HEY, HEY! volvi!
Os traigo un nuevo cap.
me llego la idea porque me llego pensando y dije que quería hacerlo. tarde un poco ya que quería darle un toque romántico pero también algo suave y divertido. Espero les guste como me gusto escribirlo y francamente tuve que escuchar música para ver como escribir algunas partes.
bueno no les dejo esperar y aqui esta mi maravilloso cap.
Los personajes de este fanfic no son mios, a excepción de la loca historia.
Tambien gracias por animarme y ser pacientes conmigo, jeje.
Capitulo 5- Baila bajo las luciérnagas
El día era hermoso y los aldeanos empezaron a armar los últimos toques para un festival. El festival de las luciérnagas.
Un hermoso evento donde las mujeres y niñas vestían preciosos kimonos y los varones yukatas para acompañar a sus familias y reír. Donde uno comía deliciosos alimentos, otros jugaban y los pequeños corrían con máscaras del festival. Y mas entrada la noche, todos tenían unas linternas de colores para dejar ir por el rio.
El Inutachi estaba bajo los rayos del sol mientras una brisa los relajaba. Habían logrado capturar otro fragmento luego de una tediosa pelea con un youkai de agua y donde nuestros amigos salían mas mojados de lo normal.
"ah! Es la ultima vez que te digo Inuyasha. ¡Sácate la ropa y lo secamos al aire!"
"te dije que no me lo sacaría Kagome".
"pero tendrá olor a humedad y sangre. Dale Inuyasha"
"eso no importa"
"Inuyasha…"
"Keh!"
"uf! Si no lo haces tirare todo el ramen que sobre al rio!" dijo tomando la bolsa del restante ramen y divinidad del hanyu.
Con miedo movió sus orejas mirando a Kagome" no lo harías…"
"¿quieres probarme?" sonrio lista para lanzar la bolsa.
El grupo veian el interesante debate tras la pelea. Ellos mismos ya se habían sacado el resto de la ropa y cubierto con lo que podían usar. Mientras tanto veían a Kagome e Inuyasha listos para la pelea del lavado de ropas y ramen. Shippo sonrio divertido preparando sus juguetes para jugar en la pequeña laguna que se formó en torno al rio y libre de youkai. Mientras Sango ocultaba una risa al ver al hanyu mirar triste y esperanzado la bolsa con los últimos 4 ramen que quedaban. El monje estaba entre divertirse ver a su amigo casi suplicar a la miko sobre su divina comida o ver la hermosa figura de las chicas, mientras su mano serpenteaba para llegar a la exterminadora.
"mmm… esta bien lo hare!" grito ya rendido ante la miko.
"lo dejare en la bolsa apenas termines, traje unos trajes de baño por si acaso"
"¿otra ves esas ropas?" dijo sacándose su traje de rata de fuego.
"sip, traje unas tuyas también. Sabia que un dia nadaríamos asique las compre" sonrio la miko tomando la ropas del hanyu y preparando el lavado. "también unos juguetes para Shippo, asi nos divertimos"
"keh! No tenemos tiempo para jugar"
"pero Inuyasha, logramos tener otro fragmento, creo que merecemos este día de diversión" sonrió la miko.
"vamos amigo mio, la señorita tiene razón" sonrio logrando su mano su cometido.
Rápido una bofetada de la exterminadora logro macar en la mejilla del monje "¡monje pervertido!"
"hay Miroku, un dia de estos no tendrás mucha suerte" dijo negando Shippo sacando su pelota inflable. "Kagome ya saque los juguetes"
"que bien, Sango ayúdame a terminar de lavar las ropas, mientras los chicos se van a cambiar."
Todos asintieron y la miko extrajo de su gran bolsa amarilla un par de trajes para los chicos, uno rojo con llamas de fuego para Inuyasha y otro negro con franjas violetas para Miroku. Rápido las chicas comenzaron a limpiar sus ropas y las colocaron a secar mientras el sol aun estaba en el cielo.
"¿Kagome-chan, también hay ropas para nosotras?"
"claro Sango-chan, espera y veras el tuyo" sonrio y fueron tras unos grandes arbustos para cambiarse.
En el lago los chicos estaban relajados, mientras Shipoo con su traje de baño verde con zorritos y su flotador jugando con la pelota mientras Kirara lo movia. Miroku estaba relajado ante las frías aguas e imaginándose que ropas tendrían las chicas. Mientras Inuyasha había inspeccionado el lugar para evitar que cosas malas les pasen a su manada y la bolsa amarilla que contenía su rica comida. Aunque no lo diría estaba bien, también quería tomar un descanso del día caluroso que llego y sabía que su manada no caminarían mas ya que se acercarían el almuerzo.
