Capítulo 24: Edipo, el ángel que manipula los Hados.
Los tres invasores sobrevivientes de los cielos habían logrado atravesar con vida la quinta casa, el cosmos de Aioria de Leo se había extinguido tras un tremendo combate, siendo Edipo con una técnica llamada bifurcación del destino quién lo venciera.
Sendero de Leo a Virgo.
Los ángeles se encaminaban con velocidad a la casa de Virgo, la sexta casa del zodíaco, llegando a la mitad del recorrido.
—El león ha demostrado ser un cachorro, como pudo pensar que un solo humano podría contra tres ángeles… —sisea Ajax.
—¡Ahora sólo quedan seis horas…la llama de Leo acaba de extinguirse! —dijo Agamenón mirando al reloj de fuego que se encontraba en la enorme torre.
—Dejen que yo venza a Virgo, los veré más adelante… —tercia Edipo. —El santo de Leo nos ha hecho perder la ventaja temporal que teníamos, tenemos que intentar avanzar lo más rápido posible, por lo tanto yo enfrentaré a Virgo y ustedes prosigan a Libra…
—¿Qué tal si yo soy quién quiere enfrentarse a Virgo? —replica Agamenón.
—El santo de Libra ha peleado en la guerra santa pasada, dicen que es el más fuerte de los doce santos dorados, tal vez esa debería ser tu presa… —contestó Edipo intentando convencer a su camarada.
—Seguramente Libra ha de ser el más poderoso de los santos dorados, de acuerdo Edipo, tú pelearás en Virgo… —manifestó Agamenón.
Los ángeles retoman su veloz carrera a través de las escaleras en busca de la sexta casa del zodíaco.
Casa de Aries.
—¡El cosmos de Aioria ha desaparecido! —exclama sorprendido Hyoga.
—¡Mu! ¿Por qué no persigues a los ángeles que han atravesado Aries? —pregunta Shiryu.
—Porque confío en mis camaradas, además…son muchos nuestros enemigos y mi deber es detener a quién quiera atravesar Aries.
—¡No puedo creerlo! ¡Aioria también ha caído! —exclama Shun con voz entrecortada al tiempo que una lágrima se resbala de su mejilla.
Casa de Cáncer.
El santo plateado Alkes de Crateris llegaba a la cuarta casa tras atravesar la tercer casa, la de Géminis.
—Así que ésta es la casa de Cáncer, ¿acaso se encontrará vacía como la de Géminis? El cosmos de Máscara de la Muerte ha desaparecido y ni siquiera se encuentra su cuerpo… —inspecciona rápidamente el lugar y sigue su camino sintiendo que el cosmos de Aioria también había desparecido.
Casa de Virgo.
Los soldados del Olimpo entran al sexto templo, pronto sienten un cosmos cuasi divino, cada rincón del recinto se distorsiona en imágenes diversas, Ajax y Agamenón sienten una gran perturbación en sus ánimos, Edipo sigue con el mismo semblante de tranquilidad.
—¡Estas ilusiones! ¿Dónde está el enemigo? —pregunta Agamenón.
—Puedo sentir un cosmos gigantesco desde que entramos en esta casa... —sisea Ajax.
—Este hombre es llamado el más cercano a dios entre los santos de oro… —ilustra Edipo. —No pierdan la calma, tenemos que ganar tiempo, yo me encargaré de él.
—¿El más cercano a un dios? —dice Ajax sorprendido.
—Así es, su poder se destaca incluso entre los santos de oro, o eso al menos es lo que me ha dicho Ganímedes… —murmura Edipo.
Las imágenes incrementan su potencia de pronto, pero los ángeles mantienen en correcto equilibrio sus espíritus, Edipo enciende su cosmos haciendo que las imágenes se apacigüen.
—¡No caeremos en tus juegos Virgo!
—Sigamos, al parecer se encuentra al final de sus ilusiones… —aduce Agamenón.
