A pesar de tener la cabeza hecha un lío, la inmovilidad y silencio comenzaron a adormecer a Adrien, que se deslizó a un sueño sin darse cuenta.

Corría, tenía que llegar pronto a su sesión fotográfica, se le había hecho muy tarde y su padre estaría enfadado. Trataba de correr mas rápido, pero sus piernas se sentían tan pesadas. Jadeó, llegando al parque donde le tomarían las fotos y ahí estaba su padre y Natalie, esperándolo con expresión reprobatoria.

L-lo siento mucho, padre. - Inmediatamente comenzó a disculparse.

¿En qué estabas pensando Adrien? - Dijo Gabriel, con furia fría.

Lanzó una mirada rápida a Natalie, y ella también se veía furiosa. Tragó saliva, se sentía terrible por haberle fallado a su padre.

Yo... - No sabía que decir, bajó los ojos mientras se sentía extremadamente avergonzado.

Tu padre y yo estamos muy decepcionados de ti, Adrien. - Dijo Natalie, regañándolo severamente, haciéndolo sentir mucho peor.

L-lo lamento - Se disculpó de nuevo, sin levantar la vista.

No es suficiente. - Dijo la fría voz de Gabriel. A pesar de ser una pequeña frase, era la que Adrien siempre temía escuchar.

Levantó la vista y en lugar de su padre, estaba Hawk Moth, mirándolo con ira. Los detalles eran borrosos, era la cara de su padre, pero sabía que era Hawk Moth. Lo miraba fijamente, mientras comenzaba a sonreír malévolamente. El chico trató de retroceder, pero se tropezó y cayó sentado.

De nada te servirá huir, Adrien. - Dijo Hawk Moth, acercándosele amenazadoramente.

La figura se inclinó sobre él, y una mano lo asió del hombro.

No sirves para modelar, me decepcionas. Tal vez tenga que buscarte otro uso - Dijo Hawk Moth, ampliando esa tétrica sonrisa y mostrándole a Adrien que todos sus dientes eran largos y afilados, con un leve tinte rojizo. Esos dientes se separaron y se dirigieron hacia su cuello, mientras que lo mantenía inmóvil.

No, ¡suéltame! - El chico forcejeó, intentando escapar, pero el agarre era demasiado fuerte, estaba atrapado.

Sintió un aliento directamente sobre su cuello, y escuchó una risa enferma, a centímetros de su oído.

¡NOOOO! - El sonido de su propia voz lo hizo incorporarse, sudando, agitado. Estaba muy obscuro. ¡Tenía que huir! Forcejeó al sentirse amarrado, el pánico nublaba su mente.

¿Adrien? ¿Qué ocurre? ¿Por qué gritas? - Una voz suave, cálida y femenina lo llamó.

Volteó hacia la voz, distinguiendo vagamente una figura, y luchó mas fuerte para liberarse.

¡Espera! ¡Te harás daño! - Lo reprendió la voz y en un segundo la familiar figura de Ladybug estuvo encima de él, liberándolo.

Ladybug. - Musitó, perdiéndose en sus enormes ojos azules, que lo miraban con preocupación, y finalmente logró sacudirse el recuerdo de la pesadilla que su mente había creado con toda la información del último día.

La chica se inclinó sobre él, desorientándolo un momento, su cuerpo rozó ligeramente con el de ella, y lo recorrió un escalofrío que no tenía nada que ver con miedo. Lo rodeó con un brazo y recuperó la lámpara, que se había deslizado debajo de él mientras dormía. Adrien sintió el calor subiendo por sus mejillas. Por Dios, ¿que clase de pervertido era?, acababa de tener la pesadilla mas espantosa y aun así estaba ansioso por la cercanía de ella.

¿Qué fue eso? - Le preguntó Ladybug, devolviéndole la lámpara. - ¿Qué te ocurre? ¿Es algún plan para que te rescaten?

El grito todavía resonaba en la cabeza de la chica, estaba lleno de angustia, y la mirada que había tenido, con sus pupilas dilatadas de terror, haciendo que su ojos verdes se vieran casi negros, la perturbaba más de lo que quería admitir.

Adrien recordó su pesadilla. Todavía podía ver esos dientes afilados a punto de rasgarle la piel y se estremeció.

Fue una pesadilla. - Dijo, medio para la chica, y medio para convencerse a sí mismo de que no era real.

Ella asintió después de unos momentos. Seguro que todo estaba siendo muy difícil para el chico, no podía culparlo. Eran muchas cosas que aceptar en tan poco tiempo, también a ella se le hacía complicado. Cada vez se convencía mas y mas de que Adrien no conocía la doble vida de su padre, y de que había estado mal involucrarlo en el plan.

