Aquel día los chicos del club se habían reunido antes, perdiendo las últimas clases. Victor estaba al frente de ellos con un pizarrón al frente. Teniendo una gran cantidad de escritos y unos dibujos bastantes horribles.

-Bien, dado que este será el plan y como yo soy el líder del club, pienso que debería ser con la primera persona que debe hablar ¿quién se opone?-

El albino obviamente estaba confiado en que nadie se opondría, lo encontraba más que ilógico. Sin embargo ahí había una mano morena perteneciente a un chico moreno al cual nunca se le iba la sonrisa de la cara.

-¿Qué sucede, Pichit?- pregunto con una sonrisa bastante tensa. Todos en el club estaban intentando aguantar la risa.

-Yo creo que debería ser el primero- de cierta forma tenía sentido. Debido a que asistían a la misma clase y ahora eran prácticamente amigos.

-¿Por qué?- Victor le incomodaba de sobremanera que alguien fuese más cercano a él. Está bien, era la primera vez que se colocaba celoso ante un chico.

-Soy el más cercano a él- y ahí estaba la respuesta que no quería escuchar y se negaba creer.

-Eso es mentira, yo soy más cercano, siempre nos abrazamos-

-Tú lo abrazas- corrigió el tailandés.

-Es lo mismo-

-Victor, Yuuri odia tu cercanía. De hecho eres muy molesto con él-

Soltó un jadeo sorprendido. No lo podía creer, como podía decir aquellas palabras. Esas palabras le habían dolido, tanto que sintió una molestia en su corazón.

-Me pierdes, Pichit- finalizó de manera dramática mientras lloraba.

Chris acariciaba su espalda, de manera que éste se sintiera reconfortado y el tailandés sonrió para luego irse a buscar a su amigo. Tomando una foto de Victor para luego irse sin más. Sospechaba que su amigo estaría saliendo sin más de las clases de coreografía. Así que se dirigió al ala oeste de la academia. Y cuando lo vio salir se escondió.

Pichit se encontraba escondido en la vuelta de un muro, mirando las acciones de su amigo. Estaba hablando con el profesor de coreografía sobre el hielo, Masumi Yamada. A veces Pichit se preguntaba como es que era suizo, tenía todos los rasgos europeos, pero ahí estaba su apellido y nombre japonés. De pronto, vio como el chico estaba moviéndose.

-Atención, la cerda se mueve, la cerda se mueve- dejó el woki toki para seguir de la manera más sigilosa.

Hasta que lo vio entrar en la sala de música. Dado por sentado sus suposiciones, entró en la sala y vio que el japonés no estaba. Lo había perdido.

Por otro lado, Yuuri estaba aguantándose la carcajada mientras se dirigía hacia el tailandés por la espalda, para luego tocarle el hombro.

-¡Yuuri! ¿Qué haces acá?

-Eso debería preguntarlo yo, Pichit. ¿Acaso tu curso de fotografía no está por empezar?-

-¡Rayos!

-Pichit, si quieres saber mi curso, vas por el camino equivocado. Así que nos vemos-

Y con la victoria entre sus manos se retiró y Pichit no consiguió nada. Tan amigo eran que sabían que no iban a conseguir nada. El moreno bufó para luego avisar que se retiraba de la misión, su clase estaba por comenzar.

Victor escuchó las palabras del moreno antes de suspirar para verlos a todos nuevamente.

-Bien ¿alguien quiere ir antes que yo?-

Ahora sí, nadie levantó la mano. Así que con una sonrisa se fue rápidamente hasta donde el japonés, ideando una forma de conseguir la información y no había nada mejor que la seducción.

Caminando tranquilo por el pasillo, enviando unos que otro saludo a alguna estudiante de por ahí hasta que vio a su cerdito, así que sin más lo tomo del brazo, bajo las protestas del menor y su cara de confusión para luego encerrarse en la sala de útiles de aseo.

-¿Victor, qué sucede?- le pregunto el menor, algo incómodo al ver que el espacio era mínimo, el olor a desinfectante no era el más cómodo y más encima, la mirada intensa del mayor le estaba incomodando. Su corazón comenzó agitarse contra todo pronóstico.

-Mi querido cerdito- comenzó a decir, mientras tomaba sus mejillas y se acercaba lentamente –Tienes que decirme tu secreto- a tan sólo unos centímetros de sus labios –No creo que quieras sufrir las consecuencias-

Ante lo dicho por el ruso, Yuuri trago sonoramente saliva. No lo podía creer, que ocurría con él. Se encontraba algo mareado, y sentía que en cualquier momento de su garganta saldría su secreto.

