21. Mortal Kombat (Parte II)
Al atardecer, Denzel regresó al bar esperando encontrarse allí con Malton. Fue de esperarse que así fuera y pasó, sentándose con él en la barra, junto a otros comensales.
-¡A buena hora apareces, colega! ¿Dónde has estado? ¡Han pasado horas desde que te marchaste tan sorpresivamente! –le habló mientras se tomaba una jarra de cerveza, bastante animado.
-Déjame en paz, Malton…-le dijo malhumorado, algo decaído.
-¿Y ahora qué pasa? ¿Has estado dándole vueltas a algo, verdad? ¡Se nota que piensas demasiado! –intentaba animarlo, pero no daba resultado.
-Más o menos…-suspiró- Será mejor que vuelva a la…-se disponía a marcharse, pero Malton lo detuvo.
-¡Ey, jefe! ¡Trae aquí un whisky para nuestro amigo! ¡Necesita aclarar unas ideas! –le pidió la comanda entre voces.
-Necesitaría algo más fuerte para quitarme de la cabeza todo lo que llevo en ella…-murmuró.
-¡Pues empieza quitándote ese sombrero! ¡Ja, ja, ja! –se burló, sin saber que eso no ayudaba en la situación.
-¿Qué te pasa, guapetón? –le habló una voz de mujer- ¿A qué viene esa ánimo? ¿Has perdido una apuesta o algo?
Era la misma mujer que había conocido en el juego de los cuchillos, que llevaba escuchando la conversación desde que él llegó.
-Esto…-no estaba seguro de contestarle- Creo que no nos han presentado, ¿Cierto?
-¡Oh, vaya con el muchacho! –se sorprendió por su actitud- Me llamado Kira y tú debes de ser…
-Denzel, encantado de conocerla.-le ofreció su mano como saludo.
-¡Y viene con modales, esto no se ve todos los días! –le correspondió el apretón- ¡Tienes un apretón un poco flojo! ¡Aunque quizás sea por esos guantes de cuero que llevas! ¡Qué gracioso!
-¿Qué quieres? –retomó el tema rápidamente, no quería perder tiempo.
-¡Directo al grano, así me gusta! –le alabó su comportamiento- Pues que te noto un poco bajo de moral… ¿Podría ayudarte en algo?
-¿Por qué a alguien como tú podría interesarle cómo me siento, si apenas nos conocemos? –le preguntó desconfiado, ese interés en él no era normal.
-¿Y esas desconfianzas? ¡Sólo trataba de ser agradable contigo! ¡Ag, hombres! –se molestó bastante por su respuesto.
-¡¿Qué? –el pobre Denzel no entendía nada, se sentía fuera de lugar.
En ese momento, notó como alguien lo llamaba discretamente detrás suya, tocándole el hombro.
-¿Ligando, "cowboy"? Yo sería un poco más amable con la señorita…-le aconsejó Malton, aguantándose la risa.
-¡Oh, cállate! ¡Nadie te ha preguntado! –le respondió molesto, algo enrojecido bajo ese sombrero y pañuelo rojo que en ocasiones ocultaba su cara.
Malton se echó a reír, había conseguido fastidiarlo como él quería. Mientras, Denzel intentó arreglar la situación con esa mujer de carácter.
-Siento haberla ofendido, señorita, pero es que no estoy acostumbrado a ese tipo de ofrecimientos nada más conocer a alguien…-intentó disculparse, aunque no encontraba un verdadero motivo para hacerlo.
-¿Ofrecimientos? –ese vocabulario la desconcertó- ¡Hablas como si me quisiera acostar contigo!
-¡Por las Diosas, no! –gritó asqueado, como si la idea no le agradase en absoluto- ¡Esto, quiero decir…! Usted es una mujer muy bella, como puede apreciarse, pero no soy de esa clase de hombres. Ya me entiende…-habló nervioso, gesticulando en exceso.
-Interesante…-se acercó más a él, mostrándose interesada- ¿Y qué clase de hombre eres tú, si puede saberse? –le preguntó pasando su mano por su rostro, una acción en cierto modo provocativa.
-¡Tu whisky, chaval! ¡Qué lo disfrutes! –le sirvió la bebida bruscamente, para marcharse a atender a otros clientes.
La intervención del tabernero salvó la situación y la integridad de Denzel, que agradeció a las Diosas en que la bebida llegara en ese preciso momento. Y debido a los nervios, se lo bebió de un trago.
-¡De un solo trago, me gustas! –le felicitó Kira- ¿Cuál es la bebida más fuerte que has probado en tú vida, chico?
-¿A qué viene esa pregunta? –le preguntó confundido.
-Aquí el dueño tiene unas cuantas botellas de la bebida más potente conocida por el hombre: Everclear. ¿La conoces?
-Por supuesto, está prohibida en Hyrule y otros reinos. No se le puede llamar bebida alcohólica, pues lo que es puro alcohol. ¡La usan los soldados o los médicos para sanar las heridas o para quemar! ¡Es puro fuego!
-¡Ya veo que andas informado! –asintió impresionada- ¡Ey, jefe! ¡Trae aquí un Everclear para nuestro amigo, el del sombrero! –le gritó al dueño su pedido, algo que a Denzel no le gustó.
-¡¿Qué haces? ¡Yo no te he pedido que…!
-¡Calla! ¡Quiero ver a un verdadero hombre tomarse de un trago de ese infernal invento!
El dueño no tardó en traer un pequeño vaso lleno de ese líquido transparente y altamente devastador para el hígado. Este se quedó mirándolo con interés, pocos solían pedirle un trago de esa potente bebida.
-¿Te lo vas a beber o vas a decepcionar a la señorita? –le preguntó algo impaciente, al ver que tardaba en decidirse.
Denzel no estaba nada convencido de aquello, pero al notar las miradas de varias personas sobre él, no le quedó otra opción. Y se lo bebió de un trago, como si nada.
-¡Impresionante! ¡Qué bestia! ¡Me gusta tu estilo, muchacho! –le alabó el tabernero, a cada momento le caía mejor ese chaval.
-Denzel…-le llamó por lo bajo su compañero- ¿Cómo te encuentras? ¡Ni siquiera yo puedo hacer eso!
-De maravilla…-parecía aparentar normalidad- ¡Ey, jefe! ¡Lo mejor después de esto es una cerveza bien fría! ¿No cree? –le pidió intentando disimular algo, forzando una sonrisa.
-¡Marchando una birra para nuestro amigo! ¿Pinta o normal? –le ofreció animado.
-Me da igual, la que usted considere…-se le notaba tener cierta prisa.
-Eres un tipo bastante peculiar…-le habló Kira, mientras le servían a Denzel- ¡Me parece que tú y yo vamos a acabar congeniando bastante bien!
Nada más agarrar la jarra, Denzel se tragó su contenido como si fuese un nómada del desierto que había encontrado un oasis. No tardó más de unos segundos hasta dejar el recipiente vacío.
-¡Relájate, campeón! ¿A qué vienen esas prisas? –le preguntó la mujer, sorprendida por su comportamiento.
-Por las Diosas…-suspiró por lo bajo, sólo oído por Malton- Me estaba muriendo por dentro…
Malton se echó a reír, ahora lo entendía todo, esa bebida le bajó como si fuese lava por su garganta. ¡Como a todos! ¡Sólo que él aguantó bastante bien!
-¿Te apetece otro, guapo? –le volvió a hablar Kira, con un extraño tono- Ya veo que tragas alcohol como si fuera un simple vaso de agua…
-¡Ah, no! ¡Ya ha sido bastante! –se negó, no estaba dispuesto a pasar otra vez por el mismo infierno.
-¡Venga, sólo otro más! –ella misma agarró la botella de ron de un compañero, sirviéndole un vaso- ¡No puedes marcharte así ahora! ¡Nos queda mucha noche por delante!
-¡Está bien! Pero sólo un poco más…-aceptó a regañadientes, bebiendo de nuevo otro vaso.
XOXOXOXOXOXOXO
-¡No pares! ¡Sigue, sigue! ¡No pares! ¡Sigue, sigue! –animaban todos al muchacho.
-Ay, por las Diosas…-mientras, Malton se lamentaba y avergonzaba por su amigo, la cosa se le había ido de las manos.
Y es que en esos momentos, Denzel se estaba bebiendo de golpe una botella entera de un vino barato, más ebrio imposible. Cuando acabó, todos gritaron eufóricos ante tal proeza.
-¡¿De dónde ha salido ese tío? ¡¿Alguien sabe cuántos lleva? –preguntó uno.
-¡Ni idea! ¡Perdí la cuenta hace rato! ¡Es un monstruo! –exclamó otro.
-¡Yyyyy dejían quuue non lol iibaaa conseeguuirrr! ¡Hip! –no se le entendía, resultaba increíble que aún siguiera consiente- ¡Aquiiií, ootrrra roondaaa! ¡Hip! ¡Y deprriiiisa! ¡Hip!
-En serio, Denzel, deberíamos irnos…-le insistió Malton, por quinceava vez, intentando sacarlo de ahí.
-¡Quietas ahí esas manos! ¡Deje al amigo en paz! –apartó Kira bruscamente a Malton- ¿Acaso vas a dejar que se pierda la diversión? ¡Eso no es propio de ti, Gallo Rosso! ¡Ja, ja, ja!
-¡Esssooo, déejaaame eeen pazzz! ¡Láargaaatee túuu! ¡Hip! ¡Yoo me quuuedoo aquíii coon laaa señooriitaa! ¡Noos looss estáaamooss passandooo eeen grrrandee! ¡Hip! –le habló pasando un brazo por los hombros de la mujer, como dos buenos colegas.
-¡Ya lo has oído! El muchacho quiere quedarse conmigo…-le habló soberbia, mostrándose ciertamente interesada en Denzel, ahora que lo tenía a su disposición.
-¿Quéee iinteeentass cooonmiiigo? –le preguntó mientras la apartaba sutilmente, al notar extraña su actitud- ¡Je, je! ¡Noon tee confuuudasss! ¡Hip! –le negó con el dedo, bobaliconamente.
-¿Por qué? ¿No te gusto? ¿Ni un poco? –le habló provocativamente, sentada sobre sus piernas y agarrándole la cara.
-¡Loo siieentooo! ¡Hip! ¡Maalaaa suuerrteee! ¡Noo erress mii tiipoo! ¡Tee lleevaaríiiass uuna deeceeppciónn! ¡Hip! –negó de nuevo, esta vez con la cabeza.
-¡¿Qué? ¡Estás borracho! ¡Apestas a alcohol! ¡¿Desde cuándo un hombre pone pegas en ese estado? ¡¿Quién narices eres tú? –estaba conmocionada, pues aún en ese estado, seguía conservando algo de cordura.
-¡Baf, olvíiidaloo! ¡Hip!¡Te inviiiitoo a otrraaa copaaaa, mujerrr! –exclamó animado, dispuesto a continuar con la fiesta.
-¡Vete a la mierda! –lo empujó enfadada, marchándose de allí- ¡No me puedo creer esto! ¡Y resultaba más fácil cuando aún estaba sobrio! ¡Lo que hay que ver!
Malton estaba desconcertado…debía admitir que en su estado, de lo último que se acordaría era de sus propias "preferencias".
-¡Aguuaafiessstas! ¡Hip! –le gritó Denzel, molesto- ¡Maalton, amiiigo! ¿Túu quuieress aaalgoo?
-¡Denzel, nos vamos! ¡Se acabó la juerga! ¡Estás que no te puedes mantener! –le ordenó autoritario, agarrándolo del brazo para irse.
-¡Ey, tú! ¡Vuelve aquí! ¡De aquí no te vas hasta que me pagues lo tuyo y lo de tus "amigos"! –le llamó enfadado el tabernero, se habían olvidado de lo más básico.
Denzel se zafó del agarre de su compañero, dando sólo unos pasos hasta casi comerse la barra al tropezar. Con el pulso temblándole, sacó su bolsa de rupias y las echó todas sobre la barra. Después, dudando un poco, metió torpemente algunas de nuevo en su saco, ante la mirada atónita del hombre.
