Disclaimer: No lo pienso repetir...
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12. Festival Anual de Hyrule (Parte 2)
Después de aquella conversación, Link siguió pensando mientras paseaba durante un rato, ahora con más información que asimilar. ¿Sería cierto lo que le acababa de contar Salomón?... ¡No, eso era completamente imposible! Puede que fuera algo estricta, pero jamás haría nada parecido a lo que se le estaba pasando por su mente en ese momento...
Desde que dejó a Zelda en el auditorio, habían pasado algo más de dos horas. Seguramente, estarían a punto de acabar o ya lo habrían hecho. Se dirigió a la Plaza Central, y no vio gente saliendo del auditorio y tampoco a Zelda por ninguna parte.
En fin, tendría que esperarla un poco más. Se puso a vagabundear por la plaza hasta que un ruido proveniente de su estómago le recordó algo...no había comido casi nada en todo el día. Tenía mucha hambre, y era la hora de almorzar. De pronto, su nariz captó un sabroso olor proveniente de un puesto de comida ambulante. Era un puesto de muslos de pollo en salsa, y a Link se le caía la baba al ver esa suculenta comida. Le pidió al dueño una bolsa de esos muslos de pollo, y se los pagó. Menos mal que había conseguido recuperar su bolsa de rupias, se habría "muerto de hambre"...
Comenzó a engullir esa carne con gran placer, mordiendo con ganas los muslos para arrancarles la carne del hueso. Cuando acabó, se chupó los dedos saboreando los restos de salsa que le habían quedado en ellos. Se limpió las manos disimuladamente en la fuente, y se las secó pasándolas por sus brazos. Iba a tirar en una papelera la bolsa con los huesos de pollo, cuando notó algo jugando con sus pies.
Era un perro pequeño, un Chihuahua, y no parecía ser un perro callejero como el otro que había visto. Su aspecto reflejaba que estaba bien cuidado, y tenía además lo que parecía ser un caro collar para perros, de esos que los nobles o burgueses ponían a sus adineradas mascotas.
El perrillo se puso a jugar alegremente alrededor suya. Luego se sentó sobre dos patas y se levantó un poco para ponerse en posición de pedir, mientras movía agitadamente la cola y jadeaba contento. Link sabía que lo que quería era uno de los huesos, y se lo dio gustosamente.
El Chihuahua pegó un pequeño brinco para coger ese hueso, y luego salió corriendo hacia el centro de la plaza, con los típicos andares de su raza y que le divertían mucho a Link.
Siguió por curiosidad al perro, y pronto, el perrillo se puso a los pies de un hombre que estaba engalanado con una vestimenta propia de los concursantes de la "gala", seguramente sería uno de los participantes. Eso significaba que las actuaciones habían acabado hace rato, dado que ellos salían un rato después que los espectadores. Entonces... ¿Dónde estaba la Princesa Zelda?
No tardó en descubrirlo, ya que al lado de aquel extravagante hombre, estaba una persona cubierta con una capa negra. ¡Era ella! Y lo más extraño, parecía estar conversando con aquel hombre, bastante alegre...
Eso le hizo sospechar a Link, que los miraba desde una cierta distancia, con la mala suerte de no poder escuchar lo que decían. El hombre pareció decirle algo alegremente al perro y luego le acarició. Lo cogió en brazos, y el Chihuahua soltó el hueso para abalanzarse a lamerle la cara a la Princesa. A ella parecía hacerle mucha gracia aquello, y se estaba riendo a carcajadas debido a las cosquillas que seguramente le estaba haciendo el perro. Eso desconcertó a Link, parecía conocer a ese hombre y se lo estaba pasando estupendamente con él y su perro. De repente, aquel hombre pareció darse cuenta de su presencia y lo miró un instante. Después le dijo algo al oído a Zelda, y pareció señalarlo a él disimuladamente. Zelda se apartó de él con un movimiento rápido, y apartó la mirada, parecía estar algo ruborizada. ¿Qué le habría dicho ese tipo...? Aunque aquello le dio igual más tarde, ya que tras una corta conversación, se despidieron. Pero no fue una despedida como de las que estaba acostumbrado por parte de la Princesa Zelda...aquellos dos se abrazaron fuertemente y luego...ambos se regalaron unos besos de despedida.
¡¿Cómo? ¡¿Pero qué era eso? ¡Jamás había visto a la Princesa comportándose así con nadie! ¡Y además besándolo! ¡Puede que sólo fueran unos besos en las mejillas por parte de ella, pero ese desconocido parecía comerle la cara cuando le daba esos besos! ¡Por todo el rostro encima! A la Princesa, en vez de molestarle esa actitud... ¡Parecía hacerle gracia! ¡¿Quién narices era ese, para tener tantas libertades con ella?
Zelda por fin se despidió de aquel sujeto, y se dirigió directamente hacia él, algo que le puso nervioso.
-¿Cómo te lo has pasado durante estas últimas horas? -le preguntó mientras intentaba quitarse de la cara, lo que parecía ser purpurina y algo del maquillaje de aquel hombre. Sería parte del disfraz que llevaba puesto, todos los participantes de aquel concurso lo hacían.
-Pues...bien...-le contestó algo molesto- ¿Por qué ha tardado tanto en salir? Los espectadores salieron hace un rato...
-Me quedé un rato más, felicitando al ganador de la gala...-le dijo como si fuera lo más natural del mundo, mientras seguía quitándose el maquillaje. Parecía que no le importaba en absoluto que la hubieran reconocido.
-"Felicitando... ¿Al ganador?" Pues más bien parecía que os conocíais desde antes..."-pensó, él no se daba cuenta de que su actitud era propia de alguien que estaba celoso.
-Bueno, ya que veo que no tienes nada planeado que podamos hacer... ¿Qué te parecería asistir conmigo al desfile final del festival en honor al Día Nacional? -le preguntó Zelda, sacándolo de sus propios pensamientos- Comenzará dentro de un rato, pero mientras tanto podríamos coger sitio. Me han asegurado que va a ser espectacular...
-Pero...Princesa... ¿No tiene hambre? Podríamos ir a comer algo...-la idea del desfile no le parecía mala, pero no quería que ella pasara hambre.
-No te preocupes, el ganador me invitó a comer a una zona reservada para los concursantes del espectáculo. La comida de allí era bastante buena, el servicio de catering fue espléndido -le afirmó gustosa.
-"¡También la invitó a comer! ¡Esto ya es demasiado! -volvió a hablar en su mente, y por fuera parecía estar bastante molesto- "¡¿Pero en que estoy pensando? ¡Me importa poco la relación que pueda tener la Princesa con ese hombre rarito! Pero aún así me parece sospechoso...nunca la había visto tan "abierta" con nadie..."
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Después de aquello, se marcharon hacia la zona este de la Ciudadela a buscar un buen lugar desde donde observar el desfile. Había algunos postes y cintas atadas entre ellos que delimitaban el lugar donde el público y los curiosos podrían ver la cabalgata. También había algunos guardias, para garantizar la seguridad y el cumplimiento de la ley durante el desfile. Poco a poco, el lugar se fue llenando cada vez más de gente, sintiéndose aprisionados.
Tras bastante, demasiado tiempo según Link, por fin se oyó la música que indicaba que por fin se acercaban. Lo primero que se vio fue a unos bailarines moviéndose al son de la música. Todos iban vestidos con ropas carnavaleras y de aspecto sureño, aún así los hombres y las mujeres iban vestidos de diferente manera. Algunos varones tocaban los instrumentos, como tambores o pitos; mientras que el resto y las mujeres bailaban espectacularmente, incluso haciendo algunas acrobacias. Detrás de ellos vinieron varias carrozas decoradas festivamente, con más gente bailando o tocando encima. Además de músicos, bailarines y carrozas; había trapecistas, magos, animales adiestrados, cómicos y toda clase de personajes. Cada grupo y carroza representaba una temática diferente, haciendo muy variopinto el desfile. Era completamente espectacular: la música, las carrozas, los participantes del desfile...volaba confeti y la visión de aquello era impresionante...
En mitad del desfile, una carroza llamó la atención a Link. Su temática era particular, por decirlo de algún modo. Muchos hombres, que Link sabía que eran las "famosas" Drag Queens, iban subidos en ella, bailando y luciéndose ante todos. Pero había uno que destacaba, y parecía ser "la reina" de la carroza. Vestido con una vestimenta provocativa, colorida, peculiar, extravagante, maquillado exageradamente, con esos zapatos con tacones de varios pisos... parecida a los demás de ese colectivo, pero al mismo tiempo destacaba muchísimo.
El clamor de la gente indicaba que le encantaba aquella peculiar carroza, aunque por supuesto no a todos les gustaba, sobre todo a los más conservadores. A Link no era que le disgustara aquello, sino...que le parecía raro. Pero no podía negar que aquellos extraños hombres le hacían reír alguna que otra vez con su "particular estilo".
Cuando la carroza pasó por delante de él y de la princesa, aquel hombre los miró. Link lo reconoció enseguida, era el individuo con el que Zelda había estado "hablando". El disfrazado se lució un poco delante de ellos, y luego les lanzó un beso. A Link le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo al ver la acción de ese tipo, y pudo ver como Zelda se ruborizó enormemente por aquello. El hombre les sonrió, y finalmente siguió bailando y posando con el resto de sus compañeros.
Eso volvió a molestar a Link, era la segunda vez que se ruborizaba por culpa de ese hombre. Intentó quitarse aquella imagen de la cabeza, para tratar de centrarse en la cabalgata y divertirse...
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El desfile había sido alucinante, y su duración fue extensa. Ya había transcurrido bastante desde que terminó el desfile, y ellos habían estado recorriendo de nuevo la ciudad, disfrutando de todo lo que les ofrecía el festival.
