Capitulo 8- Palacio del Oeste - Parte 1.
El sol estaba saliendo por el horizonte y los soldados estaban patrullando los alrededores de la fortaleza. Dentro del palacio los sirvientes despertaban para sus trabajos matutinos y los deberé que se deben implementar para el cuidado del palacio. Otros estaban en vigilancia de dichas habitaciones e incluso en arreglos que se harían en un sector del palacio.
Dentro de una habitación donde el sol entraba estaba decorado con telas de colores y muchas flores en jarrones adornaban la pieza, un tocador pequeño con una cinta de pelo y adornos de flores. Unas sábanas se movieron y de dentro salió una pequeña figura infantil de cabellos chocolate.
"señorita Rin, hora de despertar" llamaron desde la puerta e ingresaron. "buenos días señorita".
"buenos días Kyora-san" saludo Rin entre bostezos. Su puño fregando sus ojos para despejar el sueño. "Rin tuvo un sueño".
"¿qué sueño señorita?" sonrió la youkai pájaro. Tenía cabellos negros con un relieve de plumas negras y ojos negros grandes, su kimono era de plata con el emblema del palacio.
"mmm… sin no recuerda" dijo luego de pensarlo. "Era un sueño lindo y triste, eso recuerda Rin".
La sirvienta asintió y preparo el baño de la humana. Desde que la pequeña llego al palacio ella fue su sirvienta. Rápido preparo el baño con aroma a flores y al finalizar le coloco su kimono preferido, cuadrados de naranja y blanco, con su cinta de pelo.
Rápido la pequeña infante corrió sonriente seguía de su sirvienta hasta el comedor. Allí ya estaba el lord del palacio, Sesshomaru Taisho.
"buenos días, Sesshomaru-sama" saludo alegre la pequeña sentándose a la derecha del lord.
"Rin".
La pequeña sonrió ante el saludo de su señor y figura paterna. Al poco llego Jaken y el desayuno fue servido.
"¿Rin puede jugar hoy en el jardin?"
"niña, termina de comer y luego habla" le regaño Jaken comiendo su pescado.
"¡sí!" sonrió y trago rápido. "Rin puede, Sesshomaru-sama. Rin extraña jugar como con la señorita Kagome".
"¿la miko?
"si señor Jaken" sonrió feliz. "la señorita Kagome enseño a Rin a jugar a las escondidas y Rin quiere jugarlo con Kyora-san. Seguro nos divertiremos"
"otro de los juegos de la extraña miko" murmullo Jaken.
La pequeña niña miro con ojos chocolate a su señor y este asintió sutilmente, tomándolo como aceptación sonrió más feliz.
Al terminar el grupo partió a sus respectivos lugares. La pequeña niña en busca de su sirvienta Kyora y Sesshomaru a su despacho mirando la pila de pergaminos que debía inspeccionar con cuidado. Jaken en busca de atormentar algún sirviente para que la casa este impecable y llegar los pergaminos devuelva al despacho de su señor.
El lord del oeste se sentó en su escritorio y miro el jardín donde la risa de la pequeña Rin llegaba. Suspiro mentalmente y tomo la pila en comienzo a su trabajo.
Ser el señor de las tierras del Oeste era un trabajo duro, no solo el patrullaje de los límites y matar a quienes ingresaban sin permiso y querer matar a su señorío, sino el tratado de sectores de los youkai y límites con humano, lo que lo ponía de mal humor. El único tratado con humanos que hacía era aquel que era habitado por la princesa que logro conquistar al más gran youkai del Oeste, El General Perro, su padre. Por él, aún mantenía esas tierras habitadas por humanos.
Gruño ante el pensamiento de su padre al engañar a su madre, la poderosa Inukimi, la señora del Palacio de la Luna. Aun recordaba cuando llego luego de su pelea con el aroma a una humana, creyendo que era una insignificancia lo ignoro, pero no lo logro cuando más y más aparecía con ese aroma a humano, para el final descubrir que tendría otro miembro en la mana, un hanyu, uno que era un hijo de un padre infiel. Un niño que además de débil, no honraba las tierras de su padre y quedo enamorado de una miko que lo traiciono. Su medio hermano, Inuyasha.
