Natalie entró en el despacho. Estaba oscuro, la solitaria figura de Gabriel Agreste se recortaba sentado frente a su escritorio, organizando documentos, frío y distante como siempre... pero inmóvil.

Señor Agreste, los cazarrecompensas están aquí. - informó. Tan eficiente como ella era, se lamentaba no poder hacer más para ayudar a su jefe.

Hágalos pasar. - ordenó Gabriel, dejando a un lado sus documentos y poniéndose de pie.

Un grupo grande de hombres y mujeres entraron en la oficina. Algunos se veían peligrosos, otros parecían nerviosos de estar allí, y, al fondo, una joven esbelta y hermosa, que no debería pasar de los veintitantos, vestía un disfraz de zorro y una máscara, y parecía aburrida. Sus ojos verde aceituna recorrieron la habitación, notando cada pequeño detalle, antes de fijarse en el hombre que los contrataría.

Ya había tenido tiempo suficiente para examinar a los otros cazadores, y los encontró tan normales y poco interesantes como siempre. Después de dedicarse tanto tiempo a ese tipo de trabajos, podía reconocer quienes eran cazadores experimentados y quienes eran únicamente curiosos tratando de conseguir dinero fácil. Un par de ellos parecían ansiosos de ver sangre. Lila rodó los ojos, detestaba a ese tipo de gente. Al principio la habían mirado con sorpresa por su disfraz y se habían burlado de ella, pero como los había ignorado, finalmente dejaron de prestarle atención.

Gabriel les explicó brevemente la situación. Era un caso de secuestro, nada del otro mundo... hasta que reveló que la secuestradora era una vampiresa. Lila entrecerró los ojos. No le gustaba ese tipo. Guardaba secretos y no los revelaría a menos que fuera necesario.

¿Qué otra cosa puede estar ocultando? - Se preguntó Lila. - Un secreto revelado a tiempo podía facilitarle inmensamente las cosas... o arruinarlas.

Se encogió de hombros. El tipo no hablaría mas de lo que tenía planeado. Ya se enteraría a su debido tiempo. No le preocupaba el hecho de tratar con un vampiro secuestrador. Sabía que era posible que el chico estuviera muerto, pero los vampiros generalmente eran discretos, así que consideraba tener buenas probabilidades de recuperarlo.

Gabriel especificó que, para recibir la recompensa, era indispensable devolver al joven sano y salvo. El ganador se lo llevaría todo, los demás no obtendrían nada. Un murmullo de preocupación y varias quejas se dejaron escuchar en el recinto. No era lo mismo enfrentar a un secuestrador humano que a uno vampiro y había mucha competencia.

Sin embargo, era una suma extraordinaria, así que aunque algunos se retiraron, una gran cantidad de ellos aceptó y salieron tras de Natalie, para darle sus datos de contacto.

La joven vestida de zorro se quedó.

¿Qué quieres, niña? ¿Te confundiste con una fiesta de disfraces? - La corrió Gabriel, sin paciencia. No era una niña, pero parecía una muchacha delicada, debilucha, no apta para pelear como otros de los cazarrecompensas. - ¿Con quién vienes? ¿Esto te parece un juego? Ve a alcanzar a tu equipo o lo que sea. Como dije, sólo recibirá el dinero la persona que me devuelva a mi hijo. Márchate o deja tus datos con Natalie, pero no me molestes. - le dijo, arrogantemente.

Para ti soy Volpina. Eso es todo lo que tienes que saber de mí. - Contestó ella, sin amedrentarse y sin cambiar su posición. - Trabajo sola, en este negocio no existen los aliados. - Ella se rio fríamente.

El hombre entrecerró los ojos. Quizás esa chica no fuera tan tonta e inútil como aparentaba. El tiempo seguía corriendo y él no tenía noticias de Adrien, necesitaba que lo encontraran pronto. Si obtenía una pista, por pequeña que fuera, le sería muy útil.

Muy bien, Volpina, ¿qué quieres? - Le espetó.

Solo unas palabras, Gabriel, dulzura. Seré breve. No me agradas y sé que no te agrado, pero eso no es necesario. Tu quieres algo, yo lo consigo para ti y me pagas. Esa suma que ofreces es muy alta, espero que estés preparado para pagarla, porque si no, tendrás un problema conmigo. - Dijo la chica, amenazándolo, hablándole de la misma forma con que él se había dirigido a ella.

