Disclaimer: Lo mismo de siempre...no me pertenece la saga y escribo esto por pura diversión...

XOXOXOXOXOXOXO

7. Semana en el Castillo (Parte 1)

Lunes

Habían pasado un par de días desde el cumpleaños de la Princesa. Y esa semana empezaría a trabajar oficialmente como su guardaespaldas personal.

Aún era muy temprano, ni siquiera había salido el sol, pero algo le obligó a levantarse mucho antes de lo previsto...

-Uhm...-abrió los ojos lentamente, muy somnoliento- ¡Aaahh! ¡¿Quién eres? ¡¿Y qué estás haciendo en mi habitación? -le alarmó, y se despertó al instante.

Durante un rato había sentido que alguien lo sacudía ligeramente para despertarlo, pensó que eran imaginaciones suyas. Pero al abrir los ojos, pudo confirmar que alguien había estado allí desde el principio, el problema era que no podía distinguir su imagen en medio de la oscuridad. De pronto, notó que esa persona se movió, y cuando estaba a punto de plantarle cara, una tenue luz proveniente de una vela iluminó la habitación. Y pudo ver de quién se trataba...

-¿Anabel? ¿Eres tú? ¿Qué haces aquí? -preguntó confundido y luego intentó ver la hora que era en el reloj que había colocado en la pared de su habitación- Uaaah...todavía son las cuatro de la madrugada... ¿Por qué me despiertas a estas horas? -le dijo entre bostezos, restregándose los ojos, y molesto de que le hubieran despertado.

-Lo siento, pero las jornadas en el castillo empiezan temprano -le explicó.

-¡¿Qué? ¡¿A las cuatro de la mañana? -le preguntó sobresaltado.

-¡No, tonto! La jornada para su alteza empieza a las ocho, pero ha de levantarse algo antes. Nosotros, los sirvientes, nos levantamos como muy temprano a las seis, pero suele ser más tarde. Los guardias, en cambio, hacen turnos durante el día y la noche, aunque su actividad baja considerablemente por las noches.

-Entonces, ¿Por qué me levantas tan temprano? ¿Es que yo tengo un horario especial? -esperaba que su respuesta no fuera afirmativa.

-No, pero dado que hoy es tu primer día de trabajo en el castillo...pensé que te gustaría empezar por conocer a algunos de nosotros. Piensa que vas ha convivir con todos los que trabajamos aquí, y necesitarás tener algunas amistades dentro del castillo.

-¿Y era necesario despertarme tan temprano? -se quejó.

-¡Bueno, por un día no pasará nada! ¡Así tendremos más tiempo para conocernos mejor! -le dijo alegre.

-¿Tendremos?

-Sí, quisiera presentarte a unos amigos. Están esperándote en una de las Salas Comunes reservadas para los del servicio del castillo. Así que vístete, y no tardes en salir ¡Te espero fuera! -y salió de su cuarto.

-XOXOX-

Resignado, se vistió con desgana pero rápido, para no hacerla esperar. Después salió de su cuarto, y Anabel le llevó por los pasillos del castillo, hasta llegar a una puerta con un cartel que ponía: "Sala Común del Servicio Nº 14"

Entró, y allí vio a varias personas esperándolos, en una pequeña sala construida en ladrillo.

Describiéndola, parecía compactar varios tipos de habitaciones; una cocina; un comedor; un dormitorio con literas; un pequeño salón; y hasta una pequeña estufa. La habitación no era muy grande, pero la distribución de los muebles aprovechaba muy bien el limitado espacio.

En aquella estancia, había cuatro personas que observaban al recién llegado Link. Y cada una era bastante peculiar...

Uno era un chico humano, de más o menos la misma edad que Anabel. Era de la misma estatura que ella, aunque quizás algo más alto; y de una constitución esbelta. Tenía el pelo castaño y corto, parecido al estilo que llevaba Link, aunque más cuidado y peinado. Sus ojos eran de un relajante azul celeste; y su piel era clara, pero no mucho. Vestía diferente a como lo hacía Anabel, pero el color base de su ropa seguía siendo el negro. Era una chaqueta cerrada por botones, con ciertos detalles dorados; y llevaba igualmente unos pantalones negros, a juego con sus zapatos. Ahora que lo pensaba, aquel chaval y Anabel parecían una extraña copia suya de él y de su amiga Ilia, aunque por supuesto con diferencias.

-¡Ey! ¡Si se parece a mí! ¡Aunque yo soy mucho más apuesto! -dijo aquel mozo con gran soberbia, sacudiendo el pelo de su flequillo.

Sólo con oírle pronunciar aquello, se dio cuenta de que el muchacho debía ser bastante altanero. Anabel le presentó, y le dijo que era su mejor amigo de la infancia. Qué coincidencia... Se llamaba Anthony y trabajaba como jardinero en los jardines de palacio. Quizás eso explicaría por qué llevaba en el bolsillo de su chaqueta una rosa roja, en verdad parecía ser un poco creído...

Luego, Anabel le presentó a Salomón. Era un hombre hylian, y de avanzada edad. Era el más bajo de aquel grupo, pero se debía en parte a su espalda encorvada. Se apoyaba sobre un bastón; y llevaba unas gafas, que enmarcaban a unos ligeramente almendrados ojos castaños. Tenía una gran calva en la parte de atrás de su cabeza, pero que tapaba con una gorra de aspecto antiguo y urbano. Vestía con una camisa blanca; unos pantalones marrones sujetados por tirantes; y unos zapatos del mismo color.

En el momento en el que ambos se presentaron, él se balanceaba sobre una mecedora, mirándolo de arriba a abajo mientras se movía, y portando una pipa en la mano.

-Uhm...parece un joven fuerte y sano. La Princesa hizo bien en contratar a alguien así para su protección...-le dijo mientras soplaba en la pipa.

Aquel hombre, por su aspecto, podría estar jubilado. Pero no, ya que Anabel le explicó que su testarudez le impedía abandonar su puesto en el castillo, el cual era el de Organizador de los Archivos Reales, un trabajo que llevaba ejerciendo más de 50 años...

Después tocó presentarse a Brunilda, una mujer hylian, y ella era la Jefa de Limpieza del Sector Oeste del Castillo. Y por una broma cruel del destino, era muy parecida a Telma. Sólo que ella tenía el pelo negro, los ojos castaños, y la piel más clara. Vestía con un estilo parecido al de Telma, pero usando colores marrones y blancos. Para presentarse, Brunilda le dio un gran abrazo de bienvenida...

