padres de verlo en tan penosa situación, por lo cual acudió a su entrenador. O al menos esa fue la excusa que le dio Hajime- ¿A dónde se fue Kunimi?
-Se tiró al suelo en su octava vuelta. Creo que se desmayó. Está a mitad de camino y ahora es una especie de obstáculo para nosotros.
-Entonces... ¿Volverás a verlo, Oikawa-san? -Yahaba había estado escuchando todo el drama, aunque realmente no le interesaba participar en él.
-Por supuesto. Pienso invitarlo a salir muy pronto. 《Aunque el mismo me dijo que yo no le gustaba》 ¡Ah! Y una cosa: esta vez más les vale no seguirme ¿entendido? -les dijo a los cuatro chicos en la pista-. De hecho, ustedes me ayudaran a mantener al Karasuno lejos de mí y de Hinata. No, no es una sugerencia. También asegúrense de mantener su boca cerrada; no quiero rumores rondando por ahí. Pienso ganarle a Tobio por mi cuenta. Sin ayuda de nadie. -enfatizó esta última frase. Nadie respondió, pero Oikawa esperó que su acuerdo fuera implícito. Observó a Iwaizumi vacilar.
-¿Algún problema?
-... Ninguno. -dijo después de una pausa-. Buena suerte en tu cita.
-Iwa-chan, que lindo de tu parte desearme suerte. Pero descuida, no tienes de que preocuparte. Siempre tendrás un lugar especial en mi corazón.
Hajime, visiblemente irritado, no tardó ni un segundo para propinarle un buen golpe en la cabeza.
-Olvida lo que dije. Ojala te rompas una pierna y te encuentres con Ushiwaka.
-¡Iwa-chan, que cruel!
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Suga logró escabullirse y buscó al dúo de segundo. Daba cuidadosos pasos sobre los escalones que daban hacia los vestidores, con cuidado de no hacer ruido o de que alguien lo siguiera, principalmente Daichi.
-Tanaka, Nishinoya -susurró mientras abría con cuidado la puerta de los vestidores- ¿Están aquí, chicos?
El llamado de Suga sorprendió a los chicos de segundo, quienes ocultaron algo tras sus espaldas.
-¡Oh! Eres tú, Suga. Qué alegría. -dijo Nishinoya. Ambos chicos suspiraron de alivio. -Si hubieras sido alguien más, como Daichi o Enoshita, ya estaríamos en problemas.
《 ¿Desde cuándo perdí mi autoridad como estudiante de tercero? 》
-¿Qué hacen? -Preguntó, aunque no hacía falta. Con solo observarlos ya sabía la respuesta.
-Preparándonos para el enfrentamiento de mañana. -dijo Nishinoya, totalmente decidido-. Los idiotas de Seijoh llamaron primero. Al parecer están ansiosos por recibir una paliza.
-Mañana será el día. Ayúdanos a planear nuestro ataque Suga.
-¿Pero, y qué hay de Hinata?
-¿Qué pasa con Hinata? -preguntaron ambos chicos.
-¿¡Pero qué clase de hermanos son ustedes!?
-¡Los mejores, por supuesto! -Noya se sentía orgulloso de sí mismo-. Jamás te encontrarás con alguien que defienda el honor de su sangre como nosotros.
-¿¡De verdad se creen eso ustedes mismos!?
-¿Cómo puedes dudar de nosotros Suga? Hacemos esto solo para que ni Hinata ni el resto de los chicos vuelvan a tener problemas con los de Seijoh. -El tono confiado que Tanaka solía usar lo hacía sonar bastante convincente-. Por eso es que te necesitamos. Ya que a nosotros nos tocó meternos en este lio es nuestra responsabilidad arriesgarnos por el equipo.
Suga debía reconocerlo, su compañero de segundo tenía un punto; ellos eran los implicados en aquel conflicto secreto y por ello no deberían molestar a los otros chicos del equipo con un problema del que ni siquiera tenían idea. Si no fuera porque se trataba de Tanaka...
-Sigo sin entender cómo llegamos a esto. Se suponía que todo esto era para asegurarnos de qué Oikawa no hiriera de alguna forma a Hinata.
-No te impacientes, Suga. -Nishinoya se cargó una gran mochila deportiva al hombro al terminar de guardar lo que sea que hayan estado escondiendo-. Primero lo primero: ajustar cuentas con los idiotas azules.
El vice capitán de Karasuno suspiró sus preocupaciones.