Los ángeles celestiales corren hasta el final, dónde parece estar el guardián del templo, pero al llegar advierten que se trata de otra ilusión, que al desvanecerse muestra a los mismos sobre la palma de un Buda gigante.
—¿Y este chino gordo quién es? —pregunta Ajax con insolencia.
—No seas irrespetuoso, estamos parados en la palma de Buda… —explica Edipo.
—Quizá sea más llamativo pelear con Virgo que con Libra… —musita Agamenón.
—Ya acordamos que éste santo de oro es mío Agamenón. —recuerda Edipo.
—Aquellos que caminan por la palma de Buda se perderán para siempre en un camino infinito… ¿qué les hace pensar que alguno de ustedes podría combatir contra Virgo? —suena una voz haciendo eco.
—Bien Buda, o Virgo, o quién seas, ahora te obligaré a dar la cara… ¡TORMENTA TITÁNICA!
El ángel Ajax levanta su pierna flexionando su rodilla y descarga un puntapié con toda su fuerza en el suelo, el cuál se estremece y comienza a agrietarse, la imagen de Buda empieza a destruirse y de entre sus grietas brota sangre, entonces la imagen se desmorona y un mar de sangre se extiende alrededor de los ángeles.
—¿Qué es esto? —se asusta Agamenón.
—Otra ilusión… —sisea Edipo.
—Aquellos que lastiman a Buda deberán sufrir por su violencia y se ahogarán en el mar de sangre, para lavar su conciencia…
El río de sangre tenía inmovilizado a los ángeles, al tiempo que su nivel subía centímetro a centímetro cada minuto.
—¡No me puedo mover! —se quejaba Ajax.
—Contralar un río o un mar no representa problema para mí, sea éste de sangre o se encuentre en otro plano… ¡PRESIÓN DE LAS PROFUNDIDADES!
Agamenón abre los brazos a los costados y el mar de sangre se divide en dos, alejándose ambas partes entre sí hasta desaparecer.
De repente puede vislumbrarse nuevamente el templo de Virgo y a Shaka, levitando en forma de flor de loto, sus ojos permanecían cerrados, al tiempo que meditaba.
—Así que eres tú eres el guardián de la casa de Virgo… —sisea Edipo.
—Shaka, Virgo, Buda, o cualquiera que sea, ¿en que cambia? Así que ustedes son los enviados del cielo para acabar con Atenea…pues entonces no tengo más remedio que acabarlos, no lograrán moverme ni siquiera un centímetro del lugar en el que me encuentro…
—¿Crees que si te atacamos con todo nuestro enorme poder no perderás tu levitación? —se ríe Ajax. —¡Eso quiero verlo!
—Los acabaré a los tres, los tres sois mis enemigos, con su invasión abortada los dioses olímpicos no podrán llevar a cabo sus intentos malignos… —susurra Shaka.
—Ustedes los humanos no tienen la capacidad para cuestionar los mandamientos divinos, no entienden la verdadera sabiduría de los dioses… —contesta Edipo.
—Ustedes sois solo un par de perros falderos de Zeus.
—¿Cómo te atreves a hablarnos así a nosotros los ángeles? —tercia Agamenón. —Conoce el poder de mi gloria, el poder que me fue otorgado por mis dioses a los que tú blasfemas… ¡TORBELLINO DE FUEGO!
—¡KAHN!
Agamenón sujeta con fuerza su cetro, sus ojos brillan de color rojos como el fuego, una poderosa llama es expulsada hacia el santo de oro hindú, de la frente de éste último brota un símbolo, que crea un escudo de energía, el cual funciona como una barrera que va mermado el ataque del ángel, hasta desaparecer toda amenaza.
—¡Ni siquiera he sido capaz de alcanzar su cuerpo! —exclama absorto Agamenón.
—¿Ahora lo comprendes? No serán capaces de vencerme ni aún luchando todos juntos…
—¡Con uno de nosotros es suficiente…LLUVIA DE METEOROIDES!
