Arráncame la vida
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¿Quién muere?
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Disclaimer: El mundo tanto como los personajes no me pertenecen. Todos son personajes de JK Rowling. Solo los utilizo para mi historia y mi pareja favorita.
Habían pasado unos días desde que le entregó el diario a Ginny. Y sin darse cuenta llegó la hora en que todo el mundo se ponía de idiotas, el partido de Quidditch. Tom pensó que esa era otra oportunidad de oro para entrar a zonas prohibidas, ese día todo el mundo o la mayoría estaría en el campo lejos de Hogwarts. Según lo que escuchó hoy competían Slytherin contra Gryffindor, a él no le llamaba la atención ver a estúpidos perseguir una pelota, no ganaban nada más que "victoria" "honor" tonterías. Sin embargo, le parecía sensato ir casi a lo último para que lo vieran igual en el partido y no lo incriminen de nada.
Tom bajo las escaleras con libros en mano. A su lado pasaban niñas que a su parecer las consideraba "chillonas" solo hablando de los guapos integrantes del equipo de Gryffindor. Tom miro rápido sus colores y vio los colores amarillo y negro, pertenecen a "Hufflepuff". Ya casi daban las once cuando todo el mundo salía disparado al campo.
Para las 11:20 la mayoría de los alumnos estaban afuera del castillo, solo quedaban pocos en el castillo por diversas razones. A lo lejos escuchaba los gritos del partido, Tom se asomó a una ventana y vio que pronto llovería, tenía que hacerlo rápido antes de que alguien se dé cuenta. Para su suerte todo estaba despejado.
-¿Qué pasa con esa Bludger?-preguntó Hermione.
Minutes después que empezó el partido la mayoría notó que una Bludger se comportaba extraño, pues perseguía Harry como si buscará lesionarlo.
-Esta rara ¿verdad? ¿a qué se deberá?-pregunto Ron siguiendo con su vista la Bludger.
-Mmm no lo sé.-respondió Hermione. Ella entrecerró los ojos buscando entre los alumnos, en todos lados viendo si alguien estaba hechizándola. Su vista se dirigió al jefe de casa de Slytherin, el profesor de pociones: Severus Snape. Recordaba que el año pasado sin querer se confundió con el profesor Snape con Quirrel, había creído que él era el culpable, pero esta ocasión valía la pena revisar por las dudas.
-Alguien... está... manipulando... esta... bludger... -gruñó Fred, golpeándola con todas sus fuerzas para rechazar un nuevo ataque contra Harry.
-Hay que detener el juego -dijo George, intentando hacerle señas a Wood y al mismo tiempo evitar que la bludger le partiera la nariz a Harry. Wood captó el mensaje. La señora Hooch hizo sonar el silbato y Harry, Fred y George bajaron al césped, todavía tratando de evitar la bludger loca.
-¿Qué ocurre? -preguntó Wood, cuando el equipo de Gryffindor se reunió, mientras la afición de Slytherin los abucheaba—. Nos están haciendo papilla. Fred, George, ¿dónde estaban cuando la bludger le impidió marcar a Angelina?
-Estábamos ocho metros por encima de ella, Oliver, para evitar que la otra bludger matara a Harry -dijo George enfadado-. Alguien la ha manipulado..., no dejará en paz a Harry, no ha ido detrás de nadie más en todo el tiempo. Los de Slytherin deben de haberle hecho algo.
-Pero las bludger han permanecido guardadas en el despacho de la señora Hooch desde nuestro último entrenamiento, y aquel día no les pasaba nada... —dijo Wood, perplejo.
La señora Hooch iba hacia ellos. Detrás de ella, Harry veía al equipo de Slytherin que lo señalaban y se burlaban.
-Escuchen -les dijo Harry mientras ella se acercaba-, con ustedes dos volando todo el rato a mi lado, la única posibilidad que tengo de atrapar la snitch es que se me meta por la manga. Vuelvan a proteger al resto del equipo y déjenme que me las arregle solo con esa bludger loca.
-No seas tonto -dijo Fred-, te partirá en dos. Wood tan pronto miraba a Harry como a los Weasley
-Oliver, esto es una locura -dijo Alicia Spinnet enfadada-, no puedes dejar que Harry se las apañe solo con la bludger. Esto hay que investigarlo.
-¡Si paramos ahora, perderemos el partido! —argumentó Harry—. ¡Y no vamos a perder frente a Slytherin sólo por una bludger loca! ¡Venga, Oliver, diles que dejen que me las apañe yo solo!
-Esto es culpa tuya —dijo George a Wood, enfadado—. «¡Atrapa la snitch- o muere en el intento!» ¡Qué idiotez decir eso!
Llegó la señora Hooch.
-¿Listos para seguir? —preguntó a Wood.
Wood contempló la expresión absolutamente segura del rostro de Harry. —Bien —dijo—. Fred y George, ya lo han oído..., dejen que se enfrente él solo a la bludger.
Regresando al lugar donde se encontraban los de Gryffindor apoyando a su equipo, Hermione se despidió de Ron para ir a investigar. Cuando vio a Snape no vio nada raro en él, asi que se le ocurrió otra cosa. No lo había pensado antes, pero ella no vio a Riddle por ningún lado. Iría al lado de Slytherin a ver si lo encontraba, para ella él era el sospechoso principal ahora.
Cuando se cambió de lado del campo subió las escaleras a donde estaban todas las serpientes. Se sentía nerviosa, todos la miraban acusadoramente. Quiso pasar de largo pero Zabini se le cruzó en su camino. Hermione se molestó y lo aparto y corrió. A lo lejos escuchó como Zabini lanzaba un grito de frustración. Corría con la cabeza baja que para su mala suerte choco con una persona. Ella se tambaleo y cuando alzo su vista se encontró justamente con la persona que buscaba. Herms abrió mucho sus ojos de sorpresa. Tom le dio la mano para que se levantará con una cara sonriente.
-Ten cuidado Granger, parece que tienes un favoritismo en chocar conmigo en cada momento-dijo Tom y se empezó a reír discretamente. Sabía que todos los observaban.
-No es mi culpa Riddle.-dijo Granger mientras le correspondía la mano y se levantaba. Le sorprendía que Riddle le tendiera la mano a una Gryffindor para ella eso era una cosa sorprendente.
-Y… dime ¿Qué buscas del lado de Slytherin?-dijo suspicazmente Tom.
Hermione dudó sobre que decir.
-Nada, solo que no te vi aquí y como alguien ha hechizado la bludger de Harry sospechaba de ti-realmente ella no sabía que decir, no podía acusarlo directamente. No tenía pruebas, quizá y no lo vio por tanta multitud.
