Hola, Hola. se que me perdí durante siglos pero tenia un super bloqueo que recién hoy, que les traigo un capitulo nuevo, pude hacer. espero les guste y diré mas, pero os dejo con el bonus extra que espero les agrade. besos y COMENCEMOS!
-BONUS-
Finalmente ella tenía paz y tranquilidad.
Luego de pelear con su amado hanyu había logrado tener una semana libre y en paz, mientras terminase sus estudios y más aún, poder divertirse.
Varias veces se preguntaba como lograba no caer rendida en la época Sengoku, pero no negaría que era interesante.
Suspirando se volvió a terminar sus deberes de literatura en lo que música sonaba de su radio. Movía la cabeza al son de la música y pensaba en algún paso que iría con esa música.
-Kagome, la cena esta lista- llego la voz de su madre.
-ya bajo mamá- respondió dejando sus deberes. Rápido salió y mientras seguía el ritmo de la música llego a la cocina donde el delicioso aroma a la cocina de su mama esperaba. Allí encontró a su abuelo y su hermanito que le sonrieron.- que bien se siente estar en casa.
-lo mismo digo hija- sonrió.- es lindo tenerte en casa y te pones al corriente con tus estudios.
-a mí también me gusta hermanita- sonrió Sota- sabes, hace poco escuche del Salón Stell, está en la plaza, seguro te gusta más- sonrió. Sabía que su hermana estaba enamorada del baile y a él le agradaba verla bailar.- ¿crees que podremos ir?
-¿enserio? Me muero, quiero probarlo- sonrió Kagome.- pero deberíamos preguntar a mamá, además es un Salón Sota, no sé si te dejaran entrar, aun eres menor de edad.
La madre de Kagome meditaba las palabras de sus hijos, había conocido el lugar y le iba a nombrar a su hija, pero también sabía que debía pensarlo bien. Ese club estaba bien mientras tendría gente y era especial.
-creo que podrían ir ustedes- sonrió el abuelo. Todos lo miraron y este sonrió.- un viejo amigo trabaja en ese Salón y se con seguridad que tiene el sector de restorán. Seguro les da un lugar, mientras Kagome se divierte.
-¿enserio abuelo? Es genial. Debes venir con nosotros.
-oh soy ya viejo Kagome, pero gracias, otro día hablo con mi amigo- sonrió el abuelo.- le llamare para confirmar… mañana.
-gracias abuelo, seguro nos divertiremos. Y podríamos ir pasado mañana al parque a pasear todos.
-eso sería genial Kagome- sonrió el abuelo. Le gustaba ver a su amada nieta tan feliz y hacerlo era más alegría para su viejo corazón. Sabia del dolor que tenía su nieta cuando viajaba al pasado y si pedirle un favor a su viejo amigo de dejarles estar al lugar le alegra, él era feliz.
La noche paso con Kagome haciendo sus deberes con enrome seriedad mientras disfrutaba de un helado de chocolate y música.
La mañana saludo a la familia, mientras el abuelo llamaba a su amigo que hablaron hasta mediados la tarde. En la familia Sota estaba feliz de poder ver a su hermana en su mejor ánimo y además verla bailar le traía recuerdos que no tenía. Había visto los videos viejos de la familia y también sus tíos le confirmaban cosas, entre ellas que su padre siempre bailaba con su hermana, era más feliz en verla bailar y notar que estaba en paz.
La madre de Kagome terminaba de alistar la casa para dejarlo a cargo del abuelo y mirar con tranquilidad la foto de su amado marido.- querido, hoy Kagome esta tan feliz, espero la veas.
En la planta alta, Kagome escuchaba unas melodías en lo que revisaba su closet en busca de ropas que usaría, veía el conjunto que tenía mientras iba creciendo y también regalos. Entre ellos miro unos de sus amigas y medito si invitarlas, pero era momento de familia y quería disfrutarlo tanto como pudiese. Dejo sus pensamientos mientras miraba sus ropas.
La noche había llegado y la familia estaba más que lista. Sota vestía con conjunto relajado pero elegante de pantalones negros y una camisa blanca con zapatos negros, su madre tenía un vestido en violeta con rosa pálido hasta las rodillas y tacones negros, el vestido que uso cuando su marido le sacaba a bailar, y para finalizar Kagome tenía un vestido doble pieza de top negro y la parte del vestido que fluía ajustado en el centro de su pecho con un collar de perlas doradas y un tajo en el costado mostrando sus tacones en negro y un saco blanco de encaje.
-ya llame y los espera en la puerta, el local es recibido bien y no venden bebidas alcohólicas a nadie, diviértanse.
