*muere cuando nota que el capítulo anterior se llama igual pero no encuentra un nombre mejor, entonces lo transforma en una segunda parte*
Bueno~ paso a dejar nuevo capítulo *vuelve a morir esperando reviews*
Capítulo nueve: La salida de la luna negra. Parte II
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Ante lo que le informó Maka, Shinigami-sama le ordenó movilizarse hacia allí como le había dicho a Black Star. La joven Akari había estado hablando con él antes de que la rubia se comunicara, quería ir en busca de su terca compañera pero el dios de la muerte, ante la probable aparición de la Saitō mayor, negó dicha petición; la muchacha de ojos grises pareció resignarse pero en el fondo sabía que haría las cosas a su manera.
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Las hermanas Thompson, Kid y Kasumi se habían decidido a dejar la mansión, esperaron la caída de la noche. La luz de los faros de afuera hacía que cierta claridad entrara por las grietas y ventanas. Kid era seguido por las muchachas, salió por una ventana rota y ellas le siguieron. La noche estaba cubierta por una capa de neblina, no era densa pero podía percibirse. Caminaron unos metros hasta que el joven Shinigami se detuvo en seco, ¿cómo no había podido notar el alma que estaba frente a ellos ahora? ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Soul Protect o había hecho algún tipo de ilusión para ocultar su propia alma? Kasumi caminó hasta estar al lado del muchacho para saber por qué se había detenido de forma tan abrupta y lo notó de inmediato. Frente a ellos había una mujer, relativamente alta, bien desarrollada para la edad que aparentaba. Su rostro de piel clara era adornado por dos orbes de un color púrpura casi irreal, poseían un aire seductor casi felino. Su larga cabellera negra caía casi hasta su cintura y varios mechones cubrían ligeramente su rostro, a ambos lados de su cabeza tenía lo que parecía ser algún tipo de adorno con una forma casi triangular y parecían hechos de escamas verdes, azules y varios tonos de amarillo. Llevaba puesto un vestido que empezaba en un hermoso tono de azul marino y se difuminaba hasta un color verdoso, en el lado derecho de la cintura estaba rasgado y se lograba ver lo que parecía ser un tatuaje en tinta negra: una flor de loto.
—Has crecido un poco desde la última vez que te vi, Shinigami-kun —la extraña muchacha habló y sonrió complacida, el aire felino en su mirada se volvió más notorio. El muchacho abrió los ojos como platos, a su lado Kasumi lo miró y pudo notar un débil enrojecimiento en sus mejillas. Tras ellos las hermanas Thompson se mantenían al margen.
—¿Qué haces aquí? —el joven Shinigami frunció el ceño.
—Luego de cuatro años sin saber el uno del otro, ¿y es eso lo primero que dices? —la chica de ojos púrpura fingió sentirse ofendida mirando hacia otro lado, luego volvió a posar la mirada en Kid, esta vez se mantuvo seria — ¿Es que acaso no me extrañaste? —los ojos de la muchacha adquirieron un tono más intenso y el fragmento de Shinigami asintió torpemente, distraído. Kasumi bufó molesta pues no era un secreto para ella la razón de aquel comportamiento.
—¿Qué planeas, maldita? —el Demonio de Rubí se interpuso entre los dos, el tono intenso desapareció de los ojos de la joven y le dirigió una mirada a la chica que había decidido plantarse frente a ella de aquella forma, por un momento pareció sorprenderse y la nostalgia pasó fugazmente por su mirada si venía con malas intenciones en ese momento desaparecieron; levantó su mano derecha, la colocó sobre la cabeza de la joven guadaña y le revolvió el cabello. La muchacha parpadeó confundida varias veces antes de golpear la mano de la extraña — ¡Basta!
—Vaya modales, ¿así saludas a las amistades de tu novio? —la chica sonrió divertida y cruzó los brazos.
—Joder, no juegues conmigo... —la chica demonio se detuvo en seco antes de continuar y analizó lo dicho por la joven de ojos púrpura, el color subió a sus mejillas casi de inmediato hace tiempo que nadie usaba ese término para referirse al chico de ojos dorados — ¿Novio?
—El niño bonito de ahí atrás —señaló con un movimiento de cabeza y Kid se sobresaltó de nuevo, el color en las mejillas de Kasumi se intensificó pero esta vez por el enojo que despertó aquel comentario.
—Kid —la muchacha de ojos carmesí se volteó, tomó al joven Shinigami por el cuello de la camisa como hace rato y lo agitó con fuerza, al diablo la simetría otra vez. Dejó de agitarlo para hablar con cierta ira en su voz — ¿Quién es esta loca?