Por otra parte la ciudad lo buscaba desesperadamente. Había posters con el rostro del rubio en cada poste y en cada anuncio se ofrecía una generosa recompensa por información de su paradero.

Ofrece tanto dinero, que no habría tenido necesidad de hacer esa estúpida cena de beneficencia.- Pensó Ladybug amargamente, sabiendo que era un detalle que sólo ella notaría.

Ahora le sería mucho mas difícil escabullirse de su casa al sótano y viceversa, porque habían puesto cámaras de seguridad y policías por todas partes. Iba a ser complicado liberar al rubio. Pero no podía liberarlo, todavía tenía una oportunidad con Gabriel y quería presionarlo para que se diera por vencido.

Escucha Adrien, sé que todo esto es difícil para ti, pero te prometo que te dejaré ir, sólo te pido un par de días, y si no funciona, pensaré en otra cosa. Pero por ahora necesito tenerte cautivo, es lo único que tengo contra Hawk Moth. - dijo la chica. Estaba muy cansada, casi no había dormido y el estrés la agotaba. Sólo se mantenía por su fuerza de voluntad... y por la sangre del rubio.

Lo que le recordó que tenía hambre de nuevo. El olor en el sótano había mejorado, ya no olía tan bien, pero todavía le resultaba difícil ignorarlo. Pensó en tomar otra botella de fórmula, pero tenía pocas, y realmente no necesitaba alimentarse todavía. Suspiró. Tomaría un solo trago.

Ungh. - Todavía tenía mal sabor, y estaba fría. Cerró la botella y la devolvió a la hielera. - "Tengo que dejar de comparar la fórmula con..." - Su mirada fue hacia el rubio, que se había quedado inusualmente callado.

¿Ladybug? - La llamó.

¿Si?. - Contestó ella, recordando que estaba platicando con él, y aun no le había contestado. - ¿Qué dices? ¿Trabajarás conmigo?

No escaparé. - Dijo Adrien, mirándola. - Creo en tu palabra.

Ella se sorprendió. No esperaba que él confiara en ella, no después de lo que había ocurrido.

Oh... gracias. Y... ¿qué soñaste? - Dijo, para cambiar el rumbo de la conversación, que por alguna razón se sentía demasiado íntima.

Ah, estee, pues llegaba tarde a una sesión de fotografías y... Hawk Moth me atacaba. - dijo el rubio, sin dar mas detalles, desviando la mirada.

Mmmm - musitó la chica. Tenía la sensación de que le ocultaba algo, pero no tenía por qué contarle nada, ya que no eran amigos. Sintió una punzada de culpa. Tal vez debería haber manejado las cosas de diferente manera, y ahora serían amigos. - Debió estar bastante mal.

Eh, si, lo fue. - Contestó el chico. - O-oye, Ladybug, ¿Cómo es ser un vampiro? ¿Es cierto todo lo que se dice de ellos?

No - Ella se relajó y sonrió. - La mayoría de las cosas que se dice de los vampiros son mentiras. Mi familia es bastante normal, nos mezclamos con los humanos, y nos alimentamos de fórmula, que nos ayuda a resistir el sol. Somos fuertes y rápidos, pero aprendemos a controlarnos, para pasar desapercibidos.

Oh, ¿entonces no van por ahí mordiendo cuellos y esas cosas? - preguntó el rubio.

Claro que no. - Ella se rio al escuchar al joven. Era agradable que la viera como a una persona, y que hablara con ella de su secreto abiertamente. - Bueno, si podemos morder, es solo que no lo necesitamos.

¿Y es verdad que si un vampiro te muerde te convierte en su esclavo para siempre? - Inquirió el chico, preguntándose hasta que punto serían ciertas las historias.

Ella lo pensó un momento, y decidió contarle la verdad.

Una sola mordida no hace nada, es como tomar un refrigerio. Pero si se repite en un periodo corto de tiempo, es posible tener control en las acciones de una persona. Los efectos duran un par de semanas, y luego se desvanecen. - Explicó Ladybug.

Para que los efectos sean permanentes se requieren tres mordidas seguidas. En realidad no lo he hecho nunca, solo lo sé por si tuviera alguna emergencia y necesitara alimentarme. Nunca de la misma persona dos veces seguidas y todo estará bien. - repitió como quien ha estudiado una lección. Estaba revelando demasiado, así que decidió cambiar el tema.

Adrien, ¿por qué tomaste la bicicleta de Kim? ¿Dónde está? - Preguntó, recordando que él había tratado de decirle algo la primera vez.

Um... no se exactamente donde está. La... robé porque tenía un problema con los frenos, y no podía simplemente llegar y decirle a Kim que me prestara su bicicleta para repararla. Sin tomar en cuenta cómo le explicaría a mi padre que estaba gastando en algo así. La llevé con un mecánico para que la arreglara, pero las refacciones se retrasaron, así que no la pude devolver. Quedé de llamar para saber si ya estaba lista. Probablemente ya lo esté. - Dijo el chico.

