Disclaimer: A estas alturas... ¿Es necesario repetirlo?

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11. Festival Anual de Hyrule (Parte 1)

Tras dos semanas de larga espera, por fin llegó el tan esperado Festival Anual de Hyrule. Toda una semana de fiesta en donde era imposible aburrirse, y dormir…el ambiente festivo y la decoración incitaba a la gente a hacerlo, quisieran o no. No por ello, era uno de los mayores atractivos turísticos del país, todos los años llegaban oleadas de turistas venidos de más allá de Hyrule

El festival se celebraba en toda la nación, pero por supuesto la capital de Hyrule era donde se celebraban los mayores eventos, por eso gran parte del pueblo hyruliano se desplazaba hasta allí. La Ciudadela, durante esos días, multiplicaba su población, aquello parecía un inmenso hormiguero a punto de rebosar.

Había de todo: espectáculos; concursos y torneos; atracciones; bailes; banquetes; músicos y artistas callejeros; algún hechicero que se atrevió a mostrar sus poderes a todo el mundo, maravillando al público; puestos mercantiles donde se podían obtener productos que rara vez podían encontrarse en la Ciudadela; desfiles…

La Princesa Zelda le concedió algunos días libres a muchos de sus sirvientes, y por supuesto a Link. Había salido del castillo el lunes por la mañana, y el resto de la semana no trabajaría, además de no levar su traje verde, sino su ropa de Ordon. Esos días se quedó en casa de Telma, aunque prácticamente no pasó tiempo en ella. Había estado todo el tiempo con sus amigos, tanto de la Ciudadela como de otras partes de Hyrule, sobre todo su "familia" de Ordon.

Todos los días se levantaba temprano, y no llegaba a casa hasta bien entrada la madrugada, o directamente no volvía a ella porque se iba de fiesta toda la noche. Gran parte del tiempo lo pasó con su querida amiga Ilia, que lo llevó a ver todo lo habido y por haber.

Estuvo todo el tiempo de un lado para otro, su caprichosa e hiperactiva amiga quería vivirlo todo. Y tanto que lo vivió todo…como su primera vez…borracha. También él acabó un poco atontado por el alcohol, pero no se podía comparar con la borrachera que llevaba encima ella. Al principio no pasó nada, pero luego empezó a descontrolarse un poco, y se la tuvo que llevar. La llevó a la casa de Telma, muy a su pesar porque él no quería volver todavía, aunque eran las tres de la mañana. Pero tenía que hacerlo, ya que si su padre se enteraba…no sólo la mataría a ella, si no también a él, por dejarla llegar a ese estado de embriaguez. De todos modos, él tampoco podía quejarse demasiado por eso, ya que cuando a lo dejaban…padre e hija…de tal palo, tal astilla…

A la mañana siguiente, Ilia se levantó con una fuerte resaca y sin recordar nada, y no volvió a aparecer en escena hasta bien entrada la tarde, y Link tuvo que buscar una buena excusa para mentirle a Bono. Sin embargo, esa fue la parte que menos le preocupó, ya que mientras hablaba con Bono, seguía recordando lo que había ocurrido esa noche…

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"Entró por la puerta de la habitación donde se alojaba en la casa de Telma, sosteniendo a Ilia y intentando llevarla hasta allí como podía.

-¡Vamos Ilia, no me seas tozuda! ¡Entra de una vez! –le ordenó enfadado, no sólo por su amiga, sino que le dolía la cabeza por culpa de la bebida.

-¡Joooo! ¡No seas aguafiestas! ¡Hip! ¡Aún queda mucha noche por delante! ¡Vamos a divertirnos! ¡Ja, ja, ja! ¡Hips! –le decía completamente ebria, mientras a duras penas lograba mantener el equilibrio.

-¡No, ya te has "desmelenado" bastante por esta noche! ¡Si tu padre te viera así, ambos nos meteríamos en un gran lío! –le gritó.

-¡A la mierda con mi padre! ¡Estuvo demasiado tiempo "encarcelándonos" en ese pueblucho! ¡Si por lo menos nos dejara salir más a menudo, Ordon sería la ostia para vivir! ¡Y pensar en que nos hemos estado perdiendo! ¡De haberlo sabido, me hubiera dejado secuestrar hace mucho tiempo! ¡Ja, ja, ja! –se quejó, mientras se burlaba de lo "idiota" que era su padre.

-¡No vuelvas a decir eso! –le gritó aún más furioso, mientras la tiraba bruscamente sobre una de las camas del cuarto de invitados- ¡¿Tienes idea de lo que pasé tratando de buscarte? ¡Jamás vuelvas a bromear con eso, imbécil! –estaba descontrolado, entre el alcohol, su dolor de cabeza y la estupidez de ella, su furia iba cada vez en aumento.

-Me parece que estás un poquito irascible esta noche… ¿Me equivoco? –le dijo tranquila, con una sonrisilla en la cara- Creo que estar tanto tiempo en el castillo te deja demasiado estresado, tanta dedicación y disciplina…bueno, tú siempre has tenido un gran sentido del deber, pero a veces te pasas…-le siguió hablando sentada en la cama, mientras él seguía de pie- Je, je…pero que estoy diciendo…en el castillo, lo que menos te motiva es tu sentido del deber…je, je…-se rió, parecía hacerle gracia lo que estaba diciendo.

-¿Qué estás insinuando, Ilia? –le preguntó molesto.

-Link…serás capaz de engañar a todos los demás, pero a mí…je,je…-se quedó riéndose por lo bajo- Link, te conozco desde que ambos tenemos uso de razón, y sé que tu trabajo es lo menos te importa…si sigues en el castillo, es por la Princesa…-le respondió a su pregunta, jugando con las sábanas de la cama donde estaba sentada.

-Ya te he dicho…que la relación que hay entre la Princesa y yo es sólo la jerarquía que hay entre un amo y su sirviente, además de una sana amistad –le respondió a sus conjeturas, reprimiendo su enfado.

-¡Ja, ja, ja! –se rió alocadamente- ¡Ya, por supuesto! ¡Pasas la mayor parte del tiempo junto a la mujer considerada la más bella del reino, y me dices que sólo la consideras tu ama y señora, además de tu amiga! ¡Por favor, eso es completamente surrealista! No sé lo que significas tú para ella, pero sé que si tuvieras la ocasión…gustosamente te dejarías atrapar entre los brazos de ella y lo que no son los brazos…-menos mal que estaban solos, ya que eso era una acusación bastante grave y que le podría meter en problemas.

Link, que su cara de por sí estaba enrojecida por la bebida, se volvió completamente roja debido a su furia y vergüenza que sentía a causa de ese comentario.

-¡¿Pero qué estás diciendo? ¡¿Sabes lo que acabas de decir? ¡Eso es muy grave, además de ser mentira! ¡Si alguien te hubiera escuchado, estaría en un grandísimo problema! ¡Ni se te ocurra volver a decir esas cosas! –estaba realmente furioso, y nervioso.

-Vamos, Link… ¿Por qué vas a negarlo? Sé que por claras razones, no puedes decirlo abiertamente, pero…-se levantó y se acercó peligrosamente a Link- Sé que la deseas, quieres poseerla, tenerla entre tus brazos, disfrutar escuchando sus sórdidos y suplicantes gemidos…darías lo que fuera por meterte en su cama y hacerle todo lo que ella te pidiera… demostrarle lo gran macho que eres, y sacar a "la bestia" que llevas dentro…son instintos naturales, Link, y no puedes negarte a ti mismo esa obviedad…-le siguió hablando, aún más provocativa.

-¡Estás completamente borracha! ¡Ya no eres capaz de decir nada razonable! –le habló muy nervioso- Será mejor que te acuestes de una vez, y descanses hasta mañana…-y luego intentó recostar a Ilia en la cama.

Pero no lo consiguió, dado que Ilia apoyó sus manos en su torso, y lo empujó contra la pared, con una fuerza que él jamás había visto en ella.

-¿Ilia? –le preguntó nervioso, ella parecía ser otra persona.

Ella se acercó de nuevo a él, provocativa y mostrando una mirada intensa, llena de lujuria. Link se puso aún más nervioso, jamás la había visto así, y sabía que era por culpa del alcohol…

-Je, je…-se rió maliciosamente, mientras dejaba atrapado a Link entre ella y la pared, mientras jugaba con el pelo de este- Mi querido Link…siempre tan…"recatado". Eso es algo que admiro mucho de ti, pero a veces me saca de mis casillas esa actitud…-siguió hablándole, pasando sus manos por el resto del cuerpo de Link, haciendo que este se estremeciera, y se pusiera aún más nervioso- ¿Qué tiene ella que te atrae tanto, eh? –le preguntó mientras jugaba con su camisa, pero no le dio tiempo a contestar- ¿Poder? ¿Belleza? ¿Ese aire misterioso que emana todo su ser? No es justo…-se quejó, acurrucando su cabeza en el pecho de él- Yo llevo intentado que te fijes en mí desde hace muchos años…y ella…con sólo un par de encuentros contigo…consiguió que te mudaras a su castillo… –siguió hablándole, llevando sus manos a la cara de Link, haciendo que este tuviera que mirarla a los ojos- Dime, ¿Es que acaso no soy lo suficiente buena para ti? ¿Qué tengo que hacer para me trates como a tu amante? –le preguntó, esta vez esperando una respuesta.

Link estaba paralizado, no sabía que hacer. Era cierto que seguía conservando ciertos sentimientos hacia ella desde muy pequeño, pero su decencia le decía que esa no era la forma correcta de expresárselos. Además, todo lo que le decía, lo hacía completamente ebria, así que sus palabras no eran válidas para él...

