22. La última misión
"-Genial, ya la has liado…
-¿De qué me estás hablando? ¿Quién eres? –preguntó el muchacho, completamente confundido.
No sabía que estaba pasando, ni el lugar donde se encontraba. Era un mundo sombrío, en el que no se sentía nada. Era un gran vacío, su propia existencia allí le resultaba extraña…
-¿En serio no te acuerdas de mí? Por favor…-se oyó una ligera risa- ¡Haz memoria! ¿Quién crees que puedo ser?
-Tú…-murmuró Link- Eres mi yo del pasado, el espíritu del Héroe del Tiempo…
-¡Bravo! ¡Veo que incluso en esas condiciones, eres capaz de razonar aún! ¡Ja, ja, ja! –se volvió a reír, parecía bastante animado, pese a que sólo podía oír su voz, en medio de esa gran oscuridad.
-¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar? –le preguntó de nuevo, observando su alrededor.
-¡Je, je! ¿Y qué piensas? ¿Qué crees que puede ser? –le respondió como su la respuesta fuese obvia.
-Estoy muerto… ¿No? –contestó en un suspiro- Ahora lo recuerdo, las heridas de aquel último combate, al final acabaron conmigo…-volvió a suspirar- Eso explica porque no siento mi cuerpo, sólo soy un ser etéreo flotando en este sitio desconocido. ¿Acaso es…la entrada al otro mundo?
Aquel espíritu no le contestó, lo único que hizo fue materializarse en aquel inmenso vacío con la forma de un lobo dorado, su bestia interior.
-No hace falta que me contestes, lo sé…-sus palabras reflejaban un gran pesar- ¿Cuánto tiempo estaré aquí? Esta sensación es horrible, no siento nada…sólo una gran soledad y desasosiego. No capto ninguna de las sensaciones que sentía cuando estaba vivo…ni como hombre, ni como bestia.-hizo una larga pausa, antes de seguir- ¿Me acompañarás hasta que pase al mundo de los muertos? ¿O mi destino será semejante al tuyo? ¿Vagaré como un alma en pena por el mundo, sin que nadie conozca mi existencia?
Aquella bestia, que con su luz iluminaba aquel lugar, siguió sin contestarle. Se limitaba a observarlo, en silencio. Y eso, enfureció a Link.
-¡Respóndeme! ¡¿Por qué no me contestas? ¡Estoy muerto! ¡No me queda nada más! ¡Sólo te pido que me respondas a esto! –le pidió entre gritos, sin causarle ninguna reacción.
-Cálmate, tus preguntas no tienen ningún sentido…-le habló con voz solemne, como antes de que le revelara su identidad- No estás muerto, así que serénate y escucha lo que tengo que decirte.
-¿Có-como? ¿No estoy…? –aquello lo dejó sin palabras- ¿Entonces que hago aquí? ¿Cuál es la naturaleza de este lugar?
-No estás muerto, pero tampoco puede decirse lo contrario. Es un estado intermedio, del que dependerá de ti y de otros ahí afuera, que pases a uno u otro lado. ¿Contesta eso a tu pregunta?
-¿Qué quieres decir? ¿Quiénes son "esos de ahí afuera"? ¿Y qué es eso de un estado intermedio? –se sentía más confundido aún.
-En términos médicos, estaríamos hablando de un coma…-le contestó, acercándose a él- Haz tenido suerte, muchacho. Deberías estarme agradecido, pues de no ser por mí, no estaríamos ahora hablando de esto…
-¿Has sido tú? ¿Tú me has salvado? Vaya, eso es…
-No te precipites, yo sólo he colaborado…-le interrumpió- La verdadera artífice de tu precaria situación, está esperando a que despiertes. ¿Vas a hacerla esperar?
-¿Zelda? –soltó asombrado- Sí…la última imagen que vi fue la de ella, antes de que entrara en este profundo sueño. ¿Cómo lo consiguió? ¿Y qué tienes que ver tú en esto?
-Ya se lo preguntarás cuando despiertes, si es que lo haces…-caminó hacia él- No es la primera vez que colaboro con ella, aunque mis acciones pasen desapercibidas. Recuerdo que la última vez fue cuando era una niña, lástima que no lo recuerde…
-¿Qué? ¿Y ella conoce tu existencia?
-En realidad, no. Como te conté hace tiempo, una de mis labores es velar por la Familia Real, algo que llevo haciendo desde hace generaciones. Y mi otra función, aunque más reciente, es guiarte a ti, como mi heredero y discípulo. Es por eso que me tomé la libertad de ayudarla, sus deseos de recuperarte fueron los que lograron invocarme y concentrar mi poder para salvarte.
-Recuerdo un grito desgarrador después de que cerrara los ojos, pero pensé que eran imaginaciones mías…-habló intentando recordar con dificultad- ¿Era ella, verdad?
-Iluso…
-¿Y eso? ¿Por qué? –le resultó extraño que le llamara eso.
-No voy a contarte algo que ya deberías saber, pero de lo que quieres convencerte de lo contrario… ¿Y si se lo preguntas tú? Así saldríais de dudas, tanto tú como ella.
-No sé de qué me hablas…-ese comentario no le había gustado, insinuaba cosas.
-¿A qué le temes? Fuiste capaz de, técnicamente, dar tu vida por ella y arriesgarla otras tantas… ¿Y te perturba una simple pregunta? Se supones que eres el portador de la Trifuerza del Coraje, pero con esa actitud demuestras lo contrario.
-Y no te equivocas… ¿No recuerdas que me la robaron? Esa fue la razón por la que me transformé en un animal y pasé por todo eso. ¿Cómo pretendías que pudiera, según tú, hablarle sobre mis sentimientos o cualquier otra cosa?
-Esas son meras excusas, si lo hubieras querido, hubieras encontrado la forma de hacerlo.-le respondió mordaz- Y respecto a la Trifuerza, te equivocas si crees que tu valor depende de ella. No te aporta más poder del que tú mismo posees, sólo lo saca al exterior. Tal vez lo amplifique y se vea reforzado por el poder divino, pero si te escogió a ti, fue porque poseías esas mismas cualidades.
En ese mismo instante, suspiró…
-Me has decepcionado, te consideraba alguien verdaderamente digno de ser mi sucesor y así lograr mi objetivo…-habló realmente triste- Aún no has descubierto quién eres, ni hasta donde puedes llegar. Has llegado a un punto en el que empiezas a dudar de ti mismo y ver distorsionada tu propia realidad, olvidándote de quién eres. ¿Para qué me tomé la molestia de salvarte la vida, si no me serás de utilidad? Por no decir de gran decepción que se llevará ella…
-¿Por qué me cuentas eso? ¿Qué intentas lograr conmigo? –se puso a la defensiva, aquello no le gustó nada, menos con ese tono de molestia e interés.
-No estoy tratando de utilizarte, sólo intento que el transcurso de los acontecimientos sea beneficioso para los dos, tal y como el destino lo ha escrito. Si a ti o a ella les ocurriera algo, mis planes se verían truncados indefinidamente. Y no sé si tendría otra oportunidad como esta de enmendar mis errores…-le explicó, sin darle muchos detalles- Lamentablemente, me veo limitado por mi actual estado, apenas puedo irrumpir en escena para ayudaros más a menudo y sólo puedo actuar en contadas ocasiones, como esta. La única ventaja que poseo, es que actualmente, resido en ti y por ello, puedo guiarte en los momentos más convulsos de tu viaje. ¿Lo comprendes?
-Más o menos, pero aún tengo una duda… ¿Cuándo despertaré?
-No lo sé, eso dependerá sólo de ti. Para ti sólo han pasado unos minutos desde que comenzamos nuestra conversación, pero en el mundo real han pasado días y tus posibilidades de supervivencia disminuyen a cada segundo que pasa. Será mejor que te des prisa, se te está acabando el tiempo…
Y comenzó a andar, alejándose cada vez más de él…
-¡Espera! ¡Vuelve! ¡¿Qué es lo que tengo que hacer? ¡No me dejes solo! –le pidió desesperado, siento como su mundo se distorsionaba.
-Date prisa, te llevarás una sorpresa cuando despiertes…
Todo aquello desapareció en un remolino de desesperación, del que no había salida…
-XOXOX-
Abrió los ojos, tras aquella extraña experiencia, aunque no terminó en el lugar que se esperaba…
Estaba atado con una áspera y oxidada cadena, que causaba estragos a su cuello. Se sentía débil, percibiendo la sangre a su alrededor. Alzó la vista, para encontrarse con el mismísimo demonio, el hombre que lo había llevado a eso…
-"Il lupo si é risvegliato"…-le habló un tanto molesto- ¡Levántate, "sacco di merda"! ¡Aún no he acabado contigo!
Una oleada de crueles y dolorosos latigazos, que parecía no tener fin, impactaron contra su debilitado cuerpo.
-¡"Bellissima frusta"! ¡Esto es realmente divertido! ¡Je, je!