En un momento dado, volvió a encontrarse de nuevo con sus dos amigos Shad y Ashei, que iban acompañados por dos caballos. Link comenzó a hablar con ellos, mientras Zelda se mantenía al margen.
-¿A dónde vais con esos caballos? -les preguntó curioso y divertido a la vez.
-¡Pues vamos a participar en la Gran Carrera Urbana de la Ciudadela! -le contestó con decisión Ashei.
-¿Eh? ¿Qué es eso? -le preguntó confundido.
-¡Ay, novato! -se golpeó en la frente con su mano la humana, alucinando por el desconocimiento de su amigo- Es una carrera que se celebra todos los años aquí, en la Ciudadela, donde los jinetes corren por un circuito trazado por las calles de la ciudad.
-La carrera dura siete vueltas, y el primero que llegué a la meta gana ¿Obvio, no? -le explicó Shad- En la carrera es imprescindible conocerse la ciudad, y sus atajos. Es una carrera bastante dura, y normalmente alguien la abandona antes de acabarla. No hay normas, tan sólo está prohibido tirar al jinete del caballo o a este. Puedes idear multitud de estratagemas y trucos para vencer a tus rivales, e ir por atajos que te hagan el recorrido más fácil.
-El premio son 1500 rupias, además del reconocimiento que recibes -terminó de añadir Ashei.
-¿Y vosotros pensáis participar? -dedujo Link.
-¡Por supuesto! ¡Llevamos cuatro años haciéndolo! ¡Mi caballo Centaurus y yo ganamos la primera vez que participamos! -alardeó con orgullo Ashei, mientras le daba unos toques amistosos a su montura.
Centaurus era un caballo corpulento, más alto que Epona, y de musculatura poderosa. Su pelo era abundante, además de que su crin y cola grisáceas eran largas. Su pelaje era moteado, blanco con manchas grises. El aspecto del animal en su conjunto, le daba el aspecto de ser un caballo de trabajo, salvaje y apto para las duras condiciones de la montaña.
-¡No alardees tanto! ¡Mi querida yegua Atenea y yo os vencimos al año siguiente! -le recriminó mientras acariciaba a su yegua.
Atenea era lo contrario a Centaurus. De aspecto grácil, elegante, y más baja que el caballo de Ashei, quizás un poco menos que Epona. Su pelaje pardo cremoso y sus crines rubias, estaban muy bien cuidadas, no como el estilo salvaje del caballo de Ashei. Parecía un animal para competiciones, principalmente de doma o salto.
-¡Bueno...eso fue pura suerte! -se defendió Ashei- ¡Telma es la verdadera campeona de esta carrera! ¡Antes de que nosotros compitiéramos, había ganado tres años seguidos! ¡Y ahora lleva siendo la ganadora dos años seguidos! ¡Ella tiene el récord de victorias de todas las ediciones de la Gran Carrera! ¡De 36 ediciones celebradas, ha ganado 12! ¡Y eso que la primera carrera se celebró cuando ella sólo tenía 2 años! ¡Su primera carrera fue a los 17 y ahora tiene 41! ¡Se conoce todos los trucos! -exclamó impresionada la mujer.
-¿Tú participarás, no? Nos gustaría verte competir, seguro que no quedarías en mal lugar -le sugirió Shad.
-¡Date prisa, porque la carrera empieza dentro de un rato! ¡Tienes que recoger a Epona de los establos, e inscribirte! -le "ordenó" Ashei- ¡Y tú, ven aquí! ¡Nosotros también tenemos que inscribirnos! -y agarró a Shad por el hombro, para llevárselo.
Cuando el dúo se marchó, Link se quedó parado sin saber que hacer.
-¿No vas a participar? -le preguntó Zelda, que volvió aproximarse a él tras un rato apartada.
-¿Cree que debería hacerlo? -le respondió con otra pregunta.
-Por supuesto, será una experiencia que a ti y a tu yegua os vendrá muy bien. Y conociéndote, seguro que te divertirás. Quién sabe...tal vez logres derrotar a esa tabernera, es una dura rival.
-¿Es que alguna vez la ha visto participar, majestad?
-Sí, recuerdo que mi padre competir tres veces en la Gran Carrera cuando yo era pequeña, y en una de ellas perdió contra esa mujer. Eso le motivó mucho para ganarle al año siguiente.
-Así que el mismísimo Rey Daltus participó también en la Gran Carrera...-pensó en alto, eso le motivaba a participar.
-¡¿Qué? -exclamó algo alterada- ¿Cómo sabes el nombre de mi padre?
-Eh...todo el mundo lo sabe. Es algo normal, ¿No? -se excusó, no entendió la reacción ella.
-Ah...claro, es verdad...-dijo algo apenada- ¿Vas a participar o no? Debes presentarte cuanto antes en la Plaza Central, o te quedarás fuera -le habló seria.
-¡Sí, y démonos prisa! ¡Vayamos a los establos a buscar a Epona! -y salió corriendo, seguido de la princesa.
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-¡Damas y caballeros! ¡Seres de todas las razas! ¡Soy Julio, vuestro comentarista favorito de los mayores eventos de Hyrule! ¡Bienvenidos a la 38º edición de la Gran Carrera Urbana de la capital hyruliana! -gritó para todo el público el presentador y comentarista, con su potente y carismática voz- ¡Hoy hace un día espléndido! Que pena... ¡Con lo que nos gusta ver a los corredores y a sus monturas empapados! ¡Como en la edición de hace 7 años, fue una fantástica tormenta la que golpeó a nuestros concursantes! -a todos les hizo gracia ese comentario- ¡No importa, porque por lo menos este año podemos celebrar la carrera! ¡Todos sabéis lo que pasó el año pasado, y que nos impidió celebrar la carrera y todo el festival! ¡No se había vuelto a cancelar una carrera desde...! -el comentarista prefirió callarse, antes que seguir hablando- ¡Dejemos de hablar del pasado! ¡Mi compañera Susana os explicará ahora en que consiste la carrera! -y le dejó paso a su compañera.
-¡Gracias, Julio! ¡Bien, novatos, os explicaré lo que tenéis que hacer! -sin duda, ambos llevaban lo de comentar en la sangre- ¡Tendréis que dar siete vueltas, una por cada día del festival, por toda la Ciudadela! ¡Ahí mis compañeros están desplegando un enorme mapa del recorrido, que cada año cambia radicalmente! -habló mientras señalaba a los portadores de la pancarta- ¡De todas formas, para los que tengáis poca memoria, el recorrido estará marcado con marcas de diversos colores! ¡Pero no os confundáis, siempre hay algún listillo que marca en otra dirección para confundir a los demás! ¡Ja, ja, ja! -todos se rieron junto a ella- Las reglas son simples, se permite absolutamente todo y buscar atajos durante el recorrido, aunque los atajos suelen costar caros a los corredores ¿No se lo podíamos dejar fácil, verdad? Lo único que no está permitido es dañar a alguno de los participantes o tirarlos al suelo, a ellos o a sus monturas. ¡Te devuelvo la palabra, Julio!
-¡Bien, ahora llega el turno de las presentaciones! Tras pagar una pequeña cuota por participar y haberse inscrito, este año competirán nada menos que 22 participantes! ¡Una buena cifra! ¡Y este año tenemos un par de corredores a los que seguro reconoceréis! -se giró y señaló a los corredores- ¡Con ustedes, Ashei y su caballo Centaurus! ¡Ganadora en su primera carrera hace cinco años! ¡Hija de uno de los últimos Caballeros Reales que aún quedaban, esta guerrera promete darnos un buen espectáculo!
Todos aplaudieron, y luego el presentador continuó hablando.
-¡También tenemos con nosotros a Shad y su yegua Atenea! ¡Es un buen amigo del famoso escritor Ernesto Mudora LXVI! ¡En su segunda vez, consiguió arrebatarle la gloria a su compañera Ashei! ¡Creo que los que estuvimos allí sabemos lo que pasó! -todos se rieron, mientras que Ashei se tapaba la cara avergonzada y Link se quedó sin enterarse de nada- ¡No importa, la verdad es que este licenciado en la Universidad Nacional de Hyrule nos lleva deleitando con su velocidad y astucia desde hace cuatro ediciones!
Continuó nombrando a algunos participantes, hasta que llegó a Telma.
-¡Y por fin, a quién todos estábamos esperando! ¡La mujer más conocida de la Ciudadela, nuestra tabernera favorita, toda una "relaciones públicas"...con ustedes, Telmaaa y su caballo Loui! -todos aplaudieron fervientemente, sin duda era la favorita de la carrera- ¡Desde su primera participación, ha conseguido nada menos que el envidiable récord de victorias de toda la historia de la competición! ¡Nada menos que 12 victorias! ¡Esta mujer se las sabe todas y será una oponente difícil de derrotar! ¡Por ahora, lleva ganando las dos últimas ediciones! ¡Aunque se récord de victorias seguidas son cuatro! ¡Vamos a ver si este año consigue su tercera victoria consecutiva!
Todos volvieron a aplaudirla, mientras ella los saludaba y le lanzaba besos al público. El caballo de Telma era el mismo que había usado para llevar a Ralis a Kakariko cuando estaba enfermo. Era un caballo normal, sin ser robusto ni estilizado. De pelaje oscuro y porte orgulloso.
El comentarista siguió hablando y nombrando los demás participantes, para llegar finalmente hasta Link.
-¡Y por último, pero no menos importante! ¡Alguien a quién todos conocéis desde que salvó a las provincias del reino del ataque invasor! ¡Conocido también como "El chico de Telma", para este joven es su primera vez en la Gran Carrera! ¡Ese joven no es nada menos que...Liiink, el Héroe de Hyrule y su heroica yegua Epona! -todos aplaudieron igual de animados que cuando lo hicieron con Telma- ¡Esperamos que te diviertas y te esfuerces durante la carrera!
