Arráncame la vida
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Vacaciones
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Tom protestó con Dumbledore porque no tenía donde quedarse en las vacaciones. Fue ahí donde se le ocurrió pedírselo a quien menos esperaba: Draco Malfoy. Al principio rechazó quedarse con él pero al final acepto porque podría ser provechoso. Lo llevaron a la mansión de los Malfoy y aquí continua la historia:
Recuérdate
La mansión era muy espaciosa, parecía que vivían cadáveres ahí. No que sea literal eso, si no que Malfoy Manor era muy oscura, muy fúnebre, entendía el porqué de la actitud de Malfoy hacia los demás. Típico Slytherin rico que pisoteaba a todos. El viejo de Dumbledore se le ocurrió la grandiosa idea de trasladarlo aquí en las vacaciones, no es que le fastidiara estar en este lugar si no el niño con quien tenía que estar. Malfoy nunca fue muy de su agrado y era un sentimiento mutuo.
Al entrar a la mansión un sirviente fue quien lo llevo hasta su habitación con botones a sus espaldas cargando las pocas maletas que traía consigo. Recordaba muy bien al anterior Malfoy, al que conoció poco en su época, la misma actitud despectiva hacia los demás. Él también era así, pero a diferencia de los de la casa Malfoy es que sabía disimular muy bien.
Cerró la puerta con seguro, él quería estar un rato a solas para pensar en lo que haría en el futuro, se cambió de ropa y observó atentamente cada detalle de la habitación, para ser solo un inquilino de unos meses, los Malfoy le habían dado para lo que ellos consideraban "Una simple habitación para un extranjero" una habitación de lujo a su parecer, ya que en el orfanato su habitación era un rectángulo, pequeño y súper sencillo a comparación de esto. Su habitación estaba recubierta de madera, con candelabros a los alrededores, tapetes, encima de estos estaba la cama que lucía una sobrecama de color verde (que le recordaba a la cama de Slytherin). Contaba con su propio baño que adentro tenía su guardarropa. Al otro extremo de la habitación tenía el balcón que daba a vista hacia unos grandes árboles y al fondo se extendía la gran montaña.
Saco sus pertenencias de la maleta y estuvo escorando uno por uno en su guardarropa. Cuando termino se acercó de nuevo a la maleta y saco el trofeo que había escondido ya hace mucho tiempo, el trofeo que si alguien se paraba a leerlo lo vincularía con aquel chico que anduvo en Hogwarts hace 50 años. Por supuesto, no planeaba esconderse toda la vida, en algún momento les revelaría su verdadera naturaleza, la naturaleza que el tiempo quiso hacerle llegar.
Se recostó en la cama que era demasiado grande para un niño de tan solo trece años. El solo hecho de pensar que tendría que estar todas estas vacaciones a lado de Draco Malfoy lo ponía deprimido, le fastidiaba estar con él.
Se escucharon los toques de la puerta, alguien estaba al otro lado.
—¿Sí? —preguntó Tom.
—Señor Riddle, es hora de la cena. —había contestado una sirvienta.
—Vale, en unos minutos voy. —contestó.
Se escucharon las pisadas de su ida.
Tom se sentó en la cama, tan solo unas horas pudo estar solo, ya era la hora de la cena y tenía que bajar a conocer a los dichosos padres del chico. Se vistió correctamente, no hacía falta que se lo dijeran, era bastante obvio que en cada comida estando en una mansión tenía que vestirse formal. Cuando hubo terminado bajo al comedor.
Pero olvido esa parte, no sabía dónde estaba el comedor y se maldijo por ser tan estúpido y haber rechazado el recorrido de la casa que le habían ofrecido hace rato. Vago de habitación en habitación, recorriendo largos pasillos que parecían infinitos, hasta encontró el sótano pero no el comedor o siquiera un alma viva.
Llegó a un punto de estado de desesperación e inquietud. Hasta que finalmente encontró a una sirviente menuda, estaba muy joven para ser lo que era. Se acercó corriendo, la sirvienta lo noto y lo miro curiosa.
—¿Se le ofrece algo joven amo? —preguntó amablemente.
A Tom que le dijeran amo lo saco de onda, aquella amabilidad que la joven mostró lo desencajó.
