Aviso de Alfax (IMPORTANTE): Este capítulo está plagado de spoilers, a medida que lo leáis sabréis por qué.

Contiene información de "Ocarina of Time", "Majora´s Mask", "A Link to the Past" y "Link´s Awekening".

Además contiene ligeres referencias de "The Wind Waker" y "Spirit Tracks", además de por supuesto, por si alguno no se ha dado cuenta, esto es un fic basado en "Twilight Princess".

También está plagado de teorías (conspirativas) y de invenciones mías que he tenid oque hacer para darle un sentido a esta historia.

Y quiero aclarar un error que cometí en un capítulo del fic, del que a lo mejor muchos no se han dado cuenta. Se trata de la época en la que suceden los hechos en Ocarina of Time. En un capítulo anterior, "Sucesos Inesperados", estuve cambiando ese tiempo entre 1000 y 900 años, pero lo he cambiado a 800 para que quede acorde con los años de este capítulo. Todo esto es debido a que así me resulta más fácil dividir el tiempo en este fic...

¡Ah, y les advierto que este capítulo es larguísimo! ¡E incluso a mí se me hizo horrible leerlo, más escribirlo!

Pero quién haya llegado hasta aquí sin saber cuál es mi estilo al escribir, no sé que hace aquí...

¡Disfruten!

XOXOXOXOXOXOXO

17. A Link to the Past

Habían pasado varios días desde que se había convertido en "vagabundo". Las cosas no habían cambiado demasiado, a excepción de que la gente le miraba con cierto desprecio y miedo, más de lo normal, dado que la noticia de que era verdaderamente un lobo se había extendido rápidamente. Incluso, algunos lo habían ahuyentado literalmente "a patadas", cuando se acercó a ciertas personas o a los puestos de los mercados en busca de comida.

Link se sentía ahora más incómodo que nunca, todo por culpa de aquel estúpido desliz que hizo que mordiera a ese "principito". De lo único que se alegraba, era que por fin los síntomas de su "enfermedad" habían desaparecido…la temporada de apareamiento había concluido.

Pero ahora no se encontraba en la ciudad, porque había decidido ir al Lago Hylia, ahora que no estaba obligado a quedarse en el castillo o dentro de los muros de su ciudadela. Llegó allí cuando comenzaba a anochecer, tras una larga caminata desde la Ciudadela, en medio de un precioso atardecer que teñía con sus colores las aguas del lago. Fue recorriéndose el cráter donde se asentaban sus aguas, mientras observaba la inmensidad de aquel lugar. Estuvo un tiempo andando cerca de su orilla, pero después subió a un lugar más elevado para contemplar el paisaje. Se quedó observando desde un saliente, junto a una de esas extrañas Piedras del Aullido. Desde allí podía ver claramente el lago, la entrada a la Fuente de Lanayru y el imponente Puente de Hylia. También veía a algunos Zoras, normalmente cerca de donde se encontraba la entrada al Templo del Agua, a bastante profundidad. Además, veía desde allí los negocios de los hermanos gitanos Tobías y Jeremías, y también la posada de aquella adorable pareja de ancianos, donde se había hospedado con Zelda cuando vinieron de visita al lago.

Suspiró…por alguna extraña razón, recordar aquello cuando era todavía un hombre, le producía una extraña sensación. Y era así con todo, cualquier recuerdo que le implicara a ella, a la Princesa, le hacía sentir igual. No sabía exactamente el motivo, ya que suponía que todo aquello debería haber desaparecido desde que terminó la época de celo, pero aún seguía ensimismado de un modo u otro en ella o con recuerdos como cuando la trajo al lago.

En fin, quizás debiera esperar un poco más a que desapareciesen todos los resquicios hormonales que le pudieran haber quedado de la "estación del amor" de los lobos...

Eran muchas las dudas que rondaban por la mente del muchacho, mientras observaba aquel hermoso paisaje. Pero de pronto, ocurrió algo extraño…

Sintió la presencia de alguien detrás de él, así de repente. Su cuerpo se tensó, preparándose para un posible ataque en caso de necesidad. Se dio la vuelta rápidamente, poniéndose a la defensiva. Sin embargo, lo que vio hizo que se quedara enormemente impactado…

Frente a él, se encontraba un lobo dorado, el mismo que le había enseñado las Técnicas Especiales del Arte de la Espada. ¿Qué hacía allí? Habría jurado que había pasado al "otro lado" tras transmitirle aquellas técnicas, pero verlo ahí demostraba que aún no se había marchado.

Y como era de esperar, sin mediar palabra, aquel lobo saltó sorpresivamente sobre Link, haciendo que por unos instantes todo se quedara en blanco…

XOXOXOXOXOXOXO

Se despertó, y enseguida reconoció el lugar donde se encontraba. Allí era donde se había pasado horas practicando con la espada, junto a aquel fantasma que aparecía en su mundo como un lobo dorado y que en este descubría su verdadera forma, la de un guerrero espectral.

Nunca había penetrado en aquel extraño mundo siendo un lobo, puesto que su "maestro" siempre había insistido en que se apareciese ante él portando su espada, o lo que es lo mismo, en su forma hyliana. Claro que para llamarlo, antes tendría que haber recitado mediante aullidos las misteriosas melodías que escuchaba tenuemente al acercarse a las Piedras del Aullido. Pero eso era lo que menos le importaba en ese momento… ¿Por qué lo había arrastrado hasta allí?

-No temas, no han de preocuparte los motivos por los cuales te he traído hoy aquí…-le habló una voz solemne detrás suya.

Link se volteó y vio al lobo dorado, que al aullar, se transformó en aquel guerrero fantasmal.

-¿Por qué me has traído hasta aquí? –le preguntó Link, dado que sabía que él sí podía entenderle- ¿No se supone que deberías haber cruzado ya al "más allá"?

-Cierto, mas imposible me ha sido realizar lo que en su tiempo dije…-le contestó el espectro.

-Entonces… ¿Qué hago aquí? –le volvió a preguntar Link.

El guerrero se sentó en el suelo, algo que desconcertó a Link.

-Ven, acércate…-le indicó con un gesto.

Link se acercó un tanto dudoso y se colocó finalmente a su lado. Este puso una mano sobre la cabeza de Link y comenzó a acariciarlo amistosamente. Y de pronto, una cegadora luz envolvió el cuerpo del espectro, haciendo que Link retrocediera. Cuando la vista del lobo volvió a la normalidad, se quedó paralizado y horrorizado…

Frente a él estaba… ¡¿Él mismo? ¡¿Cómo era posible? Sus mismos ropajes verdes, su mismo aspecto…

-Me parece que esto te ha impactado bastante…-le habló tranquilo, como si le hiciera gracia aquello.

Link se asustó aún más cuando lo oyó hablar de nuevo. La voz de aquel espectro había pasado de ser grave y solemne, a ser muy parecida a la suya. Además, se dio cuenta de que su lenguaje había pasado de ser culto y respetuoso, a ser más cordial y amistoso.

-¡¿Qui-quién eres? ¡¿Por qué eres igual a mí? –le preguntó temeroso, con las orejas hacia atrás y el cuerpo tenso.

-¿Igual a ti? ¡Qué insulto! ¡Pensé que era más apuesto! ¡Ja, ja, ja! –se burló, aumentando las dudas en Link.

-Si esto es un truco, quiero que dejes de atormentarme con esa ilusión…-le pidió, aquello le sobrecogía enormemente.

-No es una ilusión, te estoy revelando mi verdadera forma…-le habló franco, parecía decirlo en serio.

-¡Claro! ¡Es tan normal que me esté viendo a mí mismo! –exclamó irónico- ¡Lo que faltaría es que te llamases exactamente como yo!

-Pues…-vacilaba al hablar- No vas mal encaminado…

-¡¿Cómo? –aquello hizo que retrocediera aún más espantado.

-Mi nombre…-hizo una pausa antes de seguir- Es Link, soy el Héroe del Tiempo. –le dijo con gran orgullo.

Link se desplomó sobre el suelo, era demasiado para él…

-Esto no puede ser…-se repetía a sí mismo en bajo mientras movía repetitivamente la cabeza- No es verdad, es sólo un sueño, un sueño…

-Sueño me va a dar a mí como no dejes de hacer imbecilidades…-le dijo con hastío-¡Despierta! ¿Cómo vas a entender la situación si no dejas que por lo menos me explique?

-¡¿Te parece normal esto? ¡¿Eh? ¡¿Cómo quieres que asimile que existe otro "yo"? –le gruñó enfadado, debido a las gran confusión que sentía.

-¡Tranquilízate! –le pidió, al ver lo alterado que estaba- En todo caso, tú serías mi copia… ¡Ja, ja, ja! –volvió a reírse.

-¿Y eso? ¿Por qué? –le preguntó dudoso, ladeando la cabeza.

-¿Acaso nunca escuchaste las referencias sobre un héroe del pasado, cuando los Espíritus de la Luz te explicaron que eras el "héroe elegido por las Diosas"? –le contestó con una pregunta.

-Sí, pero…-aquello le había dejado dudando aún más- ¿Eras tú?

-¡No! ¡Te enseñé mis técnicas especiales sobre el manejo de la espada y te hablaba sobre el coraje y lo que significaba ser un héroe, sólo por afición! –le habló molesto y con ironía.

-Qué susceptible…-murmuró- Te prefería en tu faceta de honorable y disciplinado guerrero…

-¡Oh, perdonadme por mi vulgar lenguaje hacia vuestra persona! –se burló haciéndole una ligera reverencia, mientras estaba sentado- Pensé que así nuestros entrenamientos se harían más amenos, disculpadme de nuevo por mi error. Podría haberos hablado en el refinado idioma, ahora extinto, del hyliano antiguo. Mas temo que vos no atesoráis conocimientos de una lengua así, por lo que consideré oportuno hablaros como más cómodo os sintierais, noble bestia de pasado guerrero…

-Ja, ja…-no necesitaba que hiciera eso- ¿Y por qué me enseñaste esas técnicas?

-Lo hice, porque pensé que con eso mi alma estaría por fin en paz…que al ayudar a "otro" héroe, corregiría mis errores…-suspiró desanimado.

-¿Qué clase de errores? –le preguntó el lobo, mientras se acercaba a él y finalmente se sentaba a su lado, con intención de escucharle.

-No importa…-suspiró de nuevo- Pero sabes, tú y yo nos parecemos mucho…-le dijo mientras le acariciaba la cabeza amistosamente.

-¿En qué? –le preguntó confuso.

-En mucho más de lo que crees…-hizo una pausa- Por ejemplo, ambos fuimos criados en un pequeño lugar apartado, rodeado por el bosque. Tú en Ordon, yo en los Bosques Perdidos…

-¿En los Bosques Perdidos? ¿Y qué hacías allí? Esa es la zona más profunda de los Bosques de Farone y ni siquiera yo me he adentrado del todo en ellos. Bueno, nadie lo ha hecho, ese bosque es enorme…

-Bueno, acabé allí por casualidad, al igual que tú en Ordon…por una tragedia familiar.

-Ah…-se quedó callado- Así que tú tampoco conociste a tus padres…-le dijo con gran empatía.

-Eh…-parecía dudoso al responder- No, lo único que sé es que mi madre llegó hasta allí mientras huía de los horrores de la guerra, la Guerra Civil de Hyrule...

-¿La Guerra Civil de Hyrule? Pero eso fue…-comenzó a calcular- ¡Hace al menos ochocientos años! ¡¿Tú eres de esa época? –exclamó sorprendido.

-Sí… ¡Pero estoy hecho un zagal! ¿Eh? ¡Ja, ja, ja! –se rió de sí mismo.

-Increíble…-estaba asombrado- Pero… ¿Cómo pudiste sobrevivir en los bosques si eras tan pequeño?

-¿Recuerdas el primer templo al que entraste? Ese lugar, el Templo del Bosque, está construido en lo que queda del Gran Árbol Deku…-habló decaído.

-¿Quién era el Árbol Deku? –le preguntó curioso el lobo.

-Nada menos que el guardián de esos bosques, a los que tú llamas Bosques de Farone, además del protector de la raza Kokiri y de una de las Piedras Espirituales.

-¡Espera un poco! –le frenó para que le aclarara unas dudas- ¿Quiénes son los Kokiri? ¿Y qué es un Piedra Espiritual?

-Paso a paso, amigo…-le tranquilizó- Al igual que tú, yo me sentía acomplejado al criarme con una raza que no era la mía. Tú te sentías mal por tus orejas y por la Trifuerza que llevabas grabada en la mano. Yo me sentía mal por no poseer un hada…

-¿Un hada? –ahora sí que no entendía nada.

-Me explico…-se aclaró la garganta- El Gran Árbol Deku me acogió cuando mi madre llegó conmigo al bosque y murió, cuando apenas era un bebé. Me crió entre los Kokiri como si fuera uno más de ellos, en una parte del bosque a la que conocíamos como Bosque Kokiri. Los Kokiri eran niños que nunca crecían y a los que siempre les acompañaba un hada guardián. Yo me sentía fatal por no tener un hada y además no sabía el motivo. Eso le sirvió a un Kokiri en particular, Mido, que se consideraba el "jefe" de todos los Kokiri, aunque no era más que un abusón con todos los niños de la aldea y especialmente conmigo.

-Vaya, tuvo que ser difícil…

-No exactamente, porque aparte de eso, y al igual que tú, también tenía una gran amiga a la que le tenía gran aprecio, e incluso he de admitir que me gustaba…se llamaba Saria.

-¡Qué coincidencia! ¡Sigue contando! –pidió ansioso, como mostraba su cola.

-¿Sabes que tus ropajes verdes provienen de la raza Kokiri? Allí era costumbre que nos vistiéramos completamente de verde, aunque la versión adulta no sé quién la fabricó.-comenzó a reírse- ¡Ja, ja, ja! ¡Tú heredaste mis ropas, que te fueron transferidas gracias a los Espíritus de la Luz!

-¡¿En serio? –exclamó- Espera un momento… ¿Cómo que no sabes quién hizo la talla adulta? ¿Es que un día te dormiste y despertaste con esa ropa ya puesta? –no lo decía en serio, pero no sabía hasta que punto era cierto aquello.

-Pues aunque no te lo creas, fue exactamente así…-le habló sinceramente.

-¿Cómo? No lo entiendo…

-Es normal que no lo entiendas, ¡A mí me costó años hacerlo por completo! Y creo que aún hoy, me siguen quedando secuelas de lo que me ocurrió…

-¿A qué te refieres?

-¿No creerás que me convertí en leyenda sin más, no? Te hablo de que, al igual que tú, también tuve mis aventuras y mi propia historia como héroe...

-¿Y cómo comenzó todo? –estaba expectante, a la espera de oír su historia.

-¿Recuerdas cuando te dije que me sentía acomplejado por no tener un hada? Pues bien, precisamente el día que comenzó mi aventura, la conocí a ella…a Navi…-habló con mucha nostalgia.

-Tuvo que alegrarte bastante el que por fin consiguieras una, ¿Verdad? –le preguntó.

-Pues…nuestro encuentro no fue precisamente como yo esperaba…-habló algo incómodo, rascándose el cabello- Mejor te muestro lo que sucedió…

Para el asombro del lobo, el otro Link pasó la mano por el aire y provocó una alteración en el espacio por la cual se mostraba lo que ocurrió ese día, como si estuviera proyectando sus propios recuerdos hacia afuera...

XOXOXOXOXOXOXO

"Un niño dormía en una cama, apenas había amanecido, en una modesta casa construida sobre un árbol. Al parecer, no parecía estar soñando algo agradable, dado que se movía constantemente sobre la cama.

De pronto, una pequeña bola luminosa azul, un hada, entró en la casa y se quedó unos instantes observando al muchacho. Hasta que…

-¡Hola, Link! ¡Despierta! ¡El Gran Árbol Deku quiere hablar contigo! ¡Link, arriba! –le gritó para despertarlo y esperó unos instantes más, pero no aguantó- ¡Heeeyy! ¡Vamos! ¿El destino de Hyrule depende de un chico tan holgazán? ¡Por las Diosas! ¡Levántate de una vez! –chilló histérica la pequeña hada, que para su tamaño tenía un gran carácter, mientras revoloteaba alrededor del muchacho e incluso saltaba sobre él- ¡¿Con que esas tenemos, eh? ¡Te vas a levantar sí o sí! –y le empujó con todas sus fuerzas, echando al muchacho de la cama.

-¡Aaaaahhh! –gritó el niño al caer al suelo, por aquel despertar tan brusco.

-¡Al fin te levantaste! –clamó aliviada el hada- ¡Soy Navi, el Hada! ¡El Gran Árbol Deku desea que sea tu compañera desde ahora! ¡Encantada de conocerte! ¡Aunque seas tan vago! –se presentó- En fin, ¡El Gran Árbol Deku te ha convocado! ¡Así que vámonos, no hay que hacerle esperar! –apenas el chico se había vuelto a subir a la cama y ya estaba de nuevo esa hada impaciente dándole órdenes, e incluso tirando de su camisa para que la siguiera.

El niño no comprendía demasiado bien la situación, aún necesitaba despejarse y asimilarlo todo, pero aún así asintió."

XOXOXOXOXOXOXO

-Menudo encuentro más accidentado…-comentó al desaparecer la imagen- Un momento… ¡¿Cómo has hecho eso, lo que acabas de mostrarme? –le preguntó al darse cuenta de aquello.

-Es simple, al ser un espíritu, poseo poderes que tú nunca serías capaz de comprender. Lo malo, es que sólo puedo usar la mayoría de estos poderes en este sitio…-le explicó mirando a su alrededor.