-Bien, ahora que se ha presentado a todos los participantes, debemos recordaros que os contaremos todo lo que suceda durante la carrera gracias a nuestros compañeros magos y hechiceras, distribuidos por todo el recorrido, que nos transmitirán telepáticamente todo lo que suceda. ¡Cómo adoro a estos seres capaces de usar la magia! ¡Ojalá más gente pudiera hacerlo! -exclamó Susana.
-¡Y antes de empezar, quisiera dar las gracias al gobierno de Hyrule, sobre todo a Su Majestad, la Ministra de Cultura y al Consejero Administrativo de la Ciudadela, por financiar el festival y a esta carrera! ¡Ah, y no debemos olvidarnos de nuestro patrocinador de este año, el "Lalo Mercado"! ¡Allí encontraréis al mejor precio todo lo que necesita un buen viajero, no dejéis la oportunidad de ir alguna vez allí! ¡Siempre saldréis comprando algo!
-¡La carrera comenzará en cuanto oigáis explotar este petardo que tengo en la mano! ¡No lo subestiméis, pues a pesar de su tamaño, produce un potente ruido! -le explicó Susana a todos los asistentes- ¡En sus marcas...listos...! -encendió el petardo y la tiró al aire- ¡A correr! -gritó al mismo tiempo que explotó el objeto.
Todos salieron disparados, sobre todo el caballo de Telma, al que le asustaban las explosiones. Comenzaron a correr por la plaza hasta llegar a una de las calles principales. Después llegar a una curva muy cerrada que daba acceso a un estrechó callejón por donde deberían pasar. Un par de concursantes derraparon con sus monturas y se estrellaron contra unos montículos de paja que habían puestos allí, estaba previsto que sucediera. Link estaba en novena posición, por detrás de sus tres amigos.
Siguieron corriendo, saliendo y entrando por callejones que todo tipo; saltando obstáculos; evadiendo las estratagemas de sus rivales; intentado seguir el recorrido; y adelantando posiciones hasta quedar séptimo.
Las primeras vueltas no hubo grandes contratiempos para él, y al llegar a quinta vuelta ya sólo quedaban 14 concursantes. En esa misma vuelta, un engaño de Telma hizo que se estrellara contra unas cajas de por ahí, y Epona y él acabaran en el suelo.
-¡Ja ,ja! ¡Mala suerte, muchacho! -se burló de él mientras corría para adelantar a Shad.
Link se levantó molesto y dolorido, y ayudó a Epona a levantarse, pero tardó tanto que acabó en último lugar. Siguió cabalgando hasta llegar a la sexta vuelta, avanzando hasta el quinto puesto. De pronto, una bola de humo envolvió a los participantes que habían tras de él, ya que Ashei les había lanzado una bomba de humo para distraerlos. Ella le adelantó y comenzó una carrera reñida con ella.
Por fin, llegó la última vuelta y Link seguía en cuarta posición. Se quedó atrasado durante un corto periodo debido a una pequeña molestia de Epona, pero nada grave. Llegó a una bifurcación en donde escogió un camino a la derecha y avanzó hasta darse cuenta de que no había más marcas. Sabía que había sido Shad, pues había estado marcando con bolas de pintura los caminos para distraer a los otros concursantes.
Aquello le causó enorme rabia, ya no tenía tiempo para retroceder... así que decidió seguir adelante e intentar encontrar un camino que lo llevara de vuelta a la carrera. Aunque para ello tuvo que pasar por una concurrida calle, un mercado, esquivar a algunos feriantes...
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-¡Uyy! ¡Nos acaban de informar de que Link ha ido por un camino que no era, y no han vuelto a verlo en al carrera! ¡Mala suerte, quizás el próximo año! -habló Julio, mediante las indicaciones telepáticas de su compañeros magos.
-¡Mientras tanto, Telma continua en primer lugar! ¡Y están a punto de llegar! -exclamó Susana.
Comenzó a verse al fondo de la calle que precedía a la plaza, a los tres primeros comandados por Telma. Parecía que ella iba a ser la ganadora...
Sin embargo, y para sorpresa de todos, Link salió disparado de un callejón taponado por cajas y demás objetos, que Epona se llevó por delante. Link se quedó en medio del camino confuso, pero al ver que estaba muy cerca de la meta, ordenó a Epona a correr lo más rápido que pudiera hacia allí, antes de que los otros tres le alcanzaran.
-¡Y el ganador...es... Link! ¡Menuda sorpresa nos ha dado a todos! -proclamaba Julio, al cruzar el joven la meta.
Los otros tres llegaron poco más, agotados al igual que sus monturas. Otros participantes llegaron tiempo después, y se encontraron en plena celebración en honor al ganador.
Link todavía no podía creerse que fuera el ganador, había sido un golpe de suerte el que Epona fuera por ese callejón a causa del susto que se llevó al casi atropellar a un grupo de transeúntes.
Julio y Susana cogieron a Link para que posara junto a su yegua, con la bolsa de rupias en la mano y una corona de laureles para Epona. Un fotógrafo inmortalizó el gran momento y después se despidió de los comentaristas tras una corta charla.
De repente, Link se vio volando por los aires por culpa de sus amigos. Estuvo un rato así, siendo víctima de la euforia de sus colegas. Cuando acabó, se vio rodeado de muchos de ellos: sus amigos del castillo, los miembros de la Resistencia, los de Kakariko, y los de Ordon.
-¡Ha sido impresionante, Link! ¡Tienes que competir el año que viene! ¡Queremos verte de nuevo! -chillaron los niños.
-¡Sí, muchacho! ¡Eres todo un hacha! -le dijo Telma mientras le pasaba una mano por los hombros- ¡No nos guardes rencor a Shad, Ashei o a mí por las jugarretas que te hicimos durante la carrera! ¡Ja ,ja, ja!
-¡Link, eres fantástico! -alguien se lanzó a sus brazos, era Ilia- ¡Y pensar que no te he visto en todo el día, por lo menos te he podido ver competir y ganar esta carrera!
-¡Ag, qué pena que no haya podido participar! -se quejó Auru.
-¡Si lo hubieras hecho, Okima se hubiera llevado por delante a todos los corredores! ¡Ese Bullbo es un bruto! ¡Suerte que en esta carrera sólo compiten caballos! ¡Ja, ja, ja! -se rió alegremente el viejo Salomón.
Todos celebraron en la plaza el triunfo de Link, mientras los demás espectadores se iban marchando a ver otras cosas. Tras un rato, decidieron volver con sus cosas, pero antes Ilia tenía que preguntarle algo a Link...a solas.
-Link... ¿Se puede saber dónde has estado durante todo el día? -su tono cambió radicalmente- Los niños vinieron hace horas diciendo que estabas con tu novia... ¿Es eso cierto? -ahora le hablaba realmente seria y algo molesta.
-Ilia, ya sabes que a los niños les encanta inventar chismes...yo no tengo una novia, ni nada parecido -le explicó, sabía que la alegría momentánea de Ilia no podía durar mucho. Lo sabía desde que esta le abrazó tras ganar la carrera, algo que le pilló por sorpresa.
-¿Entonces quién esa persona con la que llevas todo el día? Y no me mientas, varios de nuestros amigos te han visto con alguien que iba encapuchado -le dijo muy seriamente.
-¿Por qué te molesta tanto que haya ido todo el día con una persona que no fuera ni tú, ni el resto de ellos? -le dijo señalando a los grupos de amigos que se estaban dispersando- ¿Es que acaso debo ir siempre contigo? -le preguntó molesto.
-No, pero al menos podrías estar localizable en algún momento y decir que te ibas por tu cuenta a divertirte -le reprochó Ilia- Además, no me has contestado a mi pregunta ¿Quién es esa persona que te lleva acompañando todo el día? -le repitió.
-Eso no es asunto tuyo, ni de nadie...-le respondió fríamente.
-¡Como tú quieras! ¡No creo que haya demasiadas opciones para saber quién podría ser! ¡Seguro que es tu querida princesa! -alzó la voz enfadada, pero Link se la tapó antes de que alguien escuchara su conversación.
-¡Baja la voz! -le gritó por lo bajo, para luego volverle a hablar normal- Sí, es ella, ¿Hay algún problema? -estaba harto de que le criticaran por acompañarla ese día.
-No lo hay, sólo que pensé que te había dado la semana libre. No pensé que tuvieras que ejercer de su guardaespaldas precisamente hoy...-le habló desanimada y molesta.
-Hoy estoy con ella, no como su guardaespaldas, sino como...
-Su amigo...-acabó su frase- Pues no lo entiendo, ¿Cómo puedes ser tan amigo de la Princesa? Ya casi no nos ves; siempre estás con ella, aunque no sea por obligación; y además pareces disfrutar mucho con ello...-comentó decaída- Si por lo menos pasaras más tiempo con nosotros, no me quejaría, pero no comprendo esa relación tan estrecha que tenéis la Princesa y tú. Me han contado tus amigos del castillo que antes solía ser una persona solitaria, pero ahora que te tiene a ti...
-Mira, Ilia, dejemos esto ya. No tengo ganas de discutir contigo, y me están esperando...-le dijo mirando un instante a donde se encontraba Zelda.
-Esta bien, has lo que quieras...-le puso una mano en el hombro, y lo miró- Que te diviertas...-le dijo cabizbaja, y luego se marchó.
Cuando ella se quitó de delante, pudo ver a Salomón enfrente suyo a unos metros, mirándolo fijamente. Este suspiró y negó con la cabeza, parecía disgustado, y luego se marchó.
