Si Ladybug no fuera vampiresa nunca habría notado la presencia de los dos hombres en el parque. Uno de ellos, el más grande, se le acercó. La recorrió con la mirada sin decir nada, pero ella reconoció al tipo de barba y bigotes que había visto en la bodega.
Soy amiga de Chat Noir y vengo por su bicicleta. - dijo la chica. No se le ocurría otra forma de identificarse.
El tipo no respondió, pero al cabo de unos segundos asintió y la otra persona trajo la bicicleta, cubierta con una lona negra.
De pronto ella se tensó. Algo estaba mal. Sentía que estaba siendo observada. Pero sabía con seguridad que en todo el parque sólo estaban ellos y nadie podría verlos a simple vista desde más lejos. Sin embargo, tenía una muy mala sensación. Olió miedo. No era del tipo de barba, sino de la otra persona, un muchachito que se veía bastante nervioso. Eso debía ser, tal vez era nuevo en el negocio, pobrecillo, podía imaginar lo difícil que la tendría que estar pasando para dedicarse a una vida así y por eso ella no le prestó mucha atención.
Tras una rápida verificación para asegurarse de que la bicicleta estuviera bien, Ladybug le pasó un sobre con el dinero al barbón. Súbitamente, el tipo se le acercó.
¿Son amigos suyos, señorita? - Le preguntó muy quedamente, en un gesto familiar y natural.
¿De que habla? - Pensó la chica, mirándolo a los ojos, extrañada. El la miró un segundo y luego miró hacia un lado, como señalándole algo.
Ella inhaló. ¡Estaban rodeados! Había personas observándolos desde todos los ángulos alrededor del parque. Ella no los había notado porque estaban bastante lejos y no estaba acostumbrada a ser tan cuidadosa, pero tras el comentario del tipo de barba, había extendido su área de búsqueda y los había visto.
¿Adrien me traicionó? - No pudo evitar la punzada de dolor al pensar eso. Se sentía como si le estuvieran rompiendo el corazón. Ni siquiera estaba enojada. Estaba devastada.
Un movimiento detrás del tipo de barba captó su mirada. El muchachito se retorcía nerviosamente, sudando y mirando para todas partes excepto a ellos y entonces lo supo. El los había traicionado. La forma en que miraba era como si estuviera esperando que algo sucediera. Incluso sabiendo que la situación estaba muy mal, fue como si se quitara un peso de los hombros.
No, pero creo que son amigos de su ayudante. - Dijo ella, recuperando su aplomo. El tipo de barba se congeló un momento antes de voltear casualmente hacia el muchacho. El chico estaba tan nervioso que no los notó, pero algo debió convencer al barbón, porque se volteó hacia ella y empujó la bicicleta hacia sus manos.
Mis disculpas, señorita. Por favor, trate de parecer natural y márchese inmediatamente. Dele mis disculpas a Chat. - Le dijo el tipo de barba. Parecía estar genuinamente molesto y apenado con ella.
Wow, llevaba unos minutos de conocerlo y ya le caía bien el señor de barba. Ella le sonrió y asintió. El tipo se giró hacia el muchachito y, tomándolo de los hombros, comenzó a alejarse a gran velocidad, casi arrastrándolo. Era muy rápido para ser un hombre tan grande y voluminoso. Ladybug no tenía tiempo que perder, así que sujetó la bicicleta y saltó.
Entonces comenzó el ataque. Dos estacas se clavaron en el suelo, justo donde ella estaba parada unos segundos antes. Estacas, así que sabían que ella era un vampiro, y eran muchos, tendría que huir.
Por el rabillo del ojo alcanzó a ver al tipo de barba empujar al chiquillo debajo de una banca mientras le propinaba un puñetazo al primer atacante, que se le había acercado demasiado. El atacante cayó desmayado. Levantó al muchachito de un brazo y continuó corriendo hacia unas callejuelas. Parecía que podía encargarse por ese lado.
