Volpina estaba furiosa.

"Estimada Señorita Volpina: Por medio de la presente se le informa que sus servicios con el Señor Agreste han sido finalizados."

Ese había sido el mensaje que le llegó a su celular. Después de todo lo que había hecho, de ninguna forma iba a permitir que ese dinero se le fuera de las manos. Soltó una carcajada ahogada. ¿Quién se creían que era?! ¡Si ni siquiera le habían pagado! ¿Como se atrevían a intentar despedirla?, era ridículo.

¿Que no necesitan de mis servicios? Ja. Ya veremos si alguien puede adelantárseme y llegar al muchachito antes de que yo lo haga. Lo mantendré conmigo hasta que reciba el dinero. Ese millonario me pagará el doble antes de volver a ver a su querido hijo. A veces me pregunto por qué me dedico a esto. - Pensaba Lila, mentalmente añadiendo a Gabriel Agreste en su lista negra. - Ya debería saber que los millonarios son bastante tacaños, pero está bien, de todas formas saldré ganando.

Estaba acostumbrada a tener siempre la última palabra.

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Adrien no estaba satisfecho con su papel en el plan. Debía permanecer atado y a la vista, fingiendo estar inconsciente mientras Ladybug, su Lady, peleaba sola.

Era necesario que estuviera realmente atado y que fuera difícil liberarlo, ya que esperaban que Hawk Moth tratara de escabullirse y llevárselo con alguna distracción. De ahí la importancia de que se mantuviera "desmayado", para no alertarlo del plan.

¡Pero es que era muy incómodo! Claro que él había puesto las cámaras en funcionamiento, pero se sentía inútil al tener que quedarse ahí, sin hacer nada para ayudar.

Sin embargo, entendía que no sería de mucha ayuda en la pelea, y su mejor arma sería tratar de conseguir algo que revelara la identidad de Hawk Moth cuando se le acercara. Así pues, tendría que conformarse.

Adrien estaba bastante seguro de que Volpina no tendría lealtad hacia su padre, estaba acostumbrado a tratar con ese tipo de personas. Sin ir mas lejos, todos los empleados de Chloe la detestaban, los había escuchado murmurar a sus espaldas, pero eran amables y solícitos con ella, por dinero.

Vagamente se preguntó si su amiga era consciente de ello y por ello los trataba tan mal. Quizás era una manera de protegerse de las mentiras e hipocresías a las que siempre estuvo expuesta. Al menos él había tenido el afecto sincero de su madre. ¿Si no lo hubiera tenido, habría terminado por ser igual a Chloe?

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Natalie estaba acostumbrada a los repentinos cambios de humor de su jefe, y a no contradecirlo, así que cuando le ordenó "despedir" a Volpina, lo hizo sin demora. Lo que no esperaba era que la mitad de los cazarrecompensas se retiraran también.

Tampoco esperaba que, a media mañana, un grupo de ellos se presentara a exigir una indemnización por sus heridas. Ellos le dijeron que esperaban pelear contra un vampiro, no contra dos, y que esa mujer zorro, aparte de ser vampiro, era una espía y por eso habían fracasado en recuperar a Adrien. Decían que ya lo habían rescatado cuando esa vampiresa los había atacado y se lo había llevado.

Natalie estaba sorprendida. Así que esa era la razón por la cual su jefe había despedido a Volpina. Lo extraño era que la mujer le había dado la impresión de estar muy interesada en la recompensa, así que dudaba que fuera una espía. Personalmente pensaba que sería la mejor solución, enfrentar a dos vampiros, pero sabía lo mucho que Gabriel Agreste odiaba a los vampiros, y que no permitiría que se acercaran a Adrien, así que no tenía remedio.

Luego examinó a los hombres, y se dio cuenta de que, aunque estaban heridos, exageraban para obtener una remuneración desproporcionada. Como era su trabajo, negoció con ellos y finalmente accedió a pagarles una pequeña suma, alegando que eran los riesgos propios del trabajo. Los tipos no estaban contentos, pero accedieron cuando Natalie los amenazó con llamar a la policía.

