Capítulo 86: ¡La memoria de las estrellas!

Aldebarán se sacrificó para derrotar a la titánide de las aguas, la terrible Tetis. Ambos fueron consumidos junto a toda la Ciudad de Olimpia en el fragor de la nova de titanes, dejando solo polvo donde antes se alzaba la ciudad de los dioses.

Por su parte, Shura de Capricornio había afilado su alma más allá de cualquier espada, para ello tuvo que valerse de la novena conciencia, ejecutando un último golpe que dividió el cuerpo del titán Jápeto en dos.

Templo de la Sabiduría.

Mu de Aries, Saga de Géminis, Aioria de Leo, Shaka de Virgo, Dohko de Libra y Aioros de Sagitario avanzaban dialogando. El majestuoso templo olímpico que pertenece desde la era mitológica a Atenea había servido de búnker y marcaba a su vez la mitad del recorrido del Olimpo.

Como era de esperarse este recinto sagrado contaba con la protección de la diosa, quien había logrado guiar a sus guerreros, a pesar de que su cuerpo y su espíritu se encontrasen detenidos en el tiempo.

—El enemigo se acerca… —sisea Aioros. —¡Nuestros compañeros han dejado todo para derrotar a los titanes!

—Hemos sentido el cosmos de Aldebarán ejecutando la nova de los titanes… —susurra Mu mientras una lágrima caía de su rostro. —Parece que la Ciudad de Olimpia se desintegró tras su enorme ataque…

—Shura ha dominado la novena conciencia por completo… —manifiesta Saga pensativo. —Logrando superar la muerte por unos momentos…al igual que Aldebarán, nos han enseñado el coraje con el que se debe ir a la guerra. ¡Cuando vengan los titanes será nuestra última batalla!

—Todavía nos quedan siete titanes… —dijo Dohko. —Es imprescindible que acabemos con todo, ¡quemad sus cosmos al infinito y hagan que sus últimos momentos sean tan memorables como lo han sido sus vidas de guerreros sagrados!

—¡Unidos venceremos! —exclamó Aioros. —El mal nunca triunfará…

Los seis santos dorados juntan sus manos y gritan "por Athena". Repentinamente en ese mismo momento perciben un cosmos divino, un portal de distintas tonalidades cósmicas resplandece y finalmente se devela la imagen de una mujer de la estatura propia de las titánides.

—¡Mi nombre es Mnemósine, titánide de la memoria! —se presentó amablemente la titánide de piel tan blanca como la nieve, su rostro era armónico y tranquilo, su cabello cobrizo claro surgía del casco de su soma de azulada tonalidad.

—Yo soy Dohko de Libra, no permitiré que el sacrificio de todos los santos que han combatido en la Guerra Olímpica queden en vano por la venganza de una raza ya desterrada como lo son los titanes…

—Pagarás tu atrevimiento, ¿cómo osas decir que somos una raza desterrada? —contestó la titánide. —Somos seres inmortales, por lo tanto eternos…

—Lo acompañaré antiguo maestro… —susurra Mu con sus ojos cerrando.

Sin perder el tiempo los atenienses atacaron con los cien dragones y la revolución de polvo estelar, la titánide desapareció en el portal donde había aparecido, evitando de ese modo fácilmente las técnicas de Aries y Libra, pero esto precipitó la escapada de Géminis, Leo, Virgo y Sagitario.

—Es inútil humanos. —susurró Mnemósine. —Ellos se dirigen a una muerte segura, ningún humano podría vencer a Cronos…

—Los titanes están cayendo uno a uno. Esta batalla es de igual a igual… —contestó Dohko. —¡Es algo que no se sabrá hasta el final!

—Quedarán en la historia por haber derrotado a algunos de nosotros, ganándose un lugar en la memoria de la guerra santa… —contestó Mnemósine. —Pero si enfrentan a Cronos comprenderán que serán en vano todos sus esfuerzos, pues su poder está más allá al de cualquiera que ustedes podrían haber conocido, inclusive que el de los más poderosos dioses olímpicos…

—¡Los santos dorados hemos alcanzado la divinidad, afrontaremos el reto de vencer al dios del tiempo! —expresó Dohko elevando su cosmos.

