Arráncame la vida
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Peor que una rosa carmesí
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El tren que los llevaba a Hogwarts se movía a una velocidad moderada. A través de las ventanas de los vagones, se podía apreciar el atardecer. No faltaba mucho para que el sol se oculté y las aves lo sabían, porque volaban de regreso a los grandes árboles donde se encontraban sus hermosos nidos. Dentro de los vagones se encontraban los alumnos de distintos grados; desde los de primero que se encontraban callados y tímidos por su nueva experiencia en el tren, hasta los de séptimo grado que vitoreaban y hacían bromas a sus demás compañeros. Este año no iba a ser diferente, desde lo ocurrido el año anterior, los alumnos tenían miedo de que ocurriera de nuevo la conmoción. Que hayan petrificado y una muerte de un alumno no les agradaba. Además de que nunca se confirmó si había un monstruo de verdad en la cámara de los secretos y si en verdad estaba muerto o… para su preocupación vivo.
—Por esa razón Ron. —protestó Hermione cruzándose de brazos. Se encontraba harta del pelirrojo.
Ron frunció el ceño molesto. Hace más de media hora que empezaron a discutir sobre el por qué los muggles van al cine sin aburrirse de lo fantasioso que era. Para Ron eso era basura, lo que mostraban en aquella caja cuadrada sobre ficción y magia era absurdo. Si los magos también podían lograr esas acrobacias pero que la gente muggle lo ignorará le caía mal. Pero como siempre Hermione defendía a los muggles, y en un punto de la discusión se entrometió Harry y para aún más su sorpresa Riddle también entro.
—Lo que a los muggles les gusta es estúpido. —había dicho. —Solo quieren creer lo que quieren y por esa razón lo plasman en una caja animada. Totalmente ridículo.
—Tú no conoces lo que llamamos "cine" a lo que tú designas como "caja". —replicó Hermione. —Mínimo Ronald ha visitado uno.
Ron miró a Riddle expectante.
—Claro que he ido. —dijo tranquilamente. —Hace años fui, todo tan monocromo. Lamentable.
—¿Por qué dices eso?
Aclaró la garganta. —No puedo creer que a esos muggles les guste ir ahí, todo es tan blanco y negro.
—¿A dónde fuiste? Si el cine es a color. Es cierto que tuvo su época a blanco y negro —empezó a decir ella. — De hecho lo del color, fue en 1928 y añadiría que la primera película a todo color se tituló The Viking.
—Sí. —concordó Harry a su vez.
Riddle se quedó callado por un instante.
—La revolución del color en el cine la hizo la compañía Technicolor que mediante emulsiones consiguió producir bicromáticamnte en un método mucho más sencillo. La emulsión se hacía en dos películas que se pegaban una a otra produciendo por un lado, en una especie de gelatina los colores rojo-anaranjados y por otro los verdes. —explicó Riddle enarcando las cejas. Hermione escuchó atentamente. —Cuando se logró una película que no exigía pegar juntas las imágenes, sino que absorbía todos los colores nació el verdadero Technicolor.
—Interesante, Riddle. —explicó con un tono conmocionado. — ¿Interesado en los muggles? ¿Cómo sabes eso?
—¿Eres la única que tiene derecho a ser una sabelotodo? —preguntó Tom tratando de zafarse de la pequeña metida de pata que cometió.
—¿Perdón? Tú fuiste el que se metió en la discusión. —dijo mirándolo retadoramente. —Además que te metiste en el vagón muy tranquilo con tus aires de superioridad.
—Será mejor que guardes la compostura, no quiero más enemigos a mi lado. —dijo Harry seriamente.
—Hazte a un lado Riddle, yo quiero sentarme ahí… no aquí. —dijo Ron hartó de una discusión que no lograba entender por no convivir con muggles. Él miraba discretamente al bulto arrinconado.
Tom estaba sentado a lado de Hermione. Tanto Harry como Ron estaban sentados juntos en frente de ellos.