—Me he perdido. —dijo con un poco de dignidad.
—La mansión es enorme, no se preocupe. —contestó sonriente, y segundos después empezó a reír. La chica en cuestión lucía como unos dieciséis años de edad, era rubia y de ojos azules, casi llegó a pensar que era alguna clase de hermana de Draco. —Sígame por favor.
Tom la siguió de cerca, bajaron por las escaleras. Recorrieron los pasillos hasta que finalmente le abrió la puerta donde se encontraba el comedor. Tom tenía hambre, había estado fácilmente una hora buscando el comedor pero su sorpresa fue que ya nadie estaba, solo un elfo domestico que le esperaba con la comida en la bandeja, Tom tenía una expresión de sorpresa.
La chica al ver la reacción del chico se rio. Ha de ser difícil tener hambre y no encontrar el comedor. Le recordó por un momento al joven Draco en sus años de niñez.
—Joven, ahí le espera su comida con el elfo doméstico. —dijo la chica mientras señalaba el asiento. —Al parecer el señor y la señora Malfoy ya terminaron. El joven Draco terminó hace mucho y se fue a su habitación.
La chica llamada Myrcella observó como el pequeño vestía formalmente, pero había sido en vano por hoy. Los amos de la casa eran muy estrictos con las reglas de la comida.
Tom asintió y fue a sentarse a comer. Lo habían abandonado, y por primera vez aunque le pareciera muy extraño se sintió un poco triste. A pesar de que no conocía a los padres de Malfoy, hoy iba a ser su primera vez que se sentía estar con una familia.
Con una expresión cabizbaja comenzó a comer en una noche lluviosa.
Al día siguiente era la hora del desayuno. Los mayordomos fueron a despertarlo pero para sorpresa de ellos, Tom hace rato que estaba despierto. Era una de sus costumbres, en el orfanato siempre tenía que levantarse muy temprano si quería desayunar, si se levantaba tarde no comía nada hasta la noche. Era una de sus razones, otra era que no le gustaba desaprovechar el día. A boca de los sirvientes escuchó que el señor Lucius Malfoy tenía una extensa biblioteca llena de ejemplares únicos en el mundo mágico, eso le alegro demasiado.
Se cambió y salió en dirección al jardín, pero esta vez se cercioró de tener a un sirviente que lo guie hasta ahí.
Al salir de la mansión, la señora Malfoy tenía extensos jardines lleno de flores muy bellas al parecer de Tom. No era muy amante de las flores pero reconocía que estas florecían demasiado hermosas. La sirvienta de ayer lo acompañaba igual, ella era una chica muy habladora, contaba un montón de cosas sobre los dueños de la mansión. En uno de sus relatos le revelo que fue vendida a los Malfoy y por eso servía desde hace años. Pero el mismo se sorprendió de que era muy amable con la chica, ese hecho le recordó al diario de su yo mayor. Aquel que hablaba con los extraños y los comprendía.
Diviso sentados a los señores Malfoy junto con su hijo, era la hora de la presentación.
Para Lucius era una muy gran sorpresa ver que se acercaba el niño Riddle. No comprendía porque diablos Dumbledore le obligó a aceptar al niño Voldemort en su casa. Narcissa no sabía la verdad, solo él.
Tom se acercó a ellos con una sonrisa amable y se presentó.
—Me llamo Tom Riddle. —hizo una reverencia. —Es un placer conocer a los dueños de tan espectacular mansión.
Draco rodo los ojos de fastidio.
Lucius se paró y se acercó a él.
—Mucho gusto joven Riddle, soy el padre de Draco, Lucius Malfoy. —le ofreció la mano.
Riddle dudo un momento pero finalmente se la estrecho.
—Soy un compañero de clase de su hijo Draco. —dijo.
Volteó a ver a la señora Malfoy.
—Un placer conocerla señora Malfoy. De camino aquí ver tan hermosas flores solo me hizo admirarla aún más. —dijo sonriente.
A Narcissa le encantó.
—Oh, vaya que modestias, gracias Tom. —dijo sonriente Narcissa. —Me llamo Narcissa Malfoy, ya ni mi hijo me halaga como tú.
Draco se molestó.