Ajax desencadena al extender su brazo una violenta caída de meteoroides fulminantes, en una cantidad extrema, tratando de destruir la barrera de Virgo, sin embargo no cumplen su cometido, siendo el ataque completamente bloqueado.
—¡No lo creo! —dijo el mastodonte.
—Shaka, aunque tu barrera sea capaz de detener nuestros ataques tarde o temprano la destruiremos… —continúa Edipo. —Nosotros tenemos una misión que ignora el orgullo banal, estamos convencidos de los predicamentos de los sagrados dioses olímpicos y no dudaremos en unir nuestros cosmos para aniquilarte…
Los tres ángeles se ubican cerca, uno al lado del otro, encendiendo sus cosmos al unísono.
—Puedo vencerlos aún juntos… —replica Shaka.
—¡No sabes lo que dices…PRISMA DE LUZ!
—¡TORBELLINO DE FUEGO!
—¡LLUVIA DE METEOROIDES!
—¡KAHN!
Las técnicas de los tres ángeles se cruzan generando una explosión atómica en cadena, devastando por completo el templo de Virgo.
Cuando el polvo se dispersa pueda verse al hindú levitando sumido en su meditación, pero su casco ya no está en su cabeza y su armadura presenta serias grietas, la sangre brota escurriéndose de sus rodillas y brazos.
—Así que sigues Shaka… —expresa con tranquilidad Edipo.
—Tengo motivos mucho más importante que los suyos para seguir de pie, yo que he llegado al nirvana, alcanzando la verdad gracias a la iluminación, pienso que sus motivos son muy triviales comparados con los nuestros…
—¿Por qué luchas Virgo? —pregunta Agamenón.
—Un nuevo mundo se manifestará en el futuro, un nuevo paradigma dónde los dioses tendrán que hacer sus méritos para ser venerados, los hombres también tenemos algo de divino y eterno…
—Los dioses están lejos de tener el estatus divino… —contesta Ajax. —¡Sus espíritus están corrompidos por la corrupción y la maldad!
—No veo méritos en ustedes para sobrevivir a costa de los humanos, son tan míseros que defienden a quiénes se pueden defenderse más que nadie, ustedes no sois más que unos títeres del Olimpo…
—Tú no sabes de la benevolencia de Zeus, la verdad de las cosas refutan toda tu estúpida retórica, tu soberbia debe ser castigada… —dice Edipo mientras enciende su cosmos.
—¡Sus almas irán de paseo por un largo periplo…LOS SEIS MUNDOS!
—¿Qué es esto? —se pregunta perplejo un Ajax.
—¡El alma de Virgo está succionando la mía! —grita Agamenón.
Shaka libera una luz dorada que hace experimentar a los ángeles una caída sobre un enorme abismo, pero para sorpresa del santo dorado, Edipo estaba aún de pie, había bloqueado el ataque, no así los otros dos, los cuáles cayeron al suelo en estado de trance.
—Asombroso, has bloqueado una de mis técnicas especiales, pero tus camaradas vagarán sobre los seis mundos…
—Entonces los seis mundos a dónde han ido es… —trata de recordar Edipo.
—Los seis mundos son los sitios a los que eres enviado al momento de tu muerte, en otras palabras según tus pecados podrás ser enviado al asura, al infierno, al mundo de los humanos, al de las bestias y finalmente el cielo…
—Entonces traeré sus almas… —responde Edipo.
El santo dorado hace una mueca de sorpresa por el cosmos de su enemigo, Edipo crea un aura celeste a su alrededor, pronto los ángeles caídos se levantan algo aturdidos.
—Edipo… —susurra Ajax mientras vuelve lentamente en sí.
—¡Los ha traído de regreso! —dice sorprendido Shaka.
—Sólo les enseñe el camino…
—¡Nuestras alas nos pueden traer del fin del universo! —tercia Ajax.