Claro, eso hubiera pasado. Hubiera, porque ya daban las cuatro de la tarde y esa puerta fue abierta de manera estruendosa. La luz los cegó un momento y ambos se separaron rápidamente. Como si estar en los brazos del otro quemara más que nada. Victor vio afuera de ese espacio el como la líder del club de arte se encontraba algo enojada.

-Lo siento por interrumpir querido, pero tienes que desnudarte ahora-

Y antes los reclamos del albino, se lo llevaron a la rastra, mientras éste lloriqueaba, quejándose que estaba a punto de descubrir el secreto más importante de su vida.

Yuuri suspiro, llevándose una mano al corazón. Su secreto aún estaba a salvo. Aunque aún faltaban los otros miembros del club.

Chris, autodenominado el nuevo líder del club –dado que el líder tenía que hacer de modelo antes un montón de patinadoras hormonales –estaba decidiendo a quien mandar.

-Leo y Ji, vayan ustedes. Como pareja funcionan mejor-

Ambos asintieron y se fueron, aunque siendo sincero no esperaba mucho de ese par. Eran tan amables que sospechaba que si Yuuri decía que no quería hablar sobre el tema, ellos no le iban a molestar más, así que como otra medida, mandó a Kenjiro, de seguro el menor conseguiría más información.

-A la orden, Chris-

Marchó enérgico como siempre. Y viendo un mensaje de whatsapp por parte de Leo, sus sospechas eran ciertas, ya se habían retirado.

Ahora sólo quedaba Jean y Lee, porque Yurio no estaba ni en lo más interesado, de hecho, el rubio ya se había marchado. Jean de seguro se iría con su novia y Lee, el coreano siempre iba ser un misterio. A decir verdad, nadie en el club sabía cuál era el la clase extra de éste. Pero si Victor no le importaba al parecer a nadie tampoco.

-Chicos, me disculpo, tengo que ir a ver a Isabella- dijo el canadiense, para luego retirarse con el teléfono en el oído, lo más seguro, estaba atendiendo una llamada.

Tanto Christophe y Lee quedaron solos en aquel salón, el azabache se encontraba nuevamente tomando té.

-¿Algún plan, Seung?-

-No necesito ningún plan, viendo el historial de los otros miembros del club, calculando algunas probabilidades y además de que Yuuri me lo ha dicho, yo no tengo la necesidad inhumana de saber en qué está metido. Además, yo, siendo el Presidente del consejo de los alumnos, obviamente lo sé todo. Sé más cosas de lo que ustedes podrán enterarse en toda su vida escolar- soltó tan frio y estoico como siempre, dejando anonadado al rubio.

-Entonces tú-

-Sí, Chris, sé todo sobre tus intenciones y posibles conquistas. Te puedo decir, que tienes que tener cuidado-

Con un movimiento elegante, el chico se marchó, dejando a Chris un poco aturdido antes lo dicho por su compañero. Era tan misterioso, que le daba bastante miedo. Seung Gil Lee era una persona de temer.

-Oh, debo irme a mi club, ese tubo me espera-

Chris no espero a las nuevas noticias del pequeño fan de Yuuri. De hecho daba por sentado que nunca iban a descubrir el secreto de Yuuri.

No obstante, por cosas del destino, o algo así. Pudo ver como ambos se encontraban frente a la misma puerta.

-Yuuri- soltó algo sorprendido y pudo ver como el asiático se colocó más pálido de lo normal.

Yuuri se había asegurado de perder al otro chico, pero no espero encontrarse con el suizo ahí, justo frente a su club. Sentía el sudor caer por su nuca.

-No me digas que estás en el clase de Pole Dance- pregunto o más bien afirmó, para luego soltar una carcajada. Quien diría que el chico más tierno de la academia estaría en la clase extra más sexy de ese lugar. La información valía oro. Información que se lo llevaría hasta la tumba.

-Vamos hombre, deja esa cara de trauma, tu secreto está a salvo conmigo-

El chico le agradeció con una sonrisa para luego ingresar al salón. Ese día, Chris se prometió que algún día iba a emborrachar al muchacho para que dejará atrás aquella timidez y todos lograran ver aquel lado tan sensual y tal vez, ¿por qué no dar un show de Pole Dance? Sí, sería lo más interesante que podría hacer durante su último año en la academia junto a Victor.