-¿Aquí? –el lobo se quedó también observando el lugar- Es cierto, nunca te he preguntado qué lugar es este. Siempre que me traías aquí pasábamos horas practicando con la espada… ¡Y luego Midna se enfadaba conmigo por desaparecer así de repente! ¡Ja, ja, ja! –recordó feliz, riendo caninamente.

-¡Y hablando de esa Midna! ¿Ves otra cosa en la que nos parecemos? Ambos tuvimos una amiga un tanto loca que nos acompañó en nuestro viaje.

-¡Ya me había dado cuenta! –sonrió- Pero volviendo al tema, lo extraño de todo esto es que cuando volvía a mi mundo parecía que habían pasado sólo unos minutos…

-Eso es porque en este lugar el tiempo fluye de una manera diferente…-hizo una pausa- ¡Bienvenido al Reino Sagrado! –clamó levantando los brazos.

Link se quedó viendo el lugar con más detenimiento. Era como un mundo de ensueño, cubierto por una niebla fantasmal. Y si mirabas bien, a lo lejos aparecían espejismos de lugares que existían realmente en Hyrule, como el Patíbulo del Desierto, el Pico Nevado o el Castillo de Hyrule.

-El Reino Sagrado…-se quedó pensando- Creo que lo he oído nombrar en alguna parte…

-¡Por supuesto, idiota! ¡¿Cómo no vas a conocerlo? –le gritó alterado al ver lo despistado que era- ¡¿No fue el Espíritu de la Luz Lanayru quién te habló sobre la Trifuerza, la Guerra Civil de Hyrule y de la formación de la Sombra Fundida? ¡Espabila, fue después de que reunieras todo el Rocío de Luz de su región! Y mira que te costó días hacerlo…

-Eh, bueno sí…-agachó las orejas, debido a su torpeza.

-Además, también lo has oído de boca de Zelda, durante sus clases o por su afición a las leyendas…-le recordó de nuevo.

-¡Espera un momento! ¡¿Cómo sabes todo eso? ¿Es que acaso puedes leerme la mente?

-Pues sí, puedo saber todo lo que has vivido y lo que piensas…-de pronto, se le dibujó una sonrisilla en la cabeza- Absolutamente todo, incluso las cosas personales y privadas, "pillín"…

-¡Aahh! ¡¿Qué estás mirando? ¡Sal de mi mente ahora mismo! –le gruño enfadado.

-No te preocupes, no me voy asustar...je, je…-se burló- Yo también pasé por mismo por la misma mujer. Bueno, no exactamente, pero es algo que también tenemos en común.

-¿A qué te refieres? –le preguntó confuso.

-¡Je, je! ¡No te me hagas el inocente! –le dijo jugando con el hocico del lobo- Sabes a lo que me refiero… ¿No crees que si existe otro "yo" tuyo, es posible que de la Princesa Zelda también?

-Sé que existía la costumbre de llamar a todas las princesas nacidas en Hyrule, con el nombre de "Zelda". Pero de eso, a haber otra…es demasiado confuso.

-No lo es, para mí no. Ambos sois nuestras reencarnaciones y por eso estabais destinados a lo mismo, a conoceros y a salvar Hyrule.

-¡¿Somos vuestras qué? –exclamó extrañado el animal- ¡¿Cómo va a ser eso posible si estoy hablando contigo ahora mismo?

-¿Por qué crees que Midna era incapaz de verme? Sólo tú puedes hacerlo, porque habito en ti…-le dijo tocándole con un dedo el pecho.

-No tiene sentido, entonces lo que me contó Zelda aquel día no sería cierto…-recordó.

-¡Ah! ¿Te refieres aquel día cuando fue a visitarte a tu cuarto, mientras te recuperabas de aquella horrible diarrea que ella misma te causó, por uno de sus hechizos? ¡Ja, ja, ja! ¡Qué mal lo pasaste! –se burló de su desgracia.

-¡Deja de cotillear en mis recuerdos! –le ordenó mientras ocultaba la cabeza entre sus patas.

-¿Y si mejor vemos lo que ocurrió? Lo siento, es que me encanta hacerlo…-y volvió a hacer lo mismo que cuando proyectó su propio recuerdo.

XOXOXOXOXOXOXO

"Link se encontraba tumbado en la cama de su habitación, desganado y débil. Sobre la mesita de noche, había una bandeja con un plato con restos de arroz y un poco de jamón, dado que no se lo había comido todo. Se sentía fatal, debido a la fuerte diarrea que había tenido esos últimos días y de la que ahora se estaba recuperando.

No fue hasta que oyó a alguien abrir la puerta, cuando se dio cuenta de su presencia. Normalmente, se hubiera dado cuenta mucho antes, de que alguien se acercaba a él, gracias a su desarrollado olfato y oído. Pero debido a su debilidad, incluso esos dos sentidos se habían visto afectados…

-Hola, Link...-le saludó Zelda al entrar- He venido a ver como estabas y a saber si te están cuidando como deberían.

Link le gruñó levemente por lo bajo, dado que por su culpa él estaba así. Pero ni eso podía hacer debido al cansancio.

-Ya sé que estás enfadado conmigo y te repito que lo siento…-se disculpó apenada- Te prometo que la próxima vez, intentaré que mi hechizo no te cause algún efecto secundario.

-"No…esta ha sido la última vez…"-gimió débil- "No esperes a que vuelva a esa cámara a seguir probando encantamientos que no funcionan…"

Zelda sólo oía los gemidos casi agonizantes de su amigo, algo que le preocupó. Revisó curiosa la estantería del cuarto de Link, interesada sobre todo en los libros de la Enciclopedia Mudora.

-Francamente, cuando le dije a Auru que reorganizara tu habitación, hizo un buen trabajo…-comentó mientras observaba la estancia- Es una pena que no hayas tenido la oportunidad de leer aún estos fantásticos libros, como demuestra la ínfima capa de polvo que se ha acumulado sobre ellos…-le dijo mientras pasaba un dedo por uno de ellos- Al igual que tú, hace unas semanas me llegó también la colección completa de ese afamado autor. ¡Fue un regalo por su parte! Son las ventajas que tiene ser una princesa…-divagó mientras abría uno de esos libros- ¡Mira, este es verdaderamente interesante! Se titula "Mitos y leyendas de Hyrule" y este todavía ni lo he ojeado… ¿Qué te parecería si te leyera alguna de estas leyendas? Así no estarías tan aburrido y además aprenderías algo.

A Link le dio igual, tampoco es que tuviera fuerzas para negarse. Ella se sentó a su lado, algo que incomodó al muchacho por algo obvio, pero tampoco es que le disgustara. Zelda comenzó a mirar el índice del libro y encontró uno que le llamó mucho la atención.

-¡Vaya, esta debe estar bien! Es la primera vez que la oigo y seguramente a ti también te llame la atención. Me abstendré de leerte su descripción y demás, e iré directamente a la parte que más te puede interesar. Se titula…"La Leyenda del Lobo Dorado y el Guerrero Fantasmal".

-XOXOX-

"Dicen las gentes que habitan en las vastas provincias hyrulianas, que desde hace siglos un lobo de pelaje áureo recorre los parajes de este hermoso reino.

Según he oído, esta misteriosa bestia, además de bella, es también el espíritu errante de lo que en su día un bravo guerrero que pereció en batalla. Mas sólo muestra esta forma en escasas ocasiones, algunos creen que en realidad son los entes diferentes.

Sin embargo, nadie puede confirmar nada de esto, como ocurre en todas las leyendas. Si bien he escuchado, este ser aparece sólo en las noches de luna llena, cerca de unas extrañas piedras.

Por mis investigaciones y las de otros eruditos, a estas piedras se las define como Piedras del Aullido. Hay varias por todo Hyrule, pero no se sabe exactamente cuántas habrá, por ahora se han documentado cinco, cada una en una región diferente del reino. Tampoco se conoce la relación de estas extrañas piedras con este ser espectral, que por estudios realizados, contienen un componente mágico que hace que resulten indestructibles e imposibles de arrancar de su lugar de origen. Curiosamente, si se intenta esto, desaparecen y vuelven a aparecer en otro lugar, cerca de donde anteriormente estaban situadas.

Un dato curioso es que todas estas piedras muestras claramente grabado en su superficie, el símbolo representativo de los Sheikah, una raza de la que se conoce muy poco. Una de las cosas que se conocen sobre ellos, es que sirvieron a la Familia Real hace muchos siglos y desaparecieron misteriosamente tras la Guerra Civil de Hyrule, a excepción de unos pocos individuos. También se sabe que fabricaban extraños objetos mágicos, de ahí la posible naturaleza misteriosa de estas piedras.

Y como refuerzo a esta teoría, existen documentos que demuestran que hace siglos existían unas piedras de parecidas características a las Piedras del Aullido, las conocidas como Piedras Chismosas. Al igual que las primeramente nombradas, las Piedras Chismosas también tenían grabado el símbolo Sheikah y probablemente sea porque también fueran creadas por esta raza. Actualmente, se desconoce su uso, pero probablemente tengan algo que ver con las Piedras del Aullido. A diferencia de estas, se tiene referencia de diversas fuentes de que existían Piedras Chismosas por todo el Reino de Hyrule, incluso cerca de su capital.

¿Podrían ser las Piedras del Aullido, las últimas Piedras Chismosas que quedan en pie?

¿Y podrían ser las primeras, simples versiones modificadas de las segundas, quizás para un uso diferente?

Está documentado que si se acercaba el oído a una de esas Piedras Chismosas, se podía escuchar un extraño murmullo proveniente de esta. Algunas personas eran capaces de entender estos murmullos…y todos coincidían en que estas piedras, según su ubicación, hablaban sobre temas o hechos relacionados con el lugar donde estuvieran ubicadas estas rocas.

Algo parecido ocurre con las Piedras del Aullido, al acercarse lo suficiente para oírlas. Pero en lugar de susurros, se puede escuchar levemente hermosas melodías. Se ha podido identificar una de ellas, y sorpresivamente, se trata del Himno Real. O más conocida como Nana Real, dado que desde siempre se ha tocado para apaciguar a los jóvenes herederos del trono de Hyrule.

¿Qué relación tendría entonces este espíritu con la Familia Real?

Nadie lo sabe, lo único que sé es que esa noble bestia seguirá vagando por los confines de mi reino, luciendo su pelaje dorado y su estremecedor ojo rojizo, dado que también he oído que ese espectro es tuerto y que espanta a las almas corrompidas por la maldad, con aquel ojo que parece verlo todo. Y si eso no logra hacerlo así, entonces prepárese, si usted es una de esas personas, porque aquella bestia dejará paso a un guerrero de ultratumba dispuesto a poner fin a sus días…

-XOXOX-

-Realmente fascinante…-comentó la princesa al acabar de leer- Por cierto…una vez me hablaste sobre un lobo dorado que se te apareció sorpresivamente varias veces durante tu aventura. ¿Por casualidad no sería ese mismo fantasma? –le preguntó curiosa.

Link se quedó en silencio, era cierto que le había comentado algo de eso. Sin embargo, había llevado el asunto del guerrero fantasmal con mucho secretismo. No sabía que contestar…"

XOXOXOXOXOXOXO

-¡En serio, me encanta! ¡Ojalá inventarán algo con lo que poder ver imágenes o situaciones que hayan pasado, para "grabarlas" para posteridad y que se pudieran ver una y otra vez! ¡Sería muy útil! Aunque creo que crearía adicción…-opinó el "Link" del pasado, recostado en el suelo.

-¿También puedes proyectar otros recuerdos aparte de los tuyos? –le preguntó Link.

-Sólo los tuyos, por algo obvio, y sólo en este lugar.

-Ah… ¿Y qué tienes que decir al respecto, eh? Lo que acabamos de ver, demuestra que has aparecido en más ocasiones además de ante mí. Lo que haría que tu teoría de que "vives" en mí fuera incorrecta…-le argumentó con desconfianza.

-No exactamente, puesto que al fin de al cabo, soy un fantasma. Llevo varios siglos muerto… ¿No crees que antes de que tú nacieras, tendría que vagar por alguna parte? –le explicó razonadamente- Es cierto que algunos me habrán visto a lo largo de todos estos siglos, ¡Pero esa es la función de un fantasma! ¡Aparecerse de repente! ¡Ja, ja, ja! –se lo tomó con humor.

-Visto de esa manera…-su explicación era lógica.

-Todo esto tiene su explicación…y si me sigues, te lo contaré todo. O casi…-le habló, mientras se levantaba- No quiero permanecer más tiempo sentado, me apetece caminar un poco...-de pronto, se volvió a agachar y se acercó a Link- No sé si te será más cómodo así…

Tocó a Link, y al hacerlo, su cuerpo se iluminó. Al desaparecer ese resplandor, Link se quedó maravillado por lo que vio…

-¡No puede ser! ¡Vuelvo a ser un hombre! -exclamó encantado observándose por todas partes.

-¡Chis! –se quejó el otro, chasqueando los dedos molesto- ¡No me gusta! ¡Es como si me estuviera viendo a mí mismo en un espejo! Mejor te quedas en tu forma animal, me será más cómodo…-y volvió a tocar a Link, revirtiendo el proceso.

-¡Devuélveme mi verdadero aspecto! ¡¿Sabes lo que me ha costado recuperarlo para que vayas ahora a robármelo? –le gruñó furioso, mostrándole los dientes.

-¡Ey, tranquilito! ¡Sólo era una ilusión! ¡Yo no puedo romper tu maleficio! –se defendió- ¡Ja, ja, ja! ¡Siento haberte dado falsas esperanzas! –se disculpó divertido.

-¡Eso no se hace! ¡Has sido muy cruel! –se mosqueó como si fuera un niño pequeño.

Después de eso, comenzaron a caminar y al principio hubo un incómodo silencio, mientras observaban el curioso paisaje del Reino Sagrado.

-En fin… ¿Por dónde quieres que empiece? –le preguntó sin ganas.

-Pues por cómo fue tu aventura, me parece que es lo mejor…-le contestó algo incómodo, al ver la actitud que tenía.

-Todo empezó con eso, lo del encuentro con Navi...-comenzó a relatar- Más tarde, después de una pequeña serie de hechos sin importancia y recorrerme el camino hacia el Gran Árbol Deku, este me explicó que necesitaba mi ayuda para romper la maldición que recaía en él. Entré en él y tras recorrerme toda su "anatomía", si es que se le puede llamar, y derrotar al parásito que lo corroía, salí esperando haberle servido de ayuda. Sin embargo, me confesó que ya era demasiado tarde, incluso antes de que entrara en él. Y en su último aliento, me contó la creación de Hyrule y de la Trifuerza, para finalmente entregarme la Esmeralda Kokiri, la Piedra Espiritual del Bosque. Y además, me suplicó que saliera de los bosques, que ese había sido mi destino desde el principio, y que encontrara a la Princesa Zelda, cruzando la pradera para llegar a la capital.-le contó- Después de eso…murió, y su cuerpo aún sigue en el bosque hoy en día, formando parte del Templo del Bosque. Aquello me afectó bastante, sobre todo porque cuando volví a la aldea, me echaron la culpa de la muerte del Árbol Deku. Bueno, sólo uno, el miserable de Mido, pero casi consiguió convencer a los otros. Excepto a Saria, por supuesto, ella siempre confió en mí y me hizo un gran regalo antes de marcharme…una ocarina.-recordó con nostalgia.

-Qué triste… ¿Ese fue tu motivo para iniciar tu viaje? –le preguntó.

-Sí, yo lo comencé por "una llamada de mi destino", así sin más. Mientras, tú lo hiciste porque querías rescatar a Ilia y a los niños de tu aldea. Y todo por el mismo demonio…-habló con desprecio al decir esto último.

-¿Quién?

-Ganondorf…el mismo al que tú te enfrentaste, o casi…-no parecía estar muy seguro de revelarle esa información- Él fue quién hechizó al Árbol Deku, provocándole la muerte… ¡Y todo por conseguir aquella estúpida Piedra Espiritual!

-Vaya…-no debería haber preguntado- ¿Qué querías decir antes con "casi", en lo referido a Ganondorf? –aquello le había dejado dudando.

-Todo a su tiempo…-no parecía querer seguir por ahí- Por dónde iba… ¡Ah, sí! -recordó- Después de pasarme largos días recorriéndome la pradera a pie, que además estaba plagada de peligros, llegué finalmente a la Ciudadela, que en aquel entonces era más pequeña de lo que es hoy en día. ¡Pero aún así seguía siendo enorme! Conseguí infiltrarme en el castillo, esquivando a los guardias…y finalmente me encontré con ella en los jardines…-habló animado al recordar aquello.

-¿Y cómo fue? –preguntó ansioso.

-¡Emocionante! –exclamó- Aunque lamentablemente, al ser ambos unos niños, no fue "excitante" como cuando vosotros os conocisteis…-le dijo mirando con una sonrisilla.

-¡No me mires así! ¡Esos son pensamientos tuyos! –se defendió.

-La "Zelda" de mi tiempo era rubia, era muy parecida a mí en aspecto. Ahora bien, me da a que a ti te gustan más las morenas… ¡Ja, ja, ja! –volvió a reírse de él.

-¡¿Quieres volver a la historia? –le ordenó avergonzado.

-Está bien…-se rindió- Ella me dijo que me había visto en un sueño, fue muy curioso… ¿Recuerdas cuando me retorcía en la cama cuando Navi fue a buscarme? Era una pesadilla en la que veía a una niña, a Zelda, huyendo a caballo junto a una mujer, y estas eran perseguidas por Ganondorf…-recordó incómodo- Ella tuvo un sueño en el que veía nubes arremolinarse sobre Hyrule, a Ganondorf, y un haz de luz atravesando esas nubes, que me representaba a mí…-hizo una pausa- En fin, ella veía también a Ganondorf como un hombre malvado, que rendía falsa lealtad a su padre, el Rey. Este no la creía y me confió a mí la misión de encontrar las otras dos Piedras Espirituales, necesarias para poder acceder a la sala donde se encontraba la Espada Maestra, en el Templo del Tiempo y también acceder al Reino Sagrado donde residía la Trifuerza. Pensábamos usarla para derrotar a Ganondorf, pero no salió como esperábamos…-habló apenado.