Su crueldad no tenía límites, todos los días eran así. Cualquier fallo que cometiese, cualquier intento de huída o defenderse, a veces por puro placer y sentimiento de poder…había acabado por mermar su propia autoestima y provocar en él un indescriptible terror, que le corroía por dentro. Y su personalidad, fue cambiando con el transcurso del tiempo…
Entonces, aquel recuerdo fue emborronándose hasta pasar a otro aún peor, el día de su ejecución…
Se encontraba en medio del campo de batalla, bajo una intensa lluvia que lo embarraba todo. Frente a él, se encontraba aquel terrible monstruo, Nitara, la Acheman que lo había sentenciado. Quería escapar de esa pesadilla, pero su cuerpo no se lo permitía. Estaba paralizado, como si su cuerpo ya no le perteneciera, justo como momentos antes de que terminara definitivamente con él.
Y eso fue lo que sucedió, se lanzó a por él y se aferró a su cuerpo. Un frenesí de mordiscos le desgarraban su carne, a la vez que se deleitaba con su sangre. Era un dolor atroz, nada podía compararse con lo que estaba sintiendo. Volvía a revivir el momento en el que su asesina lo remató, era demasiado para él…
Un torrente de recuerdos traumáticos asomaron por su mente, causándole un dolor aún mayor. Los peores momentos de su vida; las vivencias con Ingo; sus sentimientos más ocultos; e incluso aquella pesadilla que solía tener de niño.
Varias voces comenzaron a hablarle, algunas de ellas eran realmente escalofriantes, ocultas en aquella solitaria y fría oscuridad. Lamentos, gritos…quizás fuesen sus propios fantasmas que le atormentaban. Confusión, sufrimiento, soledad, desolación…todo eso y más perturbaba su alma, que se debatía entre la vida y la muerte.
Sin embargo, de entre esas voces, surgió una que cobró más fuerza, que difuminó a las demás. Era una voz cálida, que transmitía esperanza y voluntad de vivir. Pero al mismo tiempo, sonaba triste y desesperada, aportando gran sentimiento. Una luz dorada iluminó aquella oscuridad, abriendo un camino que parecía conducir hacia la salida. Corrió y corrió, no quería permanecer más en ese sitio, atraído a su vez por esa voz que lo llamaba incansablemente.
Lo último oyó fue un profundo aullido en el momento en que esa luz envolvió su cuerpo…"
XOXOXOXOXOXOXO
-¿Lo habéis visto? ¡Ha reaccionado! ¡Se está despertando! –habló alguien, bastante alterado.
-¡Es cierto! ¡Es un milagro! ¡Avisad a Su Majestad y a los demás! ¡Está despertando! –exclamó otra voz.
-¡Es grandioso! ¡Pensábamos que no sobreviviría! ¡Pero al final las Diosas han querido que no fuera así! –gritó otra, muy emocionada.
-"¿De quiénes son esas voces? ¿Cuál es la razón de que estén tan emocionados? ¿Acaso es por mi regreso?" –pensó sumido aún en su mundo, pero consiente de lo que ocurría a su alrededor- "¿Por qué les iba a importar tanto la vida de una bestia como yo? ¿Qué está ocurriendo ahí fuera?"
-¡Es algo inaudito! ¡¿Quién iba a pensar que pudiese despertar? ¡Es todo un logro médico! –clamó una voz que reconoció al instante, pero que en ese momento no reparó en la identidad de su portador.
-¡Déjese de tonterías, Doctor Borville! ¡Ha sido la Princesa Zelda y su magia la que han logrado esto! ¡No se dé más honores de los que le corresponden! –le reprochó otra voz conocida para él, esta vez Anabel.
-"¿Anabel? ¿Doctor Borville? ¿Qué hacen ellos ahí?"-estaba aún más confuso-"Y lo más importante… ¿Qué hace un médico atendiendo a un simple animal? ¿Qué está pasando aquí?"
-¡Ey, mirad! ¡Está abriendo los ojos! ¡Ya está aquí! –alertó una joven al resto, quizás fuera una enfermera.
Poco a poco, sus pesados se fueron abriendo a medida que su vista se fue acostumbrando a la nueva imagen de un mundo luminoso, completamente diferente al que había estado unos instantes antes. Y fue entonces, cuando todos le dieron la bienvenida…
-¡Qué bueno que hayas vuelto con nosotros, Link! ¡No sabes lo mucho que nos has preocupado! –le habló Anabel, a punto de echarse a llorar de la emoción.
-¿Tanto se notó mi ausencia? Yo pensé que no era más que una alimaña para la mayoría de vosotros…-expresó ronco, en un pensamiento en alto.
-¡¿Pero de qué hablas? ¡Todos aquí te apreciamos mucho! ¡¿Por qué dices eso? –le preguntó alterada, asombrada por su respuesta, rodeada de otras personas más.
-¿Cómo? ¡Cof, cof! ¿Me has entendido? ¿Cómo es posible eso? ¿Acaso estoy soñando de nuevo? –le habló débilmente, confundido.
-Me temo que el muchacho aún se encuentra fuera de lugar, es normal delire un poco. Es mejor no atosigarlo, debe descansar después de esta traumática experiencia…-aconsejó el viejo doctor, apartando al resto de su cama.
Link comprobó que se encontraba en su habitación, acostado sobre su cama. Le resultó extraña su posición, pues estaba bocarriba y sentía rara la forma de su cuerpo bajo las sábanas. Intentó moverse, mas le fue inútil. Se encontraba aún muy débil, apenas podía hablar siquiera. Entonces, hizo un esfuerzo por mover sus extremidades, notándose realmente extrañado…
-No puede ser…imposible…-murmuró- So-soy… ¡Un hombre!
En efecto, había dejado de ser ese animal carnívoro a cuatro patas que pasó por innumerables calamidades y al que muchos consideraron peligroso. No tenía pelo, su cola había desaparecido, sus rasgos eran propios de un hyliano…todo indicaba que había vuelto a la normalidad. Aunque, curiosamente, sentía algo fuera de lugar dentro suyo, pero en ese momento no le dio importancia. ¿Cómo lo había conseguido? ¿Acaso fue obra del espíritu de aquel héroe del pasado? ¿O fue Zelda quién lo hizo todo? No veía la hora de agradecérselo abiertamente…
De pronto, oyó unos ligeros ruidos en la lejanía, como si fuesen pasos. Les preguntó a los de la sala si había oído algo, pero le dijeron que probablemente fueran imaginaciones suyas. También olía un claro aroma atrayente, que reconoció a la perfección. Era la esencia de su querida princesa, que sintió cada vez más cerca de él. No sólo eso, era capaz de percibir esas mismas sensaciones más intensamente, dependiendo de su cercanía. Y otras que le resultaban muy difíciles de describir para un hombre, pero no para una bestia.
Y quizás lo más importante…se sentía incómodo con la presencia de todas esas personas. No le agradaba nada, menos aún en su actual estado de debilidad. Estaban invadiendo su espacio vital, "su territorio". Sentía un gran impulso de echar a todos de su habitación, su despertar sólo le había causado más nerviosismo y malestar.
Quizás fueran… ¿Efectos secundarios? ¿Su transformación había sido incompleta? Prefirió no hablar de ello, ya se encargaría él mismo de despejar más adelante esas dudas. Le resultaba difícil ocultarlo, pues sintió una avalancha de percepciones nada más despertar, su cabeza no daba abasto para asimilar tanta información.
Y no tardó mucho hasta que apareció ella, mostrando estar bastante apurada por verlo despierto. Se quedó en la entrada nada más entrar, completamente impactada y emocionada. Aún así, disimuló sus sentimientos como era propio de ella y ordenó en ese momento a todos que abandonaran la habitación. Así se quedaron solos, sin decirse ni una palabra sobre lo ocurrido, esperando a saber a qué…
-¿Qué ocurre, majestad? ¡Cof, cof! ¿Tengo que ser yo quién tome la iniciativa? –le habló Link como pudo, haciendo un gran esfuerzo por su parte, intentando sonreírle ligeramente.
Ella por su parte, se mantuvo en silencio, observándolo al borde de las lágrimas. Link se encontraba en un estado lamentable, lo que le hacía sentirse aún peor. Vestía un camisón y un cómodo pantalón blanco, sus ropas verdes estaban dobladas en su cómoda; tenía múltiples vendajes por todo su cuerpo, dándole un aspecto lastimoso; podían vérsele varias heridas, en las zonas donde su piel quedaba expuesta; y numerosos remedios y medicinas estaban amontonadas a su alrededor, parecía una boticaria. Aún así, él seguía optimista, a pesar de estar sufriendo a horrores y que todavía le quedaría un largo tratamiento por delante.
-¿No me va ni siquiera a saludar? Esperaba que al menos…
No le dio tiempo a terminar su frase, antes de que la aristócrata lo abrazara como si su vida dependiese de ellos, ahogando un llanto de emoción al verlo entre los vivos.
