La dura banca de cemento sin respaldo cobraba cuentas con el bloqueador central de Karasuno quién, sin tener de otra, se acomodó lo mejor posible sobre la palma de su mano, expectante a la llegada del número uno de Seijoh, o de cualquier otro que pusiera el ambiente algo más interesante. Malgastando totalmente su tiempo, según él.
A Tsukki no podría importarle menos la vida amorosa de su pequeño compañero, lo que realmente temía era ser acosado por el gay del equipo de los gatos. Ahora de tan solo recordar el encuentro de Karasuno contra Nekoma, sumado a ésta nueva y perturbadora información, lo ponía de los nervios imaginar cuántas fotos y en qué posiciones le habrá tomado el tipo del cabello despeinado.
《 ¿Qué ahora todo el mundo es homosexual? 》
Cuando uno asiste a una cita, lo normal sería llegar a la hora acordada o por lo menos algunos minutos más tarde; lo más básico si se busca una buena impresión. Tsukishima ya se había formado una impresión del capitán de Seijoh hace tiempo, el tipo de los saques increíblemente fuertes, algo obvio contando las veces en que fueron apuntados hacia él. A aquello no le dio la suficiente importancia como para guardarle rencor a Tooru, si lo consideraba un cabrón desagradable ya era por cuestión de gustos propios.
Pero para Tsukki, Hinata siempre sería un idiota, así que era de esperarse que se fijara en un imbécil como Oikawa.
《Y aún más, una diva que se hace esperar por... - ojeó su reloj- Cuarenta y tres minutos.》
Yamaguchi volvía junto a Yachi de un puesto de crepas cercano. La manager olvidó las servilletas así que le pidió a Yamaguchi se adelantara, quien aceptó feliz de la vida.
El chico de lentes estaba casi tan ansioso como el mismo Shouyo por que llegará su cita, por lo que, sin nada más que hacer, se dedicó a atender la forma en que su pecoso amigo sonreía estúpidamente mientras le salían corazoncitos de la cabeza.
-Yamaguchi, dime -decía con la lentitud de una persona harta de la humanidad- Esto es solo una excusa para que tuvieras una cita con Yachi ¿no es cierto?
-¿D-D-De qué estás hablando, Tsukki? -logró articular luego de toser varias veces- Ten cuidado con decirlo delante de Hitoka-chan, vas a espantarla. -Como a él mismo, evidentemente- Estamos aquí para ayudarla a ella y a Hinata.
Sin servilletas, el excesivo queso de la crepa comenzaba a chorreársele en las manos, obligándolo a comérsela desde abajo.
-Se nota.
Yachi se acercó a ellos a zancadas, y antes que nada, le acercó un fajo de servilletas a su aliado en aquella misión, quién visiblemente necesitaba urgentemente un par.
-Ya volví. -saludó ella- ¿No has visto a nadie sospechoso? Tsukishima.
-Nadie.
-¡Ah! ¿Y qué hay de esos chicos? ¿No son de nuestro instituto?
-¿Cómo voy a saberlo?
-Tsukki, por favor, se amable. - le pidió Yamaguchi entre dientes.
Según Tsukishima, él no había sido grosero, pero ya que seguía bajo chantaje, mejor cuidaría sus palabras.
-Ese idiota nos pidió que evitáramos que El Rey o quien sea del club interrumpiese en su cita, nunca mencionó nada sobre la demás personas. Si no quería que el resto de la escuela se enterara de su homosexualidad debió decírnoslo antes... Hablando de homosexuales.
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Hinata corrió ansioso hacia Oikawa apenas lo vio, con algunas dudas que aún se guardaba sobre aquellos inusuales sentimientos que le provocaba el capitán del equipo rival. Eso sí, diferentes con creces a los sentimientos que este chico les provocaba a sus amigos. Desaprobándolo al segundo de oír su nombre y reaccionando a él como a un viejo y diabólico enemigo. Ni siquiera sabían del tipo de relación que había entre ellos o del que fuera a haber desde ese día, pero aun así ya estaban listos para arrancarle la cabeza. Si es que antes el Gran Rey no lo mandaba al demonio primero, después de haberlo rechazado, eso explicaría porque lo volvió a citar...
《 No, no, no. No caeré en las mentiras de Kageyama. El Gran Rey no es el monstruo que todos dicen -pensó, decidido en aclarar la confusión entre ambos-. Los chicos del equipo se equivocan. El Gran Rey es súper genial, me consta. Es cierto que al principio da algo de miedo, pero luego de conocerlo se te quita. 》
El día en el que le pidió que fuera su entrenador sintió un legítimo nudo en la garganta ante la idea de hablar, sin el apoyo de su equipo a su espalda, con el imponente Rey definitivo de la cancha, pero, por sobre todo, sintió un gran entusiasmo erizándole el cabello. Era un sueño para un pequeño cuervo como él entrenar con uno de los mejores setters de la prefectura, y lo seguía siendo, solo que ahora, con ciertos detalles añadidos.
《 ¡Maldición cerebro! Deja de pensar sobre lo que Tontoyama dijo la otra noche. 》
Respecto a eso, probablemente aún recordara el hecho de que su entrenador de ensueño no lo llamó hasta luego de varios insoportables días, pero hasta ese instante en que a su setter se le ocurrió mencionarlo de forma tan sombría, no lo había considerado como algo grave o relevante.
Hinata simplemente quería olvidarse de todo y disfrutar de su encuentro con Oikawa, al igual que siempre en todos sus entrenamientos anteriores.
《 Ese imbécil. Sabe que si paso más tiempo con el Gran Rey mejoraré mis habilidades e inevitablemente me volveré la estrella del equipo... Un momento. ¡Ese es su plan! Confundirme para hacerme dudar sobre el Gran Rey. Por supuesto, ahora lo entiendo ¿Con que teme perder ante mí, eh? Incluso llegó tan lejos como para intentar desorientarme dándome un pelotazo en la cara -Hinata se sentía seguro de finalmente dar en el blanco. Incluso si las acusaciones contra su propio compañero se escucharán de lo más desesperadas. Tratándose de su eterno rival, Kageyama Tobio, cualquier cosa sería posible ¿o no?- Pero ahora que descubrí su plan, no lo dejaré influenciarme de nuevo ¿Qué importa que lo haya conocido antes que yo? Para el demonio devora cabezas que todo el mundo cree que es, creo que yo ya lo conozco bastante bien. Sí, simplemente debo sacarme de la cabeza las insinuaciones de Kageyama y entonces... 》
《 El tiempo que pasó sin que él te buscara ¿Nunca te has preguntado por qué fue? 》
... Solo preguntaré por curiosidad.
Cerca del lugar en dónde él y Oikawa se encontrarían, un chico pecoso y una chica, que junto a él se veía sumamente pequeña, se ocultaban "disimuladamente" detrás de unos arbustos, arrastrando a un tipo alto y con expresión apagada con ellos.
《 Todavía no comprendo muy bien esto de las relaciones románticas, pero ¿qué diablos? Yo puedo con esto. Yo, Hinata Shouyo, superare éste obstáculo. Lo único que tengo que hacer es compensar al Gran Rey por atreverme a rechazarlo. Exacto. Darle lo que quiere y... -Rebobinado escena del beso robado una vez más - Darle lo que quiere... 》
El número diez de Karasuno, o mejor recordado por los transeúntes de ese día como el niño de primaria con la cara más roja del mundo, se encontraba a unos cuantos pasos de alcanzar a su impuntual cita cuando notó cierto elemento fuera de lugar.