Ente los arbustos las chicas llegaron y ambos muchachos se quedaron sin habla ante tal bellezas, mas Miroku.
Sango medio sonrojada llevaba un traje de baño de cuello chino violeta con tiras rosas oscuros y su cabello amarrado, dejando ver sus largas y esculpidas piernas a la vista de dicho monje sin habla, acompañado de una toalla grande de playa. Mientras tanto Kagome llego con un traje de baño de dos piezas blanco con la parte baja con cintas acules y una falda hasta medio muslo de igual color, dejando ver sus piernas pálidas pero firmes y su cabello negro deslumbraba mas con su piel balanceándose por su espalda. Ambas estaban sonriendo mas Kagome feliz de poder divertirse en dicha travesía.
"Kagome te vez hermosa" sonrio Shippo sacando de sus pensamientos a todos.
"gracias Shippo-chan, ¿te diviertes?"
"sip"
"vamos Sango, a jugar" rio la miro llevando a su amiga sonrojada hacia la laguna.
Rápido Kagome comenzó a jugar con los diversos juguetes de su kitsune, incluyendo a Inuyasha y Sango. Miroku no dejaba de ver a Sango y ver cual hermosa era la exterminadora y cmo su mano maldita no dejaba de querer acariciar dichas piernas tan bellas y ocultas.
Inuyasha tampoco se quedó atrás ante ver la belleza de su beta de grupo pero rápido lo descarto pensando en su miko Kikyo. Sin embargo sus pensamientos se distrajeron al sentir como Kagome le lanzo una pelota y comenzaron a jugar entre los 5.
La tarde seguía y el grupo descansaba de sus juegos en la laguna mientras las ropas esperaban secas. El almuerzo paso preparando unos ramen para Inuyasha y ya Kagome teniendo planes de volver a su tiempo a ver a su familia con excusa de traer más del platillo obsesivo de su hanyu.
Al poco rato el cielo cambiaba de colores y el Inutachi comenzó a preparase para seguir y buscar alguna posada.
"Kagome, me prometiste que me mostrarías el baile" dijo Shippo de la nada captando la atención de todos.
"es cierto…"
"¿me lo puedes enseñar ahora?"
"yo también quisiera verlo" sonrio Sango ajustando su kimono.
"seria un placer ver tan bella danza señorita Kagome"
"keh! Ya perdimos el tiempo esta tarde."
Los ojitos de Shippo comenzaron a agrandarse y llorar. "Pero quiero verlo…"
Rápido comenzó a pensar que hacer. No tenia problemas en bailar, ya que extrañaba esa sensación de libertad cada vez que su cuerpo cobraba vida ante las melodías, pero también sabia que era mejor ir siguiendo el camino para no ser presa de algunos youkai, ya que sabia que si se quedaban en un solo lugar ellos llegarían. Suspirando pensó en sus posibilidades hasta que escucho unos viajeros.
"ya llegaremos" dijo quien parecía ser un señor. "justo a tiempo"
"que alegría" rio una señora. "no puedo esperar"
"el festival, mami, vamos" rio un infante.
"ya vamos querido, papa y mama ya van" dijo la señora.
Con una sonrisa en sus labios se giró hacia el grupo quienes también parecían haber escuchado la conversación. "vamos al festival"
"sería muy divertido ir" sonrió Miroku.
"hace mucho que no asistimos a uno" dijo Sango "creo que el último fue en la aldea de la señora Kaede"
"vamos, vamos" rio Shippo feliz.
"keh! Si vamos seguro nos echaran" gruño Inuyasha cruzándose de brazos.
"no lo creo mi amigo" sonrió Miroku dándole una palmada al hanyu "si mal no recuerdo estamos cerca de una de las aldeas que ayudamos anteriormente"
"dale Inuyasha, es nuestro día libre e ir a un festival seguro será mucho mejor"
"no"
"por favor" dijo. Juntando sus manos y dándole al Inuyasha una mirada con sus ojos azules, ayudada de Shippo con sus grandes ojos verdes.
Lento sintió como su fuerza iba a romperse al ver los ojos de Kagome y Shipo no hacia más que dale un aire mas tierno e infantil. Gruñendo para sus adentros asintió ganando un grito de victoria del dúo y una sonrisa de los otros.