-¿Lee pareecce ssuuffiicieentee, hoombreetóon? –le preguntó mareado, dejando delante de él una pequeña fortuna.
El tabernero agarró esas rupias, más de setecientas debían ser, aún sin poder creerse lo que tenía entre sus manos.
-¡Ya estás bueno! ¡Vámonos de una vez! –le agarró del hombro, para luego llevárselo.
-¡Muchas gracias, chaval! ¡Espero verte mañana por mi local! ¡Ja, ja, ja! –estaba loco de alegría, como para no estarlo con ese pastizal ente las manos.
A medida que se alejaban, rumbo a su cabaña, Malton miraba con una mezcla de lástima y repulsión a su compañero, que iba dando tumbos. Y más de una vez, acabó en el suelo.
-¿Quieres que te lleve? Así no vamos a llegar nunca…-se ofreció, podía cargar con él perfectamente.
-¡Nooo tee preoocuupeess! ¡Hip! ¡Pueedooo perrfeeectameentee soloo! –le habló gritando, mientras caminaba como si fuera un ReDead moribundo y sin sentido del equilibrio- Esspeeera uun momeeento…
Malton tuvo que apartar la mirada cuando lo vio vomitar, era cuestión de tiempo que ocurriera. Parecía que estaba echándolo todo, era realmente desagradable.
Cuando acabó, caminó unos pasos hasta Malton…le sonrió y cayó pleno al suelo, derrotado. Su amigo lo cogió y se lo colocó como si fuera un saco, lo llevaría a cuestas.
-La resaca que le va a dar a este cuando se despierte…si es que lo hace…-suspiró, nunca debió dejar que el joven se descontrolara, ahí tenía las consecuencias.
XOXOXOXOXOXOXO
Sentía una inmensa presión en su cabeza, como si el mismísimo Castillo de Hyrule estuviera asentado sobre ella. Sus párpados le pesaban una tonelada, era horrible. La escasa luz que entraba al lugar, hacía que le ardiera todo al captarla con esos ojos rojos, mucho más aún por culpa del alcohol. No se podía mover, intentarlo era una tortura. Le asqueaba su propio olor corporal, mezcla entre alcohol y un extraño regusto gástrico. Se sentía fatal, sediento, se maldecía a sí mismo por su estado.
Y de lo que no se había dado cuenta, es que Malton estaba sentado a su lado, al parecer lo había acostado en la litera baja, la suya.
-¿Has dormido bien, "bella durmiente"? ¡Ja, ja, ja! –se burló de su desgracia- ¡Son las siete de la tarde! ¡Creía que habías entrado en un coma etílico! ¡Pero has estado a punto, chico!
-Cállate…-cualquier sonido podría reventarle los tímpanos, al menos así lo sentía- ¿Qué puñetas ocurrió anoche? –le preguntó molesto, sin abrir los ojos.
-¿Así que no te acuerdas de nada, eh? ¡Era de esperarse! ¡Te emborrachaste tanto que parecías una barrica de vino andante! ¡Ja, ja, ja! –se rió de él, algo que provocó molestias en su compañero- ¡Anda, toma! ¡Bebe agua! ¡Te ayudará! –le aconsejó lanzándole una cantimplora con agua.
-Eso no puede ser…-habló con voz ronca- Yo jamás caería tan bajo, debe de haber otro motivo…-meditó unos instantes- Aunque eso podría explicar por qué apesto a alcohol…
-¡Pues créetelo! ¡Te pasaste con la bebida, amigo! ¡Creo que hasta batiste un récord! –exclamó burlón, al ver el lamentable estado de su memoria.
-¡Denigrante! ¡Imposible! ¡¿Cómo ha podido ocurrir…? –su furia se apaciguó cuando un fuerte dolor le recordó su resaca- ¡En condiciones normales jamás me habría ocurrido esto! ¡No recuerdo nada después del segundo vaso de ron que me ofreció esa mujer! –se quedó pensando, hasta que estalló- ¡Eso es! ¡Fue esa maldita harpía! ¡Seguro que metió alguna droga ahí dentro! ¡Como la coja se va…! ¡Aaaaggg! –y de nuevo, el dolor de cabeza le recordó su estado.
-¡Ja, ja, ja! ¡Eso te pasa por tratar con mujeres así! ¡Y por su culpa, al final tuve que cargarte hasta aquí! –siguió Malton, le encantaba atormentar al muchacho.
-Eh…-parecía intentar recordar algo- ¿Hablé sobre algo extraño anoche? ¿Algo fuera de lo común? –le preguntó interesado, mientras seguía recostado en la cama.
-¿A qué te refieres? Te quedaste K.O tras irnos de la taberna… ¡Lo echaste todo afuera, tío! ¡No sabes lo desagradable que fue para mí! ¡Y he visto cosas feas en mi vida, chico! –le recordó, sintiéndose algo confundido por la pregunta- ¿Por qué lo preguntas?
-Ah, por nada…-se silenció- Hay cosas que un hombre jamás debería contar…
-¿Qué clase de cosas, pillín? –le siguió su juego- ¡Anda, cuéntame todo eso que escondes! ¡Puedes confiar en mí! ¡Soy como una tumba!
-¿Ha habido algún combate interesante? –le preguntó, evadiendo el tema nuevamente.
-¡Jo! ¡Tú siempre igual! ¿Por qué no confías en mí? –se quejó bastante molesto- En fin… ¡No te preocupes! ¡Nuestro peludo amigo no luchaba hoy! ¡Lo hará mañana! ¡Así que es mejor que te recuperes cuanto antes de esa borrachera tuya! ¡Y bébete el agua de una vez!
-¡Aaaagg! –su cabeza lo estaba matando- ¡No volveré a probar el alcohol en una larga temporada! ¡Y a las Diosas pongo por testigos, que jamás volverá a ocurrirme algo parecido!
XOXOXOXOXOXOXO
-¡Y otro día más, aquí en el Arenas MK! ¡Sexto día del torneo! ¡La semifinal del Grupo 1! ¡Y mañana será la del Grupo 2! ¡Ya falta menos para que llegue la Gran Final de este torneo! ¡Este año, se notan las diferencias entre los dos grupos! ¡Culpen al organizador, a ese chorizo deberían darle una paliza por la diferencia de avance entre los dos grupos! –habló el árbitro y presentador, fomentando la excitación entre el público- ¡Ahora, los dos combatientes! ¡La sorpresa del torneo, el animal imbatible, Nightwolf! –señaló la puerta por donde él saldría- ¡Un veterano, el coloso de esta competición, Moloch! ¡Ya veremos si el aspirante logra destronar a otro de nuestros reyes!
Mientras seguía presentando, Denzel se fijó en el amo de ese monstruo que se enfrentaría al lobo…
Se llamaba Drahim, un hombre enmascarado y cubierto por una túnica negra, como si pretendiese esconder su cuerpo. Portaba una espada a la espalda, pero eso no era su mayor atributo. Lo era el armatoste que llevaba en el brazo derecho, semejante a una maza bélica adaptada a dicha extremidad. Eso le confería un aspecto tétrico y con el que era mejor mantenerse alejado.
-Ahí tienes a otro de la "Pirámide"…-le habló Malton, notando que miraba al sujeto- ¿Escalofriante, cierto?
-Bastante…-un escalofrío recorrió su cuerpo- No quisiera estar cerca de esa monstruosa arma que lleva fijada al brazo…
Sus comentarios cesaron cuando los dos luchadores salieron al campo, Nightwolf en primer lugar, como siempre. Esperaba a que su oponente saliera de su agujero, este con paso firme y lento. Era un Moblin de más de dos metros de altura, un gigante, que llevaba arrastrando unas cadenas. Las agarró y con una fuerza increíble, las rompió, rugiendo ferozmente haciendo que su eco resonara en este estadio, golpeándose orgulloso sus pectorales.
Eso no intimidó al lobo, que fue directo a por él, aprovechándose de su condición más ágil y veloz. Sin embargo, este levantó sus brazos e intentó golpearlo, siendo esquivado por el animal en el último segundo. Todos se quedaron impactados cuando vieron el pequeño desnivel que provocó aquel brutal golpe fallido. De haberlo alcanzado, le había roto algunos huesos.
Entonces el animal supo que no debía acercarse demasiado a él, su potencial radicaba en la fuerza bruta y los golpes a corta distancia. ¿Y cómo lo dañaría él? Deseaba encontrar la respuesta rápido…
Corrió de nuevo hacia él, provocándolo e intentando que le prestase atención. Jugó con él, dada su escasa inteligencia, para así cansarlo y tener la oportunidad de acercarse. Al principio, la cosa fue como lo planeó, con su rival intentando golpearlo y fallando constantemente en sus intentos. Pero luego, comenzó a impacientarse y arremetió de improviso contra el animal, mandándolo a volar, literalmente.
Aquel golpe fue muy duro, pero eso aún no había acabado. Moloch lo agarró por la cabeza, comenzando a propinarle serios y brutales puñetazos por todo su cuerpo, sin piedad alguna. Cuando liberó su furia, lo golpeó brutalmente contra el suelo, restregándolo en el polvo como si fuese una alfombra. Ahí quedó, inerte, con algunas salpicaduras de sangre a su alrededor.
-¡No! ¡Levántate, vamos! ¡No puedes sucumbir ahora! ¡Maldita sea! –Denzel se tiraba de los pelos ante la dramática escena. Tanto que se hubiera tirado al campo, si no fuese por Malton.
-¡¿Qué haces, estúpido? ¡Es una auténtica locura bajar ahí! ¡Vuelve a tu sitio! –le agarró firmemente, devolviendo a su postura original.
Moloch se exhibió ante el público, golpeándose el pecho y rugiendo victorioso, creyendo que la pelea había acabado. Sorprendentemente, su adversario no había sido completamente derrotado, aún esas condiciones. Se levantó temblando, sangrando por la boca y la nariz, pero seguía con vida. Luchó por mantenerse en pie, sintiendo un inmenso dolor recorriéndole su cuerpo, tal vez tuviera algún hueso roto.
Aquel Moblin encolerizó al verlo todavía entre los vivos, no le iba a resultar tan fácil acabar con él. Cargó contra él, embistiéndolo cual toro al no ser capaz el lobo de evadirlo a tiempo. Acabó empotrado contra la pared más cercana, empeorando más su situación. Su oponente intentó patalearlo, afortunadamente esto si fue capaz de esquivarlo. Sus golpes desgastaban los ladrillos de piedra con los que estaba construido el falso coliseo, notándose su escasa calidad y la potencia del monstruo. Siguió intentándolo hasta que Nightwolf hincó sus dientes en su pierna, era su turno de atacar. Sacudió violentamente su extremidad intentando quitárselo, pero fue inútil. Cuanto más lo hacía, más desgarraban esos dientes su dura carne. Optó entonces por una táctica más bestia, golpearse a sí mismo. Por supuesto, este se apartó antes de que sus puños impactaran contra él, haciendo que aquel ser poco inteligente se acabara autolesionando.
Se había golpeado tan duramente en la rodilla, que ahora se encontraba cojeando de una pierna por no ser más previsor. Su furia fue en aumento, haciendo que recurriera a una estratagema bastante especial. Fue inspirando aire constantemente, hasta crear una corriente de aire que arrastraría hasta él al lobo. Este se resistió como pudo, nunca se hubiera esperado eso. Al final, acabó entre las fornidas extremidades del Moblin, nada bueno. Por supuesto, este intentó aplastarlo hasta la muerte con sus poderosos brazos. La presión era enorme y se sentía a punto de explotar, ocurriéndosele en ese momento ir a por su cuello. Sin embargo, era tan rollizo y duro, que no sirvió de nada. Así que como último recurso, fue directo a su cara, arañándola y mordiéndola intentando desfigurarle si fuera preciso.
