Disclaimer: La saga de Zelda no me pertenece, sólo escribo por placer, sin ningún ánimo de lucro.

Nota de Autor: Nombres de personajes varables entre inglés y español.

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5. Una Propuesta por Sorpresa

Tras casi dos meses de trabajo después de las fiestas de Año Nuevo, por fin habían terminado. La reconstrucción había durado seis meses, aproximadamente. El reino entero estaba de celebración, al fin su capital volvía a lucir su símbolo más representativo e importante de toda la nación. Para celebrarlo, la Princesa había organizado una fiesta de inauguración como agradecimiento a todos los que habían colaborado en la construcción. Este hecho era algo inaudito, hacía muchos años que no se celebraba una fiesta en el castillo donde pudieran asistir los súbditos. Esa noche sería totalmente diferente...

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El primer acto de la fiesta fue un gran banquete en la Sala del Trono, que era también donde se celebraría el resto de la fiesta. Había dos largas mesas que recorrían la sala desde la entrada hasta el fondo de la misma, una a cada lado. Y al fondo, había una tercera mesa algo más pequeña, que era donde comerían la Princesa, los ministros y otras personas de gran relevancia.

La Princesa se levantó de su trono, mientras el resto de los asistentes estaban sentados en sus respectivos asientos, esperando el discurso inaugural de la fiesta.

-Gracias a todos los presentes por asistir esta noche, a la inauguración del nuevo Castillo de Hyrule. En estos seis últimos meses, habéis trabajado arduamente para levantar de nuevo este majestuoso palacio, símbolo de prosperidad y fortaleza de nuestra nación. He de daros las gracias no sólo a vosotros, sino a todo el reino en general, por vuestra inestimable ayuda. Vosotros, sois los cimientos que mantienen a este reino fuerte y próspero, y sin vosotros, nada de lo que hay aquí hoy podría ser posible. Y ahora sin más preámbulos...disfruten de la fiesta -y se sentó en su trono.

Todos aplaudieron por las palabras tan inspiradoras de la Princesa. Empezaron a degustar la exquisita comida que habían preparado los siervos del castillo. La gente comía, bebía, conversaba, se reían...todos estaban felices al saber que su trabajo había terminado y que pronto volverían a casa. Bueno, todos menos Link.

Aunque estaba contento porque al fin se habían terminado las obras, se sentía algo decaído al pensar que pronto volvería a Ordon. Y no es que no le gustara su aldea, es que tras sus aventuras durante la Invasión del Crepúsculo, toda su vida cambió. Antes, el centro de su universo era aquella diminuta aldea recóndita, no conocía otra cosa. Pero tras salir de ella, y recorrer el resto de aquel inmenso y maravilloso reino, ese lugar se quedó en un segundo plano. Seguía siendo muy importante para él, dado que había crecido allí, pero prefería lugares algo más abarrotados de gente, como la Ciudadela. Ahí siempre pasaba algo nuevo todos los días; varios de sus amigos vivían allí; y era el centro de todas las comunicaciones terrestres de la nación, de allí podía partir hacia cualquier parte del reino, incluido Ordon.

Suspiró, no tenía nada claro lo que haría, ¿Volvería a Ordon, o se quedaría algún tiempo más en la Ciudadela?

-Link, ¿Qué te pasa? Te veo algo decaído, eso no es propio de ti, y menos en una fiesta -le preguntó Ilia al notar que su amigo tenía las orejas caídas.

-¿Eh? -le dijo como si no hubiera escuchado la pregunta, sin muchas ganas- Nada, sólo estaba pensando...

-¿Pensando? ¿En qué?

-En que pronto volveremos a Ordon y...

-¡No digas más! -le interrumpió- Sea lo que sea lo que estás pensando, debes de quitártelo de la cabeza ahora mismo. Estamos en una fiesta, lo que hay que hacer es divertirse, y no pensar en cosas que nos puedan preocupar.

-Bueno...tienes razón -ahora habló más animado.

-¡Así me gusta! -dijo con optimismo, guiñándole un ojo, y con el pulgar en alto. Después se volvió hacia su padre- ¡Ey! ¡Papá! ¡No te comas todo el asado tú solo! ¡Déjame algo a mí también! -se quejó mientras forcejeaba con su padre por una fuente de asado.

Link se rió por aquello, todos sus amigos de Ordon eran bastante peculiares.

