Hola de nuevo, saludos lectores. Bueno, lo he logrado :3 rehacer los diecisiete capítulos anteriores. Es hora de pedirle a algún líder de FFL, que elimine el viejo archivo, aunque primero lo guardaré. En fin aquí estamos, espero sea de su agrado. Digamos que esta sería la primera temporada (?) o al menos un cambio en el tiempo de la historia. Como sea, no más spoiler (?)

Me disculpo si hay errores de cualquier tipo, subí esto desde el celular a las 5:05 A.M xDDD


Al iniciar la música se puede observar la fachada iluminada de la Mansión Gekkou, entonces se observa el cielo donde la luna ríe sin descanso, la sangre escurre por sus dientes. Un instante después aparece el logo de Soul Eater: Noire Moon.

Donten no daitoshi ni miminari gapachiri

La Mansión Gekkou vuelve a aparecer, esta vez deteriorada por el paso del tiempo, las nubes cubren el sol.

Negatta ri sata oboe nado naikedo

Kasumi sale por la puerta principal, el cabello cubre parte de su rostro únicamente se puede observar su ojo izquierdo que parece opaco.

Daiji hen konton no tateyakusha ensha, kioku tosa hata meiwaku no keishou

La imagen de Kasumi desaparece, dejando ver a Shinigami-sama en su apariencia antigua y a Eibon, parecen planear algo. Posteriormente entre ambos antiguos flota un instrumento, un violín.

Yogore teshimatta sekai de yama nai ame niwa rattari

Las imágenes anteriores desaparecen también, esta vez se puede apreciar Shibusen, en sus interminables escaleras hay una persona sentada mirando al cielo, es Kasumi nuevamente, en su rostro se forma una sonrisa demente.

Hai ni kawa tta sekai de tashika yuugen o yumemi tanda

La imagen se aleja hasta verse Death City desde sus afueras, una extraña bruja de ojos púrpura observa la ciudad, su rostro parece cansado y sus ropas están manchadas de negro.

Ankaa wa hashiru katsumatsu e to owari nishiyouka kokoradesa

Akari aparece en escena, parece estar en un extraño bosque; el viento agita su blanco cabello. De repente la imagen se torna negra y fugazmente es recorrida por cuatro colas de zorro de color blanco también.

Tatta ichido no iregyura shounen wa kanzen o ka banda

Lentamente se enfoca la copa del árbol de cerezo, el viento hace que los pétalos de las flores caigan, luego la imagen parece alejarse y se puede ver a Kid y Kasumi sentados bajo la sombra del árbol, están tomados de la mano.

Kiseki mo nanimo nai sekai de buraun kan no yume o mire tanara nante suteki na koto deshou

El joven Shinigami parece estar hablando, sus ojos brillan con ilusión, luce contento. La chica a su lado ríe de vez en cuando y escucha con atención. De repente la imagen se fragmenta como un vidrio roto y se torna oscura.

Kami wa ima hyouteki to naru

En los fragmentos de la imagen anterior aparece Medusa del lado derecho superior y Aiko del lado izquierdo, en la parte inferior aparecen Chrona con un semblante serio quien sostiene a Ragnarok que cruza parte de la imagen, y Noire Moon con sus ojos de su color real, en su rostro se forma una sonrisa enorme, llena de locura.


Capítulo diecisiete: La niebla lo oculta todo

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Una sonrisa se formó en el rostro de la bruja camaleón y brillantes escamas aparecieron en parte de él.

El camaleón, un reptil realmente poco agraciado de no ser por su habilidad de cambiar de color; lento, pero con una vista realmente excepcional. Se suponía que era eso, un camaleón, pero aún así, en ese momento, con su rostro cubierto de escamas y con sus ojos púrpura resplandeciendo, parecía una víbora. Una realmente venenosa.

De repente simplemente desapareció, Stein vio dos flamas moradas pasar frente a él, por su columna viajó una sensación de agua helada; segundos después uno a uno sus estudiantes fueron golpeados con fuerza, habían salido volando sin más, como si una entidad los hubiese golpeado.

—¡Stein, reacciona! —su compañera gritó al ver que el hombre se encontraba en shock. Al escuchar la voz de Marie pareció entrar en razón y apretó el agarre sobre su arma.

—Marie —la Death Scythe comprendió que la situación requería un nivel de poder superior, aunque en este caso habían altas posibilidades de que resultase letal.

—Stein, con la locura que desprende esta niña luego... —su técnico la interrumpió. Cuando pudo ubicar a la bruja ilusionista, tomó impulso y se lanzó contra ella, casi falló el golpe pero logró darle en un costado, envíandola unos metros lejos.

