-Mi querido Sasuke no estas siendo muy cordial con nuestra invitada- no creí que llegara a alegrarme tanto de escuchar la voz de Orochimaru, poco a poco fue descendiendo el cuchillo, el alivio embargo mi cuerpo al no sentir el arma mortal contra mi piel pero aun podía sentir su penetrante mirada sobre mí.

Sin decir palabra alguna Sasuke salió de la cocina, al parecer tenia asuntos de los cuales hablar con Orochimaru ya que este con un suspiro de pesadez lo siguió por detrás no sin antes disculparse por la conducta inapropiada de Sasuke, al parecer el susto que pase no ceso mi hambre pues tras minutos de estar petrificada en el mismo lugar mi estómago gruño reclamando algo que comer, con paso lento me dirigí al refrigerador a buscar algo que comer, mis manos aun temblaban y de mi mente el recuerdo de aquellos ojos penetrantes no se desvanecía.


Una vez reunidos en la oficina solo hizo falta una mirada de Sasuke para reclamarle una explicación sobre la joven pelirrosa que Orochimaru había traído a casa.

-Ella es una vampira, detente Sasuke, no se te ocurra lastimarla-dijo en el momento en que me daba media vuelta, sabiendo ya mi objetivo de aniquilar a esa pelirrosa- déjame continuar, si tienes preguntas las responderé al final. Su nombre es Sakura es una vampira de tipo raro, me refiero a que nunca se le ha dado a probar sangre humana, al parecer sus padres querían criarla como una humana sin conocimiento alguno por su verdadera naturaleza vampírica, aunque esto funciono debilitó desfavorablemente a Sakura volviendo más vulnerable a contraer enfermedades y a lastimarse fácilmente, durante años estuve asechando a Sakura y a sus padres, ya que estos no podían reprimir el instinto de alimentarse con la sangre, debían aparentar ser personas normales frente a su hija, fue fácil asesinarlos considerando lo débiles que estaban en el momento que ataque. Sakura podría pasar desapercibida fácilmente como una humana, con una dosis experimental pude borrarle todo recuerdo de su pasado, al momento de despertar no sabía cómo comunicarse era como una recién nacida, lo que ha aprendido ha hasta ahora fue a base de los programas de televisión y libros. Bien empieza con tus preguntas.

-A caso eres estúpido como se te ocurre traer una vampira, yo no la quiero aquí-dije furioso- eres consciente de mi odio a los vampiros, no soportare estar en el mismo techo con ella.

-Entiendo y comprendo tus razones Sasuke pero tu entiéndeme a mí, es una vampira de tipo raro necesito hacerle unas pruebas, unos análisis, investigar su origen-sus palabras no me convencían, si quería que aceptara a esa chupasangre iba a tener que esforzarse más por convencerme-cuando mi investigación este completa te daré la dicha de desacerté de ella.

-¿Cuánto tiempo?-bien me había convencido, solo esperaba que su investigación no durara mucho tiempo.

-Paciencia Sasuke paciencia, no puedo decirte con seguridad cuanto tiempo me tomara ya que sus habilidades de vampiro están dormidas, tendré que ser cuidadoso con esa niña, es muy frágil.

-Te aviso de antemano que si te tardas mucho en tu investigación la matare.

Me retire de la oficina y me encamine a la cocina, solo esperaba que la comida no se hubiera quemado, tampoco esperaba ver a la pelirrosa sentada en el taburete devorando una manzana ansiosa, al parecer había apagado la estufa antes de que se hubiera quemado la comida.

Tome un plato y empecé a servirme una ración, me sorprendió que la pelirrosa no se hubiera servido una ración de comida ya que por la manera en que devoraba la manzana se notaba que estaba hambrienta, podía notar su mirada nerviosa sobre mí, simplemente la ignore no iba a tratar de ser amable con ella aunque no tuviera sus habilidades vampíricas o no fuera conciencia de lo que era, me senté a comer y en ese momento corrobore lo que Orochimaru me dijo, una cortada ,producto de la presión que había ejercido anteriormente con el cuchillo que utilice para amenazarla, no tan profunda adornaba su delicado cuello. Levante la mirada y me encontré con sus ojos, durante un largos minutos nos quedamos mirándonos sin saber que decir, que hacer, ¿qué estaba haciendo? reaccione y rápidamente aparte la mirada.

-Soy….Sa.. - su voz era dulce y melodiosa con un toque de miedo, no la entendía si me tenía miedo ¿por qué me hablaba? Simplemente debía ignorarme como yo la hacía en estos momentos.

-Soy Sakura,… ¿me…..podrías…..decir…..tu nombre?

-mhp…Sasuke- no tuve opción era decirle mi nombre o que siguiera insistiendo.

-Yo emm etto…yo.…podría..

-¿Qué?

-Servirme una ración de comida- era eso, tantas complicaciones solo para pedirme que si se podía servir.

-Da igual- me dedico una sonrisa en agradecimiento mientras se encaminaba a paso veloz a servirse una considerable ración, para luego volver a sentarse esta vez a mi lado y almorzar con una sonrisa en su rostro.

-Esta rico, eres un gran cocinero Sasuke-kun

-….-me quede mudo, Sasuke-kun, era la segunda persona que le agregaba el kun a mi nombre, me recordó los días felices antes de la muerte de mis padres, mi madre siempre solía llamarme Sasuke-kun mostrándome una sonrisa y una mirada que reflejaba todo el amor que me tenía.

-Te molesta que te llame Sasuke-kun-su voz me trajo a la realidad, que le respondía, nadie aparte de mi madre me había vuelto a llamar Sasuke-kun y para ser sinceros el que me haya llamado de esa forma me hizo feliz, felicidad que no había experimentado desde hace años.

-No me molesta, puedes llamarme como quieras, no me importa.

-Bien Sasuke-kun- me dijo con una sonrisa.

-mhp…molestia- no pude ocultar una pequeña sonrisa al ver la tierna mueca que puso cuando la llame "molestia", agradecí el que la molestia no lo haya notado.

-Soy S.A.K.U.R.A- seguimos hablando un rato más o mejor dicho ella hablando y yo asintiendo con la cabeza aunque en ocasiones le dirigía una que otra palabra, no voy a negarlo me sentí bien a su lado.