Mira, el dinero no es problema para mí, si llegaras a ganar sobre los demás, busca a Natalie y ella te pagará. - Ordenó Gabriel, que estaba poniéndose de mal humor con la arrogancia de la joven.

Tal vez los otros cazarrecompensas sean buenos, no lo sé. Pero este es mi negocio, y soy buena en él. Mejor que ellos. Traeré a tu hijo de vuelta. - Ella se rio sin ganas de nuevo. - Vivo o muerto, lo encontraré.

Gabriel se levantó abruptamente e hizo ademán de irse. No podía pensar que su hijo pudiera estar... no, no podía siquiera pensarlo.

Quiero mi dinero en efectivo. La mitad en billetes grandes y la otra mitad en chicos. Haz que tu secretaria lo tenga listo en una maleta. - Ordenó la chica, antes de retirarse con fluidez y gracia, adelantándosele al hombre y dejándolo solo.

Espera y verás Gabriel - Pensó Lila mientras caminaba hacia el recibidor de la lujosa mansión. - No he pasado 50 años viviendo en la oscuridad para dejarme pisotear por un prepotente cualquiera, no importa lo rico e importante que se sienta.

El brillo de ira en el fondo de sus ojos rivalizaba con el del hombre cuando había revelado que la secuestradora de su hijo era un vampiro. Los otros cazadores ya se habían marchado, así que la secretaria estaba sola. Justo cuando Lila llegó al mostrador, sonó el teléfono. Natalie le hizo una seña para que se anotara en una lista y contestó profesionalmente. No le prestó mucha atención hasta que oyó que la voz le cambió, agitada. Eso podría ser importante. Fingió estar absorta llenando el formulario mientras se concentraba en escuchar la voz del otro lado del teléfono.

Era un hombre joven, se escuchaba nervioso y hablaba precipitadamente, pero Lila le creyó, se notaba que iba por el dinero. Tomó nota de los pequeños deslices en las cosas que decía tratando de obtener la mayor cantidad de información que pudiera.

¿Está seguro de que fue el joven Adrien? - Preguntó la mujer. Lila rodó los ojos, era obvio que el muchacho no estaba seguro, había dicho que hacía negocios con un tipo vestido de negro y con una máscara de gato que se parecía al rubio. - Ajá. Si, si, si, claro que le pagaremos si la información es válida.

A Lila le habría gustado hacerle algunas preguntas al joven, para obtener un poco más de información, pero al parecer la secretaria no tenía mucha imaginación.

¿Hoy? - Susurró la secretaria, apuntando todo. - Si, deme sus datos y lo contactaremos mañana.

Tras unos instantes, Natalie colgó y a duras penas se contuvo para regresar al despacho del señor Agreste. Lila le entregó el formulario fingiendo inocencia y se marchó escoltada por un guardia gigante que parecía un gorila.

Ella le sonrió y le agradeció el haberla acompañado antes de irse. Siempre era útil ser amable. No fue muy lejos, sino que se quedó dando vueltas alrededor de la mansión. Le hubiera gustado husmear un poco, pero se dio cuenta de que tenían demasiada seguridad para pasar inadvertida.

Se preguntaba si les informarían de esa llamada.

Unos minutos mas tarde, Natalie volvió a entrar precipitadamente al despacho.

Señor Agreste, tenemos una pista. - Declaró cuando el hombre la volteó a ver furiosamente. Él se levantó al captar el significado de sus palabras. - Un ayudante de mecánico asegura que vio a un joven con las características de Adrien haciendo tratos con su jefe hace unas semanas.

¿Y eso qué? - Preguntó Gabriel, molesto, eso no le servía de nada, había sido hacía mucho tiempo.

Afirma que se acaba de comunicar con su jefe y que quedaron de verse hoy a medianoche en esta dirección. - Terminó Natalie, pasándole un papel en el que estaban anotados los datos.

Mmm, no se, ¿que haría mi hijo con esa gente? - Preguntó Gabriel. Lo pensó un momento, y después le devolvió el papel a su ayudante. - Ponte en contacto con los cazarrecompensas. No está de mas que investiguen.

Natalie asintió y salió presurosa.

Gabriel se volvió a sentar. Probablemente no era Adrien, ya que estaba secuestrado. Era imposible... pero no lo era. No les había dicho a los cazarrecompensas, pero Adrien había sido mordido. Rechinó los dientes. Lo verificaría personalmente. Y llevaría sus mariposas. Ladybug pagaría con sangre lo que había hecho.

