Disclaimer: The Legendof Zelda y todos sus productos oficiales son una marca registrada de sus respectivos dueños y de Nintendo. Lo escrito aquí está hecho por el mero propósito de entretener y por amor al arte, sin buscar ninguna remuderación a cambio.

Nota de Autor: AVISO, este fic está escrito con variantes de los nombres de los personajes alternando entre los nombres oficiales en inglés y los españoles.

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2. Comienzan las obras del castillo

Habían pasado algunos meses desde que volvió a Ordon. Su vida había vuelto a la rutina de siempre, y en parte le aburría después de todas las aventuras que había vivido. En ese momento se encontraba vigilando a las cabras en la granja. O por lo menos, debería estar haciéndolo. Se había quedado dormido mientras disfrutaba de la fresca brisa del lugar, algunas veces le pasaba.

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"Se encontraba inmerso en un mundo extraño y tétrico. Oía voces, pero no sabía cómo, creía haberlas escuchado antes. Miró a su alrededor, y se encontró unas siluetas oscuras en el suelo, parecían tener forma humanoide. Otra silueta sombría apareció, pero esta vez presentaba un aspecto más grande y terrorífico. Él se asustó, no tenía nada con qué hacerle frente, se encontraba indefenso. Y esa sombra se acercaba poco a poco, amenazante. De repente, oyó el llanto de un niño pequeño y una luz cegadora de inmenso poder alejó aquel ser y lo envolvió todo..."

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Despertó alarmado, su respiración era agitada, y con razón, aquella pesadilla no era como otras que había tenido, esta era especial...

Recordaba que cuando era pequeño, solía tener esa misma pesadilla. Hacía bastante tiempo que no la tenía, y nunca le encontró un significado. ¿Por qué, después de tantos años, había vuelto a tener esa extraña pesadilla? No lo entendía...

Mientras él intentaba tranquilizarse, no se había percatado de la presencia de su buen amigo Braulio.

-Pensé que me ibas ayudar a meter las cabras en el establo, pero al final lo he tenido que hacer yo. Te has vuelto a dormir...-le dijo recriminándole un poco el hecho de que se hubiera quedado dormido.

-¿Eh? ¿Por qué has reunido a las cabras ya? Todavía es muy temprano.

-¡Ah! Bono quiere que nos reunamos todos, parece ser que alguien ha llegado con noticias importantes desde la Ciudadela.

-¿Y quién es?

-No lo sé, sólo pude ver un carro y un caballo negro aparcados delante de la casa de Bono.

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Tardaron poco en llegar a la aldea, donde todos estaban ya reunidos alrededor del carruaje de aquel visitante, aunque todos parecían conocerle ya de sobra...

-¡Oh, muchacho! ¡Cuánto tiempo! ¡Si hasta parece que has crecido y todo!-le saludó con gran entusiasmo Telma.

-Bueno, ahora que estamos todos, ¿Podrías decirnos el motivo de tu visita? -le habló Bono con un semblante serio y con los brazos cruzados.

-¡No te impacientes, hombretón! Me imagino que sabréis que las obras de reconstrucción del Castillo de Hyrule empiezan en pocos días ¿Verdad? -les dijo con un tono sarcástico.

-¡Quée! ¡Nadie nos había dicho nada! ¡Maldita sea, siempre soy el último que se entera de estas cosas! ¡Iré a la Ciudadela a quejarme de esta desinformación constante! ¡No puedo permitir que sigan ocurriendo estas cosas en mi pueblo! -gritó muy furioso el alcalde Bono, que de por sí estaba de malas pulgas ese día.

-¡Es increíble! ¡Pero si la noticia se sabía desde hace semanas! ¡Incluso las regiones más apartadas del reino están enteradas! Esto es lo que pasa cuando se vive en un lugar tan pequeño y apartado...-Telma no daba crédito a lo que estaba viendo- Ahora vayamos al grano...he venido porque estoy reclutando gente que se ofrezca voluntaria a trabajar en las obras, y ya he reclutado a muchos en la Ciudadela y en Kakariko -todos se quedaron expectantes tras lo que acababa de decir- Como líder de la Resistencia, mi deber es devolver la gloria pérdida al reino tras la invasión. Es importante que todos colaboremos en la reconstrucción del símbolo de la nación, su castillo. Además, ya no llegan tantos visitantes como antes, y el comercio en la Ciudadela se está viendo afectado, incluyendo mi taberna...-aquel discurso, exceptuando lo último, no lo habría dicho mejor ni un político.

