Capítulo 54: ¡El eterno brillo del Sol!

La última guerra santa continuaba, en el templo olímpico de Atenea, Shion de Aries y Kanon de Géminis se enfrentaban a dos ángeles, Jasón y Erictonio respectivamente, mientras tanto en el mismo recinto, la diosa de la sabiduría se encontraba con sus fuerzas vitales disminuidas, por eso era custodiada por Kiki de Buril, Marín de Águila y Gliese de Cáncer.

Seiya de Pegaso, Shun de Andrómeda, Shiryu de Dragón y Hyoga de Cisne arribaron al templo del Sol y tras encontrarse con Apolo encendieron sus cosmos al infinito, sus armaduras de bronce volvieron a convertirse en armaduras divinas, una nueva prueba aguardaba a los santos de la esperanza…

Templo de la Sabiduría.

La batalla entre Erictonio y Kanon continuaba con ferocidad.

—¡Te enterraré en el templo de tu diosa, tienes que considerarlo un honor! —exclama el ángel.

—Estoy seguro que el cosmos de este hombre es comparable al de Radamanthys de Wyvern, pero… —dice Kanon con una sonrisa de sobriedad.

Erictonio se abalanza sobre su enemigo y lanza varias patadas que al ser efectuadas despiden una chispa de lava, Kanon estira su brazo y abre la palma de su mano, todo los golpes son detenidos de forma impecable.

—¡No me subestimes idiota!

—¿Cómo lo hizo…?

—¡Siente como explotan las estrellas…EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!

El santo de Géminis extiende sus dos manos a los costados creando planetas y enormes estrellas, luego extiende su mano derecha hacia adelante, pronto se siente un sonido ensordecedor, tanto Jasón como Shion que estaban combatiendo, voltean.

—¡Ten cuidado Erictonio! —advierte Jasón.

—¡La técnica de Pólux…! —exclamó Erictonio.

La explosión de galaxias cae sobre Erictonio, quien enciende su cosmos tratando de quemarla con el mismo, el cual irradiaba lava. Tras unos segundos puede verse al ángel agachado con algunas heridas inesperadas.

—¿Qué pasó? Mi piel no ha sido herida, pero…

—¡He dañado tus órganos internos, el impacto de la explosión de galaxias es muy destructivo!

Al mismo tiempo el otro combate entre Jasón y Shion seguía su curso, se trataba de un duelo muy igualado, donde ambos conocían las técnicas del enemigo.

—¡Tengo que vencerte Shion! ¡EXTINCIÓN DE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS!

—¡Veamos quién usa mejor esa técnica…EXTINCIÓN DE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS!

Tanto el ángel como el santo abren sus dos brazos a los costados y generan una potente luz que se extiende en una asombrosa vertical, tras la violenta colisión puede verse al ángel en el suelo, herido.

—Parece que la victoria me pertenece… —murmura Shion.

—Que confiado eres. —Jasón se ríe y se pone de pie. —Unas leves heridas no son suficientes para mí…

—¡Serás tragado por la luz…EXTINCIÓN DE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS! — gritó Shion.

—¡Tonto, estaba esperando que hagas eso…VIENTO DE POLVO ESTELAR! —responde Jasón esbozando una sonrisa.

Alrededor del santo de Aries se manifiesta un remolino de cosmos abrumador, unas estrellas giran arrastrando fuertes vientos, que absorben la extinción estelar para nutrir su torrente.

—¡Esa técnica…MURO DE CRISTAL! —intentó detener su muerte Shion.

El remolino de estrellas embiste el muro de cristal, destruyéndolo por completo y atrapan violentamente al santo de oro en sus corrientes, quien luego termina por caer duramente al suelo.

Shion se levanta con grandes dificultades y advierte que había resultado golpeado en varios puntos de su armadura dorada, la cual yace agrietada y rasgada, pese a la reciente reparación que hizo a su armadura en la Fragua de los dioses. Jasón esboza un rostro lleno de determinación y suelta una pequeña carcajada.

—Que gran técnica, pero todavía no me vences… —dice Shion entrecortado.

—Estás afrontando tus últimos momentos Aries…

En el otro combate el ángel guardaba un as bajo la manga.