"pero luego nos vamos" advirtió listo para ir al pueblo.
"podemos tener muchas comidas ricas" salto alegre Shippo a los brazos de la miko "es un festival, debes usar kimono Kagome"
"¿los venderán allí?" pregunto, sabiendo que en su mochila no tenía dicha vestimenta.
"seguro que si, también Sango debe usar uno"
"¡¿yo?! Pero…" dijo sonrojada dándole miradas al monje.
"dale, vamos"
0000….
El festival estaba lleno de gente, el pueblo no se dejo un solo lado de la carretera principal sin decorara ni los puestos dejaron de servir a la gente. Familias reían felices ante los juegos e incluso ante las comidas ricas, como los niños corrían jugando entre ellos con máscaras y dulces típicos de la región.
Las luces eran hermosas y los olores hacían aguar la boca de cualquiera ante dichas delicias. Las mujeres reían felices usando sus mejores ropas y los hombres también alegres escoltando a sus compañeras ante dicha festividad.
El monje estaba feliz mirando a todas las damas hermosas con sus ropas preciosas mostrando sus bellas figuras, pero sus ojos rápido fueron hacia las mujeres de su grupo acompañante, dejándose sin habla ante la vista de la exterminadora sonrojada, pero hermosa en su kimono violeta con flores rosas, el obi violeta oscuro con una cinta rosa adornado con una flor igual a su vestimenta, su cabello recogido con un adorno de flores dejando ver su delicado cuello libre de adornos y su bello rostro con ese sonrojo que solo una palabra podía describirla ante el monje "preciosa"
"Kagome te ves hermosa" grito feliz Shippo mirando a quien era su madre. Hermosa en su kimono blanco degradándose en azul oscuro debajo y el borde de sus mangas, con bordado de flore de sakuras de diversos colores, su obi era rojo con franjas doradas y una cinta con una flor de sakura, su cabello largo medio recogido dejándolo fluir sobre su espalda era sostenido con unos palillos con lágrimas en violeta rosa, su rostro era libre salvo un delineado negro destellando mas sus ojos azules y felices. "seguro muy, muy bella"
"gracias Shippo-chan, también te ves hermoso" sonrio feliz ante el alago, girando para ver a su amiga sonrojada pero mirando de reojo a Miroku "¿no crees que Sango también se ve hermosa Miroku?"
"eh… ah… por supuesto señorita Kagome" sonrio sin dejar de ver a Sango "te queda hermoso ese color Sango"
"gra… gracias…"
"ah, también destella tu hermosa figura" sonrió moviendo sus manos ondulantes ante la figura de una mujer.
En eso Sango lo miro con ganas de golpearlo, estaba feliz cuando no dejo de verla y decirle lo linda, hasta que vino su parte pervertida.
Kagome sonrio feliz y divertida mientras sostenía a Shippo y ver a la pareja, hasta que se percató que dicho hanyu miraba a otros lados "¿sucede algo malo Inuyasha?"
"no, nada"
Sin embargo eso no dejo de rondar ante la mente de la miko, pero se distrajo ante la alegría del lugar.
Miraron unos puestos de dulces siendo ignorados por el pueblo, ya sabiendo quienes eran hasta que sintió un cuerpecito chocar contra ella. Sin perder el equilibrio y con Shippo en brazos vio que era una niña con kimono naranja con destellos blanco, hasta que reconoció dicha voz.
"perdone señorita…"
"¿Rin-chan?"
"¿señorita Kagome?" pregunto sorprendida y sonrió mas alegre "señorita Kagome, Rin está feliz de haberla encontrado"
"¿Rin-chan, estás sola?" pregunto Sango viendo a la acompañante del Daiyoukai.
"no, Rin vino con el señor Jaken" dijo justo cuando dicho youkai llegaba corriendo.
El grupo, mas las chicas, tuvieron que contener una risa viendo al youkai pequeño con un disfraz de anciano con barba y bigote grande incluidos.
"Rin, niña tonta, te dije que no corrieras asi" gruño.
"pero Rin vio algo hermoso, señor Jaken"
"buenas noches Jaken" sonrió Kagome y un pensamiento llego "¿debo decir que Sesshomaru está cerca?"
"claro que no. Mi amo bonito no vendría a estas cosa de humanos" gruño moviendo su báculo.
