Bueno, al fin nuevo capítulo. Me costó bastante terminarlo la verdad, supongo que se debe que ya casi voy llegando al final del viejo archivo, lo que falta es un capítulo para que pueda empezar a escribir sin preocuparme por que no pierda ciertos detalles de antes. En fin, paso a dejarlo c:
Espero sea del agrado de quienes leen esto.


Al iniciar la música se puede observar la fachada iluminada de la Mansión Gekkou, entonces se observa el cielo donde la luna ríe sin descanso, la sangre escurre por sus dientes. Un instante después aparece el logo de Soul Eater: Noire Moon.

Donten no daitoshi ni miminari gapachiri

La Mansión Gekkou vuelve a aparecer, esta vez deteriorada por el paso del tiempo, las nubes cubren el sol.

Negatta ri sata oboe nado naikedo

Kasumi sale por la puerta principal, el cabello cubre parte de su rostro únicamente se puede observar su ojo izquierdo que parece opaco.

Daiji hen konton no tateyakusha ensha, kioku tosa hata meiwaku no keishou

La imagen de Kasumi desaparece, dejando ver a Shinigami-sama en su apariencia antigua y a Eibon, parecen planear algo. Posteriormente entre ambos antiguos flota un instrumento, un violín.

Yogore teshimatta sekai de yama nai ame niwa rattari

Las imágenes anteriores desaparecen también, esta vez se puede apreciar Shibusen, en sus interminables escaleras hay una persona sentada mirando al cielo, es Kasumi nuevamente, en su rostro se forma una sonrisa demente.

Hai ni kawa tta sekai de tashika yuugen o yumemi tanda

La imagen se aleja hasta verse Death City desde sus afueras, una extraña bruja de ojos púrpura observa la ciudad, su rostro parece cansado y sus ropas están manchadas de negro.

Ankaa wa hashiru katsumatsu e to owari nishiyouka kokoradesa

Akari aparece en escena, parece estar en un extraño bosque; el viento agita su blanco cabello. De repente la imagen se torna negra y fugazmente es recorrida por cuatro colas de zorro de color blanco también.

Tatta ichido no iregyura shounen wa kanzen o ka banda

Lentamente se enfoca la copa del árbol de cerezo, el viento hace que los pétalos de las flores caigan, luego la imagen parece alejarse y se puede ver a Kid y Kasumi sentados bajo la sombra del árbol, están tomados de la mano.

Kiseki mo nanimo nai sekai de buraun kan no yume o mire tanara nante suteki na koto deshou

El joven Shinigami parece estar hablando, sus ojos brillan con ilusión, luce contento. La chica a su lado ríe de vez en cuando y escucha con atención. De repente la imagen se fragmenta como un vidrio roto y se torna oscura.

Kami wa ima hyouteki to naru

En los fragmentos de la imagen anterior aparece Medusa del lado derecho superior y Aiko del lado izquierdo, en la parte inferior aparecen Chrona con un semblante serio quien sostiene a Ragnarok que cruza parte de la imagen, y Noire Moon con sus ojos de su color real, en su rostro se forma una sonrisa enorme, llena de locura.


Capítulo dieciséis: Distorsión

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En lo profundo de un bosque, una chica de unos catorce años, largo cabello negro y unos brillantes ojos púrpuras se encontraba de pie al lado de un árbol cubierto de pequeñas flores blancas. Se puso de rodillas y con delicadeza retiró un puñado de hojas y pétalos de flores dejando ver una pequeña placa que rezaba: "En memoria a Juno Saitō". Una tumba oculta, una tumba sin cuerpo que recordar. El Shinigami había ordenado colocar aquella placa en uno de los bosques alrededor de Death City cuando supo de la muerte de la bruja ilusionista.