-¿Qué pasó? ¿Cómo era el Templo del Tiempo en aquel entonces? ¿Y cómo conseguiste esas Piedras Espirituales? ¡Sigue contando! –le animó el lobo, nervioso como si fuera un niño, e incluso apoyándose en él.

-¡Paciencia, amigo! –lo sosegó- Lo primero, lo irás descubriendo a medida que avancemos…lo segundo, pues he de decirte que el Templo del Tiempo era muy parecido al que tú entraste cuando atravesaste esa puerta en las ruinas de este templo en la actualidad, que te llevó al pasado para encontrar un fragmento de la Sombra Fundida. ¿Te acuerdas? La diferencia, es que este estaba a las afueras de la ciudad y no perdido en los bosques…más tardé te explicaré como llegó ahí…

-Me alegra haber descubierto eso, no tenía ni idea…-comentó asombrado.

-¡Sigamos! –continuó animado- Como iba diciendo, tenía que reunir las Piedras Espirituales para cumplir con mi misión. Pero antes, la guardiana de Zelda, una Sheikah llamada Impa, me enseñó una canción que me abriría paso a lugares normalmente inaccesibles para la mayoría…

De pronto, se empezó a escuchar una hermosa melodía por todo el lugar, algo que alarmó y confundió enormemente a Link.

-¡¿Qué ha sido eso? –preguntó nervioso y tenso al acabar la canción.

-Esa melodía es la "Nana de Zelda", que con el paso del tiempo, pasó a llamarse "Nana Real"-le reveló alegre- La has oído en las clases de música de la Princesa, además de ser el Himno de la Familia Real… -le recordó, para después respirar profundamente-¡Aaag! ¡No me canso nunca de oírla!

-Es cierto, ¿Y la tocabas con la ocarina que te regaló Saria? Sé que esta música está hecha con una ocarina, porque a Zelda le gusta tocar ese instrumento de vez en cuando.

-¿Sabes por qué te invaden esas extrañas sensaciones cuando Zelda toca la ocarina? Es por nosotros, vuestros "yo" del pasado, porque para nosotros una ocarina significó muchísimo…-habló con gran sentimiento y nostalgia.

-Eh…mejor sigue con la historia…-se sentía incómodo al descubrir eso.

-Tras una serie de sucesos, conseguí las dos Piedras Espirituales que me quedaban. Una de ellas era el Rubí Goron, que la conseguí ayudando a los Goron con un cierto "problemilla" que tenían con sus minas, que se había infectado de monstruos. Gracias a eso, me hice muy amigo del jefe de los Goron de la época, se llamaba Danuria. ¡Me nombraron su "hermano", como a ti! ¡Y tenía un buen gusto para la música! –le contó alegre.

Y de nuevo, volvió a oírse otra melodía…

-¿A que es pegadiza? ¡Tu,tu,tu! ¡Tu,tu,tu! ¡Tu,tu,tu,tu,tuu! ¡Turu,tu,tu,tuuu! ¡Tu,ruru,ruuu! –tarareó contento, incluso bailando.

-Sí, es la canción que tocaba siempre Skull Kid…-él también estaba contagiado por esa música, como mostraban sus patas.

Pero de pronto, al mismo tiempo que esas palabras le cortaron el ritmo al "otro" Link, la música también se cortó con un desagradable sonido.

-¡¿Qué? –exclamó molesto y sorprendido- ¡No puedo creerlo! ¡Este tío se piensa que la canción la compuso Skull Kid! ¡Fue Saria! ¡Saria! ¡Por eso se llama "La Canción de Saria"! ¡Skull Kid sólo la aprendió de ella! ¡Madre mía! ¡Qué ignorancia! ¡Qué insulto! –se lamentaba exageradamente, aquello le sacaba de sus casillas.

-¡Lo siento! ¡No lo sabía! ¡Y tampoco sabía que ese pequeño demonio tuviera tantos años! ¡Es increíble! –se disculpó.

-Vale, te perdono, pero no vuelvas a hacerlo...me has cortado el rollo y eso no me gusta…-le amenazó- Mejor es que siga…además de ayudar a los Goron, también tuve que ayudar al Rey Zora XVI, dado que a su hija se la había tragado un pez gigante llamado Jabu-Jabu, que curiosamente era un ser sagrado para ellos.-le explicó- ¡Eso sí! ¡Era gordo, gordo, gordo! ¡Ya te digo! ¡Gordo es quedarse corto! ¡Fue horrible tener que esperar a que se apartara de la entrada a la Fuente Zora, para ir a por su hija! ¡Diosas, pero es que era obeso, redondo, enorme…! –le describía utilizando incluso las manos.

-¡Basta! –le interrumpió- ¡Ya me has mostrado que era gordo! ¡Ahora sigue con la historia!

-¡Bájate esos humos! ¡Tienes que respetar a tus mayores! ¡Ja, ja , ja! –se divirtió con aquello- Bueno, después de recorrerme el interior de ese pez…¡Ugh! ¡Fue asqueroso! ¡Suerte que no acabé saliendo por la "puerta trasera"! -le dio un escalofrío al recordarlo- Al final, acabé rescatando a la Princesa Ruto… ¡Cosa que no me puso nada fácil! ¡Y encima me puso pegas la muy desagradecida! Pero bueno, conseguí el Zafiro Zora y con eso me bastó. Aunque después estuvo años recordándomelo, y mira que le repetí lo contrario…-parecía estar hablando solo desde un cierto punto de la conversación.

-Yo oí que la última Zora en tener ese zafiro fue esa Princesa Ruto, antes de que la Princesa Zelda se lo devolviese a Ralis en su coronación. Según sus diarios, acabó entregándoselo a un joven hyliano que le había "robado el corazón"… ¿No serías tú ese "apuesto" hyliano, no? ¡Ja, ja, ja! –se burló de él.

-¡No me lo recuerdes! –retrocedió incómodo- ¡Tardé años en quitarle esa loca idea de la cabeza de que nos casáramos! Al parecer, para la Familia Real Zora, entregarle a alguien ese zafiro significaba compromiso amoroso con esa persona… ¡Yo sólo quería el zafiro para cumplir mi misión! ¡Nadie me advirtió sobre eso! ¡Sólo era un niño! –se lamentaba de ello.

-¡Imagínate! Si te hubieras tenido que casar finalmente con esa Zora…-se quedó en silencio unos segundos- Según he aprendido en las clases de biología de Zelda, los Zora se reproducen por huevos. Habló sobre algo de "ovoviviparismo", que es mantener los huevos dentro de la madre hasta que están a punto de nacer y luego los expulsa. Pero varía en que estos huevos tardan después entres tres y cuatro semanas en nacer, después de un "embarazo" de siete meses. Entonces… ¿Cómo saldrían los hijos entre un hylian y una Zora? –se quedó pensando.

-¡Oh! ¡Qué horror! ¡No quiero ni pensarlo! –exclamaron horrorizados los dos al unísono, al imaginarse aquello.

-No sé cómo es posible que todas las razas humanoides puedan reproducirse entre sí, teniendo métodos de reproducción tan diferente entre algunos de ellas…-comentó el lobo, mientras le recorría un escalofrío.

-Pues no te creas, tampoco es que Ruto estuviera tan mal…-reconoció el otro Link- Dejando eso a un lado, cuando conseguí finalmente todas las piedras, quise reunirme de nuevo con Zelda. Sin embargo, ocurrió aquello que vi en mi sueño…

-¿Cuál?

-Aquella pesadilla en la que Ganondorf perseguía a Zelda y a Impa a caballo, se cumplió. Vi como el puente levadizo de la ciudad, que siempre cerraban por las noches, descendía misteriosamente y ellas huían a toda prisa. Antes de desaparecer en el horizonte, Zelda tiró algo al foso que rodeaba los muros de la ciudad. Poco después apareció Ganondorf, que en aquel momento no me consideró una amenaza y se deshizo de mí con facilidad, para continuar persiguiéndolas. Cuando me recuperé, me sumergí en las aguas del río buscando aquello que había lanzado ahí Zelda. Era la Ocarina del Tiempo, una ocarina embestida con poderes mágicos, un tesoro de la Familia Real que Ganondorf buscaba para abrir la puerta al Reino Sagarado y hacerse con la Trifuerza. Cuando la cogí, al momento una visión del pasado creada por Zelda me explicó lo que tenía que hacer para abrir la puerta al Reino Sagrado desde el Templo del Tiempo. Me enseñó además la canción necesaria para hacerlo, la Canción del Tiempo.

Y se oyó de nuevo una dulce melodía…

-¿Es esa, cierto? –le preguntó el lobo, encantado con aquella música.

-Sí…-le contestó fugazmente, pero enseguida retomó su historia- Llegué al templo, coloqué las Piedras Espirituales en su pedestal y toqué aquella canción con la Ocarina del Tiempo. Se abrió un pasaje en el templo, que conducía al pedestal donde estaba la Espada Maestra, algo que emocionó bastante a Navi. Me dispuse a sacarla, pero cuando lo hice…-se quedó callado.

-¡¿Qué pasó? ¡Habla! –le pidió ansioso el lobo.

-¿Recuerdas tu pregunta sobre que si me había despertado un día con estas ropas puestas? Pues así es…me quedé atrapado en el Reino Sagrado y desperté siete años más tarde en la Cámara de los Sabios, en el Templo de la Luz, situado aquí, en el Reino Sagrado.

-¡¿Estuviste dormido siete años? ¡Tuviste que llevarte una gran impresión cuando viste tu cuerpo al despertar! –se sorprendió Link, que casi no podía creérselo.

-Y que lo digas…-suspiró- ¿Quieres que te lleve hasta allí? –le preguntó sin más.

-¡¿Puedes hacerlo? ¡Te estaría muy agradecido si me llevaras a ese lugar! –jadeó emocionado, mientras movía la cola.

-En este mundo, casi nada es imposible para mí…-habló mientras condensaba magia alrededor suyo.

Esa magia los envolvió a los dos en una esfera brillante, que se desvaneció en el horizonte, para aparecer luego en la Cámara de los Sabios.

Link se quedó fascinado al ver aquella sala. Estaban sobre una plataforma con varios símbolos grabados en ella, que parecían seguir un orden alrededor del símbolo de mayor tamaño, el de la Trifuerza. La plataforma estaba suspendida en medio del vacío, y de esta parecía brotar agua, aunque sorprendentemente no mojaba, quizás porque en realidad era magia.

-¿Impresionante, verdad? –comentó, para después seguir con la historia- Aquí conocí al Sabio de la Luz, Rauru, que me explicó el motivo de que me quedara dormido y todo lo que había ocurrido mientras tanto. Decía, que en el momento en el que saqué la Espada Maestra de su altar, era demasiado pequeño para ser el Héroe del Tiempo y por eso estuve aquí dormido mientras mi cuerpo se desarrollaba. También me dijo que había ocurrido una catástrofe…Ganondorf, se infiltró en el Reino Sagrado cuando abrí la puerta a este, me utilizó, y había obtenido la Trifuerza. Lamentablemente para él, la Trifuerza se dividió en varios fragmentos, tú lo sabes bien, y él sólo se quedó con el fragmento del Poder. Pero aún así, hizo estragos en Hyrule y logró usurpar el poder asesinando al Rey, convirtiéndose en el cruel soberano de todo el reino.

-¡Uf! Qué mala suerte…-agachó las orejas- Aunque es una historia diferente de la que me contaron los Sabios de mi época, en el Patíbulo del Desierto…-comentó dudoso.

-Eso tiene su explicación… ¡Pero no vayas tan rápido! –se excusó- En fin, Rauru me encomendó la misión de encontrar a los demás sabios, cinco en total, para que juntos sellaran a Ganondorf en un mundo paralelo y así traer la paz de nuevo a Hyrule.-hizo una pausa antes de volver a hablar- Ya has visto suficiente aquí, es mejor que nos marchemos…

Conjuró de nuevo aquella magia y volvieron a ser teletransportados hasta el lugar donde estaban al principio.

-Ojalá yo pudiera también utilizar la magia …-habló mosqueado el lobo.

-¡Pues en vida era capaz de conjurar los hechizos de las Diosas, independientemente del año en el que naciera! –reveló orgulloso.

-¡¿El Viento de Farore, el Fuego de Din y el Amor de Nayru? –exclamó sorprendido- ¡Zelda me dijo que los nacidos bajo el año de una determinada diosa, sólo podían conjurar el hechizo representativo de esa misma! ¡Y yo apenas puedo hacerlo, sólo gracias al Búmeran Tornado!

-¡Ja, ja, ja! ¿Celoso? ¡Fueron regalos de las Grandes Hadas de mi época! ¡Y no sabes lo útiles que me fueron! –alardeó de sí mismo.

-Grrr…-gruñó por lo bajo- Sigue contando la historia, por favor…-le recordó molesto.

-¡Vaya, qué envidioso! –exclamó con falsa sorpresa- ¿Estaba por los Sabios, no? Pues bien, me recorrí Hyrule entero buscándolos, siguiendo ciertas pistas y ayudado por un muchacho de lo más particular…

-¿Quién era?

-Se llamaba Sheik, uno de los últimos Sheikah que seguían con vida. Me enseñó diversas canciones que me sirvieron para teletransportarme siempre que quisiera a los diferentes templos, así ganaba mucho tiempo, y me daba ciertas pistas sobre la localización de los Sabios. Pero lo más sorprendente, fue cuando me reveló su verdadera identidad…-se quedó callado, recordándolo.

-¡Vamos, habla! ¡No me dejes con la duda!

-Era Zelda, o más bien, su álter ego…

-¡¿Qué? –gimió sorprendido- ¡¿Y cómo pudo ser eso? ¿Estaba disfrazada o era por un hechizo que la había vuelto un hombre?

-¡Nunca me lo dijo! ¡Y prefiero no pensarlo! ¡Pero no veas lo aliviado que me sentí al descubrir que ese Sheikah era en realidad Zelda! Por un momento, pensé que me estaba volviendo gay…-comentó seguido de un escalofrío- ¡Dejemos ese tema aparte! Volviendo a lo de mi largo viaje en busca de los Sabios, no fue fácil, pero finalmente lo conseguí. Suerte que a diferencia de cuando era un niño, tenía a mi fiel Epona para llevarme casi todos los rincones de este vasto reino…

-¿Has dicho…"Epona"? ¿También existía en tu tiempo? ¿Y dónde la encontraste? –le preguntó confusa la bestia- Y ahora que lo pienso, eso explicaría la extraña conexión que nació entre nosotros nada más conocernos, debido a que seguramente es la reencarnación de esa yegua tuya o posiblemente su descendiente.

-¡Ahí le has dado, veo que lo vas comprendiendo! ¿Ya sabrás quienes eran los fundadores de tu aldea, no? –le respondió con una pregunta.

-Sí, son de tu época…se llamaban Talon y Malon, padre e hija. Eran dos rancheros que tenían su rancho, el Rancho Lon-Lon, en una colina en medio de la Pradera de Hyrule, a unas horas de camino a la ciudad, a caballo por supuesto. Eran famosos por la leche de sus vacas, la Leche Lon-Lon, y por los excelentes caballos que criaban. Pero un día, al parecer les llegó el rumor de que existía un lugar apartado, rodeado por el bosque y las montañas fronterizas al sur, cuya fertilidad y calidad de pastos era tal, que sacrificaron su proximidad a la capital por tal suculento sitio. Fueron allí, se maravillaron al comprobar que lo que les habían dicho era cierto y no tardaron en mudarse. Poco después, decidieron buscar más gente interesada en vivir en el campo, y el mejor lugar para ello era la ciudad. Algunas familias decidieron acompañarles, fundando así la aldea de Ordon.

-¡Felicidades! –aplaudió encantado- ¡Se nota que atendías a Bono durante sus clases cuando eras pequeño! ¿Y sabes quién les hizo llegar ese "rumor" que les condujo hasta aquellas tierras? ¡Un servidor! ¡Descubrí ese lugar mientras exploraba esos bosques!

-Oye…-parecía interesado en algo- Si eres capaz de rebuscar entre mis recuerdos para saberlo todo sobre mí, debido a que soy tu reencarnación… ¿No sería capaz de decirme quiénes eran mis padres?

-¿Cómo? –aquello le había pillado por sorpresa- Eh…lo siento, pero no puedo hacer eso…

-¿Por qué? ¿Es por el hecho que era demasiado pequeño para poder guardar en mi memoria algún recuerdo de ellos?

-No es eso, es porque por alguna extraña razón, tu mente tiene bloqueado de tal manera ese recuerdo, que me es imposible entrar en él. Lo siento…-se disculpó disgustado.

-Ah, bueno…-agachó las orejas resignado- ¿Íbamos por lo de Epona, no? ¿No sería ella uno de los caballos que criaban Talon y Malon en su rancho?

-¡Exacto! ¡Y era un animal de lo más salvaje y tozudo! Nos conocimos cuando éramos ambos pequeños, cuando hice una parada en el Rancho Lon-Lon durante mi viaje para conseguir las Piedras Espirituales. Me hice amigo de esos dos granjeros y me quedé con ellos un tiempo, aunque ya nos habíamos conocido en la Ciudadela. Malon me enseñó una canción que había compuesto su madre antes de morir, que era lo único que apaciguaba a esa potra. Por consiguiente, esta también se hizo muy buena amiga mía. Y siete años más tarde, nos volvimos a encontrar en el rancho, aunque las cosas por allí habían cambiado mucho…

-¿Por qué?

