Disclaimer: La saga The Legend of Zelda, no me pertenece. Es propiedad de sus respectivos dueños en Nintendo, y de mi ídolo Shigeru Miyamoto. Esto es sólo una historia sin ánimo de lucro basada en su franquicia.

Notas de Autor: Mezcla de nombres de personajes entre los oficiales de España y los ingleses.

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4. Un Invierno Cálido

Habían pasado varios meses desde aquel asalto al castillo, y la reconstrucción había avanzado mucho. Estaba terminada más de las tres cuartas partes del castillo, ya sólo quedaban algunos de los pisos superiores y los tejados. También se terminó de restaurar las plantas inferiores, los muros, los subterráneos, y las zonas exteriores del castillo. Incluso se había empezado a restaurar la antigua decoración, además de incorporar nuevo mobiliario y demás objetos.

El invierno había llegado pronto, y lo había hecho con una de las mayores ventiscas que había sufrido Hyrule en los últimos años. Las obras estaban paralizadas desde hacía cuatro días, y la tormenta no parecía que fuera a dejarles continuar.

La princesa Zelda se encontraba en su habitación del "Hotel Fascuas", sentada en una silla, y con la chimenea de aquel cuarto encendida. Ella se encontraba sentada justo al lado de la ventana, observando como la ventisca desataba su furia sobre la Ciudadela. Mientras lo hacía, a su mente llegaban recuerdos de tiempos no muy lejanos, que la hacían sentirse un tanto melancólica. De pronto, un sonido la sacó de sus pensamientos Alguien estaba tocando la puerta, pero... ¿Quién?

-¡Princesa, déjeme entrar! ¡Soy yo, Link! -le pidió el susodicho, que por su voz, parecía tiritar de frío.

Le dejó entrar sin dudarlo, y en cuanto este abrió la puerta, una corriente de aire frío entró con él, helándola a ella también.

-¡Fiuf! ¡Cómo se nota la diferencia de temperatura entre las habitaciones y los pasillos de este hotel! ¡Por las Diosas! -se decía a sí mismo en alto mientras intentaba recuperar el calor perdido de sus manos y brazos.

Zelda estaba sorprendida de que Link estuviera allí. Cuando volvió de Ordon para trabajar en las obras, el "Hotel Fascuas" estaba completo, así que él y los demás ordonian tuvieron que alojarse en otro hotel, algo más lejos de dónde se encontraba ella.

-Vaya, vaya...ahora sé quién era el "valiente" que estaba hace un rato en la calle resistiendo al frío y a los fuertes vientos de la ventisca con esas ropas tan abultadas -le dijo con cierta ironía.

-No bromee, majestad. No sabe lo que es atravesar media ciudad en plena ventisca... ¡Achíiiss! -le dijo algo molesto- Quién me mandaría a venir hasta aquí en un día como hoy...-se dijo para sí mismo mientras le castañeaban los dientes y se calentaba con el fuego de la chimenea.

-Eso mismo me pregunto yo, ¿A qué has venido?

-¿Eh? Bueno...-se empezó a rascar el cuello nervioso- Me encontraba bastante aburrido en aquel hotel, y dado que estaba un poco harto de las "pequeñas" discusiones entre algunos de mis amigos de Ordon y de la Resistencia, decidí venir aquí a verla a usted.

-¿A mí? -estaba vez si que le cogió de sorpresa, e incluso se ruborizó ligeramente.

-Sí, a no ser que prefiera que me vaya...-le dijo algo decepcionado por la pregunta.

-¡No! ¡Para nada me molestas! Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras... -cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir, no se podía creer el tono con el que se lo dijo, era algo impropio en ella.

-Está bien, ya me empezaba a preocupar de que el viaje hasta aquí no hubiera servido para nada, y tuviera que volver ahí afuera...con el frío que hace...-un escalofrío le recorrió el cuerpo- ¡Ah! Antes de venir aquí, le pedí a Fascuas algunas mantas. Pensé que tendría frío...-le puso sobre los hombros una de las mantas y las otras se las entregó en la mano.