. . .

De repente un cosmos abrumador comenzó a sentirse, el cielo comenzó a iluminarse con una prominente luz, que atravesó cual rayo el templo de la Sabiduría, dirigiéndose al Monasterio de Fuego. En el momento en que ese extraño cosmos cruzó el lugar los presentes pudieron sentir en su ser un intenso escalofrío.

—Ese cosmos… ¿Cronos? —se pregunta Aioria.

—¡Nosotros alcanzaremos esa estrella! —exclama Saga.

—¡Mu, Dohko! Los esperaremos más adelante, para vencer a Cronos. —manifestó Aioros.

Saga, Aioria, Shaka y Aioros siguieron la esplendorosa luz que se había dirigido al Monasterio de Fuego.

. . .

Mientras tanto la batalla contra la titánide Mnemósine continuaba.

—¡Vamos Mu, ahora usemos todo nuestro poder…LOS CIEN DRAGONES DE LUSHAN!

—¡REVOLUCION DE POLVO ESTELAR!

Los dragones perforan las paredes del recinto, elevándose por el cielo, la titánide muestra un rostro frío e imperturbable, la estrategia del chino no le preocupaba en absoluto, las estrellas brillantes de Aries atacan de frente, revoloteando un brillo de gran esplendor, pero Mnemósine esquiva el poderoso ataque de Mu, repentinamente los dragones que habían perforado la estructura del recinto bajan abruptamente, creando una gran explosión que comienza a destruir el palacio de Atenea.

El polvo cubrió toda la escena, tras unos segundos éste se disipa, mostrando a Mu y Dohko de pie. En el lugar donde se encontraba Mnemósine no había nada, pero los atenienses levantan la mirada y logran a observar a la titánide levitando, estaba completamente ilesa.

—Es increíble que haya podido escapar a las terribles consecuencias de nuestros ataques sin ser herida… —musita con desazón Mu.

—¡Sabías nuestra estrategia desde el comienzo, pareces haber leído nuestra mente! —exclama sorprendido Dohko.

—Su ataque combinado fue realmente terrible, pero tienes razón Libra, lo sabía desde el comienzo… —menciona Mnemósine con sus ojos cerrados, irradiando un majestuoso cosmos. —Soy la titánide de la memoria, no me puede sorprender la estrategia de un humano, su limitado cerebro no podrá en mi contra.

—Los humanos hemos alcanzado el poder de un dios, también superaremos la mente de una titánide… —murmura Mu y con su psicoquinesia remueve los escombros del recinto, los cuales se elevan y embisten contra Mnemósine.

—¡DRAGON NACIENTE!

Repentinamente un dragón verdusco de divina luminosidad aparece desde el suelo, la titánide se teletransporta, evitándolo sin dificultad.

En dicho momento aparece Mu, con uno de los nunchaku de Libra en sus manos y embiste ferozmente, pero la deidad evade la arremetida y toma el arma divina de Libra, arrebatándola, y arrojándola luego contra Dohko. Este último recibe un poderoso golpe en su pecho, el peto de la armadura divina de Libra brilla e instantáneamente explota, el asiático queda desplomado en el suelo.

—¡Antiguo maestro! Resista… —dijo Mu, asistiendo a Dohko y devolviendo una mirada de incredulidad a la titánide.

—¿Lo comprenden ahora? —preguntó desafiante Mnemósine, sus ojos brillaban con una luz azul. —Mis cualidades de combate me hacen invencible…

Selva de Deméter.

Aioros, Saga, Shaka y Aioria volaban a toda velocidad, sentían el sonido de unas pesadas pisadas a la lejanía. Un enorme titán apareció en la vista de los atenienses, Saga y Shaka cerraron el paso de la divinidad, en cambio Aioria y Aioros avanzaron como dos luces por la jungla de la diosa olímpica.