—Moriré antes de que la locura pueda siquiera tomarme —habló, sintió las almas de sus estudiantes, agitadas, con miedo pero determinadas, su compañera permaneció sigilosa respecto a utilizar su Izuna. Más allá pudo ver a Kasumi, su miraba estaba de cargada de terror, pero seguía frente a la kitsune. Iba en serio —. Kasumi —dijo, pudo notar que la chica se sobresaltó —, vete, ahora.

—Profesor —la joven guadaña cerró sus puños con fuerza. Renge Gorgon se había puesto de pie nuevamente, debía tener algunas costillas rotas pero no había rastros de dolor en su mirada.

—¡Que te largues, niña terca! —gritó Stein. La bruja se lanzó contra Kasumi, el hombre de cabello gris trató detenerla, pero esta lo lanzó lejos con un movimiento rápido.

—No te metas, humano. El asunto, después de todo, es con el futuro Shinigami-sama —murmuró la bruja del loto lo suficientemente audible para la joven guadaña —. Tengo situaciones que tratar con la próxima diosa de la muerte.

La chica demonio retrocedió un paso, el terror en su mirada se intensificó. Transformó sus brazos en dos grandes cuchillas, iba a usarlas como escudo, pero su reacción no fue lo suficientemente rápida. El brazo izquierdo de Renge se volvió una monstruosa cuchilla que se interpuso entre las de la guardiana del piano antes de que pudiesen juntarse para bloquearla; con un movimiento sencillo, desequilibró a la chica y la envió a volar, impactó contra varios árboles antes de tocar el suelo. Por primera vez desde que había vuelto a su forma de kitsune, los ojos grisáceos de Akari fueron tomados por una emoción: el miedo. De sus cuatro colas brotaron grandes llamas que golpearon al Loto Mortal, pero no le hicieron el mayor daño. Sus patas temblaron como las de un cachorro asustado, la sangre de su herida abdominal salpicó el suelo; se dejó caer y sus colas cubrieron su cuerpo como un inútil escudo. Jamás iba a poder derrotar al Loto Mortal, nunca. La oscuridad del corazón de la Saitō mayor la aplastaba, como se aplasta un mosquito molesto.

Kasumi trató de levantarse, pero el dolor del impacto golpeaba su cuerpo con fuerza. Entonces vio a Kid pasar frente a ella, en un abrir y cerrar de ojos estuvo junto a Renge y la kitsune, sin pensar en nada le lanzó un golpe con una de sus armas en el rostro, ni siquiera disparó pero el golpe hizo que la chica impactara contra el suelo. Se colocó frente a la kitsune, su respiración era irregular, la sangre escurría por uno de los costados de su cabeza, debió haberse lastimado cuando Renge lo retiró de su camino cual muñeco de trapo; su mirada estaba llena de furia.

Por un momento el corazón de Kasumi pareció detenerse, dos de las personas más preciadas en su vida estaban allí, heridos. Akari más muerta que viva.

De repende Maka apareció con un nuevo Cazador de brujas, iba a darle el golpe de gracia en la espalda pero una cuchilla brotó de la columna de la bruja camaleón, rompiendo el Cazador de brujas sin problema y, posteriormente, causando un corte algo profundo y extenso en la pierna derecha de la rubia, antes de desaparecer. Un grito ahogado brotó de la boca de la chica de ojos jade. Giró para caer al suelo de pie, el dolor recorrió su pierna causando que casi cayera de rodillas.

—¡Maka! —habló el chico guadaña, la preocupación se notó en su voz.

—Estoy bien —dijo la rubia, apretó el agarre en el mango de su arma —. Creo que es hora de tocar un poco el piano, Soul... ¿Qué dices de un dueto, Evans? —lo último lo dijo en un susurro para su compañero.

—¿Qué tienes en mente? —respondió este al tiempo que su reflejo apareció en la hoja de la guadaña. Una larga cadena envolvió el cuerpo de la bruja del loto, luego la lanzó hacia arriba.

—No deberían dejar de prestarle atención a su objetivo, mortales —comentó Black Star. Una carcajada se escuchó, Renge reía, se había soltado del agarre de la cadena y ahora se lanzaba en picada hacia ellos. El chico de cabello azul volvió a lanzar uno de los extremos de la cadena de su arma hacia la bruja, la hoz le dio un golpe en el mentón antes de enrollarse con firmeza en el cuerpo de la chica. El muchacho tiró de la cadena, Renge impactó contra el suelo con fuerza. Un quejido de dolor escapó de los labios de la bruja ilusionista. Entonces lo pensó: era un camaleón, ¿no? Tenía que adaptarse, aprovecharse de la situación. Sus ojos volvieron a ser rojos como los de su hermana y un grito agudo escapó de su garganta, las lágrimas se formaron en sus ojos. Noire Moon , gritaba de dolor como si aquello la hubiese de vuelto a la normalidad. Mas, en lo más profundo del alma podrida de la bruja del loto, luchaban dos entidades muy diferentes, pero ambas igual de poderosas.