-nos vemos abuelo- despidió Kagome con Sota. Ambos ansiosos de salir y divertirse.
Mientras Kagome se miraba y retocaba su peinado miro su vestido en blanco en decolorado rojo donde podía ver flores bordados en blanco y rojo con una cinta en su pelo, miro divertida al pasar una imagen de Sesshomaru al ver las flores.
-¿de qué te ríes hermanita?- pregunto Sota subiendo al coche.
-nada, bueno, recordé a un youkai y me imagine algo, solo eso.
-¿oh, porque razón?- pregunto curioso, pocos eran los youkai que su hermana nombraba y estaba ansioso de escucharla. El coche arranco.
-no lo sé, solo lo imagine, hasta diría que tengo los colores- rio.- pero seguro no le gustaría que un simple humano toque sus colores.
Asintiendo espero hasta llegar al lugar. Allí estaba el Salón Stell. Tenía un hermoso diseño español antiguo con coches aparcando. Al llegar su turno dejaron el coche y llegaron a la entrada para ver a más gente llegar al lugar, señores y señoras, hasta niños y adolescente llegaban, todos vestidos bien y ligeros.
Al llegar a la puerta el guardia informo a la familia el lugar donde irían. Allí les saludo el viejo amigo del abuelo Higurashi y su mesa, estaba en un balcón con otras mesas y la pista de baile era amplia con mesas a sus alrededores.
-es magnífico- sonrió Kagome- mamá, mira la banda, hasta hay un DJ.
-según se es para más entrada la noche, para que los jóvenes se diviertan- informó la madre.- hay un sector para adultos si es pasado la hora, allí estaré mas adelante con Sota.
-vamos Kagome ponen otra música- animo Sota dejando su saco.
Asintiendo bajaron para ver la multitud que había, mesas en los costados con mesas de agua y en un sector estaba una pequeña banda sinfónica. El lugar era magnifico con las luces en el cielo y sus pilares con telas pasteles.
Kagome sintió el amor ante la música, un clásico. Se giró y vio a su hermano sonreír y hacer una reverencia.- me permite esta pieza señorita- sonrió.
-claro caballero.- dijo siguiendo el juego.
Ambos rieron y se posaron para el vals. Kagome tenía más experiencia pero con Sota aprendió hasta media coreografía. Estaba feliz girando y riendo, mientras arriba su madre sacaba fotos y videos. Pidió una cena sencilla y espero a sus hijos que se veían divertirse.
La comida era exquisita y la plática mejor, el amigo del abuelo los saludo y anuncio que dentro de horas estaría la pista para los más jóvenes y un escenario libre.
-¿qué harán en el escenario?- pregunto Kagome.
El señor sonrió.- su abuelo, mi amigo, me informo que podría hacer un baile en particular y me gustaría que lo intentase jovencita.
-¡¿yo?!
-¿enserio hermanita? es genial- animo Sota mirando al escenario tras las cortinas.- seguro estarás magnifica.
-¿Que baile hará?- pregunto la madre.
-se nos dijo que podía hacer la interpretación de Salome en las Vegas- sonrió.
Kagome estaba estupefacta, más que estupefacta tenia sentimientos encontrados. Quería bailar pero estaba nerviosa, quería estar feliz pero el temor de equivocarse llegaba y por finalizar esa coreografía la había practicado con esmero antes de ir al pasado, hacía tiempo.
-animo hija, sé que podrás- dijo la madre sacando de las nubes a Kagome.- aquí te apoyamos.
-cierto hermanita, seguro te saldrá. Te vi practicando, eres idéntica a Salome y tienes el vestido.
Kagome miro su vestuario y mordiendo su labio pintado en rojo asintió. Era su momento de ser feliz y olvidarse de todo.- acepto señor. Gracias.
-por aquí señorita, le presentare un escenario donde podrá ensayar.
Asintiendo fue tras el señor y hacia un escenario donde la música sonó, asintiendo movió su cuerpo sacando sus tacones y tomando una tela en rojo vivo, y vio el espejo que cubría la pared. Mientras el ritmo seguía recordó todos los pasos y asintió.
-es hora señorita Kagome, Salome- sonrió el dueño.
-gracias señor, no le defraudare- sonrió.
-confió en el juicio de mi amigo jovencita, sé que lo hará- alentó el señor.
Kagome respiro profundo hasta que llego al escenario donde vio a otro chico y por un segundo se preguntó si sus ojos le jugaban alguna broma. Allí estaba un hombre alto de traje blanco con cabello platino y ojos claros que le miraba serio. Parpadeo y cuando las luces se aclararon noto que su cabellera era rubia y corta en lugar de larga y su sonrisa era suave. Por un segundo se preguntó si sus ojos jugaban aun en su broma de Sesshomaru y su vestido.
