Hola, hola c: Aquí Schweigen, vengo a dejar el capítulo ocho, es corto pero sentí que si colocaba algo más iba a verse muy atravesado DD: Espero lo disfruten.
Ahora me estoy dedicando a dibujar a los OC's de la historia, tengo un par de bocetos de Kasumi y ayer hice uno de Noire Moon, pero es secreto (?)

Inku Majo: gracias por el review :3


Capítulo ocho: La salida de la luna negra.

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Naigus había terminado de colocar algunas vendas en los brazos de Kasumi, la chica demonio se había resignado a ello hace un rato. El día avanzaba rápidamente, Kasumi había pasado más tiempo con Aiko del que creía y la batalla entre la bruja y Kid tampoco había sido rápida.

—¿Volverás a Death City? —preguntó Kid que había terminado de hablar con Sid y se acercó a la chica demonio.

—No —la voz de la muchacha fue fría y al fragmento de Shinigami no le sorprendió.

—Pero Kasumi... —el cuchillo demoníaco había empezado a hablar pero su técnico la detuvo.

—Recuerda lo que nos dijo Shinigami-sama —el zombie habló tranquilo aunque en el fondo dudó de la orden que les había dado el del dios de la muerte.

—Me iré, deberías resignarte a ello, Kid —la joven guadaña miró distraída las vendas de sus brazos.

—No —el joven de ojos dorados respondió de la misma forma que ella lo había hecho hace un momento. La chica demonio dejó salir una breve sonrisa, se acercó a Kid y colocó suavemente su mano sobre la mejilla izquierda del muchacho, la deslizó con delicadeza por el rostro de él hasta que sintió el cabello rozando sus dedos; no necesitó mirarlo para saber donde comenzaba la primer línea blanca y donde terminaba la tercera. Sintió como el joven Shinigami se tensaba ante su tacto, probablemente por haber arruinado su simetría pero no tuvo intensión alguna de apartarse.

—Ven conmigo entonces —murmuró la muchacha de forma que sólo él pudiese oírla y lo miró, el tono rojo de sus ojos era más intenso que nunca y el joven Shinigami asintió torpemente, aturdido, la chica demonio le revolvió el cabello y él pareció relajarse, sus ojos ámbar estaban perdidos en la laguna rojiza que era la mirada del Demonio de Rubí. Sid, Naigus y las hermanas Thompson miraban aquello sin entender demasiado.

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En la Death Room el Shinigami seguía mirando su espejo, aún fijo en la mansión.

—Aquella bruja, Aiko, dijo que Kasumi tenía su alma fragmentada en súcubo también —dijo la Death Scythe — ¿Por qué?

—Juno, la madre de esta chica, era una bruja ilusionista, o como se les llama comúnmente bruja camaleón, por ende en su alma tenía características diversas para adaptarse o aprovecharse de situaciones, sus dos ilusiones básicas fueron: arma y súcubo. Ciertas de estas características se transmitieron a sus hijas mediante la tendencia de fragmentación en el alma de su esposo. Kasumi: técnico, arma, súcubo e imitadora de Shinigami, posee otras características dormidas aún. Noire Moon: bruja ilusionista, súcubo —explicó el dios de la muerte con tono serio —. A pesar de ser bastante común para tener características de súcubo, Kasumi tiene sus trucos discretos, pero requiere de un sentimiento de respaldo para llevarlos a cabo. Noire Moon combina el ilusionismo con sus características de súcubo, con apenas dos años más que su hermana es una maestra del engaño. No hay nada que le impida atrapar a alguien en sus garras, varios estudiantes han tratado de darle caza a su alma pero no se trata de algo de su nivel.

—La fragmentación del alma de esta chica...

—¿Cuándo comenzó? —dijo el Shinigami, Spirit asintió pues era eso lo que estuvo a punto de preguntar —. Verás, Spirit-kun, si hablamos en los términos usados por Aiko, hace cuatro años el alma de esa niña empezó a destrozarse debido a los fuertes sentimientos que la marcaron, la rompieron haciendo que características dormidas en su alma empezaran a despertar; sentimientos desde miedo hasta amor. Lo que destrozó el alma de Kasumi fue el propio Kid desde el momento en que se conocieron.

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Mientras tanto, Maka había dado aviso a Akari de que Kid había encontrado a Kasumi, la muchacha de ojos grisáceos dijo que iría a hablar con Shinigami-sama y la chica de las coletas continuó su camino hacia los bosques que rodeaban Death City para comenzar su búsqueda en un lugar más tranquilo para poder enfocarse mejor.

—¿Por qué crees que Shinigami-sama esté tan preocupado por esa bruja? —preguntó la técnico de guadaña a su compañero.

—Dijiste te pareció que era Kasumi antes de que liberara el Soul Protect, ¿no? —a su lado Maka asintió —. Debe tener alguna relación con ella, ¿no lo crees? Algún tipo de parentezco, un alma similiar a la de esa chica no puede ser mera coincidencia.

—Pero los padres de Kasumi murieron, era la única familia que le quedaba.

—O eso creyó todo el mundo, no digo que sea el motivo pero hay una probabilidad, Maka.

—Pues entonces adelante, a buscarla —la muchacha alisó los pliegues de su uniforme de Spartoi y miró al albino con determinación, quien dejó salir una sonrisa llena de dientes afilados. Llegaron a un pequeño claro, la rubia se quedó de pie en medio de este y con su percepción de almas trató de detectar a la misteriosa bruja nuevamente entre millones de almas en el mundo.