Pero algo bueno era que recordaba de su padre, y era cuando se escapó y logro encontrar a aquella extraña figura, aquella mujer de vestimenta blanca y cabellos cual noche, su aroma aun en sus pensamientos y sus movimientos extraños pero delicados, que ninguna bailarina que traía en los festejos del palacio podía igualar. No importase si asistía a la fiestas de otros Lords, ninguna bailarina era igual que la suya, su compañera que su bestia reclamo, nadie podía igualarla. Todas las noches espero y busco a esa extraña mujer, pero nunca volvió a llegar y su aroma se esfumo con el tiempo, como la tranquilidad del palacio, para que al poco su padre trajese otro aroma de mujer y engañase a su madre. Desde ese día el palacio no volvió a ser el mismo.
El mismo cambio, volviéndose más frio y ágil en la lucha política como las batallas. Era un guerrero reconocido, no tanto como su padre que era una leyenda, pero siempre buscaba ser el mejor, sería el mejor por su compañera que volviera, lo sabía. Año tras año iba mejorando y siendo el Lord del Oeste cuando su padre decidió irse.
Aun recordaba cuando le hablo en las playas que solían ir con su madre en verano, para despejarse de los papeleos y luchas del Oeste.
"¿tienes algo que proteger?"
Esas palabras aún estaban grabadas en su mente. Él no tenía a quien proteger, tampoco le daría el gusto de saberlo, él esperaría a su compañera desaparecida y cuando tuviera las tierras la buscaría.
Esa noche su padre no volvió y el Oeste tuvo un nuevo lord al día siguiente. Su madre se mantuvo a su lado un par de décadas y se volvió al palacio que le correspondía, mientras él estaría solo en el Palacio del Oeste, con Ah-Un y Jaken, su sirviente.
Aun volvía a buscar a su compañera sin hallazgos y durante un tiempo de pelea no la busco, tampoco su recuerdo. Tenía que peleas con los Gato Leopardo, sus enemigos naturales, que buscaban venganza con su padre difunto. Ese tiempo supo que Inuyasha, el hanyu y medio hermano, no era digno de ser otro de los príncipes del Oeste, nunca llego para la lucha por las tierras de su padre, solo se quedó con su miko y quedarse dormido por ella, para siempre.
Estaba furioso, iba a darle una sola oportunidad por la memoria de su padre, y el hanyu nunca llego. Buscaría venganza y tomaría lo que era suyo, hasta que la vio.
Esa extraña niña de ojos azules y cabellera negra. Por un momento ese cabello recordó a esa extraña mujer de la noche pero se esfumo al verla al lado del hanyu y sentir su aroma de humana y el suyo. Esa niña no era como su pareja y su bestia se quedó dormida, no despertando por su compañera perdida y solo despertar para las batallas por el Oeste.
Una risa llego a sus oídos recordando al infante. Rin era su único consuelo de no estar solo. Esa niña que siempre le sonreía no importa si volvía con las garras manchadas de sangre o mataba a esos monjes que la tomaron, esa niña solo lo tenía a él y eso basto para tener que protegerla. Era su cachorro, su protegida, y lo único que calmaba sus ansias de buscar a su compañera donde quiera que estuviera. Aun recorriendo todo Sengoku no la sentía y eso molestaba a su bestia y a él. No queriendo pensar que su compañera estaba muerta.
Lento sus pensamientos volvieron a esa noche de luna llena y como su figura desapareció para dejar un objeto, un anillo.
Sus garras fueron a la cómoda cerca de su mesa y extrajo de una caja de madera tallada como la luna llena una cajita donde el anillo estaba oculto en seda de plata como la extraña vestimenta de su compañera desaparecida.
Era un simple anillo de acero con un cristal azul rodeado de perlas. Era delicado y perfecto para su compañera, aun en todos esos años pasados lo mantenía con sumo cuidado y evitaba que otros lo vieran. Su aroma original se había perdido hacia años de su partida y solo tenía ese objeto para recordar que era realidad.