Así que el tipo de barba es un mecánico. - Dijo ella, y el rubio asintió.

Es confiable, ya he trabajado varias veces con él, pero también hace trabajos sucios, si sabes a lo que me refiero, y sabe guardar secretos. - explicó el chico. - Como "Adrien" es difícil hacer cosas sin que sean públicas, así que necesitaba a alguien que trabajara sin hacer preguntas.

Entiendo, pero ¿en donde está su taller? - preguntó Ladybug. - Fui a la bodega después y no había nadie.

Oh, no, él no recibe visitas en su taller, por eso lo llamo cuando necesito de sus servicios. Y decidimos en un sitio público para vernos. - Explicó Adrien.

Así que ¿él no sabe quién eres? - Preguntó intrigada la chica.

No creo. Me presento siempre como "Chat Noir", un ladronzuelo de negro y con una máscara. El tipo no hace preguntas y es bueno en su trabajo. - dijo el rubio.

Entonces será imposible contactarlo. Dejaste tu celular en la fiesta. - Dijo Ladybug, con un suspiro resignado.

Me se el número de memoria. - Confesó el chico. - Digo, no puedo tener un número así en el celular, sería sospechoso si alguien lo encontrara. Así que le llamo desde un teléfono público.

¿En serio? ¿Entonces podemos llamarle para preguntar si la bicicleta está reparada? - La chica se animó inmediatamente, sus ojos brillaban. Adrien asintió.

Ah, pero tendríamos que utilizar un teléfono público. - Dijo Ladybug, volviendo a la realidad. No podía arriesgarse a realizar llamadas desde su celular y menos sin estar cien por ciento segura del número al que iba a marcar el chico. Confiaba en él, pero... ¿y si se volvía a equivocar? ¿y si solo la estaba engañando? ¿y si trataba de escapar? ¿Qué tal si era una trampa? Parecía honesto, pero recordó como casi la atropella el otro día. Claro que pudo haber sido un accidente... o quizás era que quería creerle. Era demasiado blanda, eso de ser villana no se le estaba dando muy bien.

Si, siempre hacemos los tratos personalmente y decidimos un lugar para vernos. - Dijo Adrien, considerando los riesgos. - Tendría que salir de aquí.

Toda la ciudad te busca, será complicado. - Estuvo de acuerdo la chica. - Si alguien te reconoce...

Podría disfrazarme, una sudadera negra y una máscara, como cuando salgo de noche. - Ofreció el chico, pero ella se veía indecisa. Se sentía mal por tener a Adrien secuestrado, pero comprendía que lo necesitaba.

¿Milady? - preguntó el chico, al cabo de un rato. - ¿En qué piensas?

Ok, digamos que te creo. Que no robaste la bicicleta de Kim con malas intenciones, y que la llevaste a un mecánico. Puedo conseguir una sudadera negra y una máscara para que podamos ir a un teléfono público pero... - la chica no sabía como terminar.

Crees que voy a escapar. - Finalizó el rubio.

Lo siento, Adrien, es solo que... - dijo ella. Se hizo un silencio incómodo, en el que ninguno de los dos habló.

Podrías morderme. - dijo el chico, casi en un murmullo.

¿Qué?! - Fue la respuesta de Ladybug. No podía estar escuchando bien.

S-si, bueno, una mordida o dos te permitirían controlarme lo suficiente para salir y el efecto sería temporal ¿verdad? - Dijo el rubio tratando de aparentar estar mas tranquilo de lo que se sentía. Su corazón se había disparado al pronunciar esas palabras. ¿En qué estaba pensando? En ella cerca de él, en eso estaba pensando.

En contra de su buen juicio, ella lo imaginó. Una mordida no le había hecho ningún daño, estaba segura, porque ya lo había hecho, aunque él no lo recordara. Así que ¿y si lo mordía sólo otra vez? Le daría poder para controlarlo. Si le ordenaba no escapar, no lo haría. Ni siquiera necesitaría mantenerlo esposado. Ella podría regresar a su casa a descansar sabiendo que él estaría bien y se mantendría oculto.

La idea le parecía cada vez mas atractiva. Ella no le ordenaría nada mas y los efectos se desvanecerían en poco tiempo. Y podría probar su sangre de nuevo. Ahora, en el sótano lleno del olor del chico, era casi irresistible.

¿Estás seguro? - Preguntó ella.

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Jajajaja, hasta aquí lo voy a dejar :P El próximo capítulo va a ser algo explícito, aunque espero que siga siendo clasificación T, de todas formas ya están advertidos. Se titulará "La Segunda Mordida" XD ¿Están tan ansiosos como yo?