La niña sabía dónde estaba incluso antes de escapar de los colmillos de Medusa, así como sabía que ese pequeño recordatorio de la vida de su madre no tenía un cuerpo que resguardar. Los ojos de Noire se opacaron por las lágrimas e inclinándose sobre la placa lloró amargamente. En su mente tenía el vago recuerdo del rostro de su madre aún, un recuerdo que permanecía vivo porque Medusa se había encargado de dejarle en claro que no era más que el clon de la inútil bruja que supuestamente era un traidora para toda su especie. Incluso a esa edad ya tenía un parecido increíble con la fallecida Juno, el camaleón creador.

Shikata ga nai —murmuró la pequeña bruja entre sollozos. Recordaba claramente como su madre solía decir eso en malas situaciones, a pesar de la corta edad en la que fue separada de ella lo recordaba, porque Juno también había aferrado recuerdos en su hija gracias a sus ilusiones —. Mamá... ya no hay más remedio... ya no puede hacerse nada al respecto — habló pausadamente, las lágrimas continuaban fluyendo, gruesas, cargadas de dolor. Las flores del árbol empezaron a secarse y algunas cayeron, el dolor estaba dañando las cosas a su alrededor, su magia dejaba de crear y empezaba a destruir. Definitivamente la sangre de Juno corría por sus venas, no había duda alguna de que era su hija, la niña que con el corazón y el alma rotos, lloraba sobre una tumba, pues de su familia ya no quedaba prácticamente nada.

Del cañón del brazo de la bruja ilusionista brotó una bola de energía que los muchachos trataron de esquivar, aunque parte de la energía liberada al impactar contra los árboles los envió algunos metros lejos. Akari se levantó, en sus ojos parecía empezar a brotar la locura que provenía del alma del Loto Mortal, incluso a un ser como ella la estaba afectando; y atacó, ataques sin cuidado, bruscos, descoordinados, trataba de causarle siquiera un pequeño corte con la gran guadaña pero la bruja ilusionista la esquivaba sin dificultad.

—¡Maldita! —gritó la técnico de guadaña, en su rostro se formó un extraña sonrisa y con un rápido movimiento se colocó tras la bruja, y la golpeó con su arma, lanzándola unos metros lejos de ella. Kasumi, incluso en su forma de arma, pareció sorprenderse al impactar con el cuerpo de la bruja, era demasiado duro, casi como concreto, ni siquiera le hizo un corte. El Loto Mortal permaneció en el suelo por un rato, los mechones de cabello se agitaban en el aire rápidamente. Soltó una gran carcajada y apoyando el cañón de su brazo en el suelo se levantó. Entonces fue impactada por un Death Canon por parte del fragmento de Shinigami, que silenció su risa de forma inmediata. Permaneció en el suelo por más tiempo que antes, callada, volvió a levantarse, por el lado izquierdo de su cabeza escurría sangre negra, tenía otras heridas superficiales pero su sangre parecía haberse solidificado a tiempo para evitarle daños graves. La bruja permaneció de pie, estática. Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, entonces de los pocos árboles que permanecía en pie salió una cadena que se aferró a su tobillo derecho, iba liberarse cuando la cadena fue tirada con fuerza haciendo que cayera de cara contra el suelo, pero aun así había usado sus ilusiones.

Akari lo notó y en un impulso que no pudo controlar, soltó su arma y sin que nadie comprendiese realmente la situación, se lanzó contra Kid haciendo que el muchacho se quitase del lugar en donde estaba, justo en el momento en que del suelo brotó una gran cuchilla azul oscuro, todo a partir de ese momento pareció ocurrir en cámara lenta.

La cuchilla atravesó a la meister en el abdomen, quien abrió la boca en un grito ahogado causando que de su boca brotara sangre. Los ojos dorados del fragmento se abrieron de forma exagerada, parecía congelado ante la acción de la chica y lo que había sucedido. Kasumi había vuelto a su forma humana, de su garganta salía un grito agudo que hacía eco en los oídos del joven Shinigami. Black Star había llegado y observaba el cuerpo de la técnico de Kasumi clavado en aquella hoja proveniente del suelo sin poder asimilar la situación, había llegado tarde, un dios como él había llegado tarde… era imposible. Maka había llegado momentos después y sus ojos estaban opacados por el fantasma de las lágrimas, estaban en shock, la rubia dirigió la vista hacia la bruja camaleón que yacía en el suelo. En su mirada lo pudo ver, estaba aterrada, parte de la verdadera Noire estaba allí ahora, viendo lo que había causado, la sangre negra brotaba de sus ojos.

