Capítulo 72: La retribución de los inocentes...
El escenario de la guerra santa había cambiado drásticamente, el dios caído había reaparecido poseyendo el cuerpo de Shun, gracias al elaborado plan de Perséfone, y con ello llegaba el punto de quiebre. Las 108 estrellas malignas habían renacido y ya se había enviado a la tropa de espectros de Radamanthys a invadir el desolado Santuario y llamativamente a la tropa de Minos, con él a la cabeza, hacia la Atlántida.
Tras vencer a Hera, Athena deambulaba por los oscuros dominios olímpicos de Hades, las tierras de Plutón.
Pegaso, Dragón y Fénix estaban presos en el mundo de los sueños, mientras Cisne alzaba vuelo hacia la batalla definitiva.
Monte Olimpo.
Territorios olímpicos de Hades.
Ícaro y Marín seguían su travesía por el tenebroso y oscuro territorio celestial del señor de los muertos, en su camino aparecen tres espectros que se abalanzan sin dudar, dispuestos a exterminar a los invasores.
—¡METEOROS!
La muchacha extendió su brazo adelante y una gran cantidad de meteoros impactaron en repetidas ocasiones en los espectros, quienes caen duramente al suelo, completamente vencidos.
Tras unos segundos, puede verse a un espectro volando por los cielos del Olimpo, finalmente cae justo delante de los hermanos japoneses.
—¡Detendré sus pasos, yo Valentine de Arpía...pagarán por sus desacatos contra el orden olímpico!
—¡¿Un espectro del Infierno peleando por el olímpico?! —dice bufándose el ángel. —Que bajo ha caído Zeus. —reflexiona divertido.
—¡Los espectros siempre hemos servido a Hades y por lo tanto al Olimpo, puesto que Hades es un olímpico! Además que puede objetar un traidor... —responde desafiante.
—Idiota, no tendrías oportunidad contra un ángel, mejor desaparece y haré como que no he visto...
—¡Insolente, no deberías subestimar a uno de los espectros celestes más poderosos, la mano derecha del señor Radamanthys!
—Qué patético idolatrar tanto a otro ser humano, te venceré a ti y luego iré por la cabeza de tu señor Radamanthys... —responde el ángel y da un paso al frente, pero su hermana lo detuvo con su brazo, interponiéndose entre él y el espectro. —¿Qué haces?
—Yo lo enfrentaré.
—¿Por qué? —pregunta Ícaro.
—El nivel del enemigo representa un buen desafío...
—Está bien, de todas maneras tú has vencido a Rea Silvia, supongo que no tendrás inconvenientes...
—¡No tendré compasión aunque seas mujer! —espetó Valentine.
—¡No deseo la compasión de nadie, siente mi poder...METEOROS!
Una gran cantidad de meteoros blancos y destellos celestes salen del puño de la ateniense, a una velocidad que quintuplicaba la velocidad del sonido, el espectro se mueve en sentido horizontal, esquivando uno a uno los golpes, tapando el último de los meteoros con una sola mano.
—¡Ha anulado mi técnica!
—Conozco los meteoros, yo luché contra Pegaso, por lo que no me sorprenden tus golpes... ¿que eres para Pegaso?
—Seiya de Pegaso fue mi pupilo...
—Marín, si quieres vencerlo deberás quemar todo tu cosmos como lo hiciste contra las vestales. —advierte Ícaro. —Sino morirás...
—¡AVARICIA DE LA VIDA!
El espectro levanta sus dos brazos y una potente luz violeta destella, liberando grandes haces de luz, los cuales sorprenden a Marín, golpeándola duramente, provocando una dura caída al suelo, su armadura de plata se encontraba agrietada por todas partes.
—¡Marín...deja que yo me encargue, lo venceré fácilmente! —manifestó el guerrero celestial.
—Terminaré con tu soberbia... —dijo Valentine mirando con odio al ángel.
—Espera Touma, te juro que venceré... —susurra Marín mientras se levantaba con dificultad.
—¡Muere mujer...AVARICIA DE LA VIDA!