-¿Qué? ¿No dices nada? Qué tímido…-sonrió, mientras volvía acariciar el cuerpo de Link- Bueno, si te cuesta decírmelo con tus palabras…-con un movimiento brusco, apretó su cuerpo aún más a él- ¡Demuéstramelo con tus acciones! –lo abrazó con más fuerza, y se acercó a su oído- Tómame…no sabes lo que llevo deseando eso…-le suplicó en un susurro, para continuar besándole por el cuello.

Ahora si que Link estaba a punto de explotar, y se puso la situación se puso aún más comprometida cuando bajó una de sus manos a su trasero e hizo un movimiento inesperado con su cadera contra la suya.

-¡No! ¡Ilia! ¡Esto está yendo demasiado lejos! ¡Tienes que parar de una vez! –le ordenó, logrando apartarse de ella.

-¿Y quién te ha dicho que yo quiera parar? –le dijo divertida, antes de abalanzarse sobre él, y tumbarlo sobre la cama- No te voy a dejar marchar, hasta que cumplas mis deseos…¿Te queda claro? –le exigió, dejándolo sin demasiadas opciones, al estar encima de él.

Link estaba acorralado. Tenía a su "mejor amiga" encima de él, completamente borracha, y provocándolo para que ambos perdieran la virginidad esa noche. Tenía que pensar algo rápido, antes de que ambos llegarán a "un punto sin retorno".

-Esto…-se quedó dudando, pero de pronto le vino una idea a la cabeza- ¿Qué tal si bajo a la cocina a traer una botella de vino de la colección privada de Telma? Ya sabes, para crear ambiente…-le explicó, intentando parecer interesado.

-Uhm…-se quedó pensando- Parece una buena idea…-afirmó finalmente- Pero… ¿No será una estratagema para librarte de mí, verdad? Porque si lo es, te buscaré por toda la ciudad hasta encontrarte... –le amenazó.

-Eh…-le había pillado- ¡Por supuesto que no! ¡Es sólo que parece algo brusco ir al tema, así, tan bruscamente! ¡Je, je! –le dijo nervioso, rascándose el cuello. Tenía que aprender a mentir mejor- Además, ¿Yo te mentiría en un asunto tan…"trascendental"? –esperaba que le creyera.

-Bueno, es verdad que tú nunca has mentido en asuntos tan "importantes" como este. Así que…-se quitó de encima, y le cedió el paso- Baja a la cocina, y cojéele de la despensa una de esas botellas que se guarda siempre para ella –Link se levantó, y ella se acostó en la cama- Te estaré esperando, "guapetón", pero no tardes demasiado…-le dijo con una sonrisilla picaresca.

-Eh…claro…-y salió lentamente de la habitación.

Salió corriendo hacia la planta baja de la casa, hacia la cocina, y se acercó al fregadero. Abrió el grifo, agradecía que en la Ciudadela hubiera una red de tuberías que abastecía a toda la ciudad, no como en Ordon; y se mojó la cara con el agua fría para calmarse.

Estaba nervioso, se le había acabado las ideas. Pronto tendría que subir con la maldita botella de nuevo al dormitorio, donde le estaría esperando Ilia. Y la huída de la casa no era una opción, ya que sabía que Ilia cumpliría su amenaza de buscarlo por toda la ciudadela.

Se resignó, y buscó a oscuras en los armarios de la cocina en busca de una de esas botellas. Abrió uno de esos armarios, y metió la mano para palpar el lugar. Dio con algo que parecía ser una botella y la cogió. La acercó para verla, y le extraño el olor que salía de ella.

-¿Cloroformo? ¿Qué hace Telma con una botella de este producto químico en su casa? –se preguntó a sí mismo en voz alta, extrañado por su hallazgo.

Miró de nuevo al armario, y en una de sus puertas, pudo ver una etiqueta que decía: "Cosas que mi querida Louise ha traído a casa"

-Ahora lo entiendo…esto lo debe de haber cogido esa gata ladrona de la consulta del Doctor Borville –se quedó pensando- "No…eso es demasiado rastrero, no podría hacerle eso a Ilia...bueno…situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas" –sabía que lo que se le acababa de ocurrir no estaba bien, pero no le quedaba otra.

Siguió buscando una botella de vino, y un poco más tarde dio con la pequeña bodega de Telma. Cogió un par de copas y un trapo, subió con ambas botellas, y se preparó mentalmente para entrar de nuevo a la habitación. Pero luego deseó no haberlo hecho…

Estaba inmóvil, temblando, sudando...su mejor amiga estaba... ¡Semidesnuda en la cama!

-Oh, vaya...ya has vuelto. Me has pillado en plena faena, aunque creo que así será mejor...-le dijo con atrevimiento, tumbada sobre la cama sólo llevando su ropa interior, con las piernas cruzadas y un brazo por detrás de su cabeza. Aquella postura realzaba su sensualidad, poniendo al límite a la poca cordura que le quedaba a Link- Ven y siéntate. La noche sólo acaba de empezar...-y con un pausado gesto de su mano, incitó a Link a venir hasta ella.

Link se acercó, hecho un saco de nervios, y se sentó junto a ella. Trataba con todas sus fuerzas no mirar la desnudez de ella, pero le resultaba imposible que de vez en cuando su mirada se posara en su atractiva silueta femenina. Ilia se percató de ese detalle, y comenzó a deslizar una de las tiras de su sujetador por su hombro, pero Link no le permitió seguir.

-¡No! -le ordenó nervioso- E-esto...dejemos eso para más tarde... ¿T-te parece? -era incapaz de ocultar su gran nerviosismo.

-Bueno...como tú quieras...-se resignó Ilia- En fin... ¿Vas a abrir esa botella, o lo tengo que hacer por ti? -le preguntó juguetona.

Descorchó la botella de vino tinto que había traído de la cocina, e intentó servirle una copa a Ilia, pero su pulso le temblaba tanto que no se atrevía a echar el contenido de la botella en la copa.

-Pareces realmente nervioso...-a ella le parecía gracioso el nerviosismo de su acompañante- Anda, deja que te ayude -y le quitó la botella, para servir ella las copas.

Le entregó una de las copas a Link, y ella se puso a jugar con la copa, bajo la mirada de Link.

-"Es ahora o nunca..."-pensó- Ilia... ¿Te importaría hacerme un favor?

-Lo que tú quieras, "cariño" -eso último hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.

-Eh... ¿Podrías darme tu opinión sobre este "perfume"? Es que me llamó mucho la atención, y me gustaría que tú...

-¿Me lo pusiera, no es cierto? ¡Oh, Link! ¡Eso no tienes que pedírmelo! ¡Si eso te excita, no tengo ningún reparo en echarme lo que tú me pidas! -estaba realmente contenta, "creía" que por fin Link estaba dispuesto a "entregarle su amor". Si sólo necesitaba un empujoncito y algo que le motivara, ella lo haría sin cuestionárselo.

-Je...tiene gracia la cosa...-suspiró, para luego echar un poco de ese "perfume" en el trapo que había traído- Dime... ¿Qué te parece? -y se colocó el trapo en su nariz, para que exhalara su "aroma".

-Eh...es un poco fuerte...-se estaba empezando a marear.

-Sí, pero tienes que olerlo con más fuerza. Sólo así lograrás captar toda su "esencia"...-apretó el pañuelo aún más a su cara, asiéndole imposible respirar otra cosa que no fuera el cloroformo. Por dentro, los remordimientos le reconcomían, era un duro golpe para sus principios, y más tratándose de su "mejor amiga".

Ilia no tardó en desmayarse a causa del producto químico. Link la colocó en una postura "decente" para dormir, y se quedó mirándola por un momento. Se reprimió mordiéndose el labio, al contemplar a su atractiva amiga. Pensar en lo que pudo haber ocurrido si le hubiera seguido el juego...

¡No! Su código de conducta le impedía hacerle eso. Aunque si hubieran sido otras circunstancias, con ambos sin ninguna sustancia estimulante en la sangre, y si ella le hubiera confesado lo mismo sobria...probablemente las cosas hubieran ido en otra dirección.

Apartó todos esos pensamientos de su mente, y se dispuso a recoger la ropa de Ilia del suelo, para vestirla. Trató de dejarla vestida como si nunca hubiera pasado nada, con mucho esfuerzo para no distraerse mirando sus "curvas femeninas".

Cuando acabó, suspiró aliviado. Miró la botella de vino, y un impulso repentino le hizo cogerla y beberse un buen trago de ese vino, directamente desde la botella. Estaba estresado, y encima con el incesante barullo de ahí fuera, esa noche le resultaría imposible conciliar el sueño..."

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¡Uf! Sin duda, esa noche fue demasiado para él. El día siguiente después de eso, pasó cierta incomodidad al estar cerca de ella. Que suerte que no recordara nada...

La semana continuó, hasta llegar al domingo, el último día del festival y el más importante. Ese día sería el Día Nacional de Hyrule, y esperaba pasarlo aún mejor que el resto de la semana...

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Era muy temprano, ni siquiera había salido el sol, y aún le quedaba bastante por salir. Un individuo con una oscura túnica había salido del castillo hacía solo unos momentos, y ahora se dirigía a la Plaza Central de la ciudadela. Esa persona que caminaba hacia allí, no era ni más ni menos que la Princesa Zelda. Se había pasado toda la semana encerrada en el castillo, ocupada por sus obligaciones. Y más después de una "pequeña" reunión que había mantenido la semana anterior...

Para relajarse, y olvidarse de los problemas, había decidido que ese día lo disfrutaría al máximo. Lo primero que le llamó la atención al salir del castillo fue que no había nadie por las calles, era algo rarísimo. Pero le daba igual, ahora sólo le importaba encontrar un buen lugar donde esperar a que la ciudadela despertara.