—Dejen que yo me haga cargo de éste sujeto, se ha atrevido a injuriar en contra de lo más sagrado, yo sepultaré toda su ignorancia, tu féretro será tu casa guardiana Shaka, ustedes dos, Ajax, Agamenón, ¡vayan al templo de Libra!
—Dale su merecido, pero por nada te confíes… —advierte Agamenón.
—Enséñale todos tus poderes Edipo… —dice Ajax.
—¡PRISMA DE LUZ!
—Una técnica que ya he presenciado no funcionará en mí… —responde Shaka.
El ángel Edipo crea distintas refracciones de luz, que giran entre sí tratando de herir a su enemigo, el santo de oro bloquea el ataque con su mano, pero los otros dos ángeles aprovechan para huir.
—¡Han huido! —dice Shaka frunciendo el seño.
—Ellos han escapado, ahora la batalla es uno contra uno.
—¿Escapado? —Shaka se ríe moderadamente. —Ellos nunca escaparán de mí…
—¿Qué dices?
—Ellos estarán bajo mis engaños durante un tiempo, el tiempo necesario para acabarte…
—¡No debes subestimarme santo dorado…!
—¡CAZADOR DE DEMONIOS!
El aura del hindú crea una virgen que galopa un caballo, de sus espaldas salen ángeles celestiales que arremeten contra su enemigo, el cual cae al suelo.
. . .
Los otros dos ángeles buscaban la salida de las ruinas del templo de Virgo, moviéndose a la velocidad de la luz, aún no encontraban escapatoria.
—¡Siento que estoy corriendo en círculos…! —murmura Agamenón.
—¡Así es, que es todo esto! —Ajax se detiene.
—¿Qué es esto? El espacio tiempo… ¿qué son todas estas ilusiones?
—¡Aún no escapamos de Shaka entonces…!
En los alrededores pronto se ven terribles imágenes de carne lastimada, cuando los ángeles voltean a su alrededor se avecinan guerreros violentos y sanguinarios con máscaras, los cuáles portaban espadas.
—¡Todo esto lo hace el cosmos de Virgo! —dice Ajax mientras esquiva la embestida de uno de los guerreros.
—¡Este lugar es el Asura, no habíamos escapado de él después de todo, es el efecto posterior de sus seis mundos, este santo de oro merece ser llamado el más cercano a dios entre los mortales!
Los dos ángeles luchan espalda contra espalda, vencen a sus enemigos al cabo de unos segundos, pero a medida que estos caen y se desvanecen como si de fantasmas se trataran, más enemigos aparecen.
—¡Maldito Shaka…parece que estamos atrapados en su ilusión…! —se lamenta Agamenón.
—¡Mira eso Agamenón…!
—¿Qué? —voltea y observa al santo de Virgo levitando. —¡No es posible…! ¿Acaso ya ha vencido a Edipo?
—¿Están atemorizados…? —preguntó Shaka mientras suelta una risotada. —Nunca hubiera esperado que los ángeles fueran tan cobardes…
—¡Te haré tragar tus palabras…TORBELLINO DE FUEGO!
La técnica de Agamenón atraviesa el cuerpo del santo dorado como si fuera intangible, como si no estuviera realmente allí.
—¿Qué? Esto es…
—¡No comprendo, tu ataque lo atravesó como si fuera invisible…!
—Según parece que esto es una proyección, está creando todo esto para hacernos perder el tiempo…
. . .
Al mismo tiempo, en otro sector de las ruinas del templo de la virgen, Edipo seguía luchando contra Shaka.
—Los cosmos de Agamenón y Ajax están luchando, ¿pero contra quién? —se pregunta Edipo.
—Ellos serán derrotado pronto, no encuentran el modo de combatirme. —susurra Shaka.
—¡No puedes estar peleando con ellos si estás aquí conmigo! Y si lo hicieras, no tendrías el poder suficiente para derrotarme en un combate real…te derrotaré Shaka, los tres ángeles iremos juntos a Libra…además estás demasiado confiado y eso te costará caro, también cuento con poderes espirituales… ¡BIFURCACION DEL DESTINO!