-Has tenido mucha suerte… ¿Sabes? –le habló entrecortadamente, manteniendo su abrazo- ¿Te das cuenta de lo que hubiese pasado, si hubieras muerto? ¡¿Cómo se te pudo ocurrir semejante locura? ¡¿Pretendías hacerte de nuevo el héroe? ¡Muchos te han estado esperando estas últimas semanas a que despertaras! ¡No vuelvas a sacrificarme por mí de esa manera! ¡Seré la soberana de este reino, pero mi vida no merece más que la de cualquiera de mis súbditos, incluido tú! Olvida esas patrañas del honor y el deber por un instante… ¡Y prométeme que jamás volverás a hacer algo así nunca! –le ordenó nerviosa y alterada, conteniendo sus sentimientos de una manera realmente admirable.
-Vaya…-estaba muy conmovido- ¡Cof, cof! Me alaga, majestad…no pensé que mi cercano encuentro con la muerte le pudiera afectar tanto…-le agradeció a su manera, aunque no estaba siendo sincero con ella.
-¡Estúpido, claro que sí lo ha hecho! ¡¿Cómo puedes mantener ese humor después de lo que te ha ocurrido? ¡¿Es que no piensas en las demás personas que también han estado preocupadas por ti? ¡Eres un egoísta! ¡No te mereces que haya traído a todos los de tu aldea y a tus amigos al castillo! ¡Y espero que seas algo más sensato con ellos! –le reprendió enormemente, sin soltarlo.
-¿Qué? ¿Ha traído…a los demás? –estaba realmente sorprendido- Muchísimas gracias, alteza. No me esperaba un regalo así de vuestra parte, y siento haber preocupado a todos. Os debo mucho…
La princesa se apartó de él, sentándose en una de las sillas que habían por el lugar, cerca de él.
-No…-le negó con la cabeza- Al contrario, jamás podré pagarte lo que hiciste por mí al entregarte para salvar nuevamente mi vida, como en anteriores ocasiones.-entonces, suspiró- Y por favor, deja de llamarme así…
-¿Así? ¡Cof, cof! ¿Cómo? –le preguntó extrañado.
-Me refiero de esa manera tan formal, se supone que estamos solos, no es necesario que actúes así conmigo. Deseo que me llames por mi nombre…-le pidió entristecida, mirándolo.
-Eh…-no estaba muy convencido, aunque lo estaba deseando- Pero usted…es ley que se le trate como lo que es, debo tratarla como monarca que es y respetar el protocolo con vuestra eminencia.
-¡Por favor, Link! ¡Déjate de tonterías! ¡Has estado al borde de la muerte! ¡¿Y lo que más te preocupa son esas meras formalidades? –le gritó enfadada, estallando- Lo siento…sé que no debería gritarse, más en tu estado. Pero es que no me cabe en la cabeza que, aún concediéndote esos privilegios conmigo, seas capaz de rechazarlos…-se disculpó decepcionada.
-No se disculpe, es culpa mía por haber objetado tu proposición de esa manera, Zelda…-le habló sonriéndole débilmente.
-Sabes…hacía tiempo que no oía mi propio nombre…-le agradeció igualmente- Pocas veces lo he oído o sin ir acompañado de algún sustantivo relacionado con la realeza, aunque de pequeña no fuera así. Y también, esta es la primera que oigo mi nombre salido de tus labios…
-Pues será mejor que vayas acostumbrándote, porque lo oirás más a menudo a partir de ahora…-siguió hablándole de igual manera, bastante cómodo.
Se quedaron ambos en silencio, ninguno sabía cómo continuar. Link disfrutaba enormemente ese momento, cuando sus dolores lo dejaban en paz. Al contrario que hacía unos minutos con aquel grupo, su presencia no le disgustaba, al contrario, le agradaba enormemente. Con ella se sentía tranquilo, le permitiría acompañarlo todo el tiempo que quisiese. Es más, deseaba que no se marchara, algo dentro suyo le decía que apartarse de su lado no sería bueno para su salud, no sabía cómo explicarlo.
-Zelda… ¡Cof, cof! ¿Cómo lograste devolverme a mi forma original? ¿Encontraste la cura durante mi asusencia? –le preguntó con esfuerzo, intentando mantenerse despierto.
-Ni yo lo sé…-le contestó en un suspiro- Tras aquel combate, quedaste muy malherido. Y cuando cerraste los ojos…-expresó con miedo- Pensé que te había perdido, fue devastador para mí…-comenzó a relatarle- Entonces ocurrió algo extraño, mi Trifuerza comenzó a brillar intensamente. Se liberó de golpe una energía cálida y sagrada de ella, unida a una misteriosa energía desconocida para mí. Oí un aullido espectral, sonaba como si se tratase de una bestia legendaria. Tu cuerpo se iluminó con esa poderosa fuerza, en aquel momento eso me impactó bastante. Cuando pude volver a abrir los ojos, cegados por esa intensa luz, me quedé sin palabras ante lo que vi. Eras tú…tu cuerpo, tu verdadera forma. No podía creérmelo, más cuando comprobé que estabas vivo y además tus heridas habían sanado, en parte, lo suficiente para que aguantaras hasta que atendiera un médico en Kakariko y luego trasladarte al castillo.
Ambos se quedaron pensando, aquel suceso podría considerarse…
-Un milagro, es fue lo que ocurrió…-expresó aliviada- Estoy completamente segura de que algo o alguien me ayudó, pero que fue mi poder quién logró llamarlo. Mis deseos y sentimientos fueron los que amplificaron y liberaron los poderes de mi Trifuerza, logrando una fuerza con la que jamás hubiera soñado. Me sentía muy debilitada tras concentrar toda mi magia para mantener mi cuerpo transmutado, jamás hubiera podido obrar tal milagro en ese estado. Gracias a ese nuevo poder, también recuperé fuerzas y sané algunas heridas que me hice durante mi estancia en ese infecto lugar. Aún sigo pensando qué fue lo que realmente pasó, y por qué tengo la extraña sensación de haber sentido esa sensación antes…
Link se mantuvo en silencio, no revelaría la identidad de su salvador, él no lo querría. Además, las cosas se habían solucionado, no había que darle más vueltas.
-Link… ¿Te encuentras bien? –le preguntó de repente, preocupada.
-¿Eh? No es nada, sólo lo típico para alguien en mi estado. Continuos dolores, mareos…-le explicó, sin darle demasiada importancia- ¡No te preocupes tanto! ¡Ahora estoy bien! ¡Cof, cof!
Precisamente, sus intentos por negarle su sufrimiento, la hacían preocuparse más.
-Te queda todavía una larga recuperación por delante, no es necesario que me mientas.-le reprochó suavemente, un tanto decepcionada- Además, no sólo me refería a eso, también a algo que quizás no me hayas querido contar…
-¿A qué te refieres? –le resultaba extrañas esas sospechas que tenía sobre él.
-¿Has notado algo extraño desde que despertarse? ¿Algo fuera de lo normal? –le preguntó interesada.
-No…que yo sepa…-no sabía qué contestarle.
Le estaba mintiendo, no estaba del todo bien, como intentaba hacerle creer. Es más, en esos momentos, casi hizo evidente su condición…
-Vienen…-murmuró- Se acercan cada vez más…
-¿Qué? ¿De qué hablas? –le preguntó sorprendida, ante ese comentario.
Link había captado los aromas provenientes de los cuerpos de sus amigos, que parecían apresurarse a su encuentro. A medida que lo hacían, también iba oyendo sus pasos y respiraciones cada vez más fuerte. Se encontraba inválido, pero sus sentidos del oído y el olfato estaban más activos que nunca, sobre todo este último. Tampoco su vista se quedaba atrás, aunque esta fuera más eficaz en lugares oscuros. Y precisamente, había poca luminosidad en su cuarto para que sus ojos no sufrieran por la luz del sol.
Ellos no tardaron mucho antes de irrumpir bruscamente en la habitación donde se encontraban…
-¡Link! ¡Es-estás…vivo! –exclamó emocionada Ilia, con lágrimas en los ojos- ¡Has despertado! ¡No me lo puedo creer!
Ilia ya se dirigía a abrazarlo cuando su padre la detuvo, viendo la situación en la que se encontraban.
-¡Ilia, espera! –le ordenó, agarrándola de un hombro- Sentimos nuestra entrada tan desconsiderada de nuestra parte, majestad. ¿Le hemos interrumpido en algo?
-No, pasad, en realidad iba a retirarme en unos instantes.-le explicó levantándose, dispuesta a dejarles sitio- Vosotros tenéis preferencia en este asunto, yo sólo estaba comprobando su estado. En fin… ¿Me permitís el paso? –les pidió educadamente, abriéndose paso entre ellos.
Justo cuando ellos abrieron un hueco para que pasara, los niños se colaron por él, ansiosos por ver a su héroe. Y en ello tropezaron con la princesa, a la que no le importó lo más mínimo.