Esta acción resultó bastante efectiva, pues logró liberarse de su agarre y recuperar el aire que se había fugado de sus pulmones. Moloch se apartó quejándose entre aullidos por su cara, además de que le había dañado los ojos. Ahora no veía del todo bien, con múltiples heridas a lo largo de su cara y sangrando ligeramente. Eso le dio una ventaja a Nightwolf, sabiendo que con su visión mermada, le costaría atacarle certeramente. Se colocó rápidamente detrás de él, sin que este se percatase de ello, saltando a su espalda y aferrándose a ella con decisión. Al Moblin no le gustó nada, que intentaba quitárselo agitándose y forzando a sus brazos a alcanzarlo. Nightwolf le mordía por detrás del cuello, la única zona lo suficiente fina para alcanzar atravesar la carne y llegar incluso al hueso.
Era muy desagradable para su rival, que se golpeaba contra las paredes buscando quitárselo de encima, y lo único que lograba era herirse a sí mismo. Nightwolf subió hasta sus orejas, consiguiendo lograr en cierto modo, manejar sus incontrolados movimientos con el dolor. Moloch no lo soportaba más, su cólera estaba en su punto más álgido, era cuestión de tiempo de que perdiera el control sobre sí mismo. Daba cabezazos constantemente contra una de las paredes, completamente loco, pretendiendo libarse de ese parásito a toda costa. No se daba cuenta que así se estaba perjudicando, pero eso no parecía importarle. El lobo, ante aquella situación, decidió bajarse de su espalda. Y lo que más le impactó, fue ver como aún seguía golpeándose, su furia lo había cegado del todo.
Moloch acabó de rodillas, apoyado sobre la pared, sangrando por la cabeza y sintiéndose mareado. No estaba bien, se había dejado llevar y ahora lo estaba pagando. Miró de reojo al lobo, con esos ojos inyectados en sangre, para luego cargar contra él una vez más. Entre sus traumatismos en la cabeza y en una de sus rodillas, además de su limitada visión, no lograba acertar con ninguno de sus ataques. No desistió y tras varios intentos logró golpear al lobo y que este acabara golpeándose contra la pared.
Estaba arrinconado, Moloch sabía que su siguiente golpe sería el definitivo…así que centró todas sus fuerzas en una última acometida contra él, con todo el peso de su cuerpo y optimizando sus últimos recursos para potenciar su velocidad. Nightwolf veía horrorizado como se aproximaba hacia él, como si una manada de Bullbos salvajes se tratase.
Cerró los ojos, ante la imposibilidad de esquivar aquello, aceptando su final… pero el destino quiso que no muriera ese día, le tenía preparado una sorpresa.
Y así, la rodilla mala del Moblin le falló, haciendo que tropezara y acabara estrellándose contra la pared. Toda la fuerza del impacto fue para su cabeza, lo que resultó mortal para el desgraciado monstruo, que además vio como parte de la pared se le venía encima, de tantos golpes que le dio.
Nadie podía creérselo, se había librado por muy poco de lo que iba a ser una muerte segura. Y todo por un desafortunado tropiezo…
El escaso daño que ocasionó a la criatura, fue suficiente para que este perdiera el equilibrio y el control, llevándolo hasta su muerte. Sólo le había dañado él mismo su visión y algunas heridas más por el resto de su cuerpo, el resto fue obra de la estupidez de su adversario.
-¡La madre que lo parió! ¡Ha ganado! ¡Ingo! ¡Dinos de dónde has sacado a ese animal suertudo! ¡Un lobo en la final! ¡Esto no hay quién se lo crea! –el más impresionado con diferencia era el árbitro.
Todos estaban enormemente sorprendidos, muchos maldecían a aquel descerebrado por perder de esa manera tan deplorable. Y al contrario que en otras ocasiones, el lobo no celebró la victoria.
Se encontraba tirado en el campo, junto al cadáver del Moblin y los escombros que había sobre él. Ese combate había sido demasiado, además de que acumulaba heridas de otros combates anteriores, que habían sido hace unos días.
-Madre mía…-suspiró Malton- Míralo, no aguantará otro combate como este. Hoy ha ganado por pura suerte, dudo que esto se repita en la final. Este torneo no está hecho para animales como él, por muy talentosos que sean…-comentó desanimado- Y para llegar hasta aquí, habrá tenido que pelear sin descanso una y otra vez durante las pocas semanas que han transcurrido desde que ese malnacido de Ingo lo secuestró. No ha tenido tiempo de recuperarse ni de esas heridas ni de las que le han hecho a lo largo de esto últimos días, se encuentra en desventaja con el resto. Ingo debería haber esperado, sabe que así podría haberlo entrenado más y se encontraría en mejores condiciones físicas. Debe andar muy corto de dinero…
Denzel miraba al animal bastante preocupado, como solía hacerlo. No sabemos por qué, pero ver al lobo en esas condiciones lamentables, le provocaba extrañas reacciones para tratarse de un completo desconocido.
XOXOXOXOXOXOXO
Ambos hombres caminaban sin rumbo tras presenciar aquella batalla. Malton lo hacía mientras reflexionaba sobre lo ocurrido.
-¿Tú crees que logrará sobrevivir al próximo combate? Sinceramente, pienso que está todo perdido…-suspiró, tan decaído que se le notaba hasta en la cresta.
Denzel no le contestó, él también estaba sumido en sus propios pensamientos. Curiosamente, más tarde le preguntó algo que iba exactamente referido al tema.
-¿Por qué abandonaste este mundo? –le preguntó sin más- Digo, el de las peleas clandestinas…
-Si te lo dijera, me considerarías un blando…-se rió ligeramente, animándose un poco.
-¿Y eso? ¿A qué te refieres?
En ese momento, se oyó en el cielo el graznido de Karol, la Kargarok de Malton. Aquella criatura voladora descendió hasta posarse sobre los hombros de su amo, lo suficientemente fuertes para aguantar su peso y tamaño.
-¿Ves a esta preciosidad? Es por ella por lo que abandoné todo esto, entre otras cosas…
-¿Y por qué, exactamente? ¿Qué fue lo que te impulsó a tomar tal decisión?
-Durante mis últimos combates, fallecieron los progenitores de ésta que está sobre mis hombros. Aquello me afectó más de lo que creía, puesto que se trataban no de simples bestias que Ingo y yo capturábamos, para luego entrenarlas y usarlas en las peleas. No, eran mis compañeros de cacerías y dieron sus vidas para que yo ganara unas míseras rupias manchadas de sangre. Tras su muerte, descubrí que habían dejado un huevo, y críe a su descendiente hasta convertirse en el depredador que es hoy en día.-habló orgulloso de Karol, rascándole por debajo de pico.
-Así que fue por eso…ahora entiendo que te diera vergüenza decírmelo. Al fin del al cabo, eres un cazador, sería extraño que te preocuparas tanto por la muerte de dos simples bestias. Pero me has demostrado que las apariencias engañan, sobre todo contigo.
-Y esa no fue la única razón por la que lo dejé, también porque estaba harto de Ingo y de sus trapos sucios. Además, iba a ser padre y decidí que era hora de cambiar de vida.
-¿Nunca se te ha ocurrido denunciar este lugar a las autoridades de Hyrule? No me refiero a ese corrupto y traidor de Kurtis Stryker, sino hacerlo ante la Guardia Capitalina o la Guardia Real. Cualquiera de ellos podría haberte ayudado…-le sugirió, era relativamente fácil hacerlo.
-Ah, claro…-no parecía estar convencido- ¿Cómo voy a hacerlo sabiendo que yo una vez estuve metido en eso, además de la fama que adquirí aquí? Probablemente me meterían en la cárcel o vendrían otros con peores intenciones a por mí por haberles delatado…
-Oh, cierto… -suspiró- ¿Entonces no puedes hacer nada, no? Habrás venido hasta aquí para nada, un lugar perdido en medio del Cañón Kakariko, donde tienen raptado a tu amigo y además lo obligan a pelar hasta la muerte. ¿Te parece bien eso, Gallo Rosso? –le recriminó bastante molesto, no soportaba que se diera por vencido tan fácilmente.
-¡¿Tienes alguna idea mejor, "cowboy"? ¡Vamos! ¡Ilumíname con tu prodigiosa mente! ¡Me da la sensación de que tú puedes hacer más que yo! ¿No crees? –le dijo irónico, no le gustó su actitud hacia él.
Denzel se quedó callado, había hablado demasiado. ¿Acaso era verdad? ¿No podían hacer nada para salvar la vida de aquel lobo? Las dudas que les asaltaban a ambos parecían determinar que así era…
XOXOXOXOXOXOXO
Horas más tarde, Denzel se encontraba fuera de la choza, mientras su compañero dormía un poco. Estaba mirando interesado el vuelo de su magnífica ave, que planeaba a varios metros sobre él. Y curiosamente, la llamó para que bajara, cosa que confundió al monstruo. Cuando aterrizó, Denzel se le acercó y la acarició, notándose la confianza entre ellos.
-Tu dueño me contó cómo trajiste desde la ciudad a ese lobo…-esas palabras le resultaron extrañas a la bestia- ¿Podrías volver a hacer ese mismo recorrido?
En ese momento, se sacó del bolsillo de su chaqueta, lo que parecía ser una carta. Karol la miró con interés, sabía exactamente lo que era.
-También me ha contado que muchas veces le has servido de mensajera, incluso en distancias grandes. ¿Podrías hacer eso mismo con esta carta? –le pidió confiado, demasiado quizás.
La Kargarok se alejó de él unos pasos, no parecía estar demasiado de acuerdo con la idea.
-¡Ey, no te asustes! ¡Sólo será un pequeño vuelo a la capital! ¡No creo que te lleve mucho llegar hasta allí! –la intentó calmar, nervioso- ¡Y te recompensaré!
Denzel sacó de detrás de unas rocas una rata muerta, llamando la atención de la criatura.
-Me la encontré hace rato, pensé que podría interesarte… ¿Qué me dices? –le ofreció la alimaña, que tragó con gusto- Por supuesto, si cumples con tu misión, te daré tu peso en carne… ¿Qué me dices?
Karol graznó alegre y emocionaba, la pronunciación de la palabra "carne" la comprendía mejor que ninguna otra. Se acercó a él caminando torpemente, dispuesta a cumplir sus deseos.
-Eres una chica lista, me gustas…-le acarició la cabeza, contento- Debes ir a la Ciudadela para entregar este sobre a una de estas dos personas…
De su chaqueta sacó dos fotografías arrugadas y desgastadas, mostrándole primero una de ellas.
-¿Lo ves? A esta persona la encontrarás pululando por el Castillo de Hyrule, la reconocerás en cuanto la veas. Y que quede entre nosotros, esta persona puede llegar a ser algo egocéntrica, quizás por el rango que ostenta…-ahora le enseño la segunda foto- Probablemente estará con este anciano, se llamaba Auru. Es también muy importante que logres dar con él, si no encuentras a la persona de la primera fotografía. Me vale que le entregues la carta a uno de los dos, con tal de que la reciban lo más pronto posible. ¿Lo has entendido?
La Kargarok se memorizó las fotografías, mientras Denzel le repetía constantemente sus nombres y su ubicación. Unos minutos más tarde, Karol estaba lista para emprender el vuelo.
-Recuerda, lleva este sobre al Castillo de Hyrule y dáselo a cualquiera de estas dos personas.-le repitió por última vez, dándole la carta- ¡Confío en ti! ¡No me falles! ¡Y si lo haces bien, tendrás una jugosa recompensa esperándote aquí!
La criatura alzó el vuelo, portando la misteriosa correspondencia en el pico. No tardó demasiado en desaparecer en el cielo, depositando el joven todas sus esperanzas en ella.
-Madre mía, a esto he llegado…-se lamentó Denzel, cansado- Confiar en un animal para que cumpla una tarea tan importante como esta… ¡Lo que me faltaba por ver! ¡Sólo espero que no pierda la carta por el camino y se la entregue a alguno de esos dos! –estaba tenso, no le resultaba nada fácil confiar en una simple bestia- Después de esto, me mereceré unas vacaciones…-terminó en un bostezo, estirándose.