Suspirando tan bajo que nadie escuchaba tomo el anillo entre sus garras con reverencia y lo movió a la luz del sol. Aun brillaban y era bien cuidado, entre sus garras era pequeño y supo que las manos de su compañera eran final y delicadas. Había buscado a una youkai con esos dedos y cabello, pero nada llegaba a él, nadie estaba a la altura de su compañera.
Lento deposito el anillo y lo guardo entre sus ropas como siempre hacia y volvió a la pila de pergaminos.
0000….
En el jardín donde las flores estaban escasas al llegar el otoño la pequeña Rin corría entre las escasas flores y jugaba con su sirvienta que seguía las órdenes de la infante del extraño juego.
"te encontré" rio Rin atrapando a su sirvienta "Rin gana, Rin gana. Seguro la señorita Kagome estará feliz de Rin".
"¿la señorita Kagome, señorita Rin?"
"¡si! La señorita Kagome es muy buena con Rin, siempre le cuenta cuentos y le enseña muchas cosas" dijo extendiendo sus brazos de la cantidad de cosas aprendidas. "siempre hace feliz a Rin y cuando Sesshomaru-sama se va, la señorita cuida a Rin. También juego con mi amigo Shippo-chan".
"oh, me alegro señorita".
"sabes Kyora-san" murmuro arrodillándose y la sirvienta la siguió divertida. "Rin tiene un secreto".
"¿qué secreto señorita?"
"sabes… Rin tiene una mamá y un hermanito"
La sirvienta se sorprendió y lo demostró agrandando sus ojos negros. No recordaba que su señor tuviera un cónyuge o que la infante tuviera una familia aún viva, aun recordaba que la pequeña conto de su familia difunta y le sorprendió que aun mantuviera la pureza de la felicidad infantil.
"oh".
"sí, ahora Rin tiene una mamá y un hermanito, Rin esta tan feliz, pero es secreto".
"¿porque es secreto señorita?"
"porque mi hermanito y yo tenemos en secreto que mamá es nuestra mamá".
Eso sorprendió más a la sirvienta como confundió.
"¿su mamá no sabe que es su mamá?" pregunto e ideas de hijos no reconocidos paso por su mente.
"sí, mi hermanito y yo estamos en secreto que mamá es mamá y que mi papá no sabe que es mi papá"
"¿oh?"
"jeje, ahora Rin tiene una gran familia" sonrió y corrió por el campo ignorante de la mirada perpleja, confundida y casi asustadiza de Kyora.
La tarde paso con calma hasta que llego la merienda donde Rin corrió para sus clases que dio el señor Sesshomaru, era su protegida y debía aprender cosas para sobrevivir. Rin corrió a su pieza donde fue en búsqueda de sus materiales de dibujo que dio la señorita Kagome, rápido fue a la sala donde su maestro, un youkai búho estaba esperando mirando la ventana en búsqueda del sol.
"buenas tardes Sonryu- sensei" saludo Rin.
"llega a tiempo pequeña. Ahora empecemos con poesía".
"¡si!"
Rápido Rin pensó en sus deberes y sonrió feliz tomando otro de los pergaminos donde la poesía infantil estaba presente. Lento y con cuidado hablo sobre cada palabra y cada paisaje que describía, pero le aburrían cuando no tenían ese toque mágico que la señorita Kagome mantenía. Se preguntó mientras leía sobre los montes si la señorita le leería una poesía la próxima vez que se vean, si su señor estaría feliz por Rin y si un día todos serian una gran y feliz familia.
"estuvo bien pequeña" sonrió el youkai búho a Rin. "la próxima vez debes tomar aire con cuidado y no detener la lectura".
"si señor" dijo feliz.
"bien, ahora pasaremos a la escritura" dijo pasando un pergamino, tinta y pincel.
"Rin sabe escribir, Rin practico mucho" sonrio.