—¡Detente titán! —exclamó Saga encendiendo su cosmos con determinación. —Hemos venido a cortaros la cabeza… ¡OTRA DIMENSION!

—¡El orgullo de los titanes está en juego, unos humanos no podrán vencernos! —respondió Críos al tiempo que veía como el suelo tomaba la forma de extrañas dimensiones. —Tus habilidades son interesantes…pero te has encontrado al enemigo equivocado.

—¡No lo afecta mi poder! —bramó Saga extrañado.

Las dimensiones que se abrían por doquier e intentaban arrastrarlo a los confines del tiempo espacio no funcionaban en el titán, que se mantenía firme como si existiera un sólido piso, Críos tenía una soma de color púrpura de un imponente diseño, tenía los cabellos desordenados y de color marrón rojizo, sus ojos eran de un profundo color negro.

—Parece manejar poderes similares a los de Saga… —manifestó Shaka elevando su cosmos al infinito. —¡Saga, nosotros somos dioses en estos momentos, venceremos a estos seres malignos!

—Idiotas, mi nombre es Críos y soy el titán de las estrellas…

—¡Siente mi sagrado cosmos, yo Shaka de Virgo te haré contemplar hasta donde llega la esencia pura de mi cosmos…LOS SEIS MUNDOS!

Críos observa su alrededor, vislumbrando como el suelo desaparece, sufriendo una caída eterna sobre un plano espiritual, repentinamente aparece en un lugar infernal, los cadáveres estaban tirados los unos sobre los otros, una oscuridad escalofriante empalidecía la escena. El titán se levanta aturdido y observa como unos seres demoníacos arremeten contra él, algo que no iba a atormentarlo…sin dudar da un fuerte golpe en el suelo y los demonios son destruidos, aunque de sus pedazos vuelven a formarse otros demonios, esta vez más temibles que antes.

—¡Maldito Shaka! —murmura desconcertado.

Ruinas del Templo de la Sabiduría.

Mnemósine estaba levitando frente al dúo dorado de Aries y Libra, los intentos de estos últimos habían sido en vano en repetidas oportunidades.

—Sus artes son inútiles ante mi poder, su resistencia es admirable pero no fructífera, están condenados a ser vencidos… ¡los titanes venceremos!

—El destino lo forjamos con nuestro espíritu… —contesta Dohko. —¡Nada es inmutable o infranqueable si elevamos nuestro espíritu y nuestro cosmos al infinito!

—Los humanos conseguimos un poder inigualable, inspirados en nuestros sentimientos y anhelos… —interviene Mu. —Seguiré luchando por la memoria de mi maestro Shion… ¡para que Seiya y los otros venzan a Zeus, por Athena y por la humanidad!

Un aura símil a la más profunda naturaleza comenzó a manifestarse inesperadamente, un destello verde mostró un enorme carruaje que era guiado por dos gigantes e imponentes leones, podía verse en la sombra una mujer que tiraba de las riendas, tenía largos cabellos rubios ceniza, la soma verde que la vestía tenía un diseño elegante y en su cabeza tenía una tiara similar al que tienen las reinas, sus ojos azules trasmitían tranquilidad.

—¡Reina Rea! —exclama Mnemósine.

—La reina de los titanes… —balbucea Mu.

—Mnemósine… ¿por qué tardas tanto en derrotar a estos humanos? Ya deja de jugar, Cronos se dirige a tomar la cabeza de Zeus, date prisa…

—Entiendo… ¡señores, es hora de que terminemos con los juegos!

La titánide de la memoria pone la mano recta y de ella surgen incontables haces de luces azules, pero los atenienses no iban a aceptar tan fácilmente la derrota, Mu de Aries usa el muro de cristal, pero repentinamente siente que una extraña energía afecta su cerebro, la técnica se diluye y la azulada energía estremece los cuerpos de los asiáticos con enorme rigor, finalmente terminan desplomados en el suelo, con tremendas heridas.