—¡Kanon de Géminis, usaré otra de mis técnicas!

El ángel Erictonio hace arder su cosmos cada vez más, detrás de él puede verse la imagen aterradora de un híbrido mitad humano, mitad serpiente, levanta luego su mano y se empieza a formar un remolino de lava que toma la forma de una jabalina, que tenía en la punta una extraña forma de serpiente.

—¡Qué demonios…! —dijo Kanon entre el desconcierto.

—¡IMPERIO DEL REY!

El santo de Géminis se prepara para contrarrestar el ataque, el ángel lanza la jabalina hacia adelante pero su adversario esquiva con gran agilidad la amenaza, pero Erictonio no se rinde y lanza una y otra vez su jabalina, la cual reaparecía cada vez que la arrojaba, finalmente una jabalina se clava en la pierna del ateniense, que grita con gran dolor, luego recibe otra en su brazo y una tercera arremete contra su pulmón pero la esquiva milagrosamente.

—¡Es increíble cómo te resistes, pero con tu pierna herida no tienes posibilidades!

—¡Ya he presenciado esa técnica, ahora no funcionará!

—¡Eso quiero verlo…IMPERIO DEL REY!

Erictonio forma nuevamente una jabalina de lava con su mano y la arroja violentamente hacia Géminis.

—¡OTRA DIMENSIÓN!

Kanon crea un portal de tiempo espacio, la jabalina es succionada a lo más profundo del portal dimensional.

—¿Lo ves ahora? —dijo el santo de oro mientras se ríe a carcajadas.

—Eres verdaderamente un idiota… —contesta Erictonio con una sonrisa.

—¡Cuidado Kanon, atrás tuyo! —advierte Shion con un grito.

Repentinamente la jabalina aparece viajando a través del tiempo espacio, el santo de Géminis al escuchar el grito de su camarada consigue esquivar parcialmente el ataque, pero la jabalina consigue dar en su brazo, que es atravesado y luego una explosión ardiente estalla en su extremidad, volándolo su brazo en pedazos, el dolor era aterrador.

—¡Kanon! —gritan Shion, Kiki, Marín, Shaina y Gliese al unísono.

—¡Confiaste mucho en tu poder, estás acabado, si no fuera por tu compañero ahora estarías muerto, culpa de él ahora tendrás que sufrir más…! —expresó Erictonio con desprecio.

—¡Kanon, resiste! —dijo Shion.

—Tranquilo, pronto morirás, habrá que ver si primero te desangras o si sucumbes por el dolor… —expresó Erictonio.

El santo de Géminis se toca la raíz de su brazo, la cual chorreaba sangre, gritando de dolor hace arder su cosmos y quema su carne para cauterizar la herida.

—¡Los santos de oro después de todo son de admirar! —dice Jasón observando a Kanon.

—Los santos estamos dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias… —contestó Shion a su adversario.

—Shion, continúa tu combate, yo terminaré el mío… —responde Kanon.

—¿Qué dices? Pareces no ver la realidad…jamás podrías vencerme con un solo brazo… ¡yo terminaré el combate ahora! ¡IMPERIO DEL REY! —gritó Erictonio dispuesto a terminar la contienda.

El santo de Géminis enciende su cosmos, el ángel lanza la jabalina hacia adelante pero su adversario usa la otra dimensión para abrir cientos de portales, que lo engullen y comienzan a engullirse entre sí cada dimensión, la jabalina entra en una de las dimensiones y repentinamente sale en dirección a su ejecutante, quien es sorprendido y no puede esquivar su propio ataque, pero este resbala en su piel, sin dañarlo.

—Me ha sorprendido tu contraataque, es una lástima que haya sido completamente inútil, y ahora donde estás… ¿acaso has huido como un cobarde?

Repentinamente el santo de oro aparece detrás del ángel y apunta a este con el dedo índice sobre su nuca, finalmente éste último queda inmovilizado de la cabeza hasta los pies.

—¿Qué pasa? No puedo moverme…

—He inmovilizado todo tu cuerpo con mi puño demoníaco, ahora estás atado de pies y manos… ¡muere! ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!