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Tras el banquete, los empleados del castillo estaban recogiendo y llevándose las mesas para dar espacio a una orquesta musical, que tocarían para un baile. Mientras tanto, los invitando estaban dispersados por toda la gigantesca habitación, mientras hablaban entre ellos y disfrutando de los aperitivos y bebidas que les ofrecían los camareros del lugar. Link se dedicaba a pasear por toda la estancia, charlando con varias personas que se cruzaban en su camino. De pronto, puso su vista en un decaído Shad que suspiraba inconsolablemente afuera del salón, mirando hacia el cielo nocturno. Entonces le preguntó a Ashei, que estaba a su lado, y se encontraba también observando a Shad.

-Ashei, ¿Sabes por qué Shad está tan deprimido?

-Sí, es porque los Ucas se marcharon esta mañana, ¿O es que no te habías dado cuenta de que ni ellos y ni los Yetis están aquí?

-Es cierto, Yeto y Yeto se marcharon a su casa ayer mismo, pero no me había dado cuenta de que faltaban los Ucas.

-Es normal, preferían pasar desapercibidos entre la multitud.

-Sí, me dan algo de pena...

-¡¿Pena? ¡Pena sí, pero por compasión hacia ellos! ¡Todo el día aguantando al pesado de Shad! Ellos, aunque tenían bastante paciencia, a veces también se enfadaban y arremetían contra él. Más de una vez tuve que intervenir para alejar a Shad de ellos para que estuvieran tranquilos. Si tú hubieras visto el espectáculo que montó al mediodía...-le dijo sin creerse todavía lo que había sucedido, negando con la cabeza.

-¿Eh? Ahora que lo pienso, no os he visto hoy a ninguno de los dos hasta un par de horas antes de que comenzara la fiesta.

-Pues te lo contaré...

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"Me desperté temprano, tenía un extraño presentimiento. Y nada más levantarme, me encontré la cama contigua a la mía vacía. Se supone que ahí debería estar durmiendo Shad, pero no estaba allí. Me cambié rápidamente, y fui corriendo a los establos públicos. Allí, mis sospechas se confirmaron, su caballo no estaba. Pensé durante un momento a dónde podría haber ido, sobre todo porque las huellas que había dejado su montura eran recientes, habría salido hace muy poco. Entonces, me vino a la mente la conversación que habían tenido Auru y esa Uca llamada Ucayaya el día anterior. Ella le dijo a Auru que se marcharían por la mañana, pero antes tendrían que recoger un objeto muy importante para ellos. Lo medité un momento, y sólo alcancé a pronunciar...

-¡Por las Diosas! ¡Ese loco ha ido al Lago Hylia a impedir que los Ucas de lleven ese cañón tan extraño del lago! -exclamé echándome las manos a la cabeza.

Rápidamente, subí a mi caballo a intentar dar alcance a ese idiota integral. El camino al lago duraba alrededor de cuatro horas a caballo a ritmo normal, pero yo llegué en la mitad de tiempo, aunque al final conseguí dejarme a mi caballo para el arrastre. Lo que más me preocupó fue el hecho de que no me había encontrado con Shad en todo el camino.

Cuando llegué a la orilla de lago, pude ver a lo lejos, aunque no muy bien, a los Ucas intentando levantar entre todos el cañón, y a la que supuestamente sería Ucayaya, intentando manejar una extraña vara que ya había visto antes, cuando Shad se dedicaba a estudiar artefactos antiguos de la cultura Uca. Algo más lejos de ellos, pude ver alguien corriendo como un poseso hacia ellos, tenía que ser Shad. Salí corriendo enseguida tras de él, para evitar que cometiera alguna locura. Corrí lo más rápido que pude para alcanzar a Shad lo antes posible, yo soy mucho más rápida que él. Mientras me iba acercando, podía oír las súplicas de Shad, mientras que los Ucas se apresuraban a levantar el cañón.

-¡Por ahí llega el "Maníaco"! -gritó uno de los Ucas.

-¡Por favor, Ucayaya, date prisa por terminar de activar el "Artefacto Antiguo"! -suplicó otro.

-¡Vale, vale, no me metáis más presión! ¡Con estas torpes extremidades nadie puede hacer nada! -se la notaba muy estresada.

-¡Mamiii! ¡No quiero que el "loco" vaya a nuestra casa en el cielo! -aquel crío Uca parecía estar realmente asustado.

-¡Esperad! ¡No os podéis llevar el "Cañón Celestial"! ¡Hay muchas cosas que quiero saber sobre vuestra ciudad perdida! -ahora él estaba demasiado cerca de ellos para mi gusto.