"Sesshomaru-sama dijo que Rin poda venir, Rin se lo pidió mucho y me dejo venir con el señor Jaken" sonrio la niña.
"nosotros también venimos. ¿Quieres acompañarnos Rin?" pregunto Shippo. Feliz de poder recorrer el festival con su nueva hermana y su madre.
"a Rin le gustaría mucho"
"no niña tonta" comenzó Jaken a gruñir.
"pero Jaken, creo que es mejor, asi los vamos vigilando los dos. ¿Se comportaran, verdad niños?"
"si" contesto el dúo feliz.
Jaken no estaba feliz. No lo estaba. Se suponía que deberían viajar, pero la niña humana que su amo bonito tenía quería venir al festival. Y no solo eso, sino que debía ser de niñera. No es que no fuera una novedad, pero tener una niña humana, ser disfrazado y tener que perseguir dicha niña imperativa por el festival no era bueno para él. "me estoy haciendo viejo" pensó Jaken mirando a la niña. De reojo volteo para ver a la humana del medio hermano de su amo bonito.
La miko extraña de extrañas ropas, extrañas palabras, extraño comportamiento y estaño poder, de hacer que uno quiera estar calmado entorno a ella. Era una humana, pero sabia que había captado el interés de su amo bonito.
Suspirando vio a la infante voltear hacia la miko y sonreírle más feliz mientras jugaba con el kitsune. Aun no comprendía como una miko que se supone ser sus enemigos cuidaba al niño imperativo como su encargo, como parecía cuidarlo y tratarlo como su fuera su propio kitsune y eso también era algo raro. Suponiendo que eso es una de las cosas que su amo quería descifrar.
"señorita Kagome, mire que lindo" sonrió Rin mostrando una máscara de conejo.
"mira Kagome, es lindo" sonrió Shippo con una máscara de zorro blanco.
"se ven hermosos" sonrio feliz y cálida a los niños "nos lo llevamos"
Con un rápido cambio de dinero los niños seguían disfrutando de los juegos, mientras Sango y Miroku se alejaron a otros puestos. Inuyasha seguía viendo de reojo hacia Kagome pero sus ojos se iban hacia otro lado del pueblo, cerca del bosque.
Los niños corrían con unos dulces riendo y jugando entorno a Kagome, feliz de verlos reírse, olvidándose de todo por una vez. Solo ver y hacer felices a ambos niños.
Las horas pasaron mientras compraban comidas y adornos para llevar, con ayuda de Jaken y el dinero que envió Sesshomaru, Rin tenía otro juego de kimono. Uno naranja con flores de sakura blanco y rosas, con el obi blanco con una flor y una cinta de pelo azul con una lagrima violeta.
Rin estaba muy feliz, extremadamente feliz que su sonrisa nunca callo, es más, parecía crecer a cada hora que pasaba entorno a su hermano, su mami y su niñera. Feliz de poder reír y comer, sintiendo la calidez de la miko y alegría de su hermano.
La hora paso hasta que el pueblo estaba listo para ver bailar a una sacerdotisa del pueblo y finalizar dicho festival dejando ir unas internas de colores al rio.
Los niños tomando las manos de Kagome fueron felices hasta la bailarina pero no llegaron mas lejos ante tanta gente.
"oh, Rin quería verlo"
"también yo" bufo Shippo. Entonces recordó la promesa y vio a su madre "¿Kagome, bailarías para nosotros?"
"¿ahora?"
"por favor" pidió el dúo usando sus ojitos grandes y destellantes. Hasta Jaken parecía ceder extraña petición de los niños.
"bueno, pero no puedo bailar aquí entre tanta gente"
"vamos cerca del rio, allí se escucha la música" dijo Shippo. Miro hacia los lados notando como el grupo estaba cerca y como Inuyasha estaba distraído. "que dicen si vamos al rio"
"¿para ver bailar a Kagome-chan? Seguro" sonrio Sango.
El grupo con dos integrantes mas caminaron hacia el rio cercano pero lejos de tanta gente. Allí se escuchaba la música de los tambores y algunas. Los del grupo y Jaken confuso ver a la miko y Rin feliz preparada para aplaudir, vieron a Kagome alistarse.
La joven miko estaba confusa, no sabia que bailar, y mas cuando el kimono restringía algunos pasos. Rápido recordó un simple baile usando campanas y n abanico que practico en un festival del colegio y el tempo.