-¡Link! Snif… ¡No vuelvas a hacerlo nunca más! –se echó a llorar Colin sobre él, emocionándolos a todos- Ibas a morir, estábamos muy preocupado… ¡¿Dónde estabas? ¡No sabíamos nada de ti! ¡Ni nos mandabas cartas! ¡Un héroe no se comporta así! –le habló nervioso, con su cara sobre sus sábanas- Yo…tenía mucho miedo…cuando los soldados llegaron a la aldea, pensé que algo muy malo había ocurrido. Y-y… ¡Eras tú! ¡Nos dijeron que estabas muy mal! ¡Qué podías morir! –le expresó nervioso- Quizás a ti no te importe, pero para mí siempre has sido mi hermano…siempre he querido ser como tú. ¿Quién sería mi modelo a seguir si tú morías?
-¿Quién me enseñaría algún día a ser un guerrero? –le reprochó Talo, a su lado.
-¿Quién me conseguiría una visita guiada al castillo y me presentaría a los apuestos hijos de los nobles? –añadió Beth, siempre velando por sus intereses, aunque en esta ocasión no le importaba demasiado.
-¡Al cuerno con todo eso! ¡Yo sólo quiero que esté con nosotros! ¡Sois unos egoístas! –exclamó Lalo, abrazando a Link.
Los niños lloraron de alegría, incluso Lula y la pequeña Alice, que miraban la escena tristes. Y los adultos no eran menos, pero debían permanecer fuertes. Fue en ese momento cuando la Princesa Zelda decidió que ya era hora de marcharse…
Link estaba emocionado, rodeado de toda su "familia". Todos los habitantes de Ordon, a excepción de Palomo; Renado y su hija, seguramente por lo ocurrido en Kakariko; y como no, Telma y Auru. Sus amigos del castillo no estaban, pero estaba seguro que los vería luego. Lo que le resultaba extraño era…
-Muchas gracias a todos, me habéis conmovido…-les habló sinceramente- ¿Pero dónde están Ashei y Shad?
-¡Dímelo tú, muchacho! No les he visto desde hace un tiempo, pensé que aparecerían durante estos últimos días a verte. Pero no hay rastro de ellos…-le contó Telma- ¡Ya aparecerán! ¡No nos preocupemos! ¡Seguro que estarán de viaje! ¡Esos mozuelos! ¡Ja, ja, ja!
-¿Y tú qué, chico? ¿Vas a contarnos cómo acabaste así? ¡Debes de tener una buena historia que contarnos! ¡Ja, ja, ja! –le pidió Bono, con su típico humor de siempre.
-¡Papá! ¡¿Cómo se te ocurre decirle eso? ¡Ha estado a punto de morir! ¡Eres un idiota insensible! –le regañó muy enfadada su hija, asistiendo a Link.
-Pero es cierto…-irrumpió Rusl, con su hija en brazos- ¿Qué ocurrió? A todos nos gustaría saber qué has estado haciendo desde que nos enteramos de tu "sorpresiva" misión en el extranjero…
Ellos aguardaban una respuesta contundente de parte de él, pero no podía hacerlo. ¿Cómo les explicaría que en realidad nunca había salido de Hyrule? Por no hablar de su condición animal…
-Ejem…-intervino Auru, salvándolo- Me temo que el muchacho no puede hablar sobre esa clase de asuntos, pertenecen al criterio de Su Majestad. Como os expliqué, tuvo un incidente terrible con una serie de individuos y por ello acabó así. Os pediría que no atosigarais al muchacho con esas preguntas…
-¡Auru! ¡Tú y tus historias me tenéis hasta las narices! Por tu culpa y por la de la Princesa él ha acabado…-le reprochó Ilia, molesta con su actitud.
-¡Ella no ha tenido nada que ver! –le gritó furioso Link, asustando a todos- Si acabé así, fue por mala suerte… ¡Pero ni se te ocurra decir que ellos tuvieron la culpa de lo que me pasó!
Ilia se quedó callada, nunca esperó una reacción así de él. Los demás decidieron entonces no preguntarle más, no querían incomodarlo. Después de eso, se originó una agradable reencuentro que durante un rato entretuvo a Link y le hizo olvidarse por un momento de sus dolores. Aunque curiosamente, seguía sintiéndose incómodo cuando se encontraba rodeado por un grupo, su verdadera tranquilidad se había esfumado cuando Zelda se marchó. Y eso empezaba a molestarlo…
XOXOXOXOXOXOXO
Tras unas horas, decidieron abandonar la estancia e irse a comer. A excepción de una persona, Ilia, que quería quedarse con Link. No le importaba, había hecho guardia durante días cuidando de él, ahora lo que deseaba era disfrutar de su compañía.
-Link… ¿Estás dormido? –le preguntó con dulzura.
-Lo estaba…hasta que has preguntado…-le respondió con los ojos cerrados.
-Oh, perdona entonces…-se disculpó- ¿Cómo estás?
-¡Cof, cof! ¡De maravilla! ¿No lo ves? –le habló con relativa ironía, aunque con una sonrisa.
-No me gusta que hagas esa clase de bromas, Link…-le reprochó triste.
-¡No te pongas así! ¡Se supone que el enfermo soy yo! –intentó animarla, sabiendo que se esforzaba en mantener ese humor.
-Ya…-algo estaba a punto de caer- Y todavía no sé cómo te hiciste todo eso…
-¡Ilia! ¡¿Ya estamos otra vez? ¡Te he dicho que fue una emboscada! ¡No le des más vueltas! ¡Cof, cof! –le repitió enfadado, harto de que le siguiera preguntando.
-¿Y qué hacías en ese lugar? Lo sé todo, me he enterado de lo ocurrido en el Cañon Kakariko…-le contó molesta- ¡Qué digo! ¡Todo el reino lo sabe! ¡La mayor operación realizada con éxito en años! ¡Y por lo que algunos parlotean, la Princesa Zelda se involucró personalmente en la redada! ¡Por favor, Link! ¡¿Por qué iba ella a implicarse en algo como esto, por muy importante que fuera? ¡Estoy seguro de que tenía que ver contigo!
-No sé dónde habrás oído eso, pero te juro que no…-estaba atrapado, no sabía que decir.
-¡Basta! ¡¿Por qué tratas de protegerla? ¡¿Qué te ha hecho para que no quieras hablar de ello? –estalló nerviosa- Yo lo sabía, venirte al castillo no sería bueno…
-Tú no eres quién decide lo que hago o dejo de hacer con mi vida, Ilia. Eso deberías haberlo tenido claro desde un principio…-le objetó molesto- Y te vuelvo a repetir, que no la metas a ella en esto, no tuvo nada que ver. Es más, si no hubiera sido por ella, hubiera muerto…
-¿Por qué te refieres a la Princesa como "ella"? ¿Qué clase de confianzas son esas? –le preguntó sospechando.
-Eh…-volvía a encontrarse en un apuro- Ya te conté que nos une una fuerte amistad, es por eso por lo que me permite tratarla sin tantas formalidades.
-Ajá…-se quedó pensando, más bien dudando- Link, sólo te he dicho eso porque me preocupo por ti…me prometiste que no te ibas a meter en ningún lío. Y mira cómo has acabado…
-Lo sé, y lo siento. ¿Pero qué esperabas? ¡Soy el guardián de la Princesa! ¡Era de esperarse que pudiera ocurrirme algo así! –no entendía cómo no era capaz de asimilar algo tan sencillo.
-¡¿Algo así? ¡¿Te das cuenta de lo que dices? ¡¿Es que no piensa lo preocupados que hemos estado, sobre todo yo? ¡Eres un egoísta! –le echó en cara rompiendo a llorar.
Link se sintió mal, más de lo que ya estaba. No había reparado en los sentimientos de los demás, acusándoles de entrometidos. Y además, esa última frase…
-Has dicho lo mismo que ella, que soy un egoísta…-murmuró en un suspiro.
-¿Cómo? ¿También dijo eso? Entonces debe ser verdad…-pareció molestarle esa confesión.
-¿A qué te refieres? –lo había confundido.
-Si te llamo así, es porque debe estar en lo correcto…-murmuró- ¿Por qué crees que fue a buscarte? ¿Acaso no pudo enviar algún soldado? ¡No tiene sentido!
-Los motivos que la llevaron a hacerlo no deberían importarte... ¿Por qué no te contentas con que esté aquí? Parece que te importa más esos detalles que el que yo siga vivo…-le habló decepcionado.
-¡No, yo no quería…! ¡Lo siento, no volveré a sacar el tema! ¡Perdóname, por favor! –se disculpó arrepentida- Hablemos de otra cosa… ¿De acuerdo?
Hubo un momento de tensión, Link no quiso dirigirle la palabra y ella se sintió culpable. Sorpresivamente, ella le cogió la mano y lo miró de extraña manera, confundiéndolo.
-Link…-comenzó en un suspiro- Ya no voy a seguir así, no seguiré esperando a que algo pueda pasarte y con ello, perderte. Creo que ha llegado el momento de confesarte algo que llevo tiempo queriéndote decir, pero no he tenido el valor para hacerlo, hasta ahora…
-Exactamente…-no esperaba nada bueno- ¿Qué es eso que querías decirme?
-Hablarte sobre mis sentimientos, sobre lo nuestro…-le habló algo decaída.