-Parkinson.-demando Tom a Pansy. La chica se sobresaltó y apareció, para ese entonces los de Slytherin habían hecho un círculo como cuando tienen acorralada a una presa, las serpientes a la leona.
-¿Sí?-dijo Pansy mirándolo a los ojos.
-Granger dice que no me vio aquí, dime, ¿cuánto tiempo tiene que estoy aquí?-pregunto Tom, Hermione volteó a ver la respuesta de Parkinson.
-Desde que empezó el partido ha estado conmigo.-respondió Pansy.
-¿Ves? No me puedes culpar a mí de lo que le pasa a tu amiguito.-dijo Tom a Herms.
Hermione cerró la boca y sin decir nada se fue de ahí. Realmente estaba molesta odiaba a los de Slytherin, esas serpientes. Regresó con Ron sin solucionar nada, solo esperaba que Harry no se lastimará. La lluvia caía de nuevo.
Pero pasa que al final Harry logró capturar a la Snitch a pesar de su mal estado, pues la Bludger lo había golpeado. Bajo junto con Ron a buscarlo ya que se había caído al campo.
Esperaba mientras todas las serpientes bajaban de las escaleras, al final Granger había sospechado de él pero no de lo que él creía. Si no de su amigo Potter y la bludger, en realidad él no tenía nada que ver con eso ni el mismo sabía que le paso. Había utilizado a Parkinson y manipulándole su cerebrito para que dijera eso y así se libraría de culpas.
Y así tranquilamente Tom bajo de las gradas, si todo iba como lo planeado no tardaría en suceder, el ciclo se repite.
Esa noche, Harry se había encontrado con Dobby aquel elfo domestico que desde el principio del curso lo había conocido. Con su característica forma de actuar y hablar. Poco después Harry encontró la respuesta a la incógnita de la bludger, había sido Dobby quien la manipulo en un intento de hacer que Harry volviera a casa, pero luego el elfo domestico se empezó a pegar con toda cosa que se encontraba en el camino repitiéndose a sí mismo "Dobby malo". Al final el elfo desapareció y Harry no pudo averiguar nada más.
Dumbledore entró en el dormitorio, vestido con un camisón largo de lana y un gorro de dormir. Acarreaba un extremo de lo que parecía una estatua. La profesora McGonagall apareció un segundo después, sosteniendo los pies. Entre uno y otra, dejaron la estatua sobre una cama.
-Traiga a la señora Pomfrey —susurró Dumbledore, y la profesora McGonagall desapareció a toda prisa pasando junto a los pies de la cama de Harry. Harry estaba inmóvil, haciéndose el dormido. Oyó voces apremiantes, y la profesora McGonagall volvió a aparecer, seguida por la señora Pomfrey, que se estaba poniendo un jersey sobre el camisón de dormir. Harry la oyó tomar aire bruscamente.
-¿Qué ha ocurrido? —preguntó la señora Pomfrey a Dumbledore en un susurro, inclinándose sobre la estatua.
-Otra agresión —explicó Dumbledore—. Minerva lo ha encontrado en las escaleras.
-Tenía a su lado un racimo de uvas —dijo la profesora McGonagall—.
Suponemos que intentaba llegar hasta aquí para visitar a Potter.
A Harry le dio un vuelco el corazón. Lentamente y con cuidado, se alzó unos centímetros para poder ver la estatua que había sobre la cama. Un rayo de luna le caía sobre el rostro.
Era Colin Creevey. Tenía los ojos muy abiertos y sus manos sujetaban la cámara de fotos encima del pecho.
-¿Petrificado? —susurró la señora Pomfrey.
-Sí —dijo la profesora McGonagall—. Pero me estremezco al pensar... Si Albus no hubiera bajado por chocolate caliente, quién sabe lo que podría haber...
Los tres miraban a Colin. Dumbledore se inclinó y desprendió la cámara de fotos de las manos rígidas de Colin.
-¿Cree que pudo sacar una foto a su atacante? —le preguntó la profesora McGonagall con expectación.
Dumbledore no respondió. Abrió la cámara.
-¡Por favor! —exclamó la señora Pomfrey.
Un chorro de vapor salió de la cámara. A Harry, que se encontraba tres camas más allá, le llegó el olor agrio del plástico quemado.
-Derretido —dijo asombrada la señora Pomfrey—. Todo derretido...
-¿Qué significa esto, Albus? —preguntó apremiante la profesora McGonagall.
—Significa —contestó Dumbledore— que es verdad que han abierto de nuevo la Cámara de los Secretos.
La señora Pomfrey se llevó una mano a la boca. La profesora McGonagall miró a Dumbledore fijamente.
—Pero, Albus..., ¿quién...?
—La cuestión no es quién —dijo Dumbledore, mirando a Colin—; la cuestión es cómo.
Y a juzgar por lo que Harry pudo vislumbrar de la expresión sombría de la profesora McGonagall, ella no lo comprendía mejor que él.
-Le dije que era una mala idea tenerlo en el castillo.-dijo con voz sombría Minerva, tanto Dumbledore y ella sabían de que hablaban.
-No tenemos pruebas, no sabemos si lo hizo por segunda vez.-respondió Dumbledore en un susurro. La señora Pomfrey no los escucho pues estaba observando a Colin.
En la sala común de Slytherin se encontraba la perfección del demonio sentado con los pies estirados en el sofá leyendo un libro. Cuando de repente empezó a escuchar susurros entre sus compañeros de casa "¿Lo escuchaste? El niño de primero…" "Lo hicieron de nuevo….por eso…" él sabía muy bien de que hablaban.
Bajo su libro a un costado y observó a los estudiantes de aquí para allá se movían. Ya había sucedido de nuevo, con esa cara triunfante se fue a su habitación, mañana se armaría otro caos en el castillo. Con muchos pensamientos fue tranquilamente a su habitación, no se sentía culpable, era parte del destino.
Al despertar Harry la mañana del domingo, halló el dormitorio resplandeciente con la luz del sol de invierno, y su brazo otra vez articulado, aunque muy rígido.
Se sentó enseguida y miró hacia la cama de Colin, pero estaba oculto tras las largas cortinas que el propio Harry había corrido el día anterior. Al ver que se había despertado, la señora Pomfrey se acercó afanosamente con la bandeja del desayuno, y se puso a flexionarle y estirarle a Harry el brazo y los dedos.
—Todo va bien —le dijo, mientras él apuraba torpemente con su mano izquierda las gachas de avena—. Cuando termines de comer, puedes irte.
Harry se vistió lo más deprisa que pudo y salió precipitadamente hacia la torre de Gryffindor, deseoso de hablar con Ron y Hermione sobre Colín y Dobby, pero no los encontró allí. Harry dejó de buscarlos, preguntándose adónde podían haber ido y algo molesto de que no parecieran interesados en saber si él había recuperado o no sus huesos.
