¿Es todo lo que tienes? Eres un cobarde Gabriel, escondiéndote tras tus pequeños akumas y mintiéndole a todo París, fingiendo ayudarlos mientras les robas, no comprendo como no te da vergüenza. - Dijo Ladybug.

Di lo que quieras, niña, pero he ganado. - Contestó Hawk Moth, con su típica sonrisa perversa. - Tu pequeña presa ha escapado. - Y señaló el lugar donde Adrien había estado atado, ahora vacío. Por una vez estaba satisfecho con el trabajo de los cazarrecompensas. Les había ordenado que se enfocaran en rescatar a su hijo y lo llevaran a un lugar seguro. Ya se había dado cuenta de lo inútiles que eran para pelear contra Ladybug, pero por lo menos podían encargarse de poner a Adrien a salvo.

La chica palideció. Había estado tan enfocada en las mariposas y en obtener que Hawk Moth cometiera algún error y se inculpara, que no había notado el momento en el que Adrien había desaparecido.

Ahora me encargaré de ti y te arrepentirás de haberte cruzado en mi camino. - Dijo Hawk Moth.

A una señal de él, el estadio se inundó de mariposas, revoloteando y esparciéndose por todas partes. Era casi imposible moverse sin tocarlas, y las que estaban más cerca de ella se posaron sobre su traje y explotaron. Logró saltar lejos de ellas antes de que explotaran, pero accidentalmente chocó contra una con su hombro izquierdo. El dolor la sacudió, pero no perdió tiempo y comenzó a utilizar su yoyo para crear un escudo y esperar a que su herida se cerrara.

Jajajaja, me pregunto cuanto tiempo podrás resistir a mis akumas, ya no tienes nada por qué luchar. - Rio perversamente Hawk Moth. - Estás perdida, Ladybug.

Y la verdad es que estaba asustada. No podía seguir huyendo por siempre. Además, ¿dónde estaba Adrien? ¿Qué haría si él estaba en peligro?

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Volpina se había separado de Adrien y saltó a lo alto de la pared para tener una mejor vista de la pelea. Ladybug parecía estar bastante ocupada con el Mariposón, como había dado por llamarlo despectivamente. Pero los cazarrecompensas por fin habían llegado. Por un momento consideró ignorarlos, pero se dio cuenta de que serían una molestia si los dejaba continuar, así que decidió encargarse de ellos primero.

Años de práctica le permitieron recorrer todo el estadio, noqueando a los cazarrecompensas tan silenciosamente que nadie se enteró de su presencia. Cuando estuvo convencida de que los había derrotado a todos, volvió a mirar el interior del estadio, para encontrarlo saturado de mariposas.

¡Diablos! Debí tomar el dinero primero. - Se recriminó. - Así podría irme. - Realmente no tenía ganas de abrirse paso en ese campo minado para ayudar a Ladybug, pero el dinero también estaba allí. - Ahora tendré que encontrar como recuperarlo... y no hay manera de hacerlo con discreción.

Podía ver que la pequeña vampiresa estaba teniendo problemas para mantenerse a salvo. En general no se consideraba el tipo de persona que ayudaba desinteresadamente, pero sentía que tenía que hacer algo para que su conciencia estuviera tranquila por tomar el dinero. Así pues, se decidió a crear una distracción que pudiera darle una ventaja a Ladybug y luego se iría.

Mirando hacia uno de los cazarrecompensas que yacía en el suelo, registró entre sus armas y encontró una red, lo suficientemente grande y resistente para utilizarla. Creando un plan deprisa, saltó y la arrojó con fuerza para que creara una explosión justo a un lado de donde estaba escondido su dinero. Sin esperar, utilizó su agilidad para recuperarlo y salir antes de que las mariposas volvieran a cerrar el espacio.

Justo como lo había pensado, Hawk Moth no esperaba ser atacado de esa forma, y se había volteado, dándole a Ladybug la oportunidad para abrirse paso hacia él y arrancarle la máscara.

En un primer momento, Volpina sólo lo vio por el rabillo del ojo, ya que estaba poniendo toda su atención en salir del estadio, pero, una vez parada sobre lo alto, lo miró directamente. Y lo entendió todo.

Por qué Adrien no quería hacerle daño. La razón de que no estuviera presente en la reunión de cazarrecompensas cuando ella había analizado a todos sus competidores. El si había estado allí. Porque Hawk Moth era Gabriel Agreste.

La furia hirvió en su sangre, mientras apretaba la bolsa de dinero. En un impulso, tomó una ballesta de otro cazador y apuntó directamente al pecho del hombre. Sus dedos ardían por dispararle, pero Ladybug se atravesó en su camino, y bloqueó el tiro.

Lila respiró varias veces, y bajó la ballesta. Estaba demasiado molesta, y sabía por experiencia que actuar así no llevaba al mejor resultado. Seguiría sus propios consejos y esperaría a tener la cabeza fría antes de tomar venganza.

El rostro sorprendido y furioso de Gabriel las miraba por turnos.