-Je, je…-estaba nervioso- Parece que hablas como si estuviéramos saliendo o algo…
-Precisamente, de eso quería hablarte…-había dado en el clavo- Ya no puedo seguir ocultando esto que siento, y me gustaría oír que piensas al respecto, dado que tú tampoco pareces tener el valor para dar el primer paso…
-¿A qué te refieres? –las cosas se le estaba yendo de las manos, se sentía vulnerable.
Ilia no le contestó, se limitó a acercarse cada vez más a Link, acercando peligrosamente sus cabezas y sus cuerpos.
Pero para sorpresa de ella, Link la apartó suavemente, mirándola seriamente.
-No, Ilia…-le negó con la cabeza, serio- Sé lo que intentas, pero yo no…
Una distancia ínfima los separaba de aquel beso que tanto deseaba ella, y el destino decidió que alguien irrumpiera en ese momento…
-¡Oh, perdón si he interrumpido algo! –se disculpó sorprendida la monarca- Pensé que estarías solo, pensando que todos estaban en el comedor…-intentaba disimular su nerviosismo, no era una bonita forma de aparecer- De todas formas, sólo venía a hablarte de asuntos burocráticos, nada que no pueda dejarse más adelante…
Link estaba perplejo… ¿Cómo no había notado su llegada? ¿De qué le servían sus desarrollados sentidos si cuando se distraía, no servían para nada?
-No importa, majestad…-le explicó disimulando- Sólo hablábamos, lo único que tuvo que acercarme para que me entendiera…-esa frase tenía doble sentido- Puedo irme si así lo…
-¡No hará falta! Has demostrado desde que llegaste que en tus manos estará bien, numerosas guardias lo demuestran…-comenzó a marcharse- ¿Necesitáis algo? ¿Quizás podría ordenar que os trajeran la comida?
-Gracias, es usted muy amable, pero ninguno de los dos tenemos hambre…-tenía ganas de quitársela de encima, pero lo disimulaba fantásticamente.
-De acuerdo, volveré más tarde a ultimar unos detalles contigo, Link…
La aristócrata se marchó, temiendo haber interrumpido algo importante. Mientras, Link se maldecía porque le había visto en una postura un tanto comprometida.
-Se te ha cambiado la cara y todo…estás pálido, como si hubieras visto un fantasma.-no estaba nada feliz con ello, sabía el motivo.
-¡Claro, a nadie le gusta entrar a una habitación y encontrarse a dos personas como nosotros estábamos! ¡Qué vergüenza! ¡Y encima tuvo que ser ella! –se lamentó, eso era lo último que hubiese querido.
-Ya veo…-suspiró- Era de esperarse, no sé por qué me hice ilusiones contigo, ahora me has dejado claro que no tienes ningún interés en mí. Aunque eso me lo dejaste claro durante aquella noche durante el festival…
-¿Cómo? ¿A qué te refieres? –su corazón se disparó, más de lo que ya estaba con esa inoportuna visita.
-No intentes disimularlo, fue cuando me emborraché…-habló avergonzada- Al principio, no recordaba nada, pero con el paso del tiempo me han estado viniendo imágenes de aquello y tu reacción me demuestra que no fue un sueño, como creía hasta ahora.-le reveló triste- Si me rechazaste en aquel entonces, y en esas circunstancias, no es de extrañar que lo hayas vuelto a hacer…
-Eh… ¿Te acuerdas de todo? ¿Todo absolutamente? –estaba muy nervioso, con razón.
-Más o menos, la mayor parte de lo pasó permanece en mi mente, a excepción de unas pequeñas lagunas. En serio… ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me rechazaste entonces y ahora?
-¡¿Estás mal, Ilia? ¡¿Hubieras preferido que me aprovechara de ti? ¡¿Qué clase de pregunta es esa? –le gritó furioso- Además…tu padre me hubiera castrado si lo hubiera hecho…
-¡Oye! ¡Serás rata! ¡¿Eso es lo que más te importaba? ¡Y yo que pensaba que eras un caballero! –le castigó con la almohada, sorprendida por su segunda respuesta.
-¡Ey, para! ¡Sólo era una broma! –se divirtió con ella, la había vuelto a molestar- No ocurrió nada, eso es lo que cuenta… ¿No se lo habrás dicho a nadie, no?
-No, por supuesto, mi padre me mataría…-le contó entre pequeñas risas- Pero aún no me has contestado… ¿Por qué? Yo siempre creí que te gustaba, pero como eras muy tímido, no me lo decías. Me entristece saber que todo eso no era más que…
-Y no te equivocas, en realidad así era…-se sinceró.
-¡¿Qué? ¡Pe-pero entonces…! ¿Por qué ahora? ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? –aquella confesión la había sorprendido enormemente.
-Han pasado muchas cosas, Ilia, todo a cambiado desde entonces…-no podía decirle nada más.
-¿Es por ella, verdad? –esa pregunta alarmó a Link, no se lo esperaba- Lo sé, no hay más que ver la cara que has puesto cuando ella apreció. Por no hablar de que te he notado un tanto incómodo desde que nosotros aparecimos y ella tuvo que irse, dejándonos a solas contigo.
Link se negó a hablar, provocando más angustia en Ilia. Y entonces…
-Sé que no lo quieres admitir, pero te has enamorado de ella, quizás más de lo que pudieras haber sentido conmigo…-expresó alicaída- Y estoy segura, de lo que te pasó estuvo relacionado con tu cariño hacia ella, no voy a preguntarte el qué. Pero estás cometiendo un gran error…
-¿Qué quieres decir? –esa insinuación no le gustó, se preparó para lo que vendría.
-¿De verdad crees que siente lo mismo por ti? –le habló con la intención de hacerle entrar en razón- Estás muy equivocado si piensas que tienes alguna posibilidad con ella… ¡Es la futura reina, por las Diosas! ¡Y tú sólo eres un guerrero, por mucho bien que le hicieras a su reino! Seguramente ya tendrá concertado su matrimonio con algún príncipe o noble extranjero, o lo hará en los próximos meses. Pronto deberá casarse, la ley lo ordena así si desea gobernar, y como es la única heredera, no tiene otra opción. Nunca podrás…
-¡Cállate, ya lo sé! –le pidió que parase, le estaba haciendo daño- ¡Por supuesto que sé que no tengo ninguna posibilidad! ¿Pero que hay de malo en soñar? ¿Acaso no puedo desear pasar el máximo tiempo posible con ella, antes de que eso ocurra? ¡Y sé perfectamente con quién se casare! ¡Un imbécil pretencioso llamado Facade, heredero de la corona de Gamelon! ¡Tiene a un maricón como hermano y a una bruja como madre! ¡¿Te crees que eso me gusta? ¡Por mucho que lo intentara, jamás podría compararme con él o cualquiera de su clase! ¡Y si lo intentara, me echarían a patadas de castillo o algo peor! ¿Cómo crees que me siento sabiendo que haga lo que haga, me sacrifique por ella innumerables veces…nunca conseguiré ser alguien para sus ojos o los del reino? No intentes recordarme algo que ya sé y que tengo muy presente a cada segundo que paso con ella…
Ilia se quedó muy impactada con esa confesión, nunca esperó una respuesta tan emotiva por su parte, jamás había expresado un tema como lo hizo en ese instante. Y lo que más le impactó, fue una lágrima salida de sus ojos, llena de rabia y frustración…
-¿Estás llorando? –le preguntó impactada.
-Snif…eso son imaginaciones tuyas, no es lo que piensas. Son a causa de las heridas, no sabes lo que duelen y no soy capaz de controlarme a veces…-intentó disimular, le resultaba enormemente humillante.
-Yo pensaba que lo tuyo era un simple encaprichamiento, pero me has demostrado que es algo mucho más profundo y contra lo que no puedo competir, lamentablemente…-suspiró entristecida- Hubo un tiempo en el que quizás me amaras, pero eso se ha visto superado por algo más poderoso y de lo que me parece que no te desapegarás hasta que la realidad te golpe brutalmente en la cara. Me atrevería decir que incluso después de eso, seguirás sufriendo. Y por mucho que me gustaría, no voy a esperar a ser el segundo plato de nadie…incluso de ti.
-¿Pero seguiremos siendo amigos, no? Siempre lo hemos sido, más que eso, hemos sido como hermanos…-le preguntó preocupado viendo como se marchaba, con mala cara.
-Link…ya no sé que quiero seguir siendo para ti, necesito meditar sobre todo esto que me has contado…-aquello no avecinaba nada bueno- No te preocupes, llamaré a otro para que te vigile y así no te quedarás solo. Hasta luego…
Link vio como su amiga salía por esa puerta, temiendo haberla perdido para siempre. En ese momento maldijo todo lo que le había llevado a esto, sólo había empeorado las cosas.
Deseaba que todo eso fuese un sueño, desgraciadamente no era así…
XOXOXOXOXOXOXO
Llevaba un rato solo, les había pedido a todos, una vez que volvieron y estuvieron con él durante unas horas más, que se marcharan porque quería estar solo.
