Hola, hola~ Aquí Schweigen otra vez, desaparecida por algún tiempo pero viva. Estoy realmente decidida a terminar este fic, así que aunque sea a paso lento iré avanzando. Bueno, tengo los dibujos/bocetos de Noire Moon, Kasumi, Aiko y espero pronto poder hacer el de Akari; luego puede que haga el de Ghost, el chico gato. Tal vez los escanee y suba a Photobucket o no sé, a FB que sé yo. Me dan ganas de hacer un blog para diversas cosas como dibujos, reseñas de libros o cosas por el estilo pero no quiero tenerlo tirado así que me toca pensarlo mejor.
Ahora sí es cierto que pronto empezará el RELLENO :v aunque bueno, es porque con esto de reescribir capítulos he quitado bastantes cosas o las he puesto antes entonces hay ciertas cosas que me hace falta explicar. En fin, la noticia más relevante podría ser que tengo la intención de hacerle un tema de entrada/opening a este fic, bueno, en realidad lo voy a hacer, divagué con las canciones pero luego de dar con el remake de The Fox's Wedding, con la voz de Hatsune Miku y GUMI [Vocaloid] quise usarla, pero debido a la rapidez de la canción y su extensión me resultó complicado acomodarla por lo tanto busqué otra, luego de largo rato de búsqueda di con Reincarnation con las voces de Kagamine Rin y GUMI que me pareció adecuado para el fic, así que ese será. Tal vez lo ponga para el próximo capítulo y que The Fox's Wedding quede en mi conciencia como un tema de cierre/ending.
Sin más que decir, ¡que venga el capítulo!
Capítulo diez: El mítico camaleón prisionero de la víbora, ¿qué locura causara su magia esta vez?
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Akari había salido de su apartamento pasada la noche, Maka y Black Star habían sido enviados al lugar donde había aparecido la bruja; iría sola por su terca guadaña. Había adelantado camino sin un compañero de apoyo, su percepción de almas era débil aún pero seguía la onda de alma de Maka a una distancia prudencial.
La muchacha se movilizaba con agilidad, a una velocidad moderada para evitar el cansancio innecesario y entonces sintió un alma a pocos metros de ella, una sombra enorme la seguía, había aparecido prácticamente de la nada. La chica de ojos grisáceos apenas tuvo tiempo de esquivar la gran pantera que se abalanzó sobre ella desde las penumbras. La sorpresa apareció en su mirada, esa alma era de aquel raro chico gato con el que se juntaba Kasumi, la joven técnico adoptó una postura defensiva y la gran pantera rugió, luego se abalanzó nuevamente sobre Akari que volvió a esquivar el ataque pero con menos precisión que la vez anterior pues casi no lo logra. La pantera la miró enfurecida, en el pelaje del cuello pudo notar la silueta de unas plumas. La técnico de guadaña tomó impulso y velozmente se acercó al animal, la bestia la embistió pero la chica la esquivó nuevamente colocándose tras el animal; su agilidad era cercana a la de Kid pero se cansaba con facilidad. El animal pareció confundirse, Akari aprovechó la oportunidad para movilizarse a uno de los costados, con una mano frente a ella embistió a la gran pantera y usó su onda de alma como lo hacían Stein y Black Star, aunque con menos fuerza. La bestia gruñó y se tambaleó; la silueta de las plumas en el pelaje del cuello pareció desaparecer por un momento y Akari sintió la débil longitud del alma del chico gato consumida por la locura, algo había pasado con él.
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En algún punto oculto de un bosque desconocido Aiko caminaba tranquila incluso tarareaba una melodía, la pluma gris de su sombrero había desaparecido de nuevo. El color de sus ropas era ahora un gris nuboso con trozos de tela rojos saliendo de su cintura, plumas grises colgaban de algunos mechones de su cabello. Miró distraída las quemaduras en sus manos y suspiró con pesadez, murmuró palabras en un idioma antiguo que había memorizado hace años, sus manos emitieron un suave brillo y las quemaduras empezaron a sanar.
—Al parecer Saitō-sama te dio algunos problemas —de las ramas de las copas de un árbol se escuchó una voz. Aiko no pareció contenta al reconocerla y chasqueó los dedos, una flama apareció frente a ella iluminando ligeramente su rostro.
—¿Qué quieres, Medusa?
—Bueno, ¿no debería decirlo o sí? Ambas queremos lo mismo ahora —la bruja de las serpientes dejó salir una risa, sus ojos brillaron con malicia en la oscuridad—. Continuar fragmentando el alma de la niña.
—¿Y qué tienes en mente? —Aiko sonrió con complicidad. Medusa saltó de la rama donde estaba oculta y caminó hasta estar frente a la bruja de cabello castaño.
—Renge Gorgon —murmuró Medusa, las serpientes en sus brazos se movieron como llamadas por aquel nombre. Sus ojos adquirieron un aire de víbora y una sonrisa demente se formó en sus labios — y Death the Kid.