Sonriendo feliz que haber conseguido uno para los días calurosos lo tmo y se acomodó preparándose para bailar.
Sus pasos parecían agua, el abanico parecía cortar el aire como una extensión de su mano suave mientras la otra acompañaba con decididos movimientos. Su cuerpo se torcía suave como la seda y su rostro mostraba una suave sonrisa pero firme, mientras sentía los tambores y demás instrumentos. Su cuerpo cobraba vida mientras bailaba y seguía los pasos que recordaba, el baile era mucho mas bonito si era bailado con dos abanicos y su traje de bailarina de corea, pero igualmente era feliz bailando asi.
Los ojos de nadie dejaban de ver a la joven de cabellos negros que brillaban con las luces de las luciérnagas y como su rostro era sereno pero feliz. El abanico se movía y sus pasos eran cortos pero coordinados. Su abanico giraba en un dedo mientras ella giraba en su entorno, hasta que lo impulso en el aire y lo tomo con sus delicados dedos.
La música seguía y nadie dejaba de ver a la miko con su sonrisa, nadie quería parpadear para perderse un solo movimiento que parecía ser único. Hasta que la música llego a su fin y la miko suavemente bajo su abanico dejando que su cabello tape su rostro y su cuerpo quede inerte.
Nadie parpadeo, nadie dijo nada hasta que los aplausos del publico del pueblo los saco de sus pensamientos y el grupo aplaudió a su propia bailarina miko.
"eso fue hermoso" dijo Miroku sin dejar de ver sorprendido a la miko.
"fue mas que hermoso, fue… espectacular" dijo Sango aplaudiendo mas fuerte.
"era muy, muy hermoso señorita Kagome. Rin esta muy feliz" sonrio la niña, mirando con nuevos ojos a su madre.
"bailaste hermoso Kagome, mas que otros bailes, pero todos son hermoso" sonrió Shippo divagando viendo la sonrisa de su madre.
Inuyasha no dijo nada, solo miro a su beta del grupo. Tenia que admitir que había bailado más lindo que sus ojos bailes en sus campamentos, el kimono le había dado un toque más hogareño que sus otros bailes y algunos artilugios que usaba. Había visto desde principio a fin cada movimiento como si fuera el aire mismo pero firme como un árbol. Había sido hermoso y estaba mas feliz de tener una amiga y acompañante que bailaba asi. Se sentía mas orgulloso de su grupo en ese talento, aunque sabia que eso no serviría para las batallas.
Vio como los niños no resistieron y corrieron hacia la miko abrazándola y saltando sin dejar de hablar de lo bello que bailo y como querían bailar o aplaudir para ella para que nunca deje de danzar. Como su sonrisa seguía en ella y no dejaba de prestar atención a los niños. Como una extraña miko que bailaba de tal manera, que hasta las luciérnagas la hacían parecer etérea, y no dejaba a los niños, era una extrañeza que tenia ahora y supo que esa seria otra cosa que atrajo la atención de su amo Sesshomaru.
El festival ya finalizaba y los aldeanos y gente que llego al festival estaban preparando sus linternas, listos para dejarlos correr por el rio.
Sango y Miroku sonreían siguiendo a la gente con sus linternas rosa y violeta. Jaken vigilaba a los niños con su linterna naranja mientras Shippo lo predio con su fuego mágico y Rin aplaudía.
Solo Kagome sostenía su linterna blanca con una flor de sakura en una esquina, mientras buscaba a Inuyasha, quien se esfumo al poco tiempo. Miro entre los árboles y cerca del rio donde había bailado para no encontrarlo. La gente parecía ya lista para dejando ir sus linternas mientras las luciérnagas le hacían compañía sola en busca de su amado.
"miko" susurro una voz.
Se giro para ver al dueño de dicha oz y su corazón se detuvo un segundo al igual que sus mejillas se tornaron en un rosa al ver a Sesshomaru. Las luciérnagas parecían bailar en torno suyo sin tocarlo, como si fuera majestuoso y no tuvieran ese derecho.
Estaba igual que siempre, pero había algo en sus fríos ojos de oro que hizo su rostro sonrojar. Rápido despejo sus pensamientos y sonrio para ponerse delante del Daiyoukai.
"si buscas a Rin esta con Shippo-chan y Jaken"
"hm." El silencio parecía suave pero siguió. "¿qué haces aquí humana?"
"soy Kagome" dijo como reflejo pero no dejo de sonreír "estaba buscando a Inuyasha para que lancemos la linterna. Pero como vez no lo esta."