—No seas así Ron, solo es una persona que está durmiendo. —contestó Herms.
—Sí, pero ¿tenía que dormir aquí? Ni vemos su cara.
—Recuerda que él ya estaba aquí cuando llegamos. —dijo Harry.
Ron ignoró el comentario. — Da igual, no quiero estar con él.
—¿Y tienes que achocarte con Granger y yo? —Contestó curioso. —No quiero estar cerca de ti, Weasley.
Ron se paró de inmediato. —Nadie pidió tu opinión. Hermione, ¡dile algo! No me agrada que te sientes con él.
Hermione se asomó a la ventana, todo ya había quedado oscuro afuera, el sol ya se había ocultado. Todos los alumnos se encontraban en sus vagones. Ya era de noche y todavía no habían llegado a Hogwarts, eso les preocupaba. Como Hermione lo había ignorado se sentó de nuevo.
—¿Cuánto tiempo lleva? —preguntó mientras con su dedo delineaba el borde de la ventana. — ¿No creen que el tren de pronto empezó a ir lento?
—Como dos horas supongo. — murmuró Harry, miraba el techo. —Y sí.
Riddle habló. —El tren está disminuyendo.
Harry bajo la mirada del techo y miró directamente a Riddle quien miraba a Granger con un gesto que no pudo descifrar.
—¿Qué es tan entretenido ahí, Granger?
Hermione observaba afuera. —Nada. Solo veía los árboles pasar… oigan, chicos ¿no está haciendo frio? —los volteó a ver.
La rata de Ron salió abrumada. Tom lo observó con curiosidad.
—Ron, te dije que te llevarás esa rata a otro lugar. Mi gato puede que se lo coma.
—Scabbers es mi mascota, déjalo.
Tom de alguna manera sintió que era observado pero no se dio cuenta de quién.
De repente escucharon unos golpes y gritos afuera. Eso alarmo a todos excepto el que dormía. Harry miro a Hermione en busca de respuestas pero ella no sabía y solo opto por alzar los hombros. Harry decidió asomarse, abrió el compartimiento y miro a los lados hasta que vio en el fondo a tres personas burlarse de un cuarto, enseguida los reconoció.
—Malfoy, como siempre. —dijo Harry mientras observaba la pelea.
—Harry, haz algo. —comentó Hermione preocupada. — Ve a ayudarlo.
—Vamos Ron. —bramó Harry. Ron asintió y se levantó del asiento.
—¡Espera! —dijo ella rápidamente. Ellos dos se quedaron estáticos por un momento y la miraron interrogante.
Riddle no le prestó atención, el andaba sumido en su mundo. Hermione sonrió.
—Riddle, ve tú. —le dijo.
Tom quiso ignorarla.
—Vamos Riddle, es tu casa la que busca pelea. —le dijo cada vez elevando su tono. —Debes hacer algo.
Pero después de unas tres veces más queriendo ignorarla no pudo más.
—¿Por qué? Es problema de Malfoy.
—Solo ve. —le dijo ella.
—¿Y por qué piensas que YO debo hacer algo? No soy un maldito prefecto.
Hermione vaciló. —Pero tienes fuerza de autoridad. Cuando algo hacen mal tus compañeros de casa, tú los reprendes y los pones en su lugar.
Tom se sorprendió por ese comentario. —¿Me espías, Granger? ¿Cómo sabes eso?
Hermione se desconcertó. Cuando ya le iba a replicar, él la corto de inmediato.
—Vale, iré. —murmuró con una sonrisa triunfal pero rodó los ojos de fastidio. Hermione lo maldijo, Harry y Ron se miraron entre sí.
De algo estaba seguro, Malfoy se las pagaría por ir a regañarlo. Estaba muy cómodo en el vagón y de repente empezaba una estúpida pelea. Salió del vagón y los vio al fondo burlándose. Se acercó caminando como él solo lo hacía, con estilo, del tipo que cuando lo mirasen pensarán que era una persona rica e inteligente. Sin miedo a nada.
