Hola chicas lo sabemos no tenemos perdón pero pese a todo lamentamos muchisisisisisimo no haber podido actualizar la universidad nos consume muchisimo tiempo pero aqui estamos de vuelta y para que vean que no las hemos olvidado aquí les traemos el cap.


lo que se encuentra en cursivas son pensamientos

lo que se encuentra en negritas y cursivas son pensamientos entre lobos

lo que se encuentra en "cursivas y comillas" son conversaciones lejanas

lo que se encuentra en "cursivas, comillas y negritas" es telepatía


CAPÍTULO XXV

POV APRIL

FLASHBACK

15 de abril de 1980

-¡Deben estar bromeando! – grité mientras me levantaba y miraba sin poder creerles a mis padres.

- April, por favor. Baja tu tono de voz – pidió mi madre mientras se sentaba y tomaba la mano de mi padre quien me miraba firmemente. Esta no era una imagen común de ver, siempre mi padre tenía una amable sonrisa en su rostro o al menos para mí y Sarah era así.

- Es que no entiendo, madre. Yo los conozco, sé que ustedes no son capaces de hacerme esto a mí.

- Es una decisión que ya está tomada, April – habló firmemente mi padre quien estaba erguido en su asiento. No lo podía creer, esto era algo muy común en estos tiempos pero no podía creerlo de mis padres.

- ¿Van a venderme entonces…? – pregunté sintiendo un nudo en mi garganta.

- Cariño, no son las cosas así..

- Entonces ¿Qué es, madre? – pregunté caminando hacia el otro lado del comedor. Mi madre se levantó y se dirigió hacia mí pero cuando estaba a punto de tomar mis manos di un paso hacia tras.

Me regresó a ver herida por mi acción y con lágrimas en sus ojos. Me odiaba por lastimarla pero ahora no me sentía capaz de estar a su lado, ella decía conocerme. Sabía que yo jamás deseé ni desearía atarme a alguien sin amor y peor aún por obligación.

Me dirigí hacia la puerta pero mi madre tomó mi brazo suavemente antes de alcanzar haciéndome girar hacia ella.

-April…

-Déjala ir, Elizabeth – ordenó mi padre antes de que ella continuara – necesita tiempo para asimilar la noticia.

Mi madre obedientemente soltó su agarre en mí, dejándome así salir del comedor. Fuera estaba mi hermana quien trató de detenerme al verme salir pero la esquivé y corrí. Al llegar hacia el lado en la parte trasera de la casa estaba hecha ya un mar de lágrimas. Me sentía entristecida pero sobre todo traicionada.

No sé cuánto tiempo me quedé así, podrían haber sido horas o minutos pero el tiempo parecía congelado para mí. El sol estaba en su tope, el cielo estaba despejado y se podía apreciar toda su hermosura. Quisiera poder quedarme aquí para siempre, sintiendo paz en mí y sobre todo sintiéndome libre algo que sé que no duraría demasiado.

La voz profunda de mi padre me sacó de mi trance, haciéndome volver a la realidad.

-April.. – habló sentándose a mi lado. No reaccioné ni contesté solo seguí mirando hacia el lago aunque muy consciente de su compañía – tienes todo el derecho de estar enfadada con nosotros pero esto va mucho más allá de nuestro alcance..

- ¿Qué es tan importante? que van a mandar a su hija menor a vivir un infierno – pregunté bruscamente. El dolor se tornaba en ira y podía sentirla hervir en todo mi pecho.

-¿Crees que esto es lo que queremos? – Preguntó con incredulidad – nosotros siempre criamos a Sarah y a ti como mujeres libres. Sabes muy bien que no estamos de acuerdo con las tradiciones de un pueblo inculto.

-¿Entonces por qué lo hacen? ¿Por qué, padre? – giré mi rostro hacia él, quería que mirara cuanto esta decisión me lastimaba.

- Es algo que no estoy obligado a contártelo, April. Aun cuando quisiera hay cosas que tú no estás preparada para conocer y todas ellas te pondrían en peligro – contestó firmemente.

-¿Así que solo vino para decirme que lo hacen por razones que no me las pueden contar? – pregunté burlonamente – Gracias padre pero en verdad te hubieras ahorrado la caminata hasta aquí y te hubieras quedado con mamá planificando la boda – terminé poniéndome de pie y marchándome hacia mi habitación.