El campo de batalla se empieza a distorsionar repentinamente, tres pirámides aparecen con una leyenda arriba.
—Esto es…las hermanas del destino… ¿acaso podrá éste sujeto manejar los hilos del destino?
—Así es, éstos son los portales del destino, a tu derecha Átropos… la inflexible, conocida como puerta de la muerte, al centro Láquesis…la suerte… y Cloto, la hilandera de la vida… cualquiera que elijas será tu fin, sea la muerte o quizás la desgracia, ahora mi cosmos está creciendo.
—Es inútil, tu técnica nunca podrá atravesar mi defensa, es capaz de detener cualquier ataque por más poderoso que este sea…
—Es una pena pero la bifurcación del destino no ataca físicamente…
—Aunque las consecuencias de un ataque sean espirituales, tu ataque debe ser inicialmente físico.
—Nadie, ni siquiera los dioses pueden romper con las cadenas del destino... es la fatalidad.
—No le temo a mi destino, yo que he alcanzado la verdad absoluta, jamás le tendría temor al destino…además no creo que un fanfarrón como tú pueda interpretar la voluntad de los Hados…
—Te mostraré que no soy un fanfarrón, recibe la bifurcación del destino…
El ángel extiende sus manos hacia arriba y una luz dorada se enciende en sus ojos, unos hilos se extienden atravesando la barrera de Shaka.
—Imposible, ha traspasado mi defensa como si fuera una técnica intangible… ¡estos hilos me están sujetando el espíritu, y no el cuerpo!
—¡Ahora espíritu de Shaka abandona el mundo real!
El espíritu del santo dorado es enviado hacia un extraño lugar.
—Este lugar es…no lograrás vencerme en el plano físico ni en el espiritual, estoy en Giudecca…pobre Edipo si cree que con algo así puede vencerme. Conozco el Hades de memoria… —murmura Shaka mientras sale del deshabitado castillo y se topa con una de las prisiones. —Este lugar luce muy diferente al Hades que conocí cuando vine con Atenea…
El santo dorado voltea y mira las almas errantes que vagan sin dirección, pronto una voz se oye, la cuál resuena haciendo eco desde los cielos.
—¡Esta ha sido su gran hazaña, que ha condenado a la humanidad…su sacrilegio, la alteración del orden cósmico, han roto las leyes de la vida y la muerte!
—Esa voz, Edipo…aunque está en el Santuario puedo escuchar su voz…
—Todas estas almas vagarán por siempre sin encontrar paz… ¿se dan cuenta de los que han hecho? Han desencadenado el Caos.
—Nosotros protegimos a todo el mundo, de haber vencido Hades el mundo hubiera sido sumergido en las tinieblas…la verdad no era aliada del emperador del Inframundo,
—Ahora veamos Shaka que prisión es la adecuada para ti, tal vez sea…sin dudas sería Cocytos, desgraciadamente para ti el Olimpo ha decretado que todo aquel que merezca caer en el Cocytos irá a parar en el Tártaro…
Repentinamente el espacio tiempo se distorsiona en el mismo Infierno y Shaka se ve en una caída libre, cayendo directo a la tormenta que cubre los cielos de Cocytos y que lo llevará directo al Tártaro. Virgo es atrapado en el remolino de la tormenta y cae al infierno en donde descansan los titanes.
—Acompañarás a Leo a las profundidades del Infierno…
Repentinamente Edipo siente que el cosmos de Shaka rodea los escombros que quedan del templo.
—¿Qué sucede…no dijiste que ibas a enviarme al Tártaro? —dice una voz resonando en el templo.