Sin embargo, estaba tan concentrada en eso, que no vio lo que tenía delante...y se chocó con una persona que parecía ser la única que no seguía durmiendo esa mañana.

-Lo siento mucho, señor. Iba distraída y no me percaté de...

-¿Majestad? -le interrumpió la voz de alguien al que conocía bien.

-¿Link? -ella estaba tan sorprendida como él- Vaya, no te había reconocido. Entre esa ropa y que yo iba pensando en mis cosas, he acabado chocándome contigo.

-No importa, alteza. Yo tampoco la había visto, estaba también pensando en mis cosas -le confesó animado- Por cierto, si me permite la pregunta... ¿Qué hace paseando por la ciudad a estas horas?

-Podría preguntarte lo mismo, ¿No crees? -le respondió atrevida- En fin, he decidido disfrutar del último día del festival, y me he levantado temprano para ello -le explicó- Pero me parece raro que no haya nadie aparte de nosotros por las calles. Los últimos días han sido de pura celebración. Creo que "no ha habido noche", por decirlo de alguna manera.

-¡Ah, eso tiene su explicación! Dado que el Día Nacional de Hyrule es el último y más importante día del festival, la gente se fue temprano a sus casas para dormir algo de lo que no han dormido durante toda esta semana. Así, todos tendrán energía para este último y alocado día, ya que la fiesta durará hasta bien entrada la madrugada. Bueno, en el Festival Anual de Hyrule, eso no es una novedad...

-Ah...-se quedó pensando- Una última cosa... ¿Por qué estás despierto a estas horas? ¿Es que acaso has pensado lo mismo que yo? -le preguntó curiosa.

-Je, je...no exactamente...-le confesó rascándose el cuello nervioso- ¡Un momento, tengo una idea! ¿Qué le parece si le muestro a donde iba? -le ofreció con entusiasmo, pero no le dio tiempo a responder- ¡Venga, vamos! ¡Si nos damos prisa, llegaremos a tiempo para verlo! -y le agarró el brazo para llevársela consigo.

-¡Pe-pero Link! ¡¿Qué estás haciendo? -fue lo único que alcanzó a decir, antes ser "secuestrada" por él.

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-¡Venga, ya casi hemos llegado! -la animó a seguir, parecía un niño entusiasmado.

-No sé lo que pretendes, Link, pero esto no me gusta -le habló seria- Primero me haces recorrerme la Ciudadela para llegar a la Entrada Sur; luego me llevas por los terrenos colindantes a esta; y ahora me llevas hasta aquí, a oscuras, sabiendo que por aquí hay peligrosos riscos bruto de la erosión del Río Zora. Y encima hemos tardado más de una hora en llegar hasta aquí, con prisas además.

-¡No se ponga así, majestad! Le prometo que pronto se alegrará de haber venido...-le habló mientras la ayudaba a caminar- ¡Cuidado! ¡Ya hemos llegado! Siéntese y disfrute del espectáculo...-le ofreció sentarse cortésmente Link, al borde de un acantilado.

Zelda podía oír al bravo Río Zora bajando por el abrupto relieve, pero no podía ver nada en esa oscura noche sin luna. Lo único el iluminaba el cielo eran unas esquivas estrellas perdidas por el cielo, que para rematar, varias nubes cubrían el cielo, pero sin llegar a cubrirlo por completo.

Ella estaba sentada, sin saber porque estaba allí, pero Link le había dicho que esperara, y ella lo haría.

Tras un rato, el sol comenzó a salir. Sus rayos comenzaron a iluminar al durmiente Reino de Hyrule, haciéndolo brillar en todo su esplendor. Ella pudo por fin admirar el lugar donde se encontraba, y era absolutamente espectacular. Por debajo de ellos, en el barranco, podía ver como el agua del caudaloso río fluía y caía por una pequeña cascada. Después, este seguía avanzando serpenteante hasta el horizonte. Y allí, la silueta del lago era perfectamente reconocible, por lo que parecía ser el Gran Puente de Hylia cruzándolo por encima. Pero sobre todo, por el intenso brillo que emitían sus aguas, al igual que el resto del río. Desde aquel lugar podía verse la considerable distancia, aunque tampoco parecía tanto, que separaba a la Ciudadela del Lago Hylia. No sólo eso, sino también se podía admirar la compleja orografía del reino y su extensión.

Para Zelda, ver como el sol se alzaba cada vez más en el cielo, a la vez que su luz cubría sus tierras, era algo maravilloso. Le parecía increíble un lugar así estuviera no muy lejos de la Ciudadela, incluso podía ver a una cierta distancia de ella, los muros de la ciudad. Sin duda, ese debía ser uno de los mejores lugares de su reino para contemplar la majestuosidad del mismo.

-Esto es...

-Impresionante, ¿Verdad? -terminó su frase, al ver que ella estaba completamente maravillada- Sí, a mí también me lo pareció la primera vez que lo vi, y todavía me lo sigue pareciendo. Es una pena que casi no venga nadie por aquí, tampoco está tan lejos de la Ciudadela. En fin, supongo que a veces las cosas más maravillosas están delante de nosotros pero no somos capaces de verlas... -expresó con algo de pena Link.

-Tienes mucha razón, y te doy las gracias por haberme traído hasta aquí, a pesar de mis constantes réplicas -le agradeció, al mismo tiempo que se disculpaba- ¿Podría hacerte una pregunta, Link? -le preguntó sin darle tiempo a contestar- ¿Cómo descubriste este lugar?

-¡Uf, eso fue toda una casualidad! -exclamó alegre, rememorando sus aventuras...

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"Por aquel entonces, ya había devuelto la luz a todas las provincias del reino, y mi misión había pasado a centrarse en otra cosa. Ahora estaba reuniendo los fragmentos del Espejo del Crepúsculo que Zant había roto, y sólo me faltaba uno.

Después de conseguir el trozo oculto en el Templo del Tiempo, volví a la Ciudadela sin saber muy bien que hacer. Pero allí, recibí una carta de mi buen amigo Renado, el sacerdote y actualmente alcalde de Kakariko, diciéndome que había encontrado una posible manera de recuperar la memoria de mi querida amiga Ilia.

Para mí fue un duro golpe encontrármela, tras mucho tiempo buscándola, y que ella se hubiera olvidado de mí y de todos sus recuerdos pasados. Después de eso, y tras una serie de sucesos, ella se quedó con Renado, y con los niños de Ordon que afortunadamente estaban a salvo en Kakariko. Por lo menos, sabía que con ellos estaría bien, mientras yo seguía con mi misión de salvar a Hyrule.

Cuando leí la carta, una alegría indescriptible recorrió mi ser... ¡Había una esperanza de que ella recuperara su memoria! Pero en la carta no había muchos detalles, sólo decía que tenía que ir a Kakariko. ¡Y qué casualidad! Tenía pensado ir allí para encontrarme con Shad, después de haberme pasado por la taberna de Telma para reunir información sobre mi próximo destino.

Volví a Kakariko, y allí Renado me explicó que tenía que conseguir recuperar una estatuilla de madera que probablemente la tendría el Doctor Borville. Pero sacarle información a ese viejo no sería cosa fácil, así que me pidió que le entregara una carta a Telma, ella sabría que hacer.

Volví a la Ciudadela, y ella, a cambio de la carta, me dio una factura donde figuraban las consumiciones de ese anciano, y al parecer le debía mucho dinero. Gracias a eso, ese cascarrabias confesó, pero también me dijo que esa estatuilla había sido robada mientras se secaba tras haberle caído un bote de medicina encima. Busqué por la consulta, y di con la evidencia que probaba eso. Me transformé en lobo, y memoricé el olor asqueroso de ese líquido verde, para poder seguir su rastro. Más tarde, me encontré con el culpable del robo de la figura de madera...la gata de Telma, Louise. Me dijo, que a ella se la había quitado un Stalhound perteneciente a una manada de su misma especie que vagaba por los campos cercanos a la Entrada Sur, donde ahora mismo nos encontramos.

Pues bien, me tocó ir allí, a recuperar el maldito trozo de madera. La gata me dijo antes de irme que los Stalhounds eran seres nocturnos, pero por suerte no tuve que esperar a que anocheciera, ya era de noche. Cuando llegué a esos campos, una numerosa manada de esos monstruos me atacó. Midna y yo empezamos a cargarnos a esas bestias uno por uno, buscando al que poseía la estatua. Al final, dimos con el que la tenía, y comencé a perseguirlo por todos estos terrenos, no sin antes ser atacado por los demás miembros de su manada. Tras una larga lucha y persecución, que me parece que nos llevó todo lo que quedaba de noche, conseguí recuperar el preciado objeto.

Midna y yo estábamos agotados, ella ni siquiera se dignó a transformarme de nuevo en hombre, y nos tumbamos más o menos cerca de aquí a descansar. Estuvimos así un rato, hasta que comenzó a amanecer. Ella y yo habíamos pasado un par de veces por la Entrada Sur, pero nunca se nos ocurrió ir más allá, estábamos demasiado ocupados para explorar los alrededores.

Tras mi primera visita al lago, y ver como este se iluminaba al amanecer, pensé en cómo serían las vistas desde un lugar apropiado.

Y lo encontré, fue algo increíble..."

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-¿Echas mucho de menos a Midna, no es cierto? -le preguntó, tras un rato en silencio después de que Link terminara de contar su historia, y sin dejar de observar el hermoso paisaje.

-Pues sí, y más de lo que me imaginé en un principio...-suspiró decaído, mientras se acostaba boca arriba en la hierba, con los brazos detrás de la nuca- Lo que más me entristece es que sé que jamás volveré a verla, y todo por ese estúpido espejo...también me apena que Hyrule tenga una visión muy negativa del Reino del Crepúsculo, cuando los verdaderos culpables fueron Zant y Ganondorf. Me enfurece muchísimo que no podamos limpiar el nombre de su reino, ya que eso nos traería serios problemas...-terminó de decir, cerrando los ojos para disfrutar de la brisa mañanera.