El capitán de Seijoh fruncía el ceño, sudado y agitado, no dejaba ir ni un segundo en que pudiera avanzar con mayor rapidez. Daba Pasos largos de los que sólo una persona de sus metro ochenta y cuatro podía presumir. Sin mostrar importancia a que su sobrino tuviera que dar el triple para alcanzarlo.
-Lamento la demora. -habló con voz cansada- Hinata, este es mi sobrino: Takeru. A decir verdad, creo que ya se conocían. -dijo recordando aquel día en que se encontraron por primera vez en el gimnasio y en el que Oikawa, absorto en su sorpresa, olvidó presentarlo con su sobrino-. Takeru, él es Hinata Shouyo. ¿Lo recuerdas, o no?
-¿El tipo por el que me dejaste esperando el otro día? Tal vez.
Repentinamente, a Oikawa le pareció que practicar un poco de violencia correctiva contra su amado sobrino al que le encanta pasarse de listo no sería una mala idea. Si se abstuvo de hacerlo, fue solo para no tentar a Takeru a devolverle el favor con intereses.
El peli anaranjado no le tomó importancia. En cambio, estrechó su mano en un saludo efusivo e inquieto por tratarse de un familiar de Oikawa, aún si a éste ya lo conocía de tiempo atrás.
Aunque, ciertamente, todavía seguía teniendo la sensación de que algo seriamente no cuadraba en ese escenario.
Ah Claro ¿¡Por qué traería El Gran Rey a su sobrino a una cita!? Era imposible que todas sus dudas pudieran ser resueltas con alguien más oyéndolos. Si apenas y podía ver a los chicos del club a la cara luego de solamente confesarles que entrenaba con el enemigo.
-Mi hermana me dejó a cargo de este pequeño desastre andante. -Solía apodarlo de esa forma de cariño, pero en ese momento su voz, más que cariñosa, se oía de un tono irritado. -A pesar de que le repetí varias veces que estaría ocupado.
《 ¿¡Le contó a su familia que saldría conmigo!? 》
Hinata agitó con inquietud los brazos y le aseguró a Oikawa que no había problema alguno.
Takeru, sin prestarles atención a los dos chicos, volteó la cabeza de un lado a otro, buscando con la mirada.
-Creí que saldrías con tu novia.
Bastó decirles para que ambos chicos se sobresaltaran. Además de que Hinata, por su parte, sintió que expulsaría el estómago al imaginar que ya era considerado por la familia de Oikawa como su "novia". Eso de vomitarse por los nervios comenzaba a hacerle costumbre.
Tal vez Takeru lo haya supuesto al verlo vestido de tal impecable manera. Y puede que realmente se haya esforzado esta vez, por la ocasión, pero la cosa es que, Tooru siempre se preocupa por su aspecto, sin importar con quién salga.
-Tu novia -prosiguió Takeru-, la que siempre lleva muchos moños en el cabello.
-¿¡Qué!? No. ¿Quién te dijo eso? -Seguramente su hermana mayor, sospechó él-. Para tu información, ella ya no es mi novia. -dejó claro para evitar cualquier posible malentendido con Hinata.
-Entonces... Tu novia la de los pechos grandes.
Oikawa se atragantó con su propia saliva.
-¡NO!... ¿Y tú qué te andas fijando en los pechos de la gente, pequeño pervertido?
-¡No soy un pervertido! Solo que de alguna forma tengo que distinguirlas a todas.
《"A todas" -Como si no tuviera ya bastante presión por haber llegado tarde; aunque en parte también fue culpa suya por quedarse a discutir con su querida hermana aprovechada e incitar a su madre a darle un larguísimo sermón sobre el respeto a sus mayores-. Bien hecho Takeru, la próxima que quiera volver a cagarla sé que siempre estarás ahí para mí. 》
-No son tantas. -Reía al dirigirse al chico con el que tratar de quedar bien ahora daba la impresión de ser un barco a punto de hundirse-. No lo escuches, es solo un niño; no sabe lo que dice.
-¡Sí se de lo que digo! -respondió de inmediato. Entonces se dirigió a Hinata, dispuesto a desahogarse con él-. Mi mamá dijo que cambiaba de novia igual que cambia de ropa. Supongo que esa es otra forma decir "muchas veces". Tú eres su amigo, ya deberías saberlo. ¿Verdad que es cierto?
Oikawa se arrepentía de no huir de las garras de su hermana cuando tuvo la oportunidad. O de al menos dejar a Takeru en casa de algún amigo cuando pudo. Ahora que lo pensaba, pudo haberlo dejado con Iwaizumi de camino. No aceptaría, pero bien pudo escabullirse cuando este se diera la vuelta.
-¡Deja de mentir Takeru!
-No miento, mamá dice que eres un mujeriego.
Una vena saltó de la frente del capitán de Seijoh
-¡Suficiente! -Oikawa hizo un ademán con el brazo- No creas todo lo que mi hermana te diga. Si estarás conmigo entonces compórtate, calla con tus quejas, y no te metas donde no te llaman, ¿¡escuchaste!?
Takeru hizo un pequeño puchero. Normalmente, su tío le daba oportunidades más que suficientes para burlarse de él. Sin embargo, que se pusiera serio con él, no era algo a lo que estuviese acostumbrado, ni siquiera cómodo.
-¿... No traerás a ninguna de tus novias? -preguntó cabizbajo.
-Ninguna novia. -Oikawa seguía firme en sus palabras, al igual que con su postura, con los brazos cruzados entre sí.
-Promételo, porque luego me da asco verlos babeándose la cara.
《 Vaya imagen para describir un beso. 》
El ambiente se tornó demasiado tenso con Oikawa regañando a su sobrino delante de Hinata, y este con un hoyo en el estómago desde hace dos novias.
-Um, Chibi... - Oikawa se dio una cachetada mentalmente《 Deja de llamarlo así frente a otros. 》 Los chicos del equipo eran una excepción, no obstante se rehusaba a ser mofado ahora por un niño de primaria-. ¿A dónde te gustaría ir?
-¡Juguemos volleyball! -agregó Takeru-. Aquí traigo mi pelota. - señaló a la mochila en su espalda-. Hay que irnos junto al arroyo y practicar un poco.
-Takeru, no te pregunté a...
-¡Oh, sí! ¡Volleyball! -Hinata alzaba los brazos mientras saltaba lo más alto posible. Según parecía, el asunto que le resolvía el estómago podía esperar unos cuantos sets.
Sin más remedio, Oikawa aceptó la propuesta. Nunca se imaginó que su cita terminaría con ellos haciendo lo mismo que hacen toda la condenada semana, solo que ahora acompañados de su sobrino. Al menos con Hinata no tendría que esforzarse en preparar algún paseo con detalles románticos y cena costosa. Que la gran parte de las chicas suponían, Oikawa sería del tipo que esas cosas le salían con naturalidad. Y podría ser. Si no fuera porque Oikawa no es ningún niño rico. Solo hace falta ver la ciudad medio campestre en la que vive.