—Malfoy ¿Qué es toda esta mierda? —dijo molesto. —Deja de ser un idiota junto con tus amigos y vuelve a tu vagón.
Malfoy lo reto.
—¿Dándome ordenes Riddle? ¿Quién fue el perrito faldero que fue a mi mansión en las vacaciones? —le contesto.
Todo el mundo había hecho un círculo y observaban atentamente. Los alumnos gritaban "Pelea" emocionados.
Sin inmutarse contestó. —Fueron ordenes de Dumbledore, no mías.
—¡Maldito perro! —se abalanzó hacia él. Sus amigos Crabbe y Goyle trataron de detenerlo pero no pudieron, yacían tirados revolcándose Riddle y Malfoy. Tom solo tenía un pensamiento en su mente: Hermione se las pagaría.
Desde la entrada del vagón Harry y Ron miraban atónitos.
—¿Deberíamos intervenir? —preguntó Harry.
—No, que se maten solas las serpientes. —contestó Ron.
Hermione estaba a lado de ellos, un poco arrepentida por lo que había hecho, obligar a Riddle no había sido una buena idea al final.
—¿No hace frio? Lo siento más fuerte. —había preguntado Ron mientras observaba como el aliento de sus palabras salía.
—Sí.
En algún momento Riddle logró zafarse de las garras de Malfoy y le propino un duro golpe que le dejo roja la oreja. Se paró rápidamente como pudo y observó que de su boca salía sangre.
—¿Tan bajo haz caído Malfoy? Tal y como una pelea Muggle. —le dijo molesto. — Yo no caeré como tú. —dicho esto saco su varita.
Le iba a enseñar quien mandaba aquí. Malfoy se asustó, de alguna forma empezó a temblar mientras se arrastraba alejándose de él. Riddle sonrió sádicamente mientras se acercaba lentamente nunca dejándolo de apuntar. Como un cazador y su víctima.
Cuando por fin iba a pronunciar un hechizo, el tren paro repentinamente que Tom se desequilibró y por error apuntó a una toma de corriente que hizo que todo el tren se quedará sin luz. Escucharon como el eco de las luces chispeaban a lo largo del tren.
—Genial Riddle. —reclamaban los alumnos.
Malfoy se reía junto con sus amigos. —¿Y ahora que hacemos sin luz? Brillante Riddle.
Riddle buscó al trio dorado que estaban a lo lejos en su vagón. Ignoro a Malfoy y empezó a caminar hacia ellos, pero un repentino escalofrió empezó a sentir… ¿Hacía más frío?. La única luz que veía era el de la luna. Luego un rechine de una puerta lo hizo alarmarse un poco y unos murmullos de alumnos que empezaron a temblar.
Escucho los pasos rápidamente de los alumnos esconderse en los vagones, volteó a verlos y se encontró con unas cosas extrañas que jamás había visto. Escucho como el vagón del trio dorado cerraba sus puertas o tal vez hace rato que estaban cerradas.
Sintió miedo, desconocía que eran esas cosas que flotaban, como unos cadáveres con una boca muy extraña: un gran agujero. Tenían capas e iban a todos los vagones. Uno empezó a perseguirlo, él corrió tanto como pudo.
—¡Expelliarmus! —lo único que había intentado cuando lo habían acorralado. De repente empezó a sentirse triste y vació. Todo a su alrededor se desvanecía.
Fueron unos segundos hasta que vio que la criatura asintió y se fue de nuevo. A Tom eso lo consterno, no entendió que pasó. Luego vio que una de esas criaturas abrió el vagón donde estaba el trio, el muerto y sus cosas. Se acercó para tratar de ahuyentarlo pero no llego a tiempo. Vio como una luz gigantesca espantó a la criatura, se sorprendió de eso y pensó que Hermione lo había hecho. Para aquel entonces todo el tren se sentía frio. Se asomó y vio que los cuatro se espantaron, vio a Hermione, fue lo primero que miró. Había empezado a llover.