Al principio, hubo algunas discusiones sobre quiénes irían a la Ciudadela, ya que no podían ir todos. Algunos, como Braulio, Uli y Petra, se ofrecieron a quedarse desde el principio, ya que alguien tenía que cuidar de las cabras, los niños y el huerto. Bono y Sancho irían obligados, ya que eran el alcalde y el carpintero de Ordon respectivamente. Rusl y Link se ofrecieron de inmediato, ellos también eran miembros de la Resistencia. Y tras la típica discusión de Otilia contra su marido Hanch sobre quién debería quedarse a cuidar de la tienda y de su preciosa niñita, ella acabó ganando, como siempre...

-¡Está decidido! Nosotros seremos los voluntarios que vayamos a la Ciudadela representando a Ordon -dijo señalando al grupo.

-¡Eh! ¿Y yo qué, papá? ¡Yo quiero ayudar también! -se quejó Ilia de que no la hubiese señalado también.

-Ilia, como hija del alcalde, tu deber es quedarte aquí y tomar el mando mientras yo no estoy -dijo seriamente Bono.

-¡Venga, no seas así! Creo que no les pasará nada por estar algún tiempo sin su "querido alcalde". Además, ¡La chica se viene conmigo, quieras o no! -ese comentario molestó un poco a Bono, pero al final acabó aceptando.

-Ejem...-Lalo se aclaró la garganta- Soy dueño de algunas de las tiendas más importantes de la Ciudadela y Kakariko... ¿Podría ir yo también? -les dijo con ese tono de voz tan dulce que caracterizaba a un niño de su edad.

-¡Oh, mi pequeño! -grito Petra preocupada por lo que acababa de decir su hijo. Era tan pequeño...

-Tranquila, Petra. Aunque no lo parezca, Lalo es un genio en los negocios. Sin él, no se hubieran podido arreglar el puente de la Entrada Oeste de la Ciudadela -le explicó Link, tranquilizándola.

-En ese caso...puedes ir. Pero ten cuidado, cariño -y terminó dándole un gran beso en la mejilla a su hijo.

-¡Jo, mamá! ¿Por qué mi hermano puede ir y yo no? ¡Yo soy el mayor! -Talo estaba molesto por la decisión de su madre, mientras que los demás se rieron.

-¡Bien! Ahora que estamos todos de acuerdo, hoy os prepararéis para partir mañana a la Ciudadela conmigo. Pero esta noche... ¡Quiero una gran cena en honor a esta servidora!

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Como había pedido Telma, todo el pueblo organizó una gran cena donde todos se reunieron en una gran mesa común, reservada para este tipo de ocasiones. En ella, todos charlaban y comían alegremente. Telma era el centro de atención, y todos le preguntaban sobre las últimas noticias ocurridas en la Ciudadela. Tanta charla le encantaba a Telma, y descubrió además a alguien a quién también le encantaban los gatos, Otilia. Mantenían una conversación trivial acerca de lo "fantásticos" que eran sus gatos. Un rato más tarde, tras acabada su conversación, Link aprovechó para preguntarle sobre las novedades relacionadas con sus amigos de la Ciudadela, mientras Telma devoraba la comida.

-Eh...Telma, ¿Cómo han estado los demás miembros de la Resistencia?

-...Eh... (ñam,ñam)...pues...(glup,glup)...¡Alguien tiene que darme la receta! -le resultaba imposible hablar con una comida tan deliciosa en la mesa.

-¡Telma!

-Vale, no te enfades. A ver por donde empiezo... ¡Ah, sí! ¿Sabes que el viejo Auru es ahora el asistente de la Princesa? Dice que es porque está aburrido tras su jubilación, pero yo sé la verdad... ¡Si es que trata a la Princesa como si fuera su propia hija! ¡Ha sido la nostalgia el motivo de que haya vuelto a trabajar para ella!

-¿Y el resto?

-Bueno, después de que tú volvieras a Ordon; Auru, Ashei y Shad, fueron a investigar ese templo antiguo que descubriste. Creo que se llamaba el Templo del Tiempo, o algo así. En fin, durante su visita, tuvieron un pequeño incidente...