El santo de Géminis expande su mano y hace un veloz movimiento al frente, una portentosa explosión de planetas y cuerpos celestes arremeten con el indefenso ángel.

—¡Espera maldito…REVOLUCIÓN DE POLVO ESTELAR!

El ángel Jasón intenta intervenir en el otro combate, para lo cual levanta sus manos y tras un revoloteo de estrellas lanza su técnica sobre Kanon, con el objetivo de evitar la muerte de Erictonio.

—¡No tienes por qué intervenir! ¡MURO DE CRISTAL!

El santo de Aries crea una pared de cristal y el ataque regresa sobre su enemigo, que cae violentamente al suelo, finalmente la atroz explosión de galaxias alcanza el cuerpo de Erictonio y tras un increíble estallido su gloria comienza a resquebrajarse hasta ser destruida por completo, al instante su cuerpo explota, tras unos segundos Kanon se desploma al suelo.

—¡Erictonio! —gritó Jasón perplejo.

—¡La explosión de galaxias es una técnica demoledora, me pregunto si Kanon sobrevivirá…! —pensaba Marín.

—¡Kanon, ahora me toca a mí, comenzaste como un traidor y terminaste como un héroe entre los santos! —pensaba Shion. —Jasón, ahora caerás tal cuál como ha caído Erictonio…

—Primero te acabaré a ti, luego me encargaré de tu diosa… ¡muere…VIENTO DE POLVO ESTELAR!

El ángel Jasón levanta su mano y alrededor suyo comienzan a brotar brillantes estrellas, luego cierra sus ojos, una tormenta comienza a desencadenarse repentinamente arrastrando consigo las estrellas y arremetiendo contra el ateniense.

—¡El muro de cristal no ha funcionado, entonces…EXTINCIÓN DE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS!

El santo de Aries separa sus manos y genera una violenta descarga de luz, que intenta succionar la técnica enemiga, pero la tormenta de estrellas arrastra violentamente a su técnica, finalmente el ateniense cae duramente al suelo, con todo su cuerpo ensangrentado.

—¡Shion! —gritan al unísono Kiki, Marín y Shaina.

Gliese de Cáncer se separa del grupo y se pone frente a Jasón, dispuesto a batallar y proteger a su diosa.

—Espera Gliese… —dice Shion entrecortado, al segundo logra ponerse de pie con dificultades. —No intervengas…

—Tú sigues… —murmura Jasón.

—Juro que te venceré Jasón… —responde Shion con convicción.

—¡Estás acabado! Usaré mi técnica máxima una vez más y esta vez morirás…

El ángel levanta su mano y alrededor suyo comienzan a brotar brillantes estrellas, el santo de Aries inesperadamente copia los movimientos del ángel y unas estrellas brillantes comienzan a revolotear.

—¿Acaso quiere usar la técnica del enemigo ahora? —reflexionaba Gliese silenciosamente.

—¡Estúpido, quieres apropiarte de mi técnica, nunca lograrás usar mi técnica mejor que yo…!

Los dos enemigos cierran sus ojos, dos tormentas comienzan a desencadenarse repentinamente, arrastrando consigo las estrellas.

—¡VIENTO DE POLVO ESTELAR! —grita el ángel.

—¡VIENTO DE POLVO ESTELAR! —exclama el santo.

Las dos tormentas generan una violenta colisión, los demás presentes son arrastrados violentamente contra la pared, una violenta nube de humo se genera tras el potente choque de estrellas y tormentas, ambos contrincantes se encuentran de pie.

—Es increíble Shion, has logrado lo imposible, mereces portar la armadura dorada de Aries…

El ángel sonríe y luego cae desplomado al suelo, su cosmos desaparece, Shion tambalea y cae de rodillas, pero apoya su mano en el suelo.

—¡Lo has conseguido Shion! —expresó Gliese.

—¡Increíble, este es el poder del maestro de mi maestro! —manifestó Kiki conmovido.

Templo del Sol.

Los cuatro santos divinos se encontraban a punto de dar inicio al combate contra el temible dios solar.

—¡METEOROS DE PEGASO!