Hice un último esfuerzo y por fin logré alcanzarle. Lo tumbé al suelo de una embestida, e intenté reducirlo, pero no paraba de resistirse ¡Ag! ¡Me recordaba a una salamandra!

-¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Tengo que impedir que se lleven el cañón! -nunca lo había visto así de enfadado, pero no me intimidó.

-¡Tranquilízate de una vez, Shad! ¡Estás llevando esto demasiado lejos! -le ordené.

Mientras yo intentaba detenerlo, los Ucas ya habían conseguido levantar en el aire aquel enorme cañón, y comenzaron a ascender hacia los cielos. Shad estaba desesperado, y recurrió al truco más sucio que jamás le había visto hacer...

-¡Aaaag! ¡No me lo puedo creer! ¡Me ha mordido! -grité furiosa mientras me agarraba la mano que me hirió.

Me había mordido... ¡Ese bastardo! ¡¿Cómo se había atrevido a librarse de mí de esa manera tan rastrera? ¡Ya me encargaría de él más tarde!

Shad corrió todo lo que pudo, y con sus patéticos saltos, intentaba conseguir agarrarse al cañón, que todavía estaba suspendido a baja altura. Los Ucas hicieron un último esfuerzo por elevarse, y poco a poco, fueron aumentando la altura. Tras un corto rato, desaparecieron entre las nubes. Shad se encontraba destrozado, de rodillas, y golpeando el suelo con el puño, como si fuera un niño enrabietado. Yo me acerqué a él por detrás suya, deseando vengarme de ese maldito...

-Je, je... ¿Cómo estás Ashei? -me dijo girándose hacia mí, nervioso. Parecía que se había percatado de mis intenciones.

-Pues no muy bien, ¡¿Sabes? -le dije muy enfadada- Primero, me haces levantarme a las seis de la mañana sin motivo; después me haces seguirte; tuve que venir hasta aquí corriendo desde la otra orilla del lago; pelear contigo para que te estuvieras quieto; y para terminar... ¡Me has mordido! ¡¿Y tienes la enorme cara de preguntarme cómo estoy? -preparé mis puños para darle una lección a ese "señorito".

-¡Noooooo!"

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-Eh...glup -tragó saliva- Ahora sé porque vino Shad con gafas oscuras a la fiesta, siendo de noche...-una gota de sudor frío recorrió su cara.

-¡Se lo tiene bien merecido! -dijo sin ningún remordimiento- Pero...no soporto verlo así, iré a ver si puedo animarlo...-su tono cambió drásticamente- Seguro que esto lo animará...-y sacó de su bolsa una tonga de papeles encuadernados.

-¿Qué es eso? -preguntó extrañado.

-Son unas notas que redacté durante una entrevista con la líder de los Ucas, esa llamada Ucayaya.

-¿Cómo? ¿Desde cuándo te interesa a ti la cultura Uca? ¿Y cuándo hiciste la entrevista? -ahora estaba aún más extrañado.

-No me interesa lo más mínimo la cultura de esas gallinas semi-humanas -le contestó mordazmente- Llegué a un trato con Ucas, hace unos días, para que Shad los dejara en paz, y que él estuviera contento y ocupado. En estas hojas están escritas leyendas, costumbres, ilustraciones algo chapuzas de determinados elementos y demás cosas. Iba escribiendo todo lo que ella me dictaba, sin entender absolutamente nada de lo que me estaba diciendo. Por supuesto, quiso omitir bastantes detalles sobre su raza, no quería tampoco darse a conocer así sin más -le aclaró- Inicialmente, debería haber sido Shad quién tomara apuntes, pero a los Ucas les daba algo de miedo el que él lo hiciera, así que tuve que hacerlo yo -se quejó- Tendría que haberle dado las notas estas mañana, pero tú ya sabes lo que me ocurrió...

-Sí, sí, no me lo recuerdes. Aunque nunca me hubiera esperado un gesto así por Shad, odias todo lo que sea redactar "papeleo", lo único que te he visto escribir son cartas...-le dijo con una sonrisa picaresca intentando buscarle las cosquillas a Ashei.

-¡Será mejor que no sigas mirándome con esa cara, y ni se te ocurra pensar nada raro! -había captado perfectamente el mensaje y estaba molesta- Esto sólo lo hago porque me tiene harta con tanto de hablar de los Ucas -y se fue directamente a darle los "malditos" papeles a Shad, saliendo a la terraza.

-Sí, sí...-dijo con burla- "Cómo si no te hubiera visto observar constantemente a Shad, y no sólo para evitar que molestara a los Ucas..." -pensó.

