35. Asalto al castillo (Parte 1)

Gracias al poder del Pez del Viento, fueron teletransportados a la entrada del Pueblo de los Animales, ahorrándose nuevamente el camino de vuelta. En cuando sus habitantes se percataron de su llegada, corrieron a saludarles, pero se aquellos animales se retrajeron cuando vieron los rostros de desánimo que traían consigo.

-Da gusto volver a veros, espero que hayáis conseguido vuestro…-habló antes de tiempo el viejo Siwan, que acudió también a recibirles- ¿Por qué estáis tan tristes? ¿Algo ha salido mal?

Antes de que Zelda o Ciela, que se habían adelantado al resto del grupo, respondieran, vio aparecer a las Gerudo y a Link como hombre escasos momentos después de formular su pregunta. Éste cargaba en brazos a una agotada Marin mientras era auxiliado por las dos mujeres, dejándola reposando en una cabaña para después reunirse con el anciano.

-¿Podemos saber lo que ha pasado, Ciela?-preguntó una de las hadas acompañantes del sabio, la rojiza Leaf- ¿Por qué Marin se encuentra tan deprimida?

-¿Y dónde está Richard? ¿El Pez del Viento pudo devolverle su forma original como parece haber hecho con Link?-continuó su amiga, la azulada Neri.

-Pues…-a Ciela no le salían las palabras- Él…

-No…-se lamentó Siwan, intuyendo lo que quería expresarle- Decidme que no es cierto…

-Desgraciadamente, así es.-se atrevió a concluir Nabooru- Richard ha muerto. Fue por causa de un desafortunado encuentro con un monstruo mientras subíamos a la cima del Monte Tamaranch, en donde resultó herido de gravedad. No pudimos ayudarle a tiempo, pues murió apenas unos instantes antes de que despertáramos al dios de la isla.

-Me lo intuía…-suspiró con pesar Siwan- Tanto Mascarón Rojo como yo tuvimos un extraño presentimiento hace tan sólo un rato, del mismo modo que sentimos también el despertar del Pez del Viento.

-¡Ya ve, anciano! Es por eso que nuestra "amiguita" Marin no puede ni con su alma.-le resumió brevemente, sin dejar sus malos modos a un lado- Francamente, me da mucha lástima. Después de pasar por tantas cosas para conseguir los Instrumentos de las Sirenas, que algo así le ocurra es verdaderamente desolador e injusto. Por lo hablar del que la ha palmado, que es obviamente el que se ha llevado la peor parte.

-En este mismo momento y en estas circunstancias, no sabemos qué hacer de ahora en adelante.-habló Zelda- Siento como si todos nuestros esfuerzos hubieran sido en vano.

-Comprendo vuestro dolor, pero no digáis que de nada ha servido todo lo que habéis hecho.-intentó darles esperanzas el sabio- Ahora que la isla se ha liberado de la mayor parte del influjo maligno que la corrompía y el Pez del Viento ha regresado, tenéis más cerca que nunca la posibilidad de derrocar a Onkled y restaurar la estabilidad y paz en la isla.

-Y… ¿Después qué? -oyeron una voz proveniente de la cabaña, era Marin, apoyada en la puerta como podía.

-Ey, cariño, no te...-trató de ayudarla Nabooru, más ésta rechazó su ayuda.

-¡Apártense de mí! ¡Déjenme! –gritó histérica a todos- ¡¿Y después qué?! ¡¿Eh?! ¡Dígamelo! ¿Quién gobernará la isla? ¡¿Usted?! ¡Venga ya! –de repente, tan rápido como se había encolerizado, rompió a llorar derrumbándose en el suelo- De nada ha servido todo esto…con él muerto…ya nada tiene sentido.

-Marin, por favor, no sigas…-le pidió Ciela flotando a su lado.