—Verás, es Re... —la extraña extendió una mano frente a ambos, interrumpiendo la frase y causando que el enojo creciera en Kasumi.
—Noire Moon —se presentó tranquila, como si no fuese nada de que preocuparse, Kid miró a Noire sin comprender que planeaba realmente. Atrás, Liz pareció sobresaltarse e incluso Patty estaba demasiado seria, aquella era la hermana de Kasumi, la bruja Noire Moon —. Ahora suelta a Shinigami-kun —la Saitō mayor retiró la mano que tenía en medio de ambos muchachos. Kasumi rodó los ojos impaciente, soltó al joven Shinigami y le arregló el cuello de la camisa con cuidado. Quería una explicación para todo aquello pero no iba a pedirla.
—Y bien, ¿qué haces aquí? —volvió a preguntar el fragmento.
—¿Acaso no puedo visitar a mi hermanita? —la voz de la bruja fue tranquila. Kasumi dio un par de pasos atrás, casi tropieza y vio confundida a la joven que estaba con ellos, Kid miró a Noire como si quisiera matarla ahí mismo, luego de cuatro malditos años aparecía ante la hermana que no la recordaba, como si fuese lo más natural del mundo y en general no tuviese bastantes problemas que resolver al respecto.
—Ha sido suficiente. Liz, Patty —las hermanas Thompson se materializaron a su forma de arma en las manos de Kid y el joven colocó ambas pistolas bajo el mentón del Loto Mortal —. ¿Qué vienes a buscar? —el chico estaba colérico, aquello caía casi en la locura y se notaba en sus ojos. La Saitō mayor era un contenedor de locura, aunque puede que ni ella misma lo supiese, estaba alterando a los muchachos. La bruja se sorprendió ante la reacción del fragmento, estaba distraída, definitivamente, o habría podido evitarlo sin dificultad alguna.
—Kid —la joven guadaña lo llamó, su voz había temblado, aquello devolvió al muchacho a la realidad — ¿De qué está hablando? —la muchacha estaba en alguna especie de shock, tenía la mirada perdida en alguna parte lejana de su mente. La recordaba, Noire Moon, no sabía de dónde o por qué, pero la había visto en sus pesadillas desde muy pequeña, la muchacha incluso en sus sueños fue creciendo pero algo no calzaba... la tal Noire Moon que estaba con ellos tenía esos extraños ojos púrpura, pero la de sus pesadillas tenía ojos rojos como ella, sí, porque en sus horribles sueños Noire Moon la llamaba hermana y le pedía ayuda, la torturaban, alguien le hacía daño y un líquido negro caía por las paredes, caía del techo y de cualquier parte: sangre negra.
—Kasumi... por favor, escucha, escucha y no digas nada hasta haber escuchado todo —el joven Shinigami bajó las armas y miró a la muchacha de ojos carmesí con pesar, esta se sintió como si fuese tratada con lástima y regresó de su shock, transformó sus dedos en delgadas cuchillas y las chocó entre sí produciendo un ruido metálico, como una cascabel enfurecida —. Escucha, te lo pido.
—Habla —el Demonio de Rubí añadió con frialdad, miró a Kid y luego a Noire Moon —. Hablen.
—Hace ocho años a mi padre se le fue entregada una niña, una bruja, con el nombre de Renge Gorgon —explicó el muchacho, fue interrumpido por la ilusionista que continuó hablando —. La niña que había sido raptada de la Mansión Gekkou* cinco años atrás... Noire Moon Saitō, hermana de la chica del alma fragmentada que sería capaz de imitar las características de los Shinigami, Kasumi Saitō —la muchacha fue interrumpida entonces por el joven de ojos ámbar —. Mi padre la acogió hasta que, hace cuatro años, la noche en que fui enviado a traerte, Noire Moon escapó utilizando el Soul Protect —terminó Kid pero la bruja camaleón continuó hablando —. Durante los cinco años anteriores a mi estancia en Shibusen, fui la segunda opción de Medusa-sama al creer que, tal vez, Chrona no resultase tan útil; mi sangre fue remplazada con sangre negra. La noche que dejé Death City fue debido a que la sangre negra empezó a reaccionar y la locura se manifestó, mi desaparición no fue una decisión propia mientras tenía la mente clara, no; de haber sido por mí nunca habría dejado Shibusen. Posteriormente, Medusa-sama volvió a dar conmigo. Traté de contactar contigo mediante mis ilusiones, lo traté siempre que tuve fuerzas para hacerlo hasta que la sangre negra dejó de resultar como estaba planeado, lo experimentos empezaron a disminuir, entonces escapé.