—La hermana de la niña que de paso actúa como contenedor de locura y el niño enamorado —la bruja de la vida dejó salir gran carcajada—. Oportunidad de destrozar el alma de la chica no dos, sino tres veces o incluso cuatro si tienes una buena jugada y de paso enloquecer al pequeño Shinigami. No me agrada admitirlo, pero siempre me gustó la manera de pensar de las Gorgon, sobre todo la tuya.
—Necesitaré tu ayuda, Yamamoto —continuó Medusa —. Tu poder de control de almas nos será muy útil, además no caería mal tener a un ave inteligente en el grupo —Aiko bufó molesta, por lo general prefería que no hicieran referencia al animal que en que se basaba su magia: el loro gris africano.
—De acuerdo, Gorgon, pero no aceptaré que me trates como a la pobre Eruka. Después de todo estamos negociando, ¿no?
—Seremos... socias —Medusa sonrió, las serpientes en sus brazos volvieron a moverse — ¿Te parece, Yamamoto? —la bruja de la vida le dirigió una mirada seria, pero si debía elegir entre estar del lado de la víbora y estar en contra, prefería lo primero al menos mientras el plan para destrozar el alma de la Saitō menor fuese funcionando. En el rostro de Aiko se formó una sonrisa macabra.
—Está bien, Gorgon —Aiko volvió a chasquear los dedos, la pluma gris volvió a aparecer en su sombrero y la flama que se encontraba en medio de ambas desapareció, la oscuridad reinó nuevamente.
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De repente la gran pantera se desplomó frente a Akari y disminuyó de tamaño hasta ser un gato común, la onda de alma del chico gato parecía haber sido liberada de la locura; la silueta de plumas en el cuello del animal habían desaparecido. La muchacha se alejó, apoyó la espalda contra el tronco de un árbol hasta que se sintió preparada para continuar y así lo hizo, al mismo ritmo de antes. Más adelante Maka avanzaba por el aire gracias a las alas que podía usar al resonar con Soul debido al alma Grigori que poseía la técnico.
—Black Star debería estar por llegar con ellos—comentó la rubia.
—Quizás Shinigami-sama debió avisarle a Kid, digo, para que se preparen para la entrada triunfal de Black Star —respondió el Death Scythe.
—Con la bruja ahí es probable que le diga una de las muchas razones por las cuales no podría contra él —dijo la muchacha entre risas.
—¿Sigue ahí?
—¿La bruja? —la chica de las coletas asintió con la cabeza — Antes de irnos de Shibusen dejé de sentirla, al menos su alma sin el Soul Protect, pero había un alma similar a la de Kasumi otra vez, algo hace para lograr ese parecido, algo además del Soul Protect.
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Fuera de la Mansión Gekkou, Noire Moon y Kasumi se habían separado, la mayor tenía una sonrisa nostálgica en el rostro y la menor hablaba poco, tomando confianza. Las hermanas Thompson habían vuelto a su forma humana y estaban con Kid, todos avanzaba con paso tranquilo.
—¡Aquí viene su dios! —a la lejanía se escuchó un agudo grito y unas calles más adelante lograron divisar una figura que se acercaba rápidamente.
—¿Qué demonios hace aquí Black Star? —preguntó Liz al aire.
—¿Quién? —Noire Moon no pudo evitar la curiosidad al ver la velocidad con que el tal Black Star se acercaba. Durante su estancia en Shibusen no tuvo interacción con otras personas además del propio Shinigami, Kid, Stein, Sid, Naigus y un par de Death Scythe, que fueron Spirit y Marie. Nadie nunca le habló de otras personas y ella lo prefirió así, luego de Medusa algo no estaba bien con ella como para interactuar con demasiadas personas y prefería mantenerse como si no existiera para casi nadie. Cuando el muchacho de cabello azul estaba por llegar donde sus compañeros gritó nuevamente, alguien abrió una ventana y lanzó un zapato con una puntería mortal pues le dio justo detrás de la cabeza provocando que el chico se fuese de cara contra el suelo. Los muchachos lo miraron decepcionados. Tsubaki volvió a su forma humana y arrastró a su inconsciente técnico el trayecto que faltaba, al estar frente a Kid, las chicas y la desconocida, los saludó amablemente.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó Liz a la hoja demoníaca.
—Shinigami-sama nos envió, creyó que tal vez necesitarían ayuda pronto —la muchacha de cabello negro se había arrodillado en el suelo y agitaba a su técnico con delicadeza mientras hablaba. El chico de cabello azul despertó y se puso de pie.
—A que han quedado boquiabiertos al verme —el joven sonrió orgulloso.
—Es bueno verlos a ambos —añadió Kid con una ligera sonrisa en el rostro.
—¿Qué pasa con él? —murmuró Noire mirando a Black Star de forma que sólo Kasumi pudiese escucharla.
—Dice ser el hombre que superará a los dioses; bueno eso si no lo ha hecho ya —murmuró la muchacha en respuesta —. Larga historia, muy larga.
La Saitō mayor dejó escapar una sonrisa y cruzó los brazos. Black Star notó la presencia de la desconocidad y se acercó con recelo, cosa extraña en él.
