Victor se encontraba en su salón, con la mirada perdida. Analizando unas fotos que había visto en la mañana, no es que él fuera un obseso con su nuevo integrante. No, para nada, tan sólo estaba intrigado en una persona como ese muchacho. De bellos ojos y ahora con una figura más correspondiente a la de un patinador de su categoría. Soltó otro suspiro, recordando la foto, aquel donde estaba usando un traje negro con detalles plateados y una tela recogida en su cadera. Pero la cara, aquella mirada, su actitud, el peinado. Definitivamente no se parecía al Yuri Katsuki que había visto la semana pasada, se preguntaba por aquel cambio tan brusco, no es que le molestara este Yuri, era muy tierno y amoroso. Sin duda le tenía una gran estima y algo desconocido.

Chris, quien ya había llegado hace unos diez minutos con inútiles intentos de despertar al albino de sus sueños, sin embargo no le tomo tanta importancia, se sentó a su lado para revisar su cuenta en Instagram, después de fijó que tenía un mensaje en el grupo de whatsapp

*Emil Nekola ha sido agregado*

Emil: ¿qué es este grupo? ¿Desde cuándo están aquí? ¿Me excluyeron? Son malas personas TTwTT.

El rubio soltó una suave risa, para luego constarle las razones, al parecer Pichit no le había explicado nada aún. Justo después de enviar el mensaje con los motivos de su aparente ingreso al grupo de "Club Skate Ice", los pasillos resonaron más fuerte que nunca.

-¡¿Cuándo empiezo?!- apareció el castaño, con sus mejillas rojas y tratando de tomar todo el aire posible.

-¿Qué haces aquí, Emil?- le preguntó Victor, una vez que despertó de Yurilandia

-Eh, Victor, revisa tu celular- el albino pego un salto sorprendido al ver a su amigo al lado, ni siquiera se había percatado que estaba ahí. Regañándose por lo despistado que estaba últimamente.

-Ya veo, supongo que estarás interesado en ayudarnos- dijo nuevamente al despegar la mirada de su teléfono.

-Claro que sí, aunque ustedes también deben ayudarme-

Emil Nekola, un estudiante de la Republica Checa, iba en su segundo año. Antes era muy apegado a ellos, pero debido a que tenía que prestar más atención a sus notas, sus padres le habían amenazado con sacarlo del colegio. Cosa que no quería, no aún.

-¿Qué deseas?- bien, Victor no era la persona más inteligente del colegio, eso era Lee y Yuri, él sólo tenía unos buenos contactos para conseguir las respuestas. Ahora que lo pensaba, ¿quién en ese colegio era aplicado a las notas que no fuesen los asiáticos?

-Necesitas las respuestas de los próximos exámenes-

-El de matemáticas y ciencias o si no, no hay trato-

-Bueno-

Ambos estrecharon las manos, mientras Christopher hacia una llamada a la gente que tenía las respuestas.

-Bien, ¿cuál es el plan en sí?-

-Verás, habrá un baile, y si, todos están invitados- los compañeros que estaban dando vueltas por ahí, aplaudieron con júbilo -Tienes que llevar Michele Crispino, debemos lograr que se reconcilie con su pequeña hermana-

-Ya veo, han vuelto a pelear, sin embargo ¿por qué yo?-

-Eres el único que se atreve hacerse a él-

Era muy conocido por los alumnos que el italiano tenía un genio de los mil demonios. Si bien, Victor había cruzado una que otra palabra con él, solo era mera cortesía. En cambio, el checo, muy prisco, hablaba con él como si fueran amigos de toda la vida, aunque "Micky" le tratara como la peor peste.

-Ok, déjenlo en mis manos, mañana por la noche-

-Mañana por la noche-

Ambos se despidieron, como si nunca hubieran tenido esa conversación. Ahora, de seguro Seung ya había organizado todo junto a Jean. Bien, mandaría a Yurio y a Kenjiro que arreglaran a Yuri, con sus mejores prendas para ese baile.

-Chris, asegúrate que no haya tanto alcohol, no quiero problemas-

-Oh, no te preocupes, no habrá ningún problema-

Sí tan sólo supiera que el suizo siempre iba hacer de las suyas.