¡Te tengo! - Exclamó Ladybug. - Hay cámaras por todas partes, ahora todos conocerán tu verdadera identidad. - Le dijo.

¡Niña tonta! Tu y tu amiga no saldrán de aquí con vida para poder mostrárselo a nadie. - Gritó ferozmente Gabriel, mientras se rodeaba de una barrera de mariposas y comenzaba a retroceder.

Ladybug también trataba de escabullirse, pero no era una tarea sencilla, una marea de mariposas le cerraban el paso, conduciéndola al centro de la pista.

Sin que nadie lo notara, Adrien se había arrastrado hacia la parte baja del estadio, tratando de encontrar una salida para la chica.

Sabía que ya habían conseguido grabar la prueba de que su padre era Hawk Moth, así que ahora sólo necesitaban salir de ahí. Volpina seguía esquivando mariposas que trataban de empujarla al interior del estadio, pero ella era mucho más rápida y eficiente.

Volaré el estadio completo y ni siquiera un vampiro podrá sobrevivir. - Dijo Hawk Moth, revelando su plan.

Sabía que estaban aliadas en esto, par de monstruos. - Les dijo, mirando a Volpina y luego a ella. - Después de todo, tiene sentido que los inmundos chupasangre estén unidos. Espero que ardan en el infierno juntas.

A pesar de los esfuerzos de Volpina, las mariposas la encerraron en una burbuja, atrapándola.

Eres tan monstruo como nosotras, y espero que tengas lo que mereces. - Dijo Volpina, retrocediendo hacia el estadio para evitar ser alcanzada por las mariposas.

No caeré en la misma trampa dos veces. Me alegra haberme alimentado bien. - Se dijo Volpina, y sacó los dos abanicos que había preparado para ese momento. Utilizando su velocidad, creó un remolino que dispersó a las mariposas y la liberó. Pero Ladybug no tuvo tanta suerte.

En el momento en el que Gabriel alcanzó la salida del estadio, las mariposas comenzaron a chocar unas con otras, creando una ola explosiva.

¡Sal de ahí! - Gritó Volpina, preocupada.

Muy tarde. - Alcanzó a escuchar que Gabriel reía enmedio de las explosiones.

Ladybug corría, tratando de alejarse de las explosiones con ayuda de su yoyo, había logrado llegar hacia las filas de asientos y buscaba una salida cuando una mano la jaló y la empujó hacia abajo de las bancas y un cuerpo la protegió.

¡No! - Gritó Volpina, cuando la ola explosiva barrió el lugar donde la pequeña vampiresa estaba. La fuerza de las explosiones destruyó todo a su paso, pero ella lo había visto. Adrien no se había ido.

Una risa perversa llenó el silencio posterior.

¡Gané! Ahora todo París es mío. - Dijo Gabriel, reagrupando a sus mariposas y preparándose para atacar a Volpina. - Y en cuanto a ti, traidora, vete antes de que decida terminar contigo también.

Pero la mujer estaba pálida, mirando hacia el estadio destruido, sin articular palabra. En un segundo, saltó hacia la nube de polvo que se levantaba bloqueando la visibilidad y desapareció.

¡Ladybug! ¡Adrien! - Llamó desesperada Volpina, buscándolos.

Entre los escombros, Ladybug se incorporó, desorientada y herida, tratando de entender que le había pasado. Casi no podía ver entre tanto polvo, pero se le heló la sangre cuando distinguió un mechón de cabello rubio del chico que estaba sobre ella. El la había protegido con su cuerpo, y estaba muy malherido.

¡Adrien! - Gritó, horrorizada, mientras Volpina los alcanzó.

E-¿estás bien, Milady? - Susurró el chico, apenas respirando.

Afortunadamente los asientos habían caído sobre ellos y habían evitado la mayor parte de las explosiones, pero aún así, al ser humano, se estaba desangrando por las múltiples heridas.

No, oh, no, Adrien - Ladybug lo había depositado sobre el suelo y examinaba sus heridas. - ¿Por qué lo hiciste? - Sus ojos se llenaban de lágrimas.

L-lo siento, Milady, creo que no estaba pensando, sólo tenía que protegerte. - dijo el chico, sonriendo débilmente a pesar del dolor. - Por favor, no llores.

No digas nada, tengo que llevarte a un hospital. - Dijo Ladybug.

No lo muevas. - Dijo Volpina, que se había arrodillado junto a ellos. - Está demasiado herido, no sobrevivirá.

N-no, ¡no puede ser! debe haber algo para salvarlo, por favor... - Le pidió desesperada Ladybug.

Volpina negó lentamente con la cabeza, haciendo que Ladybug rompiera a llorar desconsoladamente.

Adrien levantó una mano y acarició el rostro de Marinette.

Me hubiera gustado pasar mas tiempo contigo, conocernos más... quería ungh... invitarte a una cita cuando todo esto terminara. - Confesó Adrien.

Ladybug sostuvo su mano, mientras lloraba y sus ojos se tornaron rojos. Volpina había volteado hacia otro lado, para darles un último momento para despedirse, pero inhaló abruptamente cuando vio el cambio de la chica. La tomó de los hombros y le examinó los ojos.

