Verdad
Victor arrastró a Yuuri hasta una cafetería, pidió dos tazas de café y una porción de pastel para el japonés, aunque éste le había dicho que no quería comer nada.
Ahora Yuuri bebía de su café con calma y sin poder mirarlo a los ojos. Por el contrario, Victor no dejaba de mirarlo fijamente.
- ¿Cómo es eso de que no somos nada? –por fin obtuvo la atención del chico cuando éste levantó apenas los ojos para mirarlo.
- Es la verdad, ¿No?
- No. Nunca te lo pedí formalmente, pero pensé que eso de preguntar "¿Quieres ser mi novio?" era cosa de chicos de secundaria. Creí que estábamos en algo formal.
- Pero si ya tienes a alguien…
- ¡Que no! –Victor elevó su tono de voz, pero al notar que muchos se voltearon a verlo trató de calmarse- mi ex es mi ex, punto. No estoy saliendo con él ni con nadie más –estiró una mano para alcanzar la del chico frente suyo, la cual estaba en un puño. Acarició con su pulgar para relajarlo- solo te quiero a ti…
- Pero…
- Te traje aquí para explicarte como son las cosas. ¿Me escucharás?
- Sí…
- Bien –sonrió un poco- él es Alexei, salimos un tiempo, no llegamos ni al año, creo que fueron nueve o diez meses. Él me gustaba, pero no lo amaba en realidad. De todas las personas con las que salí nunca llegué a enamorarme de nadie. Pero al contrario de mí, Alexei sí se enamoró, pero de una forma un poco obsesiva… -corroboró que Yuuri siguiera prestando atención a la charla y continuó- cuando te conocí en el Gran Prix del año pasado fue que me di cuenta que estaba perdiendo el tiempo con él, y luego de lo que pasó en el banquete que lo engañé contigo, lo dejé unos días después.
- ¿Cómo que lo engañaste conmigo?
- No lo recuerdas porque estabas muy ebrio –hizo una suave risita- pero literalmente nos devoramos en esa fiesta.
Flashback
Luego de todas las batallas de baile que se habían formado en el banquete, Yuuri compitiendo con el resto de patinadores, Celestino tomó al japonés del brazo para alejarlo de la pista y tratar de ponerle nuevamente la ropa.
- ¡Yuuri, estás dando tremendo espectáculo, ya vístete!
- Nooo, tengo calooooor.
- Levanta la pierna, muchacho –dijo su entrenador arrodillado en el suelo tratando de ponerle el pantalón, luchando bastante con eso pero al final lo logró. Prosiguió en intentar ponerle la camisa, pero no se la podía abrochar si el chico intentaba escapar y regresar a la pista- estate quieto, por favor –suspiró- ¿Dónde dejaste tus zapatos? –rascó su cabeza mirando para todos lados- iré a buscarlos, no te muevas de aquí.
Yuuri se apoyó contra la pared, estaba con una sonrisa boba y la agrandó aún más al ver a su ídolo acercarse a él.
- ¡Victor! –sonrió y se colgó de su cuello- ¡Celestino intenta secuestrarme!
- ¿Ah, sí? –sonrió al tiempo que rodeaba la cintura del chico para que no se cayera.
- ¿Has venido a salvarme?
- Sí, los príncipes azules nos dedicamos a eso.
- Yaaay… hay que huir antes de que regrese –tomó la mano del ruso y caminó hasta la salida del salón tambaleándose. Victor lo siguió con una sonrisa boba.
Lo guió por el pasillo hasta una puerta que daba a las escaleras, entraron y se quedaron ahí. El salón estaba en la planta baja del hotel en el que se hospedaban todos los patinadores.
- Aquí no nos encontrará.
- ¡Vaya que estás ebrio! –Victor rió, pero al sentir que era empujado contra la pared detuvo la risa y miró al chico, más bajo que él, ponerse en puntas de pie para llegar a sus labios.
Yuuri unió sus bocas en un sencillo y torpe beso y el ruso lo miraba con asombro. Fue un beso corto, y al separarse, el corazón del mayor dio un vuelco al ver al otro todo sonrojado y feliz. ¡Ese chico era una ternura y una fiera al mismo tiempo! Katsuki aún llevaba la camisa abierta dejándole una buena vista. Victor se relamió los labios y no aguantó más, tomó por la cintura al chico y lo hizo girar para dejarlo a él con la espalda contra la pared.
Volvieron a fundirse en un beso esta vez más apasionado, Victor apretando su cuerpo contra el del japonés, mientras que el otro volvía a rodear el cuello de su ídolo tratando de corresponder al exigente beso lo mejor que podía.
Victor jamás sintió la necesidad de ser tan impulsivo como ahora, por primera vez solo seguía su instinto. Su mente le decía que se detuviera pero su cuerpo no quería reaccionar a otra cosa que no fuera apretarlo más contra su cuerpo, sentir ese calor y la adrenalina que le provocaba este chico.
Victor bajó con lentitud una mano hasta llegar al trasero del chico y apretó una nalga con firmeza a la vez que el mismo ruso apretaba con su cadera contra la suya para sentirlo más. La cordura de Victor comenzó a irse cuando Yuuri movió su cadera en circulos, frotándolo y ahogando un gemido entre el beso.
- …tor… -el peligris bajó sus labios al cuello del muchacho depositando besos, lamidas y unas leves mordidas- Victor... –jadeó el japonés.
- ¡Yuuri!
Cortaron el beso al oír el grito de Celestino desde el pasillo. Victor suspiró frustrado.
- Te buscan.
- No importa.
- Debes volver, se va a preocupar –le sonrió- podemos seguir en otro momento…
- Pero no quiero –hizo un pucherito que enterneció a Victor.