Después, se retiró para revisar los avances sobre la ubicación de Ladybug. Tenía a todo un equipo analizando el vídeo que había llegado en la madrugada y necesitaba respuestas pronto. A Gabriel Agreste se le estaba agotando la paciencia.

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¡Natalie! ¡Necesito la dirección ahora! - Gruñó exasperado el Señor Agreste. No podía soportar cada minuto que pasaba, pensando en su hijo en las manos de esos monstruos.

Si, señor. El equipo de analistas acaba de informarme que se trata de la azotea de un restaurante en esta dirección. - Había sido una suerte que lograran conseguir localizar el restaurante justo hacía unos minutos. - En un momento les informaré a los cazarrecompensas de la ubicación.

Sin contestarle, Gabriel se puso de pié, le arrebató la dirección y se marchó precipitadamente. Natalie solo suspiró y regresó a su escritorio.

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Al caer la noche, Marinette, disfrazada como Ladybug y Adrien se dirigieron al estadio. Una rápida comprobación les aseguró que todo estaba listo.

Decidieron que el mejor lugar para él era en la parte superior, donde estaría relativamente alejado de la pelea, pero visible. Se sentó en el suelo, dejando que la chica lo atara con una fuerte cadena y lo asegurara con un candado. Al terminar, intentó moverse, y quedó satisfecho al notar que era casi imposible.

Marinette terminó de sujetar al chico y lo miró con intención de preguntarle si estaba bien, es decir, cómodo, pero al levantar la vista, la imagen del rubio encadenado, apenas capaz de moverse unos centímetros, la descolocó. El se revolvía sin notarla, comprobando las ataduras, y ella no podía dejar de notar como sus músculos se movían, flexionándose. Tuvo un repentino acceso de hambre, aunque no estaba segura de que fuera de sangre, y se ruborizó.

Entonces él levantó la mirada y sintió el embrujo de sus brillantes ojos verdes. La boca del chico se abrió un poco, jadeando al ver que los ojos de ella se habían tornado rojos. Eso era nuevo para él, y no supo que decir. Recordaba que tenía los ojos azules cuando lo había mordido la última vez.

Marinette creía que había superado el enamoramiento que había tenido por el joven modelo, pero ahora se daba cuenta de que no podía estar mas lejos de la verdad, ni seguirlo negando. Si creía que antes le gustaba Adrien, no era nada a comparación por lo que sentía ahora. El era todavía mas bello por dentro que por fuera, y eso era decir mucho.

Se inclinó lentamente, sin darse cuenta, admirando sus cabellos desordenados, la curva de sus mejillas, ahora tiñéndose de un delicioso rubor, pero sobre todo... sus labios.

Adrien. - Susurró sin aliento. El corazón del chico se aceleró al escuchar su nombre pronunciado con tanta dulzura.

Ambos cerraron los ojos, anhelando el momento. Justo cuando estaban a punto de tocarse... una explosión los sobresaltó, y ella saltó hacia atrás, sorprendida de lo que estaba a punto de hacer. Sus ojos eran azules de nuevo y se ruborizó hasta las orejas.

Ooops, l-lo siento, eh, creo que eso fue una explosión en el restaurante, iré a averiguar. - dijo ella, retirándose sin mirarlo a los ojos.

El chico solo la observó irse y suspiró. Quería besarla, pero no sabía si a ella le parecería bien, o si había sido solo un impulso del momento. Sacudió la cabeza, esa noche ya iba a ser suficientemente difícil como para que él estuviera pensando en otras cosas. Debía fingir estar dormido o algo, así que cerró los ojos y dejó caer su cabeza, obligándose a relajar cada músculo y no pensar en el casi-beso que había tenido con la chica de sus sueños.

Ladybug se acercó al restaurante con cautela, aún eran las 10 de la noche, pero supuso que Hawk Moth ya los había encontrado y no había necesidad de aplazar la lucha.

Al espiar desde lejos, se dio cuenta de que el lugar estaba rodeado de los cazarrecompensas y de mariposas, aunque no eran tantos como la vez anterior, pero no veía a Hawk Moth ni a Volpina por ninguna parte.