Estuvieron un tiempo así, en silencio, hasta que Link volvió a hablar, reincorporándose al hacerlo.

-Princesa, ¿Le gustaría que pasara el Día Nacional de Hyrule con usted? -le preguntó sin más, sorprendiendo a Zelda.

-Link, te concedí estos días para que disfrutaras con tus amigos...no tienes que acompañarme, ahora mismo no estás a mi servicio -le respondió algo decepcionada, lo menos que quería era fastidiarle.

-Majestad...no se lo he pedido porque sea su guardaespaldas, sino porque quiero -le habló sereno- Hoy, si vos aceptáis mi proposición, os acompañaré sin ser vuestro escolta, sino vuestro amigo...-siguió diciendo- Por favor, le prometo que no se arrepentirá, lo pasaremos bien. Y si usted tenía algo planeado para hoy, no me importará acompañaros. Además, ha estado bastante estresada desde la reunión de la semana pasada con los Ministros, seguro que le vendrá bien divertirse un poco -le pidió, esperando convencerla.

-Esta bien, si me lo pides de ese modo...acepto -le dijo, después de un rato meditándolo- ¿En qué habías pensado? -le preguntó aún sin terminar de creerse su respuesta, sin dejar a un lado su semblante sereno.

-¡Pues no lo sé! ¿Acaso hay qué tener algo planeado siempre? ¡Haremos lo que surja! -le respondió despreocupado y alegre- Además, tenga en cuenta que es mi primer año celebrando el Festival Anual de Hyrule en la Ciudadela. Si todos lo años se celebra algún evento, eso ya no lo sé -continuó hablando- ¡Vamos, seguro que en la ciudad ya se han despertado todos! -y volvió a llevarse a Zelda, regresando de nuevo a la capital.

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En efecto, y tal como había dicho Link, la Ciudadela pasó de estar desierta, a que sus calles estuvieran repletas de gente y con todo lo relacionado con el festival funcionando.

A Zelda se el hacía un poco incómodo caminar entre esa multitud, no quería que nadie la descubriera. A Link al principio también se le hizo algo incómodo, pero a lo largo de la semana se fue soltando cada vez más, aunque siempre conservaría ese carácter algo tímido que tenía.

Durante toda la mañana, fue llevándola de un lado a otro por la ciudad, enseñándole los puestos de la feria y a los artistas callejeros que más le habían llamado la atención. Se alegró muchísimo al ver como ella se lo estaba pasando igual de bien que ella, sobre todo cuando fueron a ver a algunos magos que mostraban su magia en público. Parecía que Zelda anotaba mentalmente los trucos más interesantes y útiles, algo que le hacía bastante gracia.

Había tanto por ver, que no se habían dado cuenta de que no habían desayunado. Pararon cerca de un puesto de frutas donde Link quiso comprar un par de manzanas para ellos dos. Sacó su bolsa de rupias del interior de su camisa, que estaba ahí por temor a que le robaran, y se dispuso a comprobar el dinero que llevaba antes de elegir las frutas. Sin embargo, sintió como algo le desestabilizó e hizo que se le cayera de las manos su bolsita. Miró hacia abajo, y vio un gran perro negro, parecía un Doberman. Este le gruño y ladró, antes de coger la bolsa de rupias, y salir corriendo. Link salió corriendo tras él, furioso, seguido de cerca por Zelda.

-¡Pero Link! ¿Por qué estamos persiguiendo a ese perro? ¡Déjalo, tampoco vi que tuvieras demasiadas rupias ahí dentro! -le dijo mientras intentaba seguir a Link, sin saber a donde iban.

-¡Ni hablar! ¡Esto es una cuestión de orgullo! ¡No pienso dejar que un chucho me robe tan descaradamente! -le respondió enfadado, sin quietarle la vista al perro.

Estuvieron un rato así, persiguiendo al cánido por las calles de la ciudad, sin darse cuenta de por donde iban. Llegaron a la entrada a un callejón, con una deteriorada puerta con rejas de hierro bloqueándoles el paso. El can se metió por un agujero de esos por donde a veces Link se escabullía cuando era un lobo, y salió por el otro lado. Link golpeó la puerta con una gran frustración, pero fue tal la fuerza con la que lo hizo, que logró abrirla, aunque tampoco parecía estar demasiado bien cerrada. No le dio importancia, y continuó buscando al perro por ese callejón, pero sin éxito. Pararon de buscarlo definitivamente, exhaustos. Cuando sus cuerpos volvieron a la normalidad, Zelda se quitó la capucha para observar mejor el lugar en donde estaban, y pareció no gustarle.

Era un callejón estrecho, sucio, y abandonado. Su aspecto correspondía a un barrio marginal.

-Esto no me gusta...

-¿Qué? -preguntó extrañado.

-Hemos entrado en los barrios más bajos de la ciudad, quedarnos aquí no es recomendable -le habló seria, parecía estar preocupada- Será mejor que nos marchemos...

Se dispusieron a irse, pero una voz les habló detrás de ellos.

-¿Tanta prisa tiene por irse, majestad? -les habló la voz grave y atemorizante de un hombre.

Se volvieron hacia él, y vieron a un sujeto de complexión robusta cubierto por una capa negra. A su lado, estaba el perro con la bolsa de rupias de Link en la boca. El animal le entregó la bolsa al hombre y este le acarició la cabeza.

-Lo has hecho muy bien...-felicitó al perro.

Sacó de su bolsillo una extraña perla negra que irradiaba una misteriosa energía oscura De pronto, esa perla se fragmentó y se desvaneció. El perro, pareció estar de repente confuso, como si acabara de despertar de un sueño.

-¡Largo, chucho inmundo! ¡Ya no me eres de ninguna utilidad! -le gritó furioso al animal, haciendo que huyera aterrado.

Los dos hylianos estaban inquietos, no sabían que hacer.

-Je, je...la magia del jefe es increíble. Qué lástima que sólo me dejara un par de hechizos efímeros para mi misión, suerte que este ha durado lo suficiente...-habló para sí mismo- En fin, ha sido más fácil de lo que creía... ¿Cómo os va, jóvenes hylianos? -ahora les habló a ellos, con actitud vacilante.

-¿Quién eres? -le preguntó Link, enfadado.

-¡No te pongas tan tenso, chico! ¡Sólo he venido para proponeros un "viajecito"! ¡Mi identidad es lo menos que importa en este momento! -le contestó animado, parecía que no se lo estaba tomando en serio.

-¿A qué te refieres con "un viajecito"? -le preguntó con desconfianza Zelda.

-Pues que hay alguien que está muy interesado en veros a los dos, y me ha ordenado que os lleve ante él -le contestó secamente.

-¿Y quién es ese que está tan interesado en nosotros? -volvió a preguntarle la princesa.

-¡Ja! ¿Te crees que os voy a decir la identidad de mi superior? ¡Para que adelantar las cosas si pronto os vais a conocer! -exclamó molesto y divertido el misterioso hombre.

-¡Ni hablar! ¡Tú serás el único que se marche de aquí! -le amenazó Link, poniéndose en guardia.

-¡Jo, jo, jo! ¡Ya veo que no iréis conmigo por las buenas! -se burló el hombre- Bueno, si os tengo que dejar inconscientes para que vengáis conmigo, lo haré...-les dijo amenazante, mientras sacaba de nuevo de su bolsillo unas cuantas de esas perlas, aunque sus colores eran algo diferentes.

Zelda comenzó a cargar en sus manos una de sus Bolas de Energía, ya que Link no podría hacer frente a esa magia, y menos desarmado.

-De eso nada, "princesilla"...para eso he venido también preparado...-y le lanzó una de esas perlas a Zelda.

Al impactar contra su cuerpo, toda la energía de su ataque se volvió en su contra, provocándole un gran dolor. Cayó al suelo, dolorida, y Link se agachó enseguida para ayudarla. Intentó volver a cargar de nuevo un hechizo, pero por alguna extraña razón no lograba hacerlo.

-Es inútil que lo intente, "majestad". Acaba de sufrir en sus propias carnes los efectos de un hechizo anulador.

-¿Un hechizo anulador? Pero eso significa...-le costaba hablar, aún le dolía la descarga.

-Sí, que no podrá usar su poderes durante un rato, el suficiente para cumplir con mi misión...-le dijo mientras se acercaba a ellos.

Link se lanzó contra su atacante, haciendo que a este se le cayeran de las manos esas perlas, rodaran por el suelo, y se perdieran.

Comenzaron un forcejeo en donde intentaban golpear al otro con fuerza contra las paredes del callejón, destrozándolo todo a su paso. En medio de proporcionaban puñetazos e intentaban herirse con cualquier objeto contundente que hubiera por allí.

En un momento dado, el hombre agarró con sus brazos el cuello de Link, intentando asfixiarlo. Link intentaba zafarse de su agarre, pero le era imposible. Le estaba empezando a faltar el aire, cuando de pronto oyó una pequeña explosión detrás de la espalda de su oponente. Este lo soltó al mismo tiempo que lanzaba un grito de dolor, y este al darse la vuelta reveló una quemadura bastante grave en la piel de su espalda, la ropa que la cubría presentaba un gran agujero producido por la explosión.

-¡Anda! ¡Así que para eso servía esa perla mágica! -exclamó Zelda, que se encontraba sentada en el suelo. Ella había sido la responsable de aquello.

Link no perdió el tiempo, y con un rápido movimiento lo tumbó al suelo. Pensó que al tirarlo estaría más vulnerable y lo reduciría más fácilmente. Pero se equivocó, ya que cuando se acercó, su contrincante lo golpeó inesperadamente con una tabla de madera que había tirada por ahí y que probablemente pertenecería a una de las cajas destrozadas del callejón.