Los ojos de Kasumi se abrieron como platos, lastimaban a su hermana, le hacían daño. Logró ponerse de pie, caminó tambaleante hasta donde estaba Black Star. Su vista estaba nublada por el perfecto ilusionismo de Renge Gorgon.

—No la toques, demonio —murmuró la joven guadaña. Ante dicho comentario todos se voltearon asombrados, ¿no había herido a su hermana casi hasta la muerte? ¿Qué pasaba con ella?

—¿Demonio? —contestó el sobreviviente del Clan de la Estrella, en sus labios se formó una sonrisa retorcida — ¿Te has visto al espejo, Saitō?

—Bueno, al parecer voy a tener que desechar mi plan —añadió la chica de ojos jade, blandió su guadaña un par de veces — ¡Resonancia de Almas! —gritó la rubia, ya bastaba de juegos. Si no acababa con el Loto Mortal todos morirían. El filo de su guadaña tomó una forma diferente: el Cazador de Demonios. Aun con la herida de su pierna, se abalanzó contra la bruja camaleón, era el golpe fatal, nadie iba a detenerla. Como una sombra, una figura se aferró a la pierna de la chica luego darle alcance. La rubia dirigió una mirada confusa hacia abajo y lo vio, dos rubíes malditamente brillantes. Kasumi estaba enloquecida y, en esa locura, había logrado desatar sus habilidades de Shinigami. Maka sintió el fuerte agarre de la chica demonio en su pierna y, antes de que pudiese quitársela de encima, la guardiana del piano introdujo sus dedos en el corte que le había provocado Renge, la herida se abrió más, la sangre goteaba. Al instante un grito agudo escapó de los labios de la rubia, las lágrimas escurrieron rápidamente por sus mejillas. Soltó su arma, que cayó al suelo, deshaciendo el Cazador de Demonios.

—¡Tsubaki, modo sable demoníaco! —ordenó Black Star, su compañera obedeció.

—¡No la dejes ir, idiota! —dijo Stein, al ver que la bruja se ponía de pie, con una sonrisa en su rostro al ver lo fácil que había manipulado a la joven del alma fragmentada. El técnico se lanzó contra la chica, le dio un golpe en el costado nuevamente y con un rápido movimiento, la atacó con su frecuencia de alma en el plexo solar. Los ojos, púrpura de nuevo, del Loto Mortal se abrieron de manera exagerada; de su boca brotó sangre pero aún así sonrió de mala gana, ya no tenía control de su sangre negra. Tienen la costumbre de pillarnos desprevenidas, Renge. Shinigami-kun también pudo habernos matado de haberlo querido así. Una voz hizo eco en su mente, la maldita Noire seguía jodiendo aunque estuviese casi muerta. El problema es que ahora te has metido con Franken Stein, estúpida, si no querías morir hoy, no tomaste las mejores decisiones. La sangre negra sigue siendo demasiado sensible a las frecuencias ajenas.

De repente, un corte limpio había hecho desaparecer el brazo izquierdo de la bruja ilusionista, es decir, el cañón había desaparecido también. La sangre oscura salpicó el suelo, brotaba de la gran herida y el rostro de Renge parecía resignado a su inminente muerte.

—¿No estabas usando eso o sí? —murmuró el asesino. En sus ojos fulguraban dos estrellas —. ¿Necesitas el otro? —estuvo apunto de amputarle el otro brazo.

—Apártense —había hablado Kid. Estaba metros más allá, aún frente a la kitsune que respiraba con dificultad.

Kasumi seguía fuera de control, era posible que ya no supiese siquiera por qué atacaba a Maka. La rubia había logrado deshacerse de su agarre para volver a tomar su arma y, empuñando a Soul, se batía con ella en una lucha extraña de la cual no podía librarse, si era que quería que los demás pudiesen acabar con la bruja; por su pierna escurría la sangre y el agotamiento era demasiado evidente.

El falso Shinigami había despertado, en el mechón de cabello que caía siempre sobre parte del rostro de Kasumi se había formado una difusa línea grisácea horizontal con una forma extraña, como una mezcla de las líneas del cabello de Kid y las de Asura. Una línea de Sanzu falsa.