Seiya traza con el movimiento de sus dos brazos los quince puntos estelares de la constelación de Pegaso, con su puño cerrado lanza un movimiento frontal, las estrellas fugaces son disparadas con enorme violencia, son más de un decallón de ellas.

—Pegaso, ya conozco tus técnicas desde aquella batalla en el Santuario…

La deidad aparece y desaparece como el Sol, finalmente todas los meteoros se unen atacando con precisión al objetivo. El dios es interceptado por el cometa de Pegaso, pero ésta estira sus dos manos hacia adelante, deteniendo el cometa con dificultad, pero resulta arrastrado medio metro, finalmente en sus manos desaparece todo rastro de la técnica del ateniense.

—¡Me has sorprendido Seiya, pero nunca serás capaz de vencerme! Seguramente esto es debido a que liberaron a la esperanza que se encontraba cautiva en la Caja de Pandora…

—¡Aunque no entiendo cuál fue la ayuda que recibimos al abrir la Caja de Pandora, si eso sirve para que te derrotemos bienvenido sea! —exclama Seiya.

—Ni aún con la esperanza libre los humanos tienen oportunidad contra nosotros, los dioses olímpicos…

El dios señala a Pegaso con su índice, repentinamente una horda de rayos de luz solar salen disparadas contra el humano, el cual cae violentamente al suelo.

—¡Seiya…CADENA NEBULAR! —grita Shun.

La cadena se detiene bruscamente cuando se acerca a centímetros de su cuerpo.

—¡Yo también puedo manipular esa poderosa cadena con mi cosmos…vuelve con tu dueño!

Un brillo sale de los ojos del dios y la cadena regresa golpeando al santo de Andrómeda, quién yace tumbado en el suelo, con mucho dolor.

—¡Shun! Apolo, recibe mi ataque que supera el cero absoluto… ¡EJECUCIÓN AURORA!

El Cisne divino levanta sus brazos sobre su cabeza entrelazando sus dedos y conformando una vasija, rápidamente baja los brazos a la altura de su pecho y dispara un potente torrente de aire congelante, pero cuando llega a las inmediaciones del dios el aire congelante se evapora.

—¡Mi ráfaga glacial parece derretirse, es increíble!

—¡Es imposible congelar las llamas del Sol, no seas insensato!

Apolo genera en la palma de su mano una bola de energía solar y luego la arroja, el Cisne concentra su cosmos y consigue congelar la esfera solar, luego lanza un puñetazo contra la energía congelada, la cual estalla en miles de pedazos, el dios queda sorprendido.

—¡Hyoga ha congelado las llamas del Sol! —expresó Shiryu sorprendido.

—¡Magnífico Hyoga! —felicita Seiya.

—Dijiste que tus llamas no pueden ser congelada…parece que te equivocaste…—susurra Hyoga.

—Que un mortal haga semejante proeza es admirable, ahora quiero ver que hacen con mi poder a su máximo nivel.

El dios se ríe y enciende su cosmos, pronto una luz rojiza comienza a emanarse por todo el recinto.

—¡Lo atacaré antes que use su poder…LOS CIEN DRAGONES SUPREMOS DE LUSHAN!

El Dragón divino extiende sus dos manos hacia adelante, generando grandes haces de luz verde, que emulan las fuerza de feroces dragones, estos al acercarse contra el dios se disipaban hasta desaparecer.

—Incrementamos el nivel Dragón, ahora ya no podrán hacer nada…

—¡No nos daremos por vencidos…TORMENTA NEBULAR!

El santo divino de Andrómeda enciende su cosmos al máximo, invocando un viento nebular a su alrededor, a continuación empuja el viento con un movimiento de su brazo derecho, el dios atrae toda la tormenta en su mano y luego la mueve a un costado, la tormenta nebular destruye la pared del palacio y sigue su curso.

—¡No puede ser…! —balbucea Shun.

—Aunque sin dudas su poder se ha incrementado desde que abrieron la Caja de Pandora, puesto que el cosmos que brota de sus cuerpos se inspira a través de la esperanza y esa siempre ha sido su inspiración, ahora que está liberada cualquier guerrero que lucha aferrado por ese sentimiento podrá superar sus propios límites, lo que no entienden es que el límite de los dioses está más allá de cualquier límite que puedan superar los mortales ¡es hora de la rendición…les borraré la esperanza de su corazón! ¡Sientan el poder del Sol!