《 Conquistarlo bajo estas circunstancias será un trabajo interesante -contempló Oikawa-. Dijo que no sentía nada por mí, y a pesar de eso, aceptó venir, eso significaba que está confundido. Tranquilízate Chibi-chan, aquí estoy yo para guiarte por el camino correcto. -se vanagloriaba caminando entre el peli naranja y su sobrino- Tal vez la situación me lleve a besarlo frente a Takeru... Bueno, ¿Qué se le va a hacer? 》
Algunos considerarían que iba demasiado rápido, sin embargo, para los objetivos que tenía en mente, no estaría de más hacer uso de medidas drásticas. No es que considerara a Kageyama un fuerte rival en aquellos aspectos románticos, pero demostrarle quién era superior luego de que éste se atreviera a desafiarlo le proporcionaba una maliciosa satisfacción. Y ¿Qué mejor forma de destrozar a Tobio que asegurando su victoria desde el inicio?
《 Ahora que lo pienso, ¿En qué habrá estado pensando Tobio? Competir contra mí por el amor de Chibi-chan ya de por sí es un chiste. Además, dudo que ese subnormal sienta algo por otra cosa que no sea un balón de volleyball. De cualquier forma, no creo que ya haya hecho alguna jugada. -se divertía imaginándose a su antiguo compañero, luchando internamente consigo mismo en un intento de hacerle llegar sus intenciones a Hinata, para terminar peleándose con él, sin lograr avance alguno al final del día-. Oh Tobio, Perdedor en la cancha y también fuera de ella. Ya que insistes, te recordaré quién es el campeón aquí.》
Inserten risas malévolas de villano.
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Una vez en el campo, Oikawa fruncía el ceño con intensidad, completamente sobrepasado de sus propias capacidades, ante el panorama de su propio sobrino y el chico al que invitó a una cita jugando a la pelota como buenos amigos, y él, sentado sobre una valla, sacándoles una que otra foto, dada la falta de cosas qué hacer o posibles jugadas qué realizar.
La gente que se cruzaba por el camino volteaba ocasionalmente hacia ellos y Oikawa creía darles la impresión de ser su niñero.
《 ¿Dónde hay un ovni con gustos por los niños de primaria cuando lo necesitas?... Niños calvos -aclaró. O lo ovnis podrían confundir a Hinata con uno. 》
Oikawa golpeteaba la madera de la valla con los dedos, ansioso, y exigiéndole a su cerebro: 《 ¡Piensa más rápido joder! Ya casi anoche y mi hermana quiere a Takeru en casa antes de las 8 ¡Que se jodan los preescolares y su itinerario! 》
Cada una de las oportunidades que se le presentaron, semejantes a un rayo de esperanza que le daría la victoria, fueron cruelmente opacadas por la sombra de Takeru. ¡Oikawa de verdad llevaba la maldita cuenta! Toda chance: Inutilizable. Totalmente inservible. Cero. Nada. Adiós victoria segura y noviazgo con el Chibi.
Hubo un par de instantes en los que milagrosamente llegaron a tener algo cercano a la privacidad, siempre porque Takeru se daba la vuelta o sencillamente se distraía, donde juraría que el chico de Karasuno intentaba decirle algo, justo como Oikawa a él en realidad. Lamentablemente, en todos ellos fue interrumpido por, nuevamente, Takeru el desastre inoportuno, que no paraba de robarle la atención de Hinata.
《 Con un carajo. Lee el ambiente, pequeña mierda. 》
Siendo así las cosas, Oikawa optó por apartarse, pensar un poco, y de paso, relajar sus tensos músculos aunque sea un poco.
Hinata colocó una bola no muy alta para Takeru y ambos festejaron cuando éste la remató.
《 Por lo menos se llevan bien. 》
Un grupo de fans de Oikawa apareció de la nada ante él, rodeándolo como si fuera la presa en su plan de ataque. A pesar de que lamentaba tener que abandonar a Hinata con Takeru por un grupo de chicas, prefería deshacerse de ellas lo más rápido posible y no correr el riesgo de someterse a otro vergonzoso momento como los que Takeru, sin querer o a propósito, le brindaba tan amablemente.
-Tooru mentiroso. -masculló su sobrino-. Ahí está de nuevo. De seguro que la mitad de esas tontas son sus novias.
Hinata se distrajo cuando una de las chicas se ancló al brazo de Oikawa y casi deja ir el balón hacia el arroyo.
-¡Eh! Oye. Si pierdes el balón tú me compras otro. -le dejó claro Takeru.
Hinata apenas lo escuchó.
Antes de irse, Trocitos de papel con números y correos electrónicos de las mismas chicas escritos en ellos comenzaron a caer sobre las manos del colocador de Seijoh. Oikawa volteó la mirada hacia el chico con el que se suponía que saldría. No estaba seguro de a quién miraba con tanto recelo, a las colegialas desesperadas, o al imbécil que aceptaba sus números con una sonrisa en el rostro.
《 Trágame tierra. -Otros 50 puntos menos para Oikawa. Kageyama: a la delantera. Oikawa y su orgullo: en picada-. Piensa rápido. Aún tengo algo de tiempo antes de irme y regresar a Takeru con mi hermana. ¿Pero qué opciones me quedan? ¿Secuestrarlo? ¿Tirar a Takeru al río y salir corriendo? ¿Besarlo a la fuerza?... Aunque luego de lo que acaba de pasar, dudo que lo que sea que haga yo le agrade. Como sea, algo haré. No puede estar tan enojado. -Lo miró a la cara. Hinata torció los labios y desvió la mirada a cualquier otro punto que no fuese Oikawa-. Si lo está. 》
El reloj en su celular marcaba menos de una hora para las ocho. Definitivamente, pensó él, ya podía dar el día por perdido.
《 Mirando el lado bueno, Aun estoy seguro de llevarle la delantera a Tobio... Además, es imposible que está mierda de cita empeore más. 》
-Oikawa. -saludó una voz reconocida.
-¿Quién...? ¡Oh mierda, Ushiwaka!
Y de las profundidades de sus más oscuros, retorcidos, y monstruosamente aterradoras pesadillas, apareció el señor "hola, las indirectas me la sudan, Ushiwaka".
De pronto recordó lo que Iwaizumi dijo durante la sesión de castigo.
"Ojala te rompas una pierna y te encuentres con Ushiwaka."
《 ¿Fuiste tú Iwa-chan, no es así? ¡Tú fuiste el que invocó a UshiMierda! Maldita sea ¡Te culpo a ti Iwa-chan! 》
-Oikawa, que sorpresa encontrarnos aquí.
-¿¡Qué tienen de buenos!? -exclamó luego de cruzarse de brazos.
La expresión de Ushijima permaneció pétrea. ¿Acaso creyó Oikawa que le dio los buenos días? Conociéndolo, ni siquiera debió escucharlo.
-Yo... Nunca dije nada de buenos.
-¡Exacto! No tienen nada de buenos. Así que, ¿por qué no te vas a arruinarle el día a alguien más? - Hizo un ademán con la mano como de quien ahuyenta a un perro callejero.
-Bien entonces, yo solo vengo de paso. Mi abuela está enferma, me envió a buscar sus medicinas. Por aquí hay una farmacia que...
