Capítulo 89: ¡Océano, el que circunda el mundo!
La gran batalla contra los titanes se aproximaba a su desenlace, los santos divinos del zodíaco estaban derrotando uno a uno a los antiguos dioses, pero estas victorias no estuvieron exentas de grandes y valientes sacrificios.
Aioria de Leo y Aioros de Sagitario sostuvieron un terrible enfrentamiento contra Hyperión, el titán de la luz. Los santos divinos eran impotentes ante el magistral cosmos del titán, por ello Aioros disparó la flecha de Sagitario, que regresó vertiginosamente hacia su corazón, pero en ese momento Aioria se interpuso para salvar la vida de su hermano. Conmovido profundamente, Aioros mantuvo una dura contienda contra el titán, lamentablemente todas sus técnicas resultaron estériles pese a su gran tenacidad, ante tal situación Aioria se levantó por última vez, para sujetar de la espalda a su enemigo y permitir que su hermano lance por última vez la flecha de Sagitario.
El santo de la novena casa se resistía a la idea de matar a su hermano, pero ante la insistencia de éste y al comprender que su vida se iba a esfumar de todas maneras, lanzó su flecha divina, atravesando en el mismo acto al titán y a su hermano. Tras la victoria, juró por la memoria de Aioria otorgarle la victoria a su diosa Atenea.
Por otra parte, Saga de Géminis y Shaka de Virgo vencieron a Críos, titán de las estrellas, mostrando los atenienses su implacable poder.
La Bóveda Celeste.
Mu de Aries y Dohko de Libra habían llegado a la cima del Olimpo, el territorio de Zeus, el lugar parecía la descripción bíblica de los cielos Judeo-Cristiano, con nubes espesas y puertas de oro, en ese momento una tormenta se divisa en medio del paradisíaco lugar. Una torrencial lluvia traía Océano consigo.
—¡Mas ratas muertas del Santuario! —exclama un titán de soma azulada y rubios cabellos.
—Ya quedan pocos titanes, el plan de Cronos está fracasando… —susurra Mu.
—Seguramente tú eres… —murmura Dohko recordando sus conocimientos sobre el mito griego. —¡Océano, ahora te tocará regresar al Tártaro! ¡LOS CIEN DRAGONES DE LUSHAN!
Incontables dragones surcan los cielos, intentando dar caza al enorme titán, quien repentinamente coloca un océano en frente del ataque de Libra, los dragones se abrían paso a través de las densas olas y buceaban en las profundidades del mar producido por el titán.
El océano alcanzó a los dos santos divinos a continuación y los arremetió fuertemente a sus profundidades, sin embargo uno de los dragones lanzados por Dohko llegó hasta el titán, golpeándole duramente el rostro y derribándolo al suelo, provocando con esto que el mar que había inundado los cielos desapareciera y los santos sean liberados.
—Debemos tener mucho cuidado con este titán… —exclama Dohko. —¡Océano, el titán que circunda el mundo!
Una risa incrédula y estridente empieza a ser emitida por la divinidad de azulada soma, los atenienses están en guardia y encienden sus cosmos.
—¡Que divertido! El invento de Prometeo es un juguete muy interesante. Mira que uno de estos humanos haya podido causarme esta pequeña herida. —espetó Océano tocándose el rostro, el terrible impacto de uno de los dragones de Dohko solo había causado un pequeño corte en su mejilla.
—Los santos hemos asesinado a varios titanes, deberías temer por tu vida... — contestó Dohko al tiempo que el titán estalla en risotada, Libra endurece la mirada. —¿Qué te resulta tan gracioso?
—Que divertido son estos humanos, vamos a jugar un poco.
Océano elevó su cosmos divino y su cuerpo comenzó a mutar a una forma líquida, repentinamente su cuerpo se esparció en gruesas murallas de agua salada, que arremetían contra los atenienses de forma amenazante.
—¡MURO DE CRISTAL! —exclamó Mu creando una pared infranqueable, las aguas oceánicas chocaban contra la barrera y se rebalsaban por los costados, el tibetano mostraba un rostro de gran cansancio al usar todo su cosmos. —¡Que poder tiene! —la pared se resquebraja un poco, pero resiste el ataque del titán.
—¡Has sido capaz de detener mi gran poder! —manifiesta sorprendido Océano mientras revelaba su cuerpo físico nuevamente. —Es divertido… ¡pero ya debes estar exhausto tras usar todo tu cosmos! Una pared no puede contener a Océano…
—Todavía conservo mis energías… —musita Mu al tiempo que enciende su cosmos. —Puedo sentir los cosmos de nuestros compañeros combatiendo con gran valor…siente el poder al que hemos alcanzado los doce santos del zodíaco tras lograr la novena conciencia… ¡EXTINCION DE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS!