Estuvo caminando en círculos durante un rato, hasta que decidió hacer algo mientras esperaba a que Malton se despertara.
-Aprovecharé ahora que está dormido para acercarme a los establos, ayer no pude ir por culpa de mi maldita resaca. Y a esa yegua no se le puede dejar mucho tiempo sola, no me explico cómo él era capaz de controlarla…-habló para sí mismo, caminando hacia dicho lugar.
XOXOXOXOXOXOXO
Al día siguiente, mientras Malton se encontraba aún durmiendo, Denzel madrugó para desayunar lo más pronto posible. Aquel lugar estaba vacío, a excepción de unos pocos que seguían ahí desde la madrugada, borrachos.
Se estaba comiendo tranquilamente un plato de garbanzas con chorizo, con una esmera educación y finura.
-¡Eres de los más extraño, chico! ¡Es la primera vez que veo a alguien mojar el pan en la salsa pinchado con el tenedor! ¡¿De dónde te han sacado? –le habló por detrás la voz de una mujer, que conocía demasiado bien. Y además, sintió el calor del humo que emanaba del cigarro que se estaba fumando.
-Ya veo que aún no ha perdido su interés en mí, señorita Kira…-le respondió molesto, viendo cómo se sentaba a su lado- Todavía recuerdo lo de hace tres noches o más bien, lo ocurrido antes de que me drogaras…
-¡Ja, ja, ja! ¡No te pongas así! ¡Sólo lo hice para divertirnos un poco! ¿No me lo tendrás en cuenta, verdad? –le habló con falso arrepentimiento, echándole un anillo de humo a la cara.
-No pretendo guardarle rencor alguno, lo único que le pido es que me deje en paz…-le pidió mientras seguía comiendo.
-¿Por qué soy la única a la que le hablas con esa educación? ¿Acoso crees que merezco un trato especial, guapito? –esas insinuaciones incomodaban a Denzel, pero lo dejó pasar.
-Pienso que es la forma más correcta de tratar a una señorita, ya sea usted o cualquiera de las que hay por aquí. Intento simplemente comportarme como un caballero…-le aclaró.
-¿"Señorita"? ¿Yo? ¡No me hagas reír! ¡Soy de todo menos eso! ¡Y esas putas menos todavía! –se rió, no estaba preparada para tal explicación.
-¿Y por qué una mujer como usted, se mueve entre estos mundillos? Su vida no debe ser nada fácil…-le preguntó interesado, su actitud le llamaba bastante la atención.
-¡Por eso mismo! ¡Y una vez que entras, difícilmente puedes salir! ¡Ja, ja, ja! –se rió de su desgracia, con el cigarrillo en la mano, no parecía importarle demasiado.
-¿Si se le diera la oportunidad, cambiaría de vida? No creo que le guste esto…-siguió insistiendo Denzel.
-¿Y tú me darías un trabajo "honrado", no? ¡No me vengas con cuentos! ¡Hace tiempo que dejé de creer en fantasías! –se molestó, no le gustaba que le criticaran su vida.
-Me imagino que en su vida no ha sido demasiado afortunada, pero créame cuando le digo, que puede cambiarla si así se lo propone.-intentó animarla, olvidando lo que le hizo aquella noche.
-¡Qué va a saber un niño rico de lo que es pasar hambre! ¡Todos sois iguales! ¡Unos embusteros a los que únicamente les interesa es apuntaros otro tanto! –esta vez estaba realmente enfadada- ¡Qué no soy idiota! ¡Ya me han venido otros con el mismo discurso que tú! ¡Falsas promesas que nunca llevan a nada! ¡Así es como acabé aquí!
-No intento prometerle nada, sólo trato de que sea consciente de su situación.-le habló tranquilo- Usted no necesita de los hombres para salir adelante, pero no significa que todos sean como dice. Si se humilla estando con esta clase de gentuza, jamás podrá diferenciarse de ellos o peor, acabará perdiendo su honra como mujer.-su temple se mantuvo, incluso con el pesimismo de aquella mujer.
-Je…-jugó con el cigarro, antes de responderle- Y yo me pregunto… ¿Qué hace un muchachito como tú por estos lares? Esa educación, esas formas, esa "calderilla" que parece que nunca se te acaba…-paseó por detrás suya, observándolo- ¿Hay alguna cosita que debería saber de ti?
-No creo que eso le interese…-murmuró, incómodo.
-¡Tranquilo! ¡No te pongas a la defensiva conmigo, "sombreritos"! –le habló mientras tiraba el cigarro y lo apagaba con el pie- Estoy segura que vienes de una familia bastante rica…-se acercó a él, peligrosamente.
-Admito ser un hombre de ciudad, pero esa clase de detalles preferiría mantenerlos en el anonimato…-estaba muy nervioso, debido a la proximidad con aquella mujer- Eh… ¿Le importaría apartarse? Necesito mi propio espacio vital…
-¡Oh, venga! Ahora que lo nuestro se está poniendo interesante…-no le obedeció, al contrario, siguió con su jueguecito.
-¡N-no intente nada descabellado conmigo! ¡Créame, no le conviene hacerlo! –se intentó quitar a Kira de encima, pero le era inútil.
-¿Y eso? Admítelo, debo ser una de las mujeres más bellas que hayas visto…-siguió seduciéndolo- Además, me lo debes por lo de aquella noche…
-¡Olvídelo! ¡No pienso hacerlo! ¡No soy lo que parezco! ¡Se llevaría un desengaño enorme! –le repitió, completamente abrumado por la situación.
-¿Qué ocurre? ¿Qué más necesito saber de ti? Para echar un polvo no necesito más detalles…-le habló franca, sin rodeos.
-¡Ay, por las Diosas! ¡Esto va muy mal! –estaba temblando- ¡No se deje engañar! ¡En realidad soy una…! –hizo una pausa extraña- ¡Una persona de fuertes ideales! ¡Además, estoy comprometido! ¡Siento que lo nuestro no va a poder ser! ¡Je, je! ¡Lo siento!
-Oh, bueno….no parecía estar molesta- ¿Y cómo es ella?
-¡¿Qué cómo es…? –esa pregunta pareció confundirlo- Pues…es una mujer muy bella, tanto física como interiormente. Además, también es muy inteligente y proviene de buena familia. Posee largos cabellos castaños, una piel tersa… ¡Me quedaría sin adjetivos para poder describirla! ¡Ja, ja, ja! Su carácter puede llegar a ser algo frío a veces, pero no es mala persona. Y últimamente parece tener una relativa facilidad para meterse en problemas…-este último comentario lo dijo entre dientes, incómodo.
-En fin, ya veo que tienes tu vida hecha…-suspiró y después se le fue acercando aún más- Pero no creo que una simple aventura antes de casarte haga daño a alguien, por algo se inventaron las despedidas de solteros…
Denzel intentó librarse de ella por todos los medios, pero finalmente consiguió lo que quería. Sus bocas acabaron unidas, para desgracia de Denzel que parecía estar sufriendo. Mientras, ella deseaba profundizar más en aquel beso forzado.
Por supuesto, el chaval consiguió liberarse y rápidamente escapó, tropezándose por el camino. Esa acción confundió a Kira, pero al mismo tiempo le hizo reírse como nunca lo había hecho.
XOXOXOXOXOXOXO
Malton esperaba junto a su cabaña, a la espera del regreso de su amigo que se había levantado antes que él. También buscaba a su Kargarok, desaparecida desde el día anterior.
No pasó mucho tiempo hasta que vio aparecer a Denzel, que llevaba una botella de alcohol en la mano y parecía estar haciendo gárgaras con su contenido.
-¿No decías que no ibas a tocar el alcohol en una larga temporada? ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? –le preguntó burlón, sorprendido por aquello.
-Cállate, Malton…-le dijo entre gárgaras- Si supieras lo que acaba de pasarme…
-Si ya lo sé, esa Kira es una mujer de armas tomar…
El muchacho casi se atraganta al escuchar esas palabras, escupiendo la bebida tras la sorpresa inicial.
-¡¿Cómo sabes tú eso? ¿Llevas levantado desde hace rato, verdad? ¡Y me seguiste! –le reprochó, pensó que lo ocurrido sólo lo sabían las dos personas implicadas.
-¡Ja, ja, ja! ¡Tuviste que verte desde mi perspectiva! ¡Estabas hecho un flan! ¡Y lo del beso fue tronchante! ¡Saliste por patas en cuanto tuviste la ocasión! –le encantaba burlarse, lo disfrutaba- ¿Qué pasa? ¿No te gustan las mujeres tan "directas"? ¿Las prefieres más sumisas?
-Podría decirse así…-le contestó antes de tragar para volver a enjuagarse.
-¡No seas exagerado! ¡Tampoco tuvo que ser tan malo! –le resultaba extrañada esa actitud.
-¡Ha sido lo más horrible que me ha ocurrido en la vida! ¡¿Cómo se atrevió a hacerlo? –gritó a los cuatro vientos- ¡Y lo peor es que la boca le sabía a tabaco! ¡Fue repugnante!
Malton no pudo hacer otra cosa que reírse, no entendía para nada al muchacho…
-¿Tú sabes dónde está Karol? No la he visto desde ayer y empiezo a estar preocupado.-le preguntó, realmente le importaba la seguridad de su criatura.
A Denzel no le dio tiempo de contestar, pues en ese momento, un grito se oyó en el cielo. Era la bestia voladora de Malton, regresando de la misión que le encomendó el joven, sin que su amo lo supiera. Descendió rápidamente hasta el lugar donde ellos se encontraban, posándose en el suelo.
-¡Qué alegría, Karol! ¡Ya me estaba preocupando! ¿Dónde has estado? –Malton la llamó para que se le acercara, pero no lo hizo.
En su lugar, se acercó a Denzel y le picoteó disimuladamente la pierna, haciéndole entender que le prestara atención. Le mostró una de sus patas, a la que había sujeta un pequeño tubo, que el muchacho le quitó sin llamar demasiado la atención de Malton.
-Muy bien, lo has conseguido…-le felicitó, acariciándola- Esto prueba que lograste entregar el mensaje. Y me pregunto que habrán respondido…
-¿Se puede saber que os traéis entre las manos? –Malton estaba confundido, no entendía nada.
-Nada, sólo estaba poniendo a prueba las habilidades de su pájaro. Y reconozco que me ha sorprendido bastante…-le comentó mientras se guardaba disimuladamente aquel tubito en el bolsillo.
Karol empezó a graznar repetitivamente, llamando la atención de los dos hombres.
-¿Qué le pasa ahora? ¿Por qué estás tan alocada, Karol? –le preguntó a su querida ave.
-¡Ah, es eso! ¡Casi logro olvidarlo! ¿Quieres tu premio, no? ¡Pues vámonos a la taberna! ¡Ahí seguro podrás llenar tu buche! –la animó a que lo acompañara.
La criatura le siguió ansiosa y feliz, caminando con cierta torpeza debido a su anatomía. Se marcharon sin darle explicaciones a Malton, que se quedó ahí solo con sus muchas preguntas.
-¿Alguien puede decirme qué está pasando?
XOXOXOXOXOXO
-¿Y al final, qué se decidió? ¿Quién pasa a la final? –le preguntó Denzel, sentado en la barra del bar.
-Según he oído, como ambos combatientes perecieron en la pelea, pasará Ashrah pues al parecer tenía un luchador en reserva. Me pregunto qué clase de criatura será…-le informó Malton.
-¿Y eso? ¿No será una ventaja injusta? ¿Cómo pueden permitirlo? –se quejó, sabiendo que el lobo se encontraría en desventaja en esa situación.
-Nada de esto es limpio, ya deberías saberlo…
En el día anterior se había celebrado la segunda semifinal, cuyo resultado fue sorprendente. No era común que los dos participantes murieran en la arena, pero en esta ocasión fue así.