-¡Bla bla bla! no trates de darme lastima. -Como el estudiante maduro de tercero que es, Oikawa le sacó la lengua mientras se jalaba un párpado.
Todavía en el campo, Takeru tuvo unas repentinas ganas de orinar así que se fue a buscar algún lugar donde nadie pudiera verlo. Casi en cuanto esté se fue, Hinata se percató de un chico muy alto (aunque para Hinata todos eran altos) haciéndole compañía a Oikawa.
Aunque estuviera bastante alejado, Hinata notó en seguida la nube negra de incomodidad y molestia que Oikawa Irradiaba sobre su cabeza, además de las miradas letales que le lanzaba al tipo desconocido. Así que, como si el asunto de las chicas coqueteando con Oikawa nunca hubiera pasado, corrió hacia ellos con toda la fuerza de sus piernas, dispuesto a defender a su cita.
-¡O-Oi! ¿Hay algún problema? -exigió saber después de situarse entre ambos chicos de un brinco-¿Quién eres y qué es lo que quieres con el Gran Rey?
Era como si Hinata de verdad creyera que pudiera hacerle frente en una pelea a un tipo al que le llegaba por debajo del hombro, y con cuyo tamaño esté podía fácilmente alzarlo con un brazo y aventarlo lejos cual palillo de madera. Y aún sin importarle lo anterior, levantó la cabeza e hizo su mejor imitación de la mirada desafiante de Tanaka.
-No lo reconozco de Aoba Josai ¿Es un nuevo integrante?
-No. No es de Seijoh. Ahora sigue tu camino. Tienes una abuela moribunda esperándote.
Ushijima era un bloqueo perfecto en cuanto a insultos se trataba. Oikawa conocía a varios que ya se habrían echado sobre él ante tantas provocaciones, e incluso así, preferiría mil veces una pelea a golpes a toparse contra sus reacciones indiferentes.
El chico de Shiratorizawa escudriñó a Hinata de pies a cabeza.
-... Claro. Debí suponerlo.
-¿¡Qué diablos significa eso!? -A pesar de alzarse lo más posible, Hinata sentía que la altura del tipo desconocido lo hacía a él encogerse-. Y-Yo también juego volleyball ¿sabes?
-¿Juegas volleyball? Eso es inusual.
-¿"Inusual"?
-La mayoría de los jugadores de tu estatura con los que me he topado no suelen entrar a un equipo o simplemente no pasan del banquillo... A menos que seas el líbero, por supuesto. -Ushijima, con su inocente sinceridad al responderle, no conseguía caer en la cuenta de lo mucho que insultaba a Hinata.
-Puede que sea bajo... ¡Pero puedo saltar! Además, sé que mi equipo siempre me cuidará las espaldas -Dentro y fuera de la cancha, evidentemente-, y yo a ellos. N-No nos intimida nadie, en absoluto. ¡Iremos a las nacionales! Ya lo verán.
-Tu equipo dices... -El pequeño chico seguía hablándole sobre volleyball y enfrentamientos y cuando Ushijima seguía sin siquiera saber su nombre-. Permíteme repetirte mi pregunta: ¿Quién eres?
El capitán de Seijoh no soportaba más toda la atención que Ushijima ponía sobre Hinata. Dio un paso hacia delante y con un brazo lo empujó detrás suyo antes de que contestara, quedando así cara a cara con la persona que más venas podía saltarle en menos de un minuto.
-Él no es nadie. -Soltó desesperado por desviar su atención- ¿Qué, tan rápido olvidaste quién es tu rival aquí, Ushiwaka?
Por un segundo hubo silencio, ahí Tooru creyó por fin haberse puesto sobre el chico de Shiratorizawa... Solo hasta que Hinata cortó el silencio y Oikawa finalmente se dio cuenta de la metida de pata en la que se metió.
-¿¡"Nadie" dices!? -Se libró del brazo de Oikawa y alzó su voz desde un costado de ambos chicos, la cual mostraba a la perfección lo ofendido que estaba. Se suponía que eran ellos dos contra el idiota de metro noventa, no él solo contra esos dos titanes-. Mi nombre es Hinata Shouyo -le informó a Ushijima-, bloqueador central de Karasuno, y soy más que "nadie". Recuérdalo, porque seremos nosotros quienes venzan a tu equipo.
-Wowowow ¡Un minuto Chibi-chan! -Una cosa era que el peli naranja se defendiera por la estupidez que dijo sin pensar, pero otra muy diferente era interponerse en un enfrentamiento ajeno, el cual Seijoh anhelaba darle fin desde hace tiempo. Y hubiera dejado esto claro, si no fuera porque Ushiwaka tomó la palabra antes de que descifrara como decírselo sin ofenderlo todavía más.
-No recuerdo al Karasuno. Pero tienes razón Oikawa, no tengo por qué preocuparme en aquellos no lo suficientemente aptos como para hacerse de un lugar junto a los más fuertes. Aquellos que no consiguen crear una impresión profunda en la cancha no merecen avanzar más de lo que la suerte les permite.
《¡ No, no, no! Eso no fue de ninguna manera lo que quise decir 》
Pensó Oikawa. Sería una desgracia que Hinata lo tomara contra él por algo que ni siquiera fue su intención, y que aparentemente Ushiwaka también había malinterpretado horriblemente.
-A ti y a tu equipo, chico del Karasuno -continuó el capitán de Shiratorizawa-, les conviene ser realistas desde ahora, por su propio bien. Den todo lo que tengan si eso es lo que necesitan, pero no les beneficia en nada hacerse falsas esperanzas. -decía Ushijima. Sin embargo, él no sabía que sus sinceras declaraciones solo encenderían más a Hinata, quien terminaría descargándose con él próximo que soltará otro comentario sobre su equipo-... Podría decir lo mismo de tus compañeros, Oikawa. -cerró Ushijima, sin el menor tacto.
《Ah... Ahí está de nuevo. Ya me preguntaba cuánto tardaría en sacar esa mierda. -Oikawa le dedicó una agria sonrisa-. Mientras no se atreva a decir esa maldita frase... 》
-Estas muy confiado, Ushiwaka. ¿Sabes?, mientras más alto te pongas a ti y a tu equipo de mierda, más fuerte golpearan su estúpida cara contra el suelo cuando caigan ante nosotros.
La noche había ya caído; un poste de luz se iluminó por encima de los tres chicos. Ushijima, cuya sombra dejaba a la de Hinata como a la de un niño de 5 años, en lugar de retirarse, como el capitán de Seijoh añoraba desde hace varios minutos, además de que este en un principio mencionó que iba de encargo, acortó distancia entre él y su rival. Quedaba claro que aún tenía más por decir.
-Hablar aquí no nos llevará a ninguna parte. Esto se resolverá en la cancha, donde debe de ser. Pero te lo advierto Oikawa, frente a nosotros tanto da si eres parte de Aoba Josai, o de ese tal Karasuno, o de cualquier otro equipo de principiantes.
-¡Oye! ¿A quién llamas principiante?... ¿Me están escuchando? Te dije que Karasuno vencerá a tu equipo. Acabo de desafiarte. O-Oye, estoy aquí... ¡Oye!