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En la mansión Sid hablaba con las hermanas Thompson, o bueno, con Liz mejor dicho, sobre el peligro que representaría permanecer fuera de Death City con la joven guadaña y, aunque se le notaba nerviosa, declaró que ambas irían con Kid sin importar eso. Un poco apartados de ellos Kid le reclamaba a Kasumi por haber desordenado la única simetría que lograba en su cabello de aquella manera mientras estaba perdido en sus trucos de seductora demoníaca.

—Puedo arreglarlo, ¡ya deja de regañarme! —la muchacha de cabello negro trataba de devolver cada mechón de cabello del joven Shinigami a su lugar.

—¿Arreglarlo? ¡No sabes nada de simetría! —el chico se apartó, murmuró cosas sobre ser una basura asimétrica y trató hacerlo él mismo pero no lograba quedar conforme, se miraba en el reflejo de una de las ventanas rotas cada tanto. Patty se reía a carcajadas y Liz miraba la escena decepcionada. Sid y Naigus trataban de hacer caso omiso pero de vez en cuando se miraban confusos.

—¿Que no sé nada dices? ¡Llevo cuatro años tratando contigo, idiota, sé tanto de simetría como de comer almas! —la chica lo empujó y sin querer hizo que el muchacho tropezara y casi chocara con la ventana, un mechón de cabello del lado izquierdo se quedó atorado en el borde de madera astillado de la ventana rota donde se veía para tratar de arreglar el no tan grave problema. Al notarlo el muchacho colapsó en el suelo, aquello no pasaba por primera vez y Kasumi veía venir el resto del numerito.

—Soy un cerdo asimétrico, no merezco vivir —se quejó golpeando el suelo con la mano.

—¡Te dije que yo lo arreglaba, si eres un cerdo asimétrico es por tu culpa! —ahora era la joven guadaña quien lo regañaba, lo tomó por el cuello de la camisa levantándolo lo más que pudo y lo sacudió varias veces. El muchacho se lamentaba como no lo había hecho hace tiempo — ¡Maldición, Kid, levanta el culo que a este paso lo que quedará asimétrico va a ser mi espalda! —el fragmento se sintió como cuando Patty lo sacaba de sus shocks de aquella forma tan brusca y aunque se levantó conteniendo el impulso de continuar quejándose, el brillo de su mirada ámbar era opacado por el fantasma de unas lágrimas. Simplemente no era posible que pudiese pasar tanto tiempo obviando la asimetría de muchas cosas. Los demás miraban la situación con una expresión entre decepción y ganas de reír, pero las contuvieron por miedo a recibir un Shinigami-chop al volver a Death City.

—Deberías pasar menos tiempo con Patty —murmuró el muchacho —. Ahora no eres más que una idiota...

—Cierra la boca de una vez, al menos te levantaste, ¿no? Ahora ven aquí —la chica volvió a tomarlo por el cuello de la camisa y lo atrajo hacia ella hasta que estuvo a su altura, se concentró en volver a ordenar el cabello del joven Shinigami ocultando lo mejor posible el mechón faltante que, como siempre sólo él notaría, luego arregló el cuello de la camisa y todo volvió a estar en orden —. Eres el chico más simétrico que he visto, ¿no es así? —Kasumi miró a Liz y Patty en busca de ayuda.

—Pero las... —Patty había empezado a hablar pero Liz le cubrió la boca para luego decir —. Claro, ¿dónde has visto tan perfecta simetría? —luego de que Kid pareciese haber superado su obsesión nadie quería que aquel incidente se volviera un punto de retroceso a su problema, las tres muchachas sonrieron nerviosas. El fragmento les devolvió la sonrisa y ellas suspiraron aliviadas.

—Eh... nosotros nos vamos —habló Sid sintiéndose entrometido mientras se retiraba seguido por su compañera.

—Hasta luego y gracias —contestaron los cuatro jóvenes al unísono.

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En los bosques de Death City empezaba a anochecer, la técnico de guadaña continuaba con la búsqueda de la bruja y se le notaba agobiada, no había logrado ningún avance.

—Maka, esforzarte tanto te va a provocar algún tipo de colapso mental —habló el albino preocupado, su meister llevaba un rato arrodillada en el suelo con las manos apoyadas en sus piernas, parecía realmente cansada.

—Debo encontrarla, no puede estar lejos —murmuró ella, apretó los puños arrugando los pliegues de su falda y suspiró tratando, en vano, de relajarse. Fue cuando sucedió, un Soul Protect fue liberado... el de Noire Moon Saitō, la longitud de alma que sintió la rubia la golpeó como una sartén en el rostro debido al agotamiento mental que ya cargaba y estuvo apunto de irse de espaldas. Aquella alma era poderosa incluso para ser una bruja, su ubicación fue lo que la sorprendió pues al enfocarse en ella pudo detectar que se encontraba cerca de otras almas conocidas para ella: Kid, Liz, Patty y Kasumi. La rubia se levantó y casi cae de cara al suelo, sacó de uno de sus bolsillos un pequeño espejo y marcó el número de la Death Room: 42-42-564.

—Hola, hola, Maka-chan —saludó el dios de la muerte. Tras el Shinigami Spirit le hacia señas a su hija pero esta ni lo notó.

—Shinigami-sama, la bruja...—la muchacha trataba de recuperarse del impacto de aquella longitud de onda, su respiración era irregular —la bruja está cerca de Kid y las chicas.


Fin del capítulo ocho.