Marinette estaba teniendo un ataque de pánico. Es que, por mas que su plan funcionara a la perfección y ella lograra secuestrar a Adrien, no le parecía factible que Gabriel aceptara irse. Por lo que conocía de él, no se iría sin luchar. Era un líder, había llegado muy lejos para detenerse ante una amenaza. Seguramente utilizaría todos sus recursos para encontrarla y destruirla, y eso le daba pánico.

Pondría a toda la ciudad en su contra y a toda la policía a buscarla. Ella solo era una chica, claro que era fuerte y capaz, pero dudaba poder salir de esto sola. Sólo tendría una oportunidad, que tal si se tropezaba o hacía algo mal. Durante los tres días previos a la cena-baile rezó. Rezó para que alguien más desenmascarara a Gabriel. Rezó para que el evento fuera cancelado. Para que sus papás no se fueran, para que los corruptos recapacitaran y dijeran la verdad.

Incluso rezó para que sus papás la descubrieran o para que otro justiciero llegara a la ciudad y resolviera las cosas. Alguien que supiera cómo hacerlo, no como ella, que sólo tenía dudas y un plan. Nada de eso ocurrió, así que el último día, cuando se encontró sola en la panadería, rezó para que su plan funcionara. Era su deber detener a Hawk Moth antes de que fuera demasiado tarde, y no escaparía de sus responsabilidades.

Aprendiendo de las escapadas de Adrien, había rondado por las afueras de la ciudad, donde se conseguía de todo y sin preguntas siempre que tuvieras suficiente dinero, allí compró los tanques de gas y se preparó para su gran show. Fueron mas costosos de lo que ella pensaba, únicamente pudo conseguirlos gracias a que sus papás habían dejado un dinero "para emergencias".

Nunca antes había revelado su secreto a nadie. Se lo había prometido a sus papás desde chica, y hasta ese día, había cumplido. Era una locura que ahora pensaba revelarlo a su peor enemigo, pero era la única forma de convencerlo.

Ninguna otra amenaza funcionaría con él, pero esperaba que, al involucrar a Adrien le diera una ventaja.

"Puedes hacerlo, Marinette" - Se dijo antes de salir de su casa para cometer su primer crimen real. - "Lo haré, porque soy la única que puede detenerlo." Espera y verás, Hawk Moth, Ladybug te tiene en la mira. - dijo y saltó por el balcón, una mancha roja y negra perdiéndose en la noche.

La fiesta ya había empezado cuando una sombra se coló al interior de la propiedad Agreste. La seguridad era alta, pero las alarmas estaban desactivadas para que los invitados disfrutaran de la velada sin peligro.

Rápidamente colocó y abrió los tanques en los conductos de ventilación, liberando su contenido en el gran salón. Tenía que esperar a que hiciera efecto antes de entrar, pero también quería que Gabriel estuviera despierto para recibir su amenaza e instrucciones. Para ella, había elegido el extremo del salón para liberar el gas, confiando en que el gas se dispersara lentamente hacia la mesa principal, en el lado opuesto, en la que estaba sentado su enemigo.

Como el gas era incoloro e inodoro no tenía forma de saber qué tanto estaba saliendo, pero se obligó a ser paciente y esperar a que hiciera efecto. El ambiente estaba en semi-penumbra, con humo y luces de colores iluminando una pista de baile en el centro, en la que bailaban algunas parejas jóvenes.

Mientras esperaba, se entretuvo observando a la concurrencia. Chloe estaba sentada en la mesa principal junto a su padre, y platicaba animadamente con Adrien. Curiosamente, le pareció que él estaba incómodo, pero rechazó la idea, si eran el uno para el otro. La rubia no dejaba de jalar una de las mangas del chico, hasta que Adrien se levantó y le ofreció la mano, para salir a bailar. La chica hizo un pequeño escándalo, para que todos la notaran antes de aceptar en un movimiento que intentó ser seductor e ir a la pista.

Las personas cercanas a la salida del gas comenzaron a bostezar y a inclinarse sobre las mesas.

¡Está funcionando! - Pensó Ladybug, la adrenalina la hacía sentir ansiosa y se le hacía difícil la espera.

Unos minutos mas tarde, las parejas en la pista de baile perdieron su entusiasmo y bailaban sin ganas. Algunos se fueron a sentar y cabecear.