Ya en la terraza, Ashei se acercó a Shad para darle "su regalo". Link miraba la escena desde dentro del salón. No pudo oír su conversación, pero pudo ver como Shad casi le arranca los papeles a Ashei de la emoción; los revisó rápidamente; y se puso a dar saltos de alegría, para luego abrazar fuertemente a Ashei, casi asfixiándola. Conociéndola, ahora ella debía de estar maldiciendo el haberle dado esos papeles...

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De repente, una voz conocida para él llamó su atención.

-¡Ey, muchacho! ¿Qué estas mirando afuera en la terraza? ¡Ven aquí, que tengo dos amigos interesados en conocerte! -le llamó Auru desde algunos metros de distancia.

Fue enseguida para allá, tenía interés en conocer a aquellos dos hombres que charlaban con Auru desde hacía rato. Cuando llegó a donde estaban, comenzaron las presentaciones.

-Mirad amigos, aquí tenéis al joven Link, el muchacho del que tanto os he hablado -les dijo señalando con la mano al nombrado.

-Encantado de conocerte, chico -le habló el primer hombre- Mi nombre es Russell, y soy el General del Ejército de Hyrule. He oído hablar mucho de tus hazañas durante la Invasión del Crepúsculo, suerte que estabas aquí para proteger el reino, ya que la mayor parte del ejército se encontraba lejos del reino, en una misión especial -y se dieron un apretón de manos a modo de saludo.

-Opino lo mismo...-ahora le habló el segundo hombre y se saludaron igual- Mi nombre es Valenzuela, soy el Comandante de la Guardia Real. Me impresionó como conseguiste retener al mismísimo Valtimore, el tiempo suficiente para que llegáramos los refuerzos. Pocos de los que han osado enfrentado a Valtimore han salido vivos del encuentro...aunque creo que tú has tenido mucha suerte.

Los tres hombres comenzaron a reír a carcajadas. A Link le pareció un trío bastante peculiar.

El General Russell era un hombre de más o menos la misma edad que Auru. Tenía una estatura media; era algo "corpulento"; su tez estaba bien bronceada; tenía una melena abundante y canosa, pero para su desdén, también tenía una pequeña calva en la parte de atrás de la cabeza; tenía una frondosa barba, muy bien cuidada; y tenía un parche en el ojo izquierdo, mientras que el otro era de un tono oscuro, sin llegar a ser negro. Sobre su vestimenta, iba vestido con un traje ceremonial del ejército, de color verde caqui, y sus numerosas condecoraciones decoraban su traje.

El Comandante Valenzuela era un hombre altísimo, de por lo menos dos metros de altura. Aparte de eso, podría tener alrededor de 30 años. Era de complexión delgada, pero de musculatura firme; tenía el pelo corto y castaño; ojos azul oscuro; no poseía vello en la cara; y su piel era más clara que la de Russel. Su vestimenta era un traje blanco, con decoraciones doradas, algunas condecoraciones, y una capa roja.

Tras acabar de reír los tres hombres, el general Russell habló.

-Oye, chico...-dijo secándose las lágrimas de la risa- aunque nos acabamos de conocer, presiento que eres un muchacho de lo más peculiar. Llevo tiempo intentando reclutar a jóvenes con talento como tú... ¿Qué te parecería formar parte del Ejército de Hyrule? -preguntó sin más- Tengo pensado jubilarme dentro de unos años, y quién sabe, puede que si te esfuerzas y cumples mis requisitos, tú podrías ser mi sucesor... ¿Qué me dices?

-¡Russell! ¿Ya estás tratando de reclutar a alguien al momento de conocerlo? Nunca cambiarás...-dijo Auru todavía sin creérselo.

-Ya, pero este no es un joven cualquiera. Es el Héroe de Hyrule, ni te imaginas lo bueno que sería tener a alguien así con nosotros -le dijo a Auru, para luego volver a dirigirse a Link- ¿Has decidido ya? Piénsatelo bien, podría ser una gran oportunidad para ti.

Link estaba desconcertado, la pregunta le había cogido por sorpresa ¿El mismísimo General del Ejército de Hyrule le había pedido que se alistara en sus tropas? Era algo que no se acababa de creer. Tras un momento de reflexión...sonrió, desde el principio tuvo muy clara su decisión...