Cuando pasó por delante de la biblioteca, Percy Weasley precisamente salía de ella, y parecía estar de mucho mejor humor que la última vez que lo habían encontrado.
—¡Ah, hola, Harry! —dijo—. Excelente jugada la de ayer, realmente excelente. Gryffindor acaba de ponerse a la cabeza de la copa de las casas: ¡ganaste cincuenta puntos!
—¿No has visto a Ron ni a Hermione? —preguntó Harry.
—No, no los he visto —contestó Percy, dejando de sonreír—. Espero que Ron no esté otra vez en el aseo de las chicas...
Harry forzó una sonrisa, siguió a Percy con la vista hasta que desapareció, y se fue derecho al aseo de Myrtle la Llorona. No encontraba ningún motivo para que Ron y Hermione estuvieran allí, pero después de asegurarse de que no merodeaban por el lugar Filch ni ningún prefecto, abrió la puerta y oyó sus voces provenientes de un retrete cerrado.
—Soy yo —dijo, entrando en los lavabos y cerrando la puerta. Oyó un golpe metálico, luego otro como de salpicadura y un grito ahogado, y vio a Hermione mirando por el agujero de la cerradura.
—¡Harry! —dijo ella—. Vaya susto que nos has dado. Entra. ¿Cómo está tu brazo?
—Bien —dijo Harry, metiéndose en el retrete. Habían puesto un caldero sobre la taza del inodoro, y un crepitar que provenía de dentro le indicó que habían prendido un fuego bajo el caldero. Prender fuegos transportables y sumergibles era la especialidad de Hermione.
—Pensamos ir a verte, pero decidimos comenzar a preparar la poción multijugos —le explicó Ron, después de que Harry cerrara de nuevo la puerta del retrete. Hemos pensado que éste es el lugar más seguro para guardarla.
Harry empezó a contarles lo de Colin, pero Hermione lo interrumpió.
—Ya lo sabemos, oímos a la profesora McGonagall hablar con el profesor Flitwick esta mañana. Por eso pensamos que era mejor darnos prisa.
—Cuanto antes le saquemos a Malfoy una declaración, mejor —gruñó Ron—. ¿No piensas igual? Se ve que después del partido de quidditch estaba tan sulfurado que la tomó con Colin.
—Hay alguien más —dijo Harry, contemplando a Hermione, que partía manojos de centinodia y los echaba a la poción—. Dobby vino en mitad de la noche a hacerme una visita.
Ron y Hermione levantaron la mirada, sorprendidos. Harry les contó todo lo que Dobby le había dicho... y lo que no le había querido decir. Ron y Hermione lo escucharon con la boca abierta.
—¿La Cámara de los Secretos ya fue abierta antes? —le preguntó Hermione.
—Es evidente —dijo Ron con voz de triunfo—. Lucius Malfoy abriría la cámara en sus tiempos de estudiante y ahora le ha explicado a su querido Draco cómo hacerlo. Está claro. Sin embargo, me gustaría que Dobby te hubiera dicho qué monstruo hay en ella. Me gustaría saber cómo es posible que nadie se lo haya encontrado merodeando por el colegio.
—Quizá pueda volverse invisible —dijo Hermione, empujando unas sanguijuelas hacia el fondo del caldero—. O quizá pueda disfrazarse, hacerse pasar por una armadura o algo así. He leído algo sobre fantasmas camaleónicos...
—Lees demasiado, Hermione —le dijo Ron, echando crisopos encima de las sanguijuelas. Arrugó la bolsa vacía de los crisopos y miró a Harry—. Así que fue Dobby el que no nos dejó coger el tren y el que te rompió el brazo... — Movió la cabeza—. ¿Sabes qué, Harry? Si no deja de intentar salvarte la vida, te va a matar.
La noticia de que habían atacado a Colin Creevey y de que éste yacía como muerto en la enfermería se extendió por todo el colegio durante la mañana del lunes. El ambiente se llenó de rumores y sospechas. Los de primer curso se desplazaban por el castillo en grupos muy compactos, como si temieran que los atacaran si iban solos.
Ginny Weasley, que se sentaba junto a Colin Creevey en la clase de Encantamientos, estaba consternada, pero a Harry le parecía que Fred y George se equivocaban en la manera de animarla. Se turnaban para esconderse detrás de las estatuas, disfrazados con una piel, y asustarla cuando pasaba. Pero tuvieron que parar cuando Percy se hartó y les dijo que iba a escribir a su madre para contarle que por su culpa Ginny tenía pesadillas.
Tom fue a buscar a Ginny, sabía de boca de todos lo que le sucedió a Colin. Ahora le tocaba el turno de ir a animar a Ginny diciendole que no tema, a vees si llegaba sentir lastima por lo que le hacía a la niña. Finalmente la encontró en el pasillo que la dirigía al comedor.
-Weasley.-grito Tom. Ginny estaba lo suficiente cerca para escucharlo, se volteó y lo encontró. Tom hizo una seña de que lo siguiera. Ginny le hizo caso y le siguió. Llegaron a las afueras del castillo como era de costumbre así nadie los escucharía.
-¿Estas asustada?-pregunto de primero Tom. Observaba como Ginny jugueteaba con sus dedos cabizbaja. Ella si hablar solo movió su cabeza en forma de asentimiento.-No lo tengas pequeña pelirroja, fue un accidente nada más, no te tortures todavía eres joven-él se acercó y con una mano le levantó su cabeza. Vio lágrimas derramar proveniente de ella, con su otra mano mientras permanecía muy cerca de ella se las limpio.-Quiero verte alegre.
-Pero, no recuerdo nada… me duele no saber que me pasa.-dijo asustada soltando más lágrimas.
Así estuvieron un rato hablando, Tom la animo, la necesitaba para sus planes, no podía permitirse dejarla ir, sería su perdición porque podría revelarlo. Sin embargo, Riddle no se dio cuenta que a lejos alguien los observaba, había pasado ahí por casualidad debido a que su pelota se le cayó por esos jardines. Cuando los vio se sorprendió de ver a Riddle demasiado cerca de Ginny. Recogió su pelota y se fue de ahí. Le impresionaba ese descubrimiento.
Ya eran las vacaciones de navidad cuanto la mayoría del colegio se marchaba para sus casas. Él por supuesto no podía regresar al orfanato después de tantos años, sería estúpido. Por lo que el día que tenían que firmar para quedarse fue con Dumbledore a hablar sobre su caso. Y por supuesto el anciano le había otorgado permiso para que se quedara las vacaciones de navidad.
Una tarde Riddle pasó y vio que habían colgado un anuncio del club de duelo, él se debatía en asistir o aprovechar en averiguar otra vez. A su lado vio que estaban Potter, el Weasley hermano de Ginny y Granger. Escuchaba el escándalo que hacían con otros de Gryffindor, demasiados leones asi que se apartó y se fue.