Solo un poco más. - Ladybug no perdía de vista el avance del gas, analizando mesa por mesa. - Necesito que Gabriel también inhale un poco, para que no pueda seguirme después.

La recaudación de fondos colgaba en un saco a un lado de la mesa principal, era mucho dinero, pero aunque voluminoso, no creía que pesara mucho.

Finalmente algunos de la mesa principal comenzaron a bostezar. Parecía que incluso el Mayor estaba teniendo problemas para seguir la conversación que tenía con Gabriel. Solo dos parejas permanecían en la pista, Chloe con Adrien y Sabrina con otro muchacho. Era una suerte que el salón estuviera tan obscuro, ya que de otra forma se habrían dado cuenta de que algo estaba mal. Era momento de entrar.

Cerró los tanques de gas y los escondió en un techo cercano, regresó, tomó una inhalación profunda y caminó resueltamente hacia la entrada principal. Noqueó a los guardas en la puerta y se abrió paso hasta el salón.

Chloe se había deslizado al suelo y Adrien tenía problemas para permanecer de pie mientras intentaba levantarla cuando Ladybug apareció. Adrien la miró, sorprendido, pero en sus ojos también había niebla y confusión.

L-ladybug? - murmuró, como no creyendo lo que veía.

Ella caminó pasando a un lado de él sin verlo, sus ojos fijos en la mesa principal, ya se ocuparía de él después. Al verla, Gabriel se levantó, pero al instante se mareó y tuvo que detenerse con la mesa. El Mayor había cerrado los ojos, dejando caer su cabeza a un lado y los demás estaban reposando sobre sus respectivas mesas. La mirada de horror en los ojos de Gabriel al recorrer la estancia y darse cuenta de lo que estaba ocurriendo le infundió valor a la chica.

¡Seguridad! - Ordenó Gabriel con voz firme a pesar de sentirse mal. Pero nadie contestó a su llamado.

Ladybug se sentía bien. Sentía que estaba haciendo lo correcto, todo estaba funcionando mejor de como lo había planeado. Dio la vuelta a la mesa, y obligó a Gabriel a sentarse de nuevo.

Hola, Señor Agreste, por fin nos conocemos. Es una linda velada, lamento que se vaya a arruinar justo ahora. - Ella sonrió oh tan dulcemente, y luego su rostro se endureció. - En realidad no lo lamento, y ya nos conocemos. Sé lo que hace en su tiempo libre, y ambos sabemos que no puede continuar.

No se de que... - Comenzó a decir el diseñador.

Si lo sabes, Hawk Moth. - La sorpresa parpadeo en el rostro del hombre un segundo antes de ocultara todo sentimiento. - Escuche cuidadosamente; si le interesa mantener sus secretos a salvo, esto es lo que va a ocurrir: Usted se retirará de las elecciones y se mudará a otra ciudad. Preferiblemente muy, pero muy lejos, quizás le parecería interesante explorar la moda en América, no me importa, siempre y cuando no sea aquí.

Está usted confundida, señorita, pero la policía no se confundirá con usted. - Gruñó Gabriel, sin dejarse intimidar.

Si, ya se que la policía no me creerá, porque está de su lado, ¿sabe? no quería llegar a esto, en verdad, pero no me deja otra opción. Me llevaré un pequeño seguro, sólo para asegurarme que tengo su atención y cooperación. Si hace lo que le pido y mantiene a la policía fuera de esto, se lo devolveré. Y si no... bueno, muchas cosas pueden pasar. - Dejó a Gabriel meditar sus palabras y se dirigió a la recaudación de fondos.

También me llevaré esto. - Le informó antes de cortar la soga y cargar el costal de dinero con una sola mano.

El hombre la miraba con odio, pero parecía que no podía volver a levantarse. Tenía que darse prisa o el gas comenzaría a hacer efecto también en ella.

Tomó unos segundos para calmarse antes de dar el siguiente paso.

Debo hacerlo - Se dijo ella. - Es la hora.

Caminó lenta, despreocupadamente, hasta Adrien, quien se había desplomado a un lado de Chloe.

Él es mi seguro. - le dijo Ladybug a Gabriel, retándolo con la mirada. La fachada de serenidad se rompió en el rostro del hombre, las emociones fluyendo libremente, de rabia a angustia a rabia de nuevo.