-General Russell...no puedo aceptar su propuesta. Siento gran admiración por vuestra labor con el reino, pero aún así no puedo aceptar. Si alguna vez Hyrule volviera a estar en peligro, yo sería el primero en acudir a salvarlo. Pero el resto del tiempo, prefiero ser un ciudadano normal, y ayudar a quién lo necesite. Quiero ayudar a la gente porque siento que debo hacerlo, no sólo porque mi profesión me obligue a hacerlo. También quiero que la gente me vea como a alguien a quién acudir cuando hay problemas, sin ningún tipo de condicionamiento, no quiero que se me vea como una figura de la autoridad y la ley, podría intimidar a algunos. Y la razón más importante...me gusta ser un hombre libre. Tendría que acatar demasiadas órdenes, a veces sin poder cuestionarlas, y no creo que siempre pudiera hacerlo, no al menos sin sentirme algo frustrado, y sólo podría aceptar órdenes de personas de mi confianza. Es por eso, y algunas razones más, por las que no puedo aceptar entrar en el ejército.

Los tres hombres, y sobre todo Russell, estaban completamente boquiabiertos. A Link no le importó este hecho, simplemente se despidió del grupo y se marchó, ya que había visto a la princesa Zelda a una distancia algo más lejos de donde estaba. Cuando se fue, el general sólo alcanzó a pronunciar...

-Vaya...nadie me había contestado así antes. Para ser tan joven, tiene las ideas bastante claras...

-Bueno, es un muchacho bastante especial. A mí también me sorprendió su contestación, aunque no sé porqué, me imaginaba que algo así iba a decir -se volvió hacia el Comandante Valenzuela- Sabes, me recuerda un poco a la contestación que tú le hiciste también a Russell hace bastantes años. Claro que tu respuesta fue bastante más simple que la de Link, tú simplemente querías formar parte de la Guardia Real.

El Comandante Valenzuela se quedó pensando un rato, hasta que le vino una idea a la cabeza.

-¡Ya lo tengo! ¿Por qué no intento convencerle de que se una a la Guardia Real?

-¡¿Tú también estás con lo de reclutar a cualquiera que creas óptimo? -exclamó Auru.

-¡Ja, ja! No creo que lo consigas, ese chaval parece tener bien fijadas sus ideas -le dijo burlonamente intentando disuadirle.

-¡Por intentarlo! -a él se lo notaba bastante optimista.

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Mientras tanto, Link había llegado al lugar donde estaba la princesa, que nada más verlo le dijo...

-Cada día me sorprendes más -este comentario desconcertó a Link- Escuché lo que le dijiste al general Russell, y creo que nadie había conseguido dejar sin palabras a ese hombre hasta ahora -dijo algo divertida- Pero me impresionas, Link. Muchos estarían honrados y deseosos de poder entrar en el ejército, y más si es por invitación del mismísimo General de Hyrule. Pero otra vez más has vuelto a dejarme de piedra con tus respuestas, ¿Qué más cosas me quedan por descubrir de ti? -le dijo como si lo estuviera halagando, para luego preguntar curiosa.

-¡Ey! ¡Espera un momento, chico! -interrumpió Valenzuela- ¡Ups! Perdone, majestad...-se inclinó ante ella en señal de disculpa por haberla interrumpido.

-No pasa nada, continúe.

-¡Bien! -volvió a hablarle a Link- Oye, sé que antes le dijiste que no a Russell, pero... ¿Aceptarías mi oferta de unirte a la Guardia Real?

La princesa se quedó sorprendida, ¿Estaba invitando a Link a trabajar en el castillo?

-Pero...-estaba confuso- ¿No son lo mismo la Guardia Real y el Ejército de Hyrule?

-¡¿Cómoo? -parecía que lo había enfadado- ¡Por nada del mundo son lo mismo! Es cierto que hace 50 años la Guardia Real era simplemente una subdivisión del Ejército de Hyrule, pero todo eso cambió cuando mi abuelo le propuso al rey que fuera un organismo aparte. Desde entonces, la Guardia Real sirve única y exclusivamente al soberano de Hyrule. Protegemos el castillo, a la Ciudadela, y sus alrededores. Cualquier persona que altere el orden, debe responder ante mí si ha cometido un delito dentro de las fronteras de la Ciudadela -dijo con gran orgullo.

-Ah...más o menos, sois un "cuerpo de élite" -dijo no muy convencido.

-¡Exacto! Lástima que todavía mucha gente nos llame "soldados", cuando somos "guardias", me enfada bastante.

-Así que, si aceptara, viviría en la Ciudadela y no estaría constantemente trasladándome como en el ejército.

-¡Lo vas pillando! ¡Y no sólo eso! A las únicas personas por las que tendrías que responder serían a la Princesa o en su defecto a mí -le pasó un brazo por los hombros y lo apartó para comentarle algo por lo bajo- No creo que te disguste recibir órdenes de una bella princesa o de un tipo tan carismático como yo...-le dijo con algo de chulería.