Océano observa como Mu abre sus brazos e intenta abalanzarse contra él para evitar la ejecución de su técnica, pero una deslumbrante luz dorada vertical se levanta sobre él, alcanzando su cuerpo en un violento apagón de luz que hiere sorpresivamente su cuerpo.
Para evitar el fatal destino, el titán enciende su cosmos y su cuerpo toma nuevamente forma líquida, evitando ser extinguido por la terrible técnica, la luz se evapora al instante por la creciente humedad. Su soma mostraba rasgaduras, pero había resistido.
—¡Has estado cerca Mu! —espeta Dohko. —Este hombre ha de ser uno de los más fuertes entre los titanes…
—¡Has logrado rasgar mi soma, sólo tu muerte puede pagar tu enorme sacrilegio! —dijo Océano enfurecido pero luego recuperó la tranquilidad, detrás del titán emergen flujos de agua que se multiplican por doquier, nuevamente terribles paredones de aguas se vislumbran.
—¡El aire del Olimpo está haciendo crecer toda la reinante humedad! —manifiesta Dohko preocupado, de su frente caía una gota de transpiración debido a la terrible humedad.
—Mi defensa ya ha detenido tu poder, lo hará nuevamente… —expresó Mu encendiendo su cosmos. —¡MURO DE CRISTAL!
—¡Es inútil, ya sé cómo burlar tu defensa! —exclama Océano levantando la voz. —Ahora caerán irremediablemente…
Repentinamente las gotas de humedad que brotaban alrededor de Mu se filtraron a través de su pie, mojando su cuerpo, rápidamente el tibetano comienza a sangrar de su boca, su cuerpo estaba siendo herido desde adentro, el muro de cristal se deshizo en un instante.
Dohko observaba a su camarada incrédulo, no comprendía que es lo que le estaba sucediendo.
—¡Mueran humanos!
Los elevados paredones de agua que danzaban atrás de Océano comenzaron a crecer en violencia y arremetieron contra Mu y Dohko, alcanzándolos irremediablemente.
Mientras Mu de Aries se encontraba fuera de combate tras recibir un misterioso ataque de Océano, su cuerpo fue arrastrado y desperdigado en poderosas corrientes, su armadura divina fue destruida por completo. El cuerpo de Libra había desaparecido de la escena.
—Aries ha muerto, pero Libra… ¿qué ha pasado…? —manifestó Océano extrañado.
Repentinamente unos flujos de agua emergen desde las profundidades del Monte Olimpo hasta la cúspide de la Bóveda Celeste, convirtiéndose en una majestuosa cascada ascendente, un dragón de agua emergió y mostró a Dohko, que atacaba con una patada que se convertía en un dragón verdusco, arremetiendo contra el titán Océano, que tomó forma líquida, evitando así ser herido por su enemigo.
—¡Has sobrevivido! Es increíble…
—¡Has asesinado a Mu! —exclama Dohko con lágrimas en su rostro, al tiempo que saca de entre sus corazas la espada de Libra. —Lo vengaré y abriré paso a Shiryu y los demás… ¡Océano! Soy el dragón que emerge de la cascada, no podrás derrotarme… ¡esta es la espada de Libra, un arma que destruye las estrellas!
—No importa que tan poderosa sea tu arma, antes destruiré tu cuerpo…
Océano chasqueó sus dedos y repentinamente Dohko comienza a ser alterado desde su propio organismo. Se trataba de la misma técnica que había usado en contra del santo divino de Aries.
—¡Entonces esto es lo que afectó a Mu antes de su muerte!
—Puedo controlar cualquier flujo de agua, los organismos humanos están compuesto en un 65 % por agua, unos 42 litros…alterando el fluido del agua puedo dañar cualquiera de sus órganos, puesto que cada órgano está compuesto por agua…
Dohko de Libra enciende su cosmos y equilibra los flujos de agua de su propio organismo, los cuales encuentran la paz y la armonía, el rostro de Océano denotaba toda su perplejidad, el chino finalmente pudo anular su poder, el poder de un titán.
—¡No puedo creerlo! Un humano no puede ser capaz de tal hazaña… —espeta el titán de los mares anonadado.
—He vivido por más de doscientos años en la cascada de los Cinco Antiguos Picos, el agua no puede dañar a Dohko de Libra… ¡LOS CIEN DRAGONES DE LUSHAN!