—¿Tu espantaste a esa criatura? —le preguntó.
—No…—dijo intranquila. —fue él. — apuntó hacia la cuarta persona.
Vio a la cuarta persona, un señor de más de cuarenta años a su parecer, comía un chocolate tranquilamente.
—¿Qué paso? —le preguntó a la chica. —¿Por qué Potter está como muerto?
—El dementor le estaba quitando el alma. —le dijo preocupada, empezó a llorar. —No sabíamos que hacer…
—El señor reacciono y lo espanto con un hechizo. —termino de decir Ron.
—Deben tener cuidado chicos…—les dijo el señor.
—¿Asi se le llaman a esas criaturas? —le preguntó a Hermione.
—Sí
Tom lo miro sospechosamente, no le daba buena espina aquella persona. Se sentó de nuevo a lado de Hermione, no les diría que uno de esos dementores asintió y se fue. Para empezar era raro que haya asentido ese dementor.
—Señor... ¿cómo se llama? —habló Hermione.
—Remus Lupin. ¿Y usted, señorita? —su tono de voz era grave. Tom miró a Hermione.
—Hermione Granger. —contestó contenta. Tom y Ron rodaron los ojos. — Gracias por habernos salvado.
—No es nada. —dijo y miró al chico que estaba inconsciente. —Este chico… de casualidad… ¿Es Harry Potter?
Fue Ron quien contestó. —Sí.
Remus lo observó. —Eres un Weasley ¿Verdad?
—Sí, me llamo Ron Weasley.
Remus miró ahora al último acompañante. Tom alzó las cejas.
—¿Y tú, joven?
—…
—Se llama Tom Riddle.
Tom la miro con los ojos abiertos, reprochándole. Rodo los ojos de nuevo, Hermione solo le lanzó una mirada burlona.
—Ah, ya veo. Está bien. —pero en todo el camino no le quitó los ojos de encima.
El tren comenzó a avanzar de nuevo. En algún momento Harry por fin recuperó la conciencia. Abrió sus ojos y vio todo borroso, se incorporó y lo que escucho eran las voces de preocupación de Hermione y Ron.
—¿Qué me pasó?
Antes que nadie fue Tom quien habló. —Eres débil.
Harry lo miró sin comprender.
—No le hagas caso, Harry. Ya sabes cómo son las serpientes. —le espetó Hermione. —¿Estás bien? Te ausentaste cuando el Dementor te atacó.
—¿Dementor?
—¿No recuerdas? Entraron unas criaturas extrañas al vagón.
—Ah, sí. ¿Quién gritó?
—Nadie gritó, Harry.
—¿No fuiste tú, Hermione?
—No.
Tom los escuchaba. Por primera vez Harry se dio cuenta de la presencia del señor.
—Ah, sí. Harry él nos salvó.
Remus asintió. —Mucho gusto, niño.
—Es Remus Lupin.
—Granger, ¿puedes abstenerte de presentar a las personas sin su consentimiento? Pareces un loro. —le dijo Tom.
Hermione se ofendió.
—¿Qué te entrometes? Entrometido. —le contestó. —Alguien tiene que hablar.
—Que sea Weasley. —lo dijo con un tono de burla. Ahora fue Ron quien se ofendió e iban a empezar una pelea.
—Pero ¿Qué hacían aquí los dementores?
—Buscaban a Sirius Black en el tren.
Tom dejo de discutir con Ron y escuchó.
—Como sea, ya estamos por llegar. Debo hablar con el conductor, es una lástima que no haya luz. Discúlpenme. —Remus le entregó a Harry un chocolate. —Anda, cómelo.
Hermione asintió en gesto que estaba de acuerdo. Tom tragó saliva y decidió ignorar el comentario distrayéndose en otra cosa. Harry aceptó el chocolate dudosamente.