Eso desconcertó mucho a Link, pero no le dio importancia. Se fue con Zelda, que había dejado solo a Link con sus amigos.
-Felicidades, Link, has estado genial. Y tu llegada, fue de lo más curiosa...-le alabó Zelda- ¿Has pensado en que harás con todo ese dinero?
-Pues todavía no lo he pensado, probablemente ahorre algo y mande parte del dinero a Ordon. Pero ahora, había pensado en...invitarla a cenar, más tarde por supuesto.
Zelda se quedó de piedra por aquella proposición, y no pudo dejar de criticarla.
-¡Pe-pero Link! ¡Es tu dinero, te lo has ganado! ¡Además, no me gusta que me inviten cuando yo puedo pagarlo, por algo soy la Princesa! -se excusó nerviosa, y algo enrojecida.
-Majestad, me gustaría que aceptara sin más, si no me vería algo ofendido. Deje su orgullo a un lado, y deje que la invite...-le habló tranquilo.
Zelda se lo pensó, muchísimo, su orgullo era bastante grande. Pero ante la insistencia de su acompañante, acabó aceptando.
-¡Estupendo! -exclamó alegre- ¡Entonces la invitaré esta noche a cenar! Mientras tanto, seguiremos paseando por la ciudad, aún nos quedan muchas cosas que podríamos hacer...
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-La verdad es que el día ha estado genial, y eso que todavía quedan programadas algunas actividades para esta noche -le dijo Zelda, mientras degustaba un exquisito plato de "frutos del mar" y una buena trucha marinada.
Estaban cenando en una mesa al aire libre, en un conocido restaurante en la esquina sureste de la Plaza Central, cerca de un mirador.
-Sí, yo también pienso lo mismo. Además, me pareció curiosa esa tienda que visitamos antes, y la sucursal del Banco Nacional en la ciudad. Aunque...creo que sólo depositaré ahí menos de la mitad de mi dinero, por si acaso. Prefiero el cofre que me regaló usted con mi habitación...-le expresó Link, mientras comía un suculento solomillo en salsa y una guarnición de setas silvestres.
-A mí también me pareció curioso que no conocieras una de las tiendas más famosas del reino, fundada y regentada desde hace siglos por la familia "Nicephore". Ellos fueron los que inventaron las cámaras fotográficas y la fotografía en la época posterior a la Guerra Civil, y han ido mejorando con el paso del tiempo, aunque lentamente. Poseen una valiosa colección de fotografías de todo tipo, y también son los que dirigen la exposición de fotografía del Museo Nacional. Sus productos son algo caros, pero de gran calidad. Pero eso ellos también tienen un servicio de alquiler de cámaras para particulares y empresarios que las necesiten sólo en un determinado momento. Además, no tienen competencia, dado que el secreto de fabricación de sus productos y cámaras lleva guardado bajo llave desde sus inicios, y nadie ha sido capaz de imitarlos medianamente bien.
-Es verdad que son algo caras, en Ordon estuvieron ahorrando dinero hace años entre todos para pagar una de esas cámaras, que nos vamos turnando según las necesitemos. Por ejemplo, mi amiga Otilia tiene decorada su tienda con fotos de su gato y de su hija, aunque más de su mascota...-esa mujer era igual que Telma, una obsesionada con su gato.
-En el castillo también guardamos una, que usamos en ocasiones excepcionales. Yo misma guardo algunas fotografías para mi colección privada. Además, en los Archivos Reales hay una gran colección de fotografías, muy útiles para ilustrar nuestros documentos. La fotografía, junto con la imprenta, que por cierto antes pasamos también por una tienda de ese tipo, me parecen maravillosos inventos...-habló orgullosa- Aunque respecto a la fotografía, los Nicephore se guardan un as bajo la manga...
-¿A qué se refiere?
-Bueno...-parecía darle algo de vergüenza decirlo- Cuando era pequeña, cogí un día la cámara personal de mi padre, y me puse a desmontarla. No me costó mucho, aunque era compleja y grande como todas, pero descubrí una cosa...aparte de su sofisticada maquinaria, también funcionan gracias a un pequeño elemento mágico. Los Nicephore parecen que dominan ese tipo de magia, y saben encontrar el material para crear esa pieza, aunque no sé cómo... -le explicó- Aunque aquel descubrimiento me salió caro, a mi padre "literalmente", y me castigó por destrozarle su cámara.
-¿Hay algo de vuestro padre que no saliera "herido en combate" por vuestras travesuras? -le preguntó en broma Link, no era la primera vez que le contaba algo así.
Sin embargo, la reacción de Zelda no fue la que él se esperaba. Tras aquella pregunta, Zelda se quedó con los ojos abiertos como platos y respirando profundamente, mientras tenía la mirada perdida y se agarraba la cabeza con una mano. Parecía estar fuera de sí, muy nerviosa, y eso a Link le preocupó bastante, ya que no le contestaba.
-¿Alteza? -le preguntó preocupado- Majestad, ¿Se encuentra bien? -se preocupó aún más al ver que no le contestaba- ¡Princesa! -la llamó para intentar que le respondiera.
Zelda reacción ante esa llamada, volviendo en sí. Se quedó un momento pensativa, antes de que Link volviera a hablarle.
-Majestad, ¿Qué le ha ocurrido? Parecía como si estuviera en otro mundo, me ha preocupado bastante...-eso no sólo lo había preocupado, sino asustado.
-¿Eh? -parecía no haberlo oído- Ah, no es nada, en serio. No tienes que preocuparte por ello, ahora todo está bien...-le respondió serena, aunque Link notó algo de tristeza en sus palabras.
-Disculpen, jóvenes...-les interrumpió un camarero- ¿Les apetecería algún postre y alguna bebida para concluir su cena? Les recomiendo que prueben como postre la "Tartaleta Lanayru" y también les recomiendo un excelente "Sauvignon".
-Está bien, tráiganos una de esas tartaletas para cada uno, y una botella de ese vino -le pidió al camarero.
El camarero se marchó, y un rato más tarde trajo lo pedido. Las tartaletas fueron deliciosas, su crema y frutas eran sublimes. Y para terminar, el camarero les sirvió en una copa el refinado vino.
-Le propongo un brindis, majestad ¡Por este fantástico día y lo que nos queda de noche! -le propuso con la copa en la mano.
-Tienes razón, ¡Por el Festival Anual de Hyrule y el Día Nacional! -festejó mientras chocaba su copa con la de Link, para luego beber gustosamente su contenido.
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Hacía un rato que habían acabado, y Link pagado la cuenta, que no le salió precisamente tan barata como sus consumiciones habituales en la taberna de Telma. Ahora se encontraban sentados en un banco, cerca del restaurante donde habían comido. Pronto, serían los fuegos artificiales que indicarían que esa sería la última noche del festival, y mucha gente estaba reunida en la plaza para verlos. Link miró hacia el edificio cercano al restaurante donde habían comido, donde había un pequeño mirador. Y se le ocurrió una idea...
-Princesa, ¿Le gustaría ver los fuegos artificiales desde ese mirador? -le preguntó mientras señalaba el edificio.
-No sería mala idea, pero me parece que no va a poder ser. Aunque eso era antes un mirador, al haber más como ese y sobre todo el Mirador de la Torre del Reloj, -le dijo señalando el imponente mirador al otro lado de la plaza- la gente dejó de acudir tanto a este, y los Goron quisieron asentarse allí, ya que durante la invasión lo habían usado de almacén y lugar de reunión para los miembros de su raza. Así que el gobierno y yo decidimos venderles el edificio a la tribu Goron, para recuperar algo del dinero invertido en la reconstrucción de parte de la Ciudadela. No creo que nos dejen entrar así como así, son algo celosos cuando se trata de sus propiedades.
-¡No se preocupe! ¡Los Goron son amigos míos, seguro que nos dejan pasar! -le dijo animado mientras se dirigía hacia el mirador.
Cuando llegaron, antes de que Link pudiera llamar a sus puertas, un par de corpulentos Goron salieron por ellas, y se alegraron mucho al ver a su "pequeño" amigo.
-¡Oh, qué goroalegría verte! ¡Nos vimos hace un par de gorodías, y fue estupenda nuestra gororeunión! ¡Nosotros ahora íbamos a ayudar a preparar los gorofuegos artificiales! -le dijo uno de los Goron, que lo estrujaba.
-¡Puedes pasar a dentro si quieres, y tu goroacompañante también! ¡Que disfrutéis de la gorovista! ¡Hasta luego, gorojoven hyliano! -le habló el otro, llevándose a su compañero, y dejando "libre" a Link.
Los dos Goron se fueron, y Link se quedó sin poder moverse, sentía como si le hubieran quebrado todos los huesos del cuerpo. Mientras tanto, Zelda se reía a carcajadas por aquello...
-¿Por qué siempre la hago reír cuando me ocurre alguna desgracia? -le preguntó Link dolorido, en el lago había ocurrido lo mismo.
-No sé, hay algo en ti que me provoca la risa cada vez que te ocurre alguna de tus "desgracias"...-le respondió sincera.
Entraron en la edificación, subieron las largas escaleras y salieron al balcón. Desde allí pudieron ver como la gente se amontonaba en la plaza, además de en los balcones y azoteas de las casas de alrededor. Esperaron un rato hasta que comenzaran, y después el cielo se volvió de mil colores. Eran espectaculares fuegos artificiales; que adquirían diversas formas, tamaños y colores. Algunas parecían ser formas imposibles de realizar por un pirotécnico, pero si de algo podían estar orgullos los hyrulianos eran de sus espectáculos de fuegos artificiales.