-Oh...-sonrió ligeramente- Muchas gracias...-y se arropó aún más en ellas, en verdad tenía frío.

Desde luego, la amistad entre ellos dos se hizo mucho más fuerte desde que se iniciaron las obras, y mucho más, desde aquel incidente con "Los Seguidores". Ella disfrutaba mucho con su compañía, y parece que él también lo hacía. Aunque ella sabía que aunque su amistad fuera ahora mayor, él la seguía tratando como la princesa que era, y la seguía viendo como eso, una costumbre de todos los que la rodeaban hacían, y que le disgustaba un poco, aunque ya estaba acostumbrada.

En fin...olvidando todo eso, se alegraba de poder estar y conversar con alguien sin que fuera para asuntos plenamente políticos o por simple parloteo sin sentido. Aunque ahora que lo pensaba…la mayoría de las veces era él quién acaparaba la mayor parte de la conversación. Y no era porque él fuera un charlatán, sino que a ella le gustaba oír historias sobre las aventuras de Link por el Crepúsculo; sobre su vida en Ordon; o las vivencias de algunos de sus amigos. Y ella...bueno, prefería hablar de otros temas que no fueran sobre su vida, más bien aclaraba algunas dudas de él o ampliaba ciertos puntos de sus historias con sus conocimientos. De todas formas, al final sus conversaciones se alargaban bastante, podía durar incluso un par de horas, sin que ninguno de los dos se aburriera. Y en esa ocasión, también se alargó, hasta que bastante tiempo después, Zelda se percató de algo...

-Vaya, si que hemos estado hablando, ni me había dado cuenta de que la tormenta había amainado un poco...-le dijo mientras observaba lo que sucedía fuera.

Link se acercó a ver lo que miraba ella tan atenta, y vio como Otilia perseguía a Telma, mientras esta se reía e intentaba esquivar las bolas de nieve que la otra le lanzaba.

-Parece ser que el temporal se ha calmado, de momento. Podrías aprovechar ahora para volver, antes de que vuelva a empeorar el tiempo...-le dijo algo decaída por que él se fuera, le parecía que había transcurrido tan poco tiempo desde que iniciaron su conversación...

-Sabe...creo que después de esto, -le señaló hacia lo que hacían esas dos mujeres- Otilia llegará bastante enfadada, y prefiero quedarme un rato más aquí ahora que lo pienso, ¿No le parece? -le guiño un ojo con complicidad.

A esto ella se rió disimuladamente, la verdad es que era un muchacho de lo más peculiar...

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Pasaron dos días, y por fin la tormenta amainó definitivamente. Se reanudaron de nuevo las obras, pero eso fue sólo durante dos semanas, ya que tras ese tiempo se decretó una semana libre en todo el reino: era la semana en la que todos los hylianos se prepararían para despedir el año por todo lo alto, por algo era una de las festividades más importantes de su calendario.

Aprovechando la estabilidad de ese tiempo invernal, y aunque hiciera aún bastante frío y la nieve se acumulaba en algunos rincones de la Ciudadela, esta última fue invadida por decenas de puestos de comida; venta de artículos de todo tipo; y atracciones que, junto con los múltiples adornos que cubrían las calles, daban a la Ciudadela un ambiente de alegría y fiesta. Cientos de visitantes de diversos rincones del reino, y también extranjeros, vinieron a celebrar las fiestas en la capital de Hyrule. También vinieron el resto de habitantes de Ordon que se habían quedado en el pueblo, cosa que alegró mucho a Link, al fin su "familia" se había reunido al completo. Y este año, también pasaría estas fiestas con sus amigos de la Resistencia y Kakariko, todos juntos en el bar de Telma, no podía ser más feliz...

