Ladybug veía. Claro que estaba obscuro, pero sus ojos se adaptaron pronto y pudo volver a verlo todo. Gracias a la sangre de Adrien de hecho veía mucho mejor que antes. Esperaba tener un momento de paz para calmarse y decidir qué hacer.
Lo primero que había hecho al llegar a casa había sido darse una ducha y prender la televisión. Así se había enterado del "terrible" secuestro del supermodelo Adrien Agreste. Era inevitable que la noticia llegara a los medios, después de todo, Gabriel y su hijo eran figuras públicas. Lo que ella esperaba con ansias eran las declaraciones de Gabriel, para saber si pensaba obedecerla o no.
Al principio dijeron que se encontraba indispuesto, seguramente todavía estaba bajo los efectos del gas, pero un rato después, finalmente apareció. La cara de Gabriel llenó la pantalla, se le veía serio y un poco pálido, bastante normal, pero Marinette pudo adivinar furia en la rigidez de su postura.
Durante su declaración conmocionó a todos al anunciar que se retiraba de la campaña electoral, argumentando que su familia era lo más importante para el. - Marinette no se alegró mucho. Era cierto que estaba siguiendo sus instrucciones, pero también estaba ganando puntos con la comunidad. Si su plan fallaba y recuperaba a Adrien, tendría una victoria absoluta. Además, no mencionó nada sobre mudarse, y ese era un punto importante.
También mencionó que movería cielo y tierra para recuperar a su familia y que el culpable sería su enemigo personal. - La chica ya esperaba esa reacción y no dudaba ni un segundo de que lo haría.
Cuando los medios lo interrogaron acerca de la identidad del secuestrador, Gabriel había declarado no saber quién podría haberlo hecho. Marinette no estaba segura de si era bueno o malo que se negara a mencionar a Ladybug. Si no la mencionaba abiertamente, significaba que pensaba buscarla en privado.
No es el tipo de persona que actúa impulsivamente. Y su venganza será terrible. - Dijo Marinette en voz alta, era mejor confrontar la realidad que confiarse. - Pues bien, seré muy, pero muy cuidadosa.
Aparte de eso no había habido más sobre la noticia, así que después de dormir un poco, se disfrazó de nuevo y salió antes del amanecer hacia el sótano. Había policías patrullando por toda la ciudad, pero buscaban a un criminal humano, no a uno vampiro que podía saltar por los techos sin hacer ruido y camuflarse entre las sombras.
Cuando llegó Adrien todavía dormía y ella se sentía bastante descansada, pero en cuanto cerró la trampilla del sótano se puso tensa. Obviamente la situación era peligrosa, pero eso no era lo que la había molestado, sino el olor. La volvía loca, ¿cómo podía alguien oler tan bien? Casi podía sentir su sabor en la punta de la lengua. Lo que era peor, todo el sótano parecía haberse impregnado del delicioso aroma del chico.
Después de que el rubio despertó, habían hablado un poco, pero ella se sentía cada vez peor. Esperaba que al apagar la luz tuviera un poco de espacio, pero no fue así. Necesitaba distraerse. Fue a la hielera y sacó una botella de fórmula que había llevado con anterioridad, esperando que la calmara un poco. Si hubiera sabido que se sentiría tan mal no lo habría mordido...
Uh - Milady? - la voz de Adrien interrumpió sus cavilaciones.
¿Qué quieres? - Preguntó ella, exasperada. Puaj, la formula tenía un sabor raro, demasiado intenso y artificial, pero se obligó a beber toda la botella. Pensaría mejor cuando los efectos de la sangre humana se diluyeran de su cuerpo.
Ah e-es que... necesito ir al baño. - dijo el rubio, con un hilo de voz.
Oh. - Fue la respuesta. Casi se le olvidaba. Tiró la botella a un cesto de basura y se acercó al chico.
Te desataré para que vayas, pero no intentes nada raro, ¿ok? - Le dijo, mientras abría las esposas. - Es al fondo, detrás de la cortina. - Le explicó al chico, pero él no se movió.
¿Qué pasa? ¿Quieres ir o no? - Le preguntó.
Si eh, es que no puedo ver nada. - contestó Adrien.
Hasta entonces recordó que había apagado la lámpara y que para un humano sería una obscuridad impenetrable. Tomó la pequeña lámpara, la prendió y se la dio al chico, volviéndole a señalar la cortina que ocultaba el inodoro.