-¡Qué alegría conocerte, chico! ¡Desde hoy aumenta nuestra "pequeña familia"! -clamó alegre.

-"¡Ag! ¿Estoy viendo visiones? ¿Cómo es posible de que se parezca tanto a Telma? Espero que sólo sea algo pasajero..."-pensó Link mientras era asfixiado por su "nueva amiga".

Y por último, conoció a "monsieur" François Jacob, pero prefería que le llamasen Francis. Él era uno de los cocineros personales de la Princesa. Aunque había venido desde tierras lejanas hasta Hyrule, todavía conservaba intacto su acento refinado. Era un hombre humano; de pelo y ojos oscuros; con un buen bigote; de estatura media; con una "ligera barriga" y algo corpulento. Vestía como un cocinero; gorro de chef, delantal...etc

-"Pardon, garçon" ¡Pero yo no soy un cocinero cualquiera!Usted tiene que saber que soy el cocinero favorito de la princesa! ¡Mi comida es "magnifique"! -alardeaba aquel hombre.

Después de estas presentaciones, Link quiso saber el papel que desempeñaba Anabel en el castillo. Ella le contó que se encargaba de todo un poco. De hecho, era la que se encargaba todo lo referido a la Princesa Zelda; limpieza de su alcoba; su camarera y ayudante de cocina; se encargaba de su ropa...por eso ella y la princesa se conocían tan bien. Y el resto del grupo también era muy estimado por ella, ya que como dijeron, todos destacaban en su campo.

Estuvieron bastante tiempo charlando en aquella habitación, hasta que el reloj dio las siete y media. Francis y Anabel tuvieron que marcharse para preparar el desayuno a la princesa; Brunilda se marchó a despertar a las limpiadoras del sector oeste; Anthony tenía que podar algunos árboles; y por último, Salomón tenía que acabar de archivar y organizar documentos oficiales del reino, dado que los antiguos fueron destruidos durante la explosión. Por suerte, existían copias de seguridad para esos documentos, y tenía que terminar de reorganizarlas.

-XOXOX-

Link se marchó a esperar a la Princesa a la entrada de su habitación, que si no fuera por las indicaciones de Anabel, hubiera tardado horas en encontrarla. Cuando llegó, no tuvo que esperar mucho, y ella se llevó una sorpresa al verle.

-Vaya, no esperaba que te levantaras tan temprano. Pensé que me había olvidado de darte mi horario. Aunque te veo con cara de no haber dormido suficiente...-le dijo con cierta ironía camuflada.

-No me lo recuerde...Anabel me despertó a las cuatro de la madrugada para presentarme a unos amigos y compañeros suyos del castillo -le contestó sin ganas, apoyado sobre la pared.

-Bueno, al menos ya has hecho alguna que otra amistad en el castillo.

-Eso fue lo mismo que me dijo ella -le sonrió.

Después de esta pequeña conversación, Zelda tuvo que guiarle hasta el Comedor Real. Allí, había una larga mesa, aunque no era nada comparada con las que había visto durante las celebraciones en el castillo. La habitación; los muebles; y toda su decoración; estaba muy bien cuidada y su aspecto regio era digno de los más grandes reyes. Al fondo, podía verse una puerta por la que parecía salir un olor delicioso, debía ser la cocina. Pero las verdaderas delicias estaban ya sobre la mesa, y tenían un aspecto exquisito. En estas ocasiones, le encantaría ser un noble...

Pero lo raro era que no había un sólo servicio puesto sobre la mesa, había otra ración más simple colocada a sólo un par de sillas de la princesa. Eso le pareció extraño, y le preguntó a Zelda para quién sería esa comida.

-¿En serio? ¿No sabes para quién es ese desayuno puesto sobre la mesa? Pero que inocente eres...-le sonrió, se seguía sorprendiendo por su inocencia- ¿Acaso crees que voy a dejar que mi protector esté mal alimentado? Por algo les pedí a mis sirvientes que preparen a partir de ahora una segunda ración para ti en todas las comidas.

-Pero... ¿Yo no tendría que comer aparte con el resto de empleados del castillo en el Comedor Común? -le preguntó extrañado.

-Por algo eres mi guardaespaldas personal, y por eso me acompañaras en todo. Hasta en las comidas...

-Vaya...-se sentía un poco avergonzado, y se rascaba el cuello- Gracias...

Se sentó en la mesa, y comenzó a comer. Aunque le era extraño, puesto que quería comportarse de la manera más correcta en la mesa para demostrarle a ella que no era un inculto. En determinados momentos, Zelda se quedó mirando a Link intentando no reírse del comportamiento de él, hasta que le pidió que no siguiera comportándose de una manera tan superficial. Supongo que no todos pueden llevar con tanta naturalidad el refinado protocolo...

De todos modos, sus modales en la mesa eran buenos. No quizás para los ojos de un profesor de etiqueta, pero sí para lo esencial. Eso alivió bastante a Link, que así podría disfrutar mejor de la comida. Y casi suelta una lágrima de lo buena que estaba, jamás había probado una comida así. Era muy diferente a lo que estaba acostumbrado, aunque parecía que ella también estaba disfrutando, y eso que ella estaba acostumbrada. Al acabar, Anabel retiró los servicios tanto de él, como de la princesa. Anabel, cuando se acercó a recoger sus platos, le habló por lo bajo.

-Qué suerte tienes...además de tener tu propia habitación, comes junto con la Princesa...eres un privilegiado -le dijo, no molesta, sino más bien con una sonrisilla misteriosa.

Link se quedó extrañado pensando sobre el significado oculto de aquella frase, ¿Qué habría querido insinuar...? En fin, justo antes le levantarse, apareció Francis a preguntar cómo les había parecido la comida. Link le dio la enhorabuena, y Zelda hizo lo mismo.

-Fantástico, Francis. Nunca me decepcionas, y te aseguro, que siempre espero con impaciencia las comidas en las que te toca cocinar. Pero no le cuentes nada de esto al Chef Paolo o al Chef Xiang Li. No quiero que piensen que me desagrada su comida. Ellos son expertos en sus campos, y sin duda, cuando los tres os ponéis de acuerdo para cocinar juntos, es lo que más aprecio. Qué pena que eso casi nunca pase...-le dijo recordando el orgullo que tenían los tres cocineros.

-"Merci, majesté" Me enorgullece la elevada estima que tiene en mí -le hizo una reverencia agachando la cabeza- Pero respecto a lo último que dijo...no se moleste, pero yo no puedo trabajar con esos "crétins". Nuestros estilos culinarios son muy diferentes, y siempre que intentamos trabajar juntos acabamos discutiendo. Tal vez si convenciera a esos dos, podríamos trabajar juntos más a menudo. Pero eso sería "trés difficile", siempre queda nuestro orgullo como cocineros -le dijo con algo de soberbia.