17 de julio de 1980

-¿Estás lista? – me preguntó Sarah mirándome por el reflejo del espejo.

- Nunca estaré lista para algo como esto – murmuré con lágrimas en mis ojos. Un nudo se formaba cada vez más grande en mi garganta, solo quería correr del lugar. Huir y no regresar, poder formar mi vida con mis decisiones, mis errores, mis fracasos pero que sean míos.

- No sabes cuándo lo siento, hermanita – habló abrazándome de lado, llevando un brazo por mis hombros – daría cualquier cosa para poder tomar tu lugar y dejarte libre.

- No te dejaría – respondí secando mis lágrimas con un pañuelo que he llevado conmigo estos últimos meses – No permitiría que tú tuvieras una vida así, jamás.

Me giré hasta quedar frente a ella, sabía que la tristeza en su rostro solo era reflejo de la mía así que traté de sonreír un poco, no soportaba verla de esa manera.

-Puede que esta boda sea una mentira, April. Pero puedo decir sin dudar que eres la novia más hermosa que he visto en mi vida – me dijo cariñosamente Sarah mientras acomodaba mi velo – Te amo ¿Sí? Nada ni nadie va a cambiar eso, aun cuando al salir de esta iglesia seas la señora de Rob Brooks.

-Te amo más, Sarah – respondí antes de abrazarla fuertemente.

18 de septiembre de 1981

-No entiendo porque me odias tanto – habló Rob desde el otro lado del despacho, donde estaba sentado frente a su gran escritorio.

-¿Debo tener otra razón aparte de la evidente? – cuestioné sin levantar mi vista del libro en mis manos. Hace ya más de un año que estoy casada con Rob y ha sido realmente un infierno.

-Yo tampoco quería casarme contigo, si a eso es lo que te refieres.

-¿Por qué no lo impediste entonces? – volví a cuestionar mirándolo. Habíamos tenido esta discusión ya varias veces y siempre terminábamos llegando al mismo punto, yo insultándolo y saliendo del lugar.

-Al igual que tú, esta no fue mi decisión. Fui tan capaz de impedir esto como tú.

- Sigo sin entender nada – solté un suspiro de derrotada.

- Y es mejor que siga de esa manera – respondió sin regresarme a ver en ningún instante, ni siquiera por educación.

-¿Tú sabes algo?

- Claro que lo sé pero no tengo ninguna razón para decírtelo. Eres tan insoportable como son los de tu clase.

- ¿A qué te refieres con eso? – pregunté ahora curiosa. Había querido oír respuestas desde hace más de un año y esta es la primera vez que estoy recibiendo algunas.

- No es nada, April. Ahora vete que quiero acabar esto sin tener que escuchar tu insoportable voz – habló fríamente. Esto me enfureció no solo por su tono que era algo que al final ya me había acostumbrado sino a que cerró todas las puertas a las respuestas que necesitaba para poder justificar los días y las noches de infierno por las que atravesaba.

- Vas a decirme ahora a lo que te referías con eso, Rob.

-¿Estás amenazándome acaso? – preguntó ahora dejando sus papeles a un lado y levantándose – Tú no tienes ningún derecho a decirme lo que debo y no debo hacer.

-O si no ¿Qué? – Cuestioné acercándome a su escritorio hasta quedar del otro lado – Créeme cuando te digo que no podría sentirme más desdichada de lo que ya me siento.

-¿Es una apuesta acaso?

- Tómatelo como te plazca – respondí antes de dar la vuelta preparada para salir pero en un abrir y cerrar de ojos él estaba en mi frente. Me quedé en shock.

-¡Eres una maldita irrespetuosa! – Gritó sujetándome fuertemente de los brazos – he tenido que aguantarte todo este maldito tiempo pero me cansé, no permitiré que una vez más me faltes el respeto y al diablo lo que tengo o no que hacer.

- ¡Suéltame!

- ¿No querías saber la verdad? – Cuestionó sacudiéndome – pues aquí la tienes. Yo no quería esto ni por un instante. Pero eres una maldita híbrida y mi padre debía asegurarse que tu existencia esté segura hasta saber que hacer contigo.