-Lo dicen como si les costara algo a ustedes.
Tras la alocada niche en el centro comercial y después de consultarlo con la almohada, finalmente comenzó a considerar si lo que le estuvieron haciendo a su compañero tal vez estuvo un poco fuera de lugar. Y aún peor, en una cita suya.《Si es que de verdad fue una cita.》 El miedo maternal que le influyó Nishinoya ya casi había desaparecido. No es que supiera como se supone que se vería un chico pequeño e inocente después de ser desvirgado, pero por lo menos en lo físico, no parecía que tuviera algún cambió.
Interés romántico o no, seguía desconfiando del capitán de Aoba Josai.
¿Desperdiciar horas que podría haber usado para su propio entrenamiento en ayudar a un chico de un equipo rival? Le costaba creer que Oikawa fuera tan buena gente.
Cada día que transcurría, la necesidad de aclarar las cosas con Hinata se volvía más insoportable. Al principio decidió darle su espacio, más aún porque Hinata huía de Suga y de cualquier otro a quien le hubiera confesado entrenar con el capitán de Seijoh
《Y no me cuesta creer que quisiera hablarme de eso todavía menos después de lo que sucedió esta mañana.》
-Vamos Suga. Yo sé que disfrutaste del descontrol del otro día. -Tanaka pasó un brazo sobre el cuello de Suga-. Anda admítelo ¿No quieres volver a sentir esa adrenalina corriendo por tus venas?
Las palabras de Tanaka remordieron su conciencia. Él era el vice capitán de Karasuno ¿Qué pensarían todos al saber que se dejó llevar de esa manera? debía ser tan responsable como el mismísimo profesor Takeda o todo se saldrás de control.《 ¿Pero cómo explicarle a Daichi que comencé una guerra contra Seijoh?》
Al fin y al cabo, como señaló Tanaka, ya estaba demasiado metido en ese lio como para escaparse. Y dejar el asunto en manos de los dos chicos menos calificados que pudieran existir seguramente no lo dejaría dormir por las noches.
-Chicos, no es como si esta fuera la primera locura que hayan cometido, pero antes de que hagan algo que esta vez no los afecte solo a ustedes, sino también al equipo entero, les recomiendo que analicen la situación un poco más ¿De verdad es necesario causarle un daño físico al otro equipo?
Guardaron silencio cuando oyeron la puerta abrirse. Asahi se congeló por unos segundos mientras aún sostenía la perilla, para luego fingir que no había visto nada.
-Con permiso.
-Oye, oye ¿A dónde crees que vas? -Nishinoya soltó la mochila y regresó a Asahi de nuevo al vestidor-. Tú también nos acompañarás.
-No, no, no. Me voy de aquí. Ya hice lo suficiente por ustedes la otra noche.
-Supéralo, hombre. Regresamos por ti; eso es lo que cuenta
A Asahi, su inseparable compañero de más de 20 centímetros más bajo que él comenzaba a provocarle un miedo genuino. Lo que más deseaba en ese momento era escaparse y esconderse detrás de una pared de concreto... O de Daichi, que sería igual de efectivo. Pero a pesar de no haberles hecho ninguna promesa a sus compañeros, sentía la obligación de no traicionarlos y meterlos en problemas. Como ellos hicieron con él, básicamente.
-Vamos, Asahi. Mientras más gente seamos contra Seijoh, mejor.
-¿Y por qué no se lo piden a alguien más? ¿Con Suga y Kageyama no tienen ya a suficientes personas?
-Bueno, aunque es cierto que yo y Ryu somos más que suficientes para encargarnos de los idiotas turquesa, un poco de apoyo de nuestro equipo ni vendría mal. Después de todo esto es un encuentro de Karasuno contra Seijoh. Mientras más miembros haya de nuestro lado más fuertes seremos... Además Kageyama nos mandó al diablo cuando se lo pedimos.
-Ya que lo mencionas -intervino Suga-, quería hablarles sobre Kageyama. Ustedes saben... El incidente de hoy en la mañana.
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Hinata había recibido un mensaje de Oikawa en medio de una de sus clases, por lo que, en cuanto pudo, corrió en busca de Yachi. Después de contarle sobre este y repasar cierto suceso de más temprano, ambos acordaron en que necesitarían la ayuda de otra persona más. De alguien inteligente y capaz de manejar la situación.
-Por favor, Por favor, Por favor
-Piérdete. -Respondió Tsukki por enésima vez, pero Hinata continuó insistiéndole.