A las 8 Riddle bajo al gran comedor pues ahí sería el gran duelo que todo el mundo gritaba. Cuando llego Riddle ya había empezado la clase, las mesas del gran comedor habían desaparecido remplazándolo una tarima dorada donde encontró encima al profesor que más patético le parecía: Gilderoy Lockhart. Enserio ese profesor le provocaba asco, su patética apariencia y siempre pavoneándose de logros que el dudaba de que fueran ciertos.
En ese momento Lockhart presentaba a su ayudante el profesor Snape. Tom saco una media sonrisa, el jefe de su casa estaba ahí ayudando al profesor más estúpido. Snape mostraba una mueca de desprecio, eso le hizo sentir más alegre.
Empezó el duelo entre profesores, y como era de suponer, Lockhart solo era cuento para Snape. En un dos por tres Lockhart salió volando por los aires víctima de un "Expelliarmus" que había lanzado Snape. Luego el profesor contra las artes oscuras empezó a intentar defender su postura.
Snape parecía dispuesto a matarlo, y quizá Lockhart lo notara, porque dijo:
-¡Basta de demostración! Vamos a colocaros por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme...
Se metieron entre la multitud a formar parejas. Lockhart puso a Neville con Justin Finch-Fletchley, pero Snape llegó primero hasta donde estaban Ron y Harry
-Ya es hora de separar a este equipo ideal, creo -dijo con expresión desdeñosa-. Weasley, puedes emparejarte con Finnigan. Potter...
Harry se acercó automáticamente a Hermione.
-Me parece que no -dijo Snape, sonriendo con frialdad-. Señor Riddle aquí. Veamos que puedes hacer con el famoso Potter.
A Riddle no esperaba que lo llamasen. El solo quería ser un observador, y para el colmo lo emparejaban con el niño Potter. No le quedó más remedio que avanzar. Se subió al estrado en un extremo paralelo a donde se subía Potter igual. Hermione observaba muy atenta al duelo que se iba a dar.
-Por ahora, comencemos con Potter y Riddle, cuando termine su duelo los demás podrán comenzar.-anuncio el profesor Snape. Todos obedecieron.
-Potter y Riddle póngase enfrente y den una inclinación-ordeno Lockhart.
Riddle giro los ojos y obedeció. Harry trago saliva y avanzo. Mirándose fijamente apenas bajaron la cabeza.
-Riddle.-dijo Harry.
-Potter.
Se dieron la vuelta y volvieron a sus lugares.
-¡Varitas listas!-anuncio Lockhart.-Cuando cuente hasta tres ejecuten sus hechizos para desarmar a su contrincante. Solo para desarmarlo, no queremos ningún accidente están advertidos ustedes dos. Uno, dos y… tres.
Harry apunto con su varita rápido a Riddle.
-¡Rictusempra!-grito Harry.
Tom no había comenzado todavía, quería medir el potencial del chico. Lo esquivo con una habilidad impresionante y contraataco.
-¡Tarantallegra!
Un segundo después, a Harry las piernas se le empezaron a mover a saltos, fuera de control, como si bailaran un baile velocísimo.
-¡Alto!, ¡alto! —gritó Lockhart, pero Snape se hizo cargo de la situación.
-¡Finite incantatem! —gritó. Los pies de Harry dejaron de bailar, Riddle dejó de reír y ambos pudieron levantar la vista.
Snape se aceró a Riddle le susurró algo al oído. Riddle no hizo ninguna expresión y miro a Harry.
Harry miro asustado a Lockhart y le dijo:
-Profesor, ¿me podría explicar de nuevo cómo se hace eso de interceptar?
-¿Asustado? —murmuró Riddle, de forma que Lockhart no pudiera oírle.
-Eso quisieras tú —le dijo Harry torciendo la boca.
Lockhart dio una palmada amistosa a Harry en el hombro.
-¡Simplemente, hazlo como yo, Harry!
-¿El qué?, ¿dejar caer la varita?
Pero Lockhart no le escuchaba.
-Tres, dos, uno, ¡ya! —gritó.
Riddle levantó rápidamente la varita y bramó:
-¡Serpensortia!
Hubo un estallido en el extremo de su varita. Harry vio, aterrorizado, quede ella salía una larga serpiente negra, caía al suelo entre los dos y se erguía, lista para atacar. Todos se echaron atrás gritando y despejaron el lugar en un segundo.
—No te muevas, Potter —dijo Snape sin hacer nada, disfrutando claramente de la visión de Harry, que se había quedado inmóvil, mirando a los ojos a la furiosa serpiente—. Me encargaré de ella...
-No.-dijo Harry sin saber cómo contratacar con eso.
La serpiente se movía directo hacia él. Harry sentía un impulso de quien sabe dónde. Quería decirle que se "aleje" que se quedara quieta, sin ser consciente de ello. Todo el mundo a su alrededor se asustó. Incluso para Tom pero él no se asustó, si no se quedó boquiabierto. Tom con un movimiento rápido de la varita hizo desaparecer a la serpiente. Se le quedo mirando extraño a Potter.
Potter reacciono.
-¡Tarantallegra!-pronuncio Harry. A Tom casi lo alcanza y bajo rápidamente y paso sobre su cabeza estrellándose contra la pared. Él no se permitió que siguiera así.
-¡Expelliarmus!-Grito y fue a parar en Harry que lo lanzo por los aires y cayo de golpe. Todo el mundo fue a verlo.
Lockhart anuncio al ganador. Tom bajo del estrado y se fue al fondo de la multitud apartándose. Realmente no esperaba que el chico Potter hablara la lengua Parsel lo hacía un candidato del heredero de Slytherin pero él sabía que por supuesto él era el heredero, pero le disgustaba el hecho de no ser el único con ese poder. ¿Qué? ¿Había mas de un heredero? No podía creerse esa basura pero no lograba encontrar otra respuesta.
Hermione y Ron agarraron rápido a Harry y salieron disparados del salón. Para Tom nada podía ser mejor, Harry sería la víctima, a él lo culparían de lo que ocurría en el castillo. Ese Potter hablaba parsel y todo el mundo lo vio.
Cuando salieron del salón tanto Hermione y Ron estaban perplejos por lo sucedido. A Harry todavía le dolía el golpe que recibió en la caída. Harry miro a ambos apenado, y con incomodidad él no sabía porque la mirada de ambos. Paso un rato de silencio hasta que Ron por fin hablo, agarro a Harry y lo llevó a sentarse a una butaca.
-Hablas Parsel Harry, ¿por qué no nos habías dicho? Lo escondiste.-dijo entre sorprendido y decepcionado que su mejor amigo no le contara eso.