-Mira…-hizo una pausa y el lobo vio como su cara se ponía pálida- ¿Tú crees que Kakariko fue devastado? Sólo fue el centro de la villa, la mayor parte se salvó por los desprendimientos de piedra que impedían el acceso al resto del pueblo. Pero lo que yo vi…no puedo describirlo con palabras…

Y así, volvió a aparecer una de esas visiones del pasado de ese muchacho…

Link veía horrorizado como la capital de su reino estaba completamente arrasada, llena además de terribles monstruos, entre ellos, los horripilantes ReDead. Pudo ver a ese Link, con el que estaba hasta hace sólo unos instantes hablando, corría hacia donde estaría el castillo de Hyrule, acompañado por su hada. Y también se le quedó la misma cara que él cuando vio el estado del castillo…

Suponía que el verdadero castillo sería muy parecido al actual, pero este estaba completamente desfigurado a voluntad de Ganondorf. Una fortaleza de aspecto amenazador, oscura, rodeada de lava, protegía al demonio que habitaba dentro. Poco después, aquella imagen se desvaneció…

-Fue horrible…pero me motivó para encontrar a los Sabios y poner fin a su tiranía.-habló convencido- Y respecto a lo del rancho, lo que ocurrió fue que Ingo, anteriormente un trabajador del rancho, se hizo con él y expulsó al padre de Malon. Se hizo sirviente de Ganondorf para ganarse su favor…Epona iba a ser un regalo para él.

-¡¿Epona iba a ser la montura de Ganondorf? –aquello le impactó enormemente.

-Sí, pero por suerte llegué a tiempo para rescatarla, ganándosela a Ingo en una carrera. Conseguir a Epona me hizo más amena la tarea de reunir a todos los Sabios…-comentó relajado- Curiosamente, descubrí que todos los Sabios eran personas que había conocido cuando era niño…-comenzó a enumerar- Danuria, el Sabio del Fuego; Impa, la Sabia de las Sombras; Ruto, la Sabia del Agua; Saria, la Sabia del Bosque; Nabooru, la Sabia del Espíritu…

-¡Un momento! ¿Y esa última? No has hablado de ella…-le recordó su despiste.

-Eso es porque la conocí después de volver a retroceder en el tiempo, colocando la Espada Maestra de nuevo en su pedestal. Ella era la segunda en la línea de poder de las Gerudo, después de Ganondorf, dado que a él le tocó el "privilegio" de ser ese único hombre que nacía en el seno del clan Gerudo cada cien años. Esa mujer me cayó bien, puesto que ella también le odiaba, y planeó una estratagema para derrotarlo. Pero no le salió bien y tuve que rescatarla volviendo a viajar en el tiempo…-de pronto, se sobresaltó- ¡Aaag! ¡No sabes lo confusos que son los viajes en el tiempo! ¡Pasaba de ser un niño a un adulto como si nada! Eso me ocasionó ciertas dudas existenciales, como las que me despejó el brote del Árbol Deku…

-¿Quién?

-Después de que muriera el Árbol Deku, siete años en el futuro, tras recorrerme el Templo del Bosque y salvar a la primera Sabia, mi querida amiga Saria, aparecí frente al cadáver del Gran Árbol Deku. Del suelo surgió de repente aquel brote mágico, que me relató mi verdadero origen como hylian y como llegué al bosque. Aquella explicación me supuso un gran alivio, pues me sentí extraño al volver al Bosque Kokiri…y ver que era el único que había crecido. Es más, ninguno de mis antiguos amigos me reconoció, me trataban de "señor" incluso. Sólo Saria lo hizo, porque ya sabía cuál era mi origen.

-Qué complejidad psicológica tiene todo esto…eras adulto físicamente, pero con la mente de un niño. No puedo imaginarme lo difícil que fue para ti todo eso de los viajes en el tiempo y demás…-le compadeció.

-Bueno…sí, aunque también me llevé más sorpresas además de esas, como cuando conocí al hijo de Danuria, en el futuro cuando desperté siete años más tarde.-sonrió de repente- Le puso mi nombre…

-¡Hala! ¿En serio? ¡Eso es un gran honor! –ladró el lobo.

-Otra cosa curiosa de mi viaje, fue la Canción de las Tormentas…

-¿Y cómo es la…?

Antes de que terminara de hablar, sonó una música que provocó un chaparrón espontáneo que empapó a Link. La lluvia duró unos minutos antes de que amainara tan sorpresivamente como empezó.

-¿"Refrescante", verdad? ¡Ja, ja, ja! ¡Eso te pasa por preguntar! –se burló del lobo.

-Ja, ja… ¡Qué divertido! –dijo irónico, mientras se sacudía para secarse- ¿Cómo es que tú sigues seco? –le preguntó molesto al descubrir que no estaba empapado a diferencia de él.

-¡Obvio! ¿Cómo voy a mojarme si soy un espíritu? –le respondió burlón.

-¿Cómo es que estando muerto, siempre estás de tan buen humor? –le preguntó interesado.

-Hombre…-vaciló antes de seguir- Después de pasar tantos siglos vagando como un fantasma, uno aprende a ver la "muerte" con optimismo… ¡Ja, ja, ja! –se rió de su propio chiste.

-Ser un espectro… ¿Qué es? ¿Un término medio entre la vida y la muerte? –le preguntó interesado- ¿Y qué se siente al morir?

-A eso último no puedo contestarte, debes descubrirlo por ti mismo…-le respondió serio- Y respecto a lo otro, los fantasmas son las almas de aquellos que aún les quedaba algo por hacer en vida, de espíritus afectados por una maldición o de seres maléficos cuyas almas están corrompidas.

-¿Y tú dejaste algo importante que hacer?

-No lo sé exactamente…-suspiró entristecido.

-Bueno… ¿Y qué tiene de extraña esta melodía? –le preguntó curioso, volviendo al tema.

-Pues porque no se sabe quién la compuso…-habló recordando algo- A mí me la enseñó de adulto un loco en Kakariko, que cuando era niño era un amable molinero. Cuando volví al pasado a solucionar un asunto, hablé con él y me dijo que estaba componiendo una canción especial que representara a su molino. Yo le toqué la canción que él me había enseñado siete años en el futuro y el molino comenzó a girar rápidamente, drenando el pozo de la villa. Lo curioso de todo esto, es que cuando él me la enseñó en el futuro, me dijo que la aprendió de un muchacho siete años antes. Si quién se la enseñó en el pasado fui yo, gracias a que la aprendí de él en el futuro… ¿Quién de los dos la aprendió antes?

-¡Aaah! ¡Ya me has confundido! ¡Pasemos a otro asunto! –le pidió al ver imposible dar una respuesta a eso.

-¡Ja, ja, ja! –se rió alegre- Por cierto, ¿Sabrás que el Kakariko del que te estoy hablando es la Villa Oculta, donde vivía antes esa anciana llamada Impaz, no?

-¡Por supuesto! ¡Lo aprendí en las clases de Historia de Zelda! ¡Y también sé que antiguamente, era el lugar donde habitaba la misteriosa raza Sheikah! Además, esa anciana me dijo que era descendiente de ellos, más concretamente de una en especial… ¿No sería esa tal "Impa"? La relación entre sus nombres es demasiado obvia, aunque sus generaciones estén tan separadas…

-¡Qué muchacho más inteligente! –le "recompensó" con unos toquecitos en la cabeza- ¿Y tú sabías que conocí también al antepasado de ese extraño cartero, Calzoni? –le contó burlón, como si se estuviera picando con él- ¡Era increíblemente rápido! ¡Superó incluso a Epona! ¡Y nunca pude ganarle! –exclamó con cierta rabia.

-¿Podrías contarme lo que sucedió después de que encontraras a todos los Sabios? Nos hemos alejado bastante de la historia principal…-le recordó.

-¡Es verdad! ¡Casi me olvido! ¡Volvamos a mi aventura como adulto! –se golpeó en la frente- Tras reunirlos a todos, regresé al Templo de Tiempo, esperando reunirme con Rauru y los otros. Sin embargo, allí sólo se encontraba Sheik y fue allí donde me reveló que era en verdad Zelda, a la que había estado buscando desde que desperté siendo un adulto. Me explicó los motivos para hacer eso y también que ella era otra sabia, la Séptima Sabia. Había estado ocultándose de Ganondorf durante esos largos años desde que nos habíamos visto por última vez. Pero poco después de revelarme ese secreto, Ganondorf la secuestró…

-¡Qué mala suerte! –comentó con rabia el animal- ¿Y qué fue lo que hiciste?

-¡Rescatarla, imbécil! ¡¿Qué iba a hacer si no? –aquella pregunta le había ofendido- Aquel despreciable me invitó a que fuera a su torre a buscarla y fue lo que hice. Con la ayuda de los Seis Sabios, conseguí penetrar en su castillo y llegar a ella tras superar una serie de trampas y obstáculos. A medida que me acercaba a dónde estaba él, oía cada vez más intensa la tétrica melodía de un órgano. Cuando nos reunimos finalmente, no me tomó demasiado en serio y se pensó que me derrotaría fácilmente, logrando así robarme mi Trifuerza. Fue un combate intenso, aunque no tanto como me esperaba, cayendo él finalmente derrotado.

-¿Y así fue todo? ¿Rescataste a Zelda y todo acabó? –le preguntó intrigado.

-Eso fue lo que pensábamos, pero no fue así…-su expresión se volvió sombría- Ese maldito usó sus últimas fuerzas para desestabilizar su fortaleza, para dejarnos aplastados bajo sus escombros. Iniciamos una huída desesperada de la torre, consiguiendo salir del castillo en el último momento. Nos quedamos intimidados al ver como todo se derrumbaba y de la fortaleza sólo quedaban escombros...

-¿Y ahí se terminó todo? –le preguntó otra vez.

-Nuevamente, no…-respondió serio- Oímos un extraño ruido proveniente de los escombros y me acerqué a comprobar lo que era. Pero de pronto, resurgió Ganondorf, completamente fuera de sí. El poder de la Trifuerza lo transformó en su forma demoníaca, Ganon, la cual tú también has visto, aunque un tanto diferente. Este me atacaba con dos enormes espadas, y gracias a ello, logró arrebatarme la Espada Maestra, lanzándola fuera de un campo de fuerza mágico envuelto en fuego que nos rodeaba a ambos. Gracias a las distracciones de Navi, le debilité lo suficiente para que Zelda me lanzara la espada tras desaparecer por unos instantes aquel muro de fuego y así acabar con él definitivamente. Ella paralizó a Ganon con su magia, pudiéndole yo así darle el golpe de gracia. Zelda llamó a los Sabios para que finalmente lo encerraran fuera de nuestro mundo, aquí en el Reino Sagrado, terminando así mi aventura…

-¡Alucinante! ¡Qué pena que no pueda aplaudir con estas patas! ¡Es algo que debería estar en los libros de Historia! –le felicitó- Un momento…es verdad, ¿Por qué no hay nada de eso en los libros o leyendas populares? –le preguntó al darse cuenta de ese dato.

-Te lo explicaré…-parecía que aquello le apenaba- Después de derrotar a Ganondorf, Zelda me explicó que debía volver a mi época, para vivir lo que no había podido hacer por culpa de mi letargo. Me hizo entregarle la Ocarina del Tiempo, que tan útil me había sido hasta entonces, y me transportó a mi tiempo. Antes de hacerlo, me dijo que impidiera que Ganondorf se hiciera con el poder y que al regresar se cerraría el portal en el tiempo que se había abierto al sacar la Espada Maestra. Eso significaría que nunca podría volver a ese tiempo…-suspiró- Por eso, nada de lo que viví está documentado en ningún sitio, puesto que al volver a ser niño le revelé al Rey las verdaderas intenciones de ese canalla, cambiando el futuro…esa es la historia que te contaron los Sabios Antiguos en el Patíbulo del Desierto, sobre cuando intentaron ejecutarlo y se vieron finalmente obligados a encerrarlo en un mundo paralelo. Por cierto, esos Sabios son los de mi época cuando era niño, dado que en el futuro Ganondorf los había asesinado y les relevaron las personas que nombré antes. Y después de lo de Ganondorf, decidieron irse a descansar hasta tus días.

-Ahora lo veo todo más claro…-asintió satisfecho.

-Pero después de eso, de regresar a mi tiempo, sucedió uno de los hechos más tristes de mi vida y que aún hoy sigue atormentándome…-confesó disimulando sus ojos vidriosos.

-¿Cuál?

-Cuando aparecí en la sala donde estaba clavada la Espada Maestra…Navi, mi fiel amiga que me había acompañado durante mi viaje, voló hacia lo alto y desapareció por la única ventana que iluminaba el lugar…-una lágrima esquiva recorrió su cara- Nunca la volví a ver y jamás supe el motivo de su marcha…snif…no dijo nada antes de marcharse…-estuvo al borde del llanto al recordar eso, incluso tuvo que sentarse.

-Lo siento mucho, sé cómo te sientes…-se apoyó en él entendiendo su situación, dado que le había ocurrido algo parecido con Midna- ¿Y qué ocurrió con Zelda? ¿Ella se acordaba de todo eso?

-Precisamente, volví para ver si ella seguía en el castillo, lo que significaba que había regresado a tiempo para avisarla. Y así fue…-se quedó pensativo- Nos reencontramos de nuevo en aquellos jardines, pero nos quedamos paralizados al vernos. No estaba seguro si se acordaba de mí o por el contrario estaba aún asimilando todo lo ocurrido. Afortunadamente, resultó ser lo segundo y salió corriendo a abrazarme. Impa llegó poco después, ella también se acordaba de todo. Sólo los Siete Sabios y yo recordábamos todo lo acontecido en aquel futuro que nunca llegó, e hicimos un pacto de silencio para que nadie supiera jamás de aquello.

-Entonces junto con Zelda, convencisteis al Rey de que Ganondorf era un hombre malvado, para que después sucediera lo que me contaron los Sabios Antiguos…-terminó por él- ¡Qué gran aventura! ¡Seguro que después todo se te hizo muy aburrido comparado con lo que viviste! ¡Ja, ja, ja!

-En realidad, ahí no acabaron mis andadas…-le corrigió.

-¿Cómo? ¿Tuviste más aventuras además de esa? –le preguntó confuso.

-¿Sabes otra cosa que tenemos en común? Ambos tuvimos el privilegio de conocer una dimensión paralela a Hyrule. Tú entraste al Reino de Crepúsculo…yo me adentré en Termina…

-¿"Termina"? ¿Qué lugar es ese? –más dudas le habían quedado después de eso.

-¿Crees que el Crepúsculo es la única dimensión paralela a Hyrule? ¡Mira esto! –exclamó extendiendo los brazos, aún sentado- ¡Este es otro mundo paralelo a Hyrule! ¡Y además sirve de punto de conexión entre el tiempo y el espacio de todos los mundos! ¡Desde aquí, puedes ir a cualquiera de esas dimensiones! Siempre que poseas suficiente poder, cosa que yo no tengo…

-Es curioso…otros mundos aparte de los nuestros…-estaba meditándolo- ¿Y cómo llegaste hasta allí?

-Como te dije antes, la marcha inesperada de mi amiga Navi me afectó muchísimo. Después de mi anterior aventura, Zelda quiso recompensarme por todo lo que hice, una vez que nos "libramos" de Ganondorf en ese tiempo…pero no podía aceptarlo. Entre otras cosas, porque estaba empeñado en encontrar a Navi, así que lo único que le pedí por mis esfuerzos fue el suficiente dinero para volver al Rancho Lon-Lon y comprar a Epona. Lo hizo, y además me volvió a entregar la Ocarina del Tiempo, decía que para que me ayudara en mi odisea. Tras una buena preparación, regresé de nuevo a los Bosques Perdidos, dado que allí fue donde conocí a esa hada…

-Pero…creía que si se iba a los Bosques Perdidos sin un guía, normalmente un ser mágico como las hadas, existía la creencia de te acabarías convirtiendo en Stalfos. Llevo con esa duda desde hace un rato, por una leyenda que me contó Zelda hace tiempo…

-Eso depende, en mi caso no fue así puesto que me crié entre los Kokiri…-le contó- Pero en realidad, después de que Saria tomara su cargo de Sabia del Bosque, deshizo el encantamiento protector que impedía a la gente normal adentrarse en ese bosque, al no estar el Árbol Deku para mantenerlo. Es por eso que Talon y Malon consiguieron llegar al lugar donde más tarde se levantaría Ordon. Si no, les hubiera sido completamente imposible.

-Ah, bueno… ¿Y cómo acabaste en Termina? –preguntó retomando el tema.

-Fue de lo más accidentado…-recordó algo incómodo- Iba cabalgando por esos bosques, cuando de pronto, Skull Kid me atacó sin más, ayudado por dos hadas. Noté algo extraño en él, además de su anormal comportamiento, dado que llevaba puesta una misteriosa y tétrica máscara. En fin, las dos hadas que le acompañaban, Taya y Tael, consiguieron tirarme de Epona, quedando inconsciente. Cuando desperté, descubrí que me habían quitado la Ocarina del Tiempo y más tarde huyeron en Epona. Los perseguí hasta un túnel y entré por una cueva, pero llegué a un precipicio en el que perdí el equilibrio y caí al vacío. Milagrosamente, no me hice ningún rasguño y me encontré nuevamente con Skull Kid, pero sin Epona. Al verme, me atacó usando su magia y me convirtió en un Deku Scrub…

-¡¿Un Deku Scrub? –un escalofrío erizó su pelaje- Aún recuerdo cuando ese estúpido profesor me obligó a disfrazarme como uno de ellos…-gruñó molesto.