Al llegar a la estación, les esperaban unas carrozas. Fue en ese momento que Tom decidió que ya era hora de separarse, asi que sin más agarró sus maletas y se marchó. Optó por viajar con los de su casa. Al final se le olvidó preguntar sobre el asunto de Sirius Black. Pero algo que se enteró es que los dementores buscaban a ese fugitivo.
—Ah, Riddle. —le habló una chica de su misma casa, realmente no tenía idea de quien era. —¿Quieres venir con nosotras?
—Como sea. —asintió de mala gana.
Al llegar a Hogwarts solo tenían media hora para dejar sus pertenencias en sus habitaciones para acudir al banquete de bienvenida. Tom al salir de la sala común se encontró con Malfoy. Él chico rubio se acercó a él junto con sus amigos. Tom realmente pensó si Malfoy era un chico bipolar. Pues estaba yendo con él "juntos" al gran comedor como si fueran grandes amigos.
Hermione, quien ya estaba en la entrada del comedor esperando a sus amigos, vio que se acercaba Riddle junto con Malfoy. Ella empezó a reír, ¿Cómo era posible eso?
—¿Tanta risa, Granger? —preguntó Malfoy que ya estaba cerca de ella.
—Sí. ¿Sabes por qué? Malfoy eres un bipolar. —le dijo sonriente. Tom se cruzó de brazos divertido por lo que decía la castaña.
—Tu si sabes hablar sin rodeos, Granger. —le dijo Tom.
—Lo sé.
Malfoy no se quedó sin habla. —¿Qué sabes tú, sangre sucia? No te metas donde no te llaman. —dicho esto se marchó molesto con su sequito.
—¿Los estás esperando?
—Sí.
—Va. —pasó a su lado sin decir nada más. Hermione notó algo, no se había dado cuenta, pero Tom Riddle se veía más alto. Bueno, estaban en la pubertad. Era obvio que las personas tienen que crecer.
Pero, ¿desde cuándo atrae la atención de las chicas? ¿Riddle se había vuelto famoso? Esas eran sus preguntas cuando se encontraba sentada junto con sus amigos en la mesa de Gryffindor. Ya llevaban un rato ahí pero todavía no aparecía Dumbledore. Harry y Ron hablaban de trivialidades, mientras ella en ese rato fue cuando se hizo esas preguntas porque, en la mesa de Slytherin las niñas de su casa se acercaban demasiado a Riddle. Al final decidió no prestar atención a eso.
Se distrajo cuando se subieron al estrado el coro de Hogwarts y empezaron a cantar. Cuando hubo terminado el coro apareció Dumbledore sonriente. Se encontraba en el estrado, Dumbledore extendió sus brazos.
—Bienvenidos a otro año en Hogwarts. —exclamó sonriente. —A los nuevos, bienvenidos a Hogwarts. Espero que se esfuercen mucho, y que estén contentos con su nuevo ciclo escolar. Me llamo Albus Dumbledore y soy su director. —finalizó.
Todos aplaudieron, los gemelos Weasley se pararon sonrientes y como siempre, hicieron sus payasadas. Los de la mesa Gryffindor empezaron a reír seguidas de las casas Ravenclaw y Hufflepuff. Slytherin ni se inmutó.
—Quiero que le den la bienvenida, a uno de nuestros nuevos profesores. —musitó. —Al señor Remus Lupin, quien ejercerá la materia de Defensa Contra Las Artes Oscuras.
Remus Lupin que se encontraba sentado en la principal mesa para los docentes. Se paró orgullosamente y asintió. No se hicieron esperar los aplausos.
—¡Oye! Miren es el del tren. —exclamó asombrado Ron apuntándolo. Todos se le quedaron viendo.
—Sí. —hicieron coro rápidamente Hermione y Harry.
—¿Quién lo diría? —respondió emocionado.
—Compórtate Ron. —dijo avergonzada Herms que le hizo señas de que se sentará.
Como respuesta solo se escuchó un gruñido de parte de él.