Black Star y Stein se apartaron a tiempo, un poderoso Death Cannon se dirigía hacia Renge Gorgon. El humo llenó el lugar y, momento antes de disiparse sintieron que la onda de locura disminuía casi hasta su extinción. El humo se disipó, el Loto Mortal no estaba, se había esfumado. La sangre de su brazo estaba ahora seca en el suelo, pero su brazo en sí, tampoco estaba. Su alma había desaparecido también, Stein lo comprendió. Aquello no había terminado todavía. No estaba muerta.

El bosque que había creado Noire empezaba a desvanerse, dejando ver de nuevos las calles y casas del lugar. En el final de una calle apenas se observaba la mansión Gekkou, estaban muy lejos ya. La fuerza y rapidez de Kasumi había desaparecido, de igual forma aquella extraña habilidad de disiparse como una entidad. Maka le asestó un golpe con el mango de la guadaña a los tobillos, la chica cayó de rodillas.

—Perdona, Kasumi —murmuró con cierto pesar en su mirada. Con un rápido movimiento le dio un golpe en la cabeza con la guadaña, dejándola inconsciente. La línea difusa en su cabello empezaba a desaparecer. Maka cayó de rodillas al lado de la inconsciente Kasumi, su respiración era irregular. Soul volvió a su forma humana y pasando el brazo derecho de la chica sobre sus hombros, la ayudó a ponerse de pie y la alejó de la chica demonio.

—Hay que irnos —dijo, se le notaba cansado. La locura le había dado demasiado de qué preocuparse.

—Medusa... y la otra bruja —habló Maka, su voz era casi un susurro.

—Deben estar muy lejos de aquí ya, de no ser así... el Loto Mortal no habría escapado, aunque estuviese al borde de la muerte.

Stein soltó a Marie, quien volvió a su forma humana y miró a Kasumi con preocupación, se acercó a ella y se arrodilló a su lado. La kitsune se había levantado, sus patas casi no la sostenían, su mirada lucía algo perdida. Se acercó a Kasumi, miró a Marie y sin decir una palabra se tumbó al lado del cuerpo de su compañera y lo cubrió con sus cuatro colas.

—Akari, quieres cuidar tú de ella, ¿no es así? —el gran zorro asintió, un aura deprimente parecía empezar a formarse a su alrededor. Una de sus colas se extendió y se agitó suavemente en el aire, para luego señalar hacia donde se encontraba Kid. Marie miró al joven Shinigami, había guardado sus armas en sus bolsillos, por si acaso. Pareció sobresaltarse al ver la cola de la kitsune señalando hacia él.

—La dejo a tu cuidado, Shinigami. Para siempre —dijo Inoue. Cerró sus fríos ojos, un largo suspiro escapó por su nariz. El chico de ojos dorados parecía sorprendido —. Deseo que permanezca en Death City, que se estabilice —lo último fue casi un susurro. El gran zorro apoyó su cabeza en el suelo, su herida ya no tenía remedio, moriría. Abrió sus ojos de nuevo y miró hacia el cielo, la luna parecía somnolienta, pronto empezaría a salir el sol. Sintió el débil agarre de alguien en el pelaje de su cuello, sus orejas se echaron hacia atrás y, levantando un poco la cabeza, observó a la persona que la sujetaba. Entre una mata de cabello negro, pudo ver los ojos de Kasumi, abiertos débilmente, distinguió el brillo de las lágrimas recorriendo sus mejillas. Una débil brisa trajo consigo un lamento que parecía distante, pero que hizo que los presentes se estremecieran.

Marie se había puesto de pie y había vuelto junto a Stein, estaba al borde del llanto. Después de todo aquella chica, que ahora era un zorro agonizante, había sido su alumna. Una muy peculiar.

—Lo haré, pero no mueras —susurró la guardiana del piano, su voz se quebraba —. No mueras, estúpida Doncella Zorro.

La kitsune exhaló suavemente en el rostro de la chica y esta cayó inconsciente nuevamente, las lágrimas que había derramado aún resbalaban por sus mejillas.

—Tu canción fue audible y precisa. Me moriré, mala copia de Shinigami —susurró Akari, refiriéndose al lamento que se había escuchado con la brisa. Aquellas habían sido sus últimas fuerzas, sus cuatro colas dejaron de cubrir a su compañera y cayeron como peso muerto tras ella. Su cabeza golpeó el suelo, sus ojos se habían cerrado ya para siempre. Su pelaje empezó a perder brillo y luego su cuerpo se desintegró en débiles fragmentos de luz dejando una única cosa: una extraña alma blanca como la nieve, con unas marcas grisáceas en ella y lo que parecían ser dos pequeñas orejas.

