Los personajes de este fanfic no son mios, a excepción de la loca historia.
Tambien gracias por animarme y espero este capitulo sea decente. Gracias por darle una oportunidad.
Capitulo 1.- Una dulce curiosidad.
El dia era perfecto para una excursión. La luz del sol calentaba el aire y brindaba luz a los viajeros de las carreteras. Los mercado se llenaban de comerciantes y los niños jugaban siendo observados por sus madres.
Mientras, por una carretera hacia lo desconocido, un extraño grupo caminaba y hablaba sobre todo y nada.
Un grupo formado por un cazador de demonios y su acompañante un neko, un monje lujurioso, un pequeño zorro kitsune de fuego, un hanyu de cabellos plateados y una estudiante de 500 años hacia el futuro.
"¿Cuando llegaremos?" pregunto el kitsune.
"ya llegaremos Shippo-chan" sonrio la miko estudiante.
"Kagome tiene razón Shippo, un pueblo esta a un par de horas"
"es muy lejos…" se quejo el pequeño.
"aguántate enano, y no te quejes que ni caminaste en todo el viaje" gruño el hanyu.
"calma Inuyasha, solo estamos cansados" sonrio el monje Miroku.
"es verdad, estamos caminando hace horas- suspiro Kagome" descansemos un poco.
"descansamos hace poco, además debemos buscar los fragmentos, que para eso estamos" gruño.
"pero quiero descansar"
"no"
"Inuyasha"
"te dije que no mosa"
"Inuyasha…" gruño Kagome mientras sus compañeros retrocedieron- no me llames mosa ¡Abajo!
Inuyasha rápido quedo estampado en el suelo con su rosario, cortesía de la miko ansiana Kaede. Gruño fuerte solo por tener que inclinarse ante un simple comando y aumentando su enojo.
"dije que descansaremos."
"Kikyo era mejor…"
"¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo! ¡abajo!
No quería lastimarlo, pero su paciencia se acababa, y su corazón dolia. Aunque no lo mostraba solo tristeza inundaba su ser, las ganas de llorar nuevamente al ser comparada con su encarnación, una miko muy hermosa pero fría y el primer amor de su amado Inuyasha, Kikyo. Pero nada podia cambiarlo. Aunque se decía que algun dia ganaría el amor de Inuyasha sabia que no podía ya que en toda ocasión posible una comparación con Kikyo estaba en boca del hanyu con orejas de perro.
Suspirando bajo se volvió hacia el grupo que ya establecia un pequeño campamento.
"chicos ire a caminar" dijo tomando de su gran mochila amarilla un pequeño bolso azul con imágenes de perritos.
"quieres que te acompañe Kagome" pregunto Shippo preocupado por su madre adoptiva.
"estare bien" sonrio.
"estaremos esperando señorita Kagome"
El pequeño kitsune veía como su amiga y madre adoptiva se iba al bosque. Era pequeño, un infante, pero era un youkai y podía sentir la tristeza que emanaba de ella, y todo por culpa del hanyu, por lo que siempre su cometido era hacerla reir para que nunca este triste.
El bosque era hermos de dia, los arboles daban sombras relajantes y el sonido de la naturaleza la calmaba, pero quería mas que solo esa música. Siguió caminando por el bosque hasta que llego a un pequeño claro con escasas flores y un árbol de manzana.
"esperare, esperare… hasta que el señor Sesshomaru venga y vea a Rin sonreir"
Una pequeña voz cantaba en el claro y la pequeña figura de una niña sentada entre las flores llego a la vista de la miko. La voz infante y cantaría de Rin le hacia sonreir, era simple, pero hermosa.
"Rin-chan."
La pequeña niña se volteo y sonrio ante la miko. -señorita Kagome, Rin esta feliz de verla.
"yo tambien estoy feliz de verte" sonrio y vio por todo el claro" ¿estas sola? ¿Donde están los demás?"
"Sesshomaru-sama se fue en la mañana y el señor Jaken me cuida, pero me perdi y ahora espero a Sesshomaru-sama."
"ya veo… esperare contigo hasta que alguien venga, no es bueno que estes sola."
Ella era feliz, siempre que podía jugaba con el grupo del hermano de su señor y mas con el kitsune y la señorita Kagome, ya que la hacia feliz. Jugar con el youkai Jaken también le hacia feliz, pero era mas divertido para ella jugar y hacer coronas para la miko. Con una gran sonrisa invito a la señorita Kagome a jugar.
La tarde pasaba mientras hacían coronas y la tranquilidad apaciguaba la tristeza de la miko.
"¿Rin te cuento un cuento?" dijo sentada bajo el árbol de manzana que comieron.
"¿le contara un cuento a Rin? Rin quieren escucharlo."