En la mesa de Slytherin, Tom alzó su vista cuando escucho ese nombre. Lo recordaba obviamente, era el muerto del tren. Busco con su mirada en la mesa de Gryffindor para ver la reacción del trio, se esperaba que tuvieran una reacción exagerada, ellos no sabían guardar la compostura. Una chica menuda, de cabello dorado y ojos verdes se sentó a lado de Tom y le empezó a hablar. Tom la ignoró por completo, no tenía ganas de simpatizar en estos momentos.
—Y por supuesto, muchos de ustedes lo conocerán. —prosiguió Dumbledore. Volteó a ver si estaba ahí, efectivamente estaba ahí. Lucía emocionado porque lo presentasen. —Impartirá igual un nuevo maestro, su primera carrera como profesor de este colegio. Muchos lo habrán visto cuidando el bosque… — Dumbledore sonrió al trio dorado. El trio se miraron entre sí ¿Acaso se refería a esa persona? —Démosle la bienvenida a Rubeus Hagrid, quién será profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Un fuerte aplauso. —Esta vez aplaudieron más los alumnos, contentos de que Hagrid asumiera ese puesto. Hagrid se vio visiblemente sonrojado.
El trio dorado aplaudía de alegría aunque no paraban de preocuparse que les deparaba. Juntar criaturas con Hagrid podría ser una idea explosiva.
Y así siguió la presentación de los profesores. Finalmente Dumbledore les dio el permiso a todos para que cenarán, era la hora del banquete. Pero recordó que había que dar un anuncio antes. Alzó la mano a modo de silencio.
—Quiero decirles que, recientemente me dieron una noticia. —empezó con un tono triste y de advertencia. —No podrán adentrarse más allá del lago o el bosque. Muchos habrán escuchado las noticias, Sirius Black anda fugitivo. Por ende, el ministerio de magia llamó a los Dementores para que busquen. Les pido que guarden la calma, y se mantengan siempre positivos. Solo tengan cuidado, bienvenidos a Hogwarts. —concluyó seriamente Dumbledore. El único que sonreía abiertamente para su pesar, era Tom Riddle.
—¡Oh, Tommy! ¿Qué estas comiendo? —dijo la misma chica empalagosa.
—Carne.
—¿Me invitas un poco? —pregunto armoniosa.
—¿Cómo te llamas? Nunca te había visto. —preguntó calmadamente.
—Marie Sildor. —contestó alegremente, sobresalía un sonrojo. —Estoy en segundo año.
—Escucha, Sildor. ¿Quién te dio derecho a llamarme por mi nombre? —proclamó calmadamente, mucho para ser él. —No quiero que vuelvas a llamarme así, si te vas a referir a mí, dime mi apellido. ¿Te queda claro, Sildor?
Respondió con un tono triste. —Sí. —ya se iba a alejar de asiento cuando la voz de Tom habló de nuevo.
—Toma. —le dio un poco de carne. —Pero la próxima vez, no me pidas nada. Y dile a tus amiguitas que dejen de babear, ¿te queda claro?
—Eh… Sí. —dijo entre contenta y triste ¿quién sabe? Se alejó así, confusa con sus amigas a chismear sobre eso.
—Demasiado amigable, Riddle. —era inconfundible la voz de quien era. —No esperaba que fueras así.
—Hay que tener la decencia para serlo, Malfoy. —se relajó los hombros. —Mira que, tus amigos me tienen miedo. ¿Te tienen miedo a ti, acaso?
Malfoy los volteó a ver, y comprobó que quizás tenga razón. Él les había dicho que se acercarán pero para su sorpresa no lo hicieron. Estaban ahí atrás, al fondo. Los maldijo internamente. Miró de nuevo a Riddle y le sonrió.
—¿Qué pasó con Ginny Weasley? —preguntó con voz alta. El comedor entero volteó a ver la escena.