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Por otra parte, la princesa paseaba por la Ciudadela, oculta bajo su capa para que nadie la reconociera. Le resultaba interesante ver a todos esos comerciantes anunciando sus productos, y a los demás tenderos incitando a los transeúntes a probar suerte en sus atracciones. Tras un rato paseando, se paró enfrente de una carpa bastante curiosa: "El Oráculo de la Pitonisa Fanadi"

Había oído hablar de aquella mujer, se decía cosas muy buenas acerca de sus poderes, incluso Link le había hablado muy bien de ella. Había una fila no demasiado larga de personas que esperaban a que les predijeran su futuro o sobre el horóscopo de este año. En este caso, el signo del zodíaco de este año había sido el de la Diosa Farore, y mucha gente preguntaba por el del año que se les venía encima, el de la Diosa Nayru. Y es que el calendario hyliano se regía por tres signos en su zodíaco, uno por cada una de sus diosas. Dependiendo del año en el que nacieras, existía un abanico determinado de personalidades que podía tener una persona, y normalmente solía coincidir en algunos puntos de la personalidad del que hubiera nacido en un año determinado.

Por ejemplo, los nacidos en el año de Farore, solían poseer un optimismo y alegría general ante la vida; poseían el suficiente valor para enfrentarse ante la adversidad, aunque a algunos les costaba mostrarlo al principio; y solían ser personas con un carácter algo tímido, honrado, y con gran espíritu de sacrificio. Un ejemplo de ello era Link, que había nacido también en el año de Farore.

Por otro lado, los nacidos en el año de la diosa Din, poseían un carácter fuerte y decidido; también eran algo orgullosas y testarudas; tenían capacidad para ejercer el mando; y algunas podían caer fácilmente a la tentación de algo grande, aunque no todas. Alguien con esa personalidad era Telma, nacida ese mismo año.

Y respecto a los del año de la diosa Nayru, aquel día mucha gente preguntaba por su horóscopo...

-Lo veo...-la mirada de Fanadi estaba perdida en su bola de cristal, mientras que su cliente estaba ansioso por lo que le diría- Todos los nacidos bajo el año de la diosa Nayru suelen poseer determinados rasgos en su carácter...-se concentró aún más- Personas poseedoras de amplios conocimientos, de algunos su sabiduría es envidiada...seres con un amplio interior que dar a conocer a los demás, pero que su carácter reflexivo les vuelve inseguros ante temas algo más sensibles...por eso, inconcientemente buscan o encuentran por accidente a otros seres que los complementen, y que a diferencia de ellos, han sido bendecidos por el poder de la menor de las hermanas divinas, Farore...-parecía haber entrado en una especie de trance- Presiento que este año será uno lleno de cambios para estas personas, y deberán pasar varias pruebas que cambiarán sus vidas, y si logran superarlas, obtendrán valiosas recompensas...

Lo que acaba de decir le pareció algo confuso. Ella, que también había nacido en el año de Nayru, no sabía a lo que se refería aquella mujer...así dejó de espiarla, y se marchó a curiosear otros puestos y atracciones de la feria.

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Volviendo a Link, él se encontraba también inspeccionando los puestos de la feria, aunque más bien, era arrastrado por su amiga Ilia por todas las calles habidas y por haber de la Ciudadela. Él no tenía potestad para decidir en dónde quería pararse a mirar, y si osaba quejarse, ella se encargaba de demostrarle que hasta que sus caprichos no fueran atendidos, él no sería libre. Ella buscaba desesperadamente una atracción que se había vuelto muy famosa en la Ciudadela: "El Juego de las Estrellas"

Y aunque Link le había prometido de corazón que él, ya había participado en ese juego hacía meses, ella quería verlo actuar con sus propios ojos. Tras cerca de dos horas recorriéndose la ciudad entera, encontraron la atracción del famoso Mr. Cool. Aunque cuando este los vio, no pareció muy contento de ver a Link.

Oh my gods! ¡Pero si es el "boy" que casi me arruina! ¿Qué haces tú por aquí? -le dijo con su típico acento extranjero.

-¡Pues este "boy" viene para participar en tu juego y demostrarme que no es un farol lo que me dijo sobre cómo te venció en tu propia atracción! -le dijo con algo de chulería Ilia.

-En serio, Ilia, no es necesario que...

-¡De eso nada, "boy"! -le interrumpió antes de que acabara- Ya que tu amiguita está tan segura en tus capacidades... ¿Por qué no pruebas con mi nueva atracción? Nadie ha conseguido todavía ganar aquí, y tú no vas a ser la "exception". Oye, ¿Por qué no hacemos un "treatment"? Si ganas, te daré esta bolsa que contiene 500 rupias. Si no, tú tendrás que devolverme a mí el "money" que ganaste en "El Juego de las Estrellas" -le tendió la mano a la espera de que aceptara.