Una bala pasó casi rozándola, y se concentró en esquivar los ataques. Estaba oscuro, pero los ataques seguían llegando, y era difícil maniobrar con la bicicleta. No los llevaría a donde estaba Adrien, así que tenía que escapar, dar un rodeo, y regresar por el rubio. Se alejó por un lado, dejando que la siguieran por un rato, y se sorprendió de que funcionara tan bien, no todos la siguieron, pero la mayoría estaba detrás de ella. A pesar de que eran un grupo numeroso, ella podía esquivarlos ya que parecían estar muy desorganizados y se estorbaban unos a otros mas que ayudarse.
Tras sortear varias trampas, consideró que ya estaba suficientemente lejos y, utilizando su velocidad, los dejó atrás en unos minutos.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Adrien no podía ver gran cosa del parque desde donde estaba oculto, pero confiaba en su mecánico. A pesar de hacer trabajos por encargo, era una persona confiable, con la que se podía contar. Los minutos pasaban y se comenzó a poner un poco nervioso.
¿Por qué no regresa? ¿Debería acercarme un poco? - Se preguntó. Dio unos cuantos pasos hacia el parque y escuchó los disparos. - ¡Milady! - Se le heló la sangre en las venas, y, antes de pensar, echó a correr hacia el parque. Sus pisadas resonaron a lo largo de la cuadra. Tres tipos surgieron del final de la calle y le cerraron el paso.
Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Creo que es nuestro día de suerte, muchachos. - Dijo el que parecía ser el líder. - Creo que encontramos un gatito extraviado.
Adrien, con el disfraz de gato negro, retrocedió. Los tipos eran enormes, y lo peor eran sus ojos, sedientos de sangre. Ellos se rieron al notar que retrocedía. Confiaba en sus habilidades con la esgrima, pero estos tipos iban armados hasta los dientes. Uno le apuntó con una ballesta, mientras los otros dos lo trataban de acorralar.
Quítate la mascara. - Ordenó el jefe. - Solo para verificar.
El rubio tropezó con una botella y casi se cae, perdiendo valiosos segundos, en los cuales lo acorralaron.
Uno de los tipos lo golpeó, sacándole el aire y lo inmovilizó contra la pared, mientras el otro le arrancaba la máscara.
Es él. - Confirmó. - Lo tenemos.
Adrien quería gritar, liberarse, hacer algo, pero casi no podía ni respirar. Escuchaba disparos y ruidos de lucha alejándose, así que estaba solo.
Sintió un golpe detrás de él, y de pronto, estuvo libre. Cayó al suelo, todavía tratando de recuperar el aliento. El tipo que lo sostenía estaba inconsciente en el piso.
Tsk, tsk, esa no es forma de tratar al hijo de nuestro cliente, así que me lo llevaré. - Decía una mujer con disfraz de zorro, caminando casualmente hacia los otros dos hombres.
¡Maldita Zorra! - Le gritó el líder, antes de atacarla, pero ella desapareció. Los dos tipos miraron para todas partes, tratando de encontrarla.
Adrien parpadeó un par de veces y contempló una pelea inverosímil. Los tipos parecían pelear contra un ser invisible y al cabo de unos segundos, cayeron pesadamente al suelo, uniéndose al primero. Entonces la joven reapareció delante de él.
Se inclinó sobre él, e inhaló profundamente.
Eres suyo, pero no totalmente, todavía hay esperanza. - Dijo la mujer, como para sí misma. - Espera un momento y te liberaré Adrien, soy Volpina y vengo a rescatarte.
La joven lo tomó del brazo y lo levantó sin esfuerzo.
No estoy atado. - Objetó el rubio, con voz rasposa. - Estoy bien.
Ella parpadeó y lo miró fijamente a los ojos. Tenía ojos verdes, como él, y era muy bonita, aunque no tan bonita como su Lady.
No estás atado... - Musitó Volpina. - Qué tontería. ¿Para qué te haría su esclavo si no pensaba ordenarte nada?
No importa, de todas formas te morderé para que ella no pueda ordenarte nada. - Dijo la mujer.
¿Morderme? ¡Eres un vampiro! ¡No! ¡Déjame! - Adrien se resistió cuando vio los colmillos crecer en la boca de la joven.
Estate quieto, sólo será un segundo. - Dijo la mujer, como quien calma a un animalito salvaje. Su agarre era fuerte a pesar de que ella se veía frágil.
¡No! ¡Milady! - La llamó Adrien, desesperado.