El búho asintió viendo como la pequeña sacaba la lengua concentrada y con cuidado pasaba el pincel sobre la hoja. Lento la vio suspirar aliviada cuando no manchaba y se concentraba más en las palabras difíciles. Aun no podía creer que enseñase a una humana, una pequeña y muy sonriente humana, pero había conocido a Inu No Taisho de joven y no tena problemas con humanos, al menos la pequeña tenía hambre de aprender y no salía huyendo de él. Con sus pocas características de búho como sus ojos y cabello blanco con toques negro y gran sabiduría. La pequeña delante de él era una buena aprendiz y le causaba gracia cuando Jaken salía castigado al caos que creaba la infante.
Asintió cuando la vio terminar de escribir unas flores, sus preferidas, y pasar de nuevo a otros textos.
0000….
"eso es todo, pequeña"
"gracias Sonryu-sensei. Rin practicara mucho, mucho, para que Sesshomaru-sama este feliz de Rin. También su familia".
Asintiendo que la pequeña soñase con una familia se retiró ese día.
Rin miro sus deberes y sonrió pensando en mostrarlos a su mami, mientras llegaba su sirvienta y la preparaba para la cena.
Al llega al comedor ya estaba presente su señor y le sonrió feliz. Siempre era feliz cuando lo veía. Jaken estaba sentado y murmurando cosas.
"hoy Rin hizo sus deberes y Sonryu-sensei dice que Rin lo hizo muy bien" platico de su día. "también jugué mucho en el jardín, las flores que planto Rin están muy bonitas, pero ya van a dormir…"
"se marchitas niña" le recordó Jaken.
"se duermen, como dice la señorita Kagome, así despertaran en primavera muy felices y brillantes" dijo firme. Feliz de que su mami le diga donde iban algunas flores en otoño. "pero cuando la vea, le preguntare si hay flores que aún están en época fría. Tal vez pueda plantarlas y tener muchas flores en inverno, será muy bonito. Si, Rin las plantara y las flores brillaran en la nieve y la señorita Kagome será muy feliz como Sesshomaru-sama" canto feliz.
Sesshomaru miraba intrigante a su protegida, todo el tiempo que se vieron hablaba de la extraña miko y sus gustos de verla nuevamente. No era que sus pensamientos iban tras la miko de su medio hermano, sin embargo estos pasaban cuando Rin hablaba de ello y volvieron sus preguntas. Una miko con extrañas ropas, adoptando a un kitsune como suyo, estando con un hanyu y hablar de una manera diferente a otros que conocía, las dudas de la miko eran amplias, como también sabía que podía confiarle el cuidado de Rin.
Suspirando dentro suyo volvió a terminar su plato, en lo que Rin seguía tarareando melodías desconocidas y hablar sobre las flores que plantaría en su jardín privado, cerca del estudio de Sesshomaru.
"Rin podrá decirle cuanto practico a la señorita y seguro le dará un premio" dijo Rin.
"una simple mosa no sabe leer ni escribir, niña" gruño Jaken.
"pero la señorita sabe "muchas" cosas" dijo ampliando la palabra divertida "tanto que cuando Rin le pregunta la señorita Kagome sabe. Como cuando Rin pregunto porque Rin…"
Sesshomaru se desconectó de la plática entre su sirviente y Rin, sus pensamientos de nuevo habían vuelto hacia la miko extraña y de nuevo se preguntó porque sus pensamientos iban a ese lugar. Era una simple humana que viajaba con su medio hermano. Debía molestarlo como siempre era, pero en su lugar sus pensamientos iban a las características de ella. Una niña en comparación con él, tenía extrañas formas de hablar y elementos que nunca había visto y eso solía darle curiosidad, pero también sabía que podía confiarle a ella sobre el cuidado de su protegida, una niña humana que parecía tenerle cariño.
Su bestia gruñía mientras pensaba como era tratada por su medio hermano y que estarían haciendo. Aunque sabía que ella no era su compañera porque no podía notar el cambio de aroma, pero le era difícil cuando ella estaba bañada con el molesto olor de su medio hermano, pero su bestia le decía que ella no estaba marcada, que podía ser suya. Tal pensamiento causo un leve ceño fruncido que Jaken noto y tembló ante el castigo que tendría.