-¡Ja, ja, ja! ¡Y encima delante de ella! –se rió de su desgracia- Pretendía seguir a ese pequeño demonio, pero una de esas hadas se interpuso y él pudo escapar junto con su otro compinche. Sin embargo, se olvidó de Taya, esa otra hada que le acompañaba, y por ciertas circunstancias, acabamos siendo compañeros de viaje en esa rara aventura.

-¡Esto se pone cada vez más interesante! –ladró Link, el lobo.

-Avancé junto a ella, aún acostumbrándome a mi nueva forma, por aquel lugar donde había caído. En un cierto punto, noté que todo se distorsionaba y acabé dentro de un misterioso edificio, algo que me confundió dado que antes estábamos en pleno bosque. Mientras exploraba aquel lugar, apareció de repente un misterioso hombre que era un comerciante ambulante de máscaras. Me explicó que Skull Kid le había robado aquella máscara maldita y me dijo que era capaz de devolverme a mi forma habitual, siempre que recuperara la Ocarina del Tiempo que me fue robada. Además, me puso la condición de encontrar aquella máscara y devolvérsela en un plazo máximo de tres días.

-¿Por qué tres días? –preguntó curioso.

-Al principio me dijo que era porque estaba muy ocupado y no podría quedarse allí por mucho tiempo. Pero más tarde descubrí el verdadero motivo de que tuviera tanta prisa por marcharse antes de que se acabara el plazo…

-¿Cuál?

-Cuando salí de ese edificio, en a una ciudad llamada Ciudad del Reloj, por la enorme Torre del Reloj que la caracterizaba, que era aquel edificio donde había estado antes. También descubrí que había entrado en un universo paralelo a Hyrule. Me di cuenta de eso porque muchos de los habitantes de ese sitio eran iguales físicamente a otros que conocí en mi reino, algo que verdaderamente me trastocó un poco. Y yo que pensaba que mi otra aventura me había traumatizado…

-¿Podrías seguir con lo del motivo del vendedor de máscaras para marcharse? –le recordó al ver que se iba por las ramas.

-¡Ah, sí! Resulta, al acabar el plazo de tres días, la tétrica luna que cubría los cielos de ese país llamado Termina, impactaría contra ellos, destruyéndolos a todos. Todo eso se debía al inmenso poder que contenía la máscara, que había hecho que Skull Kid lograra controlar ese astro. Era la Máscara de Majora, una máscara con poderes demoníacos que había poseído a Skull Kid al ponérsela.

Link, el fantasma, se levantó para volver a crear una de esas ilusiones, plasmando sus recuerdos para mostrarle como era aquella luna…

-¡¿Pudo haber impactado esa cosa en aquel mundo? –gimió asustado, tensando su cuerpo y echando las orejas hacia atrás.

-Sí, pero afortunadamente, existía una forma de pararlo…-dijo deshaciendo la ilusión-Existían cuatro deidades protectoras de ese mundo, conocidas como los Cuatro Gigantes, que eran los únicos capaces de evitar la caída de la Luna. Me embarqué en una aventura por todo ese extraño mundo, buscándolos…-suspiró- ¡¿Por qué tenía que pasarme eso a mí? ¡Ya tenía bastante con perder la Ocarina del Tiempo y a Epona!

-¿Y cómo te dio tiempo de hacer todo eso en sólo tres días? –le preguntó intrigado.

-Porque volví a encontrarme con Skull Kid, aún siendo un Deku Scrub, y pude recuperar la ocarina mágica. Recordé en ese momento a Zelda y la Canción del Tiempo…lo que hizo que pudiera volver de nuevo al primer día, justo antes de que la luna que viste antes impactara finalmente. Lo que viste fue precisamente ese momento…

-¿Entonces usaste la ocarina para volver una y otra vez al mismo día cada vez que tu tiempo se agotaba?

-¡Exacto! ¡Fue de lo más raro! Pero me fue muy útil, no sólo para cumplir mi misión, sino también para ayudar a personas con las que trabé amistad en ese lugar. Y en una de esas misiones, me encontré de nuevo con Epona en un rancho que me recordaba al Rancho Lon-Lon y que lo regentaban dos hermanas muy parecidas a Malon, llamadas Cremia y Romani.

-Qué raro se está haciendo todo esto…-comentó el lobo.

-Después de recuperar la ocarina, regresé con el vendedor de máscaras para que cumpliera lo que me prometió…me enseñó la Canción de la Curación, una de las nuevas melodías que aprendí para la Ocarina del Tiempo en ese mundo, volviendo a ser de nuevo un niño. A partir de ahí, me aficioné a las máscaras mágicas que habían repartidas por todo ese mundo, capaces de transformarme en diversos seres o adquirir habilidades especiales, entre ellas estaba la máscara para convertirme de nuevo en un Deku Scrub. Una me convertía en Goron, otra en un Zora… ¡Fue de lo más curioso y a la vez muy divertido!

-¿Y cómo conseguiste finalmente derrotar a Skull Kid?

-Tras reunir a los Cuatro Gigantes, el tercer día…ya sabes a que me refiero, porque para mí había pasado mucho más…-le aclaró- Subí de nuevo a la Torre del Reloj a enfrentarme nuevamente a Skull Kid, como cuando le quité la ocarina. Toqué una melodía llamada "Oda del Orden", con la cual invoqué a los gigantes y ellos acudieron a sostener a la luna. Así detuvimos a Skull Kid, que quedó muy debilitado tras eso. Pero sorpresivamente, la máscara cobró vida propia y se desprendió de él. Esa máscara maldita se fue a la Luna a través de un portal mágico, para intentar acabar con lo que empezó. Y por supuesto, yo la seguí…

-¡Continúa! ¡Intuyo que estamos cerca del final! –le pidió emocionado.

-Con la ayuda de esas dos hadas, que habían acompañado en su momento a Skull Kid, me adentré en aquel peculiar "paisaje lunar". Era una inmensa pradera con un gran árbol en medio, algo que me confundió puesto que desde el exterior esa luna era rocosa, como viste antes. En fin, al final acabé en un encarnizado combate contra el demonio de la máscara, Majora, en varias de sus formas. Aunque fue gracias a una máscara en especial la que me dio la victoria…

-¿Cuál? –le preguntó al borde de los nervios el lobo.

El "otro" Link se limitó a crear de nuevo una ilusión, sin hablarle. Y en medio de ellos, creó el espejismo de la figura a tamaño natural de un ser que se parecía a ambos, sólo que con algunos rasgos cambiados. Y a su lado, estaba un ser diabólico, creado de igual manera que la otra ilusión.

-He aquí la Máscara de la Fiera Deidad, que conseguí también en Termina…-le dijo mostrando la figura estática.

-¡Increíble! –exclamó al contemplar aquello- ¿Este eras tú cuando te enfrentaste a Majora? ¿Y es este no? ¡Da escalofríos!

-¡¿A qué es alucinante? ¡Sí, ese de ahí soy yo! –dijo señalando al individuo que portaba una extraña espada- Y ese, en efecto, es Majora…-miró al otro espejismo.

-¡Ahora cuenta el final! –le recordó animado el lobo, después de que desaparecieran esas ilusiones.

-Cuando lo vencí, la Luna se desintegró para volver a su posición en el cielo. Me desperté tras aquel combate junto a Skull Kid, Epona, las hadas y los Cuatro Gigantes. Skull Kid les pidió perdón a estos últimos, que al parecer eran sus amigos. Él se disculpó conmigo también y podría decirse que entre nosotros surgió una amistad aún más fuerte que cuando vivía con los Kokiri. Aquel vendedor de máscaras apareció de repente, sosteniendo la Máscara de Majora, a la que ya no le quedaba ningún poder. Tras dar un pequeño discurso de despedida, avanzó hasta desaparecer de repente…

-Acaso era… ¿Un fantasma? –le preguntó inquietado.

-Nunca lo supe…-le contestó fugazmente- Lo siguiente que hice después de eso fue marcharme, mi tarea había concluido. Pero mis prisas fueron tales que me perdí el Carnaval del Tiempo, una fiesta popular de aquel sitio, que se estaba celebrando en la Ciudad del Reloj esos momentos. Después de recoger todas mis pertenencias que había dejado a cargo de un muchacho muy amable, en la Ciudad del Reloj, regresé al lugar por donde había entrado a ese misterioso mundo. Al hacerlo, se cerró el portal a aquella dimensión paralela, al igual que ocurrió con el portal del tiempo al futuro en el Templo del Tiempo y de la cámara donde estaba la Espada Maestra, que se cerró y nunca volvió a abrirse…-terminó finalmente, algo apenado por ese final.

-¡Estás hecho todo un campeón! –le felicitó enormemente el lobo- ¡Y todo lo hiciste apenas siendo un niño! ¡Lástima que tampoco pudieras revelar nada de esta historia! ¡Te hubieran tomado por loco!

-Ya…-suspiró- Por muy emocionantes que fueran esas aventuras, sólo era un niño, y aquello me dejó una profunda huella psicológica…

-¿Qué? –no entendía que era lo que quería decir.

-¿Cómo te hubieras quedado, si siendo un niño, hubiera recaído en ti la responsabilidad de salvar dos mundos; descubrir que tu vida era un engaño; viajar en el tiempo y volverse adulto de repente; que te abandonara una de tus mejores amigas, sin decirte nada; y ver cómo tu vida cambiaba enormemente de la noche a la mañana? –le preguntó apenado, con bastante rabia contenida.

-Eh…-había metido la pata.

-Tú iniciaste tu viaje para salvar a tus amigos…yo lo hice porque un día, a "alguien" se le ocurrió llamarme para cumplir una estúpida profecía de siglos atrás. Los motivos por los que continué fueron otros, pero aún sigo pensando que todo eso me perjudicó de alguna manera. Además…tú tienes suerte, puedes disfrutar de cierta fama porque a diferencia de mí, todos conocieron tus andadas. Yo tuve que ocultarlo todo…-apretó los puños- Pero tampoco eres un afortunado, esa fama no dura mucho, te lo aseguro. Al final, acabarás siendo el mero recuerdo de una leyenda y nadie se acordará de tu nombre…

-Oh…-aquello le había dejado una sensación extraña- ¿Y después de lo de Termina, continuaste buscando a Navi?

-Lo hice, durante un año completo...pero al final me resigné a, que si aún no había aparecido, era porque no quería saber nada de mí…-la bestia notó como se le volvían a aguar los ojos- Y fue una noche lluviosa, en la que caminaba en solitario junto a Epona por la Ciudadela de Hyrule, cuando Impa me encontró y me llevó al castillo.

-¿Y qué pasó?

-Zelda, al verme en las condiciones en las que me encontraba, me ofreció quedarme a vivir con ella en su palacio. Al principio, rechacé su oferta, no quería ser una carga. Pero al ver que al Rey no le importaba en absoluto que lo hiciera, decidí hacerlo. Un tiempo antes de eso, después de concluir definitivamente mi búsqueda de Navi, decidí volver a mi antigua vida con los Kokiri. Sin embargo, ya no era el mismo, y saber que no era en realidad un Kokiri no ayudaba en nada. Además, Mido seguía burlándose de mí, esta vez por perder a Navi y lo que le ocurrió al Árbol Deku, que a diferencia de en el futuro, nunca salió un nuevo brote de él. Además, desde que Saria era ahora la Sabia del Bosque, pasaba menos tiempo conmigo. Así que la única opción que me quedaba era vivir en el castillo o vagar por Hyrule…

-¿Y cómo te fue viviendo en el castillo?

-Al principio, no estaba nada emocionado. Sentía un gran vacío, por mi fracaso al buscar a Navi y todo lo ocurrido en mis aventuras, de las que sólo conservaba las canciones que aprendí y algunos objetos…-hizo una pausa- Estos, por ejemplo…

Materializó frente a Link las viejas y oxidadas armas que portaba en su forma de guerrero espectral. Pero en ese momento, esas armas se transformaron en otras más nuevas, como si volvieran a tener el aspecto que tenían en antaño.

-He de reconocer que cuando me fui al castillo, conservaba pocos recuerdos de mis viajes. Las máscaras, numerosos objetos…quedaron perdidos en el olvido, dado que algunos se habían quedado atrapados en el futuro y otros en Termina por alguna extraña razón. Eso sí, tuve la suerte de que siempre tuve alguien que los guardaba, me hubiera sido imposible cargarlos todos, incluso con la ayuda de Epona.-le explicó como prólogo- Y estas, son dos recuerdos de mis aventuras…la Espada de Esmeril y el Escudo Espejo…-le dijo mostrándoselas, suspendidas en el aire- La espada la conseguí en Termina, mientras que con el espejo lo hice en el futuro que nunca llegó. Pero lo perdí al regresar a mi tiempo y encontré otra versión de este en Termina. Eso sí, no están iguales que cuando las encontré, ya que las modifiqué un poco, o más bien el herrero al que le pedí que lo hiciera.

-Interesante…-aquello le gustaba mucho- ¿Podrías seguir con lo de tu vida en el castillo? –le recordó sin quitarle la vista a esos objetos.

-Está bien…-y con un simple movimiento, hizo desaparecer aquellas armas- Como te decía, no me encontraba del todo a gusto viviendo en el castillo. No por aquella nueva vida, sino porque aún me sentía mal por todo lo que me había ocurrido. Recuerdo que Zelda siempre intentaba animarme y alguna vez logró sacarme una sonrisa…-recordó enternecido- Ella también guardaba malos recuerdos de ese futuro, mucho más trágicos que lo míos. Pero a diferencia de mí, se había dado una nueva oportunidad para disfrutar de nuevo su niñez, aunque en el fondo ella sabía que también había cambiado. Gracias a ella, conseguí salir de la depresión en la que estaba sumergido, surgiendo así una gran amistad entre nosotros. A partir de ahí, he de decir que los siguientes años de mi vida allí me fueron bien…

-¿Y eso fue todo? ¿Te quedaste a vivir en el castillo para siempre?

-¿Crees que si las cosas hubieran sido tan fáciles, tendría ahora una historia que contar? –le preguntó- No, ahí no acabó todo, ni por asomo…-suspiró- Con el paso de los años, seguí manteniendo amistad con muchas de las personas que conocí durante mi viaje. Pero eso cambió con Zelda, a medida que me convertía en un hombre… ¿Sabes a lo que me refiero?

-Así que te enamoraste de ella… ¿No?

-Bueno…admito que siempre me había gustado, pero a medida que fui creciendo esos sentimientos se hicieron más fuertes.

-¿A ella le ocurría lo mismo?

-Para mi suerte, mis sentimientos fueron correspondidos. Yo me sentí muy a gusto durante ese tiempo, aunque por circunstancias que te puedes imaginar tuvimos que llevar nuestra relación con cierto secretismo. La única que conocía lo nuestro era Impa, aunque me sorprendió descubrir que padre de Zelda también lo sabía, pero nunca nos dijo nada. Aunque al final, Saria, Malon y Ruto lo acabaron sabiendo también, esta última por lo cotilla que era. Todo fue bien durante un tiempo…-divagó mientras recordaba con nostalgia.

-Uhm…-el lobo sospechó- Todavía queda una parte importante de esta historia. De lo contrario no estarías aquí, obviamente…

-Ya veo que te has dado cuenta…-suspiró algo decepcionado y triste- Una noche, mientras Zelda estaba contemplando las estrellas en el balcón de su habitación, se me ocurrió entregarle un regalo de lo más especial…

-¿Cuál?

-El Zafiro Zora, la Piedra Espiritual del Agua. A diferencia de las otras, que se las devolví a sus respectivas razas, Ruto quiso que me quedara con esa joya. Y esa noche, decidí darle un mejor uso que un mero objeto decorativo…

-Un momento… ¿El Zafiro Zora? Llevaba en posesión de la Familia Real desde hacía siglos, cuando un individuo desconocido se la regaló a una antepasada suya, hasta lo de la coronación de Ralis…-no se dio cuenta hasta ahora, de que él era ese misterioso sujeto- Pero creo también recordar que dijiste que para la Familia Real Zora, entregarle a alguien esa gema significaba compromiso con esa persona. ¡Me imagino su cara cuando le diste ese objeto! ¡Hubieran surgido malas interpretaciones! ¡Ja, ja, ja! –a él le hacía gracia aquello, pero el otro mantenía la seriedad en su rostro.

-Esa era la idea…-le dijo dolido por reírse de eso, pero lo disimulaba bastante bien.

-Oh…-debería haberse callado- Y ella… ¿Te rechazó? –le intentó preguntar suavemente, para evitar herir de nuevo su sensibilidad.

-Al contrario, se me lanzó a los brazos, inmensamente feliz por mi proposición. Ahora sólo nos quedaba arreglar cuentas con su padre, aunque tardamos varios días en decidirnos, en los cuales se lo contamos todo a Impa.

-¿Y qué ocurrió? No quiero hacértelo recordar, pero sé que la cosa no tuvo que acabar demasiado bien…-le preguntó tímidamente, siendo lo más suave posible.

-Fue algo que nunca esperé…-habló como si aún intentara comprender lo que ocurrió- Días más tarde de pedirle matrimonio a su hija, y sin decirle nada, quiso reunirse conmigo una noche, así de repente…

Comenzó a formar otra vez en el espacio una de esas ilusiones donde se mostraban los recuerdos de ese fantasma…

XOXOXOXOXOXOXO

"El joven de ropas verdes, entregadas en ese tiempo por el sabio Rauru, entró en los aposentos del Rey debido a que Impa le había informado que deseaba verlo. Le resultó extraño, puesto que era tarde y creía que estaría dormido como la mayoría a excepción de los guardias del turno de noche.