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Tres años después

La luz entraba débilmente a través de las cortinas, iluminando una gran habitación. En la cama, algo se movió sin demasiados ánimos. Una mano delgada retiró débilmente las sábanas de su rostro. Una joven de facciones delicadas abrió ligeramente sus ojos, rojos como la sangre. Su largo cabello negro cubría parte de sus ojos y caía por el borde de la cama.

—Oye, ya es de mañana —murmuró mientras con el codo golpeaba sin fuerza a su lado. Un sonido de desaprobación brotó de las sábanas junto a ella —. Antes no dormías tanto que yo recuerde, lévantate de una vez o sabes que yo no saldré de aquí —el sonido de desaprobación fue audible de nuevo, alguien se revolvió bajo las sábanas.

—Sabes que no tengo tiempo libre, hasta yo necesito dormir —contestó una voz masculina medio adormilada. La chica retiró parte de las sábanas junto a ella. El cabello del joven junto a ella era recorrido horizontalmente por tres perfectas líneas blancas. Un par de ojos dorados la miraron, la muchacha sacó la lengua a modo de burla. Un enrojecimiento casi imperceptible apareció en las mejillas del muchacho, quien desvió la mirada.

—Oh, vamos. Un Shinigami no necesita dormir —dijo la chica, aunque sabía que a pesar de su condición como dios de la muerte y sus habilidades superiores, en realidad era muy diferente de los Shinigami anteriores. Había sido criado como un humano —. Pero en fin, si es lo que deseas.

La joven extendió su brazo hacia una silla que había junto a la cama y tomó un pequeño puñado de ropa que estaba allí. Estaba la blusa blanca de botones que se había quitado la noche anterior.

—Debo ir a ordenar el apartamento y comprar algunas cosas —dijo mientras se sentaba en el borde de la cama. El chico la miró y observó la piel clara de su espalda desnuda, cubierta únicamente en una pequeña sección por el sostén blanco que llevaba puesto y el cabello cayendo como una cascada oscura por ella. La muchacha se puso la blusa y empezó a abotonarla despacio, cuando terminó se levantó. Se puso la falda azul cielo de pliegos y una chaqueta color crema que estaba sobre el respladar de la silla. Caminó por la habitación con el cuello de la camisa desarreglado, buscaba sus zapatos y la corbata. Encontró la corbata y se la puso, mientras arreglaba el cuello de la camisa, luego vio los zapatos y se los colocó mientras caminaba hacia la salida, se detuvo para mirarse en un espejo que había junto a la puerta. Llevaba el uniforme de Spartoi... y se parecía mortalmente a su hermana mayor, la bruja Renge Gorgon; incluso su cabello era casi igual de largo ahora, había dejado de usar un mechón cubriendo un lado de su rostro y ahora parte de su cabello caía delicado sobre su frente.

—Kasumi —habló el joven de ojos dorados desde la cama, no parecía querer levantarse, tenía los brazos cruzados tras la cabeza. Ella siguió su camino.

—Dime —dijo mientras abría la puerta.

—Al final de la tarde ve a la Death Room, debemos hablar algo sobre Akari —contestó sigiloso, sabía que se estaba metiendo en un tema delicado. Notó que la chica apretó los pliegos de la falda con su mano izquierda y no quitó la mano de la manija de la puerta.

—No quiero —dijo rápidamente en un susurro.

—Es una orden —añadió el Shinigami con seriedad. La chica soltó los pliegos de la falda junto con un suspiro de resignación.

—De acuerdo, Shinigami-sama —contestó y lo miró de reojo, de inmediato la extrema formalidad le pareció estúpida. Había pasado la noche con Kid, es decir, Shinigami-sama estaba ahí cubierto por simples sábanas dándole órdenes de que fuera por la tarde a la Death Room para hablar de su fallecida compañera ¿En qué demonios estaba pensando?

Una risa escapó de los labios de la chica, el joven la miró confundido. La vio salir de la habitación tranquila, dejándolo solo con el sonido de sus pisadas y la imagen del suave movimiento de sus caderas al andar.

—¡Nos vemos, Kid-kun! —la escuchó gritar desde afuera una vez hubo salido de la mansión, soltó un suspiro cansado y rió, era realmente un caso.


Fin del capítulo diecisiete.


Nota [SPOILER]: En efecto, ahora la historia se desarrolla luego de la batalla en la luna, después de que Chrona encerró a Asura con su sangre negra y Kid despertó como un Shinigami completo, muriendo Shinigami-sama para que tomase su lugar.