-¡Por supuesto que acepta! ¡Link jamás se abandona un reto! -y le apretó la mano.

-¡Ilia!

-Venga, no hagas esperar a la "girl" -le abrió paso hacia la atracción- "¡Ju. ju, ju! Es patético, es imposible que gane mi juego sin que descubra la trampa que tiene ¡Ji, ji! Y nunca se dará cuenta..." -pensó y se burló de él por lo bajo.

Era algo en teoría era un simple juego de tiro con arco. Cogió uno de los arcos, y Mr. Cool le entregó tres flechas. Debía atravesar al muñeco del fondo de la tienda justo en el corazón, no debería ser difícil. Hasta que tiró de una palanca...

De la nada aparecieron multitud de obstáculos que dificultaban a Link su tarea y lo desconcentraban. Lanzó la primera flecha, pero fue repelida por uno objetos que protegían al muñeco. Luego lanzó la segunda, pero otra vez fue desviada de su rumbo por otro de los artefactos de la atracción. Ahora sólo le quedaba una...

-¡Ánimo, Link! ¡No dejes que te gane este embustero! -le animó Ilia.

Y lanzó la última, pero desgraciadamente fue a parar a sólo unos centímetros por encima de la cabeza del muñeco...

Cuando acabó, los tres salieron de la tienda, a la espera de que Mr. Cool exigiera su premio...

-Je, je...como te decía, empieza a soltar el "money" que me debes...-tenía la mano abierta esperando su recompensa, y también tenía una sonrisa socarrona.

-Lo siento, pero ahora mismo no tengo el dinero suficiente para pagarte...

-¡Ni hablar! ¡Yo jamás dejo marchar a los clientes sin pagar! Aunque...-puso su vista en su espada- podríamos hacer un trato. Dame todas las rupias que tengas ahora mismo, y el resto lo compensará tu hermosa espada...

-¡No lo hagas! ¡Sabes perfectamente que tu espada vale mucho más que eso! -le gritó Ilia intentando disuadirle de aquella idea.

-¡Venga, que no tengo todo el día! No querrás que llame a los soldados y que les diga que tengo delante a alguien que no quiere pagarme, ¿No? -le amenazó Mr. Cool.

Estaba indeciso, y cuando al final optó por darle su espada, una figura misteriosa cubierta por una capa apareció.

-¡Espera un momento, Link!

No se lo podía creer...eran imaginaciones suyas, ¿O acababa de escuchar la voz de la princesa? Se acercó a la figura encapuchada y le habló por lo bajo, para que nadie los oyera.

-Princesa, ¿Qué hace? Tengo que darle mi espada, ese era el trato que hicimos si perdía. Por favor, no se meta o podrían descubrirla.

-Link, no pienso permitir que empeñes tu espada para pagar una ridícula apuesta.

-¡Hey! ¿"Are you finish"? Tenemos que sellar un trato...-les dijo a los dos.

-Espere, señor...Le propongo un trato. Si gano en su juego, le devolverá a Link lo que le debe más esas 500 rupias del premio que veo ahí encima. Y si pierdo, le pagaré el doble de lo que le debe él -le propuso con mucha seguridad, acercándose a donde estaba el hombre.

-¡Je, je! ¡No me haga reír! ¿De dónde sacará ahora mismo 2.000 rupias?

Del interior de su capa sacó una enorme bolsa llena de rupias, y me dejó sin palabras a Mr. Cool.

-¿Le parecen suficientes?

-¡"Of course"! Acompáñeme, señorita -le dijo con una ligera reverencia y la condujo hacia su carpa- "Je, je... ¡Menudo chollo!" -pensó y se rió por lo bajo.

-¡Espere! -le puso la mano en el hombro de ella- No tiene que hacer esto, va a salir perdiendo...-le dijo preocupado.