—¡METEOROS!
Los potentes haces de luz violeta y los meteoros chocan uno contra el otro, generando una gran fricción en el medio, el cosmos de Marín se incrementa hasta alcanzar el séptimo sentido, los enemigos terminan sus ataques espalda con espalda, ambos sienten heridas en sus cuerpos y se contraen.
—Su poder se ha elevado de una forma increíble... —dijo el espectro. —Pero al conocer tu técnica pude evitar ser herido mortalmente...es tu fin... ¡AVARICIA DE LA VIDA!
El demoledor ataque del subordinado de Radamanthys es liberado con gran poder, creando una gran polvareda en el lugar, pero Marín observa con gran atención la dirección de los golpes y salta con gran agilidad sobre su enemigo.
—¡EL DESTELLO DEL AGUILA!
Marín ejecuta una violenta y acrobática patada que golpea en el pecho de Valentine, el peto de su sapuris explota, finalmente el espectro cae al suelo sin poder decir sus últimas palabras.
Templo de Juno.
Ikki se encontraba desplomado en el suelo del lujoso templo, se encontraba bajo el conjuro de los dioses del sueño. Icelus de las pesadillas se había apersonado para terminar con la amenaza.
—¡Fénix, me gustaría hacerte sufrir con algunas de mis horribles pesadillas, pero hay que aprovechar estas oportunidades, ahora eliminaré a uno de los santos divinos mientras duermes plácidamente!
Icelus ensaya un movimiento de espada con su mano y corta la cabeza de Ikki, la cual cae rodando por el brillante templo de Juno, luego suelta una atronadora y sádica risa.
—¿Cuál es la parte cómica de asesinar una persona? —pregunta la voz del Fénix.
—¡Eh! ¡Esa voz! —el dios mira sorprendido en dirección a donde provenía la voz de Ikki y aprecia incrédulo como la cabeza decapitada del mortal le hablaba.
—¿Es la sensación de poder? ¿O será simplemente el gusto de ver sangre?
—¡No es posible!
—¿Que hace tan retorcida la mente de un dios?
—¡Esto no puede estar pasando! ¿Acaso estaré soñando?
—¿Sueñan los dioses del sueño? —ríe estruendosamente la cabeza del Fénix.—¿No puedes distinguir el sueño de la realidad? ¡Eres una falsa Icelus!—el cuerpo decapitado del Fénix se pone de pie. —Ahora lamento informarte que no estás soñando, esto realmente está pasando y pronto tú morirás... ¡ALAS LLAMEANTES!
Unas portentosas alas de fuego se agitan a las espaldas de Fénix y un torbellino de ardientes llamas atacan a la divinidad, pero este distorsiona el espacio con unos movimientos de sus manos, la técnica regresa a su ejecutante, quien es golpeado, cayendo duramente al suelo.
—¡Ahora lo entiendo Fénix, entonces estabas despierto cuando llegue, basta ya de jugar con estas estupideces!
Repentinamente la cabeza del santo desaparece y puede observarse al ateniense en perfecto estado, parado unos metros delante del dios.
—Yo logré despertarme justo antes de que tú llegaras, pero tú despertaste demasiado tarde, cuando entraste aquí fuiste víctima del puño fantasma, y aunque conseguiste escapar de mi ilusión, tu cuerpo ya no está en condiciones de combatir, fue muy tarde para ti...
El dios del sueño advierte que en realidad no logró evitar las alas llameantes, entonces logra sentir el dolor de las llamas que consumen poco a poco su cuerpo.
El Santuario.
Arquímedes del Reloj, Casandra de Osa Menor y Mizuki de Zorro habían vencido recientemente a algunos espectros, pero rápidamente se ponen alerta al sentir el sonido de unos pasos, se trataba de un espectro que tenía una postura algo encorvada.
—¡Otro espectro…yo seré tu enemigo…! —dijo Arquímedes en guardia, mientras da un paso al frente para afrontar un nuevo duelo.