Decidió que lo mejor era llamar su atención y conducirlos al estadio. Aprovechando su velocidad, saltó desde lo alto, casi cayendo en una trampa, pero esquivándola al último momento y derribó a un par de cazadores que le daban la espalda. Luego, llamó a Hawk Moth en voz alta.

Lo insultó lo mejor que pudo y entonces apareció. Tenía que llevarlo al estadio, así que le hizo señas y le sopló un beso, saltando de azotea en azotea siempre cuidando de que pudiera seguirla y esquivando los ataques de los cazarrecompensas. Cada vez se le hacía mas fácil adelantarse a los proyectiles, se estaba acostumbrando a su nueva agilidad.

Seguía alerta, buscando a Volpina, pero, aunque la sentía cerca, no podía verla por ninguna parte.

La mujer estaba allí, pero prefería mantenerse en las sombras y evaluar la situación. Quería vengarse de Hawk Moth, pero había aprendido a esperar por el momento perfecto para atacar.

Los otros cazarrecompensas pronto se quedaron atrás, no podían seguir la velocidad de un vampiro. Volpina los miró con disgusto. No tenían ninguna posibilidad y solo estorbaban.

¿Dónde estás?! - Un grito furioso rasgó la noche.

Hawk Moth estaba al descubierto, rodeado de sus mariposas, pero visible. Había llegado al estadio y Ladybug utilizó los controles principales para encender las luces y poner en funcionamiento las cámaras. Movió un reflector y lo apuntó directamente hacia donde estaba un joven rubio encadenado e inconsciente, luego, sin dar tiempo, se lanzó contra el villano.

Volpina entrecerró los ojos. El rubio estaba a su alcance, cuando debería estar oculto. Era demasiado fácil llegar a él, y ella había olido su unión con la vampiresa cuando el chico se le acercó la última vez. Parecía una trampa.

¿Cómo iba a rescatar al muchacho en secreto cuando había tanta luz? Tendría que esperar a que Hawk Moth creara una distracción. Incluso si estaba furiosa con él por haberla herido con sus mariposas, lo utilizaría para sus propósitos. También Gabriel se las vería con ella, no solo por despedirla, sino porque debió advertirla de las explosiones.

Calma, Lila, sólo concéntrate. - Se dijo a sí misma. - Luego me las pagarán los dos. - De Gabriel sólo tomaría su dinero, pero quería que Hawk Moth se retorciera de dolor justo como ella lo había hecho hace poco.

Sonrió. Si, esperaría a terminar esa misión y después tendría tiempo para su venganza. Nadie lastimaba a Volpina sin pagar las consecuencias.

Hawk Moth tenía la vista fija en el chico, tan concentrado que no notó que Ladybug se le acercaba. Casi estaba sobre él cuando finalmente se dio cuenta de ella e inmediatamente se escudó fuertemente con sus mariposas, obligándola a retroceder.

A Volpina le daba igual, caminó entre las sombras acercándose al chico, buscando trampas ocultas. Se sorprendió de llegar hasta detrás de él sin encontrar nada.

Esto hará mi trabajo más fácil. - Pensó. - Solo necesito romper la cadena y me lo llevaré sin que se den cuenta.

Algo se movió por el rabillo de su ojo, y ella inhaló con miedo. Todo el lugar estaba lleno de mariposas negras, revoloteando. Se estremeció involuntariamente al recordar lo que le habían hecho. Tuvo que concentrarse en el monto que esperaba pedir de recompensa para conservar la calma. Cortaría la cadena muy despacio y se retiraría con Adrien evitando tocar esas horrendas criaturas que el loco llamaba Akumas.

¡Te arrepentirás de haberte cruzado en mi camino, Ladybug! - amenazó Hawk Moth, esquivando el último ataque y escudándose tras una marea de mariposas.