-¿Hablo qué?-pregunto Harry sin la menor idea de que significaba eso. Sorprendido estaba.
-¡Parsel Harry!-dijo ron sobresaltado.- ¡Hablas con las serpientes!
-¡Imposible!-dijo Hermione sorprendida- Es decir, no me lo creo…. Harry ¿lo sabías?
-Algo así.-dijo Harry, se aclaró la garganta.- es la segunda vez que pasa. Una vez, accidentalmente, le eché una boa constrictor a mi primo Dudley en el zoo... Es una larga historia... pero ella me estaba diciendo que no había estado nunca en Brasil, y yo la liberé sin proponérmelo. Fue antes de saber que era un mago...
-¿Entendiste que una boa constrictor te decía que no había estado nunca en Brasil? -repitió Ron con voz débil.
-¿Y qué? -Preguntó Harry-. Apuesto a que pueden hacerlo montones de personas.
-Desde luego que no -dijo Ron-. No es un don muy frecuente. Harry, eso no es bueno.
-¿Será que Riddle lo hizo a propósito para exponerte?-pregunto Hermione.
-Quien sabe, creo que Snape le dijo que lo hiciera…
-¿Qué le dijiste a la serpiente?-pregunto Ron a Harry.
-¿Yo? Nada, solo pensaba que se alejara de mi pero no hable-contesto Harry confuso.
-¡Harry pero ahí en el estrado tú le hablaste en esa lengua! Si no, nadie se hubiera enterado. ¡Oh por dios! ¡Van a creer que tú eres el heredero!-exclamo Hermione.
-Eso no es bueno Harry, ¿Qué vamos a hacer? ¿Y cómo rayos saber hablar esa lengua que ni estabas consciente de ello?-hizo varias preguntas Ron.
-Es decir, ¿ustedes no me escucharon decirlo? ¿Cómo puedo hablar una lengua que no conozco?-cada vez Harry se asustaba más mirando a todos lados desconcertado.-¿Cómo que el heredero?
Hermione y ron se detuvieron un momento antes de hablar.
-Porque Salazar Slytherin era famoso por su capacidad de hablar con las serpientes. Por eso el símbolo de la casa de Slytherin es una serpiente.-contesto Herms.
Harry se quedó boquiabierto.
-Exactamente -dijo Ron-. Y ahora todo el colegio va a pensar que tú eres su tatara-tatara-tatara-tataranieto o algo así.
-Pero no lo soy -dijo Harry, sintiendo un inexplicable terror.
-Te costará mucho demostrarlo -dijo Hermione-. Él vivió hace unos mil años, así que bien podrías serlo.
-Esto no puede estar pasando…-fue lo último que dijo. Después volvieron a la sala común, el trio de oro estaba preocupado.
Al otro lado del castillo en lo profundo de las mazmorras, Riddle se encontraba más satisfecho que nunca. Con esa típica sonrisa suya fue a darse un baño antes de dormir.
Había ocurrido otro incidente, un fantasma había quedado petrificado por el monstruo, a su vez Harry Potter había encontrado petrificado a Justin. Todo el mundo se sumía en caos.
Para ese entonces Tom ya se había hecho unas ideas sobre lo que se escondía en el castillo. Se dirigió rápidamente a la biblioteca en busca de respuestas.
Cada que sucedía el ataque, él iba a inspeccionar las cosas, la escena de crimen. Algo noto de todos los casos, y era, que nadie había mirado directamente al monstruo. Primero con la gata de aquel conserje, pudo haber mirado el reflejo en el agua, el niño de primero amigo de Ginny había notado que tenía una manía en tomar foto a todo aquello que se moviera y sobre todo tomar fotos a Potter, el chaval pudo haber mirado al monstruo a través de la cámara, lo único que no lograba entender era este último incidente, el chico de Hufflepuff con un fantasma ambos petrificados, sobre todo el fantasma llamado Nick-Casi-Decapitado, cabe decir que si recordaba al fantasma en su único año de colegio en su época. La teoría que tenía con ese incidente es que el alumno de Hufflepuff vio al monstruo a través de la silueta del fantasma, y Nick-Casi-Decapitado vio directamente al monstruo pero como ya estaba muerto no hizo mucho efecto y se petrifico. Pero entonces eso significaría que había un monstruo capaz de hacer eso, algo como "Medusa" solo que más horripilante. Solo le quedaba confirmar sus sospechas.
Paso todo el castillo hasta llegar a las escaleras que lo dirigían a la biblioteca, entro como era de costumbre elegante. Busco por todos los pasillos de la biblioteca intentando encontrar algún libro que hablara sobre criaturas míticas, pero no lo hallaba. Asi que decidió preguntarle a la bibliotecaria Irma Pince. Para desgracia de Tom, había sido prestado el libro a un alumno de ahí, pero se le desencajo la boca cuando preguntó quién había prestado el libro y que le dijeran solo dos palabras: Hermione Granger.
Hermione había pensado mucho en estos días, quería averiguar quién estaba haciendo esos desastres, no sospechaba mucho de Malfoy si no de Riddle, pero por alguna extraña razón no tenía pruebas claras sobre eso. Había sacado un fabuloso libro de la biblioteca: Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos de Newt Scamander. Sin embargo ella no tenía idea de que ahí se encontraba la respuesta. Aquella noche estaría lista la poción multijugos y entrarían a la sala de Slytherin, esta última semana se la había pasado junto con Harry y Ron buscando un cabello de los amigos de Malfoy para infiltrarse. A ella se la había dificultado conseguir un cabello de Pansy Parkinson, pero a sus dos amigos no tanto.
Ya era la hora, se reunió con ellos a fuera del comedor en espera que aparecieran Crabbe y Goyle. Lo hicieron y rápido los encantaron y encerraron un rato. Agarraron sus pertenencias, ahora le tocaba encontrar a Pansy. Y así lo hizo, logro interceptarla y encantarla. Se reunió junto con sus dos amigos en el aseo de las chicas donde se encontraba Myrtle La llorona.
Se pusieron de acuerdo y Herms empezó a llenar los vasos de la poción e introdujeron cada quien el cabello de su víctima. Cuando bebieron se empezaron a provocar, la poción sabia bastante mal que cada quien corrió al retrete. Después de un rato Harry fue el primero en salir y mirarse al espejo, escucharon que gritará, su cara adopto la apariencia de Goyle. El segundo fue Ron que de igual manera se espantó al adoptar la apariencia de Crabbe. La última fue Hermione que salía con la apariencia de Pansy Parkinson.
-Odio verme así.-dijo Hermione.
-Yo igual.-respondió Harry.