—Madre, ¿por qué le haces caso? Es un mentiroso. —le dijo con un fuerte rencor. Miro a Tom que sonreía complacidamente. —Ten cuidado Riddle, te estaré vigilando.
A Lucius esas palabras no se le pasaron desapercibido, alzo una ceja.
—Modales Draco, ¿Qué no te enseñamos a tenerlo? —contestó con un tono serio. —Olvida lo que dijo mi hijo.
Draco iba a protestar cuando su padre le grito que se callara. Tom sin que nadie más lo viera excepto Draco relució una sonrisa triunfal y alzo la ceja en signo de victoria. A Draco le encabrono eso.
Después de ese momento los cuatro se sentaron a desayunar. Todavía estaba empezando el día, y para ese entonces Tom pensó que no había sido tan malo haberse quedado en la mansión de los Malfoy.
Y así pasaron los días con Riddle como inquilino. Draco siempre lo vigilaba, claro que Tom sabía que lo vigilaban de cerca, pero él no era un idiota. Le había pedido a Myrcella que vigilará su habitación.
Una tarde, se encontraba con Narcissa tomando un té. Platicaban de cosas triviales, para ella la llegada del joven Tom le sorprendió, era un chico inteligente y halagador. Siempre le decía cosas bonitas sobre muchas cosas. Pero ella ignoraba por completo la naturaleza de Tom.
Lucius sentía un temor, temía a Tom. Era patético temerle a un chico de tan solo trece años, la misma edad que su hijo pero a diferencia de su pequeño Draco, Tom era Voldemort o por lo menos era en lo que se convertiría. Le trataba con respeto y no hablaban más que dos palabras. Se había enterado que el diario que le había dado disimuladamente a la hija de los Weasleys había sido destruido por Harry Potter, por lo que su señor no había vuelto en esa forma, pero había regresado en distinta forma.
Lucius cargaba con un periódico en dirección a buscar a su esposa que se hallaba en el jardín con Tom. Los encontró como siempre, Narcissa sonriendo a su señor, y él sonriente diciéndole mentiras, siempre engatusando, consiguiendo confianza. Aquella era la especialidad de Tom Riddle.
Sentía que se volvía loco.
—Narcissa. —pronunció.
Narcissa alzo la mirada y Tom los miro.
—¿Qué paso, querido? —preguntó.
—Sirius Black, escapo.
A Narcissa le sorprendió esa noticia. Tom se preguntó quién sería ese Black.
—¿De verdad?
—Lo dice aquí en el profeta. De igual manera hasta es famoso, sale con los muggles.
Lucius le arrojo el periódico y Narcissa lo leyó cuidadosamente. Cuando termino de leerlo se tapó la boca con las manos, su primo había salido de Azkaban.
Tom espero el momento oportuno para interrumpir.
—¿Puedo leer el artículo? —pregunto gentilmente con mucho cuidado.
Narcissa asintió y le paso el periódico. Al agarrarlo se percató de que las manos de Narcissa temblaban. Tom observo en la primera página, una gran fotografía de un hombre con rostro triste y pelo largo y enmarañado le guiñaba a Tom un ojo, lentamente. Bajo la mirada y leyó la noticia:
BLACK SIGUE SUELTO
El Ministerio de Magia confirmó ayer que Sirius Black, tal vez el más malvado recluso que haya albergado la fortaleza de Azkaban, aún no ha sido capturado. «Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para volver a apresarlo, y rogamos a la comunidad mágica que mantenga la calma», ha declarado esta misma mañana el ministro de Magia Cornelius Fudge. Fudge ha sido criticado por miembros de la Federación Internacional de Brujos por haber informado del problema al Primer Ministro muggle. «No he tenido más remedio que hacerlo», ha replicado Fudge, visiblemente enojado. «Black está loco, y supone un serio peligro para cualquiera que se tropiece con él, ya sea mago o muggle. He obtenido del Primer Ministro la promesa de que no revelará a nadie la verdadera identidad de Black. Y seamos realistas, ¿quién lo creería si lo hiciera?» Mientras que a los muggles se les ha dicho que Black va armado con un revólver (una especie de varita de metal que los muggles utilizan para matarse entre ellos), la comunidad mágica vive con miedo de que se repita la matanza que se produjo hace doce años, cuando Black mató a trece personas con un solo hechizo.