Ambos hylianos estaban maravillados por los fuegos artificiales, y más desde el lugar donde se encontraban, la vista era magnífica. Link miró un momento a Zelda y sonrió al ver su fascinación por ese espectáculo. Las luces procedentes de los fuegos artificiales la iluminaban con infinidad de colores, algo que a Link le parecía hermoso...
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"Sé que la deseas, quieres poseerla, tenerla entre tus brazos, disfrutar escuchando sus sórdidos y suplicantes gemidos…darías lo que fuera por meterte en su cama y hacerle todo lo que ella te pidiera… demostrarle lo gran macho que eres, y sacar a "la bestia" que llevas dentro…son instintos naturales, Link, y no puedes negarte a ti mismo esa obviedad..."
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Link salió de su trance, respirando agitadamente. No podía creérselo... ¿Cómo era capaz de imaginarse "hacer ese tipo de cosas" con su soberana? La culpa la tenía Ilia, nunca debería haberla dejado que se pasarsa con el alcohol...
Zelda miró un momento a Link, y vio que estaba alterado y mirándola, algo que le extrañó.
-Link, ¿Te ocurre algo? -le preguntó al verlo así.
-¡¿Qué? ¡Nada, nada! ¡Sólo estaba pasmado con los fuegos artificiales! ¡Son impresionantes! -intentó excusarse, aunque sudaba de los nervios.
A Zelda no le convenció demasiado esa explicación, pero pareció que no le dio importancia y continuó viendo los fuegos artificiales.
Link respiró aliviado, se había librado por muy poco. Sin embargo, aunque Link ahora estaba relajado y estaba observando también el espectáculo, Zelda estaba todavía pensando lo que acababa de pasar.
-"Primero me lleva a contemplar un hermoso amanecer; me acompaña durante todo el día; me espió mientras conversaba con "él", y además no parecía estar demasiado contento con su presencia; me invita a cenar y paga toda la cuenta; me trae hasta aquí para ver los fuegos artificiales junto a él; y ahora se me queda mirándome con una mirada perdida e intensa, para después mentirme con una escusa barata... Me pregunto en que estaba pensando cuando se quedó mirándome de ese modo..."-pensó algo nerviosa Zelda, pero prefirió no preocuparse más el tema.
En ese momento, un grupo de niños Goron irrumpió en escena, sin prestar a los dos hylian la menor atención, asomándose por el balcón y empujándose para coger el mejor sitio.
-¿Uhm? -se quedó confuso uno de los niños, al ver a los dos jóvenes allí- Pigoro, ¿Sabes que hacen estos dos gorohylianos aquí? -le preguntó a su amigo.
El pequeño Goron nombrado, se acercó a ambos, y centró su mirada en Link.
-¡Ey, si es el goroamigo de papá! ¿Cómo estás? -le saludó alegremente.
-¿Entonces estos son goroamigos? -le preguntó otro niño diferente del que lo había hecho antes.
-¡Sí! ¿No os acordáis de él? ¡Salvó al gorojefe de la tribu! ¡Y también ayudó a mi goropapá a para que volviera abrir su goronegocio de agua termal!-exclamó.
-¿Y esa goromujer? -le preguntó otro niño, señalando a Zelda con el dedo.
-Pues no lo sé, no es la goroamiga que siempre le acompaña. ¡Debe ser su goronovia! ¡Ja, ja, ja! -se rió, y luego le siguieron los otros niños- ¡Bueno, vamos a ver los gorofuegos artificiales de una vez! -y se colocó junto a su otros compañeros.
Aquel comentario hizo que ambos ruborizaran enormemente, y más Link, no era la primera vez que se lo decían ese día...
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Los fuegos artificiales habían acabado hace un rato, y ahora se estaba celebrando en la plaza un gran baile. La música sonaba, gente de todas las edades bailaba, algunos se emborrachaban y otros intentaban "probar suerte esa noche". Todo el ambiente en su conjunto era realmente alegre y festivo, pero había dos jóvenes que se mantenían al margen...
Link y Zelda estaban apoyados en una pared mirando todo lo que sucedía. Link estaba deseoso de poder tomar parte en ese último y espectacular baile, pero sería de mala educación dejarla a ella sola.
-¡Hip! ¿Peroo qué hacéis, muchachooos! ¡Hip! -les habló un viejo borracho con pinta de pordiosero que pasaba por allí, llamando su atención- ¡Soiiis jóvenes, no podéis quedaros como unos pasmaaroootes viendo como los demás se divierten! ¡Hip! ¡Vamos, no seáis tímidos! ¡Hip! -y tras decirles eso, se marchó dando tumbos, intentando mantener el equilibrio.
Ambos se quedaron pensando en lo que les acababa de decir ese hombre, y Link quiso proponerle algo...
-E-esto...majestad... ¿M-me concedería el gran honor de bailar co-conmigo? -le propuso con mucho nerviosismo.
-Eh... ¿Por qué no...? -le contestó Zelda no muy convencida.
Ambos avanzaron hasta donde la gente se reunía para bailar. Esperaron un poco a que acabara la canción, para coger el ritmo desde el principio. Sin embargo, se llevaron una sorpresa cuando los músicos decidieron cambiar de estilo musical...
-¿Salsa? -preguntó en alto al escuchar esa música. Si ya estaba nervioso, ahora lo estaba aún más.
-Te veo nervioso... ¿Sabes bailar esto? -le preguntó altanera.
-¡Por supuesto! A Rusl y a Uli les encanta este tipo de bailes, al igual que el tango y otros muchos...-le contestó orgulloso- De pequeño me enseñaron a bailar toda clase de bailes y danzas, tiene a todo un experto a su disposición.
-No te creas gran bailarín por bailar junto a tu amiga y quedar bien. La profesora de Protocolo y Ética me obligó bailar y aprenderme multitud de bailes, y tú ya sabes lo perfeccionista que es esa mujer... ¿No me defraudarás, verdad? -le provocó.
-Bueno, habrá que comprobarlo, ¿No cree, majestad? -le respondió del mismo modo.
Al principio, les costó quitarse el pudor de bailar juntos y de cogerse las manos para bailar esa salsa, que no era ni lenta ni muy rápida. Pero a medida que lo hacían, sus movimientos se iban haciendo más rítmicos y libres, hasta olvidarse de cualquier cosa que no fuera el baile. El movimiento de pies y caderas coordinados, un par de giros rápidos, cambios de posición, bailar uno frente al otro sin estar unidos, movimientos ágiles de brazos y cambiando su agarre a menudo...
-He de admitir que no bailas nada mal, has superado con creces mis expectativas -le alabó al terminar de dar un giro y continuar bailando junto a Link.
-Me siento muy alabado, majestad. Eso significa que no se aburrirá en esta noche que aún nos queda...
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Debían ser las cuatro o cinco de la madrugada, y los dos jóvenes regresaban agotados pero muy animados al castillo. Lograron entrar pidiendo permiso a algunos de los guardias, y avanzaron hasta los pasillos del interior del castillo. Llegaron a una bifurcación donde por un lado se llegaba a la habitación de la Princesa, y por otro al dormitorio de Link. Zelda se apoyó contra la pared, inclinó la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y soltó un profundo suspiro.
-Ha sido impresionante... ¡Me he divertido como nunca! ¡Aunque estoy agotada de tanto paseo, actividades, bailes y demás! ¡Menos mal que mañana es el día al que todos denominan "Domingo de Resaca tras el Festival", aunque siempre se celebré un lunes! Por lo menos mañana no tendré clases debido a eso...-le habló apoyada en la pared, aún con los ojos cerrados.
-Sí, y sobre todo para mí, que casi no he dormido durante el festival...mañana no me espere, dormiré todo el día... ¡Uaaaah! -bostezó profundamente, tenía muchísimos sueño y casi no reaccionaba.
-Bueno...yo también creo que haré lo mismo...-ella estaba igual de atontada que él- Buenas noches...Link -y se besó ligeramente en la mejilla, sin ni siquiera darse cuenta de su acción.
Tras eso, se marchó como si nada en dirección a su habitación. Link se quedó en el pasillo completamente rojo, aquello lo había espabilado de golpe. Se tocó la mejilla que ella le había besado, aún sin poder creérselo. Continuó caminando por los pasillos del castillo hasta llegar a su habitación, aún sin que despareciera la extraña sensación que se le había quedado en la mejilla besada...
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Mientras tanto, algo más lejos de la Ciudadela...
-¿Has acabado con lo que te ordené? -le preguntó fríamente el hombre, con su imponente voz grave.
-Sí, y ha sido más fácil de lo que me creía. ¡Qué fácil es engañar a esos soldados! Sobre todo con tú magia, y eso que sólo eran fragmentos...-admiró el otro hombre a su superior.
-Lo sé, aprendí a hacerlo para ayudaros a vosotros, mis secuaces. De no haber sido así, me parece que esta organización se hubiera disuelto hace tiempo...
-Ya, y además hay que saber librarse de los traidores, como Marlaska...-expresó con rabia.
-Eso también, Valtimore, jamás pensé que nos haría algo así...-habló fríamente y con rabia- ¡Pretendía ir traspasando nuestro dinero a unas islas lejanas donde se marcharía a pasar el resto de sus días como el burgués que era! ¡Casi entramos en quiebra por él! ¡Y pensar qué también estaba pensando en delatarnos para que dejaran de buscarlo con el paso de los años! ¡Es despreciable! -gritó furioso- Pero al menos a conseguido lo que se merece...-dijo maliciosamente.
-Pensar que lo engañamos haciéndole creer que si lograba traer a "esos dos", le perdonaríamos lo que hizo y lo que pretendía hacernos... ¡Ja! ¡Qué iluso! Aunque no me hizo ninguna gracia estar de espectador mientras ellos le daban una buena paliza...-apretó los puños con furia- Estuve siguiéndolos un rato antes de penetrar en el castillo, y pude haberlos...