Puede que fuese una antigua rivalidad la que tuvieran ambos chicos y en la cual claramente no debería entrometerse, sin embargo, Hinata ya había sobrepasado su pequeño límite de tolerancia como para aguantarse ser ignorado un segundo más. Suficiente mierda contra el Karasuno y contra su persona por un día.
-¡Al diablo su revancha! -clamó el chico de Karasuno-. Ahora tendrán que preocuparse por vencernos a nosotros. -Ushijima le dirigió su mirada, con el mismo interés inexpresivo que le daba a todo lo que hablara o se moviera-. Ambos creen que ustedes son sus únicos rivales por aquí, que simplemente llegarán y le ganará al otro. ¡No se crean la gran cosa! Karasuno irá con todo. Lo prometo: no perderemos está vez.
Oikawa no lo admitiría delante de él, pero estaba tan concentrado en sostenerle una mirada asesina a Ushiwaka que hasta ese momento notaba que su cita les soltaba palabras desafiantes de un lado a otro. Como un pequeño cuervo graznándoles desde un árbol... Pero nunca lo admitiría delante de él, por supuesto.
-Lo siento Chibi-chan. 《 ¡Y una mierda con el apodo! 》 Pero si alguien aquí se merece el derecho de callarle la boca a éste idiota somos nosotros. Después de todo, hemos entrenado bastante estos últimos meses.
-Cualquier esfuerzo suyo nos les servirá de nada -dijo Ushiwaka como si detrás tuviera a los jugadores de Shiratorizawa para confirmarlo-, ¿sabes por qué?
-Silencio Ushiwaka. Espera tu turno. -Dijo Tooru, haciéndole un ademán que parecía decirle "habla con la mano".
-No saben lo que dicen.
-¿Huh? -exclamó Oikawa, apenas notándolo de lo bajo que habló.
-Entiendo lo duro que se han esforzado todos. -replicó más alto-. También nosotros lo hemos hecho... Que se refieran a nosotros como si fuéramos basura. Especialmente tú... -La quijada de Hinata se endureció-. Se lo mostraremos a todos cuando vayamos a las nacionales. Venceremos a quién haga falta. -declaró, lo cual iba obviamente dirigido a Seijoh.
¿Y de pronto es un Hinata vs Oikawa, con Ushijima de espectador?
-Mira, Ch... Hinata -corrigió casi de inmediato-, comprendo lo mucho que te has esforzado. Sin embargo, ya deberías saberlo muy bien... no eres el único.
Oikawa le dio la espalda a su rival de Shiratorizawa.
Era un hecho que para él no sería ningún inconveniente defender la reputación de su equipo cualquier día a cualquier hora, pero hacerlo de Hinata no era algo que hubiera preferido. No es que el pequeño cuervo le haya hecho tomarle cariño al Karasuno ni nada parecido; Sería capaz de darle un sermón a cada uno de sus integrantes sobre como los derrotaría por segunda vez si estos llegaran a pasarse de listos, y de poner a Tobio en su lugar, eso sí que le encantaría, y habría terminado casi tan orgulloso de sí mismo como sus compañeros avergonzados de la arrogancia que desprendía con tanta naturalidad su propio capitán. Y considerando que para ese momento Oikawa había perdido la mayor parte de su paciencia a causa de Ushiwaka... Definitivamente debió haberse callado.
-Hablando de superarnos. Como si fuera tan sencillo. -presumió el setter de Seijoh-. No por nada somos considerados los más fuertes, y eso no se debe solamente a mí, de hecho soy de quién menos deberían preocuparse. -Si los chicos del club oyeran a su capitán hablar así de ellos seguramente sentirían pena ajena-. A decir verdad, nadie más ha peleado por ésta oportunidad más que nosotros.
¿Y ustedes creen que nos superarán, así sin más? No me jodan. -Su voz se oía un poco más brusca de lo que, después reflexionaría, le habría gustado-. Dejaré una cosa clara: No es sólo por ganarle a este cabrón y a la basura de su equipo. Está será nuestra última oportunidad. -dijo Oikawa, dolorosamente. Hinata entendió en seguida a qué se refería; sus compañeros de tercero también harían de todo por ganar antes de dejar el equipo.
Siempre, en cada maldito torneo, damos todo lo que tenemos en vencer a quién se nos ponga delante. Siempre llegamos tan lejos. -《 Y siempre perdemos la final. 》 Ni en un millón de años se atrevería a decirlo-. ¿Lo entiendes? Esto es ya un asunto personal ¡Perder no es una maldita opción para nosotros! -Como temía, realmente no había forma de decirlo sin estropear su cita todavía más-. No me interesa lo mucho que Karasuno, Datekou, Nekoma, o cualquier equipo de toda la maldita isla de Japón desee ser el mejor. No me importa una puta mierda. ¿¡Crees que eso nos detendrá!? -Oikawa se detuvo repentinamente.
《 ¿Y así piensas ganarle a Tobio, Basurakawa? 》
-Lo lamento -dijo un poco arrepentido por desahogarse con él-, pero de ninguna manera dejaremos que alguien más nos arrebate nuestra revancha contra Shiratorizawa. Sin importar quién sea.
《 De nuevo ¿Cómo fue que está se convirtió en una pelea entre el Chibi-chan y yo? 》
-¿Huh? -exclamó Hinata- ¿Quién demonios es Shiratorizawa?
-Es mi equipo. -Se oyó desde afuera de la discusión-. El equipo que volverá a vencer en las eliminatorias.
La molesta voz de Ushiwaka por fin ayudaba en algo e hizo a Tooru recalibrarse a sí mismo y percatarse de que discutía con la persona equivocada.
Marcador, Kageyama: probablemente a la delantera, aún si no hubiera hecho ningún maldito movimiento. Ushijima: dispuesto a influir enormemente en esta "competencia", incluso sin darse cuenta. Oikawa:... ¿se pueden tener números negativos?
-¡Ahh! ¿¡Por qué sigues aquí!? -Interrumpió en su cita, los insultó a ambos, puso a Chibi-chan en su contra... Oikawa jamás había sentido tantas ganas de estrangularlo como en ese momento. Y sí, eso es decir mucho-. Junta todo lo que acabo de decir y eso va para ti.
Ushijima le devolvió la misma mirada seca de toda la vida. Era increíble cuanto alboroto era capaz de ocasionar alguien que apenas decía más de diez palabras en una oración.
-En fin, no sé cuál es el fin de un jugador de Seijoh y Karasuno para reunirse u compartir información. Pero ya deberías saberlo...
《 Oh, no. 》Oikawa ya lo venía venir, pero de ninguna maldita forma estaba preparado.
-Ni firmando alianzas con otros equipos lograrás ganarnos. Pierdes tu tiempo... -Aquí viene. Oikawa podía sentirlo calentándole la cabeza-
《 No te atrevas... 》
-Cuando pudiste haber aprovechado tu potencial en Shiratorizawa.
《 Lo dijo 》
Sí que lo ha dicho.
La frase más gastada de Ushiwaka.
-¿De nuevo con eso? -gruñó Oikawa. La vena en su frente se había recalcado- Escucha atentamente -Decía dirigiéndose paso a paso hacia Ushijima-. Jamás iré a tu escuela de mierda. Es más, no iría a Shiratorizawa ni aunque me costará las piernas. Nunca. Jamás me sometería al infierno de soportarte a ti, a tu jodida actitud, a los subnormales de tu equipo ¡O a estar más de dos segundos respirando tú mismo aire con el asqueroso sudor que dejas en la cancha! Tatúalo en tu subconsciente, sordo de mierda: No. Iré. A. Shiratorizawa... ¡NUNCA!