-¿Qué tipo de "incidente"? -Link se preocupó.

-En palabras de la propia Ashei: "¡Aaag! ¡Maldito espantapájaros del demonio y sus estúpidas marionetas!"Al parecer, un "pequeño espantapájaros endemoniado" que vivía por allí se enfadó mucho cuando el grupillo profanó su hogar, y los atacó. Shad y Auru intentaron alejarlo y defenderse de sus ataques, pero Ashei fue más allá, y terminó por enfadarlo aún más. Aquel "bichejo" enfureció y acabó echándolos a la fuerza, y bloqueando la entrada.

-¡Quéeee!

-Sí, lo sé. Un templo recién descubierto, del que no se sabía nada desde hacía siglos, ahora vuelve a estar sellado y oculto, y me parece que por mucho tiempo...-Link maldecía por lo bajo a Shad por haberle hablado sobre el templo- ¡Anda! ¡No te pongas así! ¡Mañana partiremos a la Ciudadela, y no quiero verte de mal humor, chico!

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Al día siguiente, por la mañana, todos estaban preparados para partir a la Ciudadela. Pero antes, Iván quería darle algo a Link...

-Link...toma -y le dio la espada que obtuvo a principios de su aventura- Creo que ahora te hará falta más a ti que a mí...

-Gracias por cuidarme la espada todo este tiempo, Iván.

-¡Ay! ¡Madre mía, se me olvidó! ¡Auru me matará si no lo hago! -Telma se golpeó la cabeza con la mano al acordarse de algo importante, y miró peligrosamente a Link. Le iba a pedir algo...- ¿Podrías ir al Lago Hylia a entregarle esta carta a un tal Tobías?

Tendría que hacer de cartero de nuevo...

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Aquel viaje le había ocasionado un gran retraso. Llegó por la noche, y por lo tanto, paró a descansar, ya que seguramente el receptor de aquella carta también estaría durmiendo. Ahora que era por la mañana, y se dispuso a entregar esa carta cuanto antes... ¡¿Por qué siempre le utilizaban de cartero?

Caminó por las orillas del lago mientras buscaba con la mirada a Tobías, pero se encontró algo más curioso: una casa en pleno proceso de construcción. Le sorprendió ver a una pareja de ancianos construyendo ellos solos aquella vivienda. Él no era el único que había puesto su mirada la peculiar escena, un amigo suyo también lo había hecho.

-¡Oh! ¡Hola, Ralis! ¡Hacía tiempo que no nos veíamos! ¿Qué haces aquí?

-¿Ey? Hola, Link, no me esperaba encontrarte aquí. Y ya que preguntas, vengo algunas veces al lago para relajarme y así...

Aquel reencuentro fue interrumpido por el ruido de una enorme zambullida que provocó una ola que llegó hasta la orilla, y los empapó.

La anciana, que sostenía una enorme escalera donde estaba subido su marido, se asustó y sin quererlo movió bruscamente la escalera en un acto reflejo. El hombre, que se encontraba a varios metros de altura, perdió el equilibrio y cayó imparablemente hacia el suelo. Rápidamente, Link se puso bajo la trayectoria del hombre, y logró cogerlo.

-¡Cariño!-la mujer estaba preocupadísima por marido.

-Señor, ¿Se encuentra bien? -preguntó Ralis.

-Oh...-el anciano estaba un poco aturdido- Sí, me encuentro muy bien, pequeño Zora. Todo gracias a este joven hylian...-su cuerpo se quedó inmóvil y su mirada puesta justo detrás de Link- ¡Aaahh! ¡Es un monstruo! ¡Fuera de aquí! ¡No nos hagas daño!

Link miró detrás suya, y al principio se asustó, pero luego se dio cuenta de quiénes eran: sus amigos Yeto y Yeta, que se encontraban empapados. Ellos habían sido los que provocaron aquel alboroto al tirarse desde la cascada río arriba.

-¡Tú eres el que roba Barbos Olorosos en el Dominio Zora! -Ralis lo reconoció enseguida y le recriminó su fea costumbre.

-Lo sentimos, es que mi maridito puede ser algunas veces un tanto impulsivo -se disculpó Yeta de parte de su marido. A Ralis le enterneció el tono con el que se disculpó, y su enfado desapareció.