Adrien suspiró aliviado al volver a ver. Generalmente se sentía cómodo en la oscuridad, pero no veía absolutamente nada y eso lo había puesto un poco nervioso. Notó que a ella no parecía molestarle, de hecho, tenía la impresión de que se había olvidado del asunto.
Fue y regresó, tratando de examinar discretamente el lugar en el que estaba con la pequeña lámpara. No había puertas ni ventanas por ese lado, así que no tenía en qué tardarse.
Debes tener hambre, come algo. - Dijo Ladybug, señalándole la hielera, mientras se dejaba caer en una colchoneta, sin prestarle mucha atención. - Las botellas azules son mías, pero puedes comer el resto.
Tomó un poco de comida y regresó a sentarse en donde estaba antes. Tal vez ahora podría hablar un poco con ella.
O-oye, entiendo que me odies por la bicicleta de Kim, ¿pero por qué odias a mi padre? - le preguntó mientras comía.
Ella se incorporó y lo miró de una forma rara.
¿Bromeas? - dijo al fin la chica. - Lo de Kim fue solo la gota que derramó el vaso. Lo tuyo es un juego de niños, mientras que lo de tu padre son ligas mayores.
¿A que te refieres? - Quiso saber el chico, acabando la comida y dejando la basura en el cesto.
A que a comparación de tu doble vida y tus escapadas nocturnas, la doble vida de tu padre esconde un peligro real.
¿Mi padre tiene una doble vida? - el rubio parecía confundido.
Si, tu padre, el señor "Soy tan bueno y generoso" de día, y el loco de las mariposas explosivas de noche. - Dijo enojada Ladybug. - Sé que lo quieres porque es tu padre, pero ¿cómo puedes apoyarlo? lo que hace está mal.
¿De que hablas? ¿Mariposas explosivas? El único que utiliza mariposas explosivas es... - dijo el rubio, comenzando a unir el rompecabezas - ¿Hawkmoth?
La chica lo miró como diciendo "pues claro".
N-no, no puede ser, ¿dices que mi padre es Hawk Moth? No, eso es imposible. - Negó el rubio, se negaba a aceptar semejante acusación aun si la duda estaba en su mente.
¿En serio? Porque lo vi rescatarte de entre los escombros el día del desfile de modas. ¿Te acuerdas? Después de que comenzaran las explosiones, una tarima te cayó encima. Cuando te desmayaste, él te rescató, te llevó a tu habitación, se quitó el disfraz y mandó llamar a un médico. - dijo la chica. - Así supe quién era realmente.
Adrien quería negarlo, pero el rostro de la chica pasó del enojo a la desolación mientras le contaba. Su mente, traidoramente, estaba analizando la conducta de su padre a toda velocidad. Desde que su mamá se había ido, su padre había cambiado. El hombre amable que era había dado paso a una persona fría, distante. Además, últimamente se ausentaba mucho, pasaba horas encerrado en su despacho con proyectos privados que no comentaba con nadie, había tenido un repentino interés en la política, todas esas cosas raras de alguna manera encajaban.
No... no puede ser... tiene que haber una explicación. - Dijo el rubio, tratando de encontrar alguna prueba de que lo que Ladybug decía era mentira. Pero una parte de el le creía. O su padre era Hawk Moth o Ladybug era una mentirosa.
Espera. ¿Qué condiciones le pediste para liberarme? - Quiso saber Adrien.
Que se retirara de las elecciones y se mudara lejos de aquí. - Dijo la chica. Comenzaba a tener dudas de que Adrien estuviera enterado de Hawk Moth, ya que parecía honesto, pero era un mentiroso, ¿o no?
¿Eso es todo? - Ladybug asintió y el chico meditó unos momentos las condiciones. Luego habló mesuradamente, como si le doliera lo que iba a decir.
Si, y no estoy diciendo que lo sea, pero si lo que dices es cierto y mi padre es realmente Hawk Moth, él no aceptará tus condiciones sin luchar. - Dijo al fin. - Cuando se propone algo lucha hasta que lo consigue. Lo mas probable es que toda la policía esté peinando la ciudad justo ahora para encontrarme.