-XOXOX-

Tras esta peculiar escena, ambos se levantaron de la mesa y se marcharon a empezar el día. Nada más salir del comedor, apareció Auru, que parecía tener algo de prisa. Le entregó a Link y a la princesa un pergamino. Y tan pronto como llegó, se fue, parecía estar bastante estresado. Zelda abrió su pergamino, y no mostró ninguna expresión, parecía como si ya se lo hubiera imaginado. Después, Link abrió el suyo, que era exactamente igual al de ella. Pero en vez de permanecer sereno, se impresionó por lo que vio. Era el horario que a partir de ahora llevaría la Princesa, y por supuesto gran parte de ese horario lo tendría que cumplir también. Era impresionantemente intrincado, y estaba todo realmente milimetrado. Lo que más le impresionó fue... ¡Qué la Princesa tenía 13 asignaturas! ¡Y algunas de ellas estaban subdivididas en otras más!

Según la Ley de Educación de Hyrule, todos los habitantes del reino debían saber al menos leer, escribir, un poco de cultura general e historia, y matemáticas simples. Generalmente, los propios padres o líderes de la comunidad eran los que enseñaban eso a sus hijos, sujetos a una revisión anual por cargo de inspectores autorizados por el reino. Esa era una de las medidas que se había tomado hacía varios siglos para erradicar el analfabetismo del reino, y volverlo una nación prospera, que incluso más tarde otros reinos adoptaron esa medida. El resto de la educación se enseñaba en escuelas o academias a las que normalmente iban los ricos, los hijos de los estudiosos, o los más interesados en formarse para determinados trabajos. Pero claro, como ella era la soberana de Hyrule, era normal que tuviera la mejor educación del reino. Pero esto...a él le parecía hasta cruel.

Sin embargo, ella le dijo que no pasaba nada, que desde pequeña había tenido ese estricto horario. Pero desde hacía bastantes años, cuando tomó el mando del reino y a medida que crecía, esas clases se fueron haciendo más suaves pero tenía que compaginarlas con sus deberes como princesa. Por suerte, le dijo que no creía que sus profesores fueran a exigirle nada referido a los estudios, algo que él agradecía.

Según el horario del lunes, la primera clase sería la de Matemáticas Generales y Matemáticas Aplicadas. Zelda le indicó que todas las clases se impartían en la Biblioteca Real, así que fueron para allá. Cuando entraron, Link se quedó asombrado.

Era una enorme sala que mostraba una arquitectura y decoración exquisitas, como las pinturas sobre el techo abovedado de la sala, con escenas religiosas o históricas que daban a la estancia un aspecto regio. Pero lo más impresionante de la habitación, era el número de estanterías repletas de libros, y todas ellas eran enormes. Al fondo, cerca de un enorme ventanal hecho con vidrieras que mostraban la imagen de la Diosa de la Sabiduría, Nayru, había una mesa amplia para el estudio. Allí, un hombre de pelo canoso y gafas, y además trajeado, les estaba esperando.

La asignatura duraba dos horas, dividida en dos apartados. El primero era de Matemáticas Generales, y trataba de cosas que Link no entendía bien, como el álgebra, estadística, sistemas, y demás rollos. Un montón de cosas que, junto con que no había dormido bien, acabaron por dormir a nuestro amigo Link. Es más, lo único que escuchó de la clase fue al final de ella, cuando el maestro le llamó la atención.

-Chico, deberías mostrar más de respeto. Si no te interesa la clase, por lo menos intenta disimular no durmiéndote sobre la mesa durante toda la clase -le habló algo molesto- Y dado que ahora comenzamos con las Matemáticas Aplicadas, me gustaría comprobar cual es tu nivel de cultura en este ámbito -le ordenó como reprimenda.

Se lo había buscado, suerte que por lo menos se interesaba algo más por este tipo de matemáticas. Aquí si entendía más o menos de que iba la cosa, ya que le encontraba a todo más sentido que a la hora anterior, porque estas trataban sobre resolver problemas de la vida cotidiana. El profesor se entusiasmó tanto con él, que olvidó por completo que la clase debía recibirla la princesa, no él. Se disculpó al final de la clase con ella, pero esta le dijo que no le importó. Lo que no le contó es que a ella se le hacía divertido ver como su profesor corregía a Link todas las operaciones que le había puesto en la pizarra, y que él tuviera mal. Además, le pareció correcto que él aprendiera en sus clases, aunque no tuviera la obligación de hacerlo.

-XOXOX-

Después vino la clase de Ciencias Políticas y Económicas. El profesor que la impartía era un hombre con un traje bastante más elegante y menos académico que el anterior; además de ser más joven; ser pelirrojo; sin gafas; y de un aspecto más distinguido que el anterior, en parte a su fino bigotillo y perilla, ya que el anterior profesor no poseía vello facial.

En esta clase, se estudiaba el correcto manejo del reino. Se aplicaba a relaciones internacionales; prosperidad y gobierno de la nación; métodos económicos…y así un montón de cosas relacionadas con el liderato. A diferencia del anterior profesor, este no le prestó ningún caso. Es más, Link creyó ver como ese hombre le miraba de reojo de modo despectivo, tres o cuatro veces a lo largo de la clase. Parecía que le molestaba que un plebeyo asistiera conjuntamente con la princesa a sus clases…

-XOXOX-

Tras esta clase, llegó la de Geografía Política Universal. La profesora era algo "acelerada". Era delgada, alta, su pelo estaba recogido por una coleta, gafas…todo le daba un aspecto de sosa y tal vez un poco amarga a esa mujer. Hablaba muy deprisa, a Link le costaba mucho seguirla. Iba señalando en un enorme mapa, los nombres de los diferentes reinos, sus características, y sus gobernantes. Arcadia, Calatia, Holodrum, Labrynna, Gamelon…curioso, pues al pronunciar la profesora este último, y a sus gobernantes, el Príncipe Facade y el Duque Gustaf, Zelda pareció mostrar una mueca de disgusto al oír el nombre del príncipe ¿Por qué parecía no gustarle oír el nombre de aquel hombre? Link tenía otro misterio más que añadir a su lista de secretos de la princesa…

-XOXOX-

Por fin, tras despedirse de esa "vieja amargada", la última clase antes de almuerzo llegó. Era la de Ciencias Naturales, que impartía un profesor con pinta de "naturalista", ya vestía informal, casi como si estuviera en su casa. Tenía la piel oscura y poseía mucho vello facial en la cara, además de las rastas que llevaba su pelo. Daba la clase con mucho sentimiento; hablando sobre la "Madre Naturaleza"; su formación; las formas de vida que habitaban por el mundo; las criaturas mágicas; las plantas…era algo rarito, pero buen tío. Es más, en varias ocasiones, invitó a Link a contar anécdotas sobre su vida en el campo, y que tuvieran que ver con la clase. A final, ambos parecieron congeniar bastante bien, ya que el profesor no era el típico "catedrático licenciado", era de orígenes más humildes.