-Pero no lo hiciste, tal y como te ordené. Tu misión no era traérmelos ante mí, sino la que te encomendé -le dijo serio.
-Por curiosidad, ¿Pensaste en algún momento que Marlaska conseguiría cumplir su "misión"? -le preguntó curioso- Pude ver como estuvo a punto de noquear a ese imbécil de Link, pero tuvo que venir en su rescate esa "princesita"... ¡Y yo pensaba que la cosa debía ser al revés! ¡Qué patético! ¡Sin un arma, ese muchacho no vale para nada! ¡Ja, ja, ja! -se burló animado.
-Nunca se me pasó por la cabeza que pudiera lograrlo, no iba a cometer el mismo error dos veces...-le confesó fríamente.
-¿A qué te refieres? -le preguntó extrañado.
-Pues a que juntos siempre tienen "demasiada suerte"... ¡No! ¡La próxima vez que vayamos a por ellos, iremos por separados! Empezando por el individuo más débil...
-¿La Princesa? -respondió como si fuera una obviedad.
-¡No, imbécil! ¡Ella es la Princesa y una hechicera extraordinaria! ¡Capturarla a ella primero nos traería problemas! -le gritó furioso, asustando a su secuaz- No...iremos primero a por el chico. Es un simple muchacho del montón, por muy "héroe" que sea. Si lo atrapáramos a él primero...pasaría desapercibido. Sin embargo, no es el momento de hacerlo, tenemos que encargarnos de nuestros propios asuntos. Además, dejaremos que se les pase el susto por ahora...hay que "cazar a las presas cuando más relajadas están" -le explicó el hechicero con una metáfora.
-Tienes razón, tenemos que ocuparnos de otras cosas que no sean esos dos...-le afirmó.
-Pero hay algo que me ha llamado la atención de todo esto...pensé que celebraría la captura de Marleska por todo lo alto. Era la ocasión idónea para hacerlo: Día Nacional, infinidad de personas allí, varios mandatarios y gente importante de este y otros reinos...
-Y no creo que no haya dicho nada para no preocupar a su pueblo. Con lo que le gusta a las gentes de Hyrule todo lo que se refiera a la captura de delincuentes...son bastante morbosos.
-Je, je, je...-se rió por lo bajo- Y yo que creía que no se daría cuenta...-habló pensando en alto.
-¿De qué?
-Es simple...-le soltó- Imagínate que eres el mandatario de un respetado reino, y capturas a uno de los criminales más buscados en varios países. Lo anuncias ante todo tu pueblo y otras gentes de distintos lugares. Sin embargo, antes de que logres sacarle información a ese valioso prisionero...resulta que te lo encuentras muerto, alguien lo ha hecho para silenciarlo. Eso significa que no sólo has quedado en ridículo ante todo el mundo, sino que además han entrado a tu castillo como si nada. Todos se enterarían de ello, y la humillación sería máxima. No sólo tu pueblo estaría decepcionado; sino que los demás reinos que también tenían intereses en ese prisionero, te machacarían dado que ellos también sufren los ataques de esa peligrosa banda criminal que encima es originaria de tu reino, y te exigirían mucho más de lo que te exigen ahora. Entre eso, y los demás problemas que está sufriendo tu país...
-Vaya... ¿Y la Princesa pudo preveer todo eso? -preguntó impresionado.
-Al parecer, sí, e incluso puede decirse que ha ido un paso delante mía. Ese era mi plan desde un principio, humillarla y desmoralizarla, así me divertiría un poco y el estrés la acabaría consumiendo, dejándonos a nosotros un "blanco fácil"...-le explicó- Pero me he equivocado al compararla con su padre...aún recuerdo la celebración que hizo cuando capturó a los miembros de una peligrosa tripulación de piratas en la Isla de los Renegados, consiguiendo además anexionar esa isla-prisión al archipiélago bajo dominio del reino. El Rey siempre fue una persona quizás demasiado confiada e ilusa, al contrario que su hija, pero eso no quita que fuera un gran líder para su pueblo.
-¿Eso significa que uno de tus planes ha vuelto a fracasar?
-No, al contrario. No de la forma que me lo esperaba, pero por lo menos he conseguido ponerla nerviosa...
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De vuelta en el castillo...
Antes de que pudiera abrir la puerta de su dormitorio, vio la silueta de Valenzuela al fondo del pasillo, aunque con la poca luz que había no podía distinguirlo bien. Parecía estar algo alterado, y continuó caminando con prisa en dirección al cuarto de la Princesa. Link decidió seguirlo, le parecía sospechoso el que Valenzuela fuera a la habitación de Zelda a esas horas.
Se mantuvo a una prudente distancia de él, y cuando el comandante se encontraba delante de la puerta del dormitorio de ella, este llamó, observado detenidamente por Link. Tras un momento, la princesa le recibió, molesta. Ellos mantuvieron una corta conversación, antes de que Zelda le dejara entrar. Link se acercó con rapidez y sigilo a la puerta, y vio que se había olvidado de cerrarla del todo. Empujó ligeramente la puerta para poder ver algo adentro y comenzó a escuchar su conversación.
-¿Por qué me molestas a estas horas, Valenzuela? Acabo de llegar de la fiesta de clausura del festival, y estoy cansada. ¿Cuál es el motivo de que hayas venido hasta mis aposentos? -le preguntó muy seria.
-Pues...venía a informarle sobre el prisionero que capturamos esta mañana...-no parecía estar demasiado a gusto en ese momento.
-Ah, claro...el prisionero...-dijo neutra, para luego ir a su escritorio, abrir un cajón de allí con una llave, sacando unos papeles y comenzando a leerlos- Albert Marlaska; de raza hyliana; 46 años; nacido en Holodrum; de familia adinerada; y presunto líder del Comando de Extorsión de "Los Seguidores", además de encargarse de administrar las finanzas de la banda. Está considerado el Nº 4 de su jerarquía, uno de los altos mandos...-leyó con seriedad- El interrogatorio no comenzaría hasta mañana... ¿Ha ocurrido algo? -le preguntó fríamente.
-Eh...pues...fui hace un rato a revisar al prisionero, y me lo encontré...degollado... -le confesó, no le había resultado fácil decirlo.
-¿Degollado? -le preguntó con sorpresa, pero manteniendo su semblante frío.
-Tenía un profundo corte en el cuello. Rápido y limpio, parecía estar hecho por un profesional. Glup...-estaba muy nervioso- Al parecer...alguien ha entrado en el castillo, ha penetrado en las mazmorras, lo ha asesinado, y ha salido una vez que terminó su tarea.
Zelda se quedó en silencio, seria y tamborileando los dedos sobre la mesa. Aquello desconcertó a Link, una noticia así tendría que molestarle muchísimo. Sin embargo, a diferencia de él, Valenzuela estaba temblando de miedo. Aquella no parecía ser la primera vez que veía a la Princesa comportarse de ese modo...
-¡Serás imbécil! -le gritó furiosa, golpeando con fuerza la mesa con la mano- ¡¿Se puede saber que narices estabais haciendo tus hombres y tú cuando penetraron al castillo? ¡¿Sabes lo valiosas que eran las confesiones de ese sabandija para nosotros? ¡¿Cómo es posible que hayan entrado aquí como si nada?
-¡Pu-pues no lo sé! -exclamó asustado- Puse a un par de guardias a custodiar la entrada a las mazmorras, como usted me ordenó, pero me contaron que estuvieron un momento "cegados por el sol", y estuvieron unos segundos sin poder ver nada -le explicó.
-Un "Splendor Solaris", un hechizo de lo más simple y un truco viejísimo...es increíble que estos inútiles hayan caído en esa trampa tan absurda...-se lamentaba enfadada Zelda, con una mano tapándose la cara.
-Pues consiguió lo que se proponía, silenciar a Marleska. Probablemente fuera algún miembro de "Los Seguidores", para que remediar el error que cometieron al enviarlo a por vos.
-¿Y eso lo has deducido tú "solito"? -le preguntó retóricamente- Suerte que nadie sabía nada de la captura de Marleska, como hubiera hecho mi padre...
-Sí, así tampoco preocuparía a sus súbditos. Fue una decisión muy inteligente de vuestra parte...-intentó alabarla.
-Je...-se rió sin ganas- El pueblo era lo que menos me preocupaba en ese momento, a ellos les encanta este tipo de cosas, les sube la moral... ¡No! Mi preocupación ha sido por nuestros "queridos" aliados y reinos colindantes, a los que no les hubiera hecho ninguna gracia lo que acabas de decirme...-le habló fríamente- Ah, y no intentes adularme, sabes que no funciona...-le dijo molesta, se había dado cuenta desde el principio.
-Ya, lo de los demás reinos... en la Reunión del Consejo de la semana pasada, nos dejaron muy claro lo que teníamos que hacer...-habló algo desanimado.
Link se quedó dudando, nunca le habían dejado entrar a esas reuniones de gobierno. Pero la de la semana anterior había sido especial, había durado todo el día. Vinieron multitud de personas, muchas de ellas de otros reinos. Después de eso, Zelda había estado muy estresada, y no sabía por qué...
-No me lo recuerdes, aún sigo preocupada por ello. Estos últimos meses ha habido numerosos atracos a mercaderes, comerciantes, y particulares en nuestras fronteras...eso no es lo normal. Parece ser que "Los Seguidores" han vuelto al lugar donde "nacieron", después de tantos años, multiplicando su actividad en nuestras fronteras y dando confianza a otras bandas de forajidos. Por si fuera poco, también estamos recibiendo una oleada inusual de piratas en nuestras colonias marítimas. Y las cosas se nos están complicando bastante al descubrir que están robándonos la pesca en nuestros propios caladeros. Nuestra economía depende principalmente del comercio, y parte también del turismo. Los reinos con los que comerciamos tienen miedo de que a sus comerciantes o a sus gentes les ocurra algo. Por eso...ya sabes que nos han amenazado con cortar sus rutas comerciales con Hyrule...-habló seria.