Hacia solo dos días que tuvo una cita con El Gran Rey, de la cual, por cierto, nunca se enteró que fue una hasta que ya era demasiado tarde. Tantas cosas le sucedieron a las que no estaba acostumbrado, solo tuvo un día para procesarlo, y no, aún no se encontraba lo suficientemente listo como para parase de nuevo delante de él,
En lo que respecta a Yachi, ella estaba tan nerviosa como el mismo Hinata. Erase apenas un día atrás de que Hinata le pidiera ayuda. Sin embargo, de haber tenido el tiempo suficiente, habría estudiado una enciclopedia entera sobre relaciones amorosas y para colmo, entre dos hombres. Pero claro, la vida no dejaba de buscarse formas para causarle a Yachi un infarto.
La idea desde un principio fue la de hallarse una persona lista que pudiera aclararle las cosas. Y ahí estaba de nuevo Hinata, rogándole a Tsukki para que lo ayude en su próxima cita.
-Ayúdame, Tsukishima, maldito. -Ni siquiera se molestó en responderle esta vez.
-No tiene caso. -les dijo Yamaguchi en tono amable-. Creo que mejor se buscan a otra persona.
-P-P-Pero... - Con lo presionada que se encontraba, Yachi pensó que con ellos a su lado sin duda tendría mejores oportunidades de ayudar a Hinata. Pero si Tsukishima no aceptaba...-. Y-Yamaguchi ¿P-Podrías convencerlo tú? Ya que son tan cercanos... Pensé que, tal vez.
El rostro de Yamaguchi enrojeció hasta las orejas
《Que linda.》
Durante el tiempo que Yamaguchi había tenido de amistad con Tsukishima, lo que es igual a la mayoría de su vida escolar, las chicas alrededor suyo solamente se acercaban al pobre Tadashi para preguntarle por Tsukki, o pedirle el teléfono de Tsukki, o tratarlo amigablemente para que Tsukki las notara, o para quitarlo del camino así no habría nadie que se interpusiera entre esa persona y Tsukki... El punto queda claro; para la mayoría de las chicas, su amigo era demasiado brillante como para notarlo a él.
Suficiente mierda para Yamaguchi. Esta vez no dejaría ir su, hasta ahora, única oportunidad con un individuo del sexo opuesto... De acuerdo, puede que Yachi solo estuviera pidiéndole un favor, pero en la mente de Yamaguchi cada paso cuenta.
-Tsukki... -Lo dejo en suspenso. Inhaló, se preparó para las consecuencias y exhaló-. No quería decirte esto, pero ¿Recuerdas al capitán de Nekoma? El tipo alto que parecía que se peinó con una almohada. Bueno, llendo al grano: le gustas; está loco por ti. Oí que en el encuentro que tuvimos con Nekoma te sacó varias fotos con su celular sin que te dieras cuenta. En fin, si no aceptas ayudar a Hitoka y Hinata, le enviaré un mensaje de tu parte a ese tipo diciéndole lo mucho que te gusta y que esperas con ansías volver a jugar con él.
Al terminar Yamaguchi de hablar, parecía que todos los demás hubiera olvidado cómo hacerlo.
Algo en El rostro de Tsukki le decía que posiblemente terminaría con la cabeza separada del cuerpo, pero Yamaguchi no se arrepentía para nada... O tal vez un poco.
-No te atreverías.
-¿Correrías el riesgo?
Cualquier respuesta inteligente que Tsukishima guardara para la ocasión se la tragó en seco.
-No pienso aconsejarte en nada. Dime que necesitas que haga y lo haré lo más rápido posible. -Acorraló a Hinata contra la pared-. Cuéntale a alguien sobre lo que acabas de oír y borraré la sonrisa de tu rostro a patadas.
-M-Me parece justo.
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Hinata caminaba su bicicleta rumbo a casa en pleno anochecer. Perdido en pensamientos y nervioso a morir por lo pudiera suceder al día siguiente.
《 ¿Qué tal si Kageyama llega y arruina todo? O cualquier otra persona. Me moriría si alguien que conozco nos viera, sin duda. -Chocó su bicicleta contra la orilla de la banqueta, casi se cae, pero pareciera que ni lo notó-. Mañana es fin de semana, así que estaré con El Gran Rey por más tiempo de lo normal. Cualquier cosa puede pasar en ese tiempo. - Ahí estaba de nuevo la escena del beso en su cabeza-. Aunque, ahora que recuerdo, esa vez le dije al Gran Rey que no estaba interesado en él. Lo rechacé. Nadie rechaza a un Rey y yo lo hice ¿Entonces, por qué sigue insistiendo conmigo? No es que no quiera volverlo a ver pero...》
Caminaba con la vista fija en la rueda delantera de su bicicleta, hasta que la sombra de Kageyama se topó en su camino.