Ahora todo el mundo se preguntaba quién o qué sería esa terrible bestia que Ashrah, otra de los integrantes de la "Pirámide", sacaría a combatir. Las apuestas no daban abasto, se encontraban debatiendo entre una promesa inusual en el torneo, contra uno de los veteranos del mismo.
Ese día, no habría combates, puesto que se les dejaría a los luchadores descansar para que al día siguiente, lo dieran todo en la final.
Cuando pagaron sus consumiciones, se levantaron de allí y se dispusieron a marcharse a los establos, para atender a sus monturas. Para su sorpresa, se encontraron por el camino a Ingo y a su gladiador.
-¡"Ciao, Gallo Rosso"! Veo que te acompaña ese "stronzetto"…-les saludó, hablando despectivamente de Denzel.
-Me sorprende verte por aquí, normalmente andas en lo tuyo, apartado de las miradas de la gente…-le habló molesto Malton- ¿Dándole un paseo a Nightwolf?
-¡"Corretto"! ¡Un ligero ejercicio después del combate de hace dos días! ¿"Giusto, lupu"? –le contó, mientras tenía agarrada la cadena con la que sujetaba al animal.
Ciertamente, el cánido no se encontraba a gusto en la situación, alerta por lo que se le pusiera ocurrir a su amo y también a los otros dos hombres. Además, se le notaba cansado, débil, seguramente las múltiples heridas que tenía le estarían pasando factura.
Pelo desigual y sucio, con varias cicatrices a la vista. Tenía una calvicie notable en uno de sus costados, con la piel quemada en esa zona. Era la consecuencia de su enfrentamiento con Reptile, además de otras lesiones. Sus ojos legañosos y apagados, lo único que reflejaban eran dolor y violencia contenida. Su cuerpo desnutrido, pero preparado para pelear en cualquier momento. Su cuello, se podía apreciar la sangre causada por la áspera cadena que lo oprimía.
En conjunto, mostraba estar realmente mal, sólo apreciando su aspecto. Y eso que no contábamos con los factores psicológicos, de los cuáles analizándolos llegaríamos a la conclusión de que había caído en una depresión profunda, desarrollado una personalidad paranoica y además un temperamento violento, lo que lo convertía en un ser muy peligroso.
Malton y Denzel miraban desconsolados al desgraciado animal, que no les quitaba el ojo de encima.
-Maldito bastardo…-murmuró Denzel, antes de explotar- ¡¿Cómo se atreve?
-¿Eh? ¿"Ancora tu"? ¡"Non mi rompere i coglioni"! –no quería que lo molestaran, y menos él.
-¡Cállate, imbécil! ¡Ya estoy harto de quedarme de brazos cruzados! –-e gritó cabreado- ¡Te lo advierto, he tratado con gentuza peor que tú! ¡No se te ocurra usarlo mañana en la final! ¡Es un suicidio! ¡No podrá sobrevivir a eso! ¡Ya viste lo que ocurrió en el último combate!
-¡"Silenzio, stupido"! ¡No aguantaré más tonterías por parte de un mocoso! ¡Te lo advertí la última vez! ¡No me pongas a prueba! –le amenazó, estaba harto de él.
-¡¿Qué está pasando aquí? ¿A qué se refiere, Denzel? –le preguntó alterado, intentando evitar el conflicto.
-Mantente al margen, Malton…esto es un asunto privado entre él y yo…-le aconsejó, no quería meterlo en problemas.
-¿Vais a dejarme vía libre o tendré que recurrir a "il forza"? –señaló a su bestia, dispuesta a atacarlos.
El lobo le gruñó ferozmente a Denzel, mostrando sus afilados dientes y erizando su pelaje. Aquello asustó al muchacho, e incluso sorprendió a Ingo, que veía una gran oportunidad para mostrar su poderío…
Lo soltó, haciendo que el animal se lanzara a por Denzel. A este no le dio tiempo a reaccionar, antes de que saltara sobre él. Intentó hacer todo lo posible para evitar que fuera ahcia su cuello, pero su fuerza era inmensa. En su lugar, le mordió un antebrazo, causándole un gran dolor al chico. Sentía como sus dientes cortaban su carne e incluso le quebraba los huesos.
Aquello era terrible, la bestia no estaba dispuesta a soltarlo…si no hubiera actuado Malton. Instintivamente, Malton le dio una patada extrama en el abdomen, con la intención de apartarlo. No le resultó nada agradable a la criatura, tampoco a su agresor. Hubiera continuado si su dueño no le hubiese llamado, creía que ese muchacho ya había tenido suficiente.
-¡Je, je, je! ¡Te lo dije, "bambino"! ¡Eso te enseñara a no meterte más con Ingo! ¡Ahí tienes un recuerdo de tu querido amigo! ¡"Chao, imbecilli"! –tras volver a sujetar al lobo, se marchó orgulloso, deseaba no verlos más.
Mientras, Denzel aún seguía en el suelo, sangrando por su antebrazo y quejándose de ello.
-¿Cómo lo llevas? ¿Acaso es tan grave? –le preguntó preocupado, auxiliando a su amigo.
-¡Aaaaagg! ¡Me lo ha roto! ¡Estoy seguro! ¡Y encima la hemorragia no cesa! ¡Ayúdame! –le pidió desesperado, retorciéndose en el suelo.
-¡Vale, tío! ¡No me pongas más nervioso de lo que estoy! ¡Voy a llevarte a nuestra choza! –aunque hubiera estado en situaciones similares, debido a su oficio, eso en concreto lo desestabilizó completamente.
Como no pesaba mucho, lo cogió con facilidad y pronto se lo llevó para curarlo. Quién hubiera dicho que ese lobo que una vez fue su amigo, pudiera llegar a hacer tal cosa…
XOXOXOXOXOXOXO
-¿Te encuentras bien? ¿Necesitas alguna otra cosa? –le preguntó a Denzel, que estaba acostado en la cama.
-No te preocupes, estoy bien, en lo medianamente posible. Aunque estaré una temporada con el brazo vendado, no podré hacer gran cosa con él. Sabes, se te da bien esto, se nota que eres cazador…-le agradeció sincero.
-¡Je, je! ¡Es lo mío! ¡Uno siempre acaba con algún rasguño ahí fuera, durante las cacerías! –le agradeció algo avergonzado.
Afortunadamente, Malton pudo atenderlo a tiempo, antes de que la cosa se pusiera más fea. Pasarían unas semanas antes de que el brazo de Denzel sanara por completo, pero eso no parecía ser lo que más le importaba.
-¿Qué te pasa? ¿Algo va mal? –le preguntó Malton, al verlo tan extraño.
-¿Eh? Nada, sólo estaba pensando…-le habló en un suspiro- Si no te importa… ¿Podrías traerme algo para comer? Todo este asunto me ha abierto el apetito.
-¡Sin problemas, colega! ¡Marchando la manduca! –se dirigió animado hacia la puerta- ¿Qué te apetece?
-No importa, me da igual…-le contestó sin ganas.
Malton se marchó algo confuso, pero prefirió no preguntarle el por qué de su desánimo. El muchacho se quedó solo, únicamente con sus pensamientos.
-Diosas, esto no debería haber pasado…-habló solo, entre suspiros- Nunca pensé que llegara a atacarme, craso error el mío… ¿En qué lo han convertido?
Tras meditar unos instantes, su furia estalló sin previo aviso.
- ¡Maldita sea! ¡¿Por qué a mí? ¡Nunca tuve que venir a este pútrido lugar! ¡Nada de lo que he visto aquí es bueno para mi salud mental! ¡Podría haber venido otro en mi lugar! ¡Pero no, yo me ofrecí a hacerlo! ¡Seré imbécil! –se enfadó enormemente consigo mismo.
Después de unos minutos, se relajó y entonces lo vio todo más claro.
- No…tenía que hacerlo yo. Por una vez en mi vida, necesitaba sentirme…útil. Siempre otros han hecho lo que me correspondía a mí, he llevado una vida demasiado acomodada. Esta era la oportunidad de saldar una deuda, una de las muchas que aún conservo. Pero aún así…no puedo.-habló decaído, decepcionado.
No sólo sentía dolor físico, se autoinculpaba de todo lo ocurrido. En ese momento se acordó de algo muy importante, sacando un papel del bolsillo de su chaqueta. En él, había escrito algo muy interesante…
XOXOXOXOXOXOXO
"Nos ha impresionado que haya dado con él, estoy muy orgullo de usted. Me preocupé bastante cuando finalmente se ofreció a cumplir esta misión en lugar de cualquier otro, lo que demuestra un gran valor por su parte. Costó engañar y finalmente convencer a nuestros altos cargos, pero era necesario. Afortunadamente, nadie fuera de los muros conoce lo que está ocurriendo, un gran alivio.
Me alegro que al final su investigación haya dado sus frutos, pues no sólo lo ha encontrado, sino que además ha dado con un lugar desconocido para nosotros y donde se practican actividades ilegales. Por no hablar de que ha desenmascarado a un traidor…no se preocupe, nos encargaremos del Capitán Kurtis Stryker. Y quién sabe, tal vez su hallazgo nos sirva para conseguir alguna información sobre "Los Seguidores".
Nada más recibir su carta, nos pusimos en marcha. Su táctica fue muy ingeniosa, cabe decir… ¿De dónde sacó un Kargarok adiestrado? ¿Se puede saber qué otras cosas ha estado haciendo? ¡Ja, ja, ja! ¡Es broma! ¡Lo cierto es que me gustaría ver a más monstruos como ese!
Gracias a sus indicaciones, Valenzuela está preparando a los mejores hombres para dirigirse lo más pronto a su encuentro, además de que deberá lidiar con el anteriormente nombrado.
Mantenga la calma hasta que lleguen, y no cometa una locura. Sé que la situación es tensa, pero ha de aguantar.
Todos en el castillo aguardamos impacientes su regreso, sobre todo ciertas personas en particular, en las que me incluyo yo. Esperamos que todo salga bien, al fin de al cabo, nos estamos jugando la vida de alguien muy especial.
A la Princesa no le agradaría nada que fallásemos en esto… ¿No es cierto, Denzel? ¡Ja, ja, ja! ¡Por favor, disculpe mi atrevimiento! ¡No me lo tenga en cuenta!
Por cierto… ¿Quién es ese Malton? ¿Algún amigo suyo? Nos pidió que protegiéramos tanto a él como a su familia, en cuanto las tropas lleguen a Kakariko. Y por visto, desea que le indultemos de cualquier delito que haya cometido, pues al parecer es un conocido y retirado participante en esas luchas clandestinas. Es extraño que nos pida algo así, pero confiaremos en su buen juicio.
Atentamente, Auru, Consejero Real de su Majestad."
XOXOXOXOXOXOXO
-Sólo espero que lleguen a tiempo…-suspiró tras releer la carta- De lo contrario, no sólo me habré fallado, sino también le habré defraudado…-habló pensando en alguien- Y además, si todo resulta un fracaso, las consecuencias serán terribles…-expresó con miedo, temía que algo pudiera pasar.
Ya sabíamos los motivos del joven para estar aquí y su interés por el lobo, había sido desde el mismísimo Castillo de Hyrule para rescatarlo. Todo había sido obra de un estrategia conjunta entre él y los que se encontraban allí, especialmente Auru.
XOXOXOXOXOXOXO
Por fin, llegó el esperado día de la Gran Final. Faltaban pocas horas para que diera comienzo el último y glorioso combate del torneo, la gente apuraba sus apuestas casi al boleo, al no saber por quién apostar.
Por un lado, tenía a Nightwolf, la asombrosa revelación del torneo; por el otro, tenían a un aspirante desconocido, pero cuya entrenadora era otra integrante de la "Pirámide", lo cual prometía bastante. Nadie sabía qué clase de batalla sería esa, la emoción estaba garantizada.
Mientras tanto, Ingo disfrutaba de su éxito, sentado en una mesa apartada del resto, tomando un vaso de vino. Su gladiador se encontraba descansando en otra parte, más tarde iría para prepararlo.