-Yo…-su llanto le dificultaba hablar- Siempre me negué a creer que Richard hubiera muerto durante el asalto al castillo…y en cuanto descubrí que aquel niño era él…la alegría que sentí en ese momento fue infinita. También tenía la convicción de que en caso contrario, de no estar…vivo, el poder del Pez del Viento sería suficiente para resucitarlo. Pero…-su cuerpo entero comenzó a temblar debido al intenso dolor que sentía- ¡Todo era una ilusión! ¡Nada ni nadie puede vencer a la muerte! ¡Y lo peor es que todo transcurrió delante de mis ojos! ¡Él se sacrificó para salvarme! ¡Una vez más!

No pudo soportarlo más, las Gerudo tuvieron que llevarla de nuevo adentro, tratando de consolarla como mejor podían.

-¿Y tú qué, joven? ¿Te sientes incapaz de decir nada? –le preguntó Siwan a Link.

-¿Eh? Yo…-no sabía qué decir- Me siento confundido por todo esto. Todo ha transcurrido tan rápido y yo apenas acabo de liberarme del yugo de mi parte oscura…

-Entiendo…-en ese momento, se fijó en una extraña bolsa que llevaba atada al cinturón- ¿Qué llevas ahí, muchacho?

-¿Esto? –señaló dicho lugar- Dentro se encuentran unas extrañas piedras que el Pez del Viento dijo que debía dárselas a usted.

XOXOXOXOXOXOXO

"Aún con el trágico suceso muy presente, el Pez del Viento miró a un conmocionado Link que parecía no saber qué hacer en esos momentos.

-Acércate, muchacho.-se dirigió hacia el con voz solemne- Quiero darte algo.

Frente a él materializó lo que en un principio parecían tres bolas de luz que acabaron convirtiéndose en piedras sobre los brazos de Link.

-La oscuridad no se ha marchado todavía de esta isla. Mientras quede un último resquicio de maldad, mis poderes no estarán completos. Sin embargo, ese último obstáculo será muy diferente a los anteriores. Vuestra fuerza actual no sería suficiente para superarlo. Dale al sabio Siwan estas gemas que te acabo de entregar. Él sabrá qué hacer al respecto."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Eso fue lo que te dijo el Pez del Viento? Qué extraño, pero en fin…-comentó Ciela, apareciendo de repente- Yo no estaba mirándoos ni escuchando la conversación cuando aquello, estaba todavía deprimida por lo de Richard.

Link le estregó la bolsa al anciano, sorprendiéndose enormemente en cuanto vio el contenido de la bolsa.

-¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡¿Es esto lo que creo que es?! –exclamó exaltada Ciela.

-¡Son la Aquanina, Azurina y Bermellina! –gritó Leaf.

-¡¿De dónde han salido?! ¡Esto es increíble! –chilló también Neri.

-Cierto, es francamente extraordinario…-aunque Siwan conservaba la calma, se le notaba impresionado con aquello.

-Eh… ¿Qué tienen fuera de lo común esas piedras? –preguntó extrañado Link, viendo como ninguno le hacía caso.

-Interesante, será que…-Siwan meditó durante unos minutos, hasta que por fin habló- Joven, por favor, entrégame tu espada.

-¿Mi arma? ¿Por qué? ¿Qué es lo que quiere hacer con ella? –ahora estaba todavía más confundido.

-No temas, no le pasará nada.-trató de tranquilizarle mientras la recibía de sus manos- Esta es una buena espada, pero créeme que en cuanto te la devuelva, lo será aún más.

Tanto él como Zelda, quien le había regalado aquella empuñadura, se quedaron desconcertados ante las palabras del sabio. Él se despidió de ellos y se marchó para informar de lo ocurrido a Mascarón Rojo, puesto que por su condición de barco, no había podido acercarse al interior del poblado para hablar con ellos. Éste fue seguido por las tres hadas, avasallándole con sus preguntas.

-¡Pero abuelo! ¿Qué pretende hacer? –preguntó primero Ciela.

-¡Es verdad! No estará planeando…-dudó Neri.

-¡Ya no tenemos a ese herrero con nosotros! ¡Han pasado siglos y además él era de nuestra misma dimensión! –siguió insistiendo esta vez Leaf.