Curiosamente, volvió a notar la llegada inminente de Zelda, esta vez si estaba lo suficientemente concentrado para darse cuenta de eso. No lo cogería desprevenido esta vez, o al menos fue lo que creyó…
-Buenas tardes, Link… ¿Puedo hablar contigo? –le preguntó educadamente, entrando a la habitación.
Ella se sentó en una silla, dispuesta a discutir con él unos asuntos. Link se preguntaba que interés tendría en hablar con él, recordando cuando fue "interrumpida" cuando intentó reunirse con él antes.
-Lamento lo que ocurrió antes, no pretendíamos…-intentó disculparse, arrepentido.
-No importa, soy yo quién no debería haber entrado por sorpresa en la habitación y haber llamado antes…-le interrumpió, disculpándose ella misma.
Hubo un silencio que duró unos instantes, antes de que ella decidiese continuar de una manera un tanto sorprendente…
-Esa chica… ¿Ilia, no? –comenzó con extraño interés- Ha estado cuidándote sin descanso desde que llegó al castillo, se nota que te aprecia bastante. No sólo ella, sino todos tus amigos que se han ido turnando desde que se enteraron de este trágico suceso…
-¿Por qué me cuentas eso? –le alteraba que hablara de esa forma.
-Por nada…-ahora parecía no querer hablar- Lo digo, porque deben de haber estado muy preocupados desde que "desapareciste" y con todo esto, sus nervios estarán al límite. Algunos casi entraron una depresión, tu amiga Ilia es un claro ejemplo de ello. Francamente, considero que deberías tomarla más en consideración. Sólo trata de ayudarte, y he notado que desde que despertaste, no la has tratado tan bien como deberías.
-¿Y por qué te interesa eso? No quiero ser grosero, pero creo que eso sólo nos involucra a ella y a mí…-se sentía muy incómodo hablando con ella sobre esas cosas.
-Interesante…-murmuró con una extraña sonrisa- Hasta no hace mucho, según lo que me has contado y por lo que he podido observar, tenías una buena relación ella. Te escribía, junto al resto de tu aldea, cartas a las que luego tú respondías; durante los escasos momentos que has podido reunirte con ella, después de que empezaras a trabajar para mí, parecías muy a gusto en su compañía; y por si fuera poco, me contaste hace tiempo que el motivo para emprender el viaje que te convirtió en un héroe, fue ella…-hablaba con él con una extrema confianza.
-¿A qué quieres llegar? Si fue por lo de antes te aseguro que no…-temía que se estuviera haciendo una idea equivocada de lo que había entre él y su amiga.
-¡No tienes que explicarme nada! –le habló como si realmente no le importase- ¿Por qué iba a juzgarte por algo así? Seré la soberana de este variopinto reino, pero eso no quiere decir que me deba suponer un problema esta clase de situaciones. ¡Link, me sorprendes! ¿Por qué estás tan avergonzado? ¡Ya te dije que fue culpa mía entrar sin preguntar! ¡No te sientas mal por ello!
Aquellas palabras fueron demoledoras para él… ¿De verdad creía que…? Le había confesado a Ilia todo lo contrario, mientras a la verdadera mujer a la que quería, pensaba todo lo contrario. ¿Era todo una broma cruel del destino? ¿Qué estaba pasando aquí?
-He oído a varios de mis criados y a algunos amigos tuyos que también los tratas con cierta distancia, como si te incomodara su presencia. Por ello, me interesa saber tus motivos para que con ellos estés así, y sin embargo…conmigo actúes todo lo contrario.-le contó con ligera sospecha sobre él- ¿Qué te está ocurriendo?
Link estaba contra la espada y la pared… ¿Qué le decía ahora? Entre sus suposiciones de su relación con Ilia y ahora eso, no le ocurría nada para excusarse.
-En fin, dejando eso a un lado, quisiera hablarte de un asunto muy importante para ti…-le informó dejando ese tema a parte, así de repente.
-¿De qué se trata? –estaba realmente intrigado.
-Sobre tu continuidad sirviéndome como guardaespaldas hasta ahora…-dijo como prólogo- He decidido…que en cuanto estés recuperado, finalice tu contrato como mi protector y regreses de nuevo a Ordon.
Link no podía creérselo… ¿Lo estaba echando? Después de todo lo que había hecho por ella… ¿Se libraría de él de esa manera?
-¡¿Por qué? ¡¿Qué he hecho mal, Zelda? ¡¿A qué viene esa decisión tan precipitada? –le exigió una respuesta, no entendía lo que estaba ocurriendo.
-Tras los últimos acontecimientos ocurridos, considero que lo mejor es que abandones el castillo y sigas con tu vida fuera de aquí, sin estar a mi servicio. No te preocupes, si alguna vez necesitara tu ayuda, te llamaría para que acudieses ante mí.-le habló neutra, manteniendo su semblante frío y sereno.
-¡Pe-pero…!
-No es algo de lo que puedas objetar, ya está decidido. Ya he hablado con Auru y el alcalde de tu aldea, el señor Bono, para que se ejecute tu traslado en cuanto lo ordene.-le habló franca.
-Yo no quiero volver a Ordon…-murmuró molesto, siendo oído por ella.
-¿Ah, no? Ya veo…-pensó un momento- ¿Te gusta el ambiente de la ciudad, no?
-¿Eh? –no esperaba que le dijera eso, imaginó otra cosa- Bueno…sí, me gusta más que el campo. No es que no disfrute de la naturaleza y los espacios abiertos, pero después de mi aventura por el reino, disfruto más de un lugar con tantos contrastes como este.
-Entiendo, no hay ningún problema. Tus amigos se llevarán una decepción, pero comprendo que desees quedarte por la ciudadela. No será ningún inconveniente para mí conseguirte una buena casa donde habites, además de una pensión vitalicia que…
-¡Espera un segundo! ¿Pensión vitalicia? ¿Pretende prejubilarme con apenas veinte años? –no entendía nada, a cada momento se volvía más extraño.
-Por supuesto, por tus servicios hacia mí y tus actos durante la Invasión del Crepúsculo, eres merecedor de un premio así. Recibirás mensualmente una cantidad de dinero considerable, te dará para vivir cómodamente hasta el fin de tus días. No tendrás que preocuparte por más por asuntos económicos, podrás vivir libre de preocupaciones, siempre que administres bien tus ahorros. Además, si deseas vivir en la ciudad, te pagaré íntegramente el coste de la vivienda que elijas y otros privilegios de los que ya hablaremos más adelante. Todo es poco para el héroe que salvó al reino y a mí…
Link se quedó pensando, mientras ella esperaba expectante a que hablara. Y cuando lo hizo…
-¿Por qué haces esto? Yo no quiero marcharme del castillo…-le contó desanimado- Deseo seguir a tu servicio, quiero seguir viviendo aquí y cumplir con mi deber.
-¡No! –le gritó de pronto, asustándolo- ¡No volverás a correr ningún riesgo! ¡Jamás dejaré que vuelva a ocurrirte algo parecido! ¡Y esta es la única forma de hacer que dejes de arriesgarte innecesariamente!
-¿Estás haciendo todo esto…para protegerme? –estaba realmente emocionado- Pero no es necesario, fue una tragedia desafortunada. Por favor, escucha lo que tengo que…
-No pienso arriesgarme, ya está hecho. Decidas lo que decidas, no seguirás más a mi servicio y abandonarás al castillo…-una mirada sombría se dibujo en su rostro- ¿O preferirías que te encarcelara para evitar así que cometieras una locura?
-¿No lo dirás en serio, verdad? ¿Serías capaz de hacerme eso? –estaba impactado, no se esperó nunca que le dijera eso.
-Haré lo que sea, con tal de no ponerte en peligro otra vez…-murmuró, bastante triste.
XOXOXOXOXOXOXO
Pasaron unos días después de su despertar, recuperándose poco a poco. Ese día, volvió a quedarse a solas con Ilia, con la que se había reconciliado…
-Ya me he enterado de lo que ha pensado hacer la Princesa… ¿Qué piensas al respecto? –le preguntó de repente, sorprendiéndolo.
-¿Cómo te has enterado? Se supone que no iba a conocer hasta que…
-Recuerda que mi padre es el alcalde, por eso me enterado antes que nadie. No temas, nadie más lo sabe, tu secreto estará a salvo hasta que llegue el momento.-le explicó tranquila- ¿Y qué harás a partir de ahora?
-¿Disfrutas con esto, verdad? –le acusó sintiéndose traicionado- Te encanta saber que ella misma me apartará de su lado a la fuerza y que tendrás vía libre conmigo…
-¡¿Qué estás diciendo? –esa acusación era grave- Tal vez sienta celos de la Princesa Zelda, pero eso no quiere decir que disfrute viéndote sufrir…-expresó sincera- Al contrario, me enfurece que después de lo que has hecho por ella, te eche a la calle como un perro sarnoso. Por mucho que trate compensarte con esa pensión vitalicia, no me parece el mejor modo de agradecerte todo lo que has hecho.