Al terminar, necesitó respirar profundamente varias veces hasta recuperar la compostura. Para sorpresa de nadie, la expresión en el rostro de Ushijima no cambió en ningún momento.
-Como sea, debo irme. Mi abuela está esperándome.
-Sh, Sh, ¿te pregunté? Vete a arar el campo.
Finalmente lograba ahuyentar a su cordialmente molesto archienemigo de aquel lugar. Con tan sólo de ver su enorme espalda alejándose del campo sentía un inmenso alivio, a pesar de tener en cuenta el sobrado tiempo que perdió, e hizo que los músculos de sus hombros se destensaran. Una lástima para sus nervios, ya que al darse la vuelta tenía otro pequeño y cabreado problema peli anaranjado entre manos.
-Con que soy "nadie", eh. -Hinata se paró frente a él. Cejas casi rozándose y puños recargados en su cintura.
-Calma, calma. No escuches lo de diga esa basura humana de Ushiwaka. -Aunque fue él quien lo dijo-. Además, ya todos sabemos quién es el que ganará la copa aquí. - murmuró Oikawa rápidamente.
-¡Oye! Escuche eso.
Hinata apretó los labios y se rehusó a mirar directamente al Gran Rey.
-... Cree que soy un perdedor pero aun así me besó.
Que Hinata lo mencionara tomó a Tooru por sorpresa; tomando en cuenta lo tímido que antes parecía. Aunque, en realidad, se debía a lo molesto que se encontraba el chico de Karasuno en ese momento.
¿Será eso lo que ha tratado de decirme todo este tiempo?
¿Era eso lo que intentabas decirme? -Luego de ver la expresión confundida de Hinata, Oikawa aclaró-: Antes parecías ansioso por decirme algo. -señaló- Como si lo tuvieras guardado desde hace tiempo ¿Significa eso que sigues molesto de que yo te...?
-¡No estoy molesto!《 Por eso. 》Aunque seguramente ya le hizo lo mismo a sus veinte novias de antes. -pensó Shouyo en voz alta.
Oikawa se cruzó de brazos.
《 Lo dejo dos segundos a solas con Takeru y esto es lo que pasa. 》
-Que no tengo novia. -Ya se había cansado de repetirlo-. Además, ¿cuál es el problema? Tú fuiste el que dijo que yo no te gustaba en primer lugar. -Le recordó al chico de Karasuno, harto de que todo el mundo, incluyendo su propia familia, lo creyera un mujeriego. - Espera... ¿Eso significa que, sí te gusto? -los labios de Oikawa formaron una curva.
Esto podría hacer que la noche valiera la pena.
Por su parte, el rostro de Hinata se enrojeció al igual que un tomate al ver a dónde había llegado su propio comentario, parte de ello aún por la frustración que sentía. Sin embargo, Oikawa interpretó su ruborización como prueba de que estaba en lo correcto.
-Te gusto.
-¡Cállate!
Hasta entonces fue que el número diez realmente se percataba de lo despistado que había sido con sus sentimientos hacia Oikawa. No era solo la admiración por el como jugador, ni el entusiasmo de aprender de cerca de un chico mucho más experimentado, más todavía que el mismo Kageyama, en el Volleyball. Y pudo verlo claramente cuando el tipo grande de aquella escuela desconocida lo despreció apenas conocerlo. Lo que éste pensara de él no era algo por lo que se dejaría llevar, pero que Oikawa le siguiera el juego le hizo sentir un pinchazo en el estómago, que nada tenía que ver con el Volleyball.
-No. Ummm... Lo siento muchísimo. Yo no quería... No era un... Gritarle, callarle. Eso fue... No fue, umm.
Hinata frotaba sin parar sus dedos temblorosos entre sí. Al mismo tiempo, Oikawa se inclinaba cercano al enrojecido rostro del peli anaranjado, sin perder detalle de cada una de sus muecas y tics.
《 Lo que he estado ansioso por decirle... ¡Ah! Claro. El idiota de Kageyama. Lo había olvidado 》
Si tan sólo no lo hubiera recordado nunca.
-He estado esperando el momento correcto para preguntarle esto. -Solo que el balón lo idiotizó; lo que para varias personas en el mundo del volleyball, que incluso el mismo conocía, sería una excusa bastante razonable.
"Yo conozco a Oikawa mucho mejor que tú."
"El tiempo que pasó sin que él te buscara ¿Nunca te has preguntado por qué fue?"
《 El Gran Rey no es un monstruo. Es imposible que lo haya hecho para perjudicarme. - Después de todo, él no podría saber que lo distraería tanto como para olvidarse de cómo jugar al volley-. Él no me dañaría luego de lo bueno que ha sido conmigo. -" ¿Y si todo fuera una farsa?" vino a su cabeza. Minutos atrás, el Gran Rey acababa de dejarle claro cuánto deseaba ganar. ¿Y si el monstruo al que todos se referían realmente llegaría a aquellos extremos? -. ¡Claro que no! El Gran Rey no haría eso. Él no... 》
Hinata no pudo evitar quedarse atrapado en sus pensamientos.
Y Oikawa, quien olvidó por completo el límite de tiempo que su hermana le impuso, y que por cierto ya había sobrepasado, se aguantó las ganas de interrumpirlo.
-¿Qué pasó - comenzó el peli naranja-, durante las semanas cuando no me llamó para entrenar? -Y que yo pensé te enojaste tanto conmigo que querías cortarme la cabeza- Sé que alguien como tú, Gran Rey, debió haber tenido sus razones. Es solo que... 《Es culpa del idiota de Kageyama, fue porque él lo dijo de forma tan sombría que me hizo preocuparme. 》 Es solo que creí pudo haber sido por algo malo. Por eso que me gustaría que me lo aclarara. Y estoy seguro de que tendrá una buena razón así que, -bajó su cabeza casi hasta el suelo- ¡responda a mi pregunta por favor!
Oikawa se quedó ahí parado, inexpresivo, sin decir una palabra, y Shouyo creyó al instante haber metido la pata al preguntarlo; tal vez fuera algo personal a lo que no debería meterse. Y de todos modos eso había hecho, cayendo totalmente en la trampa de Kageyama. Tal vez ahora el Gran Rey sí que lo enviaría al diablo. Tal vez...
《Mierda, no se me ocurre absolutamente nada.》Pensó desesperado el chico de Seijoh.
La verdad es que, no tenía y nunca tuvo una buena razón para ignorarlo mas que estar en la etapa de negación ante verse atraído por el enano del loco ataque rápido del otro equipo. En ese caso, ciertamente tuvo sus rebuscadas razones, pero estas eran terriblemente estúpidas e ilógicas como para ser consideradas realmente excusas.
Como sea, nunca aceptaría darle una razón tan lamentable como aquella a alguien que quisiera conquistar. Cuestión de principios, orgullo y esas cosas.
Hinata abrió la boca de nuevo, ansioso por la lucha del Gran Rey para encontrar una respuesta.