Aquella noticia le llamo mucha la atención. ¿Ocurrió una matanza hace doce años? ¿Ese tal Black fue el responsable, un asesino?
—Gracias. —le paso devuelta el periódico. Tom observaba atentamente las reacciones de Narcissa mientras que Lucius observaba atentamente la reacción de Tom.
—Lo que dice el artículo… ¿es verdad? —preguntó Tom a Lucius.
—Puede. —contestó cortante.
Tom se calló, era la persona equivocada, tenía que abordar a Narcissa. Ya que Lucius no parecía querer darle alguna noticia.
Cada vez se acercaba el nuevo curso en Hogwarts, había aprobado todas sus asignaturas. Con Draco no tuvo mucho contacto, el chico rubio parecía odiarle demasiado, pero a Tom le daba igual ya que todavía no lo necesitaba. En cambio a sus padres si, ellos sabían algo que él ignoraba.
Ya era de noche, al día siguiente partía a la estación King Cross. Empaco sus cosas en la maleta aquella noche, cuando termino salió al balcón a refrescarse un momento y a ordenar sus ideas. Hace un rato que había salido al callejón Diagon junto con Malfoy a comprar sus libros y materiales con el dinero que Dumbledore le había ofrecido, en situaciones normales hubiera rechazado ese dinero pero no tenía otra fuente de dinero que no le quedo remedio.
No pudo entrar a la biblioteca de Malfoy y tampoco pudo averiguar sobre ese tal Black. Y le llegaba la pregunta sobre quien sabría lo que paso hace doce años, pensó en el diario pero recordó que lo había destruido. Draco no creo que se lo diría aunque supiera, a Dumbledore ni de chiste le preguntaría, era la persona quien menos quería que supiera sus planes. Pensó en Harry Potter pero probablemente no lo supiera ya que se enteró que vivía en la casa de unos parientes muggles, y el chico parecía prácticamente olvidadizo. Fue ahí donde recordó a alguien que se la había olvidado, la había recordado hasta hoy.
Hermione Granger.
La chica probablemente lo sabía, y con suerte le diría lo que sabía en sus aires de grandeza, ella era la candidata perfecta para averiguar lo sucedido.
¿Qué estaría haciendo esa sangre sucia? Este año se llevaría más con ella por beneficencia.
Ya era hora, estaban en la estación de King's Cross para un nuevo año. Draco y Tom se habían forzado a ir juntos, pero una vez llegado se separaron cada uno por su parte. Pero había una gran multitud esperando entrar al tren que prácticamente fue empujado por todos. Riddle maldecía a todos.
Se tropezó pero no cayó, a tiempo se reincorporo, sudaba. Había mucho calor, cuando vio a lo lejos a una figura de cabello castaño alborotado, era a quien quería ver.
Agarro sus maletas y fue a acercarse a ella lentamente, cuando vio que se acercaron sus dos piojos de amigos. Rodo los ojos de molestia, esta vez lo pasaría. Se armó de valor y con la misma se acercó confiadamente hacia los Gryffindors.
—Hola. —saludo Tom cuando se acercó.
Los tres lo miraron extraños. Ron fue el primero en hablar.
—Vete Riddle. —dijo despectivamente. —No te queremos.
—¡Ron! —lo regaño Hermione.
—¿Qué quieres Riddle? —preguntó Harry, parecía exhausto.
—Nada. —se quedó sin más que decir.
—¿Entonces? —hablo Hermione.
—Piérdanse Gryffindors. —y se alejó de donde estaban ellos.
—¿Qué le pasa a ese loco? —pregunto Ron confundido. Los dos alzaron los hombros. Hermione observó irse a Tom.
Toda su dignidad había sido tirada, asi se sentía Riddle, no encontró que decir ante esa situación tan estúpida, ¿Dónde había quedado su cabeza en acercarse confiadamente sin una buena excusa?