-¿Cómo va forjar nuevamente esa espada? –preguntaron finalmente al unísono.

-¡Je, je! ¡Siempre tan curiosas! –rió feliz- Paciencia, vosotras mismas también tendréis que ayudar con esto. Como bien decís, a no estar él, deberemos ser nosotros quienes ayudemos al joven guerrero en esta ardua tarea. Tanto él como la propia isla Koholint necesita de nuestro poder para restablecer el equilibrio, más ahora que desgraciadamente el legítimo heredero a su trono ya no está entre nosotros.

XOXOXOXOXOXOXO

Ya en la noche, Link y Zelda descansaban juntos en una de las cabañas, o al menos lo intentaban. Él se sentía intranquilo, al igual que todos, pero su actitud preocupaba a Zelda, haciendo que ella tampoco pudiera dormir.

-Todos están tristes por lo ocurrido, y ni qué decir de Marin…-suspiró él- Hasta pude ver a ese viejo sabandija de Linebeck afectado por la tragedia en cuanto llegó junto al Zora un rato después de que se marchara el sabio. O ese enorme búho, que llegó antes del atardecer con el presentimiento de que algo no iba bien por la aldea.

-Es normal, todos guardaban al menos un poco de afecto por el príncipe Richard.-comentó ella, acostada a su lado- Todavía tengo en mente las palabras de Marin, sobre quién dirigiría la nación en su ausencia. Ciertamente, cuando decidí embarcarme en esta empresa, no me planteé aquella cuestión. Incluso cuando todavía creía que Richard había muerto durante el asalto a su palacio y no que su cuerpo había retornado a la niñez a causa de una maldición. Lo ocurrido ahora ha hecho que me planteé si hicimos lo correcto y además me hace ver la posibilidad de regresar a Hyrule más remota.

-Sí, llevamos en esta isla bastante tiempo…-suspiró cansado- ¿Cuánto crees tú?

-No sé…-pensó unos instantes- Entre el tiempo que estuvimos cautivos con los piratas; el tiempo que estuvimos separados y todo lo que vino después…por lo menos, desde que zarpamos del puerto de Sakado, habrán pasado unos dos meses.

-¿En serio? Vaya…entre mis pérdidas de memoria y el incidente con Dark Link, me cuesta orientarme en el tiempo.

-¿Pero ahora estás bien no? –le preguntó preocupada- ¿Y de tu tiempo como animal? ¿Recuerdas algo?

En ese momento, su cuerpo se paralizó al instante. Hasta el momento no le había preguntado eso y, sí, lo recordaba todo. Tanto sus recuerdos pasados como los que tenía de ser un lobo, aunque él no estuviera controlando su cuerpo en ese momento estaban muy presentes.

Pero no sabía si decirle la verdad respecto a su faceta animal, porque…

XOXOXOXOXOXOXO

"Durante una conversación entre ella y Wolf Link…

[…]

-[…] Por eso pareces guardar tantos secretos, no sólo los que se refieren a tu intimidad, que es obvio que no quieras revelarlos; pero aquellos que afectan a otras personas además de a ti, poniéndolas incluso en peligro, sólo demuestra tu cobardía y tu deseo de mostrar una imagen de ti que no es cierta."

-¿En qué te basas para hacer una acusación tan grave como esa? –ahora sí que estaba enojada, no permitiría que se pasara con esos asuntos.

-Estás a la defensiva, mostrando enfado para ocultar tu miedo. Soy un animal, no puedes engañarme en ese sentido.-ellas se quedó unos instantes paralizada, y antes de que le respondiera, él continuó- Respondiendo a tu pregunta…Dark Link sabe bastantes cosas, debido a la libertad que ha poseído antes de querer adueñarse del Líder y a sus propios poderes oscuros.

-¿Dark Link?-ahora no estaba tan segura-¿Qué tiene él que ver con lo que estamos hablando?