-¿Y-y que se supone que estáis haciendo a-aquí? -el anciano todavía estaba muy asustado.

-Estamos celebrando nuestra vigésimo novena luna de miel. Celebramos una cada cinco años.

-Entonces serían...-Link estaba concentrado- ¿¡Lleváis 145 años casados! ¡¿Entonces cuántos años tenéis? -se sorprendió muchísimo de aquel hallazgo.

-Pues yo tengo 197 años y mi marido tiene 204.

-¿Pero cuántos años puede vivir un Yeti? -preguntó Ralis.

-NO LO SÉ, PERO MI ABUELO LLEGÓ A VIVIR UNOS 808 AÑOS…

La pareja de ancianos se fue rápida y discretamente mientras los otros seguían conversando, parecían tener miedo del bonachón de Yeto. Pero al tiempo que estos se iban, los dos hermanos gitanos aparecían en escena.

-¡Mecachis! ¡¿Qué es todo este alboroto? Estaba durmiendo cuando de repente...-Tobías se percató de la gran mole que era Yeto- ¡Madre mía! ¡Pero si es un Yeti!

-Pues a mí me parece más a un gran peluche, no da tanto miedo -a Jeremías le encantaban las cosas extraordinarias y peculiares.

-¡Por fin te encuentro, Tobías! Tengo una carta para ti de parte de Auru -le dio la carta y el nombrado la leyó, aunque no con mucho entusiasmo.

-¡Ja! ¡¿Qué se ha creído ese viejo? ¡Ahora me pide ayuda para el patético proyecto de reconstrucción del castillo! -se notaba que no le había hecho ninguna gracia la noticia.

-Venga, él te salvó la vida una vez...-se lo dijo con cierto retintín.

-No me lo recuerdes, fue vergonzoso...-su hermano clavó su mirada en él, mientras le ponía esa sonrisa suya que tanto le irritaba- ¡Vale, está bien! ¡Iré, pero tú vendrás conmigo!

-Así que están buscando a más gente para que trabajen en la reconstrucción... yo le prometí a la Princesa que varios de mis súbditos irían para ayudar en la causa. Me imagino que ya estarán de camino -pensó en alto Ralis.

-¿Has oído eso, cariño?

-¡SÍ, YO TAMBIÉN QUIERO COLABORAR! HACE TIEMPO QUE NO HAGO TAREAS DE BRICOLAGE, Y CREO QUE A NUESTRA CASA TAMBIÉN LE HACEN FALTA ALGUNOS ARREGLILLOS...

No se lo podía creer, venía a entregar una carta y acababa con una reunión de lo más particular. Estas cosas sólo le ocurrían a él...

Después de despedirse de todos, puso rumbo a la Ciudadela, en la que estaría en unas horas. Y mañana, comenzarían las obras del castillo...

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Era el día tan esperado por Auru y la Princesa, el día en el que se inauguraba las obras de reconstrucción del castillo. Eran cerca de una centena de obreros, más otros implicados en las obras que se encontraban reunidos allí. La reconstrucción duraría bastante...

Sin embargo, no todo estaba perdido. Por la entrada al castillo, aparecieron centenares de personas cargadas de todo lo necesario para empezar la obra. Había gentes de todas las regiones de Hyrule, y también de varias razas. Hylians, Humanos, Zoras, Gorons, y hasta dos peculiares Yetis, estaban ahí para ayudar.

La princesa estaba confusa, todo aquello le había cogido por sorpresa.

-"No lo entiendo, ¿De dónde ha salido toda esta gente?"-pensó.

-¡Princesa! ¡Hemos venido a ayudar!

-¡Todos estamos con usted! ¡Debemos restaurar el orgullo perdido de nuestra nación!

Ella se emocionó mucho al saber que su pueblo se había unido a ella para reconstruir su hogar. Además, Auru le explicó lo que habían planeado conjuntamente con Telma para reclutar a más gente a que se uniera a la causa. Zelda estaba feliz de que toda esa gente hubiera venido voluntariamente sólo para ayudar, estaba muy agradecida. Y eso que todavía no habían llegado todos...