Mientras tanto, la chica continuaba peleando. Incluso con la agilidad y velocidad de un vampiro, la cantidad de mariposas la estaba deteniendo. Se le había ocurrido utilizar un yoyo para hacerlas estallar desde lejos, pero siempre llegaban mas. Aparte de eso, le había prometido a Adrien no lastimar a su padre, ya que sabía que el muchacho a pesar de todo, lo quería.

Sin embargo tenía que encontrar la forma de deshacerse de las mariposas para poder desenmascarar a Hawk Moth. Siguió lanzando su yoyo, eligiendo cuidadosamente la dirección y distancia hacia la mariposa que quería hacer explotar.

¡BOM! - Una explosión fue mucho mayor a lo que ella esperaba. Cuando una mariposa era tocada y estallaba, activaba las explosiones de otras que estuvieran cerca, lo que provocaba una reacción peligrosa. Por fin comenzaba a notar una reducción en la cantidad de Akumas, así que se recuperó y, haciendo uso de toda su velocidad, comenzó a atacar grupos pequeños de mariposas mientras se movía alrededor de Hawk Moth, tratando de tomarlo desprevenido.

El tipo estaba positivamente furioso.

¿Te molesta lo que le hice a tu hijo? - dijo ella, tratando de irritarlo mas, para que cometiera algún error. La barrera de mariposas que lo protegía era un poco menos densa, pero todavía no podía acercarse.

Tiene un sabor estupendo ¿sabías? Voy a disfrutar mucho cuando lo haga mi esclavo. - añadió la chica, tratando de hacer que confesara para poder grabarlo.

Cállate mocosa estúpida. - Gruñó el hombre.

¿Por qué te importa? Eres un mal padre, casi nunca lo ves, y es evidente que no puedes protegerlo. Deberías agradecerme y dejarlo a mi cuidado. Te aseguro que voy a tratarlo muuuy bien. - Alargó las palabras mientras seguía explotando mariposas que se alejaran de la barrera aquí y allá. - Cuando termine con él, tal vez te lo devuelva... si es que queda algo... - dejó la frase a medias. Dio resultado.

¡CÁLLATE! - Gritó el hombre, fuera de sí. - ¡No te permitiré ponerle un dedo encima!

¿Oh? Pero ya lo hice ¿lo olvidaste? - Se burló ella. Sentía que estaba muy cerca de obtener una prueba de su identidad, así que presionó. - Admítelo Gabriel, tu hijo estará mejor conmigo.

¡NO! - Gruñó Hawk Moth, lanzando a las mariposas a perseguirla, debilitando su barrera protectora aun mas.

Volpina tomó la cadena y, con un rápido movimiento, la rompió. Luego, jaló al chico hacia atrás, atrayéndolo hacia ella y alejándolo de la luz. Un par de ojos verdes se clavaron en ella.

¿Estas... despierto? - La mujer se sorprendió y luego inhaló profundamente. Sus ojos se agrandaron al percatarse del sutil cambio en el aroma del joven. - Oh no, ya eres su esclavo. - Los hombros de Volpina cayeron. Era demasiado tarde.

Uh, Volpina ¿verdad? - La saludó el chico, incorporándose. Lanzó una mirada rápida a Ladybug, examinando el estado de la pelea, y decidió ofrecer el trato a la vampiresa, ahora que estaban ocultos y nadie había notado su ausencia. - ¿Cuánto te está pagando mi padre por ésto? - Le preguntó.

Lila lo miró un segundo en silencio y después le dio una suma mayor a la que ella pensaba cobrar. Incluso en una mala situación, ella era una negociante nata. El chico no retrocedió, sino que asintió y le ofreció un trato. Le daría el dinero justo ahora, si les ayudaba a desenmascarar a Hawk Moth. Volpina sonrió. Tal vez no todo estaba perdido.

Así que ese es su plan. ¿Ella te ordenó hacer esto? - Le preguntó al jóven.

No, en realidad fue idea mía. - Admitió Adrien. - ¿Qué dices, aceptas?

Los ayudaré. De todas formas ya no puedo cobrar la recompensa del rescate, porque eres su esclavo, así que no tengo nada que perder. - Dijo la vampiresa, sin mencionar que odiaba a Hawk Moth y le complacería pelear contra él. - ¿Qué quieres que haga?