-Al igual que puedo acceder a parte de los recuerdos del Líder, también puedo entrar en la mente de Dark Link. Él me concedió esa valiosa información sin darse cuenta, puesto que a mí no me daba importancia por ser un animal. El Líder no sabe nada al respecto, lo cual no quiere decir que yo no tenga motivos para desconfiar de ti.

-Y exactamente…-se mostraba cautelosa- ¿Qué es lo que más te inquieta de mí?

-La información de la que dispongo no es muy clara o exacta, pero podría resumirlo todo en una sólo palabra…-se acercó a ella- ¡Cartas!

Zelda se puso pálida y su corazón parecía querer salírsele del pecho, sin duda esa sola palabra la había conseguido poner realmente nerviosa.

-¿He acertado, verdad?-parecía feliz por descubrirlo- Dejaré este tema que parece incomodarte tanto, sólo diciéndote antes que no podrás seguir ocultando determinadas cosas o hechos por demasiado tiempo. Más pronto que tarde, tendrás que revelarle por lo menos al Líder todo eso. Tanto porque deberás hacerlo cuando sea imposible ocultarlo ya, como porque tú misma llegarás a un punto en el que no podrás con tanta presión. Pero déjame decirte que aguantar tanto tiempo con una carga así, demuestra que eres fuerte de carácter.

Ella se marchó al momento, no quería hablar más con él. Mientras, el lobo la observaba y veía cómo volvía con los demás, dejándole a él nuevamente solo y en paz.

-Je, je…supuse que se marcharía. Pero no soy su perrito faldero, protegeré al Líder de quien sea, aunque se trate de ella.-pensó para sí mismo, firme en sus convicciones- Y lo mejor de todo, es que tú, mi Líder, estás viendo, oyendo y percibiendo todo lo que pasa mientras yo controlo nuestro cuerpo. No sé si decírselo cuando sepa que tú volverás a manejar a nuestra pequeña manada, porque así se vería obligada a contárnoslo todo. Es una lástima que no sepa exactamente qué nos oculta, eso sólo lo puede saber Dark Link, que no está dispuesto a colaborar con nosotros.-de pronto, se sintió inquieto- Guárdate esas energías para pelear con Dark Link, no es mi problema. Ella es tu compañera, la elegiste tú. Yo sólo la acepto por eso mismo, lo cual no quiere decir que mi visión de ella esté tan idealizada como la tuya, la de un enamorado. Soy tu subordinado, no tu esclavo, recuérdalo. Y hasta que recuperes el orden en nuestro interior, disfrutaré de estos momentos sintiéndome como un alfa y diciéndole lo que considere. Al fin y al cabo… ¿Todo lo que le he dicho no era cierto?"

XOXOXOXOXOXOXO

-Bueno…-decidió mentirle- Mi memoria está intacta, no te preocupes de eso. Pero reconozco que el tiempo atrapado en mi subconsciente mientras mi faceta animal tomaba el control de mi cuerpo no está tan claro. ¡Je, je! Tengo algunas lagunas importantes, por lo que no podría decirte nada realmente claro y específico de ese tiempo. Por eso me cuesta tanto asimilar la muerte de Richard, ya que si no fuera por ti y los demás, no sabría por qué murió.

-Ah, comprendo…-parecía tranquila y conforme con su respuesta- Me alegro, aunque aparte de lo ocurrido con Richard y algunos sucesos más, tampoco es relevante lo que ha ocurrido en tu ausencia.

-Ya veo…-se sentía algo decepcionado con ella, pues sabía que le mentía- Bueno, si tú lo dices, entonces no importa.

Y de pronto, se levantó del suelo para quedarse sentando en él.

-¿Link?

-El monstruo que asesinó a Richard…-murmuró dándole la espalda- Era un Moblin. Y seguramente, se trataría de uno de los individuos que nos encontramos Richard y yo cuando intentábamos recuperar aquella máscara. Yo acabé con la vida de unos cuantos, pero lamentablemente algunos sobrevivieron. Si hubiera acabado con todos ellos aquella noche…

-No te culpes por ello, hubiera sido peor que te enfrentaras a todos ellos.-se colocó tras su espalda, tratando de darle ánimos- Eres un gran guerrero, pero también tienes tus límites. Y tampoco pudiste pensar en que tomarían venganza contra Richard en un momento y lugar como ese.