-En serio, Link. Esto no será más que un juego de niños...-le dijo con una ligera sonrisa, muy segura de sus habilidades.

Entró, tras decirle aquellas palabras. Link la siguió, e Ilia, que seguía atónica y confusa por aquello que acababa de ver, entró rápidamente a la carpa para ver concursar a esa misteriosa mujer.

Mr. Cool repitió de nuevo las reglas, para que la nueva concursante supiera de qué trataba el juego. En principio, a ella le pareció bastante fácil, hasta que Mr. Cool volvió a darle a la palanca. Se sorprendió por aquel truco, pero eso no la detendría. Apuntó, y lanzó la primera flecha, pero falló.

-¡"Strike One"! -gritó Mr. Cool

Disparó de nuevo, esta vez fijándose mejor en los objetos que impedían la correcta trayectoria de su anterior disparo. Pero de nuevo, falló...

-¡"Strike Two"! ¡Última oportunidad, señorita!

Link estaba muy nervioso, al contrario que ella. Parecía haber dado con la clave de aquella artimaña...

-"Esos dos primeros disparos sólo han sido para confirmar mi teoría...todos esos artefactos no se interponen en la trayectoria de la flecha al azar...siguen un patrón que repite cada cierto tiempo. Si logro lanzar mi flecha en el momento preciso, podré atravesar el "corazón" de ese muñeco" -pensó.

-¡"Let´s go, lady"! ¡No podemos esperarla aquí todo el día! ¿O prefiere abandonar, ahora que todavía está a tiempo?

Apuntó directa al corazón del muñeco y se concentró profundamente en los movimientos de aquellos artefactos, y tanto fue así, que en su mente, lo veía todo a cámara lenta. Estuvo así unos instantes, hasta que todos los objetos se alinearon de tal forma, que dejaron un pasillo libre hacia el muñeco. Y en ese instante disparó...

Para sorpresa de todos, la flecha atravesó limpiamente el corazón del muñeco. Mr. Cool estaba sin palabras, sólo alcanzaba a balbucear algunas palabras en su idioma. Cuando salieron de la carpa, este devolvió las pertenencias de Link y también la bolsa con 500 rupias, muy molesto.

-¡"It´s impossible"! ¡¿Cómo descubriste mi trampa? ¡Aaag, me largo! ¡Voy a dar una vuelta por la "city"! -y se marchó enfadado.

Cuando se fue, Link se acercó a darle las gracias a Zelda.

-¡Muchas gracias, ha estado impresionante! ¡Su habilidad con el arco es digna de admiración! -le comentó alegre.

-Ya...-ella no parecía compartir su entusiasmo- Espero que esto te haya servido para aprender una valiosa lección...-ahora le hablaba algo molesta- La próxima vez, piénsatelo dos veces antes de apostar cualquiera de tus pertenencias, yo no podré ayudarte siempre.

-Perdone, señorita... -le habló con algo de timidez Ilia- En realidad, fui yo quién apostó con aquel hombre en nombre de Link. Quería...

-¡Tú! -ahora se la notaba más enfadada- No creo que una verdadera amiga le hubiera hecho algo parecido a su mejor amigo, como lo que le hiciste a él con "tu pequeña apuesta" -su enfado aumentó, pero sin que abandonara totalmente su semblante calmado y sereno- ¿Te das cuenta de que podría haber perdido una de sus pertenencias más importantes por tu estúpido jueguecito? ¡Ha sido una gran inmadurez por tu parte!

-¡Ey! ¡Tranquilízate! ¡Yo sólo intentaba disculparme amablemente! ¿Quién te has creído que eres para darme lecciones sobre la amistad? ¡Y más para hablarme con ese tono sin ninguna provocación! -Ilia estaba realmente molesta por el tono autoritario y molesto con el que se dirigió a ella.

Link no podía creer lo que acaba de hacer su amiga...hablarse de ese modo a la princesa de Hyrule...era motivo suficiente para que la sancionaran con una multa enorme, o que pasarse dos días encerrada en las mazmorras. Intentó disculparse por parte de ella ante Zelda, y también calmar los ánimos de esta.

