Bueno, aproveché la Semana Santa para terminar el capítulo siete y empezar al ocho, han sido bastante complicados de reescribir siguiendo el hilo antiguo de la historia pues hay varias cosas que no terminan de calzar o parecen incompletas. En fin, este capítulo es la unión de detalles del capítulo siete y algunos detalles de los capítulos del catorce al diéciseis del primer archivo y una historia que, en su momento, realicé en un post aparte: Blessed Fog, está publicado en Fanficslandia y poseía un único capítulo -aunque se suponía serían más- que narraba parte de la relación y separación de las hermanas Saitō hace más o menos trece años (aunque creo que en el archivo de Blessed Fog teniendo en cuenta las edades que puse, eran unos once). Como sea xD aquí lo dejo, los que leen, espero les guste.
Revieeew, me voy a morir esperando reviews :'c
Capítulo siete: La luna negra oculta entre la neblina.
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Kasumi arremetió contra la bruja, lanzaba ataques insensatos, coléricos y Aiko los esquivaba con facilidad, riendo como si fuese el mejor chiste del mundo. Estaba tan concentrada en los torpes ataques de la chica demonio que olvidó la presencia Kid, el chico se había acercado velozmente y cuando le notó de nuevo, este le lanzó una patada en el costado que la envió al otro lado del lugar.
Los ojos carmesí de la muchacha se dirigieron a Kid con una mezcla de confusión y enojo por no haberse quedado donde estaba. Aiko se levantó torpemente, con un movimiento de mano lanzó otra bola de energía hacia ellos. Antes de que Kid se atreviese a detenerla, porque ya había tomado el impulso para ello, Kasumi lo lanzó hacia atrás golpeándolo con el lado sin filo de la hoja de su guadaña y nuevamente usó como escudo dos grandes cuchillas. El golpe no se comparó al anterior pero Kasumi estaba cada vez más agotada, sola no resistiría aunque estaba acostumbrada a luchar por su cuenta.
—Kasumi... —Kid la llamó, no hablaba demasiado fuerte. Apenas pudo escucharlo —. Basta de lo que sea que estés haciendo. No lograrás otra cosa que hacer que te mate si sigues así —aquello lo dijo con autoridad, esperando que entrara en razón.
—¡Cállate! —la joven guadaña se volteó hacia él, volvió su brazo a la normalidad y lo levantó, iba a darle una bofetada, pero lo pensó mejor y se detuvo en seco — ¿No lo entiendes o sí? Necesito dejar de esconderme atrás de ti, debo empezar a proteger lo que aprecio.
—Claro que no lo entiende —Aiko habló, estaba arrodillada en el suelo, al parecer esos ataques poco a poco la desgastaban. Sonreía pero sus intenciones no eran las de atacar — ¿Cómo podría entenderlo un Shinigami?
El joven Shinigami permaneció estático, miraba a Kasumi como si quisiera agradecerle la intención pero no pudiese aceptar aquel acto.
—Imbécil —la chica demonio cerró los puños y golpeo sin fuerza varias veces a Kid en el pecho —¡Imbécil! —los golpes cesaron, Kasumi recostó la cabeza justo donde lo había estado golpeando y eso fue todo para ella, se desvaneció, sus fuerzas no daban para más. Kid lanzó ambas armas hacia atrás y sostuvo a la guardiana del piano antes de cayese al suelo. Liz había vuelto a su forma humana y sostenía a su hermana, aún en su forma de arma, apuntando hacia Aiko. La bruja se levantó, Liz estuvo a punto de apretar el gatillo.
—No haré nada —aclaró Aiko y se quedó quieta donde estaba —. Aun siendo bruja, mi naturaleza no es luchar contra enemigos incapaces de hacerme frente.
—Mentira —añadió Kid, tenía a Kasumi en brazos y le dirigía una mirada preocupada de vez en cuando.
—Bien, bien. Puede que sea mentira —la bruja se encogió de hombros y miró al chico de ojos dorados con cierta malicia — Dudo que tu padre te haya dicho por qué debiste apartarte de ella, ¿no es así?
El muchacho dio un par de pasos hacia atrás, estuvo apunto de dar con la pared tras él, sostuvo a Kasumi de forma protectora por un segundo aumentando la fuerza de su agarre en el cuerpo de la joven y miró a Aiko con el ceño fruncido.