Por ahora nada, todavía hay demasiadas mariposas, pero si tienes la posibilidad de acercarte a Hawk Moth y quitarle la máscara o ayudar a distraerlo mientras Ladybug lo atrapa, nos ayudaría mucho. - Dijo Adrien.

¿Desenmascararlo? ¿Para qué? ¿No sería mejor atacarlo directamente y derrotarlo? No sé por qué no lo ha hecho. - Dijo Volpina.

No, por favor, no le hagas daño. - Rogó el chico, tomándola de los hombros. - Sólo queremos detenerlo.

Volpina lo miró extrañada.

Eres muy raro, pero está bien, no lo lastimaré. - Le dijo, pero por dentro pensó "por ahora".

Volviendo a ti, muchacho, ¿qué piensas hacer? no puedes volver a tu vida de antes, no importa lo mucho que ella lo intente, ahora eres suyo. La verdad es que debió escuchar mi advertencia y no tocarte, pero es una tonta. Se lo dije, hay personas más fáciles que se pueden elegir sin problemas. Pero no, la niña quería al supermodelo hijo del multimillonario. Y ahora te hizo su esclavo. Sólo problemas. - Dijo, más para sí misma que para el chico.

Recordaba cuando era joven. Realmente creyó estar enamorada. Suspiró. Eso estaba en el pasado, y en el pasado quería que se quedara.

¿Por qué dices que habrán problemas? - preguntó Adrien, mientras seguía observando la pelea de Ladybug.

Ambos tendrán problemas. La sociedad no toma bien nuestra existencia. - Le explicó pacientemente la vampiresa. - Y aunque para nosotros los esclavos son muy cómodos, la sociedad nos ve como monstruos. Te lo digo, la gente no te tratará igual, y lo que es peor, tu mismo ya no serás dueño de tus actos, no lo eres justo ahora. - Volpina suspiró. - Quería probar tu sangre aunque fuera una vez antes de devolverte. Si te hubiera mordido antes, quizás no te hubieras vuelto esclavo ahora.

El chico la soltó y retrocedió un poco, alejándose de ella.

No te asustes, ya no puedo hacerlo. - dijo la mujer, sonriendo con tristeza. - Un esclavo es propiedad absoluta de un vampiro, y no nos gusta compartir. A propósito, ¿qué se siente? Nunca he tomado un esclavo. - Era cierto, siempre le había dado miedo tener esa responsabilidad sobre sus hombros. Y la verdad no necesitaba ayuda para conseguir alimento, así que nunca lo había hecho.

¿Eh? Pues normal, igual que siempre, creo. - dijo el chico, rascándose la parte de atrás de su cabeza.

Mmm, que raro. Eso no es lo que había escuchado de los esclavos. Déjame darte un consejo, ella es una novata, puedo verlo, así que tal vez tengas una oportunidad. Aléjate de ella lo más rápido que puedas, el vínculo se fortalecerá cada vez que beba de ti. Y por ningún motivo aceptes beber de su sangre. - Finalizó Volpina. - A menos de que quieras dejar tu antigua vida atrás y caminar para siempre en la oscuridad, como uno de nosotros.

Espera un momento... ¿como uno de ustedes? O sea que ¿es posible volverme un vampiro? - Preguntó el chico, sin poder ocultar su interés.

Volpina rodó los ojos. Estaba emocionado, quizás no debería haberlo mencionado, sin embargo, debía conocer los peligros a los que se enfrentaría. Al menos eso le permitiría tomar precauciones o por lo menos aceptar mejor su destino.

No te engañes, somos criaturas de la noche. Sólo nos alimentamos de sangre. Beber esa "fórmula" asquerosa permite vivir bajo el sol, y mezclarse con los humanos, pero siempre seremos inmortales. La gente alrededor de nosotros muere todo el tiempo. Escúchame, Adrien, lo mejor que puedes hacer es alejarte y rehacer tu vida lejos de aquí. Quién sabe, quizás ella se olvide de ti después de un tiempo. - Dijo la mujer, sumida en sus pensamientos. - Eso sería lo mejor para ella también, es muy joven para tomar esa responsabilidad.