- Si eres un buen chico y me haces caso te prometo que te invitaré a cenar en la próxima competencia donde nos crucemos.
- ¿De verdad? –lo miró ilusionado.
- Promesa de patinador –levantó una mano como si estuviera haciendo un juramento. Yuuri tomó esa mano y le dio un beso en la palma, haciendo sonrojar al mayor.
- Está bien, seré un buen chico –lo empujó un poco para salir de su "prisión" y comenzó a caminar hasta la salida.
- Ey, ey, espera –lo tomó de la mano e hizo que se girara. Le agarró ambas mejillas con una sola mano y apretó un poco para que los labios del japonés sobresalieran de manera graciosa y ahí le planto un pequeño beso- ahora sí, ve –lo soltó y le guiñó un ojo.
Yuuri sonrió embobado y salió de ahí para encontrarse con su entrenador.
Fin de flashbacks
Yuuri estaba rojo al escuchar eso.
- ¡No pude haber hecho eso!
- Pero lo hiciste –Victor sonrió al recordarlo.
- ¿Por qué no me lo contaste antes?
- No iba a contártelo delante de los demás, te hubieras avergonzado y estoy seguro que te habrías ocultado bajo la cama para toda la eternidad.
- No… no puedo creerlo –Yuuri se tapó el rostro con ambas manos, abochornado.
- Pero me entristece que solo yo tenga ese bello recuerdo.
- Cállate… -susurró sin poder con la vergüenza. Al cabo de unos segundos bajó sus manos para ver sus bellos ojos celestes- ¿Y… tu… ejem, novio no estaba ahí?
- No, él tenía un partido de hockey en Canadá. Cuando ambos regresamos a Rusia fue que corté con él.
- ¿Fue mi culpa?
- Sí y no. Ya desde antes estaba un poco aburrido de estar con él. Cuando lo volví a ver y me besó me di cuenta que sus besos no eran lo mismo que los tuyos –sonrió orgulloso-
- Pero pasaron varios meses desde el banquete y tu aparición en Hasetsu. No me llamaste en ningún momento… sé que no tenías mi número pero no te hubiera sido difícil conseguirlo con toda la gente que tenemos en común…
- Quería poner mi cabeza en orden, además de que Alexei no dejaba de hostigarme pidiendo que regresemos. Pero luego de ver tu video en Youtube fue que decidí venirme sin decirle nada. Por eso me llama siempre, no le gustó nada enterarse que dejé de patinar para entrenarte. Y se puso peor cuando vio por televisión que te besé.
- De seguro moriré pronto por una maldición suya…
- No digas tonterías –le volvió a tomar la mano y le dio un beso sobre el anillo- entonces… vamos a hacer bien las cosas y dejar todo en claro. Yuuri Katsuki, ¿Quieres ser mi novio?
Yuuri se sonrojó pero sonrió muy alegre e ilusionado. Tomó con fuerza la mano de Victor para entrelazar los dedos.
- ¡Sí!
Victor sonrió victorioso por un momento, pero al notar un poco de duda en el rostro del japonés ladeó su cabeza, sin comprender.
- ¿Sucede algo?
- Em… me preguntaba… ¿Por qué sigues atendiendo sus llamadas?
- Aish… está bastante cegado y enfadado, temo que si no lo atiendo para calmarlo aunque sea por un momento haga de este problema un escándalo público. Y, quieras o no, quedarías enredado en todo esto. Estoy tratando de evitar eso.
- ¿Por qué nunca escuché de él? Sé todo lo que hay que saber sobre Victor Nikiforov, todo lo que haces público en la televisión y en las revistas, pero no recuerdo que hayas mencionado a alguien llamado Alexei.
- Es porque lo mantuvimos en secreto, solo lo sabían los más allegados a nosotros. Pero sí ha salido conmigo cuando me entrevistaron antes de un campeonato o cuando él tenía un partido y yo iba a verlo, solo que decíamos ser "buenos amigos"
- Mmm… -Yuuri pensó un momento, tratando de hacer memoria- ¡Ah!, ¿Es ese tipo más alto que tú, rubio, musculoso y muy guapo?
- A mí no me parece tan guapo –alzó los hombros y los dejó caer, desinteresado.
- Pero lo es y… -su boca se frunció con incomodidad, compararse con Alexei era inevitable. Él solo era un simple japonés del montón, y su única particularidad era que podía subir de peso con facilidad hasta ponerse redondo. Su cara se puso roja de envidia hacia el tipo rubio.
- ¿En qué estás pensando? –Victor se mantuvo callado, viendo las diferentes expresiones que pasaban por el rostro de Yuuri en cuestión de segundos, aunque se hacía una pequeña idea de lo que pudiera estar pensando.
- En que… -hizo una risita nerviosa- alguien como yo está saliendo con uno de los solteros más atractivos del mundo.
- De soltero nada, estamos comprometidos, ¿Recuerdas? Además, ¿Estás tirando todo mi trabajo en devolverte la confianza por la borda? –estiró su otra mano para envolver con ambas el puño de Yuuri- confía más en ti mismo. Para mí tú eres el hombre más atractivo de todos.
- Mentiroso.
- Victor Nikiforov nunca miente. Victor Nikiforov está loco por este japonés que tiene sentado en frente. Victor Nikiforov está realmente agradecido de haber encontrado a su Yuuri Katsuki –sonrió con amor-
- Victor Nikiforov está loco –le sonrió de la misma manera-
- Loco por Yuuri Katsuki.
Se miraron con ternura. Yuuri no comprendía que era lo que había visto en él, pero no dudaba del cariño que le tenía el ruso porque éste siempre se encargaba de demostrarle amor hasta con los más mínimos detalles.
-.-.-
NOTAS
Ay, este Alexei acosador… dejen al Victuuri crecer en paz (?)
¡Da svidániya!