Ron asintió igual. Myrtle los había estado viendo y divirtiéndose por el espectáculo. A cada rato diciendo que se veían feo y se echaba a reír. Al final cuando los tres amigos se dispusieron a ir a la sala común pero antes que nada tenían que encontrar la contraseña. Myrtle los vio abandonar el aseo de chicas, soltó un suspiro de resignación y fue a la sala común de Slytherin a decírselo.
-¿Cómo entraremos si no tenemos la contraseña? No tenemos mucho tiempo Herms.-murmuro Ron con la voz de Crabbe.
-Déjame pensar en algo, Ron.-dijo Hermione con la voz chillona de Pansy.
Harry, Ron y Hermione bajaron corriendo los escalones de piedra y se internaron en la oscuridad. Sus pasos resonaban muy fuerte cuando los grandes pies de Crabbe y Goyle golpeaban contra el suelo, pero temían que la cosa no resultara tan fácil como se habían imaginado.
Los laberínticos corredores estaban desiertos. Fueron bajando más y más pisos, mirando constantemente sus relojes para comprobar el tiempo que les quedaba. Después de un cuarto de hora, cuando ya estaban empezando a desesperarse, oyeron un ruido delante.
-¡Eh! -exclamó Ron, emocionado-. ¡Uno de ellos!
La figura salía de una sala lateral. Sin embargo, después de acercarse a toda prisa, se les cayó el alma a los pies: no se trataba de nadie de Slytherin, era Percy.
-¿Qué haces aquí? —preguntó Ron, con sorpresa. Percy lo miró ofendido.
-Eso —contestó fríamente— no es asunto de tu incumbencia. Tú eres Crabbe, ¿no?
-Eh... sí —respondió Ron.
-Bueno, vayan a sus dormitorios —dijo Percy con severidad—. En estos días no es muy prudente merodear por los corredores.
-Pues tú lo haces —señaló Ron.
-Yo -dijo Percy, dándose importancia— soy un prefecto. Nadie va a atacarme.
Repentinamente, resonó una voz detrás de Harry, Ron y Herms. Draco Malfoy caminaba hacia ellos, y por primera vez en su vida, a Harry le encantó verlo.
-Están ahí —dijo él, mirándolos—. ¿Se la han pasado todo el tiempo en el Gran Comedor, poniéndose como cerdos? Los estaba buscando, quería enseñaros algo realmente divertido.
Malfoy echó una mirada fulminante a Percy.
-¿Y qué haces tú aquí, Weasley? —le preguntó con aire despectivo.
Percy se ofendió aún más.
-¡Tendrías que mostrar un poco más de respeto a un prefecto! —dijo—. ¡No me gusta ese tono!
Malfoy lo miró despectivamente e indicó a Harry, Ron y Hermione que lo siguieran. A Harry casi se le escapa disculparse ante Percy, pero se dio cuenta justo a tiempo. Los tres salieron a toda prisa detrás de Malfoy, que les decía, mientras tomaban el siguiente corredor:
-Ese Peter Weasley...
-Percy —le corrigió automáticamente Ron.
-Como sea —dijo Malfoy—. He notado que últimamente entra y sale mucho por aquí, a hurtadillas. Y apuesto a que sé qué es lo que pasa. Cree que va a pillar al heredero de Slytherin él solito.
Lanzó una risotada breve y burlona. Harry y Ron se cambiaron miradas de emoción mientras que Hermione prestaba atención a sus palabras. Malfoy se detuvo ante un trecho de muro descubierto y lleno de humedad.
-¿Cuál es la nueva contraseña? —preguntó a Harry.
-Eh... —dijo éste.
-¡Ah, ya! «¡Sangre limpia!» —dijo Malfoy, sin escuchar, y se abrió una puerta de piedra disimulada en la pared. Malfoy la cruzó y Harry y Ron lo siguieron al instante, Hermione dudaba pero tenía que ser valiente asi que entró y los siguió.
La sala común de Slytherin era una sala larga, semisubterránea, con los muros y el techo de piedra basta. Varias lámparas de color verdoso colgaban del techo mediante cadenas. Enfrente de ellos, debajo de la repisa labrada de la chimenea, crepitaba la hoguera, y contra ella se recortaban las siluetas de algunos miembros de la casa Slytherin, acomodados en sillas de estilo muy recargado.
-Esperen aquí —dijo Malfoy a los tres, indicándoles un par de sillas vacías separadas del fuego—. Voy a traerlo. Mi padre me lo acaba de enviar.
Preguntándose qué era lo que Malfoy iba a enseñarles, los tres intercambiaron una mirada y se sentaron, intentando aparentar que se encontraban en su casa.
Pero antes de que llegará Malfoy a mostrarles lo que sea que les iba a mostrar salió Tom de su habitación. Como los tres estaban en el sofá a espaldas de Tom, ellos no lo vieron solo escucharon el ruido de la puerta y giraron para ver. Tom se acercó a ellos tres, tanto Harry como Ron y Hermione se pusieron nerviosos.
-¿Dónde está Malfoy?-pregunto con un tono habitual Tom.
-Fue a buscar algo de su padre.-contesto Harry con la voz de Goyle.
Tom entrecerró los ojos.
-Ohh, ya veo. Oye Parkinson, ¿recuerdas lo que te pedí?.-se dirigió a Hermione.
-¿Ah? Ah, si…-dijo lo más convincente que pudo.
-Bueno, entonces sígueme a mi habitación.-contesto Tom y le hizo una señal de que lo siguiera.
Hermione miro asustada a Harry y Ron. Ellos querían detener que se la llevarán pero sería demasiado sospechoso así que Harry agarró a Ron y dijo que estaba bien, e hizo un asentimiento a Herms para que vaya a donde Tom iba.
Tom la estaba esperando impaciente. Herms entró seguido de Tom, ella estaba nerviosa, pero recordaba cómo era la actitud de Parkinson asi que quiso actuar un poco. Tom cerró la puerta lentamente, estaba de espaldas a Hermione.
-¿Qué quieres Riddle?-pregunto Hermione con la apariencia de Pansy.
-¿Qué quiero? Eso deberías saberlo, dime… sobre lo que has visto, ¿es Malfoy el heredero?-preguntó.
-Ah.-no sabía que responder.
-¿Te di esa simple tarea y no puedes Parkinson?
-Yo… no sé.
-Eres una tonta Parkinson, alguien aquí puede traicionar, ese Malfoy que tanto quieres me hace dudar si es o no el heredero.
-Entonces… ¿piensas que no es el heredero?
-No lo sé Parkinson, puede que sea Potter, como sabes el otro día hablo Parsel.
-Pero eso tú lo provocaste, le lanzaste Serpensortia…-le reclamo.
-¿Por qué te exaltas?-pregunto suspicaz Tom.
-No lo hago, es solo que esa noche se armó un caos.