Link se alarmó mucho, aquello era muy grave. Si Hyrule se quedaba incomunicado, habría un caos enorme en toda la nación y entrarían en una profunda crisis.
-Ojalá descubriéramos donde tienen ahora su base en Hyrule -dijo con rabia- Cuando vuestro padre gobernaba, logró encontrar su guarida y expulsarlos del reino...-recordó sereno.
-Yo me acuerdo de eso, aunque tendría sólo unos pocos años. El alcalde Bono vino desesperado a pedirle ayuda a mi padre porque una banda de ladrones tenía aterrorizada a su aldea, su base estaba asentada en las montañas cercanas a allí. Atacaban a cualquier comerciante, incluidos a ellos, que pasara cerca de los campos próximos a los Bosques de Farone, en dirección a la Ciudadela -habló sin dejar su semblante frío.
¿Cómo? ¿Los Seguidores tuvieron su base cerca de Ordon? Jamás había oído a nadie de su aldea hablar sobre ellos hasta el día que atacaron en el castillo...
-Ag…todo está cada vez más difícil…-suspiró Valenzuela.
-Sí, y tú me lo pones aún más difícil…-le respondió Zelda molesta- El General Russel ya está bastante ocupado con la Armada defendiendo a nuestras colonias marítimas de los piratas y manteniendo a raya sin llegar al conflicto al reino de Koridai, nuestro mayor enemigo…-habló seria- ¡Te cedí las competencias de la investigación sobre esos criminales, y no he visto ningún progreso hasta el momento! ¡Te lo dejé bien claro cuando ellos intentaron asaltar el castillo, y sigues cometiendo los mismos errores! ¡¿Se puede saber que has estado haciendo hasta ahora? –le gritó furiosa.
-Lo siento muchísimo, majestad…-se disculpó arrepentido, reverenciándose ante ella- Pero es que no se sabe nada, lo más que he podido hacer es defender a los comerciantes y extranjeros que entraban al reino a través de la frontera límite de la Provincia de Eldin. También he estado patrullando la Ciudadela y buscando pistas por los barrios marginales, donde uno puede enterarse de los asuntos "turbios" que circulan por ahí, sobre todo en una taberna conocida como "Ojo de Makiavelo". Además, ya sabe que tengo mis otras obligaciones como Comandante de la Guardia Real.
-¡Oh, "pobrecito"! ¡Qué "estresado" has estado! –se burló irónicamente- Me parece que has estado demasiado ocupado, creo lo mejor para ti serían unas "vacaciones" en una isla al noreste del Archipiélago del Gran Rey…-esta vez no parecía bromear, parecía decirlo completamente en serio.
-¿Qué? –preguntó completamente extrañado- "Una isla al noreste…"-pensó, no se acordaba de aquella isla.
-Valenzuela… ¿Recuerdas cómo conseguiste tu actual puesto de Comandante de la Guardia Real? –le preguntó fría, dándole la espalda mientras miraba a través de la ventana de la habitación. Su pregunta no parecía ninguna relación con lo que acababa de decirle.
-Pues…sí –le respondió confuso- Recuerdo que fue cuando el antiguo comandante…-paró de hablar, y de repente se puso pálido. Comenzó a temblar, algo que a Link le desconcertó- Pri-princesa…la isla de la que está hablando no será por casualidad la Isla Dragon Roost... ¿Verdad? –le preguntó con miedo.
-¿Es que hay alguna otra que te llame la atención, mi "querido" comandante? –le respondió con frialdad, a la vez que con ironía- ¡Piénsalo, ir una temporada a esa isla sería una "experiencia inolvidable" para ti! Además de ser muy enriquecedora y que te daría una nueva "perfectiva de las cosas"…-le habló extrañamente animada.
Valenzuela estaba muerto de miedo, Link jamás lo había visto tan asustado. Y no sabía el motivo…
-¡Por favor, majestad! ¡Tenga piedad de mí! –le suplicó aterrado y se "arrastró" por el suelo humillantemente- ¡Esa isla está plagada de dragones, bestias y seres sobrenaturales! ¡Esa isla es un infierno, además de ser una isla activamente volcánica! ¡Las aguas que la rodean son imposibles de atravesar por su oleaje, remolinos y toda clase de monstruos marinos! ¡La única forma de llegar a ella es ser llevado por una criatura voladora que sea capaz de aguantar tu peso, y aún así es muy difícil! ¡Además, su clima es insoportable! ¡Tormentas, erupciones volcánicas, terremotos, huracanes…es lo peor que hay! ¡En esa isla, comes o eres devorado! ¡Ni siquiera sé por qué esa isla pertenece al reino! ¡A nadie se le ocurriría apropiársela! –exclamó muy nervioso y asustado.
-Tienes que admitir que esa isla impone bastante…-le respondió seria, pero con cierto humor negro- Además, no voy a cuestionarme las razones por las que mis antepasados quisieron conquistar esa isla. Por lo menos esos monstruos casi nunca salen de su isla, aunque cuando lo hacen…
-¡Por favor, majestad! ¡Piénseselo, cualquier cosa antes que eso! ¡El antiguo comandante fue enviado a aquella isla y jamás regresó! ¡Nadie sabe lo que le pasó! –le suplicó mordiéndose las uñas del pánico.
-Je, je…-se rió maliciosamente, sin dejar de darle la espalda- Eso es algo que sólo el Ministro de Defensa, el General Russel, Salomón y yo sabemos…-le respondió con frialdad- De todas formas, lo que hice con él no tiene ninguna comparación con lo que sucedería a ti. A él lo condené por traición…tú lo único que eres es un patán, inútil, sin luces, indisciplinado, acomodado, y un incompetente. Para ti lo único que tenía planeado era una lección de disciplina…
-Oh, suerte que "sólo" soy eso…y no un traidor. Sé lo mucho que detesta los intentos de traición…-al decir eso, una gota de sudor le recorrió la cara.
-Ya, y encima ese miserable era un nacionalista a favor de la independencia de nuestras colonias marítimas. ¡Y sabes que no soporto a los independentistas! –le habló enfadada, volteándose por fin para mirarlo- Yo respeto las ideas y las opiniones de todos los colectivos del reino… ¡Pero es que lo que piden no tiene sentido! ¡No serían capaces de sobrevivir sin el Gobierno Central! Uno de los principios de Hyrule es la unidad entre su variedad de gentes y tierras…mi abuelo y mi padre fueron capaces de mantener ese espíritu de unión durante sus mandatos…pero yo no he sido capaz de hacerlo…-habló cansada, pero sin aparentar debilidad.
-Majestad, usted es una gran líder…sólo que aún no puede gobernar con sus plenos poderes. Pero el pueblo la admira mucho…-intentó animarla Valenzuela.
-Puede que tengas razón, pero jamás podré compararme con ellos dos, y mucho menos con mi padre…-suspiró decaída- Desde que murió, el reino ha ido cada vez más en decadencia…¿Os que acaso te tengo que recordar la famosa "Batalla de los 7 Días"?
-Esos malditos del Reino de Koridai…nada más morir vuestro padre, rompieron el tratado de paz que habían firmado con nuestro reino. Aprovecharon el caos para atacar, y el Ejército tuvo que ir al frente a luchar. Fueron siete días caóticos, murieron muchísimos soldados, pero al final logramos vencerlos…pagando un alto precio. Allí fue donde el General Russel perdió su ojo izquierdo, y donde murió mi padre…-habló con mucha rabia- ¡Él debería haber sido el anterior Comandante, y no ese traidor!
-Lo sé, esa fue una de las disputas que tuve con los Ministros cuando descubrí las intenciones de ese bastardo… ¡Después de eso, mis altos cargos los nombraría yo, para evitar que ocurriese lo mismo! –le expresó enfadada- Grialdo me informó de que algunas piezas del Tesoro Real habían sido sustraídas, y sospechaba del antiguo comandante. Este las usaba como obsequio para los mandatarios de Koridai, que le habían prometido ayudar a las colonias marinas a independizarse. Fue un idiota…de todos los reinos a los que les podía pedir ayuda, tenía que hacerlo con este… ¿Qué quería? ¿Qué las colonias acabaran bajo el dominio de esos oligarcas opresores? La estupidez de las personas me sorprende…-dijo tapándose la cara con la mano, sin poder creérselo- Eso sí, menos mal que no se le pasó por la cabeza robar el Anillo Real…porque de ser así, su castigo hubiera sido peor que la muerte…-expresó con gran furia contenida.
-Lo entiendo, sé que le tiene mucho aprecio ese anillo. Por lo que habéis contado, fue lo último que os confió vuestro padre antes de morir…-le dijo con gran pesar.
Ahora lo entendía todo, por eso Zelda se había comportado de esa forma con el anillo el día que lo llevó a la cámara donde guardaban el tesoro…
-Ag…mi padre…-suspiró- El reino fue a mejor durante su reinado, pero se marchó y…-dijo decaída- La economía se fue estancando; una batalla que casi acaba con nuestro ejército; una invasión que casi nos derrumba; demasiados gastos para la reconstrucción del castillo y de otras zonas afectadas por diferentes desastres; más gastos para combatir a los piratas, los bandidos, y mantener el bloqueo al reino de Koridai; los reinos aliados amenazan con cortas sus rutas comerciales con nosotros; la confianza del pueblo en mí ha menguado…todo va mal, y más después de perder a uno de nuestro más preciados aliados… –habló con desdén.