El dios coloca sus manos al frente, juntando sus palmas, de ellas emergen una poderosa estrella brillante, que lo ciega todo, atrayendo a sus rivales a su núcleo.

—¡¿Qué es esto?! —pregunta temeroso Shun.

La estrella empieza a cambiar su color, de ese dorado blancuzco empieza a tornarse roja y comienza a expandirse, tal como una estrella lo hace luego de haber quemado todo su hidrógeno, para ponerle fin a su etapa conocida como fase principal, donde absorbe a los cuerpos celestes más cercanos, para empezar a quemar su helio, convirtiéndose en una gigante roja. La mortal técnica del dios comienza a atraer a los santos a una muerte segura en el interior de la estrella.

—¡Una extraña fuerza me está jalando! —se quejó Seiya. —Es como aquella vez en el Santuario…

—¡No puedo resistirla! —se lamentaba Hyoga.

Finalmente los santos son envueltos en una portentosa explosión de la gigante roja, una onda de choque en cadena se desencadena.

—Punto final, ahora Atenea sólo depende de sí misma…

Apolo voltea para retirarse, pero entonces siente que el cosmos de uno de los santos aún se mantiene encendido, gira y puede ver al santo de Pegaso, poniéndose de pie con gran esfuerzo, su armadura a pesar de las grietas contuvo el impacto.

—¿Cómo puedes estar vivo después de recibir mi ataque?

Tras unos segundos los otros tres santos divinos también se ponen de pie, encendiendo sus brillantes cosmos.

—Nuestras armaduras fueron reparadas en la Fragua, usando las herramientas de Hefesto… —explica Shiryu.

—Ahora entiendo… —susurra el dios.

—¡Todavía no has ganado Apolo…COMETA PEGASO!

El santo de Pegaso da un imponente salto, levitando en el aire con sus alas, su cosmos arde al máximo, con su puño cerrado comienza a girar sobre sí mismo convirtiéndose en un auténtico cometa y golpeando al dios en su abdomen, generando que esta retroceda varios metros.

—¡Maldito la pagarás!

El dios incrementa su cosmos a un nivel inconmensurable, en los alrededores de los cuatro humanos puede verse unas portentosas llamas, las cuales se habían generadas por la elevada temperatura, tras un enorme resplandor provocado por el cosmos del dios sol, Pegaso, Andrómeda, Dragón y Cisne caen desplomados en el suelo, sus armaduras habían aminorado el ataque, pero sus fuerzas mermaban rápidamente.

—¡Es hora de brindarles una muerte instantánea, ya no sentirán más dolor!

Apolo levanta su mano, en su palma puede sentirse una energía rojiza, apunta a sus vencidos adversarios, pero cuando estaba a punto de atacar unas plumas anaranjadas se clavan en su mano.

—¿Qué es esto? Ha ese cosmos, eres tú…recuerdo ese cosmos tan agresivo…

Un aura surge de las llamas del propio Apolo, podía verse la figura de un ave de fuego, tras unos segundos aparece otro de los santos divinos.

—¡Así es, yo soy Ikki de Fénix, seré tu rival desde ahora!

—No me has podido vencer en el Santuario y tampoco lo lograrás en este templo del Sol…

—¡No vine a este lugar para hablar…ALAS LLAMEANTES DEL FÉNIX!

Ikki aletea con sus brazos, que se envuelven en llamas, llevándolos luego al centro para luego lanzar un golpe hacia adelante con uno de sus brazos, liberando una ráfaga de fuego en forma de ave, el poder del ateniense queda detenido de cara a su adversario, pero la técnica seguía en plena actividad, el dios frunce el ceño y luego acumula todo el poder de Ikki en su mano para regresarlo luego, el santo divino cae duramente contra un pilar, que es destruido, pero vuelve a ponerse de pie, su cosmos sigue elevándose.

—¡Eres tenaz como un Fénix, pero tu poder es insuficiente…!

—¡Mis alas divinas son capaces de destruirlo todo…ALAS LLAMEANTES DEL FÉNIX!