Ginny que se encontraba platicando con su hermano mayor, Fred Weasley. Se sonrojo completamente al escuchar su nombre. No recordaba muy bien su pasado con Tom, pero sabía que algo no andaba bien. Podía recordar que se encontraba con Tom y la consolaba pero no sabía exactamente de que, ella misma se obligó a pensar que no era nada y solo eran divagaciones suyas… pero con ese gritó pensó que se equivocaba.
—Nada. —respondió sin inmutarse desde su asiento. Lo miraba directamente.
—¿Nada? —se rio fuerte. —No seas ridículo Riddle. Los vi abrazarse.
—Lo hice, ¿algún problema Malfoy? —se paró calmadamente y busco con la mirada al director Dumbledore. —Director Dumbledore, Malfoy quiere crear una revuelta, haga algo.
Todos miraron a Dumbledore. Este asintió y le dio la orden a Snape.
—Malfoy, a mi oficina. —se levantó y salió del comedor. A Malfoy no le quedó otra alternativa y le dio la espalda a Riddle. Tom metió sus manos a sus bolsillos y se sentó de nuevo, las chicas a sus lados se miraron entre sí, un poco celosas.
Hermione se encontraba al otro lado del comedor miró de reojo a Ginny y vio que ella se sonrojaba y bajaba la cabeza. Entrecerró los ojos y miró de nuevo a su plato de comida. Harry detenía fuertemente a Ron quien trataba de zafarse e ir a estrangular a Tom Riddle.
—Vamos Harry. ¡Suéltame! Le daré una lección a ese idiota.
—Tonto, vas a hacer que te manden a la oficina. —le exclamó fuertemente.
Al terminar la cena, los prefectos llamaron a los alumnos de sus casas y los dirigieron a su sala común. Tom se encontraba muy atrás de todos.
Caminaba despacio, sin prisa. Pensaba en lo que haría a partir de ahora. Suponía, que al haber muerto su madre, ella no podía ser bruja, ya que de lo contrario ella pudo haberlo evitado. Por lo que pensaba en su padre, buscaría en los registros de los Premios Anuales, y en los libros de historia de la comunidad mágica. Ya que en los trofeos no se encontraba más que el mismo. Tenía eso en mente, y estaba muy enfrascado en eso que no se dio cuenta que una chica llegó de nuevo.
—¿Qué estás pensando? —le preguntó inocentemente.
Tom carraspeó. —¿Me estás persiguiendo, Sildor?
—No, solo que me quede atrás porque tropecé. —rio para sí misma.
—Ya veo, está bien. —él dejo que caminará a su lado.
—¿Y qué pensabas?
—Que este año, puede que sea emocionante. —contestó tranquilamente.
—¿Lo crees? —sonrió abiertamente.
Tom solo se limitó a asentir. No estaban muy lejos cuando vislumbró a un cabello alborotado de color castaño acercándose fuertemente. ¿Qué se le perdió?
—¡Riddle! —exclamó Hermione, a un paso veloz. Cuando llegó tomó aire, Tom y Marie la miraban. —Necesito hablar contigo.
—Ya escuchaste. —dijo Tom, dando a entender que Marie se retirará, ella hizo un puchero y se retiró. —¿De qué?
Hermione lo agarró de la mano, hecho que le sorprendió a Tom. Empezó a correr arrastrándolo, Tom no se dejó, intentaba zafarse.
—¿Estás loca? ¿A dónde me llevas? —preguntó mientras corría en contra de su voluntad. —¡Te estoy hablando, Granger!
—Cállate. —se limitó a responder. Tom rodó los ojos pero le hizo caso.
Llegaron a un pasillo, la luna relucía en el cielo a través de las grandes ventanas del castillo. La mayoría de los cuadros dormían. Tom observó el pasillo en ambas direcciones.
—¿Por qué aquí?
—No quería que nos escucharán.
—¿Estás loca? Ya estaba muy atrás de los demás, solo estaba con esa niña. —replicó enojado.
—Ya, ya está bien. —dijo harta de sus quejas.
—¿Y bien? No me hagas perder mí tiempo, Granger.
