Aquí Schweigen, la que fangirlea con su propio fic de forma tan extrema que no puede arreglar el capítulo después de hacerlo sin tener que escribirlo todo o casi todo, la que muere esperando reviews y comentarios en FFL. Debería estar haciendo el extraclase de matemáticas... pero tengo graves problemas de obsesión con Soul Eater y este fic, ya no hay vuelta atrás :v hoy no dormiré terminando ese extraclase.
En fin, que comience~
Al iniciar la música se puede observar la fachada iluminada de la Mansión Gekkou, entonces se observa el cielo donde la luna ríe sin descanso, la sangre escurre por sus dientes. Un instante después aparece el logo de Soul Eater: Noire Moon.
Donten no daitoshi ni miminari gapachiri
La Mansión Gekkou vuelve a aparecer, esta vez deteriorada por el paso del tiempo, las nubes cubren el sol.
Negatta ri sata oboe nado naikedo
Kasumi sale por la puerta principal, el cabello cubre parte de su rostro únicamente se puede observar su ojo izquierdo que parece opaco.
Daiji hen konton no tateyakusha ensha, kioku tosa hata meiwaku no keishou
La imagen de Kasumi desaparece, dejando ver a Shinigami-sama en su apariencia antigua y a Eibon, parecen planear algo. Posteriormente entre ambos antiguos flota un instrumento, un violín.
Yogore teshimatta sekai de yama nai ame niwa rattari
Las imágenes anteriores desaparecen también, esta vez se puede apreciar Shibusen, en sus interminables escaleras hay una persona sentada mirando al cielo, es Kasumi nuevamente, en su rostro se forma una sonrisa demente.
Hai ni kawa tta sekai de tashika yuugen o yumemi tanda
La imagen se aleja hasta verse Death City desde sus afueras, una extraña bruja de ojos púrpura observa la ciudad, su rostro parece cansado y sus ropas están manchadas de negro.
Ankaa wa hashiru katsumatsu e to owari nishiyouka kokoradesa
Akari aparece en escena, parece estar en un extraño bosque; el viento agita su blanco cabello. De repente la imagen se torna negra y fugazmente es recorrida por cuatro colas de zorro de color blanco también.
Tatta ichido no iregyura shounen wa kanzen o ka banda
Lentamente se enfoca la copa del árbol de cerezo, el viento hace que los pétalos de las flores caigan, luego la imagen parece alejarse y se puede ver a Kid y Kasumi sentados bajo la sombra del árbol, están tomados de la mano.
Kiseki mo nanimo nai sekai de buraun kan no yume o mire tanara nante suteki na koto deshou
El joven Shinigami parece estar hablando, sus ojos brillan con ilusión, luce contento. La chica a su lado ríe de vez en cuando y escucha con atención. De repente la imagen se fragmenta como un vidrio roto y se torna oscura.
Kami wa ima hyouteki to naru
En los fragmentos de la imagen anterior aparece Medusa del lado derecho superior y Aiko del lado izquierdo, en la parte inferior aparecen Chrona con un semblante serio quien sostiene a Ragnarok que cruza parte de la imagen, y Noire Moon con sus ojos de su color real, en su rostro se forma una sonrisa enorme, llena de locura.
Capítulo doce: Infección.
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Noire había aprovechado el humo provocado por los disparos de Kid para salir de allí, estaba ahora en un punto oculto del bosque, caminaba tabaleándose con la mirada perdida. Apoyada en el tronco de un árbol estaba Medusa, la bruja ilusionista se detuvo al verla de reojo y al reconocerla pareció recuperar el sentido, su cuerpo temblaba.
—¿Cómo te encuentras, Renge? —habló la bruja de las serpientes. La aludida se esforzó por mantenerse en pie.
—M-medusa-sama —murmuró en respuesta, el miedo la dominó y con él, la locura apareció brevemente en ella. Noire se volteó velozmente, trató de golpear a Medusa con el cañón de su brazo pero la víbora lo esquivó sin dificultad y la bruja camaleón volvió a intentar golpear a su objetivo, que volvió a esquivar el ataque mientras soltaba una carcajada burlona. Medusa apareció tras la muchacha y le dio un fuerte golpe en la espalda que hizo que cayera contra el suelo; Noire soltó un quejido de dolor tras sentir como Medusa se ponía de pie en su espalda.
—Pasas un tiempo con tu hermana y te vuelves insolente… parece ser una mala influencia —la bruja de las serpientes presionó la nuca de Noire con su pie derecho —. No deberías volver a verla.
De los ojos de la bruja camaleón brotaron un par de lágrimas, ya no tenía escapatoria.
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Maka había recorrido parte del extraño bosque, reconociendo el territorio y de paso buscando a la bruja. No muy lejos Black Star hacía algo parecido, pero de forma mucho más ruidosa. Kid había seguido otro camino, parecía confuso, mentalmente agotado. El muchacho soltó un pesado suspiro al notar que Kasumi lo seguía.