La sangre de Akari escurría por la cuchilla azul; por un momento el silencio fue sepulcral y se escuchó la sangre cayendo en el suelo, goteando formando rápidamente un charco de un brillante color carmesí. La tristeza, la ira y el dolor se apoderaron entonces de la chica demonio. Con grandes lágrimas brotando de sus ojos, se lanzó contra su hermana con uno de sus brazos transformado en la hoja de la guadaña, la locura la estaba dominando. La bruja ilusionista se levantó torpemente, esquivó a tiempo el primer ataque colérico de la chica pero el segundo la alcanzó en el antebrazo, la sangre brotó del corte. La cuchilla que había acabado con Akari desapareció, causando que el cuerpo de la chica cayese al suelo, un quejido inaudible brotó de los labios de la técnico de Kasumi.

—¡Cobarde! —gritó la chica demonio, las lágrimas empapaban su rostro, causando que su cabello se adhiriera a sus mejillas; su hermana esquivaba los ataques, el terror estaba gravado en su mirada, ese miedo la había hecho poder recuperar el control de sí misma en aquel momento, porque lo último que deseaba hacer era causarle daño. Los demás jóvenes trataron de intervenir, pero del suelo brotaron varias cuchillas que les bloquearon el paso, encerrando a las hermanas; sí, Noire Moon estaba consciente, lo estaba pues al ver a su hermana menor en ese estado, supo que le haría daño a cualquiera, incluso a los amigos que iban a tratar de controlarla. La voz de Kasumi era audible aún. No estaban seguros, pero entre sus insultos parecían brotar carcajadas casi ahogadas por el llanto.

— ¡Estúpida, inútil, desgraciada, maldita! ¡No eres más que eso! ¡Me arrebataste a mi técnico, me la arrebataste, bastarda! —reía, realmente lo hacía, de una forma escalofriante y el llanto empezaba a ahogarla, la escena se repetía en su mente una y otra vez, Akari... Akari era la indicada, se supone que iba a quedarse para siempre, se supone que se volverían fuertes juntas, se supone que la volvería una Death Scythe. Los ataques continuaban lloviendo sobre Noire. Los muchachos seguían tratando de acercarse pero les resultaba imposible. Entonces la chica de las coletas acudió al lado del cuerpo de Akari, pudo notar su débil respiración, no estaba muerta, no todavía, aunque, extrañamente, su alma parecía sentirse con más fuerza; volteó a ver a Kid, quien en su desesperación disparaba contra las grandes cuchillas que emergían del suelo, Black Star trataba de encontrar una oportunidad de entrar desde arriba.

—¡No eres más que una estúpida bruja llena de miedo! —seguía gritando la guardiana del piano, fue entonces que le lanzó una patada a los tobillos al Loto Mortal, causando que cayera de nuevo al suelo. Los ojos de la chica demonio lucían como dos grandes rubíes, furiosos, llenos de dolor y demencia, estaba fuera de control realmente. La expresión de miedo en el rostro de la bruja camaleón no hizo más que acentuarse; por su mente pasó el fugaz pensamiento de que entonces era ese el supuesto Demonio de Rubí, su hermana menor. Le tenía miedo en ese estado, realmente le tenía miedo, terror completo; pero había asesinado a su técnico... a su guía, a su amiga, la que era parte de aquella familia que había sido Shibusen para la chica demonio. Aunque la asesinara, no iba a defenderse, no iba a dañarla. Porque ella había derribado uno de los pilares que la mantenían viva, como si de por sí no hubieran derribado ya a varios de ellos, pero estaba vez había sido ella, su hermana mayor, quien se suponía debía protegerla. Recordó como Medusa le había dicho que, de haber sido ella la guardiana del piano en lugar de Kasumi, no estaría en esa situación, bajo su poder, que todo era causa de su debilidad, de su alma inútil para el Instrumento Demoníaco. Que ella no poseía algo que sí estaba presente en el alma de su hermana, algo más oscuro. Ahora estaba viendo a lo que se refería, a pesar de tener ondas anti-demoníacas y no haber nacido bruja, su alma fragmentada le provocaba una particular inclinación por el poder, la insensibilidad que podía darle la locura en momentos de gran sufrimiento emocional o físico. Su alma imitaba a los Shinigami, sí, pero en varios lapsos de su vida había parecido más un kishin que otra cosa.