Link acabó en el suelo, semiinconsciente y con una pequeña brecha en la cabeza que sangraba. Link no podía moverse, estaba completamente desorientado por el tremendo golpe en su cabeza, y su vista se volvió borrosa. Sólo podía ver la silueta difusa de aquel hombre acercándose, con el trozo de madera en sus manos.

-Dí las "buenas noches", muchacho...-habló fríamente el encapuchado, levantando la madera para rematarlo.

Sin embargo, no pudo concluir su acción, ya que era potente descarga eléctrica le recorrió el cuerpo antes de que pudiera golpearlo. Cayó al suelo, inconsciente, a la vez que dejaba a Link ver a su agresora. Zelda tenía su brazo derecho estirado, con la Trifuerza brillando en su mano.

-Ag...por fin...por suerte pude contrarrestar el hechizo que me lanzó con el poder de mi Triafuerza...por un momento pensé que no llegaría a tiempo...-habló cansada y algo alterada, haciendo múltiples paradas para respirar mientras lo hacía.

Se acercó a Link y se agachó junto a él, para comprobar su estado.

-Te ha abierto una herida bastante preocupante en la cabeza...-le dijo preocupada, agarrándole la cabeza a Link para ver mejor la herida.

-No es nada, majestad...lo más que siento es un profundo mareo...-estaba tan desorientado, que ni se había percatado de la proximidad que había entre ellos.

Zelda puso su mano derecha encima de la herida, y la Triafuerza que residía en ella comenzó a brillar de nuevo. Link sintió como una intensa energía recorría su cuerpo, haciendo que se sintiera mejor. Tras unos instantes, la princesa apartó la mano, respirando agitadamente. El muchacho sintió como su mareo había desaparecido; ya no sentía tan dolorido su cuerpo por la pelea; y al tocarse la cabeza en busca de la herida, notó como había cicatrizado.

-Vaya...muchísimas gracias, majestad...-agradeció asombrado, tocándose constantemente la herida sin terminar de creérselo.

De pronto, oyeron los pasos apresurados de alguien que se aproximaba a ellos. Se levantaron, y volvieron a ponerse en guardia. Pero para su sorpresa, no era ningún enemigo...

-¡Ey! ¡Por fin te encuentro, chico! -exclamó Valenzuela, que después miró a la princesa y se sorprendió- ¡Oh, qué sorpresa, alteza! ¡Y yo preocupado pensando que alguien estaba siguiendo a Link! -exclamó algo molesto- Aunque me he preocupado aún más cuando me dijeron que habíais entrado en los barrios marginales de la ciudadela. ¡Menudo individuo estás hecho, chaval! ¡Por suerte no entraste de noche aquí! Hubiera sido muy peligroso...

Valenzuela miró ahora al hombre encapuchado que había en el suelo, y su preocupación aumentó considerablemente.

-¡¿Pero qué ha pasado? ¡¿Habéis sido atacados por este despreciable? -les preguntó alarmado a los dos- ¡Majestad, dígame que no le ha ocurrido nada! -ahora se dirigía a ella.

-No te preocupes, ambos estamos bien -le tranquilizó Zelda.

-Está bien, suerte que la cosa no ha ido a mayores...-suspiró aliviado- Bien, veamos entonces la cara de nuestro "querido amigo"...-se agachó, y se dispuso a quitarle la capa que había impedido que se viera su cara.

Al hacerlo, una impresión enorme de asombro inundó las caras de la princesa y del comandante.

-No puede ser...-Valenzuela no parecía creerse lo que estaba viendo.

-Es imposible...-Zelda estaba igual de asombrada.

Link no entendía nada de lo que estaba pasando. Para él, era un simple hombre de más de 40 años; pelo corto, rizado, y canoso; y no parecía ser de un simple asaltante callejero, sino más bien un hombre con cierto nivel de vida.

-Vaya, vaya...parece ser que "nuestros amigos" han cometido un grave error al mandarlo hasta aquí, ¿No crees, Valenzuela? -le dijo la princesa con ironía a su comandante.

-Desde luego, jamás me hubiera imaginado que lo mandarían a "él" a una misión de este tipo. Nunca lo habían hecho, no es su función...-siguió hablando Valenzuela, mientras Link seguía excluido de su conversación.

-En fin, ya nos ocuparemos más tarde de interrogarlo, probablemente mañana... -le habló seria a Valenzuela.

-¡Sí, apuesto a que el pueblo de Hyrule se alegrará al conocer esta noticia! ¡Será un gran estímulo para su moral, y un gran prestigio para nosotros! -exclamó realmente alegre, mientras cogía al hombre y lo agarraba como si fuera un saco.

-¡No! -le negó rotundamente Zelda- No es lo más adecuado hacer eso...-le dijo realmente seria, como si aquello no le convenciera.

-¡Pero majestad! ¡Usted mejor que nadie sabe lo que a sus súbditos les motiva saber que uno de los...! -no pudo acabar de decir lo que quería, ya que la mano se la princesa le tapó rápidamente la boca.

-¡Cállate! -le ordenó con autoridad- No quiero que él sepa nada de esto...-le susurró al oído, al mismo tiempo que miraba de reojo a Link- Esto es lo que tienes que hacer...

Zelda comenzó a hablarle al oído, dándole instrucciones de lo que tenía que hacer con aquel hombre. Link estaba parado sin saber que hacer, no entendía lo que estaba pasando. Tras un momento, pudo ver la cara de asombro que se le quedó a Valenzuela tras recibir esas misteriosas órdenes.

-¡Pero...! -se quejó, sin duda estaba confundido.

-Haz lo que te ordeno, y procura que nadie lo vea...-le habló con autoridad y frialdad.

Valenzuela tapó al hombre con su capa, para que pareciera de verdad un saco. Se despidió de Link, y avanzó hasta perderse en las profundidades de aquel oscuro callejón.

Zelda le pidió a Link que se marcharan cuanto antes de allí. Él quiso preguntarle que había pasado, pero antes de que pudiera pronunciar palabra alguna, ella le levantó la mano como señal de que no continuase con lo que iba a decir, sin ni siquiera mirarlo.

-Sé lo que me vas a preguntar...-le habló adelantándose a él- Sólo puedo decirte que son asuntos de estado, y no son de tu incumbencia...-le dijo de manera realmente fría a Link, incluso él se asustó un poco.

XOXOXOXOXOXOXO

Hacía un rato que habían salido del callejón, y ahora se encontraban vagando por la Ciudadela. El incesante escándalo a su alrededor contrastaba con el silencio que había entre ambos. De pronto, Zelda paró de caminar y buscó dentro de su capa. Sacó un elegante reloj de bolsillo hecho de oro, y de aspecto refinado. Sin duda, era una magnífica pieza de relojería. Lo miró para comprobar la hora, y enseguida lo volvió a guardar.

-¡Vaya, ya son las doce! ¡He de darme prisa si no quiero llegar tarde al Auditorio Capital! -exclamó, parecía tener prisa de repente- ¡Oye, Link! ¿Te importaría acompañarme hasta allí? -le preguntó con una ligera sonrisa, menudo cambio de actitud...

Link aceptó encantado, por lo menos así se aseguraba de que olvidaría lo sucedido antes. Avanzaron por las concurridas calles de la ciudad, hasta llegar a la Plaza Central. La atravesaron hasta llegar a la otra punta, donde un grupo de personas se amontonaba para entrar dentro del auditorio. La entrada al Auditorio Capital estaba en la zona noroeste de la plaza, en un lugar donde solían agruparse músicos para tocar en plena calle, cerca del sitio donde se encontraba la entrada.

-Princesa, si me permite la pregunta... ¿Por qué ha querido venir hasta aquí? -le preguntó curioso.

-Pues porque tengo una entrada en primera fila para la "Gala Final del Gran Concurso de Drag Queens", que pronto comenzará.

-¿U-una entrada para el concurso de Drag Queens? -preguntó completamente extrañado- Pero pensé que las entradas se habían agotado desde ayer por la mañana. No entiendo como usted ha podido conseguir una de esas, estaban muy disputadas...

-Bueno, tengo mis contactos...-le dijo, dejándolo con la duda- Lo siento, Link. De haber sabido que me ibas a acompañar, te hubiera conseguido una a ti también.

-E-esto...-una gota de sudor le recorrió la cara- No se ofenda, majestad, pero Ilia me llevó a principios de esta semana a ver una muestra de ese espectáculo, porque no sabíamos lo que era. Pero...a mi no me atrae demasiado ver a hombres vestidos como mujeres; con vestimentas provocativas y extravagantes; y luciéndose de forma exagerada... -le explicó, con algo de repelús- Así que no pasa nada, usted vaya y disfrute de ese "espectáculo", yo vendré a recogerla más tarde.

-Muy bien, entonces nos vemos más tarde...-se colocó mejor la capa, para eliminar cualquier probabilidad de que la reconocieran, y luego entró al auditorio.

Link se quedó parado en el sitio, pensando en lo que le acababa de suceder.

-"Que gustos más raros tiene la Princesa..." -pensó, nunca se hubiera imaginado que a ella le gustara ese tipo de cosas- "Pero en fin, pasearé por la ciudadela para ver si encuentro algo que hacer..."

XOXOXOXOXOXOXO

Iba paseando por la Ciudadela, observándolo todo. También pudo ver a varios amigos y conocidos suyos por las calles.

Por ejemplo, vio a Francis en pleno concurso de cocina al aire libre, compitiendo con otros cocineros del lugar; mientras Brunilda lo estaba animándolo desde el público.