—¡Soy Niobe de Deep, de la estrella terrestre de las profundidades…un santo de bronce no es rival para mí! —se ríe de forma estridente.
—No me subestimes por ser un santo de bronce, mi habilidad para manejar el tiempo me hacen un rival de cuidado… ¡RALENTIZACIÓN DEL TIEMPO!
—El señor Radamanthys exageró al enviarme al Santuario... ¡FRAGANCIA PROFUNDA!
Niobe extiende su brazo hacia adelante y un extraño olor comienza a expandirse por todo el ambiente, repentinamente los músculos de Arquímedes se paralizan, su técnica quedó anulada al no poder moverse. La fragancia profunda se hace expansiva y comienza a afectar a los tres santos de bronce presentes, los cuales caen al suelo completamente vencidos, sus cuerpos han sido envenenados letalmente desde el interior.
—Qué débiles son los santos de bronce, hubiera bastado con mandar a los esqueletos.
. . .
Retsu de Lince y Rotanev de Delfín combatían espalda con espalda, se encontraban rodeados por cinco espectros, finalmente los sirvientes del dios del Inframundo atacan, pero en ese momento los jóvenes santos de bronce contraatacan.
—¡GARRAS INFERNALES DEL LINCE!
—¡IMPACTO SÓNICO!
Unas garras cósmicas salen liberadas y causan profundos cortes a los cuerpos de tres espectros, al tiempo que un potente ataque sónico azota los oídos de dos espectros, los cuales sangran. Al sentir todas las heridas los cinco súbitos de Hades caen al suelo vencidos.
—Hemos vencido... —susurra Rotanev recuperando la tranquilidad, cuando repentinamente aparece un espectro y suelta un golpe de puño sorpresivamente.
—¡CABELLOS DE LA MUERTE! —gritó Haziel de Coma Berenice, quién llegó justo a tiempo.
El cuerpo del espectro fue cubierto por un hilo que surgía de la armadura del santo de bronce que acababa de intervenir, finalmente estos rasgan la sapuris de su enemigo y luego todo su cuerpo, la sangre se derrama en el suelo, finalmente el enemigo cae sin vida.
—Haziel...te agradezco, me has salvado la vida... —manifestó Rotanev con una sonrisa.
—¡Puedo sentir el cosmos de nuestros compañeros desaparecer! —dice Haziel con dolor.
Unas mariposas aparecen lentamente alrededor de los jóvenes santos de bronce, estos se ponen en guardia al sentir un enorme cosmos, una luz destella y muestra a un espectro de sapuris multicolor, con enormes alas de mariposa.
—¿Quién eres? —bramó Retsu.
—Soy Myu de Papillón, y también...su victimario... ¡MARIPOSAS DEL MUNDO DE LA MUERTE! —levanta su mano y de ella surge una luz multicolor.
—¡CABELLOS DE LA MUERTE!
Las mariposas se mueven a una velocidad muy superior a los cabellos de Haziel, posándose en los cuerpos de los tres santos de bronce, quienes caen desfallecientes al suelo.
. . .
Giganto de Cíclope estaba pisando el cuerpo de Jabu de Unicornio, a quién había dejado fuera de combate con un gran puñetazo, finalmente el espectro da un fuerte pisotón en la cabeza del santo, aplastándola.
—¡Jabu! —gritan horrorizados June y Kazuma.
—¡Me he ensuciado los pies con esta basura de bronce! —respondió de mal modo Giganto.
Las hirientes palabras del espectro enfurecen a Camaleón y Caballo Menor, los cuales se abalanzan contra su enemigo con sus cosmos encendidos, tenían grandes deseos de venganza y sus ojos llenos de furia y de angustia, donde brotaban lágrimas de ira, pero en ese momento el ambiente se torna oscuro y aparece una mujer decapitada, que sostenía su cabeza con su mano derecha.
—¡MENSAJERA DE LA MUERTE! —exclama un espectro que se había entrometido en la escena.
Cuando la mujer acerca la cabeza que sostenía en su mano, los dos santos de bronce sienten un repentino paro cardíaco, sus cuerpos caen duramente al suelo.
