Miedos
Intimidación
En el Ice Castle estaban entrenando como siempre. Victor estaba parado en el medio de la pista mientras veía a Yurio hacer su rutina, Yuuri estaba fuera de la pista esperando por su turno, encargándose de poner la música cada vez que Victor lo pedía.
- Más delicado Yurio, no muevas tus brazos como si quisieras golpear a alguien, hazlo más como una caricia, así –Victor movió sus brazos con delicadeza mostrando el movimiento exacto.
- ¡Pero si lo estoy haciendo así!
- Si así acaricias a la gente, me compadezco de tu futura novia… o novio… -el ruso menor se sonrojó al escuchar lo último.
- ¡Yo no soy gay!
- Lo que tú digas –sonrió divertido y continuó mostrando los movimientos.
- ¡Al fin te encontré, Victor!
Los tres presentes se voltearon hacia la puerta para ver quién gritaba. Los ojos de Victor se abrieron como platos al reconocerlo.
- ¿Alexei?
Yuuri se sorprendió al escuchar ese nombre. Miró a Victor y rápidamente volvió a mirar al famoso ex fantasma.
- ¡Debías regresar a Rusia después de la competencia, pero sigues aquí jugando a ser entrenador! –miró a Yurio con el seño fruncido, luego sus ojos se movieron con velocidad por todo el lugar hasta que encontró a quien buscaba- ¡Tú, japonesucho! –caminó con firmeza hacia él. Victor se deslizó a toda velocidad por el hielo hasta que se puso junto a Yuuri y extendió un brazo por delante del pecho de éste para que el rubio no se acercara de más. Alexei frenó frente al japonés pero miró a Victor.
- No te le acerques –dijo Victor en un tono mordaz que jamás había usado. Yurio fue hasta la salida de la pista y ahí se quitó los patines, ya descalzo corrió hacia los otros tres para respaldar a Victor, poniéndose delante del japonés.
- ¿Qué no me le acerque? ¡Lo voy a matar! –Yuuri se encogió al ver que el tipo, claramente más alto que Victor, se le venía encima. Victor empujó al de lentes hacia atrás mientras que Yurio puso ambas manos sobre el pecho de Alexei para detenerlo- ¡No te metas, enano! –miró a quien lo estaba deteniendo- Oh, pero si eres tú, Plisetsky. Otro que traiciona a Rusia viniéndose aquí.
- Yo no traicioné nada, solo vine a entrenar, pero sigo siendo del equipo ruso.
Victor aprovechó la distracción momentánea de Alexei para pegar un salto y sentarse en la valla que separaba el hielo del suelo, se quitó los patines a gran velocidad y los dejó caer pesadamente sobre el suelo, luego pegó otro salto para ponerse delante de Yuuri pero estirando sus manos hacia atrás para agarrarlo y pegarlo a su espalda, protegiéndolo.
Alexei miró a su ex por encima del pequeño ruso y su acción de cubrir al otro chico con su cuerpo lo asqueó.
- ¿Qué, no tiene los huevos suficientes para enfrentarme?
- No lo metas en esto. La cosa es entre tú y yo.
- La cosa es entre tú, yo y él desde que decidió poner sus sucias manos sobre ti.
- Vi… Victor… -susurró Yuuri contra la espalda del ruso al borde de un colapso nervioso. Victor lo apretó más contra sí.
- Al –dijo Victor con calma- te dije mil veces que intentes continuar con tu vida. Aunque Yuuri no estuviera en la mía, no regresaría contigo porque lo nuestro no iba para más.
- ¿Cómo que no iba para más? ¡Estábamos muy bien juntos!
- No es así y lo sabes.
- ¿Y me vas a decir que con este insulso japonés, que no tiene nada de atractivo, se ve aburrido y tiembla como una hoja tienes una buena relación?
Por el rostro de Victor rodó una gota de sudor, estaba nervioso y sí, sentía a Yuuri temblar en su espalda como bien había dicho Alexei.
- Te dije que no lo metas.
- Ya oíste, anciano. Mejor vete.
- No me voy a ir sin destrozarle la cara. Puedo permitirle quitarse esos feos lentes, si quiere –hizo una risa cínica.
- Yurio. Llévate a Yuuri.