Su tranquilidad se vio interrumpida cuando apareció Denzel, con su inválido brazo, cosa que no le agradó en absoluto.
-¿"Cosa vuoi adesso, bambino"? ¿"Ancora non hanno imparato la lezione"? ¡Largo, si no quieres que vaya a buscar a la bestia y te remate! –le amenazó, poniéndose a la defensiva.
-No he venido a discutir contigo, en realidad he venido a hacer negocios…-le explicó, sentándose a su lado.
-¿"Affari"? ¿De qué clase? ¿Y quién te ha dicho que esté dispuesto a negociar contigo? –le preguntó desconfiado.
Denzel se limitó a contestarle sacando una bolsa llena de rupias, bastante pequeña, diferente a la que solía usar. Echó todas las rupias delante de Ingo, todas eran del mismo tipo. Eran algo más grandes que las demás y multicolor, lo que significaba que eran… ¡Rupias por valor de 500 cada una!
-¿"I miei occhi mi ingannano"? ¡"Impossibile"! ¡Son rupias de 500! ¡Creía que eran una leyenda urbana! ¡Deben de ser falsas! –exclamó impresionado Ingo, contemplando aquella maravilla.
-No, son completamente auténticas y reales. En total, aquí hay 6000 rupias, pero puedo darte mucho más. Quiero que me des a ese lobo, a cambio de este "pequeño" anticipo. La condición es que no lo saques a pelear, suspende el combate o abandona. ¿Qué me dices? –esperaba poder convencerlo.
Ingo lo miró bastante interesado, desconfiaba de su oferta a la vez que le resultaba atractiva.
-Es una oferta muy atractiva…-vaciló unos instantes- Lo lamento… ¡No!
-Pe-pero… ¡¿Por qué? ¡Piénsatelo de nuevo! ¡Duplicaré la cifra que te ofrecer por ganar este torneo! ¡Qué digo! ¡Pon tú el precio! ¡El dinero no es problema para mí! ¡Pero por favor! ¡No lo mandes a luchar! ¡Vas a matarlo! –estaba completamente desesperado, así lo demostraba cuando lo agarró por la ropa.
-¡"Lasciatemi andare"! ¡¿Creías que te lo daría? ¡Ese animal puede hacerme rico! ¡Y tu interés en él me lo demuestras! ¡No pienso darte el gusto! ¡Ja, ja, ja! –había conseguido todo lo contrario, ahora tenía una idea errónea del potencial del animal.
Ingo se quitó de encima al chico, para luego marcharse triunfante. Estaba deseoso de que comenzara la batalla e iba a realizar un entrenamiento de última hora con su luchador…
XOXOXOXOXOXOXO
Tras aquello, Ingo se fue a recoger al lobo y después hizo que lo acompañara a recoger a su montura, pues en cuanto acabara el torneo, se marcharía de inmediato de allí. Tenía sus motivos, pero eso ahora no importaba.
La cuestión era que el animal no se había vuelto a acercar a ese lugar desde que llegó con su amo, había pasado su tiempo atado a un árbol o combatiendo. Y fue allí, mientras Ingo hablaba con el vigilante, cuando se encontró con alguien familiar…
-"¿Link? ¡Eres tú! ¡No me lo puedo creer! ¡Estás vivo!" –relinchó una yegua, junto a un Bullbo durmiente- "¡Y tienes un aspecto horrible! ¿Qué te ha pasado?"
El lobo se dio la vuelta, para comprobar que ahí estaba. Era Epona, su fiel amiga equina. Y también estaba Vestro, durmiendo con un puerco. ¿Pero qué hacían ahí?
-"¿Epona? ¡Me engañan mis ojos! ¿Qué haces aquí?"-gimió alegre, por primera vez desde hace tiempo- "Sabía que ese Bullbo y su propietario estaban aquí, pero me resultaba extraño captar también tu olor… ¿Quién te trajo hasta aquí?"
-"¡No te imaginas lo que me pasó! ¡Un chaval apareció con una orden firmada por la mismísima Princesa Zelda y me sacó a la fuerza de los establos de la ciudad! ¡Pensé que me estaban secuestrando! ¡Ahora lo entiendo todo!" –relinchó emocionada, resumiendo su historia.
-"¿Cómo? ¿Un chaval? ¿No ese mismo que ha estado incordiando por aquí? ¿Y lo envía ella? ¡Por favor, Epona! ¡Dame más detalles!" –le pidió desesperado, intentando soltarse del poste donde lo había amarrado Ingo.
Desafortunadamente, este individuo apareció junto con su caballo y se lo llevó consigo, reprendiéndolo duramente por su comportamiento ansioso.
-"¡Espera! ¡No te vayas! ¡Las cosas no son tan simples! ¡Hay algo mucho más complejo detrás de todo esto! ¡Vuelve!"-relinchó desesperada, despertando a Vestro que se lo había perdido todo. Había vuelto a perder a su amo y amigo...
XOXOXOXOXOXOXO
Como si hubiera sido planeado, las nubes que cubrían el lugar desde primera hora de la mañana, desataron una lluvia abundante. Eso no impidió que los espectadores ansiosos se reunieran alrededor del diminuto coliseo, esperando el inicio del combate.
-¡Último día del torneo! ¡La Gran Final! ¡Y la lluvia jodiéndonos a todos! –habló el árbitro, empapado- ¡Aunque nos encanta las peleas en el barro! ¡Son más excitantes! ¡Ojalá fueran mujeres las que pelearan hoy y no monstruos! ¡Ja, ja, ja! –se oyeron risas tras ese comentario- ¡Y hablando de mujeres! ¡Aquí tenemos a Ashrah! ¡Es una de las integrantes de la "Pirámide!
Aquella mujer iba vestida completamente de blanco y ciertos detalles dorados, ropas elegantes a la vez que cómodas, orientales. Llevaba además un enorme sombrero, muy ancho, que hasta le serviría para bloquear la lluvia. Mostraba ser una seria y madura, experta en este tipo de competiciones.
-¡Pero no se confíen! ¡Nuestro depredador favorito ha demostrado poder vencer incluso a los miembros de la "Pirámide"! ¡Nightwolf, el demonio a cuatro patas, aliado del rufián de Ingo! –continuó el árbitro.
Todos esperaban a que se abrieran las puertas, Nightwolf salió en primer lugar. La compuerta del segundo aspirante al título se abrió, pero lo único que salió de allí fue Ache, un pequeño murciélago. Este voló entre la intensa lluvia hasta posarse en la cabeza, desconcertando al cánido.
Todo el mundo se rió, desprestigiando a su propietaria y abucheándola. Lo que no sabían era lo que vendría después…
Aquel inofensiva criatura se transformó en un repulsivo demonio alada, una especie de murciélago humanoide. ¿Un vampiro, quizás? Probablemente, sólo que las leyendas relacionaban a estos seres con apariencia de personas, Este se asemejaba más a su apariencia animal, resultando más amenazador.
-¡He aquí, la Vampiresa del Más Allá, Nitara! –clamó orgullosa su dueña, que los había dejado a todos expectativos.
La criatura chilló y mostró sus colmillos amenazantemente a Nightwolf, antes de extender sus alas y comenzar a volar. Voló en círculos sobre su adversario, poniendo nervioso al lobo. Empezó una serie de ataques veloces y evasivos, pequeñas embestidas que desconcertaban al animal. Luego cambió las embestidas por arañazos, más dañinos que los ataques anteriores.
Nightwolf se sentía abrumado por la situación, intentaba esquivar los golpes, pero siempre lo sorprendía. Tuvo que esperar a que su rival cometiera un fallo, antes de saltar y derribarla en el aire. La intentó reducir en el suelo, mordiendo sus alas para impedir que retomara el vuelo.
La bestia logró liberarse, aunque con cierto dolor por los mordiscos en sus alas. No es que no pudiese seguir volando, sólo que preferiría no forzarse y atacarle más a menudo en el suelo.
-¿Cuándo llegarán? Maldita sea, esto va muy mal. Se está cumpliendo, pensé que sería capaz de detenerlo…-murmuraba Denzel, muy nervioso- ¡Y no ha sido así!
La criatura usó una extraña técnica que consistió en vomitar una voluminosa bola de sangre, que impactó de lleno contra el lobo. Aunque pareciese mentira, el impacto le afectó, por la fuerza y la espesura de aquel líquido, además de impactar contra su cara. Perdió unos instantes muy valiosos sacudiéndose para quitarse de encima esa cosa, tiempo en el que la criatura se reveló y lo apartó con un brutal zarpazo en la cara. Eso lo puso en desventaja, pues el dolor que sentía le impedía concentrarse. Y por su fuera poco, le había alcanzado los ojos. No podía ver, si abría los párpados le ardían y apenas veía una imagen borrosa de su entorno.
Nitara se acercó a él, atraída por su debilidad momentánea. Aunque su visión estuviera mermada, todavía podía "ver" a través de sus otros sentidos y de su percepción animal, e intentó enfrentarse al monstruo. A este le resultó bastante simple evadirlo, le parecía un juego. No tardó en volverle a dejarlo indefenso cuando se colocó sobre su espalda, tras revolotear un poco por encima de él, como si fuese un caballo. Y como era de esperarse, el animal se retorció para quitársela de encima, hasta tal punto que parecía eso mismo.
Nitara se lo estaba pasando bien, humillando al lobo ante todos, que se reían ante tal abuso. Entonces lo agarró por las orejas y el cuello, tirándolo al suelo e inmovilizándolo. Y fue ahí, donde le chilló directamente a sus tímpanos, emitiendo un agudo y estridente sonido. Eso fue caótico para Nightwolf, que tras eso se sintió muy mareado y sintió que no oía nada. Sólo un molesto pitido infernal, mezclado con multitud de voces y sonidos irreconocibles.
Ya iban dos, parecía que el propósito de Nitara era ir debilitándolo poco a poco, no buscaba una victoria rápida. De todas las criaturas con las que había peleado, esta era sin duda la más perversa…
Su táctica parecía funcionar, ahora su única orientación era su olfato y su instinto animal. Y ni siquiera eso le serviría para defenderse, pues rápidamente Nitara comenzó una serie de ataques que no parecían terminar. Golpes, zarpazos, mordiscos…nada podía detenerla, era una verdadera locura. A veces, jugaba con él, despistándolo, lo que hacía las delicias de todos los espectadores. Muchas veces acabó por el suelo embarrado, gimiendo de dolor bajo la lluvia. Aún así, siguió levantándose, su supervivencia dependía de ello. Su invalidez no haría que se rindiese, pero tampoco podía hacer nada para ello.
Sus patas le empezaban a flaquear, apenas podían sostenerlo. Se sentía débil, por la sangre que brotaba de sus múltiples heridas y por el daño acumulado desde que empezó en las peleas clandestinas hasta ahora. Su cuerpo era su prisión, la única sensación que le hacía sentirse vivo era el cálido aliento que salía de sus pulmones cada vez que respiraba. No veía, no oía y estaba empezando a no percibir los olores…
Su imagen exterior era terrible, sólo se veía un cuerpo inerte, en pie. La gente empezó a molestarse de que no hiciera nada, sobre todo a Ingo, que le gritaba desde su lugar asignado. Y no hablemos de Malton y Denzel, que veían horrorizados aquella matanza.
-¡Suéltame, Malton! ¡No voy a dejar que muera así! –le exigió a su compañero, que lo sujetaba con la intención de que no saltara al campo- ¡No queda tiempo! ¡Ese monstruo está a punto…!
No pudo terminar su extraña confesión, pues en ese momento Nitara se dirigió volando hacia donde se encontraba el lobo, antes de abalanzarse sobre. Se aferró a él con sus afiladas garras y después mostró sus atributos vampirescos…unos afilados y enormes colmillos. Fue entonces cuando mordió al lobo en el cuello, succionándole la sangre. Poco a poco, fue perdiendo el control de sí misma, desatándose un frenesí de dentelladas alrededor de esa zona y otras de su cuerpo. Aquello provocó serias hemorragias por las que fluían torrentes de sangre, además de desgarrar la carne y la piel de su víctima. Los horripilantes aullidos y gemidos de dolor por parte del animal estremecían a cualquiera, incluso algunos espectadores.