También se encontró con Anabel y con Anthony, recién salidos del Torneo Anual de Póker de la Ciudadela, que de nuevo se celebró en el bar de Telma. Ella, por cuarto año consecutivo, había ganado el torneo. Link habló un rato con ellos, y por supuesto felicitó a Anabel por su victoria. Ella estaba realmente feliz, y lucía con orgullo su medalla que la mostraba como ganadora. No sólo ella estaba feliz, sino también Anthony, ya que había vuelto a ganar la apuesta que se celebró durante le torneo. Le confesó que en ese día del año, ganaba más que con el sueldo completo de 4 meses trabajando en el castillo. Anthony lo definía como "Paga Extraordinaria". Sin embargo, Anabel le cogió en ese momento parte del dinero y se lo quedó ella con la excusa de que si ganaba todo ese dinero, era por ella, y tenía razón. Al chico no le hizo mucha gracia eso, pero tuvo que resignarse. Después de un rato, ambos se marcharon, y dejaron a Link que siguiera con sus cosas.

Continuó caminando hasta que se encontró con otra pareja de amigos suyos, Ashei y Shad, que parecían estar discutiendo.

-¡Shad! ¡Ayúdame con estas bolsas! ¿Dónde se supone que ha quedado esa caballerosidad de la que tanto haces gala? -le gritó a Shad, quejándose por tener que llevar tantas bolsas.

-¿No eras tú la que decía que no quería ningún trato de "damisela" hacia ella? Sólo estoy haciendo lo que me pediste...-se burló con disimulado sarcasmo hacia ella, casi ignorándola mientras caminaban.

-¡Ya, puede que lo dijera! ¡Pero nadie te da derecho a hacerme cargar a mí todas estas bolsas! ¡La mayoría son tuyas! -le gritó de nuevo, enfadada.

-¡Ey, amigos! ¿Cómo os va el día hoy? -les preguntó animado Link, que no había oído el resto de la conversación.

-¡Ah! ¡Hola, Link! -le saludó alegremente Shad- Pues bien, aquí haciendo unas compras para la casa y algunos caprichos. El día esta yendo bastante bien, y por la noche saldremos de fiesta para celebrar la última noche del festival.

-¡Lo dirás por ti, por eso de que el día va bien! -se quejó Ashei- ¡Me tiene aquí como a una esclava cargando todas las bolsas de nuestras compras! ¡Pero encima la mayoría son de él! ¡Esto es realmente humillante y una muestra de la poca caballerosidad que queda hoy en día! -siguió quejándose.

-¡Qué pesada eres! ¡Te recuerdo que ahí también están los útiles y la comida de la próxima semana para nuestra casa! ¡Y si te he mandado a cargar con las bolsas, es por la humillación que me hiciste pasar ante el afamado escritor Ernesto Mudora LXVI! -le reprochó enfadado, estaba realmente molesto.

-¡No pude evitarlo! ¿Quién se cree que es para criticar a mi difunto padre por dejar de servir a Hyrule y a la Familia Real? ¡Debería haberle dado una paliza a ese "ilustrado" por ponerse a hablar de cosas de las que no tiene ni idea! -Ashei estaba aún más enfadada, si es que eso era posible.

-¡Ey, ey! ¡No discutáis! -intentó tranquilizarlos Link- Por cierto...no sabía que vivierais juntos...no me lo habíais contado...-les dijo Link con picardía.

-¡Espera, no saques conclusiones tan rápido! ¡Si vivimos juntos, es porque así compartimos gastos! -se excusó Ashei- ¡Aunque me tiene harta con tantos libros! ¡Tiene cuatro estanterías enormes repletas de ellos! ¡Pero aún sigue comprando más! ¡Y eso que aquí en la Ciudadela hay una sucursal de la Biblioteca Nacional, que va trayendo y llevándose libros constantemente! ¡Podría quedarse ahí encerrado en su "pequeño paraíso" y dejarme a mí en paz!

-Mi querida Ashei, esos libros podrían abrirte muchas puertas si te los leyeras... -le respondió educadamente, parecía estar aguantándose su enfado- Pero claro, que se le va ha pedir a una ruda y bruta guerrera criada en las montañas...

-¡Aaaagg! -gritó enfadada, eso último la había molestado mucho- ¡Mi padre, cuando en su último aliento me pidió que cuidara del hijo de su mejor amigo, nunca me contó que tendría que cargar con un insoportable "señorito intelectual" todo el tiempo! ¡Pero seguiré manteniendo la promesa que le hice a mi padre, hasta el día en el que te maté! -le confesó al hyliano que la acompañaba.

-¡Pues a mí mi padre me obligó a hacer algo parecido! ¡Yo le tuve que prometerle antes de que muriera que volvería culta y medianamente una dama a la hija de su viejo amigo! ¡Pero esto es como intentar domesticar a un animal salvaje, nunca olvidará lo que "aprendió en las montañas"! ¡Pero yo también seguiré manteniendo mi promesa hasta que llegue el día que te lleves una gran derrota y humillación por no haberme hecho caso antes! -le confesó Shad a la humana que tenía delante.

-Esto...-intentó llamar su atención- ¿Vosotros desde cuando os conocéis? -les preguntó curioso, y esperando que no volvieran a empezar a discutir.

-Pues nos conocemos desde niños, sólo que no nos conocimos en persona hasta hace unos años -le explicó Shad- Empezamos mandándonos cartas debido a que nuestros padres compartían una gran amistad, y al final nos acabamos conociendo en la taberna de Telma. Con ella también mantuvimos correspondencia, y también con Auru, pero a Rusl lo conocimos al encontrarnos con él en el bar de Telma. Y a ti, ya sabes como ocurrió...-le siguió contando- Cuando mantenía correspondencia con Ashei, me parecía bastante interesante dado que parece otra persona cuando escribe, pero al conocerla en persona, me llevé una gran impresión...

-Sí, yo también me llevé una gran decepción cuando te vi por primera vez...-le dijo burlonamente mientras le ponía una mano en el hombro, "compadeciéndose" de él- Pensé que serías alguien con quién podría llevarme estupendamente, pero ahora veo que las apariencias engañan...-terminó de añadir- En fin, yo me largo para casa a dejar estas bolsas, para irme cuanto antes a divertirme. A ser posible, lejos de este idiota...-y se marchó, perdiéndose entre la multitud.

-¡Ey, vuelve aquí! -la llamó, pero sin éxito- ¡Ag, esta mujer me vuelve loco! ¡Y en más de un sentido! -gritó frustrado, tirándose de los pelos.

-¿En más de un sentido...? ¿Qué otra clase de sentidos, pillín? -le preguntó insinuante, golpeándolo con el codo amistosamente y con una mirada de haber conseguido lo que quería.

-E-esto...-se puso rojo de repente, se sentía arrinconado- ¡Espérame, Ashei! ¡No me fío de dejarte sola con las compras! -se marchó, y así evitó darle una respuesta a Link.

Link se rió, le hacía mucha gracia la extraña relación de aquellos dos…

XOXOXOXOXOXOXO

Continuó caminando un rato, mientras lo seguía observando todo. Llegó al callejón donde se encontraba la taberna de Telma, y vio que estaba a punto de cerrar, ella también quería disfrutar del festival ese día.

-¡Ey, chico! –lo llamó- ¡Estaba a punto de cerrar, pero si quieres pasar a dentro para tomar algo, no te cortes! –le invitó Telma.

Allí, dentro del bar, estaban sólo ellos dos, ya que Telma no quería recibir a más clientes. Link estaba sentado a un lado de la barra, bebiendo un delicioso vaso de leche procedente de Ordon, como a él le gustaba y para variar un poco después de tanto alcohol. Mientras, Telma estaba al otro lado, con una copa de vino en la mano.

-Y bien, chico… ¿Qué te parece el Festival Anual de Hyrule? –le preguntó la tabernera.

-¡Fenomenal! ¡Mi primera vez en este festival ha sido todo un descubrimiento! –exclamó entusiasmado- Es una pena que el año pasado se celebrara debido a que estábamos inmersos en la Invasión del Crepúsculo…-dijo decaído.

-Bueno, gracias a ti el reino vuelve a ser como antes, ¡Así que no te deprimas, muchacho! –le animó Telma.

Se quedaron un momento en silencio después de eso, pero un extraño suspiro de Telma le llamó la atención.

-¿Qué te pasa, Telma? –le preguntó extrañado.

-Nada…-estaba pensativa- Estaba pensando en que ojalá hubieras podido ver el festival en sus mejores tiempos…

-¿Cómo? –volvió a preguntar, ahora confuso.

-Si te parece impresionante el festival de este año, es porque no has visto nada. Todo era mucho más impresionante hace años, sobre todo hoy, en el Día Nacional…-y comenzó a recordar...

"Habían enormes cabalgatas; espectáculos a todas horas en el Auditorio Capital y en el resto de la ciudadela; fiestas aún más locas e interminables que las que has visto; la élite del Ejército de Hyrule desfilaba por las calles de la ciudad en honor al Rey; y este hacía su discurso anual por el Día Nacional, algo que a todos los habitantes del reino, incluyéndome a mi misma, nos hacía sentirnos orgullosos de ser hyrulianos..."

-Espera un momento… ¿Has dicho que el Ejército de Hyrule desfilaba todos los años este mismo día? –le preguntó extrañado.

-Sí, y también que el Rey recitaba su discurso anual para ese día –le recordó a su joven amigo.

-Pues no he visto que esté preparado para hoy ningún desfile del Ejército o un discurso de la Princesa –le comentó, él no sabía nada de eso.

-Ya lo sé, y eso lleva así desde hace años…-habló algo apenaba Telma, a ella seguro que le encantaban esos dos eventos.

-¿Y por qué?