-Sí, se armó un caos.-Tom se aclaró la garganta.
-Riddle, ¿tú no estás metido en ninguno de esos incidentes?-pregunto Hermione.
-No, eso lo sabes muy bien.-dijo Tom.-Bueno, sigue observando. Te puedes ir con tus dos amigos bobos.
Hermione se dio la vuelta. Pero antes de que salga por completo, Riddle le dijo algo que le hizo quedar helada.
-Cuidado donde te metes Granger.-susurró Tom.-Si pensabas que no me daría cuenta que tú y tus amigos se transformaron en los amiguitos de Malfoy estás equivocada.
Saco a Granger de la habitación y cerró. Por el momento dejaría que hagan lo que sea que querían averiguar.
Cuando Hermione Salió vio que tanto Harry como Ron le hicieron señas de peligro y que salieran corriendo, así que salió disparada tras ellos. Al regresar al aseo de chicas ya estaban en su apariencia general. Estaban exhaustos de tanto correr, respiraban dificultosamente.
-Entonces… ¿Qué averiguamos?-pregunto Hermione cuando volvió a respirar tranquilamente.
-Que Malfoy no es el heredero.-respondió Harry.
-Pero Hermione ¿por qué Riddle te arrastró a su habitación?-pregunto celoso Ron.
-Al parecer Parkinson y Riddle son cómplices.-respondió Hermione.
-¿Entonces Riddle es el heredero?-pregunto con sorpresa Harry.
-No… no lo es, al parecer Riddle pensaba igual que Malfoy era el heredero.-dijo Hermione, no quería decirles que tal vez no era verdad, pues el fingió al principio pero luego le soltó que era ella.
-Pues mira, Herms, lee.-dijo Ron entregándole el Profeta que les mostró Malfoy a ellos. Él se lo había traído. Hermione agarró el papel y leyó:
INVESTIGACIÓN EN EL MINISTERIO DE MAGIA
Arthur Weasley, director del Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia, ha sido multado hoy con cincuenta galeones por embrujar un automóvil muggle.
El señor Lucius Malfoy, miembro del Consejo Escolar del Colegio Hogwarts de Magia, en donde el citado coche embrujado se estrelló a comienzos del presente curso, ha pedido hoy la dimisión del señor Weasley.
«Weasley ha manchado la reputación del Ministerio», declaró el señor Malfoy a nuestro enviado. «Es evidente que no es la persona adecuada para redactar nuestras leyes, y su ridícula Ley de defensa de los muggles debería ser retirada inmediatamente.»
El señor Weasley no ha querido hacer declaraciones, si bien su esposa amenazó a los periodistas diciéndoles que si no se marchaban, les arrojaría el fantasma de la familia.
Cuando Hermione termino de leer lo doblo y lo guardó.
-Lo siento por tu padre Ron.-dijo triste Herms.
-Ya, Malfoy se burló de eso…-contestó el pelirrojo.
-Bueno, chicos por el momento vamos a la sala común, ya es tarde.-dijo Hermione y los tres se retiraron.
Al llegar a la habitación de los chicos Harry tenía muy confusa toda la cabeza. No dejaba de pensar en todas las cosas que había dicho Malfoy. Se cambió de ropa y se acostó en la cama. Pero no alcanzaba a dormir, hasta que recordó algo que sin ser consciente había dejado pasar. Se puso de pie y fue a su baúl. Busco entre todas las cosas hasta que lo halló. Aquel diario que encontró en el aseo de chicas, no lo había examinado y tenía mucha curiosidad. Miro a sus demás compañeros, todos dormían. Se asomó a la ventana ya era de madrugada, se veía el cielo oscuro iluminado solo por una hermosa luna llena.
Decidió irse de la habitación a un lugar más tranquilo, agarró una pluma y tinta. Salió de la habitación en busca de una mesa en lo más fondo posible. Se sentó y miro la cubierta del libro. La textura de un azul muy oscuro que pareciera que podía comerte. Sentía un extraño impulso otra vez, tenía miedo que ocurriera algo. Mojo un poco la pluma de tinta. Le parecía una idea tonta pero no estaba de más probar. Los libros en el mundo mágico eran un misterio.
A la mañana siguiente todos se asustaron de nuevo. El monstruo había atacado de nuevo. Harry, Hermione y Ron habían corrido a ver a la víctima. En el pasillo que daba una salida a los jardines de Hogwarts. Ellos observaron que todo el mundo lloraba, eso los asustó más. Se acercaron empujando a todos hasta llegar.
Allá yacía tirada una alumna de Gryffindor. Hermione se llevó sus manos a la boca intentado no gritar, Ron palideció, y Harry murmuro un insulto. El prefecto Percy mando a llamar al director Dumbledore y a la jefa de la casa Minerva McGonagall frustrado. Los alumnos murmuraban cosas como " quiero irme a mi casa" "¿cómo es posible que no tomen medidas?" "el heredero nos va a matar".
Cuando los alumnos se fijaron que estaba ahí Harry se asustaron y se alejaron. Para ellos Harry era el heredero, y eso le hacía sentir muy mal a Harry. Hermione lo abrazó y Ron empezó a defenderlo, pero se le notaba en sus ojos el miedo.
Hermione volvió a ver a la víctima del monstruo, hasta antes que pasara esto el monstruo solo petrificaba, pero esta vez mataron a la víctima. Su mente empezó a trabajar más, creo que sabía cuál era la respuesta.
Tom había llegado corriendo a presenciar lo sucedido, si se llevó una sorpresa. La víctima había muerto, una alumna de Gryffindor. Se sintió asustado, empezó a sudar, se sentía mareado. Sabía que una vez lo hizo y que por esa razón Myrtle era una fantasma, pero se sentía como si él hubiera hecho el asesinato con sus propias manos. Tenía miedo, lo admitía pero en ese instante recordó en donde estaba. Se obligó a si mismo que se calmara.
Miro a la víctima, la recordaba jugaba en el equipo de Quidditch de Gryffindor. Su nombre era Alicia Spinnet. Minutos después llegó Dumbledore y McGonagall corriendo.
Minerva exclamo un grito de sorpresa. Estaba muy triste y nerviosa. Dumbledore ordeno a todos los profesores que vinieran y que los alumnos se retirarán con instrucciones de los prefectos. Los alumnos avanzaron asustados, Neville Longbottom lloraba desconsoladamente. Tom observó a Hermione que se mostraba muy pensativa, se temía que también se dio cuenta de todos los hechos que rondaban en los incidentes. La miro suspicazmente, Hermione sintió una mirada intensa y alzo la vista, se encontró con la mirada de Riddle. Lo miro retadoramente y siguió a sus amigos. Tom desvió la mirada y siguió a los alumnos de Slytherin.