Entiendo, pero entonces, ¿si bebiera su sangre me convertiría en un vampiro? - La presionó el rubio.

Así es. Si después de tres mordidas hay un intercambio de sangre con el vampiro, es posible convertir a un humano... aunque no todos lo logran. - Le explicó la vampiresa. - Ah, y no creas que porque ella es linda y considerada contigo ahora no te obligará a beber de su sangre después. O que por convertirte no se cansará de ti y te abandonará. Por eso es importante que te alejes de ella. Incluso si tiene buenas intenciones, la tentación puede ser demasiado fuerte. Vete a América o tan lejos como puedas.

La vida de un vampiro es difícil, Adrien, claro que tiene sus ventajas, la inmortalidad, la fuerza, la agilidad y velocidad... en tu caso te liberaría de la esclavitud, pero la eternidad es dura, solitaria. - Confesó Volpina, con una nota de pena en su voz, muy baja. - Desearía no haber cambiado.

Tu ¿eras humana? - Preguntó sorprendido el chico.

Si, alguna vez lo fui. - Contestó la vampiresa, mirándolo a los ojos. - Estaba enamorada, como me parece que tu lo estás, y no estoy segura de si alguna vez tuve opción, como tampoco sé sé si tu la tienes. Lo siento mucho, Adrien, si te hubiera rescatado antes, todo esto se habría evitado.

Volvió a mirar a Hawk Moth y su rostro se contrajo de ira.

Te habría salvado de no ser por él. - Murmuró con los dientes apretados.

Recuerda que prometiste no lastimarlo. - Le dijo el rubio, muy asustado por la furia de la vampiresa.

Si, si, lo recuerdo. - Asintió la mujer de mala gana. - Creo que voy a acercarme ahora que está distraído. Vete. Lo digo en serio. Busca a tu padre y vete tan lejos como puedas. No mires atrás. Si puedes, cambia de identidad. Desaparece.

Adrien asintió. Pero no pensaba irse, al contrario, su mente seguía repasando lo que Volpina le había dicho. ¡Podía convertirse en vampiro! Había creído tantas mentiras acerca de ellos, que ya no sabía si era o no posible, pero si una vampiresa lo decía y afirmaba haber sido humana, era una opción muy interesante que exploraría cuando todo esto acabara.

No quería alejarse de Ladybug y, si era honesto consigo mismo, tenía miedo de que su Lady desapareciera sin dejar rastro cuando todo terminara.

Escondimos el dinero está debajo de aquella fila de asientos. - Le indicó a la mujer. Ella miró hacia donde le indicaba y asintió.

Entendido. Adiós y buena suerte. - Le dijo Volpina antes de dejarlo para integrarse a la batalla.

La mente de Adrien era un remolino. Hacía mucho que admiraba a su Lady desde lejos, pero ahora que había tenido la oportunidad de conocerla, se había enamorado de ella. De la dulce Marinette y de la valerosa Ladybug. Por eso la había presionado para que lo mordiera una tercera vez. Quería estar con ella, quería tener tiempo para conocerla mejor, para conquistarla.

Se había sentido muy feliz al enterarse de su identidad de civil. Pero... no estaba seguro de gustarle. Sabía que ella lo odiaba cuando lo había secuestrado, pero esperaba haber cambiado la opinión que la chica tenía de él durante el tiempo que habían pasado juntos. Sin embargo, tampoco la había tratado muy bien antes, recordaba un par de incidentes bastante malos y quería otra oportunidad para que ella lo viera como era realmente. Suspiraba con la idea de salir con ella, hacer cosas normales, como una pareja.

Ahora, gracias a Volpina, soñaba con la eternidad a su lado, y la idea le gustaba muchísimo.

Sacudió la cabeza. Ahora no era el momento de ponerse romántico. Tenía que asegurarse de que su Lady estuviera bien.