Todo empezó a tomar forma en su mente, las pesadillas, la mansión, los gritos, su madre que pasaba días sin dormir por sueños horribles. No eran sueños, eran recuerdos borrosos del día en que la hija de Juno había sido raptada de su hogar, borrosos recuerdos que hubiesen sido imposibles de recordar de no ser porque, al ser tomada a la fuerza de su hogar y apartada de la hermana que se suponía debía proteger, ese momento y algunos otros, a manera de ilusiones involuntarias causadas por la magia de Noire Moon se aferraron a Kasumi y su madre; esto lo desconocía aún la chica demonio. La muchacha pidiendo ayuda, el líquido negro que escurría de cualquier superficie... no eran sueños, eran mensajes provenientes de un lugar oculto del mundo, pero, ¿y el color de los ojos? Kasumi la miraba fijamente, tratando de descifrar algo al respecto, la bruja camaleón notó la observación y suponiendo a qué se debía suspiró con pesadez mientras cerraba los ojos, entonces por todo su cuerpo parecieron voltearse escamas. La apariencia física de la Saitō mayor cambió, los mechones de cabello que caían sobre su rostro aumentaron su largo de igual forma que lo hizo el resto de su cabello que pasó ligeramente sus caderas, la muchacha volvió a abrir los ojos que habían recuperado su seductor aire felino y ahora dos orbes rojos como rubíes adornaban su rostro. Kid miró a la bruja ilusionista algo impresionado, era la primera vez que veía aquel color en la mirada de la joven o en su defecto, la verdadera apariencia que poseía. Kasumi ahora parecía casi un reflejo de la extraña muchacha, aunque más joven y con diferencias en los rasgos de sus ojos; Noire Moon se parecía a su madre, era un vivo reflejo de la mujer que las trajo al mundo. La chica demonio palideció al notarlo, las cuchillas en sus dedos habían desaparecido y se llevó las manos al rostro en un gesto de desesperación algo exagerado.
—Kasumi —Kid se colocó las pistolas en los bolsillos y se acercó a la muchacha.
—¡No te acerques! —Kasumi gritó y dio un par de pasos hacia atrás nuevamente, miró al joven Shinigami con resentimiento. Noire Moon apareció tras ella y antes de que la joven guadaña pudiese reaccionar la envolvió en sus brazos, nuevamente la muchacha cayó en alguna especie de laguna en su mente que la dejó en shock. Kid sacó las armas de sus bolsillos, pero se detuvo antes de apuntar cuando vio que la Saitō mayor sollozaba con el rostro oculto entre el cabello de la menor. Notó como la longitud de onda del alma de la bruja camaleón disminuía, hasta parecerse a la de cualquier otra persona pero principalmente hasta parecerse a la de la chica a la que se aferraba. El Demonio de Rubí se volteó y entonces Noire Moon se desplomó de rodillas, aferrándose con fuerza a la cintura de su hermana, ahogaba los sollozos contra ella. Toda la actitud de hace un rato había sido reemplazada por el dolor de haber sido separada de ella hace trece años, sido sujeto de prueba para Medusa y no haber podido permanecer en Shibusen como ella deseaba. Kid, que había tratado con ella por un tiempo, entendió la sinceridad de aquel acto y devolvió las armas a sus bolsillos, en una de las armas se reflejó el rostro de Liz quien sonreía ante el reencuentro. De los ojos de la chica demonio empezaron a brotar gruesas lágrimas, la ilusionista se puso de pie y envolvió a su hermana en un abrazo desesperado, como si no pudiese creer lo que sucedía. Kasumi rodeó torpemente con los brazos a la joven y cerró los ojos con fuerza, haciendo que grandes lágrimas escurrieran de sus ojos. Noire... la luna negra ilusionista, la que traía vida a la Mansión Gekkou había vuelto y los borrosos recuerdos que habían permanecido en su mente parecían repetirse una y otra vez, ahora la luna salía de entre la neblina por primera vez en trece años... pero aquello no iba a quedarse así, porque Medusa la había tenido en su poder y ella había huido. La bruja de las serpientes la buscaría, ya fuese para matarla o para volverla su sujeto de prueba nuevamente hasta crear no sólo un segundo kishin a partir de Chrona, sino un tercero a partir de Noire Moon.
Fin del capítulo nueve.
*Mansión Gekkou: Nombre real de la comúnmente llamada Mansión de los Demonios, en la calle conocida como Entrada al Infierno; antiguo hogar de la familia Saitō.