—Te dije que fueras con Maka —dijo cansado sin dejar de avanzar.
—Kid, si lo que quieres es que esté lejos de ti vas a tener que esforzarte más —el chico se detuvo y Kasumi chocó contra él.
—¿Y el miedo que vi en tus ojos hace un rato? —preguntó el joven Shinigami sin mirar a la muchacha tras él.
—Maldita sea, Kid, me pusiste un arma bajo el mentón —contestó molesta y le dio un empujón.
—¿Y entonces por qué insistes en permanecer aquí? —la chica demonio se sobresaltó, en su garganta se formó un nudo. Kid avanzó unos pasos más y ella se quedó estática —. Necesito que hagan algo por mí —comentó al tiempo que soltaba sus armas y las hermanas Thompson volvían a su forma humana, el joven Shinigami sacó un espejo de uno de sus bolsillos y se lo dio a Liz que lo miraba sin comprender —. Si tenemos este pequeño lapso de tranquilidad, vamos a aprovecharlo. Vuelvan con Maka, informen a mi padre de la situación y pidan que envíe a otros miembros de Spartoi, aunque bueno, ya debe haberlo hecho.
—De acuerdo —la mayor respondió y haló a su hermana del brazo, supo que aquel no era el verdadero motivo de que las enviara a otro lugar. Liz guardó el espejo en uno de sus bolsillos y al pasar junto a Kasumi le dio un amistoso toque en el hombro, la muchacha de ojos carmesí le dedicó una débil sonrisa. Las rubias continuaron su camino, la joven guadaña seguía estática mirando a Kid.
—Deberías ir con ellas —añadió el fragmento mirándola de reojo.
—¿Y dejarte solo? —la chica deshizo el nudo en su garganta, que no tardó en volver a formarse —. Parece que no me conocieras.
—Maldición, Kasumi ¿No lo entiendes? Aquí, en este lugar, voy a terminar lastimándote en algún momento —explicó rápidamente el chico —. Te necesito lejos por ahora.
—No.
—Kasumi...
—¡No! —la voz de la chica se quebró, sonaba molesta pero el chico supo que estaba al borde del llanto — ¡No, no y no!
—De acuerdo —contestó el muchacho de ojos ámbar, no iba a convencerla nunca.
—Espera... ¿Qué?
—Después de tanto tiempo sé que no hay forma de convencerte de lo contrario —el joven Shinigami se volteó y se acercó, la chica lo miraba sin comprender, el nudo en su garganta no terminaba de deshacerse, lo maldijo en su mente.
—Kid... ¿Qué pasó con Noire? —el muchacho se tensó al escuchar el nombre de la bruja camaleón.
—¿Respecto a qué?
—A ella, lo de hace un rato —la muchacha lo pensó un momento y continuó — ¿Qué pasó entre ustedes?
—Medusa tiene control de Noire y su sangre negra mediante una serpiente que introdujo en su cuerpo. La pude ver rodeando su alma antes de que bueno... empezara a tomar control de ella —explicó el fragmento distraído. Sintió que la mirada de la Saitō menor lo atravesaba, esperando el resto de la respuesta para transformar sus dedos en cuchillas y amenazarlo —. Respecto a Noire y yo, verás, ella siempre trató de llamar mi atención... primero con sus ilusiones, luego con su lado súcubo cuando su alma se fragmentó —la muchacha apretó los puños, empezó a caminar y pasó junto al joven fragmento quien la siguió con la mirada, observó como el oscuro cabello de la muchacha caía delicado por su espalda y por un momento se perdió en la silueta de la chica, agitó la cabeza tratando de concentrarse.
—Oye...
—Realmente no me importa —habló tranquila mientras se detenía, suspiró y se volteó, sus ojos tenían aquel brillo demoníaco que delataba el lado súcubo de las Saitō —. Después de todo, qué podría haber logrado si hablamos de ti y su magia no era lo suficientemente poderosa —el muchacho retrocedió unos pasos, perdido nuevamente en la laguna rojiza de los ojos de la chica demonio. La muchacha se acercó y tomó al joven Shinigami de la chaqueta, el chico pareció tensarse pero no pudo retirar la mirada de los ojos de ella. A pesar de la ausencia de Noire Moon, la bruja había liberado su locura y estaba por afectarlos a todos, a Kasumi la estaba consumiendo... fue eso lo que despertó su lado súcubo. La joven guadaña tenía una sonrisa en su rostro, estaba demasiado cerca del fragmento y este trataba de controlar los impulsos que se despertaban en su interior, lucía vulnerable, confundido. Trató de apartar a la chica quien se negó a soltarlo y por el contrario juntó su cuerpo al del joven Shinigami, en su mirada se veía la dificultad que tenía para mantenerse tranquilo.