Se subió al tren en busca de un compartimiento considerable. Pero para su desgracia no lo encontró, estaba a punto de entrar al compartimiento donde se encontraba Malfoy y su pandilla de amiguitos cuando vio que en el otro compartimiento estaba Hermione y sus dos gorilas. Abrió la puerta, y los tres se sobresaltaron ante tal interrupción. Tom no había notado una cuarta persona pero se encontraba durmiendo al parecer.
—Los demás compartimientos están llenos, ¿puedo quedarme aquí? —preguntó.
—No. —Hablo Ron firmemente. —¡Vete por ahí Riddle! Que dolor de cabeza, en verdad. ¿Verdad Harry?
—Eh…—dijo Harry.
—Tienen a alguien más ahí. —dijo Tom contrariado.
—Ese estaba acá cuando llegamos. —respondió Ron.
—Está bien, me iré. —respondió Tom, estaba a punto de cerrar la puerta a sus espaldas cuando una voz femenina hablo.
—Puedes quedarte Riddle. —dijo Hermione con un tono casual. —Chicos, comprendan, todos los compartimientos están llenos y nosotros tenemos espacio para uno más.
—¡Pero Hermione, es una serpiente! —replico Ron alterado. —¡No lo quiero aquí!
—No seas inmaduro Ron. —dijo Hermione. —¿Qué dices Harry?
—Harry me apoya. —dijo mirándolo a los ojos.
Tom solo observaba.
Harry no sabía que decir asi que hablo por sí mismo.
—Puede quedarse, pero Riddle no hagas algo que haga que te saquemos de aquí. —le advirtió.
Tom sonrió y asintió.
La persona que aparentaba dormir tranquilamente, se tensó al escuchar el nombre de Riddle… ¿Quién será ese Riddle? ¿Acaso será ese Riddle?
Hola, vuelvo con esta historia que me encanta escribir n.n
Contestando:
Lara: Hola, gracias por seguir mi historia. Y te diré, si, lo transcribo del libro para hacerlo mas interesante a perspectiva de Tom para que concuerde, en un capitulo lo mencione sobre eso n.n Y pues, se que en segundo año no interactuaron mucho Hermione y Tom y eso es porque a Tom no le interesaba ni necesitaba a Hermione y viceversa aunque Herms estaba intrigada. Pero para este tercer año interactuaran mucho mas, no se hasta que punto. Cuando comenzó la historia Tom tenía doce años, pero hace un año que paso eso, ahora tiene trece años (diciembre fue su cumpleaños) por lo que no falta mucho para que sus hormonas hablen. Te diré un secreto (Algo que ando creando en mi cabeza sobre el romance), vienen momentos interesantes, sobre todo en cuarto año cuando esten mas grandes c: el secreto es que: Tom conbatirá con dragones... ¿te imaginas que le espera a Tom? diré solo eso ! No falta mucho para el romance 3 nos seguimos leyendo.
Susan-Black7: Hola! ¿que tal? :) gracias, sii fue intenso, tuvieron su debate de su existencia ;c. Pero ya esta pasando al tercer año y no se olviden de que el tiene un lindo y tierno basilisco en la cámara de los secretos 3 jajajajaja nos seguimos leyendo.
Lity: Lity querida :D Hola! n.n siii ¿de verdad crees que fue ingenioso? xD lol me tomo mucho tiempo entender esa parte que dijiste de recuerdo falso, tuve que ordenar mis ideas hasta entenderlo, soy una retrasada D: Si, Tom le ordenó que destruyera el basilisco y como el basilisco obedecía al mas poderoso que en este caso es el Tom que viajo al futuro en lugar del Tom del diario que estaba debil en comparacion del joven Tom. No seguirá mucho esos pasos, el seguirá su propio camino y puede que sea aun mas malvado D: cada vez tiene mas información sobre su otro yo, las debilidades, lo de Harry potter y proximamente lo de Sirius Black. Puede que se vuelva mas poderoso y derrote al verdadero Voldemort y sea el amo de la oscuridad :c o puede que no :3 jajajaja Seeh, fue inesperado quedarse con Draco pero no podía mandarlo con Herms xD es anti logico de Dumbledore. Pero en este caso Lucius si se enteró que Tom era la version pequeña de Voldemort. Nos seguimos leyendo.
Bueno sin mas, eso fueron los reviews n.n Nos vemos en otro capitulo :)