—¡Cube, eres tú! —dice Giganto. —No era necesario que lo hagas...
—Yo, Cube de Dullahan, estrella terrestre de las sombras...ya me encontraba aburrido, con esto todos los santos de bronce han sido eliminados...
—¡Acá montaremos el nuevo territorio de Hades en la Tierra!
—Mejor incendiaremos el Santuario... —expresa Cube e inmediatamente se tambalea, luego se toma la cabeza y el estómago, al tiempo que comienza a quejarse.
A Giganto poco a poco le pasa lo mismo, los dos pueden observar como el cuerpo del otro comienza a desaparecer lentamente y emiten gemidos de un intenso sufrimiento, sin comprender que ha ocurrido, finalmente desaparecen.
La Atlántida.
¡REMOLINO DE CARIBDIS!
Gritó Anfítrite de Caribdis, una de las nereidas, al tiempo que levanta su índice hacia arriba y repentinamente un violento remolino parece surgir de un inmenso mar, dirigiéndose hacia tres espectros, atrás de ella se vislumbra la figura del monstruo de la mitología, Caribdis. El poderoso ataque envolvió a los espectros, que cayeron al suelo con sus sapuris destruidas, la marina se pone en guardia al sentir un enorme cosmos, tras sentir unos pasos aparece el líder de la invasión, Minos de Grifo.
—Eres la última que queda, han dado pelea, acabaron con algunos de nosotros, pero yo pondré punto final a su inútil resistencia...
—¡No me amedrentaré por tus alardes, estúpido...REMOLINO DE CARIBDIS!
—¡Tengo prisa, debo volver al Olimpo...no puedo perder el tiempo en alguien tan insignificante como tú…ALETEO DE PLUMAS GIGANTESCAS!
Minos bate las enormes alas de su sapuris y genera una descomunal onda expansiva de viento, el remolino de Caribdis es absorbido y la marina arrastrada en el poderoso ataque de viento, su cuerpo va a parar tan lejos que ya no se la puede ver.
Monte Olimpo.
Territorios olímpicos de Hades
Sorrento de Sirena avanzaba a toda prisa por los dominios olímpicos de Hades, su objetivo era uno solo, llegar cuanto antes a Neptuno, pero se detiene al sentir unas presencias malignas, frente suyo aparecen dos espectros a cerrarle el paso.
—¡Soy Queen de Alraune..!
—¡Y yo Gordon de Minotauro, no puedes avanzar más general marino!
—Ustedes no impedirán mi paso, llegaré a Neptuno así sea lo último que haga...
—¡Silencio...GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!
Queen levanta sus brazos y una enorme guillotina aparece en la visión del marino, rodeada de flores que tenían sangre por doquier, Sorrento atina a esquivar el ataque con mucha dificultad, pero en ese momento Gordon también lo ataca.
—¡HACHA DEL MINOTAURO!
Con un movimiento descendente de su brazo el espectro celeste embiste contra el general, que alcanza a cubrirse con el brazo de sus escamas, pero estos estallan al sentir una gran presión.
—Estás acabado... —se acerca Gordon, con intenciones de rematar al marino.
—No me dieron tiempo de tocar, pero me acaban de brindar un segundo peligroso... ¡SINFONÍA DE LA MUERTE!
El general del Atlántico Sur entona una dulce y hermosa melodía, los espectros inmediatamente se agachan y comienzan a sentir una gran tortura mental.
—¿Que es esto? —dice desesperado Queen.
—Es la melodía de la Sirena, aquella que trae la muerte. Están condenados y no pienso perdonarlos, han dañado mis escamas y la pagarán... ¡CLÍMAX FINAL!
La melodía comienza a subir de tono y los espectros caen al suelo, revolcándose de dolor y angustia, finalmente sus cuerpos desaparecen, estallando en miles de pedazos.
. . .
Hyoga de Cisne levantaba vuelo por los oscuros dominios del rey del Inframundo, cuando repentinamente siente un cosmos al frente suyo, se trataba de un dios al que ya conocía.