—Listo, aunque se levanten no sabrán que les ha pasado, sus cerebros están gravemente afectados, sus tejidos cerebrales han de estar colapsando en estos momentos…aunque sobrevivan no recordarán nada, pues tanto la memoria de largo y corto plazo estarán empantanadas en un intrincado laberinto de amnesia eterna…

—Bien hecho Mnemósine, tu poder es grandioso, partamos hacia la conquista del Universo, finiquitemos la caída del Olimpo… ¡la Tierra y el Monte Olimpo serán nuestros!

Selva de Deméter.

Saga y Shaka estaban conversando sobre lo sucedido, el cuerpo de Críos había desaparecido extrañamente.

—Entonces Crío ha comprendido que fue alejado a otro plano y escondió su cuerpo. —razonaba Saga. —Quizá se encuentre fuera de combate un tiempo…

—No olvides las palabras de Mnemósine… —musita Shaka. —El poder de Cronos es muy distinto al de cualquiera de los otros titanes, por eso será primordial vencerlo cuanto antes…

El griego y el hindú desaparecen mágicamente, el primero en una dimensión paralela y el segundo en una luz blanca de gran pureza.

Playa del Olimpo.

Océano caminaba por las costas olímpicas, el paradisíaco lugar que pertenecía a Poseidón desde la era del mito lo invitaba a la reflexión, pues era el único lugar del Olimpo que tenía conexión directa con el mar, el fresco viento acariciaba su piel y hacía menear sus rubios cabellos.

—En el momento en que Cronos se tome la venganza contra Zeus todo habrá acabado y podremos traerlos de nuevo a la vida…Temis, Tea, Ceo, Tetis y Jápeto, han caído en batalla pero con la gracia de controlar el Universo será fácil su regreso…todavía me pesa mi indiferencia en la Gran Guerra, el no haber participado permitió el terrible tormento de mis hermanos en el Tártaro…

—No debes seguir angustiándote por lo sucedido en la Gran Guerra, Océano… —susurró una voz, repentinamente un extraño e infinito cosmos brilló, mostrando la silueta de un hombre de test blanca y largos cabellos negros.

—¡Rey Cronos! Es imposible olvidar mi amargo sentimiento de culpa…

—Los titanes hemos pagado por nuestra desunión Océano. Nunca hubiéramos caído si hubiéramos luchado los doce juntos.

—¡Tienes razón, unidos venceremos la calamidad esparcida por todo el bello cosmos! Este horrible mundo dista mucho de aquel paraíso terrenal y espiritual en el cual dioses y hombres disfrutaban...

—La venganza es un plato que se sirve frío, el mundo está paralizado, las caídas de los otros no me preocupan, he sentido el cosmos de Hyperión combatir más abajo…

—Hyperión se divertirá seguramente, aunque se confíe no podrá ser derrotado, su poder es uno de los más grandes… ¡tanto como el nuestro!

—¿Nuestro dices? Tuyo dirás, o… ¿piensas que eres comparable conmigo?

Cronos miró desafiante a Océano, en sus ojos se veía los confines del Universo, el inicio y el final, la explosión del Big Bang, la oscuridad eterna…

—No me malinterpretes, eres nuestro rey y por supuesto estás por encima de cualquier titán… —responde Océano agachando la cabeza.

Archipiélagos Celestiales.

Isla del Norte.

Aquel nevado lugar estaba extrañamente suspendido en el tiempo, pues el suelo estaba formado por hielo, pero la caída de nieve había cesado, el cielo mostraba un lugar oscuro y denso, Saga de Géminis y Shaka de Virgo se habían adelantado tras haber dejado a Críos en los seis mundos, aparentemente, dado que repentinamente sintieron que unas estrellas iluminan la escena y tras su resplandor aparece el titán.

—¡Críos! —exclaman Saga y Shaka al unísono.

—Tus seis mundos son un truco mediocre Shaka de Virgo, aunque reconozco que me has hecho perder algo de tiempo…pero realmente ¿creías que podría atraparme en los seis mundos? ¿A mí que he escapado del Tártaro?