Suéltalo. - Se oyó una voz en el techo.
La mujer zorro lo dejó ir, divertida.
Así que por fin apareces. Me preguntaba cuanto tiempo ibas a estar jugando con los demás mientras dejas a tu presa suelta y desprotegida. - Dijo Volpina.
Ladybug saltó y se interpuso entre Adrien y ella.
No debiste traerlo, por cierto. Encontrarlo fue demasiado fácil. - Conversó la mujer zorro, mientras daba vueltas alrededor de ellos. - Pero para el caso no debiste elegirlo a él, siempre debes considerar las condiciones de las presas que tomas. Aunque entiendo por qué te gusta.
La joven recorrió a Adrien con la mirada, como quien observa un pastel antes de comérselo.
No es una presa. - Negó con vehemencia Ladybug, siempre manteniendo al rubio detrás de ella.
Como sea me lo llevaré. Entrégamelo. Eres sólo una niña y no quiero hacerte daño, hermanita. Solo me interesa el dinero. - La mujer le guiñó el ojo, como si fueran cómplices.
Nunca te lo entregaré. El es mío. - Fue la respuesta de Ladybug. Se sorprendió de sentirse tan posesiva sobre el rubio, pero no tenía tiempo para pensar en eso ahora.
Si así lo quieres. - Dijo entusiasmada Volpina. - Hace mucho que no hago verdadero ejercicio.
Y saltó hacia ella.
Volpina comenzó a atacar, se movía realmente rápido y a Ladybug le estaba costando evadirla.
Nunca elijas a los millonarios, linda - La mujer comenzó a platicarle cómodamente mientras continuaba atacando. - Es mejor elegir entre los pobres. - Le lanzó una patada que lanzó a Ladybug unos cuantos metros. Parecía estar jugando con ella. Saltó hacia los techos para poder moverse con mayor libertad, y Volpina la siguió tan rápido que casi no pudo prepararse para el siguiente ataque.
A pesar de haber bebido la sangre de Adrien, la pelea estaba comenzando a agotarla. Su recién adquirida agilidad le permitía esquivar y tratar de devolver algunos golpes, pero no podría mantenerse así para siempre y Volpina parecía completamente fresca.
Tengo que alejarme de Adrien. - Pensó Ladybug, que nunca se había enfrentado a otro vampiro y se daba cuenta de que su contrincante no era una novata como ella. La mujer comenzó a atacar con mayor fuerza.
Sabes que me lo llevaré de todas formas, ríndete. - Le dijo Volpina, apareciendo repentinamente detrás de ella y propinándole un golpe final. Se desplomó, mareada y sin aliento, pero no estaba herida. Era evidente que la mujer no la consideraba suficiente amenaza para hacerle daño realmente.
¡Milady! - El rubio salió del callejón y corrió hacia donde ella había caído, pero Volpina lo detuvo.
Acabemos con esto, ya he perdido suficiente tiempo. - La mujer lo sujetó y lo obligó a inclinar la cabeza para morderlo. Un grupo de explosiones cercanas sacudieron la tierra, levantando nubes de humo y sobresaltando a Volpina, que soltó al rubio y se giró en redondo, buscando el origen del peligro. Adrien corrió hacia el vestíbulo de un comercio, para refugiarse.
Ladybug todavía estaba en el suelo, pero ya comenzaba a recobrarse. Su mirada se encontró un momento con la de la mujer, captando confusión. Entonces las vio. Unas pequeñas mariposas negras recortándose contra el cielo nocturno, revoloteando en el viento, y posándose sobre la espalda y hombros de la mujer. Volpina había visto a las mariposas, le pareció extraño que estuvieran juntas, pero no les prestó atención. Lo último que vio fue el rostro angustiado de la joven vampiresa con la que había peleado, abriendo la boca, como si quisiera decirle algo. Luego, sólo sintió dolor.
El infierno estalló.
Nadie le explicó lo de las mariposas explosivas. - Pensó Ladybug, levantándose para esquivar a las mariposas, que ahora se agrupaban, tratando de acercarse a ella.