Kasumi levantó el brazo transformado en la hoja de la guadaña, las lágrimas escurrían de forma exagerada por el rostro de la muchacha, Noire las sintió caer sobre la piel descubierta del lado derecho de su cintura porque la chica estaba ligeramente inclinada sobre ella.

—Pedazo de mierda —murmuró la Saitō menor al momento que lanzó su brazo con fuerza hacia su hermana, quien dejó salir un alarido de genuino miedo y dolor al sentir la hoja de la guadaña penetrando su abdomen como si fuese mantequilla. Las cuchillas a su alrededor se quebraron en diminutos fragmentos de luz que se desvanecieron y de igual forma sucedió con el domo que rodeaba aquella gran ilusión, pero eso último no fue producto del descontrol que produjo el dolor de la herida en su magia; no, ella quiso liberarlos de aquel encierro antes de que fuese demasiado tarde, aunque nunca volviese a ver a ninguno, había hecho demasiado daño ya — Escoria, basura, buena para nada —la guardiana del piano hablaba entre carcajadas y lágrimas, había continuado clavando la cuchilla de su brazo repetidas veces en el abdomen de la bruja del loto. Los muchachos la observaban aterrados. El oscuro líquido vital llenaba el suelo, Kasumi no se detenía, su percepción de la moral y sus sentimientos estaban totalmente cubiertos por la locura que habían provocado el dolor y el enojo. La sangre salpicaba su ropa, sus brazos y su rostro.

—¡Saitō, detente ahora mismo! —habló el joven Shinigami con firmeza, la chica hizo caso omiso, continuó con su acto de locura. Fue entonces que el muchacho notó que el llanto de Kasumi hacía eco en aquel lugar, era audible completamente, era un lamento casi sobrenatural y cayó en cuenta de otra cosa, por momentos mechones del cabello de la chica se tornaban rojizos.

—Mierda —masculló Black Star al caer en cuenta de lo extraño de la situación. Maka estaba clavada al suelo, su mirada parecía confusa. La chica demonio siguió clavando la hoja de la guadaña en el abdomen de la bruja, las lágrimas de Kasumi se mezclaban con la sangre negra.

—¡Kasumi, maldita sea! —continuó hablando el fragmento — ¡Escucha!

La muchacha se detuvo y levantó la mirada, pero no fue precisamente porque él se lo ordenara. Fue debido a que un gran animal apareció caminando tranquilo y se detuvo frente al cuerpo de la bruja camaleón y la enloquecida Kasumi, quien al notar su presencia se detuvo. Un gran zorro blanco como la nieve, exceptuando por las puntas de sus orejas, el pelaje de los costados de su cabeza y las puntas de sus cuatro colas, que eran de un color marrón, estaba allí. Su mirada era serena, casi fría, sus ojos eran de un celeste muy claro, casi gris y en su abdomen había una gran mancha de sangre. Kasumi retrocedió unos pasos, su brazo volvió a la normalidad, pero estaba lleno de sangre negra. Los débiles ojos de Noire buscaron lo que había hecho que su hermana se detuviese, pudo ver una extraña silueta y entonces se desvaneció, Noire Moon Saitō ya no volvería nunca más, su personalidad, su carácter, se había desvanecido junto con su conciencia pero aquello de la misma forma que había hecho fallar la sangre negra la había completado.