Del cielo, se oyeron algunos graznidos que llamaron la atención de todos. Unos seres semi-galliformes planeaban torpemente sobre el cielo intentando aterrizar. Cuando lo hicieron, un grito muy agudo parecido al de una niña alarmó a todo el mundo.

-¡Aayyy! ¡Son los Ucas! ¡No me lo puedo creer, son los Ucas! -Shad demostraba un entusiasmo exesivo, corriendo alrededor de los Ucas y observándolos como un loco. Ashei estaba completamente roja, le daba una enorme vergüenza ajena.

Todos se acercaron curiosos a ver a los curiosos recién llegados, incluida la mismísima Princesa Zelda.

-Vaya, así que vosotros sois los famosos Ucas de los que tanto se hablan en las leyendas. Es un placer que nos hayáis honrado con vuestra presencia. Pero ¿A qué se debe esta inesperada visita? –y les saludó con una reverencia.

-Se lo explicaré…

"Yo iba tan tranquila paseando por Celestia con mi querido niño Ucanene, cuando de repente, se oyó una gran explosión y enormes rocas cayeron sobre nuestras cabezas, que destrozaron parte de algunas de las edificaciones de la ciudad. Aquello nos asustó mucho…Más tarde, algunas semanas después, mientras charlaba con uno de mis amigos Uca, sopló una fuerte ráfaga de viento, como es habitual en nuestro hogar. Pero ese viento traía algo bastante peculiar, que le dio en plena cara a mi amigo. Era un trozo de papel escrito en lengua hyiliana, y lo traducí. Descubrí, que aquel papel era una invitación para ayudar al reino que habitaba bajo nuestras patas, y como le debíamos un favor muy grande a un joven hyliano, decidimos venir…"

-Probablemente, si ese hyliano no nos hubiera ayudado, nunca hubiéramos bajado hasta aquí. Hace muchos siglos que no lo hacemos…-añadió Ucayaya mirando a todos los presentes y al final señaló a uno- ¡Ey! ¡¿Cómo está, joven Link? –le saludó animadamente con su ala mientras Ucanene se acercaba a revolotear alrededor suyo.

-¿Link? ¡No me lo puedo creer! Has sabido todo este tiempo de la existencia de los Ucas… ¡Y no me dijiste nada! ¡Con todo lo que te ayudado a descifrar la Escritura de los Cielos y ni siquiera me cuentas tus descubrimientos! –Ashei estaba hasta las narices de la actitud que mostraba su compañero, así que lo agarró por esas orejas de hylian, y se lo llevó lejos de allí- ¡Suéltame! ¡No he acabado todavía! ¡Me estás haciendo daño! ¡Auh! –la verdad es que Shad parecía un loco con esos gritos…

Después de presenciar el espectáculo provocado por Shad, la princesa puso su atención en Link.

-Te doy las gracias por haber venido, no era tu obligación hacerlo. Además, estoy segura de que varias de las personas y criaturas que han venido hoy aquí, lo han hecho porque te tienen gran aprecio -le dijo sinceramente.

-Eh...-se rascaba el cuello con cierto nerviosismo- No es para tanto, mi deber era ayudaros a vos y a levantar de nuevo la nación. Esa es la misión de los miembros de la Resistencia.

-En ese caso...-la princesa se situó en medio de aquella muchedumbre y alzó la voz- ¡Declaro inauguradas las obras de reconstrucción del Castillo de Hyrule!

Todos los presentes gritaron al unísono, con ganas de trabajar. Sería un trabajo largo y laborioso, pero eso no mermaría ni su entrega y ni su entusiasmo...

Continuará...

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Nota de Autor: Felicito a los que no se hayan dejado intimidar por la longitud del primer capítulo, ya que este es bastante más corto que el anterior, y parece llevar un ritmo más frenético aún. Esto me sucede porque el capítulo original era más largo, y como no sabía cómo separarlo en dos capítulos, decidí resumirlo a última hora. Me esforzaré para que el próximo capítulo sea más equilibrado y escribirlo desde cero. Por lo demás, me gustaría que me dejar sus comentarios sobre qué les ha parecido la historia, así sabré en qué he acertado o equivocado. ¡La próxima semana, un jueves o viernes, nuevo capítulo! ¡Estad atentos por si os interesa como continua esta historia!

¡Y haber cuando Miyamoto se decide a termina el nuevo The Legend of Zelda: Skyward Sword!