-¡Por favor, princesa! ¡No haga caso a lo que acaba de decir mi amiga! ¡Es incapaz de morderse la lengua en determinadas ocasiones! ¡Perdónela por mi parte, majestad! -le suplicó muy nervioso mientras se arrodillaba humillantemente ante ella.

-¡¿Qué? Ella es la... ¡Por las Diosas! -se tapó muy nerviosa la boca con su manos, al darse cuenta de lo que acababa de hacer.

-Está bien...-se relajó- Perdonaré a tu amiga por esta vez...-le dijo mirándola- Creo que fui demasiado severa con ella... -se dio la vuelta y comenzó a andar- He de irme...

-Espere...-le agarró del brazo para evitar que se fuera- Esta noche es la última del año, ¿Qué hará durante las fiestas?

-Pues supongo que me dedicaré a deambular por la ciudad, y también visitaré la feria de la Plaza Central -le dijo sin volverse para mirarle.

-¿Y va a pasar sola la celebración del Año Nuevo? -le dijo sintiendo algo de lástima por ella.

-No sería la primera vez...

-Ejem...-tosió para llamar la atención de ambos- ¿Por qué no celebra con nosotros el Año Nuevo?

-¿Cómo?- preguntaron al unísono.

-Alteza, me gustaría que aceptara mi proposición. Es mi forma de darle las gracias por no haberme castigado por mi insolencia con usted -se inclinó con una reverencia- Además, Link me contó que usted fue quién lo salvó de esos sucios criminales que intentaron asaltar el castillo. Todos los habitantes de Ordon estamos en deuda con usted, por haber salvado a uno de los nuestros. Por otro lado, su antiguo mentor, el señor Auru, estará también con nosotros en la fiesta -hizo una pausa- ¿Le interesaría ir?

Se lo pensó un rato antes de contestar, pero al final le dio una respuesta.

-Vale, iré encantada. Sólo espero no ser una molestia para vosotros...

-¡No, no, no! ¡Estamos encantados de que venga con nosotros! -exclamó Link.

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Tras aquello, los tres pusieron rumbo a la taberna de Telma, que ese día se encontraba reservada únicamente para los amigos de ella, y celebrar allí la fiesta. Cuando entraron, todos se acercaron hacia la mujer de la capa negra, y cuando Link les dijo quién era, todos se quedaron impresionados. Después de que se les pasara la sorpresa inicial, la invitaron cortésmente a unirse a la fiesta, pero ella prefirió sentarse a charlar con Auru un rato antes de que el clímax de la fiesta diera comienzo. Mientras tanto, Link e Ilia conversaban sentados sobre la barra del bar, disfrutando de algunas bebidas preparadas por Telma.

-Todavía me sorprende que hayas invitado a la princesa a nuestra fiesta. Ha sido un gesto muy amable de tu parte...

-Ya...-le dijo mientras bebía de su vaso, como si estuviera pasando del tema.

-Ilia, ¿Qué te pasa? -le preguntó confuso por su reacción anterior.

-¿A mí? -le preguntó con falsa sorpresa- Nada, sólo veo que tú y la princesa os habéis hecho muy amigos...-le dijo mirándolo con una ceja arqueada y moviendo su vaso por la mesa en movimientos circulares.

-¿Hay algún problema con eso?

-¡No, no! -le dijo con sarcasmo- Sólo que es raro que alguien de su categoría se mezcle entre gente como nosotros...

-¿Que estás insinuando? -empezaba a molestarle las indirectas que le estaba lanzando.

-Nada, es que últimamente pasas más tiempo con ella que con nosotros. Ya prácticamente no nos vemos más que por la noche o durante las horas de trabajo en las obras.

-Ilia... ¿No me digas que estás celosa? -le dijo divertido y medio burlándose de ella.

-¡¿Yo? ¡Jamás estaría celosa de nada que tuviera que ver con la princesa! -estaba intentado defenderse de aquellas acusaciones sin éxito, intentado también ocultar su rubor de la vista de Link.

-Ayy...tontita, ¿Cómo has podido pensar en que dejarías de importarme? Por algo me recorrí todo Hyrule buscándote, después de que os secuestraran a ti y a los niños. Para mí eres una de las personas más importantes de mi vida...-y terminó dándole un ligero beso en la frente.