-No, supongo...-no le gustó mucho el comentario de aquel hombre.

-¡Lo sabía! -exclamó hablándole normal de nuevo- Además, he pensado que a ti no te valdría un simple puesto de guarda, he pensado algo bastante más honorífico... ¿Te gustaría ser el guardaespaldas de la Princesa? -estaba convencido de que esa oferta no podría rechazarla.

Ambos implicados se quedaron de piedra...

-Mi...

-Su...

-¡¿Guardaespaldas? -exclamaron al unísono, ninguno de los dos podría creerse semejante propuesta.

-Bueno, si prefieres otro término como "protector", "guardián" o "escolta", al final viene a ser lo mismo ¿Qué me dices? -le decía golpeándole con el codo y guiñándole un ojo- ¿Aceptas?

No conseguía dar una respuesta, balbuceaba confuso y sin saber que decir, no estaba seguro. Pero de pronto, le vino a la mente la promesa que le había hecho a Midna...

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"-Link, antes de irme…querría pedirte un último favor.

-¿Cuál?

-Quiero que ayudes a Zelda siempre que lo necesite.

-¿Eh? ¿Qué clase de favor es ese? ¿Por qué me pides eso?

-Uhm…digamos que pude conocer mejor a Zelda mientras tenía su energía vital dentro de mí…pero eso no importa. ¿Lo harás por mí o no?

-Eh…claro, lo haré. Aunque no sé como hacerlo, ni tampoco los motivos para que me pidas eso."

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En ese momento, se dio cuenta que esa era la manera perfecta de cumplir la promesa que le hizo. No sólo por eso, también sería una excusa para quedarse a vivir en la Ciudadela, le gustaba el ambiente de aquel lugar. Y bueno...tampoco es que fuera a rechazar una oferta así, ya sabéis a lo que me refiero...

-Eh...sí. Lo he decidido, me encantaría trabajar para la Guardia Real.

-¡Sí, lo conseguí! -estaba eufórico- ¡Russell! ¡Te he ganado! ¡El muchacho se va a mi equipo! -le chuleaba desde lejos al susodicho- Espera un segundo...-se había olvidado de preguntarle a la persona que tendría la última palabra en todo esto...- Majestad...¿Le parece bien que el joven Link vaya a ser su "protector"? Si le molesta, no hará falta que diga nada más -esperaba que se respuesta no le dejara en ridículo delante de Russell.

Ella no sabía que decir. En otras circunstancias, le habría reprochado el simple hecho de proponerle tener un guardaespaldas personal, ya era lo suficientemente mayorcita y autosuficiente para necesitar a alguien así. Pero...no le desagradaba la idea de que Link fuera ese "alguien".

-Bueno, si el joven Link está de acuerdo, yo no le veo inconvenientes a que sea mi "guardián" -le dijo intentando aparentar seguridad en su decisión, cuando en realidad era todo lo contrario.

Link se quedó atónito, ¿No le importaba que fuera su guardaespaldas? Se sentía muy contento por aquello. Y Valenzuela no cabía en sí de la emoción, y nada más la princesa dar su aprobación, se dirigió a todos los presentes en general para anunciar la noticia.

-Queridos invitados, yo, el Comandante del la Guardia Real, he de anunciaros algo muy importante... -hizo una pausa- ¡El Héroe de Hyrule ha aceptado ser el nuevo guardaespaldas personal de la Princesa! ¡Su nombramiento se hará al finalizar todos los actos de la celebración! Mientras tanto, disfruten del resto de la fiesta.

-Espere, Comandante Valenzuela ¿No cree que es demasiado repentino todo esto? -le preguntó la princesa.

-No lo creo, majestad. Cuanto antes tengamos listos a todo el personal del castillo, mucho mejor. Además, esta noche es idónea para que haga el nombramiento, muchos hylianos están hoy aquí -y se marchó a regodearse de haber conseguido su propósito.

-Princesa, ¿Ese hombre es siempre así? -le preguntó Link.

-Normalmente no, pero desde que Valenzuela y Russell se conocen, han estado picándose entre ellos intentando reclutar a gente talentosa para sus respectivas tropas. Y contigo, Valenzuela ha conseguido a su "fichaje estrella".