—Un nuevo ser se formaría de fragmentos de sus almas. Podría ser otro Shinigami, sí. Pero, ¿y si no? —Aiko dejó la oración al aire.
—Un Kishin... ¿no? —esta vez la mirada que el joven Shinigami le dirigió a la joven que sostenía fue fría, su mente divagaba en otras cosas — ¿Entonces por qué mi padre quiso protegerla?
—Por el mismo motivo por el que mantuvo oculta una bruja hasta que esta escapó por su propia cuenta... Medusa la entregó a él cuando, según ella, no le resultó útil en lo más mínimo. Dijo que podía matarla si así lo deseaba pero no lo hizo. Redención, la bruja que protegió hasta donde le fue posible y Kasumi, a pesar de los pecados que cometieron poseen bondad y fuerza en ellas, pueden proteger al mundo en conjunto con Shibusen, pero también pueden llevarlo a la desgracia.
—¿Bruja? No estarás hablando de...
—Renge Gorgon, el Loto Mortal. Ese fue el nombre que Medusa le dio a la niña cuando la tuvo en su poder, cuando se la arrebató a Juno Saitō hace trece años.
—Kid, ¿de qué está hablando? —Liz miró de reojo a su técnico, no había dejado de apuntar a Aiko.
—Hace ocho años a mi padre se le fue entregada una bruja, una niña supuestamente llamada Renge Gorgon pero que había sido raptada de su hogar, de esta mansión en la que nos encontramos. Sus raptores borraron todo recuerdo que su familia tuviese de ella. Mi padre sabía quién era realmente... Noire Moon Saitō, la hija mayor de Juno, por ello la acogió.
—Su hermana —Liz apretó el agarre sobre el arma, había un dejo de ira en su voz. Pensaba en que le hubiesen arrebatado Patty de aquella forma y que las personas en las que confiaba la hubiesen ocultado de ella—. La niña que tienes en brazos confió en ti y tú fuiste cómplice de ocultarle a su propia hermana, ¿qué demonios tenías en la cabeza, idiota? Necesitaba alguien a su lado, alguien de su sangre que la apoyara y protegiera.
—Noire Moon escapó utilizando el Soul Protect la misma noche que fui enviado a traer a Kasumi, se fue sin decir media palabra y sabía que su hermana estaba por llegar —se notó cierta decepción en la voz del chico y su arma se sobresaltó, Aiko, para variar, soltó una carcajada.
—Fue como si la abandonara—Aiko habló entre risas —. Luego de pasar cinco años con Medusa no se podía esperar más de ella.
Liz disparó, Aiko desapareció justo antes de recibir el impacto pero el eco de sus risas persistió.
—Liz, Patty —Kid llamó a sus armas mientras recostaba a Kasumi en el suelo —. Cuiden de ella. Informaré a mi padre de la situación.
—Sí —respondieron las hermanas al unísono. Liz soltó a Patty quien volvió a su forma humana y se sentó en el suelo junto a la joven guadaña y le empezó a picar la mejilla riendo divertida. El fragmento buscó un lugar apartado, suspiró con pesadez y contactó a Shinigami-sama.
—¡Kid-kun! —habló alegremente el Shinigami para luego añadir—. Las líneas de tu cabello se ven muy bien hoy.
—No es momento, padre —respondió fríamente el muchacho.
—¿Cómo se encuentra Kasumi-chan? —dijo entonces el dios de la muerte, quien había presenciado gran parte del conflicto.
—Sigue inconsciente.
—Sid y Naigus van en camino. La traeremos de vuelta a Death City si no ha despertado cuando lleguen, si despierta antes evita que se vaya para que Naigus se asegure de que esté bien.
—De acuerdo —el muchacho casi finaliza la comunicación.
—Kid-kun —el tono de voz del Shinigami se tornó serio y el chico lo miró expectante—. Maka-chan sintió el alma de una bruja hace unas horas, en las afueras de la ciudad. Primero, debido al Soul Protect, dijo que le pareció que era Kasumi pero que segundos después de haberse concentrado en ella liberó el Soul Protect y fue cuando decidió informarme, habló muy atropelladamente sobre ir ella misma y así lo hizo aunque no había señales de la supuesta bruja para cuando llegó.
—¿Sospechas que sea ella?