"Rin, es hora de dormir".
"si Sesshomaru-sama" dijo feliz. "buenas noches Sesshomaru-sama, señor Jaken."
Rápido la pequeña corrió y fue a dormir. Tendría un largo y divertido día mañana.
Sesshomaru sin verla se levantó y fue directo a su estudio.
Las salas estaban el silencio y la noche era fresca anunciando que el otoño estaba mas cercana. El viento traía muchos aromas, pero en ninguna parte estaba aquel que sus pensamientos iban y gruñía.
Sus ojos dorados vieron el cielo donde la luna estaba presente e iluminaba su estudio con solo dos velas.
La miko apareció en sus pensamientos tan rápido que apenas lo capto y volvió a pensar la razón de aquello y como su bestia parecía querer decir algo, pero volvía a dormir, hasta que apareciera su compañera.
En sus dedos estaba aquel anillo que su compañera dejo y sin su aroma ni rastro de ella parecía que hubiera sido una ilusión, pero sabía que no lo era. Sin embargo la esperanza de verla se esfumaba de sus pensamientos cuando volvía a pensar en sus terrenos y las batallas que debía ganar y planear.
Era Sesshomaru Taisho, el Lord de las tierras del Oeste, hijo de Inu No Taisho, anterior lord. No debía dejarse pensar en una compañera ni una miko que no tenían momento en su presente.
Lento dejo el anillo en su cajita y la guardo en el fondo de sus cajones para volver a sus papeleos.
0000….
La mañana en el oeste era como otras desde que llego, pero había algo que era diferente que otras y entre ellas era la visita de un lord de las tierras de Norte que llegaba de visita y no solo, sino con una youkai hembra.
"bienvenidos al palacio de Oeste. El amo Sesshomaru-sama los esperara en la sala" anuncio una youkai sirviente.
"llévanos" ordeno el lord. Guio a la joven youkai con él.
Al llegar a la sala y las puertas se abrieron dejando pasar un youkai leve pero poderoso y se vio al lord del Oeste, Sesshomaru Taisho. Este vestía con sus típicas ropas blancas dejando la armadura como muestra de general de batalla. Sus ojos dorados y fríos sin emoción miraron al lord del Norte. Un youkai de cabellos negros ceniza espeso hasta la baja espalda con unos cuernos, ojos rojos apagados, pálida piel con un kimono gris ceniza con bordado blanco en orquídea. En su cuello y clavícula mostrada unas franjas en gris oscuro mostrando su estatus de Lord y youkai puro. Un youkai cabra
"saludos Daiyoukai del Oeste, Sesshomaru-sama. Me presento este día, Katashi no Kita. Y mi acompañante, mi hija Misaki."
La doncella hizo una reverencia y con sutileza miro al lord del Oeste.
Sesshomaru asintió y miro a la joven invitada. Una youkai de cabellos rubios ondulados hasta las caderas adornados con flores de seda y ojos celestes, vestía un kimono de dos tres piezas en blanco, rojo y negro con bordados de pétalos de flores de orquídea. Las franjas youkai eran rojas viajando desde su fino cuello hasta la clavícula y más, dejando a otros hombres las ansias de saber más, pero para él no. Era una simple youkai que tenía una sonrisa traviesa y molesta.
"eh venido para hablar sobre las fronteras, como informe en las cartas, Sesshomaru-sama."
"lo eh leído" dijo simple y llano.
El youkai Katashi asintió con una suave sonrisa y asintió a la joven para adelantarse y ser vista por el Daiyoukai del Oeste. Aunque sea el señor del Norte, las peleas eran molestas y debía admitir que el Oeste siempre fue una fuente de poder y riquezas que quería tener.
"mi nombre es Misaki" dijo suave su nombre. "espero el lord del Oeste no este molesto con mi presencia y espero no ofender, pero anhelaba poder visitar el Oeste, dicen que es hermoso en esta época y espero poder verlas" dijo suave Misaki.