-Pues es simple…el ejército sólo puede desfilar ante su Rey o Reina. Por tanto, hasta que la Princesa no sea coronada Reina, su ejército no podrá rendirle honor y obediencia, ni ella tampoco podrá pronunciar ningún discurso oficial durante el Día Nacional –le explicó- Dicen que ser rey o reina es duro; pero yo pienso que lo verdaderamente duro es ser el heredero al trono, y estar desempeñando las funciones de gobernante, pero no disponer de sus plenos poderes. Todo ello sabiendo que los herederos al trono deben recibir una estricta educación que no concluirá hasta que sean coronados. Ag…esto no pasaría si el Rey aún siguiera vivo… –le contó algo resignada y triste.

-Esto…Telma… ¿Podría hablarme un poco más sobre el anterior Rey de Hyrule? He oído hablar algo sobre él, pero no sé que clase de persona era…-le pidió al Telma. Tenía curiosidad por conocer más sobre el padre de Zelda.

-¡Ay, chico, qué recuerdos! –exclamó la mujer, parecía agradarle recordar esos tiempos- Pues era un hombre muy cercano a su pueblo, muchas veces te lo podías encontrar por la ciudadela, disfrutando y conversando con sus súbditos. Es más, más de una vez tomó algunas copas conmigo en esta taberna –le dijo orgullosa.

-¡Impresionante! ¡Conociste al mismísimo Rey de Hyrule, y hasta vino un par de veces a tu bar! –exclamó asombrado.

-¡Ja, ja, ja! ¡Bueno, tampoco es para tanto! ¡Quién no conociera al Rey, era porque seguramente era un extranjero! ¡Ja, ja, ja! –se rió alegre- En fin, no sólo era una gran persona, también era un magnífico gobernante. Durante su reinado, la economía del país creció un 16 % en pocos años, la mayor subida desde la época posterior a la Guerra Civil; se expulsó a "Los Seguidores" de las provincias de Hyrule, que hasta hace unos meses no habían vuelto a aparecer por aquí; se firmaron tratados que garantizaron la paz en todo Hyrule, incluso con los reinos con los que no nos llevamos demasiado bien; y algunas cosas más, pero sería alargarme demasiado.

-Por lo que me cuentas, el Rey era un gran hombre…-habló contento, y con ganas de conocer más acerca de él.

-Sí, un gran hombre…pero como a todos, también nos ocurren desgracias…-expresó entristecida.

-¿Cómo cuáles? –aquel comentario lo había desconcertado.

-Su padre, el Rey Harkinian XIV, murió pocos meses después de su coronación, por una extraña enfermedad hereditaria que llevaba sufriendo la Familia Real desde hacía varias generaciones. Y su madre, la Reina Feliciana I, falleció un año más tarde debido al estrés que le supuso la muerte de su marido –le explicó.

-¡Espera un segundo! –gritó alarmado- ¡¿Qué es eso de una extraña enfermedad que llevaba sufriendo la Familia Real desde hacía algunas generaciones? Eso significa…

-¡Tranquilo, muchacho! –intentó tranquilizarle la tabernera- Sé el motivo de tu preocupación, pero puedes estar tranquilo…-eso confundió aún más a Link- Con la llegada de la Reina Feliciana I a la Familia Real, se podría decirse que "limpió la sangre" de sus descendientes. Su hijo, el Rey Daltus IX; y su nieta, la Princesa Zelda, no heredaron aquella enfermedad.

Aquella aclaración hizo soltar un profundo suspiro de alivio a Link. Después de esto, Telma continuó hablando.

-Pero eso no fue lo único que le ocurrió al pobre Daltus…-parecía ahora más deprimida todavía- Para todo el reino, y sobre todo para él, la muerte de su mujer, la Reina Diana II, supuso un durísimo golpe. El Rey la amaba muchísimo…

-¿Y cómo murió la Reina? –preguntó con gran interés.

-Murió…al dar a luz a nuestra querida Princesa Zelda…-le dijo seria, mirando la copa que tenía en su mano- El médico que asistió el parto de la Reina, no fue otro que el Doctor Borville, el mejor médico de la Ciudadela. Para él, fue el mayor fracaso de su carrera, y tras eso se volvió bastante gruñón, el anciano cascarrabias que conocemos hoy en día.

-Oh, vaya…-sentía mucha lástima por la Princesa Zelda- Tuvo que suponer un duro golpe para todos…

-Sí, pero Daltus consiguió superarlo, aunque luchando bastante, y su hija se volvió el centro de toda su atención. También estaba rodeado de personas que le apoyaron mucho: su huraño Consejero Real; el último Caballero Real que seguía sirviendo al reino; Auru y Pamila…

-¿Pamila? ¿Quién es Pamila? –le preguntó, era la primera vez que oía ese nombre.

-¡E-esto…! ¡Nadie, no es nadie! ¡Es que me acabo de acordar de mi vecina, "Pamila"! ¡No sé como se me coló su nombre en mi explicación! ¡Ja, ja, ja! –se rió nerviosa.

Le parecía sólo a él, ¿O Telma le acababa de mentir? Uhm…qué extraño…

-Bueno, seguiré hablando del Rey… –habló, recuperando la compostura- Sí, una cualidad del Rey Daltus, era su optimismo y su alegría. Después de la muerte de su mujer, le siguió un par de años después la muerte de uno de sus mejores amigos, su fiel Caballero Real, que tanto lo había apoyado. Pero aún así, siguió adelante, y no dejó que la tristeza lo consumiera. Por supuesto, tuvo épocas en las que lo pasó realmente mal después de esas muertes, pero por suerte lo compensaba con su carácter único…-Telma al hablar, mostraba la gran admiración que sentía hacia el antiguo rey.

-¿Lo admirabas mucho, verdad? Sus discursos tenían que ser muy emocionantes… –le habló sereno Link.

Telma se quedó un instante pensando, para luego comenzar a reír.

-¡Ja, ja, ja! ¡Con lo del discurso me acabas de recordar algo muy gracioso que sucedió hace bastantes años, hoy mismo, en el Día Nacional! –Telma no paraba de reír, estaba empezando a poner nervioso a Link…

XOXOXOXOXOXOXO

"Todo ocurrió hace 19 años, este mismo día. El Rey Daltus estaba pronunciando su discurso anual, como llevaba haciendo desde hacía unos años, incluso cuando era sólo un príncipe. Parte de su ejército, y numerosos de sus súbditos, estábamos reunidos en la Plaza Central y en sus alrededores. Yo estaba en primera fila para escuchar su gran discurso, era algo que encantaba. Su hija, la Princesa Zelda, que por aquel entonces tendría 3 años, estaba sentada un poco más lejos de él. La noté que estaba aburrida, lo normal para una niña pequeña.

Todo el mundo estaba concentrado en escuchar al Rey, tanto, que nadie se percató de que su hija se había escabullido y que ahora se encontraba curioseando muy cerca de donde se situaba la Caballería. Ella se quedó pasmada observando el suave meneo de la cola de uno de los caballos. Pero la curiosidad, y su carácter travieso, pudieron con ella, y no hizo otra cosa…que agarrarle al pobre animal la cola y tirar de ella tan fuerte, que le arrancó algunos pelos. El animal se asustó mucho y empujó a otro de sus camaradas. La cosa se descontroló poco después, fue una reacción en cadena. Todos los soldados que había ahí rompieron su formación para tranquilizar a las bestias, causando el caos entre ellos.

La Princesa Zelda corrió a esconderse detrás de su padre, asustada. Cuando se recuperó la calma, el General Russel estaba hecho una furia, había sido una completa humillación para él y su ejército. Miró de manera muy intimidante a la pequeña princesa, que aún seguía escondida, entonces todos temimos lo peor. Pensamos que el Rey estaría furioso, pero para nuestra sorpresa, y sobre todo la de Russel, este comenzó a reír descontroladamente.

-¡Ja, ja, ja! ¡Pero que carácter tiene mi hija! ¡Bueno, es mejor que sea sólo mi hija quién logre desestabilizar a mi ejército, y no el enemigo! ¡Así que ya lo sabes, Russel! ¡Ten cuidado con ella, pues será tú futura reina! ¡Ja ,ja, ja!

Así era el Rey, una persona que pasara lo que pasara, intentaba siempre mostrar una sonrisa…"

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-Je je…-se rió nervioso, con una gota de sudor recorriéndole la cara- La Princesa era "todo un diablillo", por lo que me acabas de contar…

-¡Sí, no sabes las veces que Auru vino a mi taberna quejándose de las travesuras que hacía! –exclamó alegre- Pero aún así, la quería como si fuese su propia hija. Y para Daltus, su hija era su "tesoro" más preciado.

Link se quedó pensando un momento, para luego hacerle una pregunta a Telma que llevaba circulando por su cabeza desde hacía rato.

-Oye, Telma… ¿Cómo murió el Rey? –le costó mucho preguntárselo, seguramente sería una historia no muy agradable de recordar.

Telma se quedó callada, y se puso a limpiar algunos vasos. Parecía que lo ignoraba, para no responderle. A Link le sorprendió mucho esa actitud por parte de su amiga, esta era la segunda vez en lo que llevaba de conversación que quería ocultarle algo, y jamás lo había hecho hasta ese día.

-A ver si lo adivino…no puedes contarme nada sobre eso, y aunque pudieras, no sabes casi nada del asunto… ¿No es cierto? –le dijo molesto por no hablarle. Pero al hacerlo, no pudo evitar relacionar el extraño comportamiento de Telma con el de sus amigos del castillo, aquel día que discutió con Salomón.

-¿Cómo lo has sabido? ¿Es que alguien te ha contado algo sobre lo que sucedió? –le preguntó algo alarmada, a la vez que sorprendida y con cierto interés.