—Kid-kun —murmuró el Demonio de Rubí mientras apoyaba sus manos en el pecho del chico, sintió como su respiración se tornó irregular y sonrió complacida —, hace tiempo no estábamos tan cerca, ¿no te parece? —Kasumi deslizó delicadamente su mano derecha hasta el cuello del fragmento, lo acarició muy suavemente sin dejar de mirarlo a los ojos. El joven Shinigami asintió torpemente y parte de su autocontrol se desvaneció, ya no estaba en sus límites; el chico aprisionó el rostro del Demonio de Rubí con sus manos para luego tomar posesión de sus labios por un breve instante, luego la envolvió en un posesivo abrazo ocultando su rostro entre el cuello y el hombro de la chica, inhaló su aroma como si hubiesen estado separados hace meses y sintió la calidez de sus cuerpos juntos.
—Kasumi —murmuró Kid, la muchacha sintió la respiración de él en su cuello —. No es un buen momento para esto.
—¿Eso crees? —el chico asintió, pero contrario a lo que había dicho continuó aquel juego, pues sin pensarlo repartió varios besos en el cuello de la chica demonio que se estremeció entre sus brazos.
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Liz y Patty habían encontrado a Maka y Black Star. Los muchachos ahora esperaban en un pequeño claro. Liz sacó el espejo del bolsillo y marcó el número de la Death Room.
—Shinigami-sama, Kid me ha pedido que nos comuniquemos con usted.
—¿Cómo se encuentran? —preguntó el dios de la muerte. De fondo pudo escuchar Black Star hablando sobre que tal vez nadie aparecía por miedo a enfrentarse a él.
—Bien, bien. Las cosas parecen haberse calmado por un momento, pero el ambiente es pesado.
—Se debe a Noire Moon —añadió el Shinigami —. Es un contenedor de locura, ahora se desprende de su alma, como la locura de Asura, ¿recuerdas? —la pistola demoníaca asintió.
—Shinigami-sama, ¿enviará a alguien más?
—Stein está en camino junto con Marie. Kilik y Ox también, Sid estará cerca con Naigus y Azusa.
—Bien, muchas gracias —dijo la muchacha y sonrió.
—Tengan cuidado —dijo el dios de la muerte, entonces la comunicación finalizó.
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Aiko caminaba seguida de la joven Akari bajo la influencia de su control de almas, de repente Medusa se cruzó en su camino, tras ella estaba una extraña joven; la bruja de la vida frunció el ceño.
—¿Renge Gorgon? —preguntó cautelosa al notar el cañón en el brazo izquierdo de la chica. Sabía de ella pero nunca la había visto cara a cara —. Así que es esa tu famosa segunda creación, Medusa.
—¿Cómo va el plan? —preguntó la bruja de las serpientes ignorando el comentario.
—Sobre ruedas, las criaturas están preparadas —comentó Aiko mientras acomodaba su sombrero, luego señaló a la muchacha de cabello blanco —. Tengo a la chica kitsune, o bueno, a la kitsune. Es una buena carnada para la niña.
—Bien hecho, Yamamoto —respondió Medusa sonriendo, miró a de reojo a la bruja ilusionista tras ella —. Pero antes de desatar el infierno... vamos a dejarlos enloquecer un rato —la víbora chasqueó los dedos, la locura que desprendía Noire aumentó y la bruja camaleón cayó de rodillas al suelo, el cabello cubría su rostro, parecía estar consciente de nuevo pero no tenía control de su magia ni de nada. Las lágrimas volvieron a formase en sus ojos, mas no dejó que resbalaran por sus mejillas, las contuvo y en lo más profundo de su ser una ira sin límites empezó a despertar.
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Maka sintió como la onda de locura aumentaba su intensidad y miró a su compañero, estaba recostado contra un árbol con una mano sobre la cicatriz que recorría su pecho y respiraba con dificultad.
—¿Soul? —la chica de las coletas se acercó, preocupada. El albino le dedicó una sonrisa forzada, aquella locura lo estaba consumiendo. En su mente pasaban fugazmente las imágenes de cuando Chrona lo había herido, causando que se infectara con sangre negra. Escuchaba al diablillo hablando en su interior y deseaba hacerlo callar de una buena vez. Sintió como la rubia tomaba su mano y la aprisionaba con fuerza entre las suyas. Sus almas estaban resonando, las ondas anti-demoníacas de su técnico redujeron parte la influencia que la locura estaba ejerciendo sobre él, pero seguía siendo difícil saber cuánto soportaría bajo aquella presión, no sólo él sino los demás. Las ondas del alma de su técnico no podrían protegerlos a todos por tanto tiempo.
Fin del capítulo doce.