Asintiendo llamo a Jaken para mostrarles el palacio, en lo que iba con el lord del Norte y hablar sobre los limítrofes de sus fronteras.
"por aquí señora Misaki" dijo Jaken con una suave reverencia.
Misaki asintió y le dio una coqueta sonrisa al lord del Oeste y este no inmuto nada, dejándola con una leve molestia que no mostraría.
Había practicado y siempre salido triunfal ante los hombres y esperaba que toda la labor que creo sea suficiente para ser la señora del Oeste. Había oído leyendas y dichos del señor Sesshomaru, el más frio y gran guerrero, después del padre, y esperaba poder tenerlo con ella. Cualquier hembra youkai anhelaba estar en los aposentos del lord Sesshomaru y no solo como concubina ni alguien para pasar el calor del celo, no, sino alguien para ser su señora y estar a su lado. Y sabía que triunfaría.
Con una sonrisa suave siguió al youkai bajo hasta una habitación con vista a los maravillosos jardines donde visualizaba las ultimas flores aun por marchitarse por el frio otoño. Elegante y suave como la seda se sentó cerca de la mesita donde estaban unas tazas de té de flores y unos bocadillos, debía ser hermosa y elegante al ser vista por la servidumbre del Lord del Oeste, porque un día seria su señora y sabría qué hacer.
Sin moverse al retirarse la servidumbre miro el jardín y como el suave viento mecía las hojas rojas y lagunas marchitas. Era un precioso jardín y más bello al imaginarse compartirlo con el Daiyoukai del Oeste.
Era la quinta hija del segundo hijo del Daiyoukai del Norte y sabía que no conseguiría lo que quería si no era ágil en sus planes. Tener hermanas bellas y hermanos no era divertido para ella, tampoco que el hermano de su padre sea el mayor y su hijo sea el siguiente en la línea del trono. Algunas de sus hermanas y hermanos eran tranquilos en casarse con algún señor de las mismas tierras o recolectar la elegancia en artes finas, pero ella no. Ella al ser la menor quería más que los hermanos, quería ser vista y amada como una fina y elegante youkai y aspiraba a más que sus restantes familias. Por esa razón su padre le ánimo y la dejo entrenar con las mejores maestras de la seducción y la suave platica. Más aún que ella salió como su madre, hermosa de cabellos rubios y amplios para tapar sus cuernos pequeños entre su cabellera, hermoso cuerpo que mostraba su kimono, lleno pecho, fina cintura y curveadas caderas para hijos fuertes. Había sido perfecta y esperaba que era suficiente para el Señor del Oeste.
Había escuchado rumores que nunca tomo a una compañera, tampoco en las épocas donde el youki era caliente y debían tomar una hembra, en ningún momento se escuchó del harem que otros lords tenían con ellos, tampoco alguna aspirante a señora del Oeste. Pero eso no la detendría, ella sería la señora no importa cual elegante y final debía ser y fingir gustarle las flores blancas del Oeste, aunque sus preferidas sean rojas sangrientas.
Asintiendo comió un poco del postre y el té, aunque no fueran sus preferidos y miro el jardín, flores blancas terminaban de marchitarse y hojas del viento se mecían trayendo los pocos aromas a flores. Todo era perfecto, hasta que el mismo viento trajo un aroma en particular que logro molestarla y mostrarlo en su perfecto rostro.
Un humano.
El aroma a humano logro que su rostro sea agrio y miro hacia donde el viento traía el aroma. Según recordaba estaba en la sala de invitados especiales y un ceño más fruncido ocupo su rostro.
` ¡¿Porque un simple humano está aquí y más en esas salas?!´ pensó molesta.
Quería levantarse y ver a esa sabandija que estaba en el palacio del Oeste, el palacio que costo ingresar y no quería que nadie arruinase su oportunidad.
Molesta llamo a una youkai sirvienta con un youki y las puertas se abrieron para mostrar a la misma hembra que la atendió.