Océano encendió su cosmos divino hasta el infinito, su cuerpo fue protegido por una barrera protectora de agua, los incontables dragones que superaban la velocidad de la luz se abalanzaron de forma avasallante contra el titán, momento en el que Dohko desapareció, el titán absorbió en sus manos los dragones, sin embargo uno de ellos escapó del control de la antigua divinidad.
Aquel dragón resultó ser Dohko, que arremetía con la espada de Libra, formando el colmillo del dragón naciente, mordiendo con ferocidad a la deidad, provocándole un tajo en el pecho de su soma, tan profundo que lastimó incluso sus carnes, provocando que la sangre del titán se disuelva en el mar.
—¡No voy a perdonarte por lo que le hiciste a Mu, la próxima vez que el dragón te alcance será tu fin!
Dohko saca de entre sus corazas los tongfa divinos de Libra, se pone en guardia y eleva su cosmos mientras exhibe un pequeño kata de preparación.
—¡Inmundo animal, has mordido la mano del creador de tus creadores, Jápeto fue un estúpido al permitir que su hijo Prometeo cree una raza tan abominable, el repugno de sólo mirarlos…!
Océano levanta sus brazos hacia arriba, generando repentinamente un mar que inunda los cielos, dichas aguas atrapan inesperadamente a Dohko y lo acercan ante él, el santo divino aprovecha la situación para atacar con los cien dragones de Rozan, impulsándolos con el movimiento de las tongfa divina, eran dragones de un dorado blancuzco y una majestuosidad divina, nadaban en el océano que inundaba el cielo, buscando arremeter contra el titán.
Sin embargo, la deidad expande su infinito cosmos, generando un tsunami que arrastra a los dragones y los re direcciona, encabezando una poderosa ola que buscará despedazar el cuerpo de Dohko, quién ya no tenía escapatoria y decide protegerse con sus escudos para soportar el tremendo impacto, ni siquiera el dragón divino de Rozan sería capaz de sobrevivir a un tsunami de una magnitud ilimitada.
La ola rompe sobre el santo divino, arrastrándolo en un violento viaje que intentó desprender los miembros de su cuerpo, no obstante el cosmos del chino le permitía soportar con la ayuda de sus escudos los grandes impactos que lastimaban severamente su cuerpo, rasgando su piel y quebrando sus huesos, hasta que finalmente el océano desapareció.
—No puedo perecer de este modo… —susurró Dohko reincorporándose con dificultad, a cuesta de grandes heridas.
—¡Te ha llegado la hora Libra! —exclama Océano arremetiendo contra su enemigo, con el puño brillando con una excelsa luz celeste, pero justo antes de finiquitar a su enemigo, el titán es arrastrado por una extraña dimensión, desapareciendo de la escena.
—¡OTRA DIMENSION! —vociferó el recién llegado, Saga de Géminis.
—Saga, Shaka… —siseó Dohko con su voz cansada y tambaleando.
Tras desaparecer en los confines del tiempo espacio, unas gotas de humedad brillaron en el ambiente y de ellas emergió Océano, la otra dimensión no había funcionado en el titán de los mares.
—Océano, yo seré tu rival… —expresa Shaka mientras levita en posición de flor de loto. —¡No seré contemplativo! Conocerás la técnica definitiva de Virgo… ¡TESORO DEL CIELO!
El cuerpo de Océano se endureció de repente cuando el hindú abrió sus ojos, la Bóveda Celeste se trasmutó, mostrando las imágenes sagradas del budismo, Shaka estaba decidido a usar todo su cosmos divino para acabar con el titán.
Unas gotas de aguas comenzaron a caer como un pequeño manantial sobre las imágenes sagradas de Virgo, hasta que éstas empezaron a agrietarse y caer de a pedazos, el cuerpo de Shaka comenzó a ser alterado por el poder de Océano. Saga miraba asombrado la escena mientras asistía a Dohko.
—¡Cuidado Shaka! ¡Océano no cayó en la trampa! —advirtió Dohko. —¡Él puede controlar los flujos de agua dentro de tu cuerpo, debes resistir!
—Has podido quitarme el sentido del tacto… —dijo Océano, que no podía mover su cuerpo. —Sin embargo, mi noveno sentido me permite usar mi cuerpo aunque no lo sienta, y tú…estás a mi merced…
—No me subestimes Océano… —susurra Shaka mientras logra erguirse y encender su cosmos al infinito, sus chacras se equilibran y el poder del titán se deshace. —¿Lo ves Océano? No podrás atraparme…
—Me mostraste tu mejor arma, entonces ahora es mi turno…
Océano levantó sus brazos, repentinamente las moléculas de agua del ambiente comenzaron a brotar como manantiales y pronto tomaron la forma de cuerpos femeninos, sus siluetas eran líquidas, se trataba de incontables espíritus.