-Bueno, en el castillo, he podido oír algo…-no quiso darle detalles, al igual que ella no le contaba nada. Pero también, para no poner en un aprieto a sus amigos del castillo.

-Pues entonces parece que allí tampoco tienen mucha información sobre el asunto…que decepción…-parecía tener muchas ganas de saber lo que pasó.

-Telma, podrías responderme sólo a esta pregunta… ¿Qué edad tenía la Princesa cuando perdió a su padre?

-Lo siento, Link, pero estoy cansada de hablar del pasado. Si no te importa, me gustaría que no volvieras a sacar el tema…-le contestó cansada y algo triste- Bueno, vamos a fuera… ¡Nos queda todo un día de fiesta por delante! –su cambió de actitud fue asombroso.

Ambos salieron de la taberna, Telma la cerró, y se despidieron. Link se quedó pensando en la conversación que habían tenido. Había sido bastante reveladora, pero se quedó con las ganas de saber más. Pero pudo sacar una conclusión de todo eso…

-"Bueno, por lo menos he podido obtener algo de esta conversación…"-pensó- "La muerte del Rey Daltus, el padre Zelda, y "ese suceso" del que me "hablaron" mis amigos del castillo…creo que ambos están muy relacionados. Pero de ser así, los únicos que tendrían toda la verdad son Auru y la Princesa…va a ser realmente difícil descubrir que pasó…"

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Prosiguió su paseo, mientras caminaba pensativo. Primero la frialdad que le mostró Zelda tras capturar a ese misterioso hombre; la extraña reacción Telma al preguntarle sobre la muerte del Rey…demasiados misterios que se iban acumulando en su cabeza, y a los que no podía darles respuesta.

Sin darse cuenta, terminó por encontrarse con Salomón, que parecía estar esperando a alguien por fuera de un local de comida.

-¡Qué buen día hace! ¿Verdad, señor Salomón? –le saludó Link.

-Sí, chico, es un estupendo día, sobre para vosotros, los jóvenes. Seguro que tenéis mucho que hacer Ilia y tú, os vi pasear por la ciudad antes. Aunque parece está algo acatarrada, por la capa que llevaba… –le habló sereno el anciano.

En ese momento, una horda de "pequeños diablos" vino corriendo hacia ellos. Eran los niños de Ordon, más Luda.

-¡Ey, por fin te hemos encontrado! –exclamó Talo.

-¡Llevamos buscándote todo el día! ¿Dónde estabas? –se quejó Beth.

-Ilia y los adultos te han estado buscando… –habló más tranquila Luda.

-Sí, Ilia te lleva buscando todo el día. Te fue a buscar a la casa de Telma, pero le dijo que habías salido muy temprano… -le contó Iván.

-¿Dónde has estado? –le preguntó Lalo, con su vocecilla de niño.

-Eh…-no sabía que decirles, lo habían cogido desprevenido- Pues…he ido a divertirme un rato por la Ciudadela…

-¡Mentiroso! ¡Te hemos visto con alguien que llevaba puesta una capa negra! ¡Y parecía ser una chica! ¡Te lo estabas pasando muy bien con ella! –le recriminaron los niños al unísono, asustando a Link.

-Esto…chicos…-ahora estaba completamente nervioso, hasta estaba sudando.

-¡Ey, mirad su reacción! ¡Está muy nervioso! ¡Ja, ja, ja! –gritó emocionada Beth- ¡Seguro que era su novia, y no nos había dicho nada sobre ella! ¡Ji, ji, ji!

-¿Có-como? –estaba muy nervioso, y ruborizado.

-¡Link tiene novia! ¡Link tiene novia! ¡Link tiene novia! –repitieron con retintín los niños, avergonzándolo mucho- ¡Ji, ji! ¡Vamos a contárselo a Ilia y a los adultos! –y se marcharon corriendo en la misma dirección de donde habían venido.

Link intentó detenerlos, pero sin éxito. Ahora si que podía estar preocupado…

-Ya veo…así que estabas con la Princesa, ¿Verdad? –le habló Salomón, parecía estar molesto- ¡Vamos, quién si no! ¡Me tendría que haber dado cuenta antes! ¡Una mujer con una capa negra, y tú acompañándola a todas partes! ¡No podía ser otra que ella! –se quejó, bastante enfadado consigo mismo.

-Salomón, sólo la estoy acompañando durante este día, como su amigo…-le aclaró- Ahora debe de estar en el Auditorio Capital, viendo un espectáculo que se celebra allí.

-No me mientas, muchacho…llevas tiempo poniendo esa excusa barata de que eres su amigo, igual que cuando te la llevaste al lago…-le dijo fríamente- ¡Aléjate de ella de una maldita vez, cretino! ¡Te lo digo por tu propio bien! –estalló enfadado.

-¿Otra vez con lo mismo? ¿Cuántas veces tengo que decirte que no siento nada por la Princesa? Me parece atractiva físicamente, y me atrae más cosas de ella…pero no llegó al punto de estar enamorado de ella –le volvió a explicar sin ganas, estaba harto de discutir con ese hombre sobre su relación con Zelda.

-Sí, sí…yo también lo negaba al principio, pero luego acabé perdido entre las sábanas de su antepasada…-le dijo con frialdad y rabia.

-Je, je…-se rió maliciosamente, no iba a caer de nuevo en el juego de ese hombre- Que tú no supieras en esa época cuál era tu lugar, no significa que vaya a cometer tus mismos errores. Al contrario que tú, yo sé cual es mi deber y mi condición, y jamás cometería una locura tan grande como la de convertirme en el amante de la Princesa…-le restregó por las narices su error. Fue algo rastrero, pero le "salió del alma".

-¡¿Quién te crees que eres para criticar mis acciones? –le gritó enfadado- ¡Fue el error más grande de mi vida, lo sé! ¡Pero tú eres el que menos derecho tiene a recordármelo!

Link notó el dolor con el que Salomón se lamentaba por aquello, y se sintió fatal por haberle dicho aquello.

-Ahora que lo pienso…creo que ya sé lo que te pasa…-comenzó a deducir Salomón, volviendo a hablarle con seriedad- Estás confundido, y no sabes que hacer. No sabes si quedarte con ella…o con esa amiga tuya llamada Ilia, de la que llevas sintiendo algo desde hace años, pero no has tenido el valor de decírselo.

Link se ruborizó, y apartó la mirada molesto.

-Seré viejo, pero sé lo que sientes. Serás un espadachín capaz de enfrentarse solo a los mayores peligros que existan, pero eres un cobarde a la hora de expresar tus sentimientos…-le habló sereno- Escúchame, aprovecha ahora que tienes tiempo y olvídate de la Princesa. Si te quedas con ella, y dejas a "tu amiga" de lado, acabarás solo y traicionado…como yo. Ilia es la única que podrá darte algo, mientras que la Princesa sólo podrá causarte problemas y sufrimiento…-lo que le decía parecía decírselo sinceramente, incluso parecía preocuparse por él.

-Hablas de la Princesa como si fuera un monstruo, y no lo es…-le habló serio, tratando de no mostrarse alterado por lo que le acababa de decirle.

-No pongo en duda que la Princesa sea una líder benevolente…pero todos tenemos un lado oscuro…-le habló misteriosamente el viejo- El problema, es que ella es la soberana de Hyrule, y tiene el poder para hacer cosas terribles…

-¿A qué te refieres con eso? –le preguntó serio y extrañado Link.

-¡Pues a lo que tú ya sabes! –le agarró de la camisa, y comenzó a hablarle desesperado, como si estuviera asustado- ¡No es como su padre! ¡No sabes las cosas que ella ha firmado a lo largo de su mandato, algunas de ellas convenciéndose de que era lo mejor! ¡Debes tener mucho cuidado con ella! ¡Tú nunca has visto esa faceta suya, pero yo sí! ¡He estado allí cada vez que ha firmado alguno de esos papeles!

Aquella confesión asustó a Link, parecía que lo estaba diciendo en serio. Unos instantes más tarde, apareció Auru, con un par de bolsas de churros y un bote lleno de chocolate.

-¡Uf! ¡Salomón, perdona por la tardanza! ¡La cola para conseguirlos era tremenda! -exclamó Auru, que luego vio a su amigo acompañado del joven Link- ¡Vaya, chico! ¡Qué alegría verte! –Auru estaba realmente alegre ese día.

El anciano y el joven le devolvieron el saludo. Auru le ofreció un churro a Link, y este lo aceptó con gusto, tenía hambre.

-Bueno, Auru…dejemos a este joven con sus cosas… –le dijo mientras se lo llevaba, mirándolo de reojo- Hasta otra, muchacho…-y ambos hombres desaparecieron entre la multitud.

Continuará...ya mismo, haced clic en el botón "Next" de ahí abajo...

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Nota de Autora: Siento haber tardado tanto, pero es que han empezado los exámenes y nadie tiene tiempo. Es capítulo originalmente iba a ser uno sólo, pero lo he dividido estratégicamente en dos. Porque...sé que no mucha gente tiene el coraje de leerse cerca de 54 páginas de Word seguidas, al contrario que yo. Aunque no quería esperar una semana para subir el otro, así que tenéis "doble ración".

No creo que pueda subir un capítulo en estas próximas tres semanas, por los exámenes. Además, después me voy una semana de viaje de fin de curso y no publicaré tampoco. Y por si fuera poco, dudo mucho que pueda publicar en Julio, quizás un fin de semana si acaso. Es por un compromiso familiar...

Y como suspenda cierta asignatura que se me da mal...si que me será difícil publicar... ¡Me voy a pasar estudiando todo el verano!

En fin, mis comentarios sobre este y el otro capítulo los daré en el otro, así que haced lo mismo por favor. Suerte si estáis leyendo esto de noche...