-Lo sé…-afirmó decaído- Y perdón por lo que te dije, siento haberte ofendido…
-No importa, ya está solucionado…-le perdonó sin rencores.
Ilia intentó seguir hablando con él, pero él parecía estar atento a otra cosa.
-¿Qué pasa? ¿Ocurre algo? –le preguntó extrañada, viendo que estaba evadido.
Sus dudas fueron resueltas cuando oyó a alguien tocar la puerta, precisamente de quien estaban hablando…
-Soy yo, Link… ¿Puedo pasar? –habló una voz conocida, era ella.
-Esto…sí, hágalo, pero le advierto que estoy acompañado… ¿No le supondrá un problema, no? –le habló más formalmente, debido a que estaba con Ilia.
Zelda entró disimulando su sorpresa cuando vio a Ilia en la habitación, pero eso no le impidió en absoluto seguir con lo suyo.
-Veo que continúa apoyando a Link, señorita Ilia…-se presentó educadamente- ¿Le importa que le robe unos minutos la atención de su amigo?
-En absoluto, alteza, pero… ¿Qué son esos papeles? –le preguntó curiosa mirando una carpeta que llevaba.
Zelda dudó en contestarle, apareciendo el joven para aclararlo todo.
-¿Está relacionado con mi inminente jubilación, majestad? No se altere, está enterada de todo por ser la hija del alcalde. Puede hablar del asunto sin preocuparse por ello, mi amiga no la molestará.-habló escondiendo cierta tristeza interior.
A la princesa le resultó en un principio sorprendente, pero después cogió asiento junto a él y le enseñó los documentos.
-Es un borrador de lo que más adelante firmarás, aquí tienes reflejadas las condiciones y términos de lo acordado. Léetelo y dime que te parece.-le pidió serena, entregándoselos- Y avísame si encuentras algo que no sea de tu agrado o que haya que arreglar, a la hora de redactar el escrito oficial se verán reflejadas todas tus sugerencias de hoy.
Link leyó sin mucho ánimo los papeles, atendiendo a los diversos apartados de esos documentos. Dejó a Ilia curiosearlos también, notando su interés al leerlos. Ambos estaban bastante impresionados con lo que ahí ponía, dejando más que satisfecha a Ilia en cuanto a exigencias se refiere.
-Vaya…ha pensado en todo, majestad…-habló decaído y asombrado- Está realmente bien planeado, no veo que objeciones pudiera tener al respecto. ¿Y tú, Ilia?
-¿Yo? –esa pregunta la había cogido por sorpresa- Pues…si a ti te parece bien, a mí también. ¡Seguro que los demás opinarán lo mismo cuando se enteren!
-Una casa en una de las mejores zonas de la ciudad; pensión vitalicia, que asciende a una cantidad considerable cada mes; una pequeña contribución a Ordon, como agradecimiento por sus labores para con el reino; cobertura médica de por vida; propietario de un plaza fija en los establos públicos; derecho a un abogado o cualquier profesional cualificado a la hora de realizar diversos trámites en mi beneficio; acceso a becas, en el caso de que tuviera hijos…-lo decía sin estar demasiado ilusionado- Son sólo algunos de los privilegios que desea darme, mi señora. ¿Está usted segura de querer darme todo esto? ¿No cree que es un poco exagerado?
-Bueno, tal vez, pero puedo rectificar ciertas cosas si así lo deseas. Una vez te pregunté qué deseabas por salvar mi reino y a mi persona, contestándome que nada. Después de todo este tiempo transcurrido, creo conveniente ofrecerte todo esto que te obsequio, a la vista de tu incapacidad para decidir.-le explicó mostrándole una pluma y un tintero- Ahora, si estás de acuerdo con las condiciones, debes firmar los documentos como muestra de tu satisfacción con lo descrito y como preacuerdo conmigo, son puros trámites burocráticos.
Ilia le sujetó el tintero, a la espera de que se dignase a firmarlos. Link no quería, significaba pasarse el resto de su vida siendo un mantenido, algo que su orgullo y principios le impedían. Y por otro lado, estaría firmado un acuerdo por el cual fuera poco probable que volviese ver a la futura reina o la vería muy poco, sólo en ciertas ocasiones excepcionales. O quizás no, si iba a visitarla…el problema es que una de las condiciones, era mantenerse fuera de asuntos relacionados con ella si esta no le daba su autorización, lo que le impediría pasar demasiado tiempo con ella.
Dudó durante un rato, impacientando a ambas mujeres que esperaban su decisión. Mojó la pluma en el tintero, haciendo caer algunas gotas de tinta sobre sus sábanas. Y justo cuando estaba a punto de firmar esa "sentencia", apareció Auru de improviso. Había notado su presencia desde hace un rato, pero no esperó que se detuviera en su puerta.
-Siento aparecer así de improviso, muchacho, pero he entregarle un mensaje urgente a la…-fue contando mientras hablaba- ¡Ilia! ¡¿Qué estás haciendo aquí? ¡Se supone que no deberías estar enterándote de lo que está ocurriendo aquí!
-No te preocupes, Auru, deberías saber que está enterada de todo. Además, no creo que lo que has de contarme sea tan confidencial, si has venido hasta aquí para contármelo. No creo que a la muchacha le importe oírlo… ¿O sí? –habló calmada, alarmando a la muchacha.
-Eh…-estaba muy nerviosa con todo eso- Alteza, si molesto es mejor que salga y espere a que vos y el señor Auru hayáis acabado con lo vuestro.
-¡En absoluto! –le objetó- Será rápido, ¿No es cierto, Auru? Prosiga, imagino que la noticia debe ser bastante breve…
-En efecto, me sorprende que haya aprendido a diferenciar de esa forma cuando un comunicado es breve y llano, de uno más complejo y necesitado de un razonamiento más profundo…-le alabó su consejero- En fin, la noticia es simple, a la vez que le resultará realmente sorprendente…-se aclaró la garganta- Dentro de unos días, deberá partir hacia la ciudad de Sakado, en los Mares del Oeste, donde allí cogerá un barco hacia Isla Koholint y se reunirá con su actual gobernante, el Rey Onkled I.
Todos estaban bastante sorprendidos, más que nadie la princesa. Aquella noticia la había dejado sin palabras, no se esperó de que se tratase de algo semejante.
-¿Y eso se ha decidido? No he abandonado el reino desde hace años, la última vez fue cuando era aún una niña, deberías saberlo. Desde entonces, siempre ha sido algún embajador quien se ocupase de esta clase de asuntos o los propios embajadores de esos reinos o sus gobernantes han sido los que se han tenido que trasladar. ¿Cuál es el motivo de que no haya sido así esta vez?
-A nosotros también nos sorprendió esta petición, pero el rey de la isla exige veros en persona, negándose a venir él a vuestro encuentro…-le relató entregándole una carta- Su mensaje queda claro, sólo volverá a retornará al diálogo con nuestro reino si usted accede a ir hasta su isla, majestad. El Consejo de Ministros y yo pensamos que es lo más adecuado, sabiendo que nuestra relación con la Isla Koholint se deterioró después de que sufrieran su golpe de estado.
La princesa leyó atentamente la carta, observada por los presentes en aquella habitación. Cuando acabó, suspiró algo cansada y decepcionada por aquello, luego habló serena.
-De acuerdo, es mi deber reunirme con el Rey Onkled y solucionar nuestras diferencias, si deseamos conservar a este valioso aliado. ¿Cuándo tendré que partir? –le preguntó seria.
-Dentro de unos días, quizás tres si los preparativos se consuman a tiempo. Yo mismo la acompañaré hasta Sakado, nuestra ciudad colonial marítima, junto al Comandante Valenzuela y algunos soldados. La ruta elegida para llegar hasta allí será atravesar el Cañon Kakariko hasta un paso fronterizo tras la Montaña de la Muerte, para luego recorrer una ruta comercial popular por Calatia, reino con el cual limitamos por el oeste. Después, si no hay contratiempos, llegaríamos a la ciudad en unos cuatro días, una vez atravesada la frontera. Pararemos en Kakariko el primer día y después continuaremos sin pausas en el camino hasta nuestro destino, parando para descansar durante la noche. Una vez llegado a la ciudad, nos hospedaríamos una noche y a la mañana siguiente cogería un barco hasta la isla, lo que le llevaría una semana. ¿Le parece bien nuestros planes, alteza?
-Sí, por supuesto, no esperaba menos. ¿Y el problema de los bandidos? ¿Ya está solucionado en la frontera? –le preguntó analizando la situación.
-No se preocupe, de eso se han encargado los soldados destinados en Kakariko y tras la operación que gracias a usted se llevó a cabo, la zona está más tranquila.-le informó- Y se me olvidó comentarle que tanto Valenzuela como yo no podremos acompañarla a Isla Koholint por diversos motivos. Mis razones son que tengo programado un encuentro con la Cámara de Comercio Marítimo en Sakado, aprovechando la ocasión he de presentarme allí en visita oficial. Y los motivos del comandante son que su traslado y protección hasta la isla quedan fuera de sus competencias, tan sólo podrá escoltarla hasta la ciudad. Allí, el Capitán Linebeck y su tripulación, junto algunos soldados de la ciudad, quienes se encarguen de su protección.