Encontrarse con él era lo último que deseaba y la mueca en su rostro era prueba de ello《Ese imbécil.》
Se miraron uno al otro por un par de segundos y al final Hinata aceleró el paso.
-¿Volverás a verlo? -Soltó Kageyama sin apartarse de su camino.
-¿Q-Qué te importa? Tontoyama.
-No debes hacerlo.
Incapaz de dejar ahí la conversación, Hinata se volvió, dispuesto a ganarle ésta al setter.
-¿Quieres que te escuche después de lo que me hiciste? -dijo refiriéndose a lo ocurrido esa mañana.
Los jugadores de Karasuno entrenaron cómo era esperado. En algún punto, le llegó el turno a la ronda de servicios. Se dividieron en dos grupos, los que sacaban y los que recibían, y Hinata, como pésimo jugador recibiendo balones, era obvio que estaría en ese último puesto.
Cuando llegó su turno, Kageyama golpeó el balón colocado por Suga, de manera impecable como era de costumbre. Nada fuera de lo normal ocurría hasta que, para sorpresa de todos, Hinata devolvió el balón de Kageyama tan bien que sus compañeros no pudieron evitar correr hacia él para alborotarle el cabello y levantarlo del suelo como a un pequeño león, entre otras cosas. Tanta atención lo alegró de tal manera que el servicio que chocó contra su cara lo tomó totalmente desprevenido. Al dejarle de dar vueltas los ojos, el sabor a sangre le llegó a la boca. Los muchachos del club por supuesto lo ayudaron a levantarse mientras Tsukishima se reía y anunciaba "100 puntos".
Todos esperaron a que Kageyama se acercará a él para disculparse, mas el simplemente tomó otro balón y siguió practicando
-Si dedica tanto tiempo a entrenarse con otras personas, entonces ya debería saber cómo recibir un balón.
Aquello se hubiera convertido en una pelea a golpes si no fuera por los chicos del club que se interpusieron entre ambos.
-¿Por qué iba a hacerte caso? Me golpeaste delante de todos. -Su labio seguía adolorido y la cortada tardaría algunos días en sanarse- ¿Quieres que nos vuelvan a echar del gimnasio? ¡¿Eh?!
-¡Claro que no, idiota! Lo que quiero es que no vuelvas a encontrarte con Oikawa ¿Me oíste, estúpido? -Kageyama hacía uso de la única forma de llegar a un acuerdo con Hinata que se le pudo ocurrir.
-Y-Yo puedo entrenar con quién quiera. Si el punto es volverse más fuerte entonces ¿Qué importa cómo lo logre?
-Hinata, idiota. No lo entiendes. Yo conozco a Oikawa mejor que tú. Estuve en su mismo equipo. Incluso soporté sus insultos varias veces. Como sea, sé lo suficiente como para advertirte sobre lo que vayas a hacer. Entiende ¡No quiero que te...! -cortó de repente.
-¿Eh? ¿No quieres qué? -Kageyama lo ignoró y le dio la espalda- ¡O-Oye! No me ignores, Tontoyama.
Tobio chasqueó la lengua y se dirigió a él bruscamente.
-El tiempo que pasó sin buscarte ¿Nunca te has preguntado por qué fue?
《 ¿Huh? ¿El tiempo que pasó sin buscarme? -Siendo honestos, lo había olvidado por completo. -... ¡Ah! ¿Se refiere a "ese" tiempo? 》
Ahora lo recordaba. Hubo unas semanas en las que El Gran Rey evitó los entrenamientos con él, ni siquiera lo contactó y al final nunca le contó la razón. Aunque a él realmente no se le había pasado por la cabeza pedírsela, en realidad.
La idea comenzaba a recorrer la cabeza de Hinata mientras veía a su compañero alejarse.
La inquietud de volverse a ver con el capitán de Seijoh seguía ahí, pero ahora de una forma diferente. Sea lo que sea que estuviera sintiendo, no era nada agradable.
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ACTUALIZACIÓN PRROS! ... Lamento la espera :v
Btw Adivinen a quien le gusta el YamaYachi