—Estoy seguro de ello. Lo que sospecho es que Medusa tiene que ver en esto, dudo que pudiese ocultarse de ella tanto tiempo. El hijo del dios de la muerte asintió para dar por comprendida la situación, esperó por si su padre tenía algo más que decirle —. Y Kid-kun, sé precavido.
—¿Por qué nunca dijiste el motivo por el cual debíamos mantener distancia? ¿Por qué la protegiste? —preguntó el muchacho de ojos dorados con la vista clavada en algún punto tras la imagen de su padre.
—¿Decirle a una niña de catorce años que puede dar origen a un Kishin por querer a alguien? ¿Decirle dos años después que su amor puede dañar seriamente el orden del mundo? ¿Matar o dejar que se volviese un kishin una niña de doce años en lugar de rescatarla?
—Entonces, ¿por qué no decirme a mí nada sobre ello?
—¡Kasumi despertó! —Liz gritó para que su técnico la escuchara, al fondo se escuchaban las risas de Patty y la voz débil de la chica demonio, aquella voz que cuatro años después seguía despertando diversos sentimientos en el joven fragmento.
—Debo retenerla como has dicho, esperaré por Naigus-sensei. Si no desea volver a Death City, que es lo más probable, iré con ella a donde sea que vaya. En algún momento lograré que regrese —el muchacho no esperó respuesta y cortó la comunicación.
En la Death Room el dios de la muerte parecía poco sorprendido ante la decisión de su hijo.
—Shinigami-sama —tras él se escuchó la voz de Spirit.
—Bueno, los niños se vuelven rebeldes, ¿no es así, Spirit-kun? —añadió divertido y la Death Scythe le miró confundido. De repente el Shinigami se tornó serio —. Busca a Maka y Black Star, diles que es importante que vengan lo más pronto posible.
La Death Scythe acató la orden, dio aviso a su hija y al chico con complejo de dios. Ambos se presentaron inmediatamente frente al dios de la muerte con sus respectivos compañeros, aunque Tsubaki cubría la boca de su técnico para que no soltara alguna tontería en ese momento.
—Maka-chan, necesito que trates de localizar nuevamente a la bruja de hace un rato. Es de crucial importancia que lo hagas y me informes de su localización antes de tomar cualquier decisión al respecto, y antes de empezar a buscarla avisa a Akari de que Kid encontró a Kasumi. Black Star, debes ir con Kid... permanecerá con Kasumi y pronto sus enemigos los encontrarán a ambos, puede que necesiten algo de ayuda. Si alguno requiere de apoyo luego de sus objetivos principales otros miembros de Spartoi serán enviados.
—De acuerdo —respondieron Maka y Tsubaki, pero la chica de cabello negro sin querer soltó a su técnico.
—¡Iré a mostrarle a ese rayado a no resaltar más que su gran dios Black Star! —gritó el muchacho y se señaló a sí mismo. El dios de la muerte le dejó ir un Shinigami-chop y el chico terminó tirado en el suelo.
—Lo siento, Shinigami-sama —murmuró apenada la hoja demoníaca.
—Gracias, chicos. Pueden retirarse —anunció el Shinigami con tono alegre, los muchachos se fueron, Tsubaki arrastraba a un inconsciente Black Star y Maka le gritaba a Soul algo respecto a la cena de ayer, el albino asentía sin prestar atención. El dios de la muerte miraba su espejo, la imagen de la mansión en la Entrada al Infierno apareció nuevamente. Kid había logrado retener a Kasumi el tiempo suficiente para esperar la llegada de Sid y Naigus. Kasumi, sin muchos ánimos, dejaba que Naigus evaluara su condición. El joven Shinigami hablaba con el técnico del cuchillo demoníaco sobre el enfrentamiento con Aiko, se le veía cansado aunque hablaba con tranquilidad.
—Le preocupa lo que planee la hermana de la chica, ¿no es así, Shinigami-sama? —preguntó Spirit con cautela —. Bajo el control de Medusa es peligrosa.
—Estás en lo correcto, Spirit-kun, aunque incluso sola es un peligro —respondió el aludido con seriedad —. Noire Moon Saitō tiene sangre negra corriendo por sus venas.
Fin del capítulo siete
(N/A): El nombre del capítulo puede verse como un juego de palabras o algo por el estilo. Noire Moon (luna negra), Kasumi (término japonés que significa neblina/niebla). Kasumi indirectamente oculta a Noire Moon de diversas maneras.