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Mientras tanto, el ruido de los aplausos de todos los presentes inundaba la sala. A todos les parecía que era un gran honor ser el guardaespaldas personal de la Princesa. Los amigos de Link se acercaron a felicitarle y su "familia" de Ordon estaba muy orgullosa de él, sobre todo Rusl y Uli. Pero faltaba alguien...Ilia. No estaba con los demás felicitándole por su nuevo trabajo. Salió a buscarla por toda la sala, pero no la encontró. Salió a la terraza, pero tampoco estaba allí. Se estaba empezando a preocupar cuando, vio una figura femenina escondida a lo lejos, detrás de un pilar que conformaban el exterior de la Sala del Trono. Se acercó a ella, y vio que había estado llorando, tenía algunas lágrimas en los ojos.

-Ilia...-estaba preocupado y quiso ponerle la mano en su hombro, pero ella lo rechazó.

Esa acción tomó desprevenido a Link, no entendía porque estaba triste y al mismo tiempo enfadada con él.

-¡Lárgate! No quiero verte...-le decía con desprecio e intentado limpiarse las lágrimas.

-Ilia, ¿Por qué estas así? ¿Qué te he hecho? -no sabía que le estaba pasando, se sentía confuso.

-Deberías saberlo...-le dijo sin dirigirle la mirada- ¿Cómo has podido tomar una decisión así sin decirme nada antes? ¿Y por qué has decidido quedarte a vivir en el castillo? -le dijo a punto de romper a llorar.

Ahora lo entendía todo, era por su decisión de quedarse en la Ciudadela y ser el guardaespaldas de la Princesa. Se sentía apenado al saber que su amiga no le apoyaba en su decisión, pero intentó explicárselo.

-Ilia, todo esto me ha cogido tan repentinamente como a ti. El Comandante Valenzuela me lo propuso y acepté. No tuve tiempo de contarte nada...-le dijo lo más sinceramente posible.

-Pues no se te notó dudar demasiado al decidir...-comentó molesta- Cre-creía que después de la reconstrucción volveríamos a Ordon, y disfrutaríamos de una vida normal...snif...como antes -ahora comenzaba a llorar, aunque seguía conteniéndose.

-¡Ilia! -le agarró a los hombros para que ella le mirara a los ojos- Nuestra vida ya no volverá a ser cómo antes. Hemos visto y vivido cosas que jamás hubiéramos podido en Ordon. Por fin tu padre nos ha dejado salir de la aldea, nunca lo habíamos hecho.

-Ya, snif...pero si mi padre no nos dejaba salir era por un buen motivo -intentó excusar el comportamiento de su padre.

-Ya lo sé, pero siempre a sido muy sobre protector con nosotros dos, y los niños. Entiendo que quisiese que estuviéramos preparados para enfrentarnos al mundo exterior, pero ya no somos niños, y ni nosotros ni los demás merecen estar aislados en la aldea -habló en tono comprensivo.

-Sí, tienes razón en eso, pero no tenías que decidir marcharte así tan de repente...

-Ilia...yo ya no puedo volver a mi antigua vida en Ordon. Siempre que pueda volveré a visitaros, pero tienes que entender que yo ya no sería feliz viviendo todo el tiempo allí. Cuando volví de mis aventuras, noté que me faltaba algo. Ya no era capaz de concentrarme cuando trabajaba y la rutina me aburría. El conocer un mundo fuera de Ordon me ha abierto los ojos, y quiero quedarme en la Ciudadela, aquí estaré bien -le confesó.

-Lo sé, siempre quisiste conocer mundo y encontrar a otros hylians como tú, eso tuvo que suponer para ti un gran descubrimiento... -ahora hablaba más relajada- Pero sigo sin entender porqué has aceptado ser el guardaespaldas de la Princesa...-y se apartó algo más de él.

-Si yo te contara...-ahora él divagaba- Pero una de las razones más importantes que tomar esta decisión fue la promesa que le hice a una amiga hace tiempo...-se calló, no era sensato seguir contando nada sobre eso.

-Ah... ¿Te refieres a esa tal, Midna? -le preguntó como si fuera lo más normal del mundo.

Se quedó de piedra, ¿Cómo sabía ella de la existencia de Midna? ¿Y cuándo lo había descubierto? Ilia se dio cuenta, y se lo aclaró.

-Link, tranquilo... -se había vuelto a acercar a él, y ahora le acariciaba el brazo- No tengo ni idea de quién puede ser esa mujer, pero sé que le tenías mucho cariño. Durante estos últimos meses, has estado teniendo sueños en los que decías su nombre. Tenías pesadillas sobre ella, y hablabas sobre un espejo...suplicabas que no se fuera...hablabas sobre algo del crepúsculo...y sobre la promesa. Si tan importante era para ti, no pondré pegas a tu decisión. Pero eso sí, tendrás que mandarnos una carta a la semana para saber cómo te va, y nosotros haremos lo mismo.