Después de esa "peculiar" clase, llegó el momento del almuerzo. Esta vez, le tocó cocinar al Chef Xiang Li, y su estilo era completamente diferente al de Francis…su comida tenía un sabor muy exótico y no tan refinado. Con esto descubrió que los tres cocineros rotaban a lo largo del día para cocinar, y ese orden cambiaba cada día de la semana. Y con la comida aún sin digerir, los dos volvieron otra vez a la biblioteca. Por lo menos cuando vivía en Ordon, descansaba un poco antes de volver al trabajo…

-XOXOX-

La primera clase de la tarde era Filología, Lingüística y Literatura Hyliana. Allí, su profesor con pinta de "Papá Claus", enseñaba a perfeccionar el lenguaje; la caligrafía; comprender los antiguos dialectos hylianos; y a aprender sobre la literatura y autores de Hyrule. En esa clase, el profesor se empeñó en hacer mejorar la caligrafía de Link, ya que no quería verlo sin hacer nada. Al finalizar la clase, Link hizo grandes progresos en su caligrafía, a consta de casi quererse amputar la mano por culpa del dolor que sentía por pasarse toda la hora escribiendo "a la perfección"…

-XOXOX-

La siguiente clase fue Inventos y Tecnología, y la impartía un extraño profesor. Vestía una bata blanca; tenía el pelo blanco y totalmente alborotado; y llevaba unas extrañas gafas. Allí se aprendía cosas sobre los inventos que habían cambiado sus modos de vida; la tecnología de las diferentes razas; sobre los últimos avances tecnológicos…eso sí, era una clase un tanto peligrosa. A ese profesor le encantaba traer algunos "especimenes" de modelos de máquinas, y al pobre Link casi le ocurre una desgracia cuando accionó por accidente una de esas máquinas, consiguiendo enfadar al profesor.

-XOXOX-

Después le siguió la clase de Geografía, Cultura e Historia de Hyrule. Su profesor era hermano del de la clase de Matemáticas, y se le parecía mucho, a excepción del enorme mostacho que poseía. Esa clase trataba todo lo relacionado con Hyrule; desde leyendas hasta historia antigua; desde demografía hasta costumbres; y desde hechos recientes hasta el linaje de la Familia Real.

En esta clase descubrió un dato interesante sobre la Princesa Zelda…Hacía muchos siglos, un antepasado de ella decidió que todas las princesas que nacieran en la familia se llamarían Zelda, porque se decía que era un nombre que traía prosperidad al reino. La costumbre siguió así durante siglos, pero hacía sólo 200 años, esa costumbre se abolió. Siempre en la Familia Real habían nacido más hombres que mujeres, pero se creó un caos al llamarse a todas las mujeres igual, sobre todo tras un nacimiento de trillizas. Por eso, decidió cambiarse la ley para que sólo una descendiente de la Familia Real se llamara así cada cien años, y a la princesa actual le había tocado el honor de llevar tal nombre. Así, el nombre completo de la princesa era Zelda XXVII, y el apellido real era High-Rulen. A Link le gustaba esa asignatura…resultaba bastante interesante.

-XOXOX-

Siguiendo el ajetreado horario de ese día, ahora tocaba la clase de Estudio y Práctica de las Artes. Su profesora parecía una musa, era bastante bella. Tenía un carácter sosegado, y su ropa reflejaba que era una artista, ya que tenía manchas de pintura en ella y llevaba una boina típica de un artista. En sus bolsillos llevaba varios pinceles; y en la mano una pequeña arpa dorada, que hacía juego con sus largos cabellos del mismo color, recogido en una larga trenza. A Link le llamó bastante la atención esta profesora, por algo obvio. Pero lo que más le extraño fue a principios de la clase, esa mujer le miraba y le guiñaba el ojo discretamente, además de sonreírle. Algo que ruborizó a Link en más de una ocasión, pero que luego la princesa se ocupaba de centrarlo de nuevo.

Volviendo a la clase, allí se estudiaba el arte en todas sus formas, y también se ponían en práctica. Esa clase fue dedicada exclusivamente a la música, y Link tuvo el placer de escuchar tocar a la Princesa Zelda. Tocaba una hermosa música gracias a una ocarina, y esa música cautivó sus sentidos. Sentía una extraña sensación que parecía estar guardada dentro de él en un lugar más antiguo que él mismo, como si fuera una especie de recuerdo del pasado. Fuera lo que fuera, lo que sabía era que le encantaba esa música. También descubrió que era una antigua costumbre de la Familia Real tocar la ocarina, y que era una costumbre heredada de una antepasada suya que vivió en la época de la post-guerra civil de Hyrule, hacía ya varios siglos.

-XOXOX-

Después de esta clase, sólo quedaban dos antes de la cena ¡Por fin, Link se empezaba a desesperar con tanta clase! La primera clase que le separaba de su merecido descanso, era la de Filosofía y Ética. La impartía un profesor que se parecía mucho a un Sabio Antiguo, como los que había visto en el Patíbulo del Desierto, pero eso era del todo imposible. Se estudiaba a filósofos, sus teorías, pero sobre todo, se hacían debates. Se pasaron conversando toda la hora, donde Link también participó a petición del profesor. A este le encantaba las reflexiones que hacía Link sobre los temas que él proponía, y Zelda estaba impresionada por la forma tan profunda y madura que tenía de hablar. Ella sabía que era un muchacho bastante especial, y cuando le dabas el tema adecuado, te respondía de una forma que pocas personas harían. Aunque se dio cuenta de que en realidad no se paraba a meditar mucho las cosas; sino que le salían de la forma más espontánea, sencilla, e inocente que jamás había visto; era casi como hablar con un niño, o más bien, lo que le gustaba a ella era que todavía conservaba ese espíritu infantil que muchos perdían al crecer. En fin…cualidades que tenía el portador de la Trifuerza del Coraje, que no tenía ningún miedo a expresar sus ideas, aunque en ocasiones también era bastante prudente.