Maka se volteó hacia donde se suponía que estaba el cuerpo agonizante de Akari pero... ya no estaba, había rastros de sangre desde ese lugar hasta el lugar donde estaba ahora el zorro. La rubia se concentró y pudo reconocer el alma de la técnico, a pesar del cambio que presentaba. El cuerpo de Kasumi fue recorrido por un escalofrío, pareció entender lo que pasaba, sobre todo por la forma en que Maka miraba al kitsune. Las colas del gran zorro blanco se agitaron lentamente.

Un sentimiento poderoso es lo que se necesita para fragmentar las almas de los Saitō. Eso había dicho Aiko, un sentimiento poderoso. Ira, tristeza, dolor, confusión, los sentimientos fuertes se arremolinaron en el alma de la Saitō menor. Kid y Maka lo pudieron sentir y observar, su alma había empezado a fragmentarse, aumentó su tamaño ligeramente y sus tonalidades cambiaron, mezclándose. Celeste, gris, naranja, amarillo y ahora verde. Kasumi se llevó las manos al rostro en una expresión de desesperación, un dolor punzante había aparecido en su pecho, las lágrimas no dejaron de correr por sus pálidas mejillas, su cuerpo era recorrido por esporádicos temblores, sus lamentos fueron aún más audibles y su cabello se tornó de un rojo muy oscuro, parecido a la sangre.

—Su alma... —habló Kid sin terminar la idea, estaba estupefacto.

—Se fragmentó pero, ¿por qué en eso? —añadió la chica de ojos jade con el ceño fruncido.

—Banshee —habló esta vez Tsubaki en su forma de arma sacando un poco a los demás de su trance, la muchacha sintió como su técnico aumentó la fuerza de su agarre en ella —, se supone que se escuchan sus gritos cuando alguien va a morir, ¿no es así?

El kitsune se movilizó por el costado derecho, evitando el cuerpo inerte de la bruja camaleón y se interpuso entre este y la chica demonio. La observó con cautela con sus fríos ojos grisáceos y con su cuello le dio un suave empujón, haciendo que se alejara, lo hizo repetidas veces hasta que sintió que estaba lo suficientemente lejos de la brutal escena que había provocado.

—Deberías dejar de llorar, tus lamentos aterran a los demás —se escuchó la voz del animal, aunque no había siquiera movido un músculo de su rostro, al tiempo que se sentó en frente de la chica demonio, su voz era la de Akari, no había error. Kasumi no podía dejar de observar la mancha de sangre en el abdomen de la criatura frente a ella, ¿acaso no le dolía? Mejor dicho, ¿con esa herida no debía estar muerta? Su llanto empezó a controlarse, aunque se dejó caer de rodillas, sus piernas no soportaban su peso —. Además, nadie morirá, al menos no ahora. Si vas a anunciar muertes a partir de este momento, tendrás que hacerlo bien —las cuatro grandes colas del kitsune se extendieron y en medio de las orejas del animal, apareció una esfera de luz blanca que se acercó a Kasumi y se desvaneció cuando estuvo a punto de chocar con su cuerpo. Ante eso, la muchacha de ojos rubí pareció empezar a tranquilizarse, su cabello volvió a ser negro y aunque las lágrimas seguían escurriendo por su rostro, sus lamentos no eran audibles de la forma sobrenatural de hace un momento. La kitsune volvió a levantarse y se acercó a la chica, cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella, echó las orejas hacia atrás y ocultó su hocico entre el cuello y el cabello de la guardiana del piano.

Un escalofrío volvió a recorre el cuerpo de Kasumi al sentir el cálido y suave pelaje del zorro pero cuando hizo el ademán de acariciarlo, el animal se apartó y volteó la cabeza hacia los otros muchachos que se sobresaltaron al sentir la mirada de Inoue sobre ellos. A la chica demonio le pareció ver cierta dificultad en su andar.

—Llévensela de aquí —habló la kitsune —, es decir, todos ustedes lárguense de este lugar, ahora pueden hacerlo, antes de que sea demasiado tarde.

—Pero las brujas... —empezó a decir Maka pero fue silenciada por un gruñido por parte del animal.