El santo divino levita en el aire y levanta sus dos manos, una poderosa corriente de aire y llamas lo rodean, luego expulsa sus manos hacia adelante y una imponente ave de fuego cósmica ataca al dios, la técnica queda suspendida a centímetros del dios solar.

—¡Aunque hayas incrementado tu cosmos eso no servirá para vencerme!

Las alas llameantes crecen poco a poco haciendo retroceder al dios, quién se ve sorprendido hasta ser golpeado en su hombro, pero se mantenía de pie.

—¡Imperdonable Fénix!

Tras unos segundos los santos que se encontraban inconscientes vuelven en sí, solamente tienen fuerzas para mirar el combate desde el suelo.

—¡El cosmos de Apolo es cada vez más poderoso! —dijo Seiya.

—¡Cuidado Ikki! —advierte Shun.

—¡Fuiste demasiado lejos mortal, tu sacrilegio es infinito!

El dios coloca sus manos al frente, juntando sus palmas y de ellas emergen una poderosa estrella brillante, que lo ciega todo, atrayendo a Ikki a su núcleo.

—¡Su cosmos me está atrayendo, no puedo liberarme!

—¡Cuidado hermano, tu armadura no ha sido reparada por las herramientas de Hefesto!

El santo de Andrómeda ataca al dios con sus cadenas, pero Apolo levanta sus dos manos hacia arriba, surgiendo del suelo fulminantes flamas que levantan por los aires a Seiya, Shun, Hyoga y Shiryu, quienes terminan por impactar contra el techo, cayendo luego al suelo.

—No deben intervenir, el primer juicio divino será contra Fénix por insolente…

La estrella empieza a cambiar su color, de ese dorado blancuzco empieza a tornarse roja y comienza a expandirse, tal como una estrella lo hace luego de haber quemado todo su hidrógeno, para ponerle fin a su etapa conocida como fase principal, donde absorbe a los cuerpos celestes más cercanos, para empezar a quemar su helio, convirtiéndose en una gigante roja. Finalmente se genera una calamitosa explosión rojiza, el dios está seguro de su victoria.

—¡Ikki! —gritan Shun, Seiya, Hyoga y Shiryu al unísono.

—Fénix, ahora iré por tus compañeros…

Apolo se dirige a tomar las cabezas de las otras amenazas, pero repentinamente detrás de él se levantan unas llamas.

—¿Qué? No es posible…

Las llamas ardían cada vez con mayor intensidad, Ikki sale de ellas con múltiples heridas, sin armadura.

—Sigues vivo, es imposible, pero has perdido tu armadura divina, lo cual es una muerte segura…

—¡Apolo! Estás equivocado…

El santo vuelve a encender su cosmos, la armadura del Fénix comienza a reconstruirse sola, manteniendo su divinidad.

—¿Una Armadura inmortal?

—¡La armadura del Fénix puede resucitar de sus propias cenizas, como el ave Fénix!

—Entiendo…les diré algo humanos, estoy cansado de estos juegos, esta vez tomaré sus vidas, ténganlo por seguro…

El dios saca de entre sus corazas un arco plateado, el cual brillaba de forma celestial.

—¡Ese arco…emana un poder sin igual! —dijo Ikki con temor.

—Siéntete orgulloso, serás sepultado por mi arco celestial. ¡Muere!

Apolo tensa el arco y dispara la flecha, la cual se convierte en una sola luz que se dirige hacia el corazón del ateniense pero ésta termina desviándose en su trayectoria y cayendo a un metro de su enemigo, perforando sobre el suelo, en donde deja un enorme cráter.

—¿Quién ha interferido? —exclama Apolo irradiado de odio.

—Una voluntad más alta que la tuya en este sitio sagrado… —resonó la voz en todo el recinto.

—No puede ser, uno de los tres dioses con mayor jerarquía en el Olimpo…

—Así es, yo el señor de los mares acabaré con el reinado de Zeus…

A espaldas de Poseidón aparecen sus siete generales, los santos y el dios del sol miran perplejos lo acontecido.

¿Qué intenciones tendrá el emperador de los mares en esta última guerra santa?