Las cortinas se abrieron al igual que la voz del presentador anunciaba su baile. Al poco llego al centro cuando la música sonaba y era feliz. Muy feliz.
Los reflectores calentaban su piel mientras cambiaban a tonos rojos y oscuros dependiendo de la música y como iría la historia. El aroma a sudor y madera hacían su cuerpo vibrar mientras la música llenaba su ser, se imaginó siendo Salome y la pasión de querer a su amado y ser traicionado pro este. Justo cuando pensó esa escena sintió una mano en su cintura y giro rápido para ver al mismo hombre de antes, de cerca sintió su corazón detenerse mientras la tenía por un brazo y la hacía inclinarse al suelo. Los reflectores rojos hacían sus ojos ver a Sesshomaru, serio y elegante, sus ojos grises eran perfectos cuando la miraba fríamente recordando la música, su brazo se sentía poderoso cuando recordó a Sesshomaru hacer lo mismo durante unos segundos y se perdió en la música y la moría del daiyoukai mas frió existente.
Dejo que su cuerpo siguiera al alzarla y jugar con el velo rojo. Siempre teniendo en la mira al hombre que la veía con amor y luego rechazo, siguió la música mientras tomaba toda la pasión de Salome y jugaba con su velo y movía su cuerpo. Sentía la mirada de todos en ella pero sus ojos siguieron a ese sujeto que se parecía al pasado. Siguió moviéndose tomando al hombre que Salome amaba con pasión para que al final la rechacé, se sintió identificada ante su memoria de Inuyasha al sentir los recuerdos. Para finalizar en la muerte del amado y sentir su cuerpo en sus brazos, la música que empezó pasional y se volvía lujuriosa finalizaba con todos duros y tristes cuando el amado de Salome muerte. Los reflectores mostraron negro.
La música aun sonaba en sus oídos y sus músculos sudados aun apretando el cuerpo de su pareja, escuchaba su respiración dificultosa del baile y su sangre correr por sus venas, amaba el baile. Los aplausos no se dejaron esperar y era más y más fuerte y alabanzas se escuchaban entre la multitud. Kagome juraría escuchar a su madre y hermanito felicitarla mientras sus ojos se posaron en su compañero.
-bailaste muy bien jovencita- sonrió el hombre. Kagome resistió un escalofrió al escuchar su voz madura.- será un placer volver a bailar con usted.
-gracias señor- sonrió. Los reflectores se volvieron a prender y saludaron al público, noto como el hombre era alto, tan alto como Sesshomaru y se regañó por volver a pensar en él. Es más, sentía que sus pensamientos giraron en torno al daiyoukai mientras bailaba tras la traición del amado de Salome, sentía la pasión y la frialdad, era Sesshomaru quien pasaba por sus pensamientos.
-debo estar mal ¿porque aún me late el corazón?- pensó rápido mientras bajaba del escenario.- debe ser la música, eso debe ser y además… mi pareja se parecía un poco a él.
-Kagome, saliste hermosa- dijo Sota emocionado.- debiste verte, fue tan WOW. Nadie podía quitarte los ojos, y estoy seguro que nadie podrá bailar como Salome como tú.
-estabas bellísima hija mía- sonrió la madre abrazando a su hija.- fuiste magnifica, estoy segura que tu padre estaría más que orgulloso y feliz.
-gracias mamá, Sota- sonrió y sintió lagrimas.- fue mi mejor espectáculo, la música, el baile, hasta…
Sonrió feliz de su amada hija y al notar esa sonrisa suave sintió que todo iría bien. Había notado las divagaciones de su amada hija y notaba su mirada en el escenario; si, ella sabía que la alegría estaría con su hija y como sus pensamientos irían a una persona especifica. Sonrió, más que feliz. Y pensó.- mi amado, seguro Kagome bailara para su amado un día, será su mejor actuación.
Eso es todo. Espero les haya gustado como me gusto escribirla. Me inspire en una música con el mismo nombre y francamente debía escribirlo y no se preocupen que este bonus pasara mas adelante en un futuro capitulo. Sesshomaru no e queda atrás en los pensamientos de Kagome y su pasión por el baile.
para mis seguidor s gracias por esperar y seguir mi historia y a mi misma, no los defraudare y seguiré escribiendo aunque sea párrafo por párrafo para darles una maravillosa historia. tengo pensado otras pero quiero pulirlas antes de mostrárselas, por favor sean pacientes.
Sus comentarios son siempre bien recibidos, sean buenos, malos o consejos de la drama, siempre los leeré y me alientan.
Gracias y buenos dias a todos! :D