-Albus, esto ya se nos salió de las manos.-dijo preocupada Minerva.
-Me temo que con esto puede que nos cierren el colegio.-dijo Dumbledore.
Observaron como Pomfrey con la ayuda de otras personas agarraron el cuerpo. Habían llamado para que levantarán el cadáver.
-La señorita Spinnet se debió haber encontrado cara a cara con el monstruo, lo mismo que sucedió con Myrtle.-hablo Dumbledore.
Habían encontrado el cadáver de Alicia Spinnet tirado junto a una columna con vista a las afueras del castillo. Sola y fría.
-Tenemos que hacer algo.-hablo el profesor Snape.
-Y lo haremos Snape.-suspiro Dumbledore. Se temía que pasara esto, una recreación de lo que paso hace 50 años.
La lluvia comenzó, caían como unas lágrimas por todo el castillo. El cielo estaba triste, el profesor Dumbledore llamó a todos al gran comedor. Habían llamado a los familiares de Alicia Spinnet.
-Hoy se nos fue, una gran jugadora de Gryffindor…-empezó a hablar Dumbledore.
Cuando termino de decirlo todo el mundo lloraba, se sentían tristes por el incidente. La familia de Spinnet estaba asustada y enojada. Sería un tiempo en caos y probablemente cerrarían el colegio.
Riddle asistió al funeral, tenía la cabeza baja pensando en un millón de cosas. Se sentía incómodo, no podía evitar sentirse culpable. Busco a Ginny Weasley, la encontró al fondo sola. Se acercó, y le acaricio el cabello. Tenía que calmarla para que no confesará. Hablaron un ratito y salieron del gran comedor a quien sabe dónde.
Pero ese acto no se le pasó desapercibido a Granger y a la persona que los había visto la otra vez. Aquella persona vio que Granger los veía asi que se acercó a ella a pesar que la repudiaba. Cuando estuvo a su lado hablo provocando un sobresalto de ella.
-¿No te parece raro, Granger?-pregunto Malfoy.
-Veta a otro lado Malfoy.-replico enojada Granger. Pero si le parecía raro, esos dos actuaban muy extraño.
-Una serpiente y una pequeña leona, no combinan.-dijo Malfoy.-Vamos que la otra vez los vi en los jardines muy cerca.
-¿En serio?-dijo Hermione sorprendida.
-Sí, es una pareja del asco.-escupió Malfoy y se fue.
-Coincido…-dijo en un susurro pero Malfoy no lo oyó.
Hermione volvió con sus amigos, no dejaba de pensar en muchas cosas. Harry se sentía culpable y triste. Todo el mundo lo señalaba y lo odiaban pero Hermione y Ron lo defendían.
-Chicos vengan.-les dijo y salieron del gran comedor a un pasillo solitario.
-¿Qué sucede Harry?-pregunto Ron.
-Creo… creo que sé quién abrió la cámara hace 50 años.-dijo Harry.
-¿Quién?-soltó rápido Hermione.
-¿Recuerdan el libro que encontré la otra vez en el aseo de chicas? Pues, escribí ayer en el libro… y alguien me respondió. Le pregunte si sabía algo de la cámara de los secretos y me transporto al pasado o algo parecido.-se aclaró la garganta, Hermione y Ron escuchaban atentamente.- Creo que fue Hagrid.
Los dos se quedaron perplejos boquiabiertos.
-Espera… ¿el Hagrid que conocemos?-dijo Ron sorprendido sin creérselo.
-Sí….-dijo apenado.
-No puede ser Harry…-protesto Hermione.
-Lo vi Hermione, el diario me lo contó todo.-dijo Harry.
-¿Y quién es el del diario?-pregunto Herms.
-No me dijo su nombre nunca. Cuando vi el pasado donde salía Hagrid, vi a un chico pero no podía reconocerlo salía borroso, creo que es la persona del diario.-recordó Harry.
-Es sospechoso. Pero en ese caso tenemos que preguntarle a Hagrid…esta noche.-dijo Hermione.
-¿En serio Hermione? Esta zafada.-replico Ron acobardado. No quería salir cuando un monstruo andaba felizmente de la vida petrificando y matando.
-Es nuestra única opción Ron, tampoco me gusta salir de noche con eso.-dijo Herms.
Tom esperaba pacientemente afuera de la sala común de Gryffindor. Todo el mundo andaba en el gran comedor en el funeral de la niña. Esa era su oportunidad. Minutos después salió Ginny con un libro en la mano.
-¿Es este?-preguntó Ginny entregándole el libro a Tom.
-Sí, si lo es.-lo agarro y leyó la portada.-Vamos.- se alejaron de la sala común.
Cuando estaban en el gran comedor Tom se había acercado para decirle que entrara a la sala común a agarrar el libro que Hermione guardaba, tenía que saber ya que monstruo era. Así que hizo que Ginny entrara a revisar, lo único que le inquietaba era en lo insoportable que podía ser Granger cuando se enterará que le robaron el libro. Pero se lo devolvería antes que se dé cuenta. Tom le dijo a Ginny que volviera al gran comedor ya que el iría a su sala común a guardar el libro. Ginny obedeció y fue ahí.
Riddle se dirigió a las mazmorras con libro en mano. Dijo la contraseña y entró. Había uno que otro alumno que no le importaba que hayan matado a alguien. Tom los ignoró e ingreso a su cuarto.
Ya tenía demasiada información reunida, si no se equivocaba él se daba una idea de lo que era. Busco en el libro leyendo cada criatura que aparecía, hasta que llegó a aquella.
-Bingo.-dijo alegremente.
Todo lo que decía era exactamente lo que pasaba en el castillo. Lo que había adentro era un Basilisco. Leyó lo que decían del basilisco:
«De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. Las arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.»
Como era una serpiente muy grande, los alumnos quizás la vieran. No podía moverse muy libremente por el castillo asi que tenía que andar de un modo que pudiera arrastrase rápido sin que la vean. Recordó cuando escucho su voz dentro de las paredes… ¿algo ahí? ¿Qué podía ser? Claro tuberías, de ese modo se movía. Y estaba en lo correcto ninguna de esas víctimas la había visto excepto Spinnet que si se la encontró y la mató. Alguien la manejaba a través de Ginny, eso era el diario. Pero ahora sería el quien se encargaría de manejar al basilisco. Solo le faltaba averiguar cómo entrar a la dichosa cámara. Creo que ya era hora de hacer que vuelva el diario. Tenía asuntos pendientes con su otro yo.
Lity: Gracias por apoyar mi historia n.n pues espero que se este poniendo interesante jajaja :D si yo igual me imagino a Tom así a su edad, manipulador y así. Y si ese ron es un troll xD bien maloso el chico. Nos seguimos viendo :)
Bueno hasta otro cap :D
