Yuuri abrió sus ojos al oír su alarma sonar. La apagó de inmediato y se volvió a acurrucar para intentar dormir nuevamente. Sus ojos estaban rojos e hinchados, se había dormido muy tarde… había llorado hasta tarde…
La noche anterior Victor por fin le había confesado quién era la persona que tanto lo llamaba.
- Es mi ex…
Yuuri se volteó de golpe para verlo.
- Cortamos luego del Grand Prix del año pasado, más precisamente, luego del banquete. Pero él no lo ha superado…
El corazón de Yuuri se quebró. Si Victor se desesperaba por atenderlo siempre era porque quizás había una reconciliación en vista.
- Oh…
- Pero no es algo de lo que debas preocuparte, yo…
-Ya solucionaste mi duda… pensé que era algún familiar o amigo enfermo, pero me alegro de que no sea así –la sonrisa que le dedicó fue bastante cínica. Yuuri no podía sonreír en este momento pero lo intentó de todos modos, eso paralizó al peligris.
Si no se levantaba pronto Victor vendría a despertarlo en cualquier momento, aún así cerró sus ojos para seguir descansando, hasta que cayó dormido nuevamente. Victor nunca apareció.
-.-.-
- ¿Listo, Yurio? –dijo Victor terminando de hacer algunos estiramientos para calentar sus músculos.
- Falta el cerdo.
- Por hoy lo dejaré descansar –comenzó a trotar, ya no iba en su bicicleta porque debía volver a ponerse en forma para regresar a la pista pronto. El rubio lo siguió.
Victor iba callado, al contrario de lo que hacía cada mañana, esta vez no iba saludando a nadie, como si no se percatara de la presencia de los transeúntes o de las personas que pescaban esa mañana. Yuri trotó un poco más rápido para ponerse a la par.
- El katsudon volvió raro anoche. ¿Qué le hiciste?
- ¿A qué te refieres con "raro"? –el mayor no se atrevió a mirarlo, haciéndose el desentendido.
- Entró corriendo y se encerró en su habitación dando un fuerte portazo.
- Mmm… ¡Buenos días! –saludó de pronto a uno de los pescadores que veía cada mañana.
- ¡Buenos días, joven Victor! –respondió el hombre con una gran sonrisa.
- Saluda, Yurio.
- Que te jodan –dio un giro sobre su eje con un solo pie y con la otra pierna le pateó la espalda a su imbécil compatriota, haciéndolo caer de cara al suelo.
- Yurioooo –lloriqueó mientras se arrodillaba y se masajeaba el mentón adolorido.
- ¡Entonces es verdad que tienes una amante!
- ¿Qué? –lo miró con sorpresa aún en el suelo- ¿Cómo que una amante?
- ¡La persona con la que estás engañando al cerdo! –su cerebro se encendió al recordar la charla que tuvo con Katsuki ayer- ah, no, cierto que dijo que ustedes no son nada así que no estarías engañándolo si es que estás con alguien.
- ¿De qué rayos hablas, Yurio? –se puso de pie, ya bastante molesto con las acusaciones.
- Ayer, antes de que nos interrumpieras, estábamos hablando de eso, de que seguro que estabas hablando con tu amante, o pareja, o casi pareja, o lo que sea.
- No tengo amante ni otra pareja que no sea Yuuri.
- Pero dijo que ustedes no son nada.
- ¿Dijo eso?
- Ajá.
- ¡Pero si estamos comprometidos! –levantó la mano para enseñar su anillo.
- Mira, anciano, no tengo idea de lo que ustedes son en realidad, me confunden demasiado con sus diferentes versiones de los hechos. Pero de todas formas cree que con quién hablas tanto por teléfono es con quien tienes una relación amorosa.
- … anoche le dije quién es la persona que me llama.
- Y viendo en el estado en el que llegó me imagino que al final él tenía razón.
- No –golpeó su frente, desesperado- ¿Recuerdas a Alexei Lindemann?
- Mmm… -los ojos de Yuri comenzaron a pasar por todos lados, tratando de encontrar la respuesta- emm… ese nombre me suena.
- Estoy seguro de que lo has visto conmigo varias veces…
- ¡Ah! –Yuri por fin comprendió- el jugador de Hockey, ¡Tu ex!
- Exacto.
- Ahora entiendo el enojo del katsudon. Claro, no puede competir con ese rubio alto y musculoso –el tono de Yurio fue de broma, pero Victor se ofendió.
- Yuuri es más lindo.
- Es un polo totalmente opuesto a los hombres con los que se te ha visto salir.
- Sí, y eso es lo que más me gusta.
- ¿Y por qué hablas con Alexei? ¿Piensan retomar la relación?
- Para nada, pero es algo que no tengo por qué hablar con un niño como tú.
- ¡No soy un niño!
- Es un tema que tengo que hablar con Yuuri, no contigo.
- Como quieras, pero soluciónalo ya porque no quiero ganarle al cerdo en la próxima competencia al tener ventaja por sus depresiones, quiero un contrincante digno –Yurio pasó junto a Victor para retomar el trote, el mayor no dijo más y lo siguió.
-.-.-
Los rusos regresaron a Yutopía para la hora del almuerzo.
- ¿Y Yuuri? –preguntó el mayor.
- Fue con Minako, dijo que necesitaba unas clases de emergencia o algo así –Hiroko sonrió, ingenua a todo lo que estaba sucediendo.
-.-.-
- Yuuri, sé que tienes mucha resistencia, pero no tienes que exigirte tanto.
- Pero, Minako, aún quiero seguir practicando –lloriqueó éste al ser empujado fuera del estudio de danza por su profesora.
- ¡Fueron tres horas casi seguidas! –se cruzó de brazos- creo que más que practicar necesitas a alguien con quien hablar, ¿No? Puedo dejarte pasar nuevamente pero para tomar una taza de té, no para ensayar.
- Pero…
- Oh, ¡Hola, Victor! –Minako sonrió al ver al ruso parado detrás de Yuuri. El japonés se volteó al escuchar a su profesora gritar emocionada.
- ¡Hola! –saludó el ruso muy cortés y con una gran sonrisa- llevo un rato largo esperando aquí, que clase tan larga.
- ¡Tres horas me tuvo este chico! Ni siquiera me ha dejado almorzar.
- No te preocupes, ya me lo llevo para que puedas comer tranquila –miró a su prometido- ¿Vamos? Tampoco has almorzado.
- No tengo hambre… -miró a su profesora- perdón por retenerte tantas horas, gracias por la clase –hizo una leve reverencia.
- No te preocupes, ven cuando lo necesites, pero que sean menos horas –lo regañó.
- ¡Nos vemos, Minako! –Victor sonrió mientras tomaba del brazo a Yuuri para llevárselo.
- Nos vemos, chicos –la mujer sonrió y se volvió a meter a su hogar.
Yuuri se soltó del agarre y comenzó a caminar mientras se iba poniendo su chaqueta. Victor apresuró el paso para ponerse a la par.
- ¿Estuvo bien la clase?
- Sí.
- Supuse que no querrías levantarte en la mañana así que por eso nos fuimos a trotar sin ti…
- Gracias.
- ¿Me responderás solo con una palabra todo el tiempo?
- Tal vez.
- ¡Oh, fueron dos palabras! –sonrió, pero al ver que el otro ni se inmutó se puso serio- Yuuri, necesitamos hablar.
-.-.-.-
NOTAS
¡Gracias por la aceptación que le dieron a este fanfic! ¡Estoy muy emocionada! Este capítulo no dice mucho, hasta es un poco vacío, pero es un pie para lo que sigue.
¡Da svidániya!