-Gracias, Ilia -y la abrazó- No sabes lo feliz que me hace el que lo aceptes...y sí, os escribiré una carta semanal para toda la aldea Ordon, te prometo que no me olvidaré.

-Ya...-se acercó a su cara y le dio un pausado y dulce beso en la mejilla- Pero prométeme que no harás locuras, no quiero volver a verte en la cama de un hospital...-le dijo con un tono extrañamente cariñoso, y se acurrucó aún más en el pecho de Link, abrazándolo aún más fuerte.

Link se sonrojó, y se sorprendió por la acciones de su amiga. Nunca la había visto tan "melosa", aunque curiosamente, esto no le desagradaba, más bien lo contrario...

De pronto, ambos empezaron a oír música orquestada proveniente del salón de la fiesta, y recordaron que todavía quedaba una larga noche por delante.

-Ey, ¿Qué tal si volvemos? No quiero perderme la fiesta, y además está empezando hacer frío -le dijo deshaciendo el abrazo y deseoso de volver a entrar a la sala.

-Eh...vale. Seguro que los demás se preguntarán porqué estamos tardando tanto -habló mientras empezaban a caminar- "Con lo bien que estaba yo ahora..."-pensó con hastío- Por cierto, ahora que lo pienso, volver a tener el placer de ver al "pato mareado" de Ordon, me resulta divertido sólo de pensarlo-le dijo sarcástica, intentando cambiar de tema en su mente,

-¡Ja, ja! -se rió sin ganas- ¡Serás envidiosa! Sabes perfectamente que soy el mejor bailarín de todo el pueblo, no intentes menospreciar mis cualidades -le dijo con tono altanero.

-Ya, pero todo lo que sabes lo has aprendido de mí -dijo sin ceder ni un centímetro en su postura- Si tu eres "el rey del baile", yo soy la "emperatriz".

-¿En serio? -le dijo mirándola a los ojos, desafiante- Podemos comprobar todo eso que dices, en la pista de baile... ¿Un último baile juntos antes de que me convierta en "esclavo del castillo"? -y le tendió la mano para sellar el trato.

-Está bien, "señor Link" -dijo burlescamente, mientras le apretaba la mano- Me parece que "usted" no va a aguantar ni dos asaltos conmigo de pareja de baile, ha hecho un mal trato...

-Por la boca muere el pez, "señorita"...

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Tras terminar los actos musicales, en los cuales al final Ilia y Link quedaron en empate, pero demostrando que ellos dos eran los que mejor se movían. Tras eso, Link fue a cambiarse rápidamente sus ropas de campesino, por las del héroe, a partir de ahora las llevaría mucho más a menudo.

Cuando volvió a la Sala del Trono, todos los presentes se habían colocado de forma que dejaban un gran pasillo por el cual Link pasaría por una gran alfombra hasta llegar hasta los pies del trono, donde le esperaban la princesa Zelda y Valenzuela. Se aproximó hacia ellos con pasos firmes y elegantes, para acabar arrodillándose sobre una rodilla y apoyándose en la otra. Y así comenzó la ceremonia...

-Link, ¿Prometes proteger a riesgo de tu propia vida, a este castillo y la ciudadela que lo rodea; someterte a mis órdenes y también a las de otras personas que en su defecto tengan la potestad de hacerlo; y servir fielmente a este reino, hasta tu muerte? -preguntó ceremonialmente.

-Sí, lo juró por mi nombre y por mi honor, y por testigos a las Diosas tengo -le juró solemnemente.

-Está bien...-cogió su espada de las manos del Comandante y empezó a golpear ritualmente sus hombros y su cabeza- Como soberana de Hyrule que soy, te nombro a ti...mi guardián -se le acercó y le dijo por lo bajo- No te preocupes, seguro que lo harás muy bien...ambos sabemos que no me desobedecerás.

En ese instante sufrió un déjà vu, eso era precisamente lo que le había dicho también Midna, que coincidencias tiene la vida... Link se levantó y todos empezaron a aplaudir y felicitar de nuevo a Link. Empezaba una nueva etapa en su vida, y de seguro, sería emocionante...

Continuará...

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Autor: esta semana si que me retrasé, no tenía ni ganas ni tiempo para hacerlo, pero al final lo hice y aquí esta el resultado. Comenten, que siempre es bueno...¡Hasta pronto!