Volpina nunca había estado tan malherida. Generalmente era capaz de evitar los ataques dirigidos hacia ella. A diferencia de algunos vampiros que se alimentaban de fórmula, ella siempre bebía sangre humana, y eso la hacía fuerte. Era cuidadosa de elegir siempre una persona diferente y beber poco, para no lastimarlos. Además, era una buena cazarrecompensas. Llevaba casi 50 años dedicándose al negocio, era metódica y precavida.
Se hizo un ovillo en el suelo y esperó a que comenzara el proceso de curación. No podía moverse y le costaba trabajo mantenerse consciente, pero se obligó a permanecer alerta y en calma. En unos minutos esperaba poder moverse de nuevo. Si nada la atacaba otra vez.
Adrien había sido lanzado contra la tienda por la explosión que derribó a Volpina, pero estaba bien, solo un poco golpeado. Observó con horror a la mujer zorro en un charco de sangre, hecha un ovillo y completamente inmóvil.
Se detuvo unos segundos para recobrarse. Habían muchas mariposas volando y explotando, pero la mayoría parecía estar empujando a Ladybug lejos de él. Volvió a mirar a Volpina y palideció, estaba muy lastimada... ni siquiera parecía estar respirando. Sacudió la cabeza.
Los vampiros son muy difíciles de matar. - Se dijo, tratando de recobrar la calma y convencerse de que estaba bien. - No puedo dejarla ahí, es un blanco. Se decidió.
Corrió hacia la mujer zorro, la levantó y comenzó a correr de regreso hacia la tienda. Los cristales se habían roto, así que podría entrar y protegerse mejor de las mariposas.
Mientras, Ladybug intentaba inútilmente hacer explotar las mariposas lejos de ella. Para ello les lanzaba cualquier objeto que tuviera al alcance, y funcionaba, pero mas y mas mariposas seguían llegando. Algunas habían logrado hacerle unos rasguños poco profundos, nada grave, pero se daba cuenta de que se estaba alejando de Adrien y eso la preocupaba.
Además, podía escuchar que los cazarrecompensas estaban acercándose, probablemente atraídos por las explosiones. Pronto estarían todos aquí y escapar sería mucho mas difícil. No lograba localizar a Hawk Moth, seguramente el cobarde estaría escondido mientras las mariposas hacían el trabajo sucio. Tenía que llegar a Adrien y huir pronto.
Había visto al rubio levantarse después de la explosión, así que estaba relativamente tranquila... hasta que lo vio correr hacia Volpina. Se le heló la sangre en las venas.
¿Qué diablos está pensando?! - Estaba furiosa y aterrada. Las mariposas no la dejaban acercarse ni rodearlas y temía que Adrien saliera herido. Habían mariposas por todas partes e incluso si no lo estaban atacando, podía rozar una por accidente. Siendo un vampiro, Volpina estaba en muy malas condiciones, no quería ni pensar en lo que una explosión le podía hacer a un humano.
Recorrió el parque con la mirada, en un momento de desesperación, y tuvo una idea. Levantó una banca y la arrojó con fuerza al centro de la nube de mariposas. Utilizando su agilidad, saltó para pasar en el hueco que la explosión abriera y lo logró, pero no consideró la reacción en cadena que ocurriría con las mariposas tan juntas y fue alcanzada por varias explosiones antes de lograr atravesarlas. Una espesa nube de humo se levantó, obscureciendo el área y ocultándola momentáneamente.
Ignorando el dolor, corrió hacia Adrien y lo empujó junto con Volpina al interior de la tienda.
¡Milady! ¡Estás herida! - Fue lo primero que el rubio dijo, cuando la vio.
Tenemos que irnos. - Ordenó ella, apretando los dientes y concentrándose en sacar al chico de el peligro.
Bájame, tonto. - Dijo Volpina, despierta, sus enormes ojos verdes mirándolo fijamente. - Eres mas ingenuo de lo que pensé. Estoy bien. Vete.
Adrien la depositó cuidadosamente en el piso, y ella se mantuvo sentada, apoyada contra la pared.
Ladybug la miró, sorprendida de que pudiera hablar y moverse.
¿Estarás bien? - Le preguntó a la mujer.