-No sé a lo que te refieres – hablé tratando de zafarme de su agarre pero este era muy fuerte.

- ¡Claro que no lo sabes! No sabes que tú papito es un vampiro y la perra de tu mamá es una humana – lo último desató algo en mi mucho más fuerte que la ira. Algo que hizo zafarme de su agarre y aventarlo lejos de mí.

- ¡En tu vida vueltas a hablar así de mi madre! – grité con ira, él se levantó con una sonrisa arrogante en su rostro.

-No tienes ni idea en lo que te acabas de meter, niña – rió limpiándose su pantalón – vas a pagar muy caro por lo que acabas de hacer y veo que has decidido que parte de ti dejar vivir.

Salí corriendo de su despacho y de su casa sin esperar nada. Fui directo hacia mi antigua casa donde aún vivían mis padres y Sarah.

Al llegar todo fue desastre, la puerta principal estaba abierta entonces pude entrar sin problemas pero la escena que vi frente a mí me dejó helada. Había cuerpos por todos lados, sangre manchaba toda su ropa al igual que el piso y las paredes.

-¡Mamá! ¡Papá! – grité pero nadie contestaba. Comencé a buscarlos por todos lados y mi corazón se rompió al encontrarlos en el despacho de papá ambos muertos. La cabeza de papá no estaba junto a su cuerpo y mamá estaba justo a su lado pero manchada de sangre.

- ¡Oh Dios mio! ¡No!

- Dije que lo lamentarías – una burlona voz habló a mis espaldas y ahí estaba Rob, limpiándose la sangre de su boca – tú madre sabía deliciosa no entiendo porque tu padre la aguantó todo este tiempo.

-¡Eres un infeliz! – grité caminando hacia él pero el retrocedió colocando una mano en su frente.

-No, no no no no no. Yo no haría eso si fueras tú – habló mientras daba giraba a mi alrededor – en el piso de arriba está Sarah, atada a un silla y no me tomará más de un segundo subir y acabar con ella.

-¿Qué es lo que quieres? – pregunté directamente.

-Quiero matarte – respondió cortante y con voz frívola – pero tranquila, no lo haré. Aunque mi padre me ordenó que lo hiciera.

- ¿Entonces qué es lo que tú quieres?

- Nada, solo voy a dejarte ir – rió – creo que será un juego más interesante haciéndolo.

- ¿Qué planeas?

-¡No tienes ni idea de lo que está por venir, April! – gritó abriendo sus brazos – esto será solo el inicio de tu infierno.

FIN FLASH BACK.

-¿Qué pasó después? – preguntó Bénjamin mirándome preocupado y curioso al mismo tiempo. Bueno todos me miraban curiosos.

-Huí con Sarah, muy lejos. Donde creímos nunca nos encontrarían pero ya todos sabemos que no fue así.

-¿Por qué tu eres vampiro y mamá no lo fue? – preguntó Jacob.

- Cuando descubrimos sobre nuestras raíces también descubrimos que podíamos elegir nuestro camino. Sarah decidió seguir siendo humana y con el tiempo esta fue apagando su parte vampira.

- ¿Por qué decidiste hacerte una de ellos?

-Por mi hermana. Sabía que un día vendrían por nosotros y no podía dejarla sola y desprotegida, una de las dos debía cuidar de la otra – respondí mirando dentro del bosque, mi mano fue directo hacia la cadena que rodeaba mi cuello, una que Sarah me regaló un par de años antes de morir -Al final fui totalmente inútil y terminaron matándola.

-Sabes que no fue tu culpa – habló Abby poniendo una mano en mi hombro– hiciste todo lo que pudiste.

-No fue suficiente – respondí – pero esta vez haré todo lo posible por ayudarlos, Jacob. Eres mi sobrino y juro por Dios que Rob y toda su bendita realeza pagará la muerte de tu madre aun cuando yo deba morir para que así sea.


Chan chan chanchaaaaan (musica de suspenso jejeje) :O ¿Què les pareció? muy triste la historia de la tia April lo sabemos somos mala jeje en fin esperamos sus sugerencias o amenazas de muerte en un review jejejeje nos leemos, Besos FN :)