Yuri se encontraba cansado, sentía tanta presión en sus pies. Y eso que él siempre se la pasaba patinando, pero el hecho de tener que caminar por más de dos horas seguidas, cambiarse muchas veces de ropa. Ni siquiera se acordaba el por qué lo llevaban a él a comprarse ropa. Tampoco sabía quién iba a pagar eso, él no tenía dinero. Incluso les iba recordando a los menores que él les debía dinero.

-No importa, Senpai. Eso se agrega a su deuda- dijo muy feliz Minami.

Eso le había caído como una patada en el estómago. Ya se imaginaba que esa ropa debía ser costosa. De hecho tenía una pequeña idea de que si vendía la ropa, podía pagar la deuda, más una casa, incluso podría comprar un automóvil.

-No te preocupes- comentó Yurio -está ropa es tan barata, que está a tu nivel-

No sabía si debía molestarse o relajarse. Esas palabras tan venenosas le calmaban de cierta manera. Por lo menos podía pagarla con dos días de trabajo. Suspiro, vio otra vez la hora. Faltaban por lo menos dos para que aquel dichoso baile comenzará.

-¡Ese!- grito el chico teñido.

Tanto el ruso como el japonés quedaron mirando el traje. Al parecer su pequeño viaje de compras había acabado.


La fiesta había comenzado, nada fuera de lo normal. Los alumnos le saludaban con admiración y respeto, las chicas se morían por bailar con él o con cualquier integrante de ese club. La italiana estaba aún más nerviosa a su lado y el hermano de esta no aparecía ¡Cosas sin importancia, su cerdito aún no hacía acto de presencia! Y eso le preocupaba, le molestaba, le ponía ansioso, entre otro miscelánea de emociones.

-¿Dónde está Yuri?- cuestionaba mientras veía por quinta vez su reloj de mano.

-No, no, no. Lo importante aquí es donde está Micky-

Sala y Victor, se quedaron mirando, como si aquel que pestañeaba primero perdía. Los otros integrantes del club iban llegando, y las muchachas no podían decidir cuál se veía más guapo. Si Chris con aquella camisa roja color vino o Yurio con la camisa azul cobalto. Ni decir lo sexy que lucía Lee y Pichit con un look vintage. O lo tierno que lucía Ji junto a Leo con su traje de parejas. Aunque Víctor con su elegante clásico, un gris oscuro y la corbata que resaltaba aún más. Lo que sí, no se veía al siempre animado de Minami, tampoco Jean. Y qué decir del nuevo, ni luces había.

-Yurio-

-Es Yuri-

-Lo que sea, mi cerdito estaba contigo ¿Dónde está?-

-Pues estaba con el nugget, cosas de japoneses-

Un pequeño revuelo llamó la atención de todos, hasta que escucharon esa voz egocéntrica. Se trataba del canadiense, los chicos no le hubiera importado, ya que siempre hacía entradas triunfales y todo aquello para llamar la atención. No, lo que les impresionó fue el hecho que llegara acompañado por una joven dama de cabellos cortos oscuros y ojos azules.

-Yo pensé que éramos un club de gays- susurró Pichit. El cual le secundó Seung, apoyando lo dicho por el tailandés.

-Pues al parecer, había un infiltrado- aseguró Leo.

Tan sólo lo miraron a la distancia y lo ignoraron, ya hablarían con él, porque si tenía novia, de seguro tendría problemas con sus fans. Y ellos no querían cargar con mujeres lloronas o incluso chicos. Tampoco querían ser ese pañuelo de lágrimas.

El albino tomó de su ponche, el cual tenía un sabor peculiar, realmente le iba preguntar a Chris que tenía el líquido, hasta que sus ojos se quedaron impregnado ante la llegada del japonés. Su boca estaba abierta y tampoco le importaba cerrarla, sus mejillas de golpe de colocaron rojas y sintió como su corazón se aceleraba. Se veía precioso, no, precioso le quedaba corto al chico que se presentaba frente a él, con un chaqueta azul que hacia un degrades a negro, como si fuera una galaxia. Una camisa blanca, sin corbata, llevaba los primeros botones abiertos, pantalones algo ajustados y a su vez modernos de color negro y zapatos azules como su chaqueta. Y ese peinado, que tan sólo lo había visto en la foto, era el hombre más bello. Además de que con esos lentes le daban un aire de alguien muy inteligente y sensual.