"si señora" dijo aun en reverencia.
"quiero saber que trae ese aroma… "particular""
"¿aroma, señora?"
"sí, el viento trajo un aroma repulsivo… uno humano" dijo lo último suave y mirando fijo a la sirvienta que se congelo.
La sirvienta medito rápido. Se suponía que algunos ya sabían de la pequeña Rin, pero al escuchar el tono de la invitada causo una molestia como preocupación. Molestia por hablar de tal manera del infante ya que sabía que en el palacio se bañaba con flores y preocupación de que haría si se enterase que habita una humana en el palacio.
"ya mismo lo resolveré señorita"
"espero así sea, no me gusta ese olor" dijo tapando su nariz elegante con su kimono.
La sirvienta asintió y rápido fue hacia Kyora, la sirvienta principal de la pequeña humana. Rin tenía órdenes de no mostrarse en ese sector del palacio ese día, aunque con otros invitados ella iba y venía, pero en esta ocasión la pequeña debía quedarse en el sector indicado.
"Kyora-san" llamo al verla y suspiro aliviada al verla con la pequeña Rin. "justo quería hablar contigo"
"¿pasa algo?"
"es la invitada del lord Sesshomaru, dice que capto un "cierto aroma""
Kyora se congelo y tomo la mano de Rin más fuerte. Capto el tono que uso la joven sirvienta y era usado cuando los invitados parecían más disgustados por el aroma de Rin. Desde que llego al palacio la pequeña infante siempre olía a flores silvestres y era su aroma único con el aroma a humano, pero las flores siempre eran más fuertes.
Asintiendo tomo en brazos a Rin. "bien, iré a las habitaciones. Sigue con tu labor."
"así será." dijo y rápido volvió a la habitación de la invitada.
"¿Kyora-san, Rin hizo algo malo?"
Kyora la miro y negó con una sonrisa mientras volvían a las habitaciones. "no señorita Rin, es solo que la invitada parece muy aguda en algunos sentidos."
Rin asintió. "Entonces Rin se portara muy bien, así Sesshomaru-sama se alegrara."
Asintiendo la sirvienta abrazo a su protegida y procuro buscar distracciones para habitar exclusivamente en su pieza.
0000….
"Entonces con esto terminan los papeles para las fronteras. Siempre es un placer hablar con usted Señor Sesshomaru."
"lo mismo digo Lord Takashi, las fronteras serán respetadas como dictan los papales hacia el Daiyoukai del Norte"
Asintiendo el youkai Takashi no Kita miro al Lord y sonrió. "me pregunto su podría el Lord del Oeste tener un momento con mi protegida. La joven Misaki me informo que estaba ansiosa de poder ver los jardines del palacio."
"una sirvienta estará a sus órdenes" dijo sin emoción. El youkai asintió con una sonrisa.
Sabia que la youkai hembra quería, ser la Señora del Oeste, pero él no tenía pensamientos de buscar una compañera, más cuando la batalla contra Naraku pesaba en sus pensamientos y más cuando su orgullo fue pisado al secuestrar a su protegida y usarlo al darle el brazo humano, entre varios delitos. La búsqueda de una compañera y señora del Oeste no estaba en su lista.
El youkai asintió y ambos salieron del despacho para ver a Jaken conducir al invitado hacia el comedor, donde servirían una merienda y tal vez despedir a los invitados.
En el caminar encontraron a la joven Misaki caminar hacia ellos con la misma youkai que la sirvió. La joven al ver al Lord del Oeste enderezo sutilmente su postura y coloco una suave y coqueta sonrisa para el Lord. Quería su atención a toda costa y lo lograría, pero el Lord no mostro emoción ni su varonil aroma mostro cambio lo que pisoteo los intentos de la joven, pero aun así sonrió. Había pedido a su padre la oportunidad de estar allí y aprovecharía todo momento.
"vaya, la noche está llegando" dijo mirando uno de los ventanales. "¿mi Lord, podríamos pasar la noche en las tierras del Oeste? No quisiera que algo malo le sucediese."