-N-No es que quisiera preocuparlo -dijo agitando los brazos de un lado a otro-, solo pensé que pudo haber sido algo serio... Incluso llegué a pensar te lesionaste y tuviste que internarte en un hospital en cuidados intensivos.
《 ¿"Cuidados intensivos"? Dudo que este pequeño tenga idea de lo que esté hablando. 》
-Bueno... Yo...
-¿¡QUÉ!? ¿De verdad estuviste en el hospital? ¿Estás bien? ¿Podrás jugar en la interhigh? ¿Te hicieron la quimioterapia?
-¡No estoy muriendo! ¿¡Tengo cara de estar muriendo!? 《No, probablemente ni siquiera sabe lo que quimioterapia significa. 》
-¿Entonces qué te pasó?
Al final, Oikawa vaciló por un par de segundos y respondió disimuladamente:
-Solo estuve algo ocupado; actividades del club y esas cosas. -Fue lo más realista que pudo ocurrírsele-. Ya lo oíste cuando estuvo aquí el idiota de Ushiwaka. Si queremos ganar la copa debemos concentrarnos en ello. No podía perder el tiempo...
Nuevamente, las palabras equívocamente escogidas en el momento menos oportuno. Oikawa, claro, se dio cuenta de inmediato de lo que había salido de su boca y se arrepintió de no habérsele ocurrido mejores excusas. Incluso si dentro de sí admitía que tenían algo de cierto.
-No, no quise decir que fueras una pérdida de tiempo, si no que...
¿Qué es lo que le sucedía al capitán de Seijoh ese día en especial? Nunca en su vida había tenido tantas problemas con ninguna chica; tomando en cuenta que sus novias siempre terminaban cortándolo.
Pero, esta ocasión, realmente esperaba que fuera diferente. Ya había logrado que el peli naranja admitiera que le gustaba, incluso después de aquella riña que tuvieron con el asunto del volleyball. Aunque, bueno, tanto para Hinata como para Oikawa, llevar a su equipo a la victoria lo era todo. Solo que... Ahora no, joder, ese no era el momento para pensarlo. Había llegado tan lejos como para perder a esas alturas.
-Bueno, los clubes lo mantienen a uno ocupado. -trató de reponerlo-, ¿Comprendes lo que digo, o no? Tú también juegas volleyball.
Tooru siguió recitándole, con un ritmo que escondía muy bien su apuro, los asuntos que solían enfrascarlo a uno en su club, con el fin de restarle importancia al pequeño error que cometió. Hinata, quién decidió mirar al suelo permanentemente, lo interrumpió con una pequeña risa.
-Ah... Así que solo fue eso. -A diferencia del tono aliviado que quería imitar, su postura acongojada lo traicionaba-. Me preocupe por nada, ¿cierto? Que idiota soy.
"Yo conozco a Oikawa mucho mejor que tú. -Kageyama volvía a decirle en su cabeza-. El tiempo que pasó sin que él te buscara ¿Nunca te has preguntado por qué fue?"
《 Entonces lo hace a propósito ¿Eso es el que insinuaste la otra noche? ¿Que nunca le interesó ayudarme y que solo quiere distraerme? -Aquello sonaba tan cruel como absurdo. ¿Por qué desperdiciaría su tiempo con Hinata cuando pudo haberlo usado en entrenar con su equipo si su única intención era distraerlo? A parte ¿Cómo sabría él que no llamarlo por una semana lo afectaría tanto?- ¿Esta es la clase de monstruo de la que todos hablaban? Kageyama, los chicos del club. -O quizás, inexplicablemente, estuviera realmente atraído hacia el peli naranja. No tenía forma de saberlo-. Tenían razón, yo no conozco al Gran Rey. No tengo idea de en qué esté pensando. Para empezar ¿por qué a mi? De entre todas las chicas que lo persiguen ¡No entiendo nada! Yo ya... ¡Ya no quiero hacer esto! Me equivoque. Debí haber escuchado a Kageyama, a los chicos del club, así no estaría en este problema. ¡Soy un idiota! En estos momentos debo concentrarme en llegar a las nacionales más que en cualquier otra cosa. Al igual que el resto del equipo. 》
《 Quiero ganar. -Era lo único que tenía claro-. Quiero ganar más que nada en el mundo, pero él también lo quiere. 》
Ahora también oía a los chicos en los vestidores aquel día. Seguía resistiéndose un poco a las ideas de su setter. Pero fuese como fuese, ya había escuchado lo que pensaba el Gran Rey. Real o falso, una cosa era innegable: tenía al enemigo delante de sus narices.
De pronto se sentía como un traidor, un mentiroso en el lugar equivocado de la cancha.
-Gran Rey -Rompió el silencio escondiendo la cabeza- ¿Tú piensas ganar la copa?
-Bueno, sí. -Contestó sin pensar mucho en la respuesta.
-¿A cualquier costo?
"¿A dónde quieres llegar, Chibi-chan?
-... Sí. -respondió sinceramente.
Al oírlo, los días en que recién ingresaba a Karasuno pasaron por la mente del pequeño número diez. El discurso de Daichi; la pasión de los chicos de tercero por obtener la victoria y regresarle las alas al equipo; los compañeros que lo recibieron con una sonrisa y con los que pasó un buen rato compitiendo; La guapa de la manager que, sin necesidad de muchas palabras, podía motivarlos al máximo; e incluso la nueva manager, que se notaba estaba dando su mayor esfuerzo; Ukai, tomándose la molestia de entrenarlos, a pesar de que ni siquiera es un maestro; Las frases cursis del profesor Takeda que de una forma u otra siempre los motiva. Su antiguo enemigo de la secundaria, su rival de un mismo uniforme, la promesa que ambos se hicieron para superar su pasado y juntos volverse más fuertes... El equipo que los venció en la semifinal.
-Yo también... Yo también quiero ganar a cualquier costo. Para los chicos de tercero también será la última vez. Hice una promesa, prometí que llegaría con ellos a la final, que daría mi mejor esfuerzo por llevarnos ahí. Muchísimas gracias por ayudarme, p-pero no puedo perder de vista mi objetivo.
Si Hinata realmente diría lo que Oikawa creía que iría a decir, entonces de verdad no podía creer que aquello le hubiese pasado ya dos veces con el mismo chico.
-Esto es muy importante para mí, es lo que más me importa en todo el mundo en este momento. Yo nunca tuve un equipo de verdad, hasta ahora, aunque lo intenté -sonrió un poco-, fue algo que desee desde hace mucho tiempo.
Buscarte para entrenarme personalmente... lo agradezco, de verdad, solo que... Creo que, no deberíamos hacerlo más. -dijo, aún sin verlo al torso siquiera-. ¡Lamento desperdiciar tu tiempo! -declaró fuerte y claro para el capitán de Seijoh.
Hinata había hecho una muy profunda reverencia y ahí se quedó esperando a que el Gran Rey reaccionara. Se oyeron las voces y pasos de unas cuantas personas que pasaban delante de ellos, y esperarlo en esa postura comenzaba a ser incómodo para ser honestos. Pero ya que había sido él el que había cagado todo el asunto desde un principio, bien podía quedarse agachado el resto de la noche como castigo.
-Tobio te lo dijo ¿no es así?