-Victor, debería cerrar su boca, o le entrara moscas- le dijo algo divertido Kenjiro, quien llego no hace mucho, admirando mucho su resultado.

Y no era menos, todos se preguntaban quién era ese chico, las chicas que ya lo conocían, derramaban sangre de sus narices, mientras tomaban fotografías. El japonés se sentía algo cohibido, y a su vez nervioso. No le gustaba el hecho de llamar la atención, él no era Jean Jeaques, sentir que te comían con la mirada, no era lindo. Pero al ver a Victor con una sonrisa, acercándose para tomarlo de la mano y sacarlo a bailar, fue maravilloso. Se sentía como Cenicienta, aunque fuese hombre y no hubiese hada madrina.

Y así el baile empezó, cosa que coloco nerviosa a la morena, su hermano aún no estaba junto a Emil. Además de llevar como unos veinte minutos en la fiesta, la gente se veía demasiado "feliz" por así decirlo, porque Yuuri estaba entre el límite de la inconciencia y borrachera.

-¡Chris! ¿Qué te dije del alcohol?-

-Fue un aviso muy tarde, mi querido amigo, además que iba saber yo que Yuuri fuera tan "económico"-

-¿Económico?- pregunto Guang ante el raro término.

-Sí, que con poco se embriaga-

El albino estaba entre enojado y feliz, Yuuri era bastante meloso borracho, pero algo le decía que no iba recordar nada. Además de que tendía tendencia nudista, así que lo tenían que estar vigilando. Una vibración en el teléfono le puso en alerta. Al confirmar que era de Emil, prácticamente tomó a la morena del brazo para arrastrarla afuera, donde nadie sabe en qué momento se montó una pista de hielo improvisada, en donde se encontraba Michele en el centro, con ropa de patinaje. Y con su mano invitando a la chica danzar una balada, como de aquellos bailes reales. Girando al son de la canción, como si bailasen un vals en el hielo. Una pequeña reconciliación a su manera, todos admiraban desde alrededor de esa pista el maravilloso patinaje en parejas.

Emil había logrado convencer al italiano de prepararle una sorpresa a su hermana. Sabía que algo que los uniría a ambos, sería un programa, el último programa que habían realizado para luego separarse y seguir sus propios caminos. Michele tomo la cintura de su hermana, para hacerla girar en los aires y tomarla con seguridad.

-Nunca pierdas aquella confianza en mí-

-No lo haré jamás- le sonrió

Ambos dieron triple loop, impresionando a todos, a los borrachos y a los que estaban sobrios, por el momento. Una vez que todos se colocaron sus patines, no por nada iban en esa academia de patinaje, entraron para deslizarse de manera simple, ya fueran con sus novios, amigos, lo que sea. Sala se abrazó a su hermano, mientras le pedía disculpas. Disculpas que fueron aceptadas, con el hecho que también le perdonara a él.

Todo iba bien, Victor había logrado patinar algo Yuuri, aunque éste se cayera cada cinco segundo por no percibir bien la profundidad. Todos felices, risas, abrazos y besos. Beso del cual Victor iba a lamentar toda su vida.

Todo fue su culpa, si no hubiera soltado a Yuuri, si Yuuri no estuviera borracho, que si la italiana no hubiera estado cerca, y que si fuera poco, que Pichit no lo haya empujado, aquel beso que sorprendió tanto a la morena como al japonés, no hubiera pasado. Pero no, ahí estaba ella robándole el primer beso al cerdito.

-Chris- susurró con una voz de ultratumba el albino.

-¿Qué sucede?-

-Agárrame que la mato a esa patinadora de cuarta-

Y así finalizo aquel baile, con un sonrojo por parte de Yuuri, más que avergonzado, una morena sorprendida porque jamás imagino que sería con él su primer beso. Michele intentado matar al japonés y Victor tratando de matar a Sala. Sí, un maravilloso baile.