Yuri se encontraba caminando por los pasillos de la Academia. Mirando a todos los lados, estando atento. De cada en tanto miraba hacia atrás, pero nada. Suspiró y se regañó mentalmente. Se culpaba por acostumbrarse al ruido. Se culpaba por extrañar aquellas risitas molestas y los murmullos.
-¿Dónde están todos?-
Con un mohín bien plantado en su rostro se dirigió a la sala del club. Ok, si mal no recordaba, ese día no tenía ningún evento importante o eso pensaba. Pues estaba todo hecho como siempre. Abrió la ya tan conocida puerta del último mes, suspirando a medida que entraba.
-¿Qué?- posó su vista en todo el salón. Pero no había nadie, ahora estaba algo asustado, habrá pasado algo con los estudiantes del lugar, acaso los zombies podían oler a los ricos y sólo matarlos a ellos. Iba aceptar lo último hasta que vio a Seung Gil Lee desperezarse del sofá.
-Pudo haber sido una buena teoría- murmuro por lo bajo mientras se acercaba al coreano.
Seung levanto su vista hasta toparse con Yuri. Se quedaron viendo sin decir nada, algo incómodo, después de todo ambos eran los más silenciosos de aquel grupo.
-Pensé que estarías como los demás idiotas- dijo el coreano, para levantarse y ordenar levemente su uniforme.
-¿A qué te refieres?- Yuri se encontraba más que perdido y quería las respuestas ahora.
-A tomar las actividades extracurriculares-
Ambos asiáticos sólo renegaron, cansados de las ignorancias de sus compañeros de club. Yuri había hecho todo ese papeleo al inicio del año, y apostaba que Seung había hecho lo mismo. Pero ahora que recordaba, ese día era el último plazo para tomarlo. Aquel que no lo tomaba, pues tendría que venir a la escuela en vacaciones.
-Yo pensé que este club era una actividad extra-
-Pues no lo es, sólo lo hacemos por mera obra caritativa-
La puerta se abrió nuevamente, dejando a ver a Minami, quien se veía muy feliz, casi podían dilucidar flores saliendo de su ser.
-¿Eh? ¿Dónde están todos?- preguntó confundido el rubio.
-Están tomando las actividades extracurriculares-
Uno, dos, tres. En tres segundos el rostro del menor cambio de tostado a pálido, mientras sus piernas comenzaban a tiritar.
-¡¿Eh?! ¡Tengo que ir!- y así tan rápido como llego, fue tan rápido como se fue.
Aquella tarde en el club fue la más silenciosa.
Victor dirigía su grupo del club a la sala, ya cansados por la lucha de conseguir las mejores actividades y poder organizarse bien con su propio club. Sin embargo, odiaba tener que estar en el taller de arte, el no pintaba, para nada, era un asco. Con suerte podía hacer una cara feliz. Así que con su gran persuasión -talento innato con el cual había nacido- le ofreció a la líder de la actividad que él sería el modelo -al desnudo, obviamente- ante semejante propuesta, la chica claramente acepto.
-Sí que te has salvado, anciano- le mencionó Yurio.
-Vamos, Yurio, que te has quedado con una actividad que te gusta o más que en una actividad que la dirige alguien que te gusta-
El rubio menor se sonrojo ante lo dicho por Pichit. Y ante bromas y unos cuantos golpes, llegaron a la sala del club, en donde estaban los asiáticos tomando té -té verde para quitar el estrés de convivir con gente tonta- Victor fue el primero en lanzarse a su pupilo favorito.
-¡Yuri! ¿Por qué no fuiste a tomar las actividades extracurriculares con nosotros?- preguntaba meloso, mientras restregaba su mejilla con la del contrario. El japonés -molesto con aquel acto- se separó de Victor, dejándolo caer en el sillón, para luego tomar asiento a un lado del coreano.
-Aquello lo hice una vez que ingrese al instituto-
-¿Y qué es?- pregunto Guang Hong.
Y todos pudieron apreciar el creciente sonrojo en el japonés. Algo muy extraño en él -bueno, no tanto, era normal que se sonrojara, pero no en aquella situación- así que suponían que era una actividad vergonzosa ¿cuál? Pues no lo sabían.
-Vamos, Yuri, dinos qué es- le pregunto esta vez Chris.
-No- respondió súbitamente, para luego tomar sus pertenencias e irse. Dejando a todos sorprendidos por su acción.
-Está ocultando algo ¿quién más quiere saber cuál es su actividad?-
Todos levantaron su mano, excepto Yurio.
-¿Qué sucede Yuri?- le pregunto Leo, haciendo uso de su verdadero nombre para que este contestara a la primera.
-Que lo que haga el cerdo me importa una mierda, así de simple-
-Uy, todo porque está junto a Otabek "Beka, dame un besito"- comenzó a molestar Jean, para luego todos comenzaron a reirse y el rubio nuevamente se sonrojó.
Sin embargo por la mente del albino, estaba calculando las posibilidades de las actividades que pudo haber elegido su cerdito. Lo iba a averiguar por las buenas o las malas.