-XOXOX-

Después de esta, en opinión de Link, relajada clase, vino una que a él no le gustó…la asignatura de Protocolo y Etiqueta. Su profesora era una mujer excéntrica, mandona, y malhumorada; además de atributos físicos que le daban el aspecto de una "madame" rechoncha y selecta. A la primera que fallaras, te daba una colleja, a Link casi lo desnuca de tanto golpe. Quizás si no hubiera sido por Zelda, y porque le ayudó en diversas ocasiones, hubiera dimitido en el acto. Aunque quizás lo más parecido a eso sería ser casi expulsado de la clase, porque en un par de ocasiones, Zelda también recibió un par de golpes, aunque muchísimos menos que a Link. Y eso le enfureció, ya que se dio cuenta de que ese par de golpes fueron más fuertes para ella, que todos los que había recibido él. La profesora decía que ella era la Princesa de Hyrule, y no se podía permitir el más mínimo fallo en su comportamiento. Y también decía que se debía corregir duramente a la más mínima, no sólo con un buen golpe, sino también con una buena reprimenda a modo de un grito. Aunque Zelda pareció no inmutarse por ese par de "castigos por sus fallos", Link sabía que eso no era así. Por eso, en una de esas ocasiones, se enfureció y estuvo a punto de atacar a esa "bruja despreciable", pero Zelda le detuvo, algo que no entendió ¿Cómo era posible que permaneciera tan sumisa ante esa mujer, y que le dejara hacerle ese tipo de cosas? Ella era la mandataria de Hyrule, y una adulta capaz de decidir por sí misma. Pero ella le decía que llevaba aguantando a esa mujer desde pequeña, y que por suerte, las represalias ya no eran tan duras que cuando era una niña. A saber cuanto habría debido soportar Zelda con esa señora…era odiosa, y parecía como si Zelda le tuviera miedo a esa mujer…

-XOXOX-

¡Uff! Eso fue lo que exclamó al terminar esa terrible clase. Después de eso, llegó la tan esperada cena, en la que cocinaría esta vez el Chef Paolo. De nuevo, su comida era totalmente diferente a la de los otros dos cocineros. Esta era sencilla, pero a la vez original, porque mezclaba muchos ingredientes que le daban un sabor muy particular y que combinaba con la estación. Qué pena que no pudiera disfrutar del todo de esa suculenta comida, ya que todavía le dolía algo el cuello por lo ocurrido en la clase anterior. Aunque lo que más le disgustó fue ver como también ella se tocaba el cuello disimuladamente, y vio como reprimía una mueca de dolor debido al ardor que sentía. Link se enfureció, la próxima que esa mujer volviera a ponerle las manos encima a Zelda, no se haría responsable de sus actos…

-XOXOX-

Después de la cena, Link creyó poder descansar después de aquel ajetreado día…craso error. Todavía quedaba una clase, la de Ciencias del Universo ¡¿Cómo era posible? Revisó rápidamente su horario, y sí, estaba programada desde el principio esa clase. Zelda le explicó que los tres primeros días de la semana estaban dedicados exclusivamente a las clases, y mira si tenía razón…

Decía que los lunes eran los únicos días que tenía clases después de la cena. Y menos mal, Link pensaba que tendría que soportar eso todos los días. Lo que pasaba, era que ese día era una clase especial de dos horas de esa asignatura, porque era exclusivamente dedicada a la astronomía, y debían hacerla por la noche. Además de esa asignatura, la clase englobaba esa materia junto con la química y la física. Link comenzó a andar cabizbajo en dirección a la biblioteca, pero fue detenido por Zelda. Le dijo que era la única asignatura que no se impartía en la biblioteca, sino en un pequeño cuarto que hacía las veces de laboratorio y de observatorio astronómico. Lo que no le gustó fue… ¡Qué ese cuarto estaba en el piso más alto del castillo! ¡Si ese día se había recorrido medio Hyrule entre pasillos, escaleras y demás cosas, ahora podía darse por muerto! Comenzaron a subir las escaleras, que parecían no acabarse, hasta llegar a la parte más alta del castillo. Link llegó jadeando y casi agonizando, eso era peor que recorrerse los tejados de aquel enorme palacio, como cuando era un lobo. Sin embargo, aunque Zelda también estaba agotada, no mostraba demasiadas señales de aquello, sería la costumbre o quizás su semblante de neutralidad continuo…

Fuera lo que fuera, entraron sin más a la pequeña habitación. Era un cuarto construido en piedra; había una mesa llena de cachivaches e ingredientes químicos, y otra para el estudio; también había un par de estanterías llenas de libros y demás objetos; y en junto a la ventana había un moderno telescopio. A su lado, había un hombre mayor que poseía una larga melena y también lo era su barba. Le recordaba mucho al hechicero que aparecía como protagonista de un cuento llamado "Merlín, el mago", y que le leían Rusl y Uli cuando era pequeño. Dejando de lado este asunto, la verdad es que encontró bastante interesante esa clase. Pudo observar fenómenos como la caída de un cometa; observar la superficie de la Luna; o divertirse buscando y aprendiendo los nombres de las múltiples constelaciones que había en el cielo.

Aunque la clase hubiera estado divertida, acabó agotado. Debían ser las once de la noche cuando acabaron, y su última tarea fue escoltar a la princesa hasta su habitación, pateándose de nuevo el castillo. Cuando volvió a su habitación, se quitó la ropa y ni se molestó en colocarse el pijama. Simplemente se tiró sobre la cama, y el sueño hizo el resto…

Martes

La jornada fue muy parecida a la del día anterior, exceptuando algunos cambios en el orden de las clases, y algunos incidentes.

Por ejemplo, se levantó tarde por no oír sonar al reloj de cuco, y Anabel tuvo que venir a despertarlo. Con la desgracia de encontrarlo tumbado sobre la cama llevando solamente puesta su ropa interior…

También casi consiguió volar el laboratorio de Ciencias del Universo, al pasarse de cantidad con cierto elemento químico…

Otro fue cuando se volvió a quedar dormido durante la hora de Matemáticas Generales, y el profesor acabó echando a Link de la clase, aunque parecía estar aguantándose la risa mientras lo hacía…

-XOXOX-

También fue expulsado de otra clase, la de Protocolo y Etiqueta. Curiosamente, no fue expulsado por esa maldita profesora, sino por Zelda ¿Por qué? Porque volvió a ocurrir lo mismo que el día anterior, y esta vez Link no se contuvo. La mujer se enfureció y amenazó con denunciarlo por agresión física, aunque en realidad casi no le había hecho nada. Zelda tuvo que intervenir para que la cosa no llegara a mayores. Y, para sorpresa de Link, le pidió o más bien le ordenó, que a partir de ahora no le acompañara más durante esa asignatura.