Link no se sentía reconfortado con sus palabras, pero al rato logró comprenderlo y ambos reunieron ganas para finalmente conciliar el sueño.

XOXOXOXOXOXOXO

"Zelda…

-¿Qué? ¿Cómo? –ella oía un eco que recorría toda la iluminada estancia en la que se encontraba.

¡Ey, Zelda! ¿Me oyes?

-¿Quién eres?

¡Bendito sea el Pez del Viento! ¡Puedes oírme!

-Esa voz…-pensó unos segundos, era la de un hombre y hacía mucho que no la oía- ¡Richard! ¿Eres tú realmente?

¡Por fin! Después de muchos esfuerzos, alguien me ha respondido. Sinceramente, tus poderes me dejan asombrado. Es probable que no hubiera sido capaz de establecer una conexión mental y espiritual tan fuerte como ésta si no fuera contigo.

-¿Conexión? Entonces…-se sentía confundida- ¿Esto no es un sueño?

¡Bueno, en realidad sí que estás soñando! Quizás por eso pueda hablarte ahora, a través de tus sueños.

-¿Eres un espíritu, cierto? ¿Aún sigues vagando por el mundo de los vivos?

Sí, es bastante obvio…quizás sea por culpa de la maldición que echaron sobre mi cuerpo o porque dejé muchas cosas pendientes por hacer. Entre ellas, todo lo que respecta a mi reino.

-De eso hemos estado debatiéndonos hoy, sin que ni siquiera haya pasado un día de tu muerte. Todos están afligidos por tu partida, y cada uno ha reflejado sus temores y preocupaciones de una manera distinta. Me imagino que ya sabrás quién de nosotros lo está pasando peor.

Marin…me rompe el alma verla así. Ojalá ella pudiera escucharme también como tú, pero quizás sea mejor así. Lo que muerto está, muerto ha de quedarse; y yo no soy la excepción. No quiero que se aferre nuevamente a falsas esperanzas, por lo que te pido que no hagas mención a nadie de esta conversación que estamos teniendo.

-Tienes mi palabra. Pienso igual que tú, que lo mejor es que todos piensen que te has ido al otro mundo sin posibilidad de contactar contigo.

Gracias, eso me tranquiliza. ¿Sabes? En vida nunca tuvimos mucho roce entre nosotros, a pesar de que somos parientes, aunque lejanos. El nieto de la hermana de tu abuelo…siempre me costó aprenderme los parentescos familiares y las ramas de esta y otras familias reales.

-Es cierto… ¡Y pensar que podrías haber sido uno de mis pretendientes! –bromeó ella.

¡Ja, ja, ja! ¡Es verdad! En mi sincera opinión de hombre, siempre fuiste una mujer muy atractiva. Pero…y no te ofendas por ello, también igual de fría y distante.

-No eres el primero que me lo dice, no te preocupes. ¡Hubiese sido extraño que pensaras de mí al contrario!

Quizás por eso mi primera impresión de ti no me gustó demasiado, aparte de que no me atraía mucho casarme con una de mis parientes. Aunque…

-¿Qué? ¿Ocurre algo?

No, en absoluto; es sólo que me llama la atención ese muchacho, Link. Mira que tenías a innumerables nobles y ricos burgueses a tus pies, pero que acabaras con alguien de una condición tan normal como él me parece cuanto menos sorprendente.

-¿Acaso tú también vas a cuestionar ese detalle tan frívolo? –preguntó molesta por el tema tratado.

¡No, no! ¡No te confundas! Me parece un buen hombre y me arrepiento de no haberle tratado como se merecía. Lo digo sólo porque con él pareces encontrarte a gusto y habéis tenido el valor de corresponderos. Yo…

-Entiendo, cualquiera puede haberse dado cuenta del cariño que demuestras por esa joven pelirroja.

¡Y no pude decírselo! ¡