"nuestro anfitrión dirá, Misaki."
"por supuesto padre. Todo lo que diga Lord Sesshamaru" sonrió.
Misaki volvió a ver al lord pero esté tenía la mirada no en ella, sino en el ventanal y parecía pensar algo, pero no sabía. Al poco asintió e indico que preparasen unas habitaciones a los invitados. Sonrió.
"gracias Lord Sesshomaru. Podremos seguir discutiendo sobre unos términos más adelante."
"así será."
La merienda y cena fueron servidas y en el transcurso de las horas Misaki usaba todos los encantos que pensase para llamar la atención del Lord, mostrando sus refinados modales, su hermosa postura y sus pasatiempos cuando hubo un descanso antes de la cena. El leer poesía y jugar con un instrumento mostraron sus cualidades de dama perfecta y refinada, como también dejaba su aroma sutil cerca del lord, mostrando que era una perfecta compañera para darle herederos, pero no siendo vulgar.
Sin embargo también noto un ligero aroma en el ambiente, el mismo aroma a humano que encontró al llegar.
No quería creer que el Señor del Oeste en realidad tuviera a una humana como decían los rumores, pero también sabía que pensaba. Todos conocían la aberración del Lord hacia los humanos y sus matanzas, pero también los rumores de la humana que viajaba con él la enfurecían. Ella debía ser mostrada perfecta y sabía que debía pisar con cuidado ante el tema de los humanos.
"precioso Misaki, me alegro que tengas tan hermoso talento en la música" sonrió Takashi. Se volvió al Lord que no mostraba emoción. "Lord Sesshomaru, me pregunto dónde estará la joven protegida."
Sesshomaru lo miro fijo. "hm"
"el viento trajo palabras de una pequeña humana sonriente, me gustaría conocerla si es posible" sonrió.
Misaki al ver a su padre se preguntó lo mismo y rápido pensado en sus palabras antes de sonreír con cariño y jugando con sus dedos." ¿una pequeña? Qué lindo, siempre me atrajeron los cachorros."
El lord miro al youkai del norte junto a su hermano siendo cachorro en una de las reuniones de su padre y desde el comienzo no le agrado, hubo curiosidad en su voz y supo que estarian tras su protegida si les mostraba, pero no quería poner a Rin en molestias, más cuando susurros de la molestia de la hembra ante el aroma a Rin que había en el palacio. Preferia hablar con el hermano de este.
"está ocupada."
"oh, los pequeños siempre están ocupados sonriendo y ser felices" sonrió Takashi. "los cachorros debes abundar en los palacios."
"hm."
"a mi también será un placer jugar con la pequeña. Claro, si el lord me lo permite" dijo tímida.
El lord la miro y volvió su vista al Lord del Norte para discutir sobre unos tratados fronterizos.
Misaki sonrió en la hora restante antes de ir a su pieza y descansar. Debía ser perfecta para mañana y usar sus encantos para habitar en el palacio más tiempo.
BUENO AQUI ESTA! LES ENVIARE LA SEGUNDA PARTE PRONTO!
YA SE, TODOS ME QUERRAN MATAR POR TARDARME ETERNINDADES, PERO LA INSPIRACION SE HABIA MUERTO EN UN PUNTO! PERO ME GUSTA COMO HICE ESTE CAPITULO Y ESPERO QUE A TODOS TAMBIEN!
PARECE CORTO Y CREO QUE LO ES, PERO ME GUSTA Y APARECERA LA OTRA PARTE CON MAS COSAS Y SUTLES TOQUES EN PUNTOS DEFINIDOS, NO DIRE MAS PORQUE SINO NO TRAERE SORPRESAS!
BUENO ESTO ES TODO. NO DARE EXCUSAS NI PISTAS SOBRE LOS SIGUIENTES CAP!
ESPERO LES GUSTE Y COMO SIEMPRE LOS COMENTARIOS SON BIEN RECIVIDOS! BESOS Y MEGA ABRAZOS!
.Sakurai ❀