-¡¿E-en serio? -le dijo con la cara toda roja.

-Claro...-se pensó un poco lo próximo que diría- Eres mi mejor amiga, y nadie podría romper el vínculo que nos une.

-Ah, claro...-aquello le decepcionó un poco, esperaba algo más- "Amiga..."-pensó

-Por cierto, cambiando de tema...si no te cayó bien la princesa en un principio, ¿Por qué quisiste invitarla? Sé perfectamente que no es por arrepentimiento...te conozco muy bien.

-Pues...aunque nuestro primer encuentro no haya salido como me lo hubiera esperado...me parece algo triste que alguien esté solo en unas fechas tan señaladas. Como te dije antes, yo no tengo celos de la realeza. Pueden que tengan poder e infinidad de riquezas, pero a ella la noto algo triste, no sé porque será...yo soy feliz viviendo como una simple chica de campo. Te tengo a ti, a papá, a todos nuestros amigos... ¿Qué más puedo pedir? Las riquezas materiales no dan la felicidad, aunque nunca viene mal tener algo de dinero...

-Tienes mucha razón...

En eso momento, ambos se dieron un gran abrazo, como si se estuvieran prometiendo que nadie rompería jamás su vínculo. Después le siguieron algunas risas y bromas entre ellos dos.

Al otro lado de la sala, la mirada curiosa de Zelda se había posado en ellos dos desde hacía rato. Lo único que alcanzó a hacer fue dar un profundo suspiro y mostrar una ligera sonrisa al ver a aquellos dos tan felices...

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Pasaron un par de horas, y la medianoche casi se había llegado. Era el momento de que todos en la Ciudadela se reunieran en la Plaza Central, atentos a lo que el viejo reloj de la torre del Mirador les indicara. Y así comenzó la cuenta atrás, todos juntos...

-10, 9, 8...

-7, 6, 5...

-4, 3, 2, 1... ¡DIING-DOONG! -sonaron las campanadas en el reloj.

-¡Feliz Año Nuevo! ¡Feliz Año de la Diosa Nayru! -gritaron todos al unísono.

Todos los de la Ciudadela lo festejaron por todo lo alto. La música empezó a sonar, la gente bailaba alegre, y el espectáculo de fuegos artificiales había dado comienzo.

Zelda se encontraba observando el bullicio y el espectáculo que se había formado en la plaza, algo retraída a participar en él. Entonces se le acercó Link, y le comentó algo.

-Un año pasa, y otro viene...-le dijo con aire filosófico- Este año pronostican buenos tiempos para las personas nacidas en el año de Nayru. Y si es verdad, como ocurrió conmigo en el recién abandonado Año de Farore, las predicciones de este año también se cumplirán. Usted también es de signo de Nayru, ¿No?

-Sí, aunque habrá que ver lo que nos espera, ¿Verdad, Link? -le dijo mientras miraba los fuegos artificiales- "Un año lleno de cambios...Uhm, ¿A que recompensas se habrá referido aquella pitonisa? ¿Y que pruebas deberé superar para ello? Es todo tan confuso..." -pensó.

No le dio más vueltas al asunto, y volvió a la realidad. Era tiempo de festejos y había que aprovecharlos, ya que dentro de unos días, todos volverían otra vez al duro trabajo de la construcción del castillo...

Continuará...

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Nota de Autor: ¡Por fin! ¡Si es que sólo me ocurren calamidades al publicar! ¡Otra vez me he retrasao, aunque sólo sea un día! Si es que sólo a mí me pasa que se reinicie el ordenador mientras edito la historia, ¡Y tenga que reescribir la mitad! En fin, este capítulo ha sido más introducctorio que de desarrollo de la trama, pero han habido ciertos momentos que en mi opinión dan una idea más detallada y extensa de los sentimientos y la personalidad de los personajes. En fin, déjen un comentario para saber si les a gustado o lo que creen que podría mejorarse, cualquier opinión crítica razonable es bienvenida. ¡Hasta otro capítulo!