—Eres la bruja que debía ubicar Maka, ¿no? —preguntó el muchacho, la frialdad en su mirada causó que Noire Moon retrocediese un paso, intimidada por primera vez en mucho tiempo, nuevamente escamas parecieron voltearse en su cuerpo y recuperó la apariencia que tenía hace un rato, con sus irreales ojos de color púrpura. Kasumi se colocó frente ambos y empujó al chico lejos de la bruja camaleón.
—Está conmigo, no le hará daño a nadie —aseguró la joven guadaña, Black Star se encogió de hombros y se volteó.
—Si se le ocurre destacar demasiado o resulta un peligro, me encargaré de ella —declaró en respuesta, por un fugaz momento su energía cambió y las pupilas de sus ojos pasaron a ser estrellas. La bruja ilusionista sintió un escalofrío recorrer su espalda, reacción ajena a su naturaleza; si ese miedo que de repente le causaba el asesino seguía aumentando no iba a poder controlar su poder, los sentimientos fuertes descontrolaban su magia al no poder continuar fragmentando su alma como era el caso de su hermana.
—Si dices que a Maka se le ordenó ubicar a Noire Moon, es probable que esté en camino pronto —comentó el joven Shinigami, desviando la conversación.
—Es lo más seguro —respondió Tsubaki, miró a la bruja camaleón y al notar que el miedo en su mirada no había desaparecido le dedicó una sonrisa para tratar de tranquilizarla —. Maka-chan es buena amiga nuestra, te agradará mucho, ya lo verás.
Noire sonrió insegura, probablemente sería otra chica con un espeluznante lado oculto. Después de todo se le había encargado la misión de buscarla, ¿no? Todo aquel que la buscaba estaba enojado cuando finalmente la encontraba. Sintió como sin planearlo su Soul Protect se liberaba, así como antes se había activado sin que ella lo quisiese; de todas formas había perdido el control de su magia. Kid se volteó algo alarmado, la verdadera longitud del alma de Noire... tenía tiempo sin sentirla tan cerca. El alma de esa chica siempre fue poderosa pero ahora era colosal, digna del linaje de brujas del que descendía, la veía claramente. Parecía tener una cola de un lado, como de reptil, de camaleón y en la parte superior poseía el inicio de una placa que probablemente sería escamosa; había dos colores entre mezclados: celeste y naranja. Entonces lo notó, entorno a su visión del alma de la muchacha se movía una serpiente, rodeaba el alma de Noire lentamente, como adormilada. Eso no estaba ahí cuando la conoció ni cuando la chica se fue, era nuevo... por parte de Medusa, un pequeño presente. Fue como si la serpiente notase que el fragmento la había identificado, despertó de su ensoñación y empezó a moverse velozmente, dio un par de vueltas entorno al alma de la chica y de repente clavó sus oscuros colmillos en el lado derecho; los colores del alma de la chica empezaron a opacarse y oscurecerse, Noire Moon cayó de rodillas al suelo, el dolor se dibujó en su mirada dentro de ella sentía un ardor insoportable, como si una bomba explotara, un par de lágrimas resbalaron por sus pálidas mejillas, realmente algo quemaba como si la sangre que corría por su cuerpo estuviera hirviendo. De ella se desprendió una onda, oscura, siniestra... una proyección parte de su poder de ilusionismo, el suelo bajo los pies de todos cambió, había césped y a su alrededor árboles. Una ilusión tan poderosa que podía considerarse una dimensión diferente al mundo al que todos estaban acostumbrados creada por la bruja camaleón hace tiempo. Kid y Kasumi tenía sus miradas posadas en la bruja, preocupados y confusos; luego se miraron entre ellos, había un dejo de miedo en sus ojos. Liz parecía haber visto un fantasma, Patty trataba de alcanzar las ramas de un árbol; Black Star le había ordenado a Tsubaki pasar a un forma de arma y sostenía la hoz encadenada con fuerza.
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Soul y Maka divisaban la ciudad, estaban cerca de la Entrada al Infierno. Maka se detuvo en seco, la bruja... otra vez. Una onda oscura se esparcía desde un punto de la ciudad, cambiando su apariencia a la un extraño bosque con un gran lago en un claro, en el centro se alzaba imponente un sauce llorón. La rubia sacudió la cabeza y velozmente se dirigió hasta donde parecía haber iniciado el cambio de escenario. Pronto la desgracia se desataría ante los jóvenes, deberían luchar por sus vidas y por el equilibrio del mundo; pues la bruja de las serpientes no esperaba otra cosa que ver todo sumido en la locura... pero antes dejaría que con el ilusionismo del Loto Mortal, el infierno se desatara en la cabeza de cada uno de los muchachos, la locura se haría presente incluso en el más sensato y poderoso de ellos.
Traición, lujuria, confusión, poder... pero sobre todo dolor. Todo perdería su rumbo, todo aquello que estuvieron comprimiendo en sus almas explotaría pronto y no habría forma de controlar dicha energía luego de que se liberase.
Fin del capítulo diez.