Link no pudo comprender eso… ¡Si ese era su deber como guardaespaldas! Pero le dijo, con un tono fulminante, que si quería de verdad ayudarla, que dejara de distraerla durante la clase y así no ocurriría nada. Le dijo que llevaba años sin cometer casi ningún fallo ante esa mujer, pero nada más llegar él, cometía "fallos absurdos" por culpa de vigilarlo a él para que su estricta profesora no corrigiera duramente sus "múltiples fallos".

Aquello le dolió mucho a Link ¿Había sido su culpa, el que ella le hubiera defendido ante su profesora, lo que había hecho que ella "fallara en su comportamiento"? Abandonó la clase deprimido, y más aún viendo la expresión de dureza de la princesa. Se sentó en el suelo, y estuvo escuchando a escondidas lo que decían durante la clase.

Lo que más le molestó fue cuando esa mujer dijo: "¡Menos mal! Por un momento pensé que se había vuelto una "inculta" tras varios meses sin recibir mis clases. Ahora veo que lo único que le ocurría era que el estar en contacto con plebeyos durante tanto tiempo, le habían contagiado parte de su "indigna esencia", como si de la peste se tratara"

Eso molestó verdaderamente a Link, pero no dejó de pensar que las palabras de la princesa tuvieran parte de razón…

Al acabar la clase, tanto la profesora como Zelda salieron de la biblioteca. Esa mujer le miró de reojo con odio desde arriba, y luego se marchó mostrando gran vanidad. Zelda se quedó mirándolo con pena, y se agachó para hablar con él. Le contó, con tono compasivo, que lo que antes le había dicho no fue en serio, bueno...en parte. Que si lo había hecho era sólo para que esa mujer los dejara tranquilos a los dos, y esa era la única manera de hacerlo. Se disculpó mostrando estar dolida por haberle tratado de esa manera, y Link aceptó de buen gusto sus disculpas. También ella le dijo, que no podía cambiar nada respecto a esa mujer, ya que al todavía no ser reina, no podía tomar ninguna decisión acerca de quienes serían sus profesores. A Link le caían cada vez peor esas personas que hacían llamarse Ministros…

Miércoles

La rutina de clases estaba empezando a molestar a Link. Pero ese día acabó aún más molesto todavía…

El día siguió parecido al de ayer, aunque hubo algunos cambios en el horario. Por ejemplo, ese día, se sustituyó la clase de Geografía Política Universal, por otra llamada Culturas y Razas del Mundo. En ella se aprendían las costumbres y los modos de vida de todas las culturas tanto modernas como antiguas. El profesor era algo "particular", ya que su aspecto y modo de vestir eran parecidos al de los hermanos Tobías y Jeremías, por lo que podría ser también un "hylian gitano". Pero para esa clase, el profesor había preparado algo especial…algo que no le gustó nada a Link.

Zelda estaba sentada en la mesa de estudio, ya que su profesor se había llevado detrás de unas estanterías cercanas, y podía oír como discutían, aunque no sabía bien el porqué.

-¡No, no, y no! ¡No pienso hacerlo! ¡Y es la última vez que se lo digo! –le replicó enfadado Link al profesor.

-¡Le digo que se ponga esto! ¡Es primordial para que comience la clase! –le contestó este.

-¡No, a mí nadie me dijo que tendría que hacer este tipo de cosas cuando acepté este trabajo! ¡No pienso hacerlo! –y se oyó como empezaba a recoger sus cosas y su ropa del suelo.

¿Cómo? Eso fue lo que se preguntó Zelda al oír ese sonido ¿Su profesor le había pedido que se desnudara? ¿Para qué?

-¡Muchacho! ¡O hace lo que le digo, o lo saco en paños menores ante la Princesa! –le gritó enfadado, sin saber que ella les estaba oyendo.

De repente, la sala se quedó en silencio. Sólo se oía como Link se vestía, aunque parecía que no con su ropa. Tras un rato, apareció su profesor, y detrás de él Link, aunque se le notaba bastante cambiado…

Zelda hizo un gran esfuerzo por aguantarse la risa al verlo. Vestía de una forma extraña; parecía un miembro de la raza Deku Scrub, pero bastante exagerado. También veía a Link completamente avergonzado y maldiciendo por lo bajo a su profesor. Este parecía haber vestido a Link de esa manera para "hacer más visual" la clase, decía que así se aprendía mejor.

-¿Verdad que resulta interesante este tipo de clases, majestad? –le dijo su profesor mientras Link le lanzaba a este una mirada fulminante por humillarlo de ese modo.

-Sí, sí…-le contestó apoyándose en un brazo, y moviendo la cabeza afirmativamente- Resultan bastante didácticas…deberíamos hacer más clases como esta ¿No cree, profesor? –le dijo mirando curiosa a Link, mientras a este le mostraba una sonrisa un tanto maliciosa y medio burlándose de él.

-¿A que sí? ¡Sabía que estaría de acuerdo conmigo! –le respondió alegre de que a ella le gustara su método de enseñanza.

Link no se podía creer lo que ella le acababa de hacer…jamás se hubiera imaginado que fuera capaz de hacerle eso. Como tuviera que repetir aquello a menudo…tendría que discutir con ella los términos de su contrato…

-XOXOX-

Pasó el día, y llegó la hora de la cena. Pero en esa ocasión, ella no estaba allí para acompañarlo. Le era extraño, pues una hora antes, habían acabado sus clases y ella le dijo que se quedaría un tiempo más en la biblioteca, para terminar algunos asuntos burocráticos e informes para la reunión semanal con los Ministros, que sería mañana. Aún así, no entendía porqué no había venido a cenar, hasta que apareció Anabel a explicárselo todo.

-No te preocupes, la Princesa tiene la costumbre de faltar algunas veces a cenar, sobre todo cuando está bastante atareada. Se queda hasta tarde en la biblioteca, y luego se marcha a su habitación –le dijo mientras recogía los platos de la comida de Link.

-¡"Oui", pero eso nunca sucede cuando me toca a mí hacer la cena! –comentó desde el fondo de la habitación Francis, que apareció de repente.

-Francis… ¿Qué haces aquí? El Chef Paolo ya está bastante enfadado de que la Princesa no haya venido a cenar, como para que vengas a restregárselo por las narices –le dijo suspirando derrotada, siempre se estaban picando entre ellos…

-¡Por eso vengo! ¡Para molestarlo y que saboree más su "défaite"! –le dijo mientras entraba a la cocina.