-¿El Capitán Linebeck? ¿Qué edad tiene ese hombre? ¿No debería haberse jubilado hace tiempo? –el preguntó con una ligera sonrisa.
-¡Lo sé, aunque ahora sólo hace viajes de vez en cuando! ¡Ya sólo lo hace a destinos cercanos y familiares como el Archipiélago del Gran Rey o la Isla Koholint! ¡La edad pesa, aunque usted es joven para entenderlo! –le habló alegre, recordando viejos tiempos.
Mientras Auru y ella seguía conversando, Link e Ilia se quedaron al margen, enterados de todo lo ocurrido.
-Me parece que nos quedaremos más tiempo viviendo en el castillo…-le habló suavemente Ilia a su amigo- ¿Quién iba a decir que se marcharía a un reino extranjero?
-Por cierto, hablando de eso…-había escuchado su comentario- ¿Os quedareis en mi ausencia, no? He de pediros este favor mientras me encuentre afuera, mi protector no debe quedarse solo. Y cuando regrese, efectuaremos nuestro trámite como hemos acordado.
-Yo aún no he firmado esos malditos papeles…-habló muy molesto, conteniendo su rabia.
Ese comentario sorprendió a los presentes, sobre todo a Zelda. Su gesto de tristeza y enojo la hizo pensar bastante, hasta el punto de replantearse si lo que estaba haciendo era lo correcto.
-Quiero ir con usted…-volvió a hablar, estaba vez muy decidido.
-¡¿Pero qué estás diciendo? ¡Eso es una locura, Link! ¡Ni siquiera puedes moverte! –le criticó su amiga, sorprendida por sus palabras.
-La muchacha tiene razón, el viaje será dentro de pocos días, tu recuperación total llevará mucho más tiempo. Además, creo que después de lo ocurrido se te ha ordenado a abandonar tu puesto como guardaespaldas… ¿No es así? –le habló tranquilo y serio, recordándoselo.
-Sólo aceptaré firmar ese contrato si me dejáis acompañaros en este último viaje, de lo contrario me tendréis sacar a la fuerza de este castillo.-les habló firme y convencido- Por favor, majestad, sólo os pido serviros en esta última misión, después me marcharé si así es vuestro deseo…-le habló ocultando su tristeza, sin mirarla a los ojos.
Mientras Zelda se mantenía callada en todo esto, los otros dos no dejaban ni un segundo de respiro a Link, criticándole sus palabras e intentando convencerlo de lo contrario. Y Link no hacía nada para defenderse, simplemente se quedaba ahí, intentando evadirse del asunto.
-Está bien…-pronunció al fin, bastante seria- Si así lo quieres, vendrás conmigo, pero ten en cuenta que te estoy haciendo un favor muy grande…
Ilia y Auru volvieron a sorprenderse, no podían creerse que lo estuviera diciendo en serio. Link por su parte, estaba asombrado a la vez que emocionado, en realidad nunca esperó que llegara a acepta esa exigencia.
-¡Pe-pero majestad! Con todos mis respetos… ¡Es una completa locura! –le gritó olvidándose del protocolo- ¡¿Qué hará con él? ¡¿Llevarlo como un inválido de un lado para otro sólo por un capricho? ¡Se supone que usted debe velar por la seguridad de sus súbditos y su reino! ¡¿Cómo puede permitir que…? –no llegó a terminar, pues Auru le sujetó y le cerró la boca.
-¡Chiss! ¡¿Qué se supone que haces, jovencita alocada? –le susurró al oído, muy nervioso- ¡Estás hablando con la mismísima gobernante de este reino! ¡Haz el favor de cerrar la boca
-Perdonaré tu insolencia esta vez pues conozco el aprecio que sientes por él y tu preocupación por el estado en el que se encuentra…-le advirtió manteniéndose neutra- Si no me equivoco, esta no es la primera vez que me faltas al respecto, ¿No? Aunque aquella vez también lo pasé por alto pues me conociste mientras iba de incógnito por la ciudadela. Espero que sea la última vez que ocurra, estás tentando demasiado a la suerte…-estaba vez, su tono de voz era de amenaza pura.
Ilia se tranquilizó y se disculpó mostrando estar avergonzada, pero en el fondo seguía guardándole rencor.
-Majestad, si me permitís la pregunta… ¿Cómo haréis para llevaros a Link con vos? –le preguntó tranquila e interesada.
-No seré yo quien lo lleve hasta Sakado, vendrá conmigo por su propio pie…-le contó sorprendiendo a Ilia y a su consejero, y preocupando a Link.
-¿Qué está pensando, alteza? –Auru temía que fuera a intentar algo arriesgado.
La princesa se acercó a Link y colocó sus manos sobre él, preparándose para conjurar un poderoso hechizo de sanación.
-Las reglas de la magia impiden curar dos veces la misma herida, pero teniendo en cuenta que ese cuerpo…-no iba a decir más detalles sobre la forma lobuna de Link, en presencia de Ilia- Espero poder hacer algo de provecho, el poder que se desató en mí aquella vez fue de una naturaleza excepcional, no creo que se pueda volver a repetir. Y con suerte, ya habré restaurado mis niveles de magia habituales, después del sobreesfuerzo que tuve que hacer en aquel entonces…
-No…-le negó con la cabeza, ronco- Olvídese de eso, si va a poner en riesgo su integridad física, no iré al viaje entonces…
-¿Y qué esperabas? Has sido tú quién ha querido esto, ahora atente a las consecuencias…-le recriminó algo molesta, pues sabía que acabaría negándose si ella misma se ponía en riesgo.
Comenzó a concentrar una energía sagrada y cálida en sus manos, proyectada gracias a la Trifuerza. Ilia se quedó maravillada viendo como usaba su magia para curar a Link, al menos parcialmente. Mientras, Auru veía eso muy preocupado, al mismo tiempo que Link notaba como su estado iba mejorando. Poco a poco, Zelda se fue debilitando, manteniéndose firme incluso sabiendo que podría acarrear graves consecuencias. Finalmente, pasados unos minutos, dejó de fluir la energía por sus manos y Link se notó bastante mejor, aunque todavía necesitaría unos cuantos días de reposo absoluto.
-¿Cómo te encuentras? –le preguntó Ilia, maravillada con todo eso.
-Me siento mejor, pero aún no puedo moverme demasiado. Descansaré hasta el día de mi partida e incluso creo que más bien iré como visitante, más que como una ayuda…-le habló sonriéndole, todavía sintiendo dolores por su cuerpo, pero sin comparación con lo de antes.
-Me alegra oír eso…-habló respirando agitadamente, sintiéndose muy mareada- Espero que sepas agradecerme debidamente lo que he hecho hoy por ti…-estaba a punto de desmayarse- Lo que tengo que hacer por ti…
Esas fueron sus últimas palabras antes de caer al suelo, alarmando a los presentes. Estaba pálida y muy debilitada, los síntomas que solían aparecer cuando hacía eso. No podían perder el tiempo, debían llamar a un médico cuanto antes.
-¡Ilia! ¡Avisa a la enfermería! ¡Que venga un médico enseguida! ¡Rápido! –le ordenó apurado Auru, socorriendo él mismo a la Princesa.
Ella salió corriendo, bastante asustada por todo esto, lo que no le impediría cumplir su misión.
Link hizo un enorme esfuerzo para levantarse, apenas consiguió sentarse sobre la cama. Después, con toda esa maraña de vendas cubriéndolo, intentó apoyarse en el suelo a pesar de que sabía que no podría andar. Pero lo hizo, cayendo al suelo de rodillas, teniendo que ser auxiliado por Auru para volver a levantarse, aunque rechazó su ayuda al principio pues quería ayudar al hombre con lo de Zelda, colocándola en su cama.
Sentado ya a su lado, respirando con dificultad por el terrible esfuerzo de levantar y ejercitarse de tal manera. La miró entonces sintiéndose culpable, desde un principio supo que lo haría, pero no se lo impidió. Su egoísmo le había serios problemas, pero con suerte acabaría recuperándose a tiempo.
Y es que aún les quedaba una misión por realizar…su último viaje…
Continuará…
XOXOXOXOXOXOXO
Nota de Alfax: Aquí tenéis es número 22, algo corto en contenido, pero es que si lo seguía tendría que dividirlo en dos partes.
Por cierto, he subido un nuevo fic de Zelda, basado en SS, me gustaría que le echaran un vistazo...
¡Y ya soy Beta Reader! ¡Para cualquier interesado en algún fic de Zelda o Pokémon, yo soy a quien buscan!
¿Os ha sorprendido? Yo pensaba dejarlo en su forma lobuna unos cuantos capítulos más, pero creo que ya era suficiente. Además, parece que a Link aún no se le han olvidado sus "costumbres"...
Comentad siempre que podáis, que es bueno para todos... ¡Chao!