-La Isla Koholint…de no ser por la ambición del Príncipe Richard, ahora seguiríamos teniendo un fuerte aliado contra los piratas y contra Koridai...eran los únicos que se atrevían a ayudarnos a combatir contra su poderosa armada. Ahora su tío, que logró recuperar el poder en la isla tras arrestar a Richard por haber asesinado a sus padres; no quiere saber nada de nosotros, nunca le cayó bien vuestro padre ni Hyrule.
-Richard…recuerdo cuando sus padres lo trajeron hasta aquí para intentar que ambos nos comprometiéramos. Era bastante elocuente y parecía una gran persona, además de que me era bastante atractivo físicamente. Quizás no debería haber sido tan dura con él, era muchísimo mejor pretendiente que ese estúpido de Facade. Aunque eso de casarme con mi… ¡Ugh! –un escalofrío le recorrió el cuerpo- Jamás pensé de que Richard pudiera dar un golpe de estado contra sus propios padres, y crear el caos en su reino. Ya veo que las apariencias engañan…-habló con desprecio.
-Si me permitís expresar mi opinión… ¿No sería beneficioso para el reino que usted se casara con el Príncipe Facade? Piénselo, su reino es muy rico y es fronterizo al nuestro por el sur, más allá de la Provincia de Latoan. Su aportación económica al reino sería inimaginable, además de la protección que nos daría gracias a su ejército y alianzas políticas –le sugirió como algo obvio.
-¡¿Te piensas que es algo que me pueda tomar a la ligera? –le gritó enfadada- ¿Quieres que te obligué a ejercer un voto de castidad por tu condición de Comandante, para que aprendas a callarte? –le amenazó. Valenzuela se quedó callado, y tragó saliva.
-"Je, je…eso ha sido un golpe bajo para él, literalmente…"-pensó Link, mientras se reía por lo bajo- "Se corta el cuello antes que eso…"
-Pero tienes razón…-habló tragándose su orgullo- Sé que eso beneficiaría a todo el reino, pero no me cabe en la cabeza que me tenga que casar con ese idiota.
-Anímese, por lo menos su hermano se convertiría en vuestro cuñado –le dijo divertido, para animarla- Estos últimos días ha estado en el castillo, ayudándola, aunque por supuesto vino hasta aquí para verla y disfrutar del festival. ¿Se marchaba hoy, no?
-Sí, el Duque Gustaf me ha ayudado durante toda la semana con la creación de nuevas rutas comerciales y otros asuntos del reino, y me ha prometido la colaboración de su reino con nosotros. Aunque a saber como deberé devolverles el favor…no a él, pero sí a su hermano…
¿Gustaf? ¿Había estado en la Ciudadela? Sería ese… ¡No! ¡Un noble comportándose así sería extraño!
-Esto…después de toda esto… ¿Qué haremos con el cuerpo de Marlaska? –le preguntó cambiando de tema.
-Fácil, líbrate del cadáver. Nadie tiene que saber lo ocurrido, así que asegúrate de que no dejas ningún rastro y que jamás encuentren el cuerpo –le ordenó mordaz- Es una suerte que sólo nosotros dos sepamos de este asunto…
-¿Y Link? –preguntó por sorpresa.
Zelda se quedó callada, mientras Link esperaba con impaciencia su respuesta.
-No te preocupes por él...si pregunta, ya me inventaré algo -le dijo fríamente- Confía plenamente en mí, así se creerá cualquier cosa que le diga. Me preocupa...es demasiado confiado en mi opinión, a causa de su inocencia y decencia, y no me gusta tener que mentirle. Aunque lo que más me preocupa es esa curiosidad innata que tiene, a veces me resulta bastante molesta...-habló seria y algo molesta.
-Vaya, majestad...no creí que pensara así de Link...-le dijo asombrado.
-Link es una gran persona, pero tampoco puedo que alabarlo en su totalidad. Por ejemplo, cuando se pone "pesadito" para que acepte alguna de sus proposiciones. Normalmente acepto, para no decepcionarlo, pero es que a veces resulta un tanto cansino...aunque, curiosamente, siempre me acabo divirtiendo cuando aceptó hacer lo que él me pide.
-Bueno, él es así... ¿O es que acaso no se ha dado cuenta de que él tiene un gran aprecio por vos?
-¡Ya me he dado cuenta! -le respondió un poco molesta- ¡Si parece mi sombra! Entiendo que como mi guardaespaldas es su deber... ¡Pero tampoco tiene que acompañarme a todo! Está ahí cuando me levanto, durante las clases, las comidas, mis otras actividades e incluso me acompaña algunas veces hasta mi habitación cuando regreso a mis aposentos. No me malinterpretes, me agrada mucho su compañía, pero algunas veces le ofrezco marcharse para que él mismo pueda disfrutar de su propio tiempo libre, y lo rechaza. No lo entiendo, siempre está conmigo...exceptuando ciertas ocasiones en las que directamente le he ordenado que no estuviera conmigo, como en las reuniones o en las clases de Protocolo y Etiqueta.
Link estaba sin palabras. No podía creer que a ella le disgustaran esas cosas de él, y ni siquiera se hubiera atrevido a decírselas a la cara...
-No se ponga así, alteza. El muchacho es muy noble, y nadie puede quitarle eso.
-Bueno...dejemos este asunto de una vez...-le habló cansada- Je, je...no sé como te las arreglas, pero casi consigues que me olvide del castigo que iba a imponerte -le habló maliciosamente, y Valenzuela tragó saliva- Pero...no me caes mal, y soy bastante benevolente. Así que...te daré otra oportunidad.
-¡Muchas gracias, majestad! ¡Le prometo que lograré progresar en algo esta vez! -le agradeció enormemente.
-Más te vale, porque si no...lo que te dije antes no se quedará en una simple amenaza. He firmado sentencias más "delicadas" que esta, y no tendré reparos en enviarte a esa isla como vuelvas a fallarme de la misma patética forma. Te quiero verte trabajando día y noche en la investigación, además de en el resto de tus tareas como Comandante. ¿Lo has entendido? -le habló provocando temor en Valenzuela, y también en Link.
-Glup...si me disculpáis, abandonaré ahora mismo vuestros aposentos y la dejaré en paz por fin...-se inclinó para despedirse y se marchó hacia la puerta.
Link quiso salir corriendo lo más rápido que pudo de allí, pero cuando se alejó un par de metros oyó como Zelda le decía una última cosa a su comandante, antes de que este saliera por la puerta.
-¡Ah, una última cosa! Haz el favor de limpiar lo que vayas a ensuciar para librarte del cuerpo, y pásate después por la celda donde estaba cautivo para hacer lo mismo con ella. Puede que nuestras mazmorras no sean precisamente el lugar más higiénico del mundo, pero tampoco es cuestión de ir manchando las celdas con la sangre de los presos... -le ordenó con frialdad.
Valenzuela asintió, y salió de la habitación, cerrándola al salir. El hombre se quedó parado en medio del pasillo, pensativo, mientras Link estaba escondido detrás de una de las armaduras que decoraban el pasillo. Sólo esperaba que no fuera por donde él estaba, porque aunque había poca luz, estaba a pocos metros de una de las antorchas que iluminaban los pasillos del castillo.
Para su suerte, Valenzuela se fue en la dirección opuesta a la que estaba. Respiró aliviado, y salió de detrás de aquella incómoda armadura. Link se quedó pensando en todo lo que acababa de ver, y mayormente escuchar. No podía creérselo, y en ese momento, las palabras de Salomón volvieron a su mente...
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Aquel día que discutió por primera vez con ese hombre...
"¿En serio crees que la Princesa es la persona que tú crees que es? No tienes ni idea…pero no es culpa tuya, ella es una experta en engañar a la gente que la rodea. Y como tú sólo la conoces desde hace unos meses, no puedo pedirte que te des cuenta de su verdadera personalidad…"
Y hacía sólo unas horas...
"-No pongo en duda que la Princesa sea una líder benevolente…pero todos tenemos un lado oscuro…-le habló misteriosamente el viejo- El problema, es que ella es la soberana de Hyrule, y tiene el poder para hacer cosas terribles…
-¿A qué te refieres con eso? –le preguntó serio y extrañado Link.
-¡Pues a lo que tú ya sabes! –le agarró de la camisa, y comenzó a hablarle desesperado, como si estuviera asustado- ¡No es como su padre! ¡No sabes las cosas que ella ha firmado a lo largo de su mandato, algunas de ellas convenciéndose de que era lo mejor! ¡Debes tener mucho cuidado con ella! ¡Tú nunca has visto esa faceta suya, pero yo sí! ¡He estado allí cada vez que ha firmado alguno de esos papeles!"
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¿Y si Salomón tenía razón? ¿Y si la Princesa no era del todo la persona que él realmente creía que era? Después de lo que pudo oír salido de sus labios... ¿A quién debería creer?
Continuará...
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Nota de Autora: Bien...¿Qué os ha parecido? ¿Intrigante, no? Me gustaría saber lo que pensáis de este y el anterior capítulo, ya me imagino las caras de algunos...
Ah, por si alguno se confunde en la historia con tanto nombre "original", he de decir que la mitad de esta historia está basada en las informaciones de las "wikis" en inglés y en español de la saga Zelda. Sólo tenéis que buscar las coincidencias o los nombres que os parezcan raros y buscarlos allí a ver si está o no basado de verdad en el canon. El resto, por supuesto, es invención mía...
No tengo nada más que decir, así que os dejo. Pero os dejo un adelanto del capítulo 13... ¿Queréis saber porque Ordon se quedó casi aislado hasta los hechos de Twilight Princess? ¿Y cómo descubrió Link que era adoptado?
Todo esto y mucho más, sólo aquí... en "Después de la tormenta llega la calma ¿O no?" by Alfax