Saco de su bolso un cuaderno con cuentos infantiles que leia a su pequeño kitsune de noche y saco uno especial. Las 12 princesas bailarinas.
"este es uno de mis favoritos- sonrio acomodándose con Rin- Era una vez un rey que tenia doce hermosas hijas y todas dormían en un mismo cuarto que tenia doce camas para cada una de ellas. El rey tenía un problema con sus hijas: cada vez que ellas se iban a la cama, a la mañana siguiente sus zapatos estaban desgastados como si hubiesen sido usados para bailar. El rey propuso que si alguien podía descubrir la razón por la cual esto sucedía, le ofrecería la posibilidad de escoger una de sus hijas como esposa y ser el futuro rey…"
Sesshomaru volvia nuevamente al bosque donde dejo a su aprendis, la niña humana que devolvió a la vida y que se mantuvo fiel a su lado. No solo la dejaba con él por ser un recuerdo del poder de su espada, sino que la inocencia de Rin lo calmaba y tenia una extraña similitud con la extraña mujer de plata. Aquella mujer que no volvió a ver en los años y siempre iba al claro en las mismas fechas para verla. El anillo dejando aun pertenece con el ya que no se fiaba de su personal.
Al llegar noto que su aprendis no estaba y suspirando mentalmente supo que Jaken la perdió y Rin se fue algun lugar con flores. Captando su aroma llego a otro claro no muy lejos mientras el sol aun estaba presente.
Allí la vio, y un destello de aroma le llego. Sus memorias recordaron la tristeza y la alegría que tuvo la extraña mujer, pero rápido fue olvidado al sentir como Rin lo abrazaba por las piernas.
"bienvenido Sesshomaru-sama" sonrio.
"no molestes al amo, niña tonta" gruño Jaken.
"si señor Jaken" rio sin importancia.
Rápido corrió hacia las coronas de flores y comenzó a moverse, una extraña forma para los youkai, pero unos movimientos le resultaron familiares al lord del Oeste. Sin despegar la vista de su protegida la vio girar y danzar como siempre, pero tenia una nueva rutina y muy familiar.
"deja de moverte niña."
"me gusta bailar señor Jaken, la señorita me enseño hoy."
Eso capto la atención de Sesshomaru mientras se preparaba para llevarla cerca de un rio para la noche.
"esa humana es muy molesta."
"la señorita Kagome no es molesta, le conto un cuento a Rin y le enseño a bailar como la princesa del cuento. Cada princesa bailaría como la señorita Kagome, fue muy hermoso. Ademas la señorita prometio a Rin enseñarle a bailar, Rin esta muy feliz" rio y corrió hacia su señor "Sesshomaru-sama, Rin puede volver a ver a la señorita Kagome."
"hm."
Con eso la niña sonrio y corrió hacia el dragon.
Recordando a la miko, Sesshomaru pensó en la extraña mujer que seguía a su medio hermano. La mujer que se encontró por primera vez cuando estaban cerca.
Habían peleado en la tumba de su padre y la había atacado con su ácido cuando tomo la espada que ni él ni el hanyu lograron tomar, pero lo sorprendió cuando sobrevivo y con ello su aroma se aclaro. En todo el momento apestaba al hanyu, pero al salir del ácido su aroma era diferente.
Destellos de avellana y lluvia de primavera con su toque de ácido llego a sus sentidos y su bestia habia reaccionado desde que dormia ese dia. La habia visto desafiarlo, algo que ningún youkai y menos un humano se atrevía, pero lo que lo enfureció fue al ver la confianza hacia el hanyu y darle la espada. Cuando sus aromas se juntaron su bestia no lo resistió y ese dia perdió un brazo.
Aun recordaba ese aroma, era idéntico pero su estructura también era familiar, solo mas infantil y su cabello mas corto, además de su extraña ropa. Pero eran similitudes que lo confundían al punto de verla y protegerla de lejos para saber si ella era su bailarina extraña, su compañera, pero su aroma siempre era tapado por el hanyu o los demás youkai a su alrededor.
Su curiosidad por ella era grande a los dias que pasaban y mas al verla cuidar a Rin, dejarla cerca de ellos era apropósito y veria quien era en realidad.
Sabia que algo en ella era familiar, pero no quería saber porque su compañera era una mera humana. Una humana que solo miraba al hanyu, su medio hermano Inuyasha.
Gracias por leer este nuevo capitulo. Tambien gracias a: xXSakuraBlossomsXx
Aldy taisho
sameht
mary
Minako
Por sus maravillosos comentarios. me alientan a seguir.
tambien a los nuevos seguidores: Esleine
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yacc32
Hare lo posible para que este fanfic sea de su agrado, aunque sea principiante :D
gracias y los vere en otro capitulo. Dejen sus comentarios para saber como les gusto o no. Besos y buenas noches :D