Unos minutos más tarde, todos los cazarrecompensas recibieron el mensaje de Natalie, informándoles de la pista. Lila sonrió. El juego estaba comenzando.

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Marinette durmió profundamente y se despertó confundida cuando sonó su despertador. El sol ya se había ocultado. Se bebió media botella de fórmula, revisó sus mensajes, llamó a sus papás para saber como estaban y asegurarles que todo estaba bien. Les había dicho que había preferido cerrar la panadería porque era demasiado atenderla con una sola persona, pero aun así ellos le habían pedido que se comunicara para cualquier cosa.

Se duchó y se cambió para la noche. Estaba ansiosa por volver a ver a Adrien, así que se apresuró para ir al sótano.

Cuando llegó, el rubio todavía dormía. Con el pretexto de despertarlo se le acercó y no pudo evitar admirarlo. Incluso con el cabello alborotado se veía genial. Quizás era eso precisamente lo que lo hacía irresistible a sus ojos, el hecho de que no estaba posando, sino en una actividad cotidiana muy poco glamorosa.

Recordaba vívidamente el sabor de su sangre y se recordó que por ningún motivo debía morderlo otra vez.

"Al menos por un tiempo." - Susurró una pequeña voz en su mente, voz que ella se esforzó por ignorar.

La compulsión de la segunda mordida duraría un par de semanas, y se iría después de eso. Podía esperar. No debería estar pensando en eso. Si lo mordía una vez mas lo convertiría en suyo para siempre. Suyo. Su Adrien. ¿Y si lo convertía entonces?... Se mareó. Tomó aire varias veces, pero eso sólo sirvió para que el aroma del chico se refrescara en su mente. Sacudió la cabeza. Estaba pensando de más, eso no pasaría, por mas que lo deseara, no le haría eso a Adrien. Ya suficiente le había hecho al arrastrarlo a todo este asunto.

Adrien, ya es hora. - Le dijo, pero el chico ni se movió, siguió durmiendo plácidamente.

Se inclinó un poco sobre él.

¿Adrien? Lo llamó mientras lo sacudía suavemente de los hombros. El chico se incorporó de repente, y sus labios chocaron contra los de ella. La chica lo había visto venir y pudo haberlo evitado, sabía que debía haberse movido, pero no lo hizo. Para Adrien fue sólo un segundo antes de que ella se separara, pero para ella fue una eternidad. Sus labios eran tan suaves.

¿Eso cuenta como haberle robado un beso? - Se preguntó Marinette, ruborizándose. Tenía que terminar este asunto pronto y devolverle la libertad al chico, porque de otra forma seguiría aprovechándose de él.

Perdona, sólo estaba tratando de despertarte. - Se disculpó la chica, sin mirarlo.

El también se había ruborizado.

¡Besé a Ladybug! - gritaba en su mente.

Se hubiera quedado contemplando el momento, la sensación suave y cálida en sus labios y el aleteo de su corazón, si ella no le hubiera seguido hablando.

¿Estás listo? Es casi la hora. - Dijo Ladybug, pasando a la acción para despejar su mente.

Tomó un poco de dinero del costal que había robado para pagarle al mecánico.

S-si, vamos. - dijo el rubio, colocándose la máscara.

Salieron del sótano y se fueron caminando silenciosamente por las calles. Tenían tiempo suficiente para llegar al parque cerca de la casa de Kim. Ya que no querían hablar para evitar ser vistos, cada uno se enfrascó en sus propios sentimientos por el otro.

Es mejor que te quedes aquí. - Le dijo la chica en un susurro, cuando estuvieron a una cuadra del parque. - Iré por la bicicleta y luego la llevaremos a casa de Kim.

Ok - Accedió el rubio, permaneciendo oculto entre las sombras mientras Ladybug avanzaba sigilosamente hasta el fin de la cuadra.

La chica había estado tan inmersa en sus pensamientos que no había prestado mucha atención a su entorno, pero ahora estaba inquieta. La noche estaba demasiado callada y había un olor extraño, de alguna forma le parecía familiar, pero no lograba ubicar qué era. Se movió hacia adelante tratando de abrir sus sentidos a la noche. Nada se movía excepto la suave brisa, haciendo ondular las copas de los árboles. Todo parecía normal.

Avanzó decididamente hacia el parque, abandonando el refugio de las sombras y poniéndose al descubierto.

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Ok, aquí termina el capítulo XD. Las cosas se van a poner movidas en el siguiente, donde Ladybug será atacada por los cazarrecompensas!