Tus ojos son rojos. - Dijo Lila, sin poderlo creer.

¿Qué? ¿Rojos? Que raro, nunca me había pasado, pero a mis padres les ocurre a menudo. - Dijo Marinette, sacudiéndose a Volpina y volviendo a ver al rubio. Lo único que le preocupaba era que no había nada que pudiera hacer para salvarlo, y realmente no entendía que importancia tenía el que sus ojos cambiaran de color.

Yo no puedo ayudarlo... pero hay una forma... - Lila se detuvo un momento, como si necesitara reunir valor para pronunciar las siguientes palabras. - Puedes convertirlo. - Dijo al fin. - Si él está de acuerdo.

¿Convertirlo? Eso está prohibido... pero lo haré. Adrien ¿aceptarías convertirte en un vampiro? - Marinette le preguntó al rubio, suplicándole con sus ojos rojos para que no la rechazara, para que no la viera como un monstruo.

Adrien asintió débilmente y cerró los ojos, quedándose sin fuerzas.

¡Pronto! Se debilita demasiado y debe beber suficiente sangre para hacer el cambio. - Le ordenó Volpina.

Ladybug mordió su muñeca y dejó que su sangre escurriera en la boca de Adrien, rogando que la transformación funcionara correctamente. Había escuchado que algunos humanos rechazaban la conversión y morían, y ella no podría soportarlo. Al cabo de unos segundos, él comenzó a beber.

La nube de humo por las explosiones se había comenzado a dispersar y fue entonces cuando Gabriel se dio cuenta de lo que había sucedido.

¡Adrien! - Gritó, cuando por fin pudo moverse después de haberse congelado al ver el cuerpo ensangrentado de su hijo, rodeado por las dos vampiresas.

Yo me encargo. - Dijo Volpina, levantándose y protegiendo a los muchachos. - Quédate con él y asegúrate de que sobreviva.

Quedaban pocas mariposas para proteger a Gabriel, pero su desesperación lo hacía imprudente y letal.

Comenzó a atacar a Volpina, que lo había alcanzado y le impedía acercarse.

¡Las mataré! ¡Las mataré a las dos por lo que le han hecho a mi hijo! - Gritaba el hombre.

Tu hijo está muriendo. - Le susurró Volpina. - Su única esperanza es volverse un monstruo, como nosotros... y tu lo has hecho.

¡Nunca lo permitiré! - Gabriel lanzó ola tras ola de mariposas hasta que se abrió camino hacia Ladybug. Ella parecía estar exhausta a un lado de un Adrien extremadamente pálido.

Ladybug ¡cuidado! - La previno Volpina, cuando se dio cuenta del plan de Gabriel.

A pesar de estar debilitada por la pérdida de sangre, Marinette se levantó y enfrentó a Gabriel, impidiéndole acercarse a Adrien. Volpina continuaba luchando por deshacerse de las mariposas, que ya casi se terminaban.

¡Te mataré! - Exclamó Gabriel, apuntándole a Ladybug directamente con una ballesta que traía preparada.

Detente, Gabriel, ¿es que no te das cuenta que ya has perdido? Toda esta pelea ha lastimado a mucha gente inocente, y acepto que también es mi culpa, pero ya no tiene sentido continuar. Tengo las pruebas de que eres Hawk Moth, he grabado todo lo sucedido en el interior del estadio desde el principio. - Dijo Ladybug, moviéndose alrededor de Gabriel para impedir que tuviera un blanco fijo, pero se sentía muy débil. No estaba segura de poder esquivar una flecha. - Ahora lo importante es salvar a Adrien.

¡No menciones el nombre de mi hijo tan a la ligera! Primero te mataré y luego encontraré la forma de salvarlo. - Afirmó Gabriel.

Mientras tanto, Volpina por fin había logrado hacer explotar a las últimas mariposas y se acercó a ellos con la calma de la inmortalidad.

Ahora estás siendo ridículo. - Le dijo al hombre. - Ningún humano puede sobrevivir a esas heridas, y lo sabes bien. Tus preciosos akumas mataron a tu hijo como un daño colateral. Acéptalo y supéralo. Su única esperanza de sobrevivir es ella, porque definitivamente yo no lo salvaré. Nada personal, cariño, sólo mis políticas personales.

¡Todo es su culpa! El estaría a salvo si ustedes no existieran, par de monstruos. - Gruñó Gabriel, ahora acorralado por las dos vampiresas.

Tal vez sea cierto, pero existimos, y tus acciones han influido en este escenario tanto como las nuestras. - Finalizó Volpina, tratando de razonar con el hombre, pero Gabriel estaba cegado por la ira, y, notando lo debilitada que estaba Ladybug, se giró y le disparó una sucesión de flechas.

La chica trató de esquivarlas, pero no tenía la fuerza para moverse con la suficiente agilidad, y tropezó, perdiendo valiosos instantes. Las flechas iban directo hacia ella.

88888888888888888888888888

Hola! Feliz 14 de Febrero! Ok, ya falta poco para finalizar la historia, estoy muy contenta. :D