Se acercó a él, que estaba sentado en su cama, cómodamente apoyado en el cabecero de su cama gracias a unas almohadas, con su lujoso pijama puesto. La luz de las antorchas de la habitación iluminaba tenuemente el lugar y al señor cuya piel estaba más pálida que de costumbre, debido a la enfermedad, aunque no era muy grave.

-Adelante, chico, acércate…-le dijo el hombre.

-¿Cuál es el motivo de que me hayáis llamado, majestad? –le preguntó mostrándole respeto, con una reverencia.

-Sólo quería informarte sobre un asunto que te afecta personalmente a ti, muchacho…-siguió hablando con extrema serenidad.

-¿Y qué es? –le preguntó muy interesado.

-Dentro de unos días, deberás abandonar el castillo…-habló tranquilo, pero sin dirigirle la mirada.

-¡¿Cómo? –aquello le había cogido por sorpresa- ¡Pero majestad! ¡¿Por qué ha tomado esa decisión tan inesperadamente?

-Porque ya eres mayor, y por lo tanto, no es apropiado que te quedes por más tiempo aquí. Has de seguir con tu vida, fuera de aquí…-le explicó sus motivos.

-Mi señor…-le hizo de nuevo una reverencia- Si es porque no hago nada en este castillo, no se preocupe. Podría encontrar trabajo aquí, como guardia o algo parecido. Además, quisiera tratar con usted un asunto que involucra también a su…

-¡Cállate! –le interrumpió antes de que terminara, cambiando su actitud enormemente- ¡La decisión está tomada! ¡Mañana mismo te marcharas de mi castillo o acabarás de por vida en las mazmorras! –le gritó furioso.

-¡Eso no es justo! ¡Ni siquiera me está dando la oportunidad de…!

-¡Silencio! ¡Si te vuelvo a ver por este castillo una vez que te hayas marchado, te aseguro que te arrepentirás de ello! –le amenazó enormemente enfadado.

-¡Con todos mis respetos, mi señor, no ve moveré de aquí hasta que me deje explicarle un asunto de gran importancia! –le plantó cara al soberano de Hyrule, por algo poseía la Trifuerza del Coraje.

-¡Maldito muchacho insolente! –se levantó violentamente de la cama- ¡Fuera de aquí! ¡Si mañana al amanecer no estás saliendo por la puerta de este castillo, procura que mis guardias no te encuentren! –y le empujó bruscamente hasta sacarlo de la habitación, cerrando la puerta de un portazo.

-¡Abra la puerta! ¡Esto no quedará así! ¡¿Me oye? ¡No puede echarme así! ¡¿Y qué pasa con su hija? ¡Ella no se lo permitirá! –le gritaba y golpeaba la puerta como un poseso.

No pasó mucho hasta que varios guardias, enterados de la situación por los gritos del Rey, se llevaron a la fuerza a Link hasta su cuarto, para asegurarse de que recogía sus cosas."

XOXOXOXOXOXOXOXO

-Al día siguiente, Zelda fue corriendo a hablar con su padre sobre lo ocurrido, después de que se lo relatara todo en los jardines del castillo, ya con Epona cargando todas mis cosas. Pero ni siquiera ella pudo hacer nada por evitar aquello, incluso diciéndole cuáles eran nuestros planes. Me dijo que su padre se enfureció de tal manera, que acabó rompiendo varios objetos de su habitación. Le repitió una y mil veces que no podía hacerlo, que debía casarse con alguien de su "categoría", como siempre debió haberlo sabido, dado que sólo la había dejado que estuviera conmigo por "diversión"…un mero amorío de juventud. Fue ahí donde nos prohibió terminantemente vernos de nuevo, lo que empeoró aún más las cosas…-hizo una pausa, notándose ampliamente dolido al recordar aquello, sentándose.

-Lo siento…-le apoyó una pata en su hombro, apenado por su desgracia- ¿Y qué fue lo que hiciste después de eso?

-Me sentía muy dolido y lleno de rabia por lo aquello, sin saber por qué ese hombre que me había tratado como un hijo hasta entonces y permitió nuestra relación hasta ese día, se deshizo de mí de esa manera. No podía permanecer en Hyrule después de eso, así que decidí emprender un viaje en el que visitaría y aprendería cosas sobre otros reinos. Y ahí fue donde sucedió mi tercera gran aventura…-habló intentando apartar por un momento sus recuerdos referidos a lo de antes.

-¿Otra más? ¿Pero cuántas tuviste? –le preguntó impresionado.

-No te preocupes, esta es la última y quizás la más confusa…-comenzó a relatar- Fue regresando a Hyrule, tras bastante tiempo fuera, gracias a una barca que había conseguido y a mis conocimientos de navegación que adquirí durante mis viajes. Una noche, estalló una tormenta que me hizo naufragar en una isla desconocida. Desperté en la casa de una muchacha llamada Marín, y de su padre, Tarín. Me pareció curioso que se parecieran tanto a Malon y a Talon, pero en aquel momento era lo que menos me importaba.

-¿Y dónde estaba Epona en todo esto? ¿La perdiste?

-¡Ah, es verdad! ¡Se había olvidado! –se acordó gracias al lobo- Resulta que me encontré con Malon durante mis viajes. Ella estaba lejos del reino por unos asuntos personales y le mostré mi intención de regresar a Hyrule. Pero un tiempo antes de encontrarme con ella, un marinero al que había ayudado me ofreció un pequeño barco que poseía, que además estaba en muy buen estado. Me interesó la idea de poder regresar a Hyrule de esa manera, o más bien arribar en la costa más cercana a ella, dado que en ese tiempo no existían territorios hyrulianos que tuvieran salida al mar. Cuando me encontré con Malon, le pedí que se llevara a Epona junto a la mayoría de mis pertenencias para poder realizar este viaje personal y vivir esa experiencia como marinero. ¡Me hacía mucha ilusión! –comentó alegre.

-Ah, bueno…-era suficiente explicación- Sigue contando tu historia…

-Para poder abandonar aquella misteriosa isla, averigüé que necesitaba los ocho Instrumentos Musicales de las Sirenas, repartidos por toda la isla y que necesitaría para despertar a una deidad conocida como Pez del Viento, aunque se asemejaba más a una ballena. Pero existían unos seres malignos que amenazaban la isla e intentaron impedirme que lo despertara, pero por supuesto los vencí a todos ellos. Fue un viaje alrededor de toda esa isla, conociendo a personas y criaturas de toda clase, además de descubrir lugares que jamás me hubiera imaginado.

-Eh…-no estaba muy seguro de preguntarle su duda- ¿No hubiera sido más fácil conseguir otro barco para salir de la isla o pedirle a algún nativo que te sacara de allí?

-Ahora te explicaré el porqué…-eso aumento la intriga del animal- Después de pasar por todo aquello, subí a la cima del Monte Tamaranch, donde se suponía que allí descansaba el Pez del Viento, dentro de un huevo o algo parecido. Lo desperté gracias a una canción llamada "Balada del Pez del Viento", que me enseñó Marín al prestarle la Ocarina del Tiempo. Este me confirmó ciertas dudas que tenía tras haber conseguido uno de los Instrumentos de las Sirenas…

-¿Cuál?

-Que todo aquello, era sólo un sueño…

-¡¿Cómo? ¡¿Sólo un sueño? ¡¿Pero cómo es eso posible? –exclamó la bestia totalmente asombrada.

-Yo tampoco me lo explicó, puesto que pasé bastante tiempo en esa isla. Comía, dormía, me dolían las heridas…era imposible que fuera tal cosa. Y por si fuera poco, me creó un dilema moral…

-¿Cuál?

-Toda la isla era un sueño de aquel extraño ser, o más bien una pesadilla. Decía que al despertarlo, la isla desaparecería junto con todos sus habitantes, sólo para que yo pudiera regresar a la realidad.

-¡Por las Diosas, que duro tuvo que ser eso! ¡Encima que todo era sólo un sueño, va y te carga la responsabilidad de destruir todo aquello!

-Bueno, después de todo, ya estaba acostumbrado…-suspiró resignándose- Al final, lógicamente, elegí volver a la realidad. Me dijo que no me preocupara, que aunque la isla fuera destruida, su recuerdo permanecería vivo en mi mente. Como si eso sirviera para algo…-se quejó molesto.

-¿Y "despertaste" finalmente?

-Sí, desperté entre los restos del naufragio de mi barco, en medio del mar. Allí, vi una gaviota que me confirmó que estaba cerca de la costa, puesto que ellas sólo habitan en esa zona. Por unos instantes, vi la cara de Marín representando a esa gaviota, puesto que ella tenía un sueño, en convertirse en gaviota en otra vida…

-Vaya, es de lo más curioso…-le había dejado sin palabras- ¿Y cómo regresaste a Hyrule?

-Fue gracias a unos pescadores que estaban cerca de allí, los que me llevaron amablemente a la costa. Allí, conseguí que alguien me llevara a Hyrule, trabajando durante un tiempo en ese lugar para pagarme el viaje. Y tiempo más tarde, volví a mi reino, después de casi tres años de aquello…-suspiró- ¿Quieres que te cuente algo curioso? La aldea donde estuve en tiempo hasta que pude pagarme el viaje se llamaba Sakado, que con el paso de los siglos acabó convirtiéndose en la populosa ciudad costera que es hoy en día y también en una de las colonias que posee Hyrule. Y esa isla, la del "sueño", no es otra que la mismísima Isla Koholint…

-¡¿Qué? –otra sorpresa para nuestro Link- ¡Pero si acabas de decir que todo aquello fue sólo un sueño! ¡¿Cómo iba a existir si fuera verdad lo que me contaste? ¡Te estás contradiciendo! ¡Y además a mí me estás confundiendo!

-En realidad, esa isla apareció de la nada años después de mi aventura en ella, si investigas un poco más en la Biblioteca Real confirmarás esto que te digo. Yo creo que surgió porque mis deseos de que se hiciera realidad eran tan grandes, que acabó cumpliéndose. Eso sí, como siempre, a "algunas" se les ocurrió la brillante idea de hacerlo después de que muriera, impidiéndome volver a ella…-habló mientras miraba de reojo hacia arriba- La aparición de esa isla me hizo pensar que, en realidad, ese sitio estaba en una dimensión paralela, como Termina, y fue arrastrada a nuestra dimensión gracias al poder divino. Pero son sólo teorías, no creo que pueda corroborarlas nunca…-y tras revelar aquello, se levantó para estirar las piernas y desperezarse un poco.

-Uhm…-se quedó pensando un momento- ¿Todavía hay más, no? Aún te queda contarme lo que te ocurrió al volver a Hyrule, que seguro que será igual de interesante.

-Ya…-suspiró- Pues al volver a Hyrule, regresando primeramente al Rancho Lon-Lon para reunirme con Epona y Malon, descubrí algo que me dejó destrozado…

-¡Vamos! ¡No me dejes con la duda! -su interés era notable.

-Poco después de yo marcharme de Hyrule, el Rey comenzó a buscar inmediatamente pretendientes para su hija. Y desde hacía algo más de un año, antes de que regresara, ella estaba casada con un duque de Labrynna…-dijo con pena y rabia- Su padre había muerto finalmente por una enfermedad del corazón, aunque he de reconocer que cuando me enteré de la noticia, no sentí ninguna lástima por él.

-¿Y no volviste a verla? ¿Ahí se acabó todo?

-Al contrario, me convertí en su amante y aprovechábamos la más mínima ocasión para vernos, ayudados por Impa. Como su marido tenía que hacer viajes periódicos a Labrynna, nos encontrábamos siempre en esas ocasiones. Durante ese tiempo me mudé a la ciudad, para estar más cerca de ella y vernos en alguna ocasión, además de cuando estaba ausente su esposo.

-¿Y cuanto duró eso?

-Hasta el día en el que…me asesinaron…-recordó incómodo y frustrado- ¿Por qué crees que mi verdadera forma es esta? Yo morí joven, con veinticinco años…-suspiró- Es más, mi apariencia de guerrero fantasmal es sólo el aspecto que debe de tener ahora mi cadáver, con una armadura de oro que Zelda que colocó para honrarme, junto a la espada y el escudo que te enseñé antes.

-¿Y quién lo hizo? ¿Quién fue el canalla que te asesinó? –le preguntó mostrando los dientes debido a la cólera que sentía por aquello.

-Fue un sicario contratado por nada menos...que el Rey de Hyrule, el marido de Zelda. Me tendió una trampa, falsificando una carta de ella dirigida a mí. En ella decía que nos reuniéramos en la Pradera de Hyrule, cerca del Rancho Lon-Lon. Y ahí, fue donde me mataron… ¿Triste final para un héroe, no? –le dijo sin muchas ganas, intentando utilizar un poco de humor negro- Dicen que el ideal de un guerrero es morir en el campo de batalla… ¡Pues ni siquiera eso me ocurrió! ¡Aunque también me parece una tontería lo primero! Estarás de acuerdo conmigo que si hay que dar la vida para proteger algo valioso, se hace. Eso sí, si puedes salvar al reino o a una persona querida sin necesidad de sacrificarse para ello… ¡Es mejor así, por supuesto! ¡Habría que ser tonto para pensar lo contrario! –se le notaba resentido al decir esas palabras.

-No te ofendas…pero creo que te lo buscaste.-aquello que dijo el lobo dejó atónito al fantasma- Acabaste incluso peor que Salomón…me imagino que sabrás quién es a partir de mis recuerdos. Entiendo que la quisieras, ¿Pero no ves a lo que te llevó? Acabaste muerto por no admitir vuestra inevitable separación, empeñado en seguir viéndola aún arriesgándote a que su marido, el Rey de Hyrule, os descubriera.-siguió hablando mordazmente, mientras el otro le seguía escuchando atentamente- No quiero parecer grosero… ¿Pero no tenías otras candidatas para ocupar ese "vacío" en tu corazón? Ruto no creo, era la líder de los Zoras; Saria, tampoco, eso hubiera sido pedofilia…-un escalofrío le recorrió su cuerpo- O Malon, sí, ella me parecía ser una buena moza, por lo que me has contado. Además, Epona estaría cómoda y tendrías un trabajo asegurado en su rancho.-caminó alrededor del espíritu- ¡Francamente, a mí jamás se me ocurriría convertirme en el amante de Zelda! ¡Admito que me gusta, pero para llegar a tanto…! ¡Amigo mío, tuviste mala suerte! –fue ese tono con una pizca de burla, lo que hizo estallar al espectro.

El fantasma hizo levitar al lobo gracias a su magia, muy bruscamente. Lo zarandeó en el aire, disfrutando al hacerlo. Un poco más tarde, cuando el lobo estaba completamente mareado, lo acercó hasta donde estaba él y le agarró por el cuello, manteniendo su cuerpo en el aire.

-¡¿Qué va a saber un niñato como tú sobre que significa amar apasionadamente a una mujer? –le gritó a la cara, realmente furioso- ¡¿Qué te hace tanta gracia? ¡¿Eh? ¡¿Te crees superior a mí por ello? ¡Tú lo que eres es un maldito cobarde! ¡Ni siquiera has tenido el valor para decirle a Ilia lo que sientes! ¡¿Por qué no lo has hecho, eh? ¡Ella no es la Princesa, no ocurriría nada si lo hicieras! –se acercó aún más, juntando sus rostros y hablándole sombríamente- ¿Pero a que no tienes cojones, "muchachito"? Parece que has olvidado que estamos dentro del Reino Sagrado, aquí puedo usar el máximo potencial de mis poderes como espectro…-le apretó aún más el cuello, ahogándolo- Yo que tú tendría cuidado al volver a opinar sobre este tema, no vaya a ser que nunca vuelvas a verte como un hombre… ¿Entiendes lo que digo?

Tras amenazarlo, lo lanzó bruscamente contra el suelo, varios metros de allí. El lobo se levantó dolorido, asustado por lo que acababa de ocurrir. Se arrepintió enormemente, sabía que decirle eso había sido inmensamente cruel y demostraba una gran insensibilidad por su parte. Se acercó con precaución hacia él, que le estaba dando la espalda. Y antes de que abriera la boca para disculparse, el espíritu levantó una mano, indicándole que no lo hiciera.

-He estado analizándote…-soltó fríamente, manteniendo su postura- Y me he dado cuenta, que eres un completo hipócrita…

-¡De acuerdo, insúltame todo lo que quieras! ¡Me lo merezco! ¡Lo que te dije fue despreciable! ¡Así que desahógate conmigo todo lo que quieras! –admitió su error, sentándose y agachando la cabeza.

-No es eso, es que acabo de captar tus sentimientos, puedo hacerlo al igual que con tus recuerdos, y lo que me dijiste carecía de significado alguno para ti…-siguió hablándole, aún de espaldas y con los brazos cruzados.

-¿Qué? –levantó la cabeza, confundido.

-Me refiero, a que en realidad, lo único que te pasa es que te niegas a admitirlo…-siguió en la misma postura.

-¿Qué debería admitir, exactamente?

-Ahora entiendo por qué aún no lo has hecho, lo de esa muchacha llamada Ilia…es porque desde hace un tiempo, tu corazón está dividido. Y ahora, notó como ese mismo sentimiento empieza a decantarse hacia una dirección, más concretamente, hacia el castillo.-le contó dándose finalmente la vuelta, mostrando una extraña sonrisilla.

-No sé a lo que te refieres, pero te digo que estás muy equivocado…-le habló con desconfianza- Yo no soy como tú…

-¿De qué tienes miedo? Dímelo, te escucho…-se agachó, quedando de cuclillas frente al lobo.