Ja, lo dice la chica que apenas puede mantenerse en pie. Seguro. Llévate a tu presa antes de que haga algo de lo que me arrepienta. Con los cazarrecompensas tendré mas que suficiente. Ellos me ayudarán lo quieran o no. - Volpina esbozó una leve sonrisa adolorida, y les hizo señas para que se fueran.
Ladybug asintió y abrazó a Adrien antes de salir corriendo por la puerta trasera de la tienda. Hizo su mejor esfuerzo por alejarse tan rápido y silenciosamente como pudo del parque, antes de colapsar. El rubio la sostuvo para que no se cayera, angustiado de ver que su Lady estaba muy herida y perdiendo mucha sangre.
Milady por favor, toma mi sangre. - Le susurró, mientras se ocultaban en un callejón.
No es necesario, solo necesito descansar un momento. Estaré bien. Luego nos iremos y beberé fórmula para recuperarme totalmente. - Dijo la chica, haciendo un esfuerzo por ocultar su debilidad.
¿Por qué eres tan testaruda? - Pensó Adrien, desesperado.
Estaré bien, en serio. - Trató de animarlo Ladybug, pero hasta su voz sonaba débil y adolorida.
Deberías recostarte un momento. - Propuso el rubio, ayudándola a acostarse en su regazo.
La chica no se resistió, y cerró los ojos inmediatamente. Se sentía muy mal, había utilizado toda su fuerza corriendo y peleando contra Volpina. Apenas podía mantener cerradas sus heridas, le estaba costando mucho y estaba muy cansada.
Adrien se sentía terriblemente culpable por las heridas de la chica. Si él no se hubiera puesto en peligro, ella no se habría lastimado por ayudarlo. Se suponía que él la protegería, no que la pondría en peligro.
Lo siento mucho. - Susurró muy avergonzado a la chica acunada en su regazo. - Debí ser mas cuidadoso.
No lo lamentes, Adrien. Lo hiciste para ayudar, y eso es algo que admiro de ti. - Le contestó en un murmullo Ladybug. - Pero no vuelvas a hacerlo, por favor, recuerda que sólo eres humano.
El chico la abrazó con suavidad y le dio un beso en la frente.
Lo prometo. - Le dijo. - Ahora descansa. Todavía faltan un par de horas para el amanecer.
Si... - La voz de la chica fue un suspiro.
Ladybug había dejado de sangrar, pero estaba mal. Hasta Adrien podía darse cuenta. Haría cualquier cosa por ella, ahora lo sabía. Incluso ir en contra de sus deseos. Así que esperó. Esperó hasta que la respiración de la chica se hizo lenta y profunda.
Rezó para que su plan funcionara.
Cuidadosamente, para no lastimarla, la levantó hasta que su cabeza estuvo en el hueco de su cuello. Al principio no pasó nada, pero de pronto ella se movió, inhalando profundamente y acercándose más a él. Adrien bajó su cabeza hasta sentir los labios de la chica rozarle la piel.
Adrien. - Musitó la chica, y él temió haberla despertado.
Los colmillos atravesaron su carne en un instante, haciéndolo jadear, pero nunca soltó a la chica. Fue extraño. Sentía como su sangre fluía hacia la joven y como su propio cuerpo se entregaba a ella. Podía sentir la fuerza regresando a la chica, que lo atrapó con un brazo, impidiéndole escapar mientras ella bebía. Vio como las heridas comenzaron a cerrarse antes de comenzar a sentirse mareado.
Milady. - Susurró cálidamente.
Ella abrió los ojos, saliendo del trance al oír esa voz que la llamaba y jadeó, liberando al chico.
Lo empujó, alejándolo de ella. Su cuerpo protestó por el movimiento, pero ya estaba curándose, sus heridas se desvanecían a cada momento.
¿Adrien? - Lo llamó y entonces notó los dos hilillos de sangre escurriendo por su cuello. Se quedó sin aliento por un segundo, hasta que la realidad la golpeó.
Oh no, Adrien, ¿que te hice? - Exclamó, horrorizada, separándose del chico.
8888888888888888888888888888888
Y hasta aquí queda este emocionante capítulo que en realidad fueron dos, porque se comió al segundo, pero no podía dejarlo allí, solo no podía. :P
En el siguiente capítulo caerán los secretos de nuestros héroes y se volverán mas unidos que nunca. XD