—¡Hipnos!
—Cisne, hemos regresado junto con el señor Hades para cumplir su voluntad, seremos nosotros los que reinemos el nuevo mundo…
—Ya los hemos vencido hace poco tiempo, el destino de Hades es ser vencido por Athena, te venceré igual que en los Campos Elíseos… ¡POLVO DE DIAMANTES!
Al extender su puño, un descomunal viento glacial era expulsado a una velocidad superior a la luz, acompañado por finos cristales de polvos de diamantes, el dios del sueño extiende su dos manos adelante y detiene con algo de dificultad la técnica del enemigo.
—¡Increíble, mi técnica iba a una velocidad superior a la luz! —exclamó asombrado Hyoga.
—Todos los dioses manejamos el noveno sentido, por ello podemos superar la velocidad de la luz, en los Campos Elíseos fuimos sorprendidos con Thanatos, pero esta vez no volverá a suceder lo mismo, juramos venganza y la conseguiremos…
El dios del sueño acumula una gran energía en la palma de su mano y repentinamente unas esferas violetas brillantes arremeten contra Hyoga, quién se ve sorprendido y atina a esquivar con grandes reflejos la embestida, pero en ese momento la deidad se posicionó frente a él súbitamente.
—¡SUEÑO ETERNO!
El Cisne siente como su cuerpo rápidamente se adormece y cae al suelo con sus ojos cerrados. En el inconsciente del ateniense el sueño se formula.
Siberia.
La vida de los santos es sumamente sacrificada, su destino está marcado para ser ellos quienes sufran y peleen por el bienestar de los demás, es por eso que mientras unos niños disfrutan del calor de un hogar y de una familia, hay otros que pasan hambre y viven atrocidades, aquellos que no poseen un techo ni un pariente, los huérfanos, como Hyoga o los demás que nacen con una estrella injusta y difícil, una estrella en forma de cruz que cargan durante sus vidas. Pero ahora el Cisne dormirá y será esta vez uno de esos niños que tienen hogar y familia, aquel que hubiese sido si el barco en que viajaba con su madre nunca hubiere naufragado.
—Sueña dulcemente caballero de los hielos, la vida es dura con aquellos que sirven a los dioses, pero llegar a la muerte de una forma tan dulce es suficiente pago por tu sufrimiento, morirás con una sonrisa...
Hipnos se disponía a decapitar al dormido Cisne, pero en ese momento su mano se congela, Hyoga despertó.
—Que obstinado, ¿por que no aceptar el regalo de una muerte dulce, en vez de despertar para seguir sufriendo en vida...?
—Porque mi retribución será la felicidad de los inocentes, ¡EJECUCION DE AURORA!
El santo del Cisne divino realiza el mortífero ataque que le enseñó su maestro, liberando un poderoso ráfaga de aire congelado que cristaliza toda la sapuris del dios, hasta que empieza a resquebrajarse y caerse de a pedazos.
Templo de Plutón.
El emperador del Inframundo se encontraba sentado en su trono, a su lado se encontraba Perséfone.
—Athena y los santos no tardarán demasiado en llegar...y cuando finalmente lleguen, podré realizar mi venganza... —dijo Hades con frialdad.
Templo de Júpiter.
Zeus se encontraba pensativo, estaba al tanto de todos los pormenores y detalles de lo que ocurría en los diferentes lugares del Olimpo. El ángel Belerofonte se encontraba hincado ante su señor.
—Quizá sea el momento de hacer algún pequeño sacrificio personal... —dijo el dios de dioses reflexionando.
—¿A qué se refiere mi señor?
—Lo sabrás a su debido tiempo, me ha sorprendido el regreso de Hades, pero aún más me sorprende que Atenea haya sido capaz de vencer a Hera y darle muerte tan fríamente, eso demuestra la amenaza que representa, su poder ha florecido al infinito...sin embargo, la aparición de mi hermano caído pone en duda la llegada de Atenea a éste templo final del Olimpo...