—Que se larguen. Si no lo hacen ahora es probable que no regrese vivo ninguno de ustedes, el Loto Mortal pronto volverá a tener fuerza suficiente para matarlos a todos si es eso lo que quiere —dijo rápidamente mientras miraba de reojo a la bruja ilusionista que aún yacía en el suelo.

—¿De qué hablas? —esta vez quien habló fue Kid quien miraba hacia la bruja camaleón —. En ese estado, ¿qué podría hacer?

—¿Acaso crees que Medusa va a dejar que su querido sujeto de pruebas muera tan fácilmente? —una de las colas del zorro señaló hacia la bruja camaleón —. La sangre negra se completó al destrozar lo poco que quedaba de Noire Moon, y ahora, cuando la sangre negra termine de cerrar las heridas de su cuerpo, no tendrá misericordia hacia ninguno.

—No podemos irnos —insistió Maka, a la distancia pudo sentir que se acercaban Stein, Marie y sus otros compañeros de Spartoi. Ante dicho comentario, las colas del zorro se agitaron violentamente, casi se les pudo escuchar rompiendo el aire, su pelaje se erizó ligeramente. Perdía la paciencia, pero permanecía inexpresiva. El técnico de cabello gris apareció con su compañera en mano, tras él se acercaban Kilik y Ox empuñando a sus respectivos compañeros, todos se saludaron con una sonrisa cansada. Al ver al gran zorro blanco todos parecieron sorprenderse exceptuando a Stein, quien permaneció estático observando el cuerpo de Noire en el suelo y Kasumi, unos metros más allá, de rodillas con el rostro empadado en lágrimas aún, tenía la mirada perdida.

—Profesor —la voz de Akari se escuchó nuevamente, al tiempo que la kitsune se colocó frente al técnico. En su mirada notó el deseo que sintió por diseccionarla pero lo ignoró —, deben irse, ahora.

—¿Irnos? —por un momento el hombre de cabello gris pareció confundido.

—La sangre negra del Loto Mortal está completa, si despierta, los estudiantes corren demasiado peligro.

—Consúltelo con Shinigami-sama —la chica de las coletas, en un breve arrebato de ira, le lanzó un pequeño espejo a su profesor quien lo tomó en el aire —. Como miembros de Spartoi tenemos el deber de quedarnos, controlar la amenaza. Si alguien debería retirarse son ellas dos, son estudiantes de nivel inferior, por tanto corren más riesgo.

El técnico se reservó sus comentarios, se apartó un poco del grupo y sin perder más tiempo, marcó el número de la Death Room.

—Vi que el domo se desvaneció, bueno, supongo que ya se dieron cuenta de la situación con la joven Akari —habló el dios de la muerte, ante lo último Stein asintió.

—Dice que la sangre negra se completó, que deberíamos retirarnos —añadió, en aquel momento sintió los deseos de encender un cigarrillo, todo estaba bastante jodido como para no querer un cigarrillo —. Aunque realmente no comprendo su plan, vi la herida que tiene, si se queda ella sola, aun usando las habilidades de su clan, no durará mucho, su resistencia es extremadamente reducida.

—El razonamiento de la chica no es tan errado —contestó el Shinigami y se sintió complacido de lo observador que había sido Stein, pues notó las marcas del clan Eien en el pelaje de la kitsune —, pues es realmente riesgoso, la sangre negra se completó y en efecto la bruja despertará. Debemos mantener a la población segura, pero no podemos perder vidas en vano —el dios de la muerte permaneció en silencio por un momento, pensativo.

—Shinigami-sama...

—Quédate. Mantén contigo a Kid, Black Star, Maka y Kilik. Envía de regreso a Ox, junto con Kasumi, que sean precavidos, Aiko y Medusa no pueden estar lejos.

El hombre de cabello gris apretó el agarre en el pequeño espejo, se sentía presionado, la locura del alma de la bruja ilusionista seguía presente, al fondo pudo escuchar a Spirit lamentándose por el hecho de que su hija tuviese que quedarse, pero lo pasó por alto.

—De acuerdo, Shinigami-sama.