—¡Shaka! Con que has regresado, de verdad eres un temible rival… pero las pirámides siguen en tu horizonte, ¿cuál atravesarás ahora? Es imposible que salgas del destino que te tengo preparado…
—Edipo, el de las mil desgracias…me pregunto si la mala suerte te persigue o tú persigues a la mala suerte…
—Ya he purgado mis pecados, en la era mitológica las temibles Erinias, divinidades de la venganza, se encargaron de perseguirme y atormentarme por cada uno de mis errores, sin embargo fui salvado por los Hados…las hermanas del destino primero me han purificado y luego Zeus me bendijo y me acogió entre sus ángeles…
—Así que fuiste salvado por las hermanas del destino…
—Aprendí sus habilidades, y ahora voy a mostrarte un poco más de ella…
—Antes de eso te mostraré la técnica definitiva de Virgo…es tu fin… ¡TESORO DEL CIELO! —exclamó Shaka abriendo los ojos.
La circunferencia del campo de batalla comienza a llenarse de un enorme cosmos que mezcla imágenes religiosas.
—¿Qué es todo esto? —mira Edipo abrumado.
—¡El tesoro del cielo es la técnica que combina defensa y ataque en uno…!
—¡Ataque y defensa en uno!
El ángel intenta moverse en vano, todos sus músculos están paralizados.
—Es inútil…
—No…no puedo moverme… ¿Qué sucede?
—Tu sentido del tacto acaba de ser destruido, eso es lo que sucede…
—¿Cómo? ¡Eso es imposible!
—¡El tesoro del cielo es la verdad del universo…ahora destruirá tus cinco sentidos uno a uno!
—¡Demonios, no puedo sentir mi cuerpo…es imposible que pierda mis sentidos por su voluntad, no puede tener tanto poder!
—¡Pierde el sentido del olfato! —Shaka aprieta su mano y el ángel tiene problemas para respirar.
—¡Es increíble, en serio no puedo respirar!
—¡Estas acabado, no tendré misericordia contigo…estamos en una situación apremiante!
—¿Piensas que me quedaré de brazos cruzados esperando que pierda mis sentidos uno a uno…?
—No podrás oponerte…
—Mis ataques son espirituales, no necesito moverme para hacerlos…
La pirámide de Láquesis atrapa repentinamente con sus hilos el cuerpo de Shaka, quién es sorprendido, el ángel demuestra que seguía en pie de lucha.
—¡Puede atacar con su mente aún en pleno tesoro del cielo!
El alma de Shaka es enviado a un lugar en donde los colores se confundían, cuando ve en donde estaba apoyado se da cuenta que es una especie de hilo, del tamaño de una soga, el cual rápidamente se extiende.
—Esto es…ya comprendo…Láquesis representa el hilo que mide la longitud de la vida de las personas…
Una luz se vislumbra en el recorrido del hilo, abajo yacía el vacío mismo, el santo dorado recorre la luz bajo la influencia de cierta fuerza hipnótica.
—Así es Shaka, tú también caerás en la trampa de Láquesis…pues cuando termines el recorrido y saltes del último centímetro del hilo, sólo te espera la muerte, mi hipnosis no falla, aunque tampoco puedo moverme, el aún está parado, aunque su alma esté vagando en inciertos lugares… —pensaba Edipo sin emitir ningún sonido.
—¿Qué será esa luz…? —Shaka se detiene abruptamente. —Entiendo Edipo, tu hipnosis no me llevará al final, esto tampoco funcionará…esta Moira mide la longitud de la vida, así que el final debería de ser la muerte…de todas maneras tu técnica es simplemente una farsa, al igual que el Tártaro, en el cuál nunca estuve, de lo contrario me hubiera sido imposible regresar, todo es un truco mental…
Mientras tanto el ángel seguía paralizado en el mundo físico, tratando de reponerse para incorporarse más adelante con sus compañeros.
—¡Debo encender mi cosmos para moverme…pero parece que estoy atrapado!
De pronto una luz dorada resplandece en el rostro del ángel, el cual pierde la vista.
—¡No puede ser…! —pensó Edipo.
—Todavía no comprendes, volveré de todas tus puertas, soy inmune a tu técnica, ahora sólo te queda el sentido del gusto y el oído… ¿por cuál quieres continuar?