Una vez que acabó de saciarse con su presa, la dejó caer en el barro, sangrando casi sin vida. Y como última muestra de su poderío, agarró su cuerpo y lo levantó en vuelo. Recorrió el lugar mostrando su trofeo, antes de lanzarlo fue de ahí y estrellarlo contra una roca.
Todos clamaban emocionados a la nueva campeona, otros maldecían al lobo por haber perdido. La mayoría no tardó en abandonar el sitio, ya fuera para marcharse o para festejar la victoria de Ashrah y Nitara.
Y la lluvia seguía cayendo con toda su crudeza…
XOXOXOXOXOXOXO
Allí estaba, esforzándose por tomar sus últimas bocanadas de aire, sintiendo el peso de la heladora lluvia que lo golpeaba.
Sentía un inmenso frío, que llegaba incluso a disimular su dolor. Había recuperado momentáneamente los sentidos de la vista y el oído, aunque sólo fuese para los últimos instantes de su vida. Era tal su sufrimiento, que estaba empezando a hacerse insensible de él, al menos hasta cierto punto. Puede que eso significara que le había llegado la hora de morir…
Recordó los momentos más importantes de su infancia, su aventura por el reino y por último el tiempo que había vivido en el Castillo de Hyrule. Algunos eran buenos, otros no tanto; pero al fin de al cabo, fue su vida.
Guardaba en el corazón a aquellas personas y criaturas que lo habían acompañado en ese trayecto al que todos llamamos vida, recordando con cariño a algunas de ellas…
A Rusl y su familia, así como a todos los habitantes de Ordon, que lo habían adoptado y criado como uno más de ellos.
A Ilia, su amiga de la infancia, de la que estuvo enamorado en secreto, pero que más siempre la trató como a una hermana. Quizás porque en verdad, su afecto hacia ella era sólo eso.
A Midna, su unión era inquebrantable, algo demasiado difícil de describir… ¿Qué sentirías hacia la persona que te ayudó y te acompañó a lo largo de un viaje que no sólo sirvió para salvar lo que más querías, sino también crecer como persona?
A sus amigos de La Resistencia, por abrirle un mundo que desconocía y que fueron más que unos aliados muy valiosos.
A todos, todos los que había conocido, ya fueran personas o criaturas de toda clase. Sus amigos del Castillo, la gente de las diferentes regiones de Hyrule, los animales con los que había trabado amistad desde que se había transformado en lobo, Malton y su familia…
Todos ellos habían influido en él de una u otra manera. Pero había alguien en concreto por la que, indirectamente, lo había cambiado todo.
La primera de su raza que vio, trayéndole un alivio sin precedentes; una de las personas más bellas que había conocido, ya fuera física o espiritualmente; la mujer por la que hubiera dado mil vidas, si así pudiera ser…
Era la Princesa Zelda, pues si ahora se encontraba esperando su muerte, fue para salvar de ese mismo destino. Había renunciado a su libertad, para entregarle la cura a su enfermedad. Y más tarde, había sido secuestrado y torturado por Ingo para pelear hasta el último aliento, perdiendo su propia identidad. Por supuesto, no le echaba la culpa, al contrario, se sentía orgulloso de haberla salvado. No era la primera vez, pero sí sería la última.
La había rescatado durante la Invasión del Crepúsculo; la protegió en las veces que fueron atacados por diferentes enemigos; la acompañó en sus solitarios días en ese castillo; disfrutó con ella algunos de los días más genuinos de su existencia; y había llegado a considerarse mutuamente, amigos.
¿Sólo amigos? Esa era la gran pregunta de la que le hubiese gustado escuchar la respuesta, aún conociéndola de antemano. Para él…no, al fin había logrado convencerse de eso mismo.
Pero para ella…estaba seguro de que no sería así. Era obvio, había otros mejores que él y más aptos para ella, pues él sólo era un guerrero, nada más. No poseía títulos, riquezas o tierras que lo engrandecieran, que le hiciesen visible para los ojos de la élite y ella misma.
Y moriría sabiendo, que aunque hubiera tenido más tiempo, nunca hubiera significado nada para ella…
Dejó atrás sus pensamientos cuando escuchó los pasos de alguien acercándose con bastante molestia, no era otro que Ingo.
-¡"Maledetto figlio di una cagna"! ¡Por tú culpa he perdido! ¡¿Te das cuenta del lío en el que me has metido? ¡"Ho perso tutti i miei soldi"! ¡Ahora vendrán a por mí, inútil! –le inculpó injustamente, estaba realmente furioso.
Empezó a patalearlo brutalmente, con la intención de desahogar su ira y de acabar con él definitivamente. Algunas patadas iban directamente a su cabeza o estómago, y lo único que podía hacer el animal era gemir ante aquel maltrato, su cuerpo no le dejaba hacer otra cosa.
Total, ya le daba igual…
-¡Déjalo, maldito bastardo! ¡Apártate de él enseguida! –le gritó encolerizado Denzel, que venía corriendo seguido por Malton.
Nada más tenerlo a su alcance, le propinó un potente puñetazo en plena cara, tirándolo al suelo. Lo obligó a levantarse usando su brazo bueno, hablándole cuando lo tenía cara a cara.
-¡"Che sorpesa"! ¡El "bambino" y Gallo Rosso, como no! –exclamó con falsa sorpresa- ¿Aún está en pie la oferta de este mediodía? No me vendría mal algo de dinero, además ya no lo quiero… ¡Je, je, je! –se rió de su situación, ahora se lamentaba por no haber aceptado la oferta de Denzel cuando tuvo la ocasión.
Pronto cesó ese ánimo, al sentir un intenso dolor que le oprimía el pecho…
En él, estaba clavada una navaja, la misma que Denzel le había quitado a Stryker tras su pelea. Y es que él, olvidándose del estado de su brazo herido, le había apuñalado mortalmente con una inmensa rabia contenida.
Ingo se quedó horrorizado cuando miró a los ojos del joven; era la misma mirada del Diablo, aquel que le estaría esperando en el infierno…
Cuando el último atisbo de vida desapareció de ese rufián, Denzel miró lo que había hecho horrorizado. En sus entrañas sentía una extraña sensación, mezcla de desahogo y culpabilidad.
-¿Qué te pasa? Tarde o temprano, sabía que acabaría así…-le habló Malton a su espalda, extrañamente tranquilo.
-No lo sé…-habló conmocionado, mirándose sus manos- Es la primera vez que asesino a alguien, o al menos…manchándome las manos de este líquido rojizo.
Malton no quiso preguntar a qué se refería con eso, pero lo que pensara en ese momento cuando oyó un estruendo procedente de lejos, cercano a la entrada a ese escondido lugar.
Una caballería bastante numerosa irrumpió en el lugar, causando el caos. Muchos intentaron huir, pero fueron reducidos por aquellos valerosos hombres. Malton estaba asustado, pensó en ese momento que los detendrían a él y a su compañero… ¿Cómo habían llegado hasta allí?
-Genial, han llegado tarde…-murmuró enfadado, sujetándose su brazo malo.
-¿Qué quieres decir? ¿Tú los llamaste? ¿Pero cómo…? –estaba confuso, no entendía nada.
-Fue gracias a tu Kargarok, ese fue el motivo de su extraña desaparición. Le pedí que entregara una carta a alguien en concreto dentro del Castillo de Hyrule…-le confesó- Y no te preocupes, les conté todo lo relacionado contigo, tú y tu familia estáis libres de cualquier sospecha. Al contrario, lo mejor es que vayas a hablar con el Comandante de la Guardia Real, el señor Valenzuela, en cuanto las cosas se calmen un poco…-le explicó, mirando el alboroto que se estaba formando, prefiriendo mantenerse al margen.
Denzel se dejó caer de rodillas para ver el lamentable estado en el que se encontraba en el animal, se sentía completamente destrozado y conmocionado.
-Santas Diosas… ¿Qué le han hecho? –expresó triste e impotente- ¿Crees que aún podemos salvarlo?
Malton lo comprobó, no con buena cara. No tardó mucho hasta que se acercó al cadáver de Ingo y le arrancó al navaja que tenía anclada en el pecho. El muchacho se quedó impactado cuando este le dio el arma, intuyó que no podía ser nada buno.
-Hazle un favor, acaba con su vida…no podrá sobrevivir, es demasiado tarde. Yo no puedo hacerlo… ¿Me harías este favor? -le pidió triste- Y bueno… hasta otra, muchacho. Ha sido un placer conocerte, pero con todo esto he de marcharme e iré a hablar con esos soldados, como tú me dijiste. Buena suerte…-comenzó a andar, despidiéndose de él.
Cuando vio desaparecer a Malton, miró la navaja que tenía en sus manos. Entonces puso su mirada en el lobo, que lo miraba con una mezcla contradictoria de miedo y súplica.
Él pensó que acabaría con su sufrimiento y cerró los ojos esperando a que eso ocurriese…pero no fue así. En su lugar, aquel individuo lanzó lejos el cuchillo y lo abrazó con gran sentimiento.
Esto lo desconcertó del todo, más cuando su cuerpo comenzó a brillar…
Antes de abrir los ojos de nuevo, su hocico captó una esencia familiar para él y que no había olido desde hace tiempo. Y cuando miró, se quedó plenamente sorprendido.
-Hola… ¿Al fin me reconoces, Link? –le habló suave, con una ligera sonrisa triste.
No podía creérselo…desde el primer momento, fue ella. Se le presentó con un aspecto masculinizado, impidiéndole reconocerla aún cuando su nariz le avisa de que algo no iba bien. Y lo que es peor, se había abalanzado sobre ella y la había herido, algo que no soportaba.
-Te preguntarás cómo logré encontrarte...-le habló intentando mantener la calma- Pues bien, fue gracias a un sueño. Suene extraño, pero es cierto. Ha habido casos documentados en mi familia sobre individuos con habilidades precognitivas, normalmente mujeres, pero eso ahora no importa… -le habló con los ruidos de fondo y la lluvia empapándola.
XOXOXOXOXOXOXO
"Recuerdo verte en un recinto cerrado, similar a un pequeño coliseo. Aquellos parajes se asemejaban a paisajes propios de Cañón de Kakariko, lo cual me proporcionó una importante pista para llegar hasta ti. Había gente observándote, parecían estar contemplando una pelea.
Te encontrabas enfrentándote a una especie de demonio alado, en una pelea muy desigualada. Tú estabas horrible, como si hubieras estado peleando sin descanso hasta ese momento, con múltiples heridas y cicatrices. Veía como esa bestia jugaba contigo y te iba debilitando poco a poco, cayendo finalmente vencido.
Después de eso me vinieron imágenes de torturas, abusos, luchas sangrientas…todas relacionadas contigo. Pronto esas imágenes cambiaron por otras que no tenían nada que ver con lo anterior nombrado, pues me mostraban la sala oculta donde practico con mi magia y el libro de magia que siempre utilizo. Este se abrió y las hojas pasaron muy rápido, mostrando por un instante una página en concreto, que no reconocí bien.
Fue en ese momento cuando desperté…
-XOXOX-
Me sentía abrumada por todo lo que había visto, fue como una terrible pesadilla. Pero algo dentro de mí sabía que todo eso era real, lo que desconocía era si estaba pasando u ocurriría en un futuro.
Tenía que encontrarte cuanto antes y la clave se encontraba en mi libro de hechizos…
Habían pasado algunas semanas desde que me llegó la trágica noticia de tu desaparición. Los primeros días, no puede hacer nada personalmente, me estaba recuperando de aquella intoxicación. Eso no quiere decir que enviara a varios soldados a buscarte, porque lo hice. Tuve que hacerlo con cautela, pues si los Ministros se enteraban de que estaba "desperdiciando" hombres en la tarea de encontrar a una "simple mascota", entrarían en una disputa sin precedentes. Pasaba el tiempo, y seguía sin tener noticias tuyas. Era como si te hubieses esfumado de la faz de la tierra…
Era desolador, pero gracias a aquel sueño revelador, lo que me permitió iniciar una investigación más exhaustiva.