—Stein… —el hombre miró a la figura enmascarada con atención, esperando que continuara hablando —. Regresen con vida —dijo el dios de la muerte.

—Téngalo por seguro, señor —contestó el técnico, una sonrisa maliciosa se formó en su rostro y luego de finalizada la comunicación regresó con el grupo y le lanzó de regreso el espejo a la rubia —. Ox, Kasumi, regresarán a Shibusen. Los demás se quedarán a controlar a la bruja cuando despierte —ordenó el técnico, los jóvenes protestaron y Kasumi se puso de pie, tambaleante.

—¿Qué le hace creer que voy a regresar, profesor? —murmuró la chica demonio, sintió la mirada de Kid sobre ella. Levantó su brazo cubierto por la sangre negra de su hermana — ¿Le parece que esto tenga un lugar en Shibusen? —la chica dejó caer su brazo, gotas del oscuro líquido cayeron al suelo.

—Kasumi —esta vez fue la kitsune, nuevamente sin siquiera mover un músculo de su rostro —. Si regresas tendrás oportunidades de estabilizarte, además, Ox podría necesitar tus ondas anti-demoníacas.

—Es irónico, ¿no crees? —añadió la chica de ojos carmesí, haciendo caso omiso a gran parte de lo dicho por su compañera —. El hecho de que haya nacido con ondas anti-demoníacas y mi vida sea una maldita locura.

La kitsune iba a decir algo más, pero fue interrumpida por un sonido extraño proveniente del lugar donde estaba el Loto Mortal. Todos voltearon la mirada, de la herida abdominal de la bruja camaleón brotaba algo, parecían los pétalos de una gran flor de color negro brillante. La espalda de la bruja del loto se arqueó de forma exagerada, un grito escapó de su boca y la gran flor brotó en todo su esplendor, de pétalos lustrosos que parecían palpitar; era una colosal flor de loto.

Stein se colocó frente a los muchachos, quienes permanecían alerta. El zorro se colocó frente a Kasumi, dándole la espalda, cojeó por un momento y fue totalmente notorio para la joven guadaña; la sangre había empezado a gotear de la herida en el abdomen del animal; aun con una herida de ese calibre iba a protegerla, porque esa era su tarea, esa había sido su promesa. Las cuatro colas de la kitsune se agitaron con fuerza, Kasumi pudo sentir una ligera brisa en su rostro producto de ese movimiento.

La guardiana del piano se levantó y se colocó frente al zorro, había determinación mezclada con locura en su mirada, y como hizo cuando defendió a Aiko del ataque de Kid, se deshizo de sus sentimientos. Iba a defender a su técnico, iba a proteger a la Doncella Zorro.

La flor de loto que brotaba del abdomen de Renge Gorgon se retrajo de manera violenta, desapareciendo por completo dentro del cuerpo de la chica, dejando ver que la herida provocada por su hermana se había curado por completo. El tatuaje que los muchachos habían observado que tenía, ahora abarcaba todo su vientre. La bruja ilusionista se puso de pie, sus ojos púrpura recorrieron a las personas frente a ella y se posaron sobre la chica demonio.
La Saitō mayor soltó una carcajada y la menor permaneció seria, pero sus orbes rojos estaban fijos en el que ahora era el cuerpo de la bruja conocida como Renge Gorgon. La onda de locura aumentó considerablemente, Stein lucía realmente tenso y Maka sostenía a su Death Scythe con fuerza, pues sabía lo complicado que resultaba para él. Los demás sentían la presión aumentando a su alrededor, ahora sí iba en serio.

—Creo que tengo tiempo suficiente para jugar un poco contigo, falso Shinigami —habló la ilusionista haciendo énfasis, en su voz había cierta malicia. Extendió los brazos hacia arriba, estirando sus atrofiados músculos —. La maldita Noire me mantuvo mucho tiempo encerrada, puede que esté algo oxidada —añadió como si en efecto fuese otra persona, su largo cabello se agitó tras ella y se enroscó hasta parecerse ligeramente a la cola de un gran camaleón.


Fin del capítulo dieciséis.