La respuesta sobrecogió a Hinata. Bueno, en realidad, nunca supo qué esperarse desde un principio.
-El solo es mi compañero. -señaló, luego de levantarse velozmente de su reverencia-. Aunque debo admitir que a mi equipo no le agradó nada la idea de que entrene contigo...
-Y tú vas y obedientemente haces lo que ellos te dicen. Así son las cosas.
A Hinata no le hacía falta verlo al rostro, con oírlo era suficiente para hacerlo sentirse todavía más culpable.
-¡No! No es por ellos. -decía apresurado-. Tomo esta decisión por mí mismo. Tenías razón, no podemos seguir perdiendo nuestro tiempo. Lo siento, lo siento. Esto fue error. Pero realmente quiero repararlo. Lo juro, esto fue lo que yo decidí... Además -añadió-, usted no querría ser visto con alguien como yo.
Hinata volvía a mostrarle su falsa sonrisa. Haciendo memoria, tal parecía que Oikawa no era el único que usaba esa técnica para restarle importancia a sus acciones.
En ese momento, el chico de Seijoh pudo escuchar la voz de los chicos de su club, presionándolo para que no se rindiera, luego de pedirles finalmente su ayuda para alejar a los cuervos del Karasuno y enamorar al chico al que, a diferencia de cualquier otra chica del pasado, lo volvía loco a tal grado de no ser capaz de dar un paso sin antes, no se... vestirse con la ropa interior de todo el equipo sin percatarse de ello hasta tener a los chicos encima de él. No obstante, decidió no escucharlas. Sencillamente, se encontró demasiado decepcionado, tanto del rumbo al que había llegado la conversación, como de todo su día en general, o especialmente de reconocer que, en efecto el peli naranja tenía razón... Pensar en el campeonato fue lo último que pasó por su cabeza durante los últimos días.
Rechazado por segunda vez. Hasta a él debería quedarle claro. Además, el número diez tenía un punto. No era momento de pelear con Kageyama por un simple capricho.
《 Dijo que no, de nuevo. ¿Y se supone que debo seguir insistiendo? 》
Y eso que él verdaderamente llegó a no interesarle lo que la demás personas pensarán de su relación. Ni sus compañeros de equipo, ni los malditos cuervos o cualquier otro equipo. Ni siquiera aún las fanáticas moja braguitas y acosadoras, ni la escuela ¡Qué mierda! Le importaba un cuerno lo que el mundo entero pudiera pensar.
Eso es lo que creía, y a pesar de eso, Hinata salía con una declaración así, tan repentinamente. Aunque realmente no era como si lo sorprendiera del todo; luego de todo lo que sucedió en ese mismo día.
¿Para qué continuar en algo destinado a fracasar, en lugar de tener la cabeza metida en lo que todos los jugadores del país se concentraban día tras día?
Luego de procesar lo anterior, sintió una molestia igual a si Iwaizumi le hubiese tirado un gancho al estómago por algo que realmente se mereciera.
-¿Desperdiciar mi tiempo? -repitió él-... Exactamente, eso fue justo lo que fue. -Pisó fuerte al darle la espalda a Hinata-. Puta mierda, odio darle la razón a semejante tipo, pero como dijo el idiota de Ushiwaka: no hay ninguna razón para que un miembro de Seijoh y uno de Karasuno se encuentren fuera del instituto. Bien pude haber entrenado a un miembro de mi equipo todo este tiempo o practicado mis propios servicios. Vaya distracción. Parece que aquí el único que perjudicó al otro fuiste tú, eh Chibi-chan. Querías ganarnos a cualquier costó ¿no es así?
Sabía que era imposible, Hinata no tendría el descaro ni la astucia para hacerlo. Y a pesar de eso, su boca no paraba de lanzarle palabras hirientes al cuervo de Karasuno.
-¿Quién fue el de la idea? ¿Tobio? Ese estúpido si que debe estar desesperado por conservar su título de "Rey de la cancha". Parece ser que la gente se equivoca al decir que su arrogancia se fue al cambiar de instituto. Sigue siendo el mismo dictador. Te manejó a su gusto y tú se lo permitiste.
-¿Y qué es lo que piensan tus compañeros de tercero sobre esto? ¿Estarán decepcionados de que los hayas traicionando? ¿O ellos también están tan desesperados que ya no les interesa lo que sus chicos de primero hagan?
《 Ya basta. 》Se dijo a sí mismo.
-Espero que las últimas lecciones hayan válido la pena, pues no avanzaras más allá de eso.
《 Te estás excediendo. Para ya. 》
-Envíales este mensaje a tu equipo de parte de todo Seijoh: Ni crean que tendrán alguna oportunidad dentro del torneo. En cuanto entremos a la cancha no les daremos un solo respiro. Una vez más -espetó mientras le dirigía una última mirada-, ganaremos
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Yachi, Yamaguchi y Tsukki , el asombroso trío dinámico de rescate que resultó no ser tan asombroso, sufría la pena de su compañero como si fuera a ellos mismos a quienes hubieran herido; unos más que otros, o mejor dicho, dos más que uno.
Motivos por los cuales sentirse desmotivados tenían de sobra. Se les pidió que cumplieran una tarea, una sola: detener a cualquiera que se interpusiera en la cita de Hinata y Oikawa. Pero lo único que lograron fue meterse aún más en la vida privada de su compañero y contemplar el desastre que se generó desde tan cerca como los arbustos del parque les permitieran. Incluso Tsukki sintió algo raro moviendose en su interior, pero de ninguna manera lo dejaría ver ¿Sería aquello a lo que llaman empatía?
Oikawa se había retirado, dejando a Hinata solo bajo el poste de luz en el que discutieron también con Ushijima, hasta que se fue corriendo, y como era fácil notarlo, secándose las lágrimas.
Yachi hubiera ido detrás de él, si no fuera porque Yamaguchi alcanzó a detenerla. Según él, lo mejor sería dejarlo a solas. Mas no esperó que la rubia también rompería en llanto.
-Vamos, vamos. No fue tu culpa Hitoka-Chan. -Trataba de calmarla mientras Tsukki, justo al lado de ellos, actuaba igual de desinteresado que de costumbre-. Hicimos lo que se nos pidió. Si rompieron fue por algo, era inevitable, no hay nada que pudiéramos haber hecho.
-Te dijimos que fueras con el tipo de Shiratorizawa y usarás alguna excusa para alejarlo, ya que nosotros no podíamos acercarnos porque Oikawa nos reconocería, y literalmente te acobardaste a medio camino y saliste corriendo -señaló, generosamente, Tsukki.
-¡P-Pero! ¿Viste el tamaño de ese tipo? ¡Daba miedo! -gimoteó Yachi. Lo cual no hacía mucho sentido ya que Tsukishima media casi lo mismo.
-Olvídenlo. -suspiró Tsukki, quién comenzó a irse del lugar sin esperarlos-. Solo vámonos.
-Tsukki tiene razón. -le decía Yamaguchi a Yachi, medio convenciéndola y medio alabando a Tsukishima, mientras lo seguían por detrás-. Nos disculparemos con Hinata mañana...
-Esperen. - se detuvo el chico de lentes de repente- ¿No es ese el niño que acompañaba a Oikawa?
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Esto… fue… largo.
(Sin más comentarios)