Link se rió nervioso mientras una gota de sudor frío le recorría la cara, siempre tenía que estar rodeado de gente tan "peculiar"…

-XOXOX-

Después de la cena, volvió a reunirse con sus nuevos amigos en su sala común, y se quedaron hablando hasta tarde. Podía hacerlo, ya que mañana no tendría clases debido a que sería un día puramente de obligaciones reales, de gobierno, y no estaría tan atareado como esos últimos tres días...

Más tarde, mientras volvía con sueño a su habitación, fue interrumpido por Auru.

-Vaya, pensé que ya estarías en tu habitación ¿Te has quedado charlando con tus nuevos amigos del palacio, verdad? –le dijo con picaresca.

-Bueno, sí…-no podía negarlo- Pero, ¿Por qué me buscabas a estas horas? –le preguntó extrañado.

-¡Ah, casi se olvidaba! –le dijo golpeando la palma de una de sus manos con el otro puño- Te buscaba porque se ha adelantado la reunión de mañana a las siete, en vez de a las nueve, por cuestiones que no vienen al caso. Deberás despertarte muy temprano para despertar a su majestad, ya que ella no sabe nada del este cambio. Bueno, ¡Adiós, hasta mañana! –le dijo despidiéndolo con la mano alegremente mientras se iba. Ese hombre tenía esa noche más vitalidad que él…

Se marchó un poco molesto por la noticia, debería haberse ido a la cama antes…

-XOXOX-

Cuando se encontró en frente de su habitación, buscó su bolsa donde tenía guardadas las llaves de su habitación. Desde el "pequeño accidente" con Anabel, había decidido cerrar la puerta bajo llave…

Pero por alguna razón, no encontró su bolsa. Se preguntó donde la habría dejado, y se mosqueó al recordar lo que había pasado ese día…

-Maldito…-se contuvo- Ya sé donde dejé la bolsa, está en la biblioteca. Si no me hubiera obligado a quitarme la ropa…-habló para sí mismo recordando la vergüenza que tuvo que pasar.

Se fue rápidamente hacia la biblioteca, con cuidado de no hacer ruido para no despertar al resto de empleados. Cuando llegó, buscó a tientas su bolsa entre aquel "bosque entramado" de estanterías y entre sus pasillos, hasta que al final la encontró.

Tras eso, se dispuso a volver a su cuarto. Pero justo antes de forzar el pomo de la puerta, escuchó un extraño ruido. Parecía ser el de una leve respiración, y se acercó hacia el lugar de donde provenía.

Sonrió al ver que era…la princesa. Se había quedado dormida en la mesa, entre un montón de papeles y libros. Recogió y organizó todo lo que tenía en la mesa, y se quedó mirándola. Le parecía un ángel mientras dormía y le gustaba la forma en la que sus largos y hermosos cabellos castaños cubrían su cara graciosamente. Estuvo así un rato, hasta que un ápice de razón volvió a su mente y le quitó esas locas ideas que circulaban por su cabeza. De todas formas, no podía dejarla tirada ahí, así que tomó una decisión "comprometida"…

Tragó saliva, e hizo algo que jamás se le hubiera pasado por la cabeza de no ser por la situación…la cogió en brazos, la llevaría a su habitación, y eso que no estaba precisamente cerca. Se ruborizó como nunca lo había hecho, y suplicaba que no le pillaran in fraganti mientras la llevaba hasta su habitación. Se puso nervioso al pensar en aquella posibilidad, pero se tranquilizó al auto-convencerse de que eso era parte de su trabajo. De todas formas, no podía dejar que los nervios le invadieran con ella en brazos, ya si se le caía, eso sería lo peor que podría pasarle…

La llevó torpemente por los pasillos, mientras intentaba no tropezarse con nada. Pero no lo consiguió, ya que acabó golpeado una de las columnas que había por los pasillos y empezó a dar pequeños saltitos del dolor que sentía e intentando no quejarse en alto. Eso, junto que la llevaba en brazos, era un espectáculo digno de verse. Durante eso, desgraciadamente chocó contra una de las macetas que había de adorno por aquel sitio, y se oyó claramente como la fina por porcelana se rompía. Se paró en seco, muy nervioso, esperando a qué nadie le hubiera oído…

-Eh… ¿Qué pasa? –oyó a su espalda la voz somnolienta de alguien, que salio de la habitación que había tras de él- ¿Link? ¿Eres tú? ¿Qué haces merodeando por los pasillos a estas horas? –esa voz claramente era la de Anabel.

Con el corazón a mil por hora, se dio la vuelta, revelando el "pequeño contratiempo" en el que estaba metido…

-¡No puede…! –se tapó la boca al darse cuenta de que casi suelta un grito- ¿Se puede saber que estás haciendo con la Princesa? –preguntó bajando la voz, pero se la notaba todavía alterada.

-Por favor, no te alarmes tanto –le suplicó manteniendo el tono bajo- Se quedó dormida en la biblioteca, y la estoy llevando de vuelta a su habitación.

-Ah…-se relajó, como si estuviera acostumbrada- A veces le ocurre, pero normalmente nadie se da cuenta de ello. Es un gesto muy cortés de tu parte el llevar a su majestad a su habitación…

-Eh, bueno…-se ruborizó- Por cierto, ¿Te importaría levantarte aproximadamente a las cinco de la mañana para ayudarme en algo? –le preguntó más tranquilo.

-Eh…claro, si me lo pides será algo importante ¿No? –le contestó algo confusa.

-Muchísimas gracias, Anabel, te debo una –le guiño el ojo- Me marcho, que tengo que acabar con mi "pequeño asuntillo"…

Anabel se quedó parada en medio del pasillo mientras veía como él se marchaba. Se enrojeció ligeramente, aquel chico le parecía encantador…

Mientras tanto, tras recorrerse un buen trecho, llegó por fin a la puerta que daba a la habitación de Zelda. Consiguió abrir la puerta a duras penas, y cuando lo hizo, su vista se fijó en la gran cama que había allí. La recostó en su cama, y con bastante vergüenza, le quitó todos esos adornos como la tiara y las hombreras de oro, para que durmiera mejor. Después se marchó hacia la puerta, no sin antes volver a mirarla antes de salir y sonreírle de nuevo.