Y volviendo a lo que ocurrió tras eso, nada más despertarme me dirigí a la sala oculta, ansiosa por encontrar la página que me fue revelada en sueños. Busqué con esmero la dichosa hoja, pero cuando la encontré, me llevé una gran decepción. No había nada, tan sólo unos hechizos vulgares que no tenían ninguna relación con lo que estaba buscando. Traté de pasar la hoja, pensando que me había equivocado. Accidentalmente, me corté al hacerlo, manchando ligeramente el papel.
Pero algo extraño ocurrió, pues noté como una gota de sangre se deslizaba por dentro de la página, descubriendo así el secreto. Separé cuidadosamente las hojas, hasta que por fin se reveló ante la verdadera página que andaba buscando. En ella había escritos en hyliano antiguo, pero estos poseían una caligrafía singular. Era un autor distinto a los demás hechizos que había leído, contando que este libro había sido escrito y modificado por varios autores a lo largo de los siglos. Me impresionó bastante la complejidad de aquella magia, nunca había visto algo igual. Intenté descifrarlo lo mejor que pude, sorprendiéndome aún más a medida que lo hacía. Y me llamó mucho la atención unas anotaciones que habían escritas en la esquina inferior, sinceramente creo que fue lo más impactante…
-XOXOX-
"Aún guardo en mi memoria las traumáticas experiencias que viví en este cuerpo, en un tiempo inexistente…ojalá que mis descendientes nunca utilicen este encantamiento, pero aquí lo dejo plasmado por si alguna vez fuera necesario.
Y lo advierto, debido a estas y otras razones, el hechizo está incompleto. Deberán utilizar otros métodos alternativos para que su duración se acondicione a lo que busque su usuario. Insisto, guárdense de usarlo a menos que sea como último recurso, pues las secuelas serán eternas para aquellos que no estén preparados. Como me ocurrió a mí…
La Princesa Zelda, la Séptima Sabia y heredera legítima tras el Rey Unificador."
-XOXOX-
Ha habido muchas princesas hyrulianas con el mismo nombre que yo, pero de entre todas, ella es una de las más destacadas. Fue una de las gobernantas más grandes del reino, su legado aún continúa vigente y siempre me he sentido identificada con ella.
Me resultaba increíble lo que ponía, dándome a conocer la peligrosidad de lo que estaba a punto de hacer. Según las indicaciones, se trataba de un conjuro de trasfiguración, adoptaría la forma de un hombre. Dudé bastante sobre ello, no me resultaba agradable la idea…
Finalmente, acepté que la forma más segura de buscarte era ocultar mi identidad, además de imaginarme los peligros que correría una mujer en esa clase de lugares donde podrían tenerte preso. Fue muy costoso, me llevó unos días prepararlo todo y de idear un plan para rescatarte. Informé a Auru de lo que pretendía hacer, y obviamente, intentó disuadirme. Me decía que si había soñado eso, debía enviar a los soldados a cumplir esa misión siguiendo mis indicaciones.
No le hice caso, era algo que me correspondía sólo a mí. Y además…necesitaba hacer algo de utilidad, estaba cansada de esperar siempre a ver lo que sucedía.
Al final, Auru aceptó y me ayudó con mi estratagema. Me proporcionó viejas ropas de hombre…sus gustos fueron un tanto particulares, pero nadie sospecharía de ello. Procedí entonces con el encantamiento, dispuesta a comprobar lo que sucedería.
Fue todo muy confuso, no recuerdo muy bien lo que ocurrió…pero cuando abrí los ojos, aquella imagen me dejó sin palabras. Mi cuerpo había adoptado, en efecto, una apariencia masculina. Mi pecho prácticamente desapareció; desarrollé una buena musculatura adaptada a mi delgada constitución; mis rasgos faciales se masculinizaron, pero aún seguían siendo suaves; y mis ojos se volvieron rojos, como los de un Sheikah.
Afortunadamente, no desarrollé el "atributo masculino por excelencia", de haberlo hecho hubiese sido bastante traumatizante…
¿Quizás fuera eso a lo que se refería mi antepasada? No lo sé, pero como ella aconsejó, ideé una poción que mantendría la duración de este cuerpo durante el tiempo que requiriese mantenerlo. Aún así, las cosas no fueron del todo bien desde ese momento. Probablemente, debido a que el hechizo se encontraba incompleto, la estabilidad de esta nueva forma resultaba perjudicial para mí. Era una lucha constante entre mi verdadero yo y este cuerpo maldito…nunca volveré a hacerlo, fue horrible.
Volviendo al asunto, tras mi milagrosa transformación, me presenté ante Auru…casi le da un infarto. Quedó muy impactado, era lo normal. Tras eso, comencé mi investigación por la ciudad mientras él se encargaba de evitar las sospechas dentro del castillo. Mis fuentes siempre me decían que la mejor forma de encontrar información relacionada con la clandestinidad, era en los barrios bajos. Indagué por todos lados, con precaución, por si levantaba sospechas. Llegué a una taberna donde oí a unos hombres hablar sobre un extraordinario animal que estaba logrando fama a pasos agigantados. Y oí mencionar la palabra…"lobo".
Enseguida me marché del lugar, sabía que serías tú. Me reuní con Auru secretamente, contándole sobre mis hallazgos. Todavía no tenía claro el lugar exacto, pero al menos tenía una referencia.
Después me dirigí a los establos, con una carta firmada por mí, aunque por supuesto el dueño y los empleados no me reconocerían. Se sintieron reacios al principio en entregarme a Epona, puesto que te pertenecía. Pero al leer la carta y el permiso de Auru, que es el que actualmente paga los gastos de tu yegua, decidieron entregármela. Epona se resistió a que fuera entregada a un desconocido, incluso llegó a herirme. Logré calmarla tras un rato, cuando entendió quién era realmente. Tal vez fue intuición animal, pero por lo menos logré mi objetivo…
¿Qué por qué elegí a Epona? Estaba segura de que con ella sería más fácil encontrarte, fue algo instintivo. Tras salir de la Ciudadela y atravesar la Pradera de Hyrule, penetramos en el Cañon Kakariko y más tarde llegamos a la villa. Allí descansamos tras el largo viaje, aunque yo me dediqué a recabar información más que a eso. Cuando lo tuvimos todo listo de nuevo, empezamos a vagabundear de nuevo por el cañón, hasta que milagrosamente, encontramos la entrada a este lugar.
Y lo demás, bueno, eso es otra historia..."
XOXOXOXOXOXOXO
-Y aquí estoy, finalmente te he encontrado…-le habló sosteniéndolo en brazos.
Mientras, la lucha entre los soldados y los maleantes continuaba, ajenos a la dramática escena que se estaba viviendo allí. Y la lluvia lo hacía aún más triste…
-¡Pero no han servido de nada mis esfuerzos! –se lamentó, enfadada consigo misma- ¡¿Cómo pude dejar que te ocurriera esto? ¡¿Por qué no actué antes? ¡Todo es culpa mía!
Link la miraba serio, haciendo un esfuerzo por mantener los ojos, cada vez se sentía más débil…
-Nunca…-murmuró- Siempre ha sido así, personas que se sacrifican por mí, dando incluso sus propias vidas para protegerme. Esa es mi maldición… ¿Y qué he hecho yo? Empeorarlo todo con mi debilidad e insensatez, además de una cobardía sin precedentes.-habló sintiendo un inmenso dolor e impotencia- Y lo peor es que tú también has tenido que cargar con las consecuencias…
Fue en ese momento, cuando Link dejó de sentir las gotas de lluvia cayendo sobre él, para centrarse en otras que le eran extrañas…cálidas y saladas.
Aquello fue demasiado… ¿Estaba llorando? ¿Por él? Nunca se hubiera imaginado eso, le sorprendía más que la primera vez que la oyó reír. Al igual que esa ocasión, pensó que su férrea fortaleza y disciplina le impedían hacerlo, pero ahora sabía que se equivocaba. Y le reconfortaba haber sido testigo y causante de esas dos reacciones, aunque esta preferiría no tener que haber visto nunca.
No sólo fue Link el único sorprendido ese día, pues Zelda se quedó paralizada cuando sintió algo húmedo y suave recorriéndole la cara…
Le estaba lamiendo la mejilla, en un acto de afecto e intentando que no sufriera más por algo de lo que no tenía culpa. Ella lo miró desconcertada, mientras él la miraba fijamente, antes de que le sonriera y cerrara los ojos por última vez.
Eran indescriptibles las emociones que sintió Zelda cuando vio aquello…un grito desgarrador surgido de los más profundo de su alma fue lo que más puedo asemejarse a eso.
¿Lo había perdido? ¿De nada sirvió lo que hizo? No, no estaba dispuesta a perderlo…
Pasara lo que pasase, lo traería consigo, con vida…
Continuará…
XOXOXOXOXOXOXO
Nota de Alfax: ¡Aleluya! ¡Después de dos meses de abstinencia, por me digne a publicar! ¡Y por partida doble!
¡Disculpen las molestias, en serio, no sé que me pasa últimamente con los capítulos! Y no he podido elegir mejor día para publicarlos, pues hoy (20/03/2012) estoy a un año de ser mayor de edad (y a que me pueden juzgar coma tal...XD) ¡Vamos, en mi cumpleaños, os dejo yo un regalo! (Qué triste...)
¡Y gracias a todos! ¡Desde hace un tiempo tengo más de 100 comentarios! ¡Gracias a todos los que lo hicieron o a los que sólo leyeron! ¡Sois los que me motiváis a seguir escribiendo!
En fin, dejando esos detalles superfluos a un lado...¿Cómo os ha parecido los capítulos? ¡Fueron sesenta páginas de sangre y lágrimas para escribir! (¿Se nota que lo dejé reflejado, no?) ¡Ha sido horrible!
Debo dar las gracias a "Sir Vrolok", del que saqué la mitad de la idea de este capítulo, a raíz de una conversación hace tiempo sobre si era mejor un crossover entre SSBB y MK o MK y TLoZ. Yo le dije lo primero, pues en ese momento pensaba que cuadrarían mejor, pues ambos son de lucha.
Qué curioso que al final, como sabía que haría este capítulo de peleas desde hace tiempo, acabé adaptando rasgos de esta saga y los usé a mi beneficio...¡Soy una hipócrita! ¡Pero al menos lo reconozco!
Cambiando de tema...¿Os sorprendió la nueva identidad de la Princesa Zelda? A algunos os habré despistado, a otros no. Y otros se preguntaran porque no incluí a Sheik en lugar de a un Original Character...
Es simple, pues porque hubiera quedado demasiado obvio. Preferí cambiarle la apariencia y el nombre, a razón de que la Zelda de esa época, no conocería a esta faceta suya y además no sería rubio, sino castaño. Además, cambié su apariencia de Sheikah habitual por una "más moderna". Me explico, la Villa Oculta de TP es el antiguo Kakariko, hogar de los Sheikah. ¿Y no tiene una ambientación propia del Oeste? Por eso en esta ocasión, "Sheik" es un vaquero. Y lo del nombre "Denzel", viene de que estaba buscando nombres parecidos al de Zelda y me topé con "Denzel Washington"... ¡Era perfecto!
Aunque en realidad pretendía poner "Dazel" ("Zelda" invertido), pero finalmente se lo puse a la mujer de Malton aludiendo algo obvio, aunque sea partidaria del ZeLink.
Y en fin, en este capítulo también he querido denunciar las atrocidades que se comenten en las luchas entre perros. Aquí en Canarias, aunque vivimos relajados, siempre hay que tener cuidado si tienes algún perro potencial para las peleas, sobre todo un Pitbull, pues podría acabar bastante mal...
¡Hasta otra! ¡Espero que el próximo capítulo no tarde tanto en llegar como estos últimos! ¡Chao!