- No puedo dejarte solo con este bravucón –se quejó el rubio.
- Por favor, Yurio –esta vez Victor suplicó. Yuri suspiró y tomó del brazo al japonés, pero éste se aferró a la ropa de Victor.
- ¡No puedo irme, Victor! –pegó su frente a la espalda de su prometido. Estaba aterrado, pero le aterraba más dejarlo solo con ese tipo.
- ¡Hazme caso por una vez en la vida, Yuuri, y vete! Necesito hablar con él –la voz autoritaria de Victor sorprendió al japonés, luego se decidió a soltarlo.
- No tardes, por favor…
Plisetsky volvió a tomarlo del brazo y tuvieron que dar vuelta a toda la pista para no pasar por al lado del tipo.
Victor esperó a escuchar la puerta abrirse y cerrarse, indicando que ya no estaban ahí.
- Dejaste que se me escapara la niñita.
- Deja de faltarle el respeto. Hablemos con calma.
-.-.-
Fuera del Ice Castle, un poco alejados de ahí pero lo suficientemente cerca para mantener la puerta de entrada a la vista, estaban Yuuri junto a Yurio (aún descalzo) que le explicaba lo sucedido a Yuko.
- ¡Me espantó cuando entró sin saludar y exigió saber donde estaba Victor! –Yuko estaba muy nerviosa- ¿Debo llamar a la policía?
- No creo que haga falta –la calmó Yurio, luego miró al japonés que estaba agachado con sus manos en su cabeza tratando de tranquilizarse- Katsudon, cálmate. Victor estará bien.
Yuuri no respondió, ni siquiera escuchó. Su cabeza era una tormenta en este momento. Ese tipo lo asustó demasiado, sí, pero ahora estaba más asustado por Victor. ¿Victor sabrá algo de peleas? ¿Sabrá defenderse? Estaba aterrado.
Los minutos pasaban y la tensión que había entre los tres era palpable.
- ¿Cuántas horas pasaron ya? –preguntó en un chillido Yuuri.
- Yuuri, cálmate, solo pasaron 10 minutos –Yuko se agachó junto a él para tranquilizarlo.
Pasaron 5 minutos más y por fin vieron a Alexei salir de ahí muy furioso aún. Para el alivio de todos, salió caminando hacia el lado contrario de donde ellos estaban. Yuuri se incorporó como si el alma le hubiese vuelto al cuerpo y salió corriendo hacia el interior del lugar en busca del ruso.
Entró tan de golpe que hizo que Victor se pusiera en alerta nuevamente, pero al ver que era Yuuri respiró tranquilo y ambos comenzaron a correr hacia los brazos del otro.
- ¡Victor! –lo abrazó con fuerza- ¿Estás bien? ¿Te hizo algo?
- Estoy bien, no me hizo nada –le dio un beso en la cabeza- ¿Tú estás bien?
- Sí… sí… -su voz se fue quebrando para finalizar con un llanto desesperado que era ahogado contra el pecho del ruso.
- Yuuri… -subió una mano hasta su cabello negro y lo acarició para tranquilizarlo.
Yuri y Yuko entraron pero al ver la escena se quedaron ahí sin decir nada, no querían interrumpir, pero oían perfectamente el llanto del japonés. Victor les hizo una seña para que se fueran y así lo hicieron, dejándolos solos nuevamente.
- Calma, Yuuri, no llores…
- Victor idiota… -el ruso no pudo evitarlo y sonrió por ese comentario. Yuuri se alejó un poco para verlo a los ojos pero tomándolo de la camiseta con los puños cerrados, muy enojado- ¿¡Por qué me pediste que me fuera!? ¡Estaba muy asustado de que te hiciera algo!
- Alexei estaba más histérico con tu presencia aquí, temí que me pasara por encima a mí y a Yurio para atacarte, por eso te saqué.
- ¡Pero si te hacía algo yo no me lo iba a perdonar nunca!
- Yuuri, relájate, estás muy tenso. Respira hondo –Katsuki obedeció. Inspiró y luego exhaló el aire con calma, así varias veces hasta que Victor lo notó un poco más relajado y volvió a pegarlo contra su pecho moviéndose un poco, acunándolo- regresemos a casa… -el chico solo asintió.