Bueno, ahora tendría que descansar. Tenía que estar descansado para poder mañana darle la sorpresa que le había planeado a Zelda, sólo de pensarlo se ruborizaba un poco. Era algo arriesgado, pero quería hacerlo…

Jueves

Se despertó por la mañana, era muy temprano. Cuando se despejó, se dio cuenta de un detalle… ¿Cómo había acabado en su habitación? Ella juraba que se había quedado dormida en la biblioteca mientras terminaba los informes para la reunión. De pronto, escuchó el mismo sonido que le hizo despertar, alguien estaba tocando la puerta.

-Majestad, soy Link. Déme su autorización para entrar a su habitación –le habló.

-Eh…claro, pasa –le confirmó extrañada.

Zelda se preguntaba por qué le habría despertado a esas horas, era bastante antes de la hora a la que se tendría que levantar, y más porque hoy no tenía clases. Y lo más raro, venía sin su particular gorro verde, y con la ropa que solía llevar durante las obras.

-Siento molestarla, pero tuve que despertarla antes porque la Asamblea Real empieza a las siete, en vez de a las nueve como estaba previsto. Auru me ordenó que lo hiciera…-le explicó algo nervioso.

De repente, se acercó y se sentó en la cama, algo que a ella le sorprendió mucho.

-Espero que haya dormido bien, no me hubiera gustado que mis esfuerzos hubieran sido en vano…-le dijo relajado, pero a la vez se ruborizó un poco.

-Eh… ¿T-tú me trajiste hasta aquí desde la biblioteca? –le preguntó sin poder ocultar su nerviosismo en forma de asombro.

-Sí, no podía dejar que mi "ama" durmiera mal durante la noche ¿Verdad? –le contestó del mismo modo que ella le había hecho cuando le explicó el porqué de la segunda ración sobre la mesa del Comedor Real, con algo de picaresca.

Zelda se puso más nerviosa, ¿A qué venía ese cambio repentino en la actitud de Link? Y también se dio cuenta de que de tanto su piel y su cabello, caían pequeñas gotas de agua. Quiso preguntarle el porqué…

-Link… ¿Por qué estás mojado? Parece como si te hubieran echado encima un cubo de agua…pensé que te solías bañar por las noches…-le dijo extrañada, y a la vez nerviosa.

-¿Esto? –se tocó el flequillo- Me baño por las noches, pero hoy tuve un pequeño "accidente" que hizo que acabara empapado…-le dijo algo ruborizado.

-¿Y-y qué pasó? –ahora si que podía estar preocupada.

-Bueno…digamos que fue culpa mía por pasárseme por la cabeza ideas tan locas…-le dijo con una sonrisa misteriosa, cómo si estuviera recordando algo comprometido.

-¿El qué? –ahora su corazón se disparó, sin duda no era normal la actitud de Link.

-Pues…-se acercó peligrosamente y adelantó uno de sus brazos hasta dejarlo apoyado sobre la pared, arrinconándola en cierto modo-…esto…

De repente, sitió una presión en sus labios. No se lo podía creer…la estaba besando ¡Cómo se había atrevido a hacerlo! Curiosamente, no le molestó demasiado, más bien lo encontró gratificante.

Al principio, él tomó la iniciativa mientras ella no hacía nada. Pero eso no duró mucho, ya que pronto Zelda empezó a corresponderle, y también proporcionándole suaves caricias. No sabía la razón de que empezara todo esto, pero le dio igual. Dejó a un lado la parte racional de ella que decía que parara todo esto, e hizo caso a sus impulsos más profundos.

Para que iba a negarlo...siempre lo había encontrado bastante atractivo...

Lo que empezó como un suave y delicado beso, se fue volviendo más pasional a cada momento que pasaba. Pronto, ambos buscaron con más urgencia aumentar esa sensación que les producía el contacto de sus ardientes labios.

Las cosas se estaban desmadrando… ¿Hasta dónde llegaría esa locura?

Continuará... por narices, porque esta es la primera parte de un capítulo que tuve que dividir en dos...

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Autor: Siento muchísimo haber tardado tanto en actualizar, algunos que yo me sé les habrá parecido raro...ha pasado porque he estado estudiando para un examen importante y por "pequeñas decaídas físicas". Menos mal que aquí en Canarias empiezan los Carnavales y tengo una semana libre para escribir y hacer lo que me plazca, menos mal...

Espero que el capítulo no se les haya hecho demasiado tedioso con tanta descripción y cosas que quizás no vienen a cuento. Les juró que después del siguiente capítulo publicaré el preámbulo que abrirá el comienzo de la trama, y del desastre...

Pensaba subir los dos capítulos juntos, pero dedicidí que sería mejor dejarlo así, por algo obvio. También pensé en colocar la última escena con el resto del día del jueves en el próximo capítulo, pero es que soy...y no pude resistirme a dejarlo así.

Por cierto, esa última esa última escenas me costó horrores escribirla, aunque es lo más simple del mundo. Las veces que he escrito romance a lo largo de mi vida se pueden contar con los dedos de una mano, sinplemente se me hizo extrañísimo y "doloroso". Es más, me impuse a mí misma escribir esto, ya que si soy capaz de escribir romance, podré escribir cualquier cosa. A mí siempre se me ha dado más la épica y las aventuras, la acción, el drama y la tragedia, el misterio y el suspense, el humor, y también temáticas relacionadas con la amistad. Pero romance...jamás ha ido conmigo, aunque luego en Favoritos todas o casi todas son de romance. Es porque me parece interesante la forma en la que diversas personas escriben sobre una temática en la que yo jamás he destacado...

Estoy abierta a críticas, comentarios, y cualquier habladuría. Que por cierto, ¡Háganlo! Que a todos nos gusta recibir comentarios. Yo respondo a todos y a los anónimos también los leo, aunque no pueda responderles.

¡Ah! Antes de irme, hago una petición y quizás también una súplica a todos los que estáis leyendo esto...es por una curiosidad que lleva atormentándome mucho tiempo...¿¡Alguien me explica por qué casi todo el mundo tiene un cierto odio extraño al personaje femenino de TP llamado "Ilia"! Es que yo no lo entiendo, sí quizás suene demasiado inocente...pero es que no lo comprendo. Tengo la sensación de ser una de las pocas personas en el fandom hispano de Zelda que no ha satanizado a este personaje, y me hace sentir extraña. A mí me encanta fastidiar a los personajes (soy una cabrona), pero para divertirme, no para que el personaje acabe siendo odiado sin un trasfondo que lo explique. Si alguien me puede resolver esta pequeña duda, que me mande un mensaje privado, no un review. Aunque si es un anónimo, lo puede hacer ahí.

¡Y hasta el próximo capítulo, que seguramente será el domingo!