-¡¿Miedo, yo? ¡Ja! Ahora veo que lo de ser un fantasma te ha afectado…-se mofó de él, con cierta soberbia.

-Mira, chaval…tengo experiencia de muchos siglos y tú a mi no me engañas. No es algo por lo que yo no haya pasado, te pareces más a mí de lo que tú te crees. Y no creo que sea nada malo estar enamorado de la misma mujer, bueno, tú ya me entiendes…-le habló como si fuera su padre.

-¡Qué tontería! ¡¿Enamorado de la Princesa? ¡Lo que sientes en mí no son más que las hormonas que aún circulan por mi cuerpo! ¡Maldita época de celo! ¡Sólo me trajo problemas! –gruñó al recordarlo.

-No pongas excusas tan absurdas, eso lo único que hizo fue acrecentar lo que ya tenías dentro de ti…-siguió insistiendo.

-¡Bah! ¡Déjame en paz! –pasó de él, comenzando a andar de nuevo por ese insólito lugar.

-Es inútil…-suspiró, dándose por vencido y levantándose para seguirlo- Ya se dará cuenta él solo…

El espectro se apresuró un poco para alcanzarlo. Caminó a su lado y se quedó mirándolo divertido, viendo los aires que se daba al caminar.

-Mi cuerpo lo encontró Malon, debido a la cercanía a su granja…-comentó apenado, retomando su historia- Creo que esa fue la razón que impulsó a ella y a su padre a trasladarse al lugar donde más tarde se asentaría tu aldea, bastante tiempo después de que les contara sobre aquel lugar.

-¿Y cómo reaccionó Zelda, al enterarse de aquello? –le preguntó, había logrado atraer su atención.

-Fue devastador para ella, que se enteró gracias al revuelo que causó la noticia de mi muerte. Recuerdo lo doloroso que era para mí verla llorando y a otros amigos míos. Y el muy despreciable de su marido, nunca le contó nada, ella lo descubrió por sus propios medios. Aún se me revuelve el alma al recordar cómo se regodeaba con el dolor de ella…-apretó los puños y los dientes, enfurecido.

-¿Cómo te convertiste en un espectro capaz de viajar entre mi mundo y este, el Reino Sagrado? Pensé que era un lugar casi inaccesible, pero tú me has demostrado todo lo contrario.

-Se podría decir, que fue un "regalo" de las Diosas al morir. Además de vagar como un espectro, también me permitieron aparecerme en los sueños de Zelda, sólo en las noches de luna llena.-le explicó- ¿Sabes porque una de mis formas es un lobo dorado? Es porque lo último que oí antes de morir, fue el aullido de una de esas bestias…y me falta un ojo, debido a que Impa lo usó para realizar un conjuro de lo más poderoso. Eso explica también que el otro ojo sea rojo, en vez de azul como debería, puesto que estoy influenciado por la magia de los Sheikah, dado que los suyos son así.

-¿Cómo? –no entendía bien a lo que se refería.

-Las Piedras de Aullido, como decía en el libro de ese tal Ernesto Mudora, son versiones adaptadas de las Piedras Chismosas. Impa usó la misteriosa magia de los Sheikah, para transformar algunas de ellas, en lugares de invocación. Eso es debido a que los de su raza tienen un fuerte vínculo con los muertos y el "más allá", por lo que incluso era capaz de percibirme, pero no verme.

-¿Y esas extrañas melodías que se oyen al acercarse a esas rocas?

-Son canciones que Zelda utilizaba para llamarme, gracias a la Ocarina del Tiempo. Podía hacerlo en unas fechas señaladas y sólo podía aparecerme convertido en aquella bestia sagrada. Todas las canciones las aprendí durante mis viajes por Hyrule y Termina, excepto dos, que fueron compuestas a partir de otras ya existentes. En total, como ya sabrás, existen siete piedras de esas repartidas por todo Hyrule. Curiosamente, la mayoría están en zonas remotas, como la que hay en el Pico Nevado o las de la Arboleda Sagrada. Eso era porque necesitaban estar distribuidas por todo el reino para poder vagar por él a mis anchas.

-Interesante…-asintió convencido.

-Y aparte de eso… ¿Sabes cómo llegó el Templo del Tiempo a la Arboleda Sagrada? –le dijo cambiando de tema- Fue tiempo después de morir, cuando Zelda y Saria decidieron proteger el Templo del Tiempo, hasta que naciera otro héroe que pudiera empuñar la Espada Maestra. Ellas, gracias también a la ayuda de los demás sabios y de los Sabios Antiguos, consiguieron teletransportar el templo hasta la Arboleda Sagrada, fusionándolo con el Templo del Bosque, el original. Después de eso, Saria y los Kokiri construyeron dentro del Árbol Deku el actual Templo del Bosque, donde estaría guardado uno de los fragmentos de la Sombra Fundida, a petición del Espíritu de Luz Farone. Lástima que aquello no les saliera del todo bien…-recordó apenado- Sin el Árbol Deku, los Kokiri estaban completamente desprotegidos. Tampoco nacerían más de su raza, puesto que quién se encargaba de eso era el Gran Árbol Deku. Y al entrar en contacto con la Sombra Fundida, sus cuerpos se transformaron en pequeñas y graciosas bestias peludas conocidas como…"monos".

-¡¿En serio? -se apartó debido a la noticia- ¿Eso significa que los monos que me ayudaron podrían ser sus reencarnaciones? ¿Y esa monita tan amable podría ser Saria?

-Posiblemente, pero ellos no se acordarán de nada. Es una lástima…-suspiró.

De pronto, ese "Link" se quedó callado, recordando algo que parecía no gustarle nada.

-¿Qué ocurre? –le preguntó el animal.

-¿Por qué tuvo que hacerlo? –hablaba para sí mismo, con los brazos pegados al cuerpo, los puños cerrados y mirando al suelo- Era una de las personas en las que más confiábamos y nos traicionó…

-¿De quién estás hablando?

-De Impa…-una lágrima recorrió su cara- Si se hubiera callado, las cosas hubieran sido muy diferentes…

-¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que hizo? –le preguntó más interesado aún.

-Te lo mostraré…-y de nuevo, volvió a conjurar esa extraña magia.

XOXOXOXOXOXOXO

"La Reina Zelda seguía ocupada a esas horas de la noche, con unos asuntos importantes que por circunstancias especiales había tenido que atrasarlos hasta ese día. Pero por suerte, apenas le quedaban unos papeles que rellenar y podría irse finalmente a dormir. Y sin su esposo, dado que él estaba de viaje…

En ese momento, su protectora llamó a la puerta de su estudio, cosa que le pareció extraña a su soberana.

-Buenas noches, Impa.-la saludó- Pensé que estarías durmiendo… ¿Qué te trae por aquí?

-Majestad…-le devolvió el saludo con una reverencia- Llevo varios días sin poder descansar, debido a que algo que lleva rondando por mi cabeza estos días y que ya no puedo ocultáoslo más…-se la notaba arrepentida por algo.

-¿A qué te refieres? –le preguntó extrañada la reina.

-A algo que, os afectó tanto a vos, como al alma que ronda ahora mismo en esta habitación…-habló mirando por toda la habitación.

-¿Quieres decir que él está…? –un movimiento de cabeza de su guardiana le indicó que así era- ¿Y de qué se trata?

La Sheikah hizo una pausa larga, como si se estuviera preparando para decirle algo muy grave. Aquello preocupó a Zelda, dado que nunca la había visto así.

-Nunca os habéis preguntado… ¿Por qué vuestro padre expulsó al joven guerrero de esa manera tan brusca, más sabiendo el cariño que le tenía?

-Sí, por supuesto que lo he hecho…-suspiró triste- Pero como él me dijo, fue porque estando él me dificultaría mi labor como soberana de Hyrule y la tarea de encontrar un marido adecuado.

-En realidad…-estaba muy nerviosa- Esos no fueron realmente sus motivos…

-¿Cómo? –aquello la impresionó de buena manera- ¿Y entonces que fue? ¡Dímelo sin rodeos, Impa! –le pidió desesperada.

-Fue por algo que yo le dije…-le confesó, sin poder mirarla a los ojos.

-¿Qué? –cada vez estaba más confusa.

-Lo siento…-parecía que estaba a punto de soltar una lágrima- Nunca os lo debí haber ocultado. Ni a vos, ni al chico, ni a vuestro padre…

-¡¿Qué fue eso que le dijiste? ¡Contéstame! –le ordenó, agarrándola para que la mirara a los ojos.

-La razón por la que vuestro padre rechazó rotundamente vuestra unión fue…-hizo una pausa- ¡Porque eráis hermanos! ¡Mellizos nada menos!

La reina se apartó de ella, sin poder creerse nada de lo que le decía, horrorizada completamente.

-No…-negó con la cabeza- ¡Eso es imposible! ¡Soy la única heredera de Hyrule! ¡Y Link acabó en los Bosques Perdidos debido a la guerra! ¡Es imposible que fuéramos hermanos!

-No lo es…-agachó la mirada- ¿No os conté hace tiempo lo que le ocurrió a vuestra madre? Ella desapareció durante la guerra y no pude hacer nada por salvarla…-hizo una pausa- Pero antes de eso, había dado a luz a dos pequeños bebés, de los cuales pude rescatar a uno de las llamas de la cabaña donde estábamos refugiadas. Nunca le conté a vuestro padre que había tenido un segundo hijo, puesto que busqué a vuestra madre por todo Hyrule y a ese hermano vuestro, pero sin éxito. No quería dañarlo más de lo que estaba por la pérdida de su amada y el dolor de su pueblo, así que mentí.

Zelda permanecía callada, expectante a lo que le revelaba. Y mientras, el espíritu de la habitación estaba igual, a la espera de que Impa decidiera continuar.

-Sin embargo, años más tarde, un niño de los bosques, de rasgos muy parecidos a los vuestros, apareció para cumplir con su destino. En aquel momento, no sospechaba de que ese podría ser aquel niño perdido en la guerra, pero con el transcurso de los acontecimientos y de los años, descubrí que era cierto, vuestro hermano habría sobrevivido criado entre la raza de los Kokiri. Cuando me hablasteis sobre vuestra relación, me supuso un dilema moral. Pero aún así, aguanté, incluso sabiendo que manteníais relaciones…-no podía nombrar aquella palabra- Y la gota que hizo rebosar el vaso, fue un día mientras paseabais por los jardines, mientras vuestro padre os observaba desde la ventana de este mismo estudio.

-¿Y qué pasó? –se atrevió a preguntar la joven.

-Él sentía una gran nostalgia, debido a los recuerdos que le venían a la mente de su juventud, al veros a los dos tan enamorados. Decía que de haber tenido un hijo varón, le hubiera encantado que fuese como Link. Fue ahí donde ya no pude soportarlo más, más conociendo vuestra intención de casaros…-hizo una pausa- Os aseguro, que a vuestro padre le dolió muchísimo tener que alejar a Link de vos, pero era necesario puesto que si no estaríais cometiendo un incesto. Y tampoco podía reconocerlo como su hijo puesto que la herencia de Hyrule recaía sobre vos, que apareciera otro heredero de la nada no supondría ningún bien para el reino.

Zelda se quedó mirando al suelo, con lágrimas en los ojos, llena de rabia y frustración.

-¡¿Por qué no te callaste? –estalló finalmente- ¡¿Tanto te costaba hacerlo? ¡Si no hubieras dicho nada, probablemente Link seguiría vivo! ¡Gobernando el reino junto a mí! ¡¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¡Lo que hiciste no tiene perdón! ¡¿Qué más da que fuéramos hermanos? ¡¿Acaso eso importaba? ¡Nosotros éramos felices sin saberlo! ¡Maldita sea! –se derrumbó en el suelo, llorando desconsoladamente- ¿Cómo pudiste…? Nos traicionaste, confiábamos en ti…y ahora por tu culpa él está muerto…

-Lo siento…-no podía dejar de repetirlo, era lo único que podía hacer."

XOXOXOXOXOXOXO

-Qué desgracia…-la bestia estaba sin palabras- Y pensar que si se hubiera callado, os hubierais casado y habríais tenido hijos entre ambos, siendo hermanos…-aquello le incomodó un poco.

-Ya, hijos…-aún tenía un nudo en la garganta por aquello- Poco después de eso, Zelda acabó expulsando a Impa del castillo. No podía servirle durante más tiempo sabiendo lo que había hecho…-respiró profundamente- Volvió a Kakariko, hoy en día la Villa Oculta, puesto que Kakariko acabó trasladándose hasta donde está actualmente. Se encontró con un pequeño grupo de Sheikah supervivientes de la tragedia que acabó con la mayoría de su raza y con ellos formó una pequeña comunidad. Y así, con el paso de los siglos, se fueron mezclando con otras razas hasta llegar a Impaz, descendiente directa de Impa.

-¿Y tú has estado vagando por Hyrule hasta mi nacimiento, verdad?

-Sí, pero no creas que has sido el único después de mí…-le soltó disimuladamente.

-¡¿Otro más? ¡¿Pero cuántos otros "nosotros" ha habido? –le había costado aceptar la idea de que existía otro "héroe" a parte de él, para que además hubieran más.

-Sólo ese antes de ti, por lo menos en esta "línea de tiempo"…-comentó como si tampoco él mismo estuviera muy seguro de lo que decía.

-¿Qué es eso de la "línea del tiempo"? –ahora sí que estaba perdido.

-Lo que te voy a revelar es algo, que por fue inverosímil que parezca, es la pura verdad…-parecía como si lo que estaba a punto de decirle fuera a perturbarle- ¿Recuerdas que te dije, que al volver a mi tiempo tras terminar mi aventura, se cerró el portal que me conducía siete años en el futuro? Pues bien, pensé que ese futuro cambió al delatar a Ganondorf e impedirle conquistar Hyrule…pero nada más lejos de la realidad…-hizo una pausa- Ese futuro, en el que sellé a Ganondorf en el Reino Sagrado con la ayuda de los Siete Sabios, continuó…

-¡¿C-cómo? –no tenía palabras para expresarse- ¡¿Se crearon dos realidades alternativas? ¡¿Una misma persona viviendo en dos realidades a la vez?

-Yo tampoco me lo explico mucho, lo descubrí ya muerto, puesto que incluso los Siete Sabios, que guardaban recuerdos de aquel futuro, ignoraban aquello. Aún así, la separación de esas dos "ramas temporales" explicaría algunas cosas. Por ejemplo, cómo podían suceder los acontecimientos en una realidad temporal, si en la otra se habían cambiado. Y también, cómo es que cuando volvimos a ser niños, Zelda y yo seguíamos teniendo nuestras Trifuerzas, puesto que habíamos impedido que Ganondorf entrara al Reino Sagrado y por lo tanto nunca se pudo dividir.-suspiró- Aunque después, parecer ser que el fragmento que faltaba de la Trifuerza, acabó eligiendo nuevamente a su portador…eso me hizo pensar que en realidad no impedí nada de lo que ocurrió finalmente y tampoco conseguí deshacerme de Ganondorf, en ninguna de las dos líneas temporales.

-¿Por qué lo dices? –le preguntó curioso.

-¡¿Es que no has visto cómo Ganondorf se las ingenió para regresar a Hyrule a través de Zant? –le gritó- ¡Y esa no fue la única vez que lo intentó! ¡Del "otro" Link del que te hablaba también tuvo que enfrentarse a ese maldito!

-¿Y por qué no me cuentas su historia, tanto que sabes de él?

-Primero, antes de eso, te hablaré de ese futuro que pensé que había cambiado para mejor…-le habló serio y frío- Resulta, que el sello de los Sabios no fue lo suficientemente fuerte, y al cabo de los años, se rompió. Ganondorf regresó a Hyrule a cumplir su venganza de destruir a Hyrule y a los descendientes de los Siete Sabios. El reino sufrió de nuevo otro gran cataclismo por culpa de él y el ejército de seres malignos que le seguían…

De pronto, todo aquel lugar se oscureció, concentrándose en el espíritu que relataba la historia. Este parecía traumatizado por aquello, agarrándose la cabeza como si estuviera paranoico. Y por si fuera poco, empezaron a escucharse cientos de voces lamentándose o pidiendo ayuda desesperadamente. En algunas ocasiones, la bestia pudo escuchar claramente cómo algunos llamaban al "Héroe del Tiempo".

-Yo ya estaba muerto cuando empezaron a venirme aquellas visiones y a escuchar esas voces…-se derrumbó sobre su rodillas, con un gran dolor de cabeza- Me estaban llamando, necesitaban mi ayuda, pero no pude jamás asistir a su llamado…-hablaba como un loco, balanceándose- Y después ocurrió aquello, la Gran Inundación, debido a que era la única forma de encerrar a Ganondorf. Las Diosas, si esas mismas, lo hicieron al mismo tiempo que destruían Hyrule, obligando a las gentes a subir a las tierras más altas para salvar sus vidas. Muchos murieron, y con el paso de los siglos, el recuerdo de Hyrule se fue borrando de sus mentes. Je…curiosamente, en esa línea de tiempo mi leyenda sí prevaleció, en aquel mundo inundado, en el que sólo quedaban islas formadas a partir de las cumbres de aquel reino perdido…

-¡Por favor, deja esto! ¡Estás empezando a asustarme! –le sacudió como pudo para hacerlo reaccionar- ¡Despierta! –aulló con todas sus fuerzas.

Aquel aullido desesperado hizo reaccionar al espectro, haciendo desaparecer las tinieblas que cada vez oscurecían más el lugar. El fantasma se quedó de rodillas en el suelo, respirando agitadamente.