Victor lo soltó un momento para ir por sus zapatos, se los puso y guardó los patines en su bolso. Tomó el suyo y el de los otros dos chicos, en el de Yurio guardó también sus patines y cargó con todo como pudo con un solo brazo mientras que con el otro volvía a abrazar al frágil chico para salir de ahí.
-.-.-
Ya en la noche, cada uno estaba en su cuarto hasta que Yuuri no soportó más y fue al de Víctor, por fortuna estaba aún despierto y sin decirle nada fue y se acostó a su lado bajo las mantas, Víctor lo recibió con los brazos abiertos.
Estuvieron en silencio durante un buen rato, quizás una media hora pero ambos sabían que el otro seguía despierto, pensando. Yuuri, apoyado en el pecho de Víctor, podía sentir el latir de su corazón, eso lo tranquilizaba bastante.
- ¿Va a regresar? –preguntó Yuuri algo adormilado por las caricias que estaba recibiendo en el cabello.
- No lo sé…
- Si regresa no me pidas que me vaya, quiero estar contigo…
- Dependerá de la situación.
- ¡Víctor! –reclamó levantando la cabeza para verlo, la luz de la mesita junto a la cama seguía encendida así que le facilitaba la acción.
- No quiero exponerte al peligro.
- Y yo no quiero que tú te expongas.
- No me hará nada, sé como manejarlo… -Yuuri frunció la boca al oírlo y volvió a recostarse en su pecho.
- ¿Cómo pudiste salir con un tipo tan peligroso?
- Nunca lo vi comportarse así, no sabía que era tan psicópata.
- Fue aterrador.
- ¿Verdad? –Víctor sonrió como siempre- auch –recibió un golpe en el pecho por parte del japonés- Yuuri, no me golpees, necesito cariño, no violencia.
- No tienes remedio –sonrió de lado sin entender como podía ser tan despreocupado. Pero el Víctor protector que conoció hoy lo enamoró aún más, si es que era posible- no te lo tomes como un chiste.
- No lo hago, pero no se puede vivir con miedo siempre. No tengo miedo a enfrentarlo, pero sí me da miedo que te haga algo.
- ¿Y si te hace algo a ti?
- ¿Volvemos a lo mismo? Ya te dije que no me hará nada, sé- fue interrumpido.
- Sí, sí, que no te hará nada a ti porque sabes como manejarlo –volvió a levantar su cabeza para verlo a los ojos con reproche- pero dijiste que no conocías esa parte psicópata de él. En verdad no sabes de lo que es capaz.
- No quiero que te preocupes –con una mano acarició con suavidad la mejilla del chico que estaba sin lentes- ya lo solucionaré.
- Y si… la única solución es que regreses con él… ¿Lo harás?
- Deja de hacer esas preguntas, no pienso separarme de ti.
- Y yo no podría estar bien sabiendo que estás con alguien como él y que te hace infeliz pero, ¿Estás bien conmigo? Él dijo que soy aburrido y nada atractivo, tiene razón pero…
- Pero nada. ¿Aburrido? Jamás la pasé tan bien con alguien, me divierto contigo, soy feliz a tu lado. Y lo de atractivo, santo dios, Yuuri, eres lo más sensual que vi en mi vida, dentro y fuera de la pista, me encanta mirarte.
Yuuri se sonrojó. Se armó de valor y depositó un suave beso en los labios de su entrenador, al verlo sonreír se animó a darle otro más largo, usando su lengua esta vez y siendo correspondido de inmediato. Al separarse se sonrieron con amor y Yuuri volvió a recostarse en su pecho.
Claro, Víctor era un hombre que nadie en el mundo querría perder, pero Yuuri era el único que conocía como era Víctor enamorado, lo dulce, amable y reconfortante que podía ser. Katsuki no iba a permitir que Alexei se llevara de su lado al hombre que amaba.
-.-.-.-
NOTAS:
Ahí va el mastodonte de Alexei. ¿Víctor habrá sido su Little Bitch? ¿Quién sabe? xD
Si mis cálculos no me fallan, el próximo capítulo será el último. Y sino, habrá dos más (pero lo veo menos probable).
Si alguien tiene alguna sugerencia de cómo solucionar este problema será bienvenida la ayuda.
¡Da svidániya!