Hermione no sabía por dónde empezar.
—Dime la verdad. Presiento que tú hiciste algo en la cámara de los secretos. —acusó. —Le hiciste algo a Ginny.
—¿Cuáles son tus evidencias? —replicó Tom. —Vamos, dímelas. Me acusas falsamente.
—Malfoy los vio juntos. En ese tiempo noté que Ginny andaba rara.
—¿Y no Dumbledore lo aclaró? ¿No recuerdas? Dijo que el diario le hizo hacerlo. —lo dijo con un tono indiferente.
—Quiero que sepas que, te voy a estar vigilando, Riddle. —se acercó a él. —no me engañas, no a mí. Desde que llegaste, en que estás. Todo, me parece sospechoso.
—Entonces, vigílame bien, Granger. —sonrió abiertamente. —Suerte.
Tom se retiró dejándola sola en el pasillo. Hermione se cruzó de brazos enojada, ella sabía que no era normal su llegada. Quizás no había sido buena idea decirle todo eso. Era cierto, ella no tenía evidencias de nada. No podía acusarlo falsamente, se sentía estúpida. Pero recordó algo, de su bolsillo sacó un objeto resplandeciente. No tenía mucho que se lo habían entregado para que pudiera asistir a sus clases extras. Tal vez, solo tal vez pudiera utilizarlo para ver algunas cosas que ignoraba. Pero recordó que tenía limitaciones, jugó con el objeto entre sus dedos. Un hermoso giratiempos sostenía, era una lástima que no pudiera utilizarlo a grandes distancias de tiempo. Lo que no sabía, es que utilizarlo la llevaría a tener graves consecuencias en su futuro.
Lanzó un gran suspiró y se retiró deprisa de ahí, antes que la descubrieran los prefectos o los profesores.
Al otro lado del castillo, Tom se encontraba esquivando a los prefectos. Se había alejado mucho de las mazmorras por culpa de Granger. Conto hasta tres y corrió hacia la otra esquina, más adelante estaba el profesor Snape. No podía permitirse ser descubierto. Maldijo a Granger, con cuidado de no hacer ruido avanzó.
Le tomo como treinta minutos pero lo logró. Entró a su sala común sin ser descubierto. En sus pensamientos solo tenía en mente que, debía tener cuidado con Granger, de lo contrario podría descubrirlo. Entró a su habitación y busco su ropa. Tenía que darse una ducha, solo le quedaba aclarar sus pensamientos para que salga de esta sin mayores problemas.
—¿Y si lo que quiero me hace sentir triste? —murmuró.
Ella no dijo nada. No tenía caso decir algo, no podía responder a eso. Solo se quedó callada.
—¿No dirás nada?
—Tú así lo quisiste.
Él se quedó sin habla.
Hola, volví, yeih! Perdón por las faltas de ortografía y todo. Lo sé, pero espero mejorar cada vez más :) El título del capitulo es un misterio ^^
Respondiendo: (Para ustedes lectores, que quieren ya que haya un Tomione e.e) ¡Apareció un personaje nuevo y empalagoso) pobre Tom :/
miaumiaulogic: Sí, no ha habido mucho :( pero este año estará aumentando, ¡Y para lo que viene en cuarto año! SO delicious pues a esta edad a Tom se le alteran las hormonas ewe. Y si, Herms sospecha de él e.e nos seguimos leyendo.
alexyopyop: Si, a Lucius casi le da algo. Tuvo que ser muy cortes con mini Tom. Jajajaja nos seguimos leyendo.
susan-black7 : ¡Ay lo sé! ya quiero que llegue cuarto año T-T ese es mi año favorito en mi cabeza XD le tengo preparado tanto a Tom :C jaajaja nos seguimos leyendo n.n
Y pues espero que hayan disfrutado el capitulo llegando aquí. Y a los que me siguen pero no tienen cuenta, gracias por leerme c:
Por supuesto, agradecer a los que le dan favorito y alerts! mil gracias por su apoyo :)