Estaba asustada, no podía concentrarse para hacer crecer sus colmillos, así que rompió el contacto visual con Gabriel y volteó a ver al joven a sus pies.

Se agachó y levantó cuidadosamente al muchacho. Al hacerlo, él se incorporó y ella se encontró a centímetros de ese bello rostro y esos enormes ojos verdes que la miraban con sorpresa, curiosidad y otra cosa mas que ella no pudo reconocer.

Inclinó la cabeza del joven para exponer su cuello a lo que él suspiró y cerró los ojos, relajándose al abrazo y sucumbiendo al efecto del gas. Estaba tan cerca que ella podía oler la colonia del joven mezclándose con su olor natural, limpio, fresco, tentador.

A ella no le hacía gracia el morder a alguien y menos en esas circunstancias, pero ya no estaba tan segura de estar en contra, sobre todo cuando su mirada encontró el cuello del rubio. Sus colmillos se extendieron automáticamente, podía oír su sangre latiendo, llamándola, instándola a morderlo.

Nunca había visto un cuello tan apetecible. Tuvo que usar todo su auto control para volverse hacia Gabriel y sonreírle, dejando que viera sus puntiagudos colmillos.

Hay una última cosa que debes saber, Gabriel. - Dijo la chica, notando que su voz sonaba un poco rara, como melodiosa, era la voz de un vampiro. Los ojos de Gabriel se desorbitaron de horror al comprender.

Se volvió lentamente al joven que dormía en sus brazos y mordió su delicado cuello. - ¡NOOO! - Un grito ahogado hizo eco en el salón.

Si no hubiera estado tan asustada, tal vez podría haber disfrutado mas su primera mordida, el delicioso líquido inundó su boca y ella escuchó un gemido, pero no supo si era de Adrien o de ella. Sin embargo, sirvió para devolverla a la realidad, así que se concentró en beber unos sorbos más y separarse, dejando rastros claros de sangre tanto en su boca como en el cuello del rubio, para que Gabriel los viera.

Cargó al joven sobre su hombro sin ninguna dificultad, tomó el costal que había dejado en el suelo unos momentos y se encaminó a la puerta.

Le agradezco mucho Señor Agreste, fue una cena excelente. - Le dijo burlonamente al hombre que la observaba, mientras se relamía los labios.

Monstruo - Musitó Gabriel, con una última mirada de odio, antes de desplomarse.

La chica sonrió y salió sin contratiempos, saltando por los tejados y llegando al sótano en un parpadeo. Se maravilló del aumento de velocidad, agilidad y reflejos que ahora tenía, era exhilarante, se sentía libre y fuerte.

"Seguramente es el efecto de la sangre fresca" - Racionalizó mientras entraba al sótano tan silenciosa como el viento. - "No sabía que la diferencia eran tan grande".

Dado que ella siempre se había alimentado con la fórmula era una gran sorpresa. Veía mejor, oía mejor y podía jurar que hasta sentía mejor. El joven en sus brazos era tan ligero, sin embargo era completamente consciente de su presencia, como si todos sus sentidos estuvieran fijos en él.

Lo depositó sobre las colchonetas que había llevado y lo amarró cuidadosamente para que no escapara, y para no lastimarlo. Después, sabiendo que no despertaría en unas horas, decidió regresar a su casa para ver las noticias y saber qué iba a decir y hacer Gabriel Agreste.

Esperaba haber sido suficientemente convincente.

Conocía las historias exageradas que los humanos contaban sobre los vampiros, y estaba contando con que Gabriel también las creyera. La mordida era para que Gabriel pensara que su hijo estaba en poder de una vampiresa. Se decía que si te mordían, perdías toda tu voluntad y eras una marioneta del vampiro. Claro que se podía hacer, pero jamás con una sola mordida.

Marinette no tenía intenciones de volver a morder a nadie, ella como toda su familia se alimentaba de "fórmula". Sólo lo había mordido como una medida desesperada para convencer a Gabriel. Adrien despertaría siendo el mismo mentiroso, hipócrita, perfecto de siempre y podría irse con su padre a continuar su vida normal muy lejos. Si todo salía bien.

Ya no podía dar marcha atrás.