-Gra-gracias…-le agradeció entrecortadamente- Por un momento pensé que volvería a perder el control…

-Y esas visiones… ¿Pudiste ver a otro héroe en ese mundo alternativo? –le preguntó ayudando a levantarse al muchacho.

-Sí, pero tampoco es que pudiera saber exactamente lo que sucedía allí. Sé que una nueva reencarnación mía luchó nuevamente contra Ganondorf, ayudado por una descendiente de Zelda, que si no recuerdo mal era bastante diferente a cómo se esperaría de una heredera de la realeza…-divagó, aún un poco alterado- En fin, lo importante es que finalmente, consiguieron vencer a ese demonio. Hay una imagen que jamás lograré sacarme de la cabeza…-dijo sombrío- Es demasiado estremecedora para mostrártela, pero te diré que Hyrule sobrevivió bajo las aguas, bajo un sello protector mágico que también había encarcelado a Ganondorf. Y cuando derrotaron a Ganondorf, ese reino, o más bien lo que quedaba de él, se hundió en las profundidades de aquel océano…

-Glup…-tragó saliva asustado- ¿Y nunca has vuelto a saber nada de ellos?

-No me llegaron más visones de esa línea temporal, me imagino que sería porque a partir de ahí les fue bien…-divagó- Aunque curiosamente, hace un tiempo me vinieron a la mente las imágenes de unos extraños monstruos de acero, que expulsaban humo y rugían de una manera extraña, corriendo por las vastas praderas de lo que parecía un nuevo Hyrule, pero sólo por unos senderos especiales por donde ellos podían pasar. Y lo más raro, es que llevaban gente sobre ellos…

-¿Monstruos de acero? ¿Un nuevo Hyrule? Me parece que sería mejor que pasáramos a hablar de otra cosa, del otro héroe que fue antes que yo, en nuestra rama temporal…-le sugirió al ver que todo eso era demasiado confuso.

-Estoy de acuerdo contigo, pasemos a hablar de ese "otro" Link…-se preparó para hablar- ¿Conoces la Guerra Carcelaria?

-¿La qué?

-¡Aaag, para qué me esfuerzo! –se golpeó en la frente- Si hubieras atendido más a las clases de la Princesa Zelda, sabrías que fue una guerra en la que murieron la mayoría de los Caballeros Reales, hace aproximadamente quinientos años. Por cierto, los Caballeros Reales eran hombres que lucharon junto al Rey durante la Guerra Civil de Hyrule. Y cuando acabó la guerra, este les concedió aquel título a ellos y a sus familias, manteniendo su linaje hasta hoy en día. Aunque creo que la última descendiente de esa noble casta es tu amiga Ashei, más concretamente del linaje de los "Violette", los Caballeros Púrpuras.

-Bueno…algo he oído…-agachó las orejas.

-Lo que nadie recuerda, es el nombre del culpable que originó todo aquello, Ganondorf. Fue capaz de abrirse paso entre varias dimensiones, como hizo cuando llegó al Crepúsculo, para intentar apoderarse de nuevo de la Trifuerza. Ese idiota no sabía que esta se había dividido, aún poseyendo él mismo uno de sus fragmentos…pero por caprichos del destino, al no tener un digno heredero de esos poderes, nuestras Trifuerzas volvieron al Reino Sagrado, esperando hasta que nacieran nuevas reencarnaciones nuestras. Aquel poder que consiguió lo corrompió aún más, fortaleciendo al demonio que llevaba dentro, a Ganon. Reunió a un "ejército del Mal", con el que atacó Hyrule y casi lo destruye todo. Fueron los Caballeros Reales, junto a los herederos de los poderes de los Siete Sabios, quienes impidieron que conquistara Hyrule. Volvieron a encerrarlo en otra dimensión, el Mundo Oscuro, que era una versión oscura de Hyrule, que él mismo creó y que estuvo a punto de corromper a todo el reino con su magia oscura.

-¿Y dónde aparece ese "Link" en todo eso?

-Fueron más de cien años más tarde, cuando él nació, hijo de una de las familias de Caballeros Reales que habían sobrevivido a la tragedia. Pero al igual que te ocurrió a ti, Ganondorf volvió a actuar a través de un intermediario llamado Agahnim…-le miró con interés- ¿Te suena de algo?

-Sí, de las clases de la Princesa…-le confirmó- Según parece, fue el Consejero Real de un antepasado suyo. Se ganó ese puesto al usar su magia, dado que era un mago muy poderoso, para salvar a Hyrule de las catástrofes inexplicables que estaban sucediendo en esa época y fue considerado un héroe por aquello. Sin embargo, este comenzó a robarle protagonismo al Rey, ejerciendo la autoridad en su lugar. Empezaron a suceder misteriosos acontecimientos, la gente creía que era debido a extraños experimentos que se estaban realizando en el castillo… ¿Y cuando aparece ese héroe para solucionarlo todo?

-Pues fue porque la Princesa Zelda, otra de nuevo, se comunicó telepáticamente con él y su tío, que era quién se ocupaba de él. Necesitaba su ayuda dado que Agahnim la había encerrado en un calabozo, como estaba haciendo con otras muchachas conocidas como las Siete Doncellas, descendientes de los sabios que encerraron a Ganondorf en la Guerra Carcelaria. Al principio, su tío le prohibió acompañarle, pero le siguió a escondidas. Se encontró con él de nuevo, moribundo, debido a que Agahnim le había herido. Le pidió que ayudara a Zelda…después de eso, murió.

-Qué trágico tuvo que ser para él…-comentó sintiéndolo lástima por aquel héroe desconocido.

-Sí, es curioso que a diferencia de nosotros, un motivo para continuar su viaje fuera…la venganza. En fin, como siempre, acabó recorriéndose el reino en busca de unos objetos que necesitaba, recibiendo la ayuda de otros seres. Y por supuesto, encontró la Espada Maestra, en medio de los Bosques Perdidos. Aunque en realidad, estaba en las ruinas del Templo del Tiempo, sólo que Skull Kid utilizó una ilusión para poner a prueba a ese muchacho.

-¿Qué sucedió después?

-Cuando fue a enfrentarse a Agahnim, este lo transportó al Mundo Oscuro, donde tuvo que salvar a aquellas muchachas para derrotarlo finalmente a él y a Ganon, la forma demoníaca de nuestro archienemigo predilecto. Así impidió que Agahnim consiguiera traer de nuevo a ese canalla al Mundo de la Luz, nuestro mundo…ese era su plan desde el principio. Al acabar su misión, tanto él como Zelda obtuvieron los fragmentos de la Trifuerza que les correspondían. Tuvo la suerte además de pedir un deseo, pidiendo que todo lo ocurrido por culpa de Agahnim a partir del día en el que Zelda se comunicó con él, nunca hubiera sucedido.

-¿Y por eso no hay nada documentado sobre lo que me has contado?

-Exacto, y el Rey volvió a gobernar con sus plenos poderes al "desaparecer misteriosamente" ese vil mago oscuro. Todos pensaron que había huído, sin saber realmente lo que había pasado. Sólo el héroe y la Princesa Zelda se acordaban de todo, debido a sus Trifuerzas. Afortunadamente para él, su tío revivió gracias a su deseo y permaneció con él hasta que murió años más tarde. Después, se marchó de Hyrule en busca de aventuras. Conoció a una chica en Calatia, un reino vecino, se enamoró y se quedó a vivir allí junto a ella. Le fue bien…-dijo mirando al cielo, feliz por su suerte.

-Y después de él, nací yo siglos más tarde… ¿O hubo alguien más? –preguntó con desconfianza.

-¡Ja, ja, ja! –se rió de su actitud- ¡No te preocupes! ¡No hubo nadie más! ¡Qué celoso!

-Ahora que lo pienso…-se quedó dudando, cambiando de asunto- ¿Qué tuviste que ver tú en todo eso?

-Si te soy sincero, no intervine en nada…-le confesó sincero- A lo largo de estos siglos que llevo vagando como un espíritu, he sido obviamente un observador, más que intervenir en lo que sucedía en Hyrule. También he estado velando por la Familia Real desde entonces, tarea que se me hace cada vez más pesada…-comentó cansado.

-¿Por qué?

-Por nada…-suspiró decaído.

El lobo se quedó dudando, no sólo por su respuesta, sino por otros asuntos que tenían que ver con el tema. Entre ellos, uno que le interesaba bastante…

-Vale, me has hablado de otros héroes que vinieron después de ti, en las dos ramas temporales. Pero… ¿No se te ha ocurrido pensar, que pudo haber otro antes de ti?

Aquella pregunta sorprendió enormemente al fantasma y lo dejó pensando durante un buen rato.

-Otro antes que yo…-repetía constantemente, mientras pensaba- Nunca se me había pasado por la cabeza esa posibilidad, pero tiene mucho sentido. Eso explicaría muchas cosas, como la creación de la Espada Maestra o el por qué de la extraña conexión que nos une a todas nuestras reencarnaciones y las de la Princesa Zelda. Y también, siguiendo el patrón, existe la posibilidad de que vengan otros en el futuro, como ha ocurrido hasta ahora…-dedujo al analizar la situación.

El licántropo se quedó pensando durante un rato, hasta que se dio cuenta de algo…

-¿Me lo parece sólo a mí, o nuestra historia se repite demasiado? No sé, tú eres un héroe, yo soy otro héroe, ellos fueron otros héroes…-razonó, veía demasiadas similitudes.

Por alguna extraña razón, lo que dijo el lobo deprimió al "Link" del pasado y se quedó mirando hacia el "cielo" de ese extraño lugar llamado el Reino Sagrado.

-Aag…-suspiró- Siempre la misma historia…un héroe, una princesa, un loco cegado por el poder…-divagaba, estaba hablando solo- Parece como si a las Diosas les hiciera gracia repetir una y otra vez la misma la historia, como si fuera un maldito cuento. ¿Y para qué? ¿Para probar que merecemos este mundo? ¿Y por qué siempre somos los mismos quiénes que tenemos que arriesgarnos…para nada? No lo entiendo, sinceramente no lo entiendo…sólo somos juguetes para ellas…-siguió desahogándose- ¡Y me da igual que os guste o no! ¡Vale! ¡Porque es la pura verdad! –le gritó a alguien ahí arriba, muy enfadado.

Link estaba amedrentado, ese muchacho no parecía estar bien de la cabeza. Se asustó aún más cuando este le miró de repente…

-¿Con quién estabas hablando? –le preguntó el lobo asustado, con el cuerpo tenso.

-Ellas saben a lo que me refiero…-le contestó mirando con rencor hacia aquel cielo.

-¿No estarás refiriéndote a las Diosas, verdad? –le preguntó cauteloso- ¿Alguna vez has llegado a verlas en persona?

-¡Ojalá hubiera tenido ese "placer"! –le contestó con ironía- No, lamentablemente, sólo he podido oírlas en algunas ocasiones. Pero te aseguro, que si me has hubiera encontrado cara a cara, hace tiempo que hubiera arreglado cuentas con ellas…-habló como si fuera una amenaza, estallándose los dedos.

-¿Por qué pareces estar tan enfadado con ellas? –le preguntó temiéndose una mala reacción por parte de él.

-¡¿Por qué? ¡Te explicaré el por qué! –gritó furioso, completamente fuera de sí- ¡Ellas tienen la culpa de todo! ¡¿No ves que tú y yo sólo somos meros "muñecos" en este absurdo juego suyo llamado "destino"? ¡¿Es que acaso estás tan ciego que no ves cómo nos utilizan? ¡Mira lo que me pasó a mí! ¡Ellas lo arreglaron todo para acabar arruinándome la vida! ¡Todo lo que me importaba acabó convirtiéndose para mí en una pesadilla! ¡Incluso ahora, ya muerto, sigo vagando como un alma en pena sin saber por qué! ¡Pensé que ayudándote a ti en tu misión, podría finalmente descansar en paz! ¡Pero de nuevo me equivoqué! ¡Era de esperarse, sabiendo lo mucho que les gusta "jugar" a esas diosas! –su rabia y furia eran tales, que incluso se estaba tirando de los pelos como un verdadero loco.

El animal permaneció en silencio unos minutos, hasta que aquel espíritu se sosegara. Aquel "Link" se quedó de pie, callado, dándole la espalda al lobo.

-Entonces…-vaciló un poco antes de hablar, acercándosele- ¿Cuál es la razón de que me hayas contado todo esto? Tu vida, esas historias…-dudó un momento- Has aparecido hoy, de repente, después de tanto tiempo… ¿Para qué? Me ha encantado escucharte, pero llevo desde que llegué aquí con la duda de por qué has querido revelarme todo eso.

Ese espectro permaneció inmóvil, hasta que finalmente se volteó para contestarle.

-No lo sé…-admitió triste- Quizás sea porque aún, en lo más profundo de mi ser, algo me dice que tú eres la clave para que pueda pasar de una vez al "más allá". Y pensé, que esta información podría aclararte ciertas dudas…-negó con la cabeza- No…en realidad, te he dicho todo esto porque necesitaba a alguien a quién decírselo…-de pronto, una sonrisa se dibujó en su rostro- ¡Eso sí, no se te ocurra revelarle lo que te he contado hoy a nadie! ¡Te tomarían por un loco! –le advirtió, animándose.

-¡No hace falta que me lo recuerdes! ¿Te crees que soy estúpido? –le preguntó falsamente decepcionado por su desconfianza, contento de que ese fantasma volviera a estar alegre.

-¡Quién sabe! ¡A lo mejor te ibas de la lengua! –se golpeó en la frente- ¡Pero qué tonto soy! ¡¿A quién vas a poder decírselo? ¡Eres aún un animal! ¡Y como Zelda siga retrasándose, vas a quedarte así durante una buena temporada! –le dijo burlón.

Ambos se rieron, en eso estaban de acuerdo. Sin embargo, en medio de ese ambiente de alegría, algo extraño le ocurrió al muchacho de otra época. Una desagradable sensación recorrió su cuerpo, como si le estuvieran clavando una daga por la espalda. Aquello lo paralizó unos instantes, dejándolo ausente. Sentía un inmenso dolor en el pecho, lo que hizo que se derrumbara sobre sus rodillas y con las manos en el suelo. El lobo estaba muy preocupado por su amigo, que se acercó enseguida a él buscando cómo ayudarle. El "otro" Link permaneció unos momentos así, hasta que despareció finalmente ese dolor, aún apoyado en el suelo.

-¡¿Qué te ha pasado? ¡¿Por qué te has puesto así de repente? –le ladró preocupado.

-Debes…irte…-le habló entrecortadamente, respirando con dificultad.

-¿Cómo? –no entendía lo que estaba pasando.

-Vuelve al castillo…-dijo débil, sin recuperarse lo más mínimo.

-¡¿Pero qué estás diciendo? –aquello le estaba poniendo nervioso.

-¡Regresa al castillo! ¡Date prisa! –le gritó mientras extendía su mano delante de él.

De ella salió un destello de luz que lo envolvió a él y a todo lo que le rodeaba…

XOXOXOXOXOXOXO

Link despertó de nuevo en el Lago Hylia, al lado de la Piedra del Aullido. Por lo que observó, ya era de noche, descubriendo que habrían pasado quizás unas horas desde que entró a ese extraño mundo.

Se quedó pensando en todo lo que le había dicho ese fantasma, con más dudas que respuestas. En ese momento se acordó de lo último que le había dicho ese espíritu…

-¿Por qué estaba tan empeñado en que regresara al castillo? ¿Qué querrá que haga allí? –se preguntó en alto, en medio de ligeros gruñidos.

Por supuesto, no dudó en obedecer a la extraña petición de aquel espectro. Pero por alguna razón, algo le decía que no podía ser nada bueno…

Continuará…

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: ¿Os ha gustado? Ha sido el capítulo que más tiempo y esfuerzo me ha costado hacer, debido a la enorme cantidad de información que había que sintetizar.

¡Y maldita sea! ¡Por culpa de este capítulo me he "spoileado" a mí misma con varios videojuegos! ¡Incluyendo el nuevo Skyward Sword!

Aunque con este último me lo busqué, eso me pasa por impaciente. Lo que más me molesta es que precisamente haya sido la wiki de Zelda en español, que nunca tiene nada, la que destrozara una de las sorpresas del juego, cosa que no había encontrado por Internet hasta que fui a mirar allí sólo el nombre oficial de uno de los personajes del juego y mirar algo sobre la Espada Maestra... ¡Todo eso a sólo dos días de su lanzamiento! Y no lo tendré hasta navidades...

Sólo espero que no me ocurra como con Ocarina of Time, puesto que jugué a su versión 3D, y no me causó la sensación que esperaba, aunque es muy bueno. Debido a que me lo sabía casi todo, por ser un juego viejo, me arruinó la sorpresa...ojalá hubiera tenido más edad cuando salió a la venta en 1998, cuando se ganó su merecido puesto...

¡En fin, quiero dejar claro que aunque haya hecho una particular cronología aquí, no significa que crea que es la correcta! ¡Esta fue inventada para el fic, para darle sentido junto con teorías e inventos míos!

¡Ah y hago referencia al fic "The Legend of Zelda: The Winged Ones" de LilleahWest aka TheBeastcub. Este, aún sin acabar de leérmelo, me ha servido de inspiración.

Por último, me gustaría hacer publicidad de mis otros dos fics que publiqué este mes, también de este fandom, con motivo de que el 23 de noviembre cumplí un año registrada en esta página. ¡Cómo pasa el tiempo, y en enero se cumplirá un año de mi primer fic, este!

Los fanfics son los siguientes:

-La Devastación del Corazón de un Héroe - (Link & ?) (Angst/Drama)

-The Legend of Zelda: The Middle Ages - (Link & Zelda) (Tragedy/Romance)

¡Hasta la próxima! ¡No se olviden de comentar!