Es cierto. - Dijo Ladybug. - Pero hace rato anunció que se retira de las elecciones y no me mencionó como la secuestradora.
¿Que? ¿En serio? Wow, no creí que fuera a rendirse tan fácilmente. - Adrien se notaba incrédulo.
Bueno, en realidad no lo hizo. Digamos que anoche fui... bastante persuasiva. - La chica se avergonzó y se levantó, dándole la espalda al rubio. - Cuando te secuestre... ummm... - No sabía por qué, pero le daba vergüenza confesarse con el chico.
¿Huh? ¿Qué clase de persuasión? ¿Qué le dijiste? - preguntó Adrien. No podía imaginar qué cosa pudiera haber orillado al Gran Gabriel Agreste a aceptar la derrota.
Soy un vampiro. - Confesó la chica, girando y enfrentándose al rubio.
Adrien instintivamente se alejó de ella. Todos sabían que los vampiros eran muy peligrosos, aunque, pensándolo bien, tenía sentido. ¿De que otra forma hubiera logrado secuestrarlo ella sola? y ¿cómo lo había traído hasta aquí? Eso explicaba muchas cosas. Ella era extra fuerte, súper ágil, veía en la obscuridad y... bebía sangre humana.
N-no me muerdas. - Dijo antes de poder evitarlo, pegándose a la pared, y tratando de alejarse más de ella.
La chica sonrió con tristeza, negó con la cabeza sin decir nada y giró dándole la espalda otra vez, caminando unos pasos lejos de él. Le dolía ver el miedo y rechazo en esos ojos verdes, pero sabía que el chico tenía todas las razones para temerle. Después de todo, ella si lo había mordido. Aún si parecía que él no recordaba nada, ella sabía lo que había ocurrido.
Adrien conocía lo que les ocurría a los humanos mordidos por vampiros. Había escuchado suficientes historias en las que narraban como, una vez que un vampiro te mordía, perdías la voluntad y te convertías en su esclavo. Otras historias hablaban de vampiros mordiendo humanos, desangrándolos hasta matarlos. Y las peores decían como un vampiro podía convertirte en uno de ellos. Un escalofrío bajó por su espalda.
Por todas esas razones, tenía todo el derecho de estar aterrado, pero, al cabo de unos segundos de sorpresa, se dio cuenta de que no podía imaginarla a ella, Ladybug, como una de esas criaturas de sus pesadillas. Estaba asustado, si, pero no como creía que se sentiría en presencia de un vampiro. Quizás se debiera a que ella era un vampiro, pero también era ella, Ladybug, su ídolo.
Realmente no podía concebir a la chica atacándolo viciosamente, como había escuchado que los vampiros lo hacían. Es que ella era... ella. No un monstruo sediento de sangre y muerte.
Adrien tragó saliva, preparándose para hacer la siguiente pregunta que presionaba en su mente. Tenía miedo de hacerla, pero nunca había sido un cobarde y no comenzaría ahora.
¿Q-que vas a hacer conmigo? - su voz sonó como un ronco murmullo, pero estaba seguro que ella lo escuchó a pesar de estar lejos y de espaldas a él.
Nada. - Dijo ella, apenas volteando un poco el rostro. - Por tu bien y por el mío, espero que tu padre decida marcharse pronto. Y si no... "si no, tendré que dejarte ir y encontrar otra manera de protegernos" - pensó la chica.
Para Adrien las palabras quedaron en el aire, si no ¿que? ¿lo mordería? seguramente no lo mataría, pero... no quería pensar en eso. Comprendía muy bien la delicada situación en la que se encontraba.
¿Terminaste de comer?, tengo que salir un rato. - Dijo Ladybug. No podía soportar un minuto más en ese sótano, cerca de él.
Si, ya no tengo hambre. - Dijo el chico, estaba asustado, confundido, tenía el estómago hecho un nudo, no podría comer nada mas.
Debo ponerte las esposas de nuevo, lo lamento. - Se disculpó la chica, antes de encadenarlo. - Quédate con la linterna, no tardaré.
El toque de ella fue suave, delicado. Antes de que él pudiera reaccionar, la chica dio media vuelta y se fue tan rápido que casi no pudo verla.
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Hola! Pues por fin me acordé de poner un pequeño comentario al final del capítulo... pero no se que poner jajajaja. Pásenla bien y nos seguimos leyendo ;)