Críos enciende su cosmos, que brilla irradiando una poderosa energía, un cúmulo de astros se aprecian detrás suyo y arremete enfurecido contra Shaka.

—¡KHAN!

La divina energía de Shaka genera un majestuoso escudo de energía dorada, el titán da un fuerte puñetazo sobre la férrea e infranqueable muralla energética, repentinamente la barrera comenzó a estremecerse ante el impacto titánico y fue destruida por completo, el hindú fue golpeado por los fragmentos de su barrera energética y cayó varios metros atrás, dejando un hilo de sangre por el suelo.

—¡Shaka! —grita Saga. —La fuerza bruta de un titán es algo difícil de concebir… —susurra mirando con dureza a su enemigo. —¡Críos, prometo vencer al final del combate! ¡Te mostraré como despedazo las estrellas!

—¿Qué puede saber un humano de las estrellas?

Nube de Oort.

En medio de toda la eterna oscuridad, Aioria y Aioros finalmente alcanzaron lo que buscaban, podía verse una silueta que había detenido su andar, su aura tenía distintas tonalidades de brillo, cuando la luz titilaba podía verse su enorme cuerpo, que era vestido por una soma que desprendía una luz blanca, la cual tenía formas elegantes, del casco caía su largo cabello castaño claro, sus ojos color pardo miraba a los humanos con soberbia.

—Yo soy Hyperión, titán de la luz, he acabado con dos de ustedes en un instante, es lamentable su valentía porque perderán la vida por temerarios…

—¡Entonces tú acabaste con Milo y Camus! —exclama Aioria. —¡Con gusto vengaremos a nuestros amigos!

—La venganza eh, eso es justamente lo que buscamos los titanes, una venganza contra el Olimpo, la cabeza de Zeus es nuestra…

—Ya cállate… ¡PLASMA RELAMPAGO!

Aioria extendió su brazo adelante, de su puño emergió una cantidad inaudita de rayos dorados que dibujaban una red eléctrica de la que era imposible escapar, Hyperión hizo una mueca y encendió su terrible cosmos, su cuerpo fue rodeado por una luz blanca que absorbió todos los ataques del león divino, ante la atónita mirada de los hermanos griegos. El titán acumuló en su mano todo el poder absorbido por su luz y luego la rebotó contra Leo y Sagitario, quienes caen contra los asteroides.

—Es muy fuerte… —dijo Aioros que se había levantado y escupía sangre. —Hyperión, esto recién comienza…

—Ha absorbido mi plasma relámpago y luego lo devolvió hacia nosotros… —adujo Aioria ya reincorporado.

La luz que diseminaba Hyperión de su silueta repelía a los santos divinos poco a poco, quienes sentían como sus cuerpos eran calcinados por la luz.

—¡Si no fuera por nuestras armaduras divinas estaríamos muertos…! —dice Aioros mientras se tapa sus ojos con sus manos para no ser encandilado por completo. —Su poder es inmenso, mayor al de muchos de los doce dioses olímpicos seguramente…

—¡No podemos ser derrotados hermano! —dijo Aioria retrocediendo unos metros para no ser incinerados la luz. —¡Tenemos que abrir el paso de Seiya para que venza a Zeus!

—¡He enfrentado a Apolo en la Guerra Olímpica, este titán parece tener alguna similitud en sus artes! —responde Aioros.

—¡Voy a demostrar lo débiles que son!

Hyperión encendió su cosmos cerrando sus ojos, pero sin hacer ningún movimiento en particular, todo el ambiente fue cubierto por lo que parecía un gran Universo, lleno de estrellas que titilaban con gran intensidad, repentinamente estas comienzan a brillar con mayor potencia, haciendo que todo la Nube de Oort arda en un magnífica fulgor de fuego astral, al finalizar la tremenda exhibición pueden verse los cuerpos de Aioria y Aioros desplomados, su pieles estaban quemadas y cubiertas de sangre.