—Es increíble, ha superado la pirámide de la suerte…ya sólo le queda una sola puerta, debo asestarla cuanto antes…
—Tus engaños ya no surten efecto… ¡pierde el sentido del gusto!
El ángel pierde el penúltimo de sus sentidos, sólo le queda con el oído.
—Estoy perdido, pero debo atacarlo con mi última bifurcación del destino… —reflexiona.
La pirámide de Cloto extiende sus hilos y succiona a sus profundidades al ateniense.
—¿Qué son todas estas hebras, son tan solo hilos?
Los hilos se abalanzan contra el cuerpo de Virgo y lo transportan a un oscuro lugar en donde la oscuridad se esparcía rápidamente.
—¡La oscuridad de Cloto te conducirá al desasosiego! —pensó Edipo.
—¿Piensas derrotarme con oscuridad…?
En las ruinas de templo de la virgen en donde estaba Edipo se empiezan a desmoronar las pirámides, todo es bañado por la luz de Shaka y la oscuridad es eliminada.
—Ha destruido las tres puertas del destino, nunca le habían hecho esto a mi gran técnica… —reflexionaba Edipo mientas estaba paralizado.
—Ese fue tu último intento, tu fin ha llegado, tu último sentido será arrebatado… ¡TESORO DEL CIELO!
La técnica arremete contra el ángel, que cae vencido finalmente, habiendo perdido el último de sus sentidos. Shaka se acerca caminando al ángel lentamente, lo sujeta con una mano y con la otra mano le atraviesa el corazón.
—Otro ángel ha caído, ya sólo quedan dos, hace un rato escaparon de mi ilusión, ya deben estar camino Libra…
Casa de Leo.
El santo de Crateris llega al quinto templo y se topa con Aioria, el cual yacía inconsciente, el primero se acerca y sin perder tiempo abre la caja de Pandora de su armadura de plata y vierte el agua en su tótem para dar de beber al león. Las heridas del cuerpo de Aioria sanan pero sigue inconsciente.
—¿Por qué no volverá en sí? —continúa Alkes. —Aún está vivo, pero es como que su mente no lo sabe…
Repentinamente el santo de Leo vuelve en sí, abriendo sus ojos con dificultad.
—¡Aioria, estás bien!
—Pensé que me encontraba en el Tártaro, pero al parecer ha sido un sueño…
Monte Olimpo.
Templo de Júpiter.
En el más imponente de los palacios del Olimpo, los dioses estaban en un banquete tomando néctar y comiendo la ambrosía.
—¡Los ángeles han atravesado la casa de Virgo…no puedo creer que Egeo, Diomedes e incluso Edipo hayan sucumbido! —se lamenta Hera.
—No debes preocuparte, también han muerto dos santos de oro… —susurra Zeus con tranquilidad.
—No deberíamos confiarnos…Atenea debe tener un plan bajo el brazo… ¡esa maldita descarada es muy astuta! —manifiesta Hermes.
—Lo que dice Hermes es cierto…Atenea es la diosa de la guerra después de todo, pero no entiendo como simples mortales tienen la osadía de enfrentar a los mismos dioses… ¿tú qué piensas Ganímedes…? Tú has sido un santo en el pasado… —pregunta Apolo.
—No deberían subestimar a los santos, sus cosmos son capaces de lograr milagros… —contesta Ganímedes recordando a antiguos camaradas de gran poder.
—Ganímedes… ¿de verdad crees que ellos representan una amenaza para los planes olímpicos? —repregunta Apolo.
—Seguramente…
El dios del sol mira al ángel con una mirada brusca.
—¡Suficiente los dos! —sentencia Zeus.
—Quizás Ganímedes tenga razón… —murmura Hera.
—Hay que ser precavidos como dice Hermes…
Zeus se observaba confiado, a pesar de que más de la mitad de sus enviados habían caído y aún quedaba la mitad del recorrido.