El lord no sabia que decir. Solo siguió "huele a barro y hueso"
Simples palabras sirvieron para confirmar algo que supo. Como su alma estaba inquieta pero suave, para llamar a su otra parte. Había sabido antes de bailar que Kikyo estaba cerca, pero no quería creer que Inuyasha los había dejado.
"lo se" dijo volteándose hacia el rio y ver las linternas ya en la corriente "deberé hacerlo sola"
"no pareces perturbada" dijo sin dejar de ver su figura. Había olido un toque de tristeza pero calma había llegado rápido.
"lo sentía cerca. Creo que ella no puede acercarse a los festivales por el poder que irradia las almas" almas que usaba para seguir con vida. "sabes, Rin esta hermosa, le compre un nuevo kimono, crei que sería bueno para este dia.
"hm."
"también estaba corriendo con Shippo-chan. Descuida, los cuidamos con Jaken y no salieron heridos" sonrio mientras dejaba su linterna y buscaba algo para encenderlo "deberías verlos, estaban muy felices. Ah, también gracias por dejarla venir. Me gusto verla."
"fue una casualidad"
"entonces fue una hermosa casualidad verla" dijo, pero dentro de ella también estaba feliz de haberlo visto.
Encendió la linterna y tarareando la dejo ir al rio "adoro esto… es magnífico."
"los humanos son raros" dijo captando la atención de los ojos azules "felices con cosas triviales. Rin es feliz con todo y nada"
"Rin-chan aun es una niña y te adora, ella es feliz con tan solo saber que estarás para protegerla Sesshomaru" dijo sin dejar de ver esos ojos dorados y fríos "es muy feliz con solo verte".
Ojos azules y dorados no dejaron de verse, mientras las luciérnagas bailaban entorno a ellos. No sabía que lo había impulsado a acercarse al pueblo humano, sabia que su protegida estaría bien cuando sintió el aroma de la extraña miko de su hermano cerca y supo que la cuidaría. En todo el tiempo que no supo de ella no dejaba de aparecer preguntas tras preguntas de la miko. Como seria de grande su poder. Por qué su aroma era extrañamente familiar a su compañera bailarina pero diferente. Porque cada vez que Rin la nombraba captaba su atención.
No sabia bien la razón del porque al sentirla lejos de su grupo y su protegida se había acercado silencioso para verla sola y sus ojos no dejaron de verla. Aquel kimono blanco y azul con esas flores le quedaba bien para ser una simple humana, al igual que sus adornos y su suave sonrisa y su poder que irradiaba calidez y paz.
La miko era extraña y no dejaba sus pensamientos, aunque también otros llegaban.
Porque aun seguía cerca de su medio hermano si era claro como la luna que la dañaba. Había dicho esas palabras sin pensarlo, aunque supo que era para saber que pensaba, y su tristeza hacia su bestia gruñir molesto. Nadie era digno de su atención ni de su bestia, pero el aroma suyo con tristeza no lo dejaba tranquilo. Supo que la hirió saber que su medio hermano se esfumo con la muerta de barro y huesos, apestaba a muerte, pero lo disfrazo con una sonrisa y dolor. Aun ahora un toque de hierbas amargas se fundía con su aroma.
Como las luciérnagas brillaban y hacían su figura mas bella, como sus pensamientos quedaron en blanco al ver esos ojos y por un momento se preguntó. Porque su corazón latía tan rápido y su alma le decía que este frio ser podía liberarla al igual que su baile. La liberaría al igual que bailaba con las luciérnagas.
LISTO! ya termine este capitulo y espero les haya gustado. me hubiera gustado detallar mas el baile, pero lo senti mas comodo asi. Espero no haberlos mareado y no aburrido con este nuevo capitulo
Tambien gracias a mis seguidores y mensajes que dejan, aunque tambien me tardo, pero les quiero dar una linda historia, y no todo meloso y rosa (no se preocupen que en un capitulo seguro sera asi) pero aun asi seguira.
Me gusta poner a Rin y Shippo juntos, son tan divertidos. Como tambien voy a dejar un par de huellas sobre la extraña persona, quien no dice que era Kagome y no otra persona... CHA-RA-RAN!
buen os dejo y deseo buenas noche y espero sus comentarios, cortos, largos, buenos o malos, no importa, a mi siempre me gusta leerlos ya que me animan a seguir.
bye bye! Sakurai.