La Bóveda Celeste comenzó a transformarse en lo que parecía un espectáculo hermoso de color celeste y blanco, al apuntar con su dedo índice las oceánidas atacaron con gran fervor sobre Saga, Shaka y Dohko, quienes fueron arrastrados en un vertiginoso tsunami de incalculables dimensiones.
El chino intentó contener la embestida con el escudo de Libra, interponiéndose en la trayectoria del ataque y sus compañeros, las violentas olas cargadas de espíritus terminaron venciendo la resistencia del escudo al abrir los brazos de Dohko hacia atrás y arrastrando sin más a los tres santos divinos a una vertiginosa y mortal caída a lo más profundo de la montaña de los dioses.
—Finalmente han sido vencidos, sólo queda Sagitario… ¡lograron muchas proezas, hay que reconocer sus esfuerzos!
Océano sonrió y camino dispuesto a acompañar a Cronos, pero en dicho momento el tiempo espacio comenzó a alterarse bruscamente, abriéndose distintas dimensiones que se bifurcaban en otras.
Saga de Géminis apareció flotando en aquel recóndito sitio, traía consigo los cuerpos heridos de Shaka de Virgo y Dohko de Libra, quienes tenían los ojos entreabiertos, el griego encendía su cosmos al infinito, haciendo gala de una gran determinación y mostrando un rostro serio, sus ojos miraban desafiante al titán.
—¡Entonces has podido evitar el poder de las oceánidas!
—Tu poder es muy grande, has dejado malherido a mis dos compañeros, quienes son parte de la élite de los santos dorados… ¡pero, yo Saga de Géminis no me amedrento con tus habilidades, es hora de que conozcas mi mejor técnica…EXPLOSION DE GALAXIAS!
El escenario cambió bruscamente, apareciendo planetas y enormes estrellas, que eran acompañados de un sonido ensordecedor, la explosión generó una onda de choque de grandes magnitudes, el choque de las galaxias entre sí rodeó a Océano, quien intentó hacerse líquido, pero antes de eso comenzó a sentir heridas en su cuerpo.
El titán terminó conteniendo la explosión con sus manos, pero la técnica fue tan poderosa que terminó por lastimarlas y alcanzar algunas otras partes de su cuerpo, su soma se agrietó y un fino hilo de sangre se derramó de sus labios, Océano estaba anonadado de la sorpresa.
—¡Qué gran poder tienen estos humanos…sin dudas que están a la altura de los dioses!
—¡Tras adquirir el noveno sentido nos hemos convertidos en dioses…! —exclama con vanidad Saga. —¡Te ha llegado la hora Océano! ¡SATAN IMPERIAL!
Un fino haz de luz dorada arremetió contra la frente del titán, que se convirtió en un reflejo de agua, lo que precipitó que la técnica regrese a su ejecutante, que recibe el Satán imperial sobre su propia mente.
El rostro de Saga luce desconcertado y sus ojos están desorbitados, pronto comienza a sentirse afectado por el diabólico poder, Océano estalla en risa, luce entretenido ante la secuencia de los hechos.
—Así que ésta es la técnica diabólica que controla el cerebro del oponente, por eso Críos ha asesinado a Rea…por fin comprendo todo… ¡ahora asesinarás a tus compañeros! —ordenó Océano a Saga y encendió su cosmos divino, repentinamente los ojos del griego se tornaron de color rojo sangre. —¡Mata a Virgo y Libra!
Saga mira a Dohko con sus ojos inyectados en sangre, destilaban odio, ira y sed de sangre, luego toma con sus manos a un inconsciente Libra y de un rápido movimiento con una de sus manos corta su cabeza. Luego hace lo mismo con Shaka, entonces toma en sus manos las cabezas de ambos y se acerca a Océano, se las ofrece y en ese momento las cabezas de los santos comienzan a brillar como estrellas y explotan a quemarropa sobre el titán. El peto de su soma termina de romperse, su cuerpo destila vapor, producto del sorpresivo ataque de Géminis.
Un enfurecido Océano levanta sus brazos hacia arriba sin mediar palabra alguna, generando repentinamente un mar que inunda los cielos, cuyas aguas atrapan en su fricción a Saga. La deidad expande su infinito cosmos, generando un tsunami que arrastra el cuerpo del enemigo, quien ya no tenía escapatoria y pronto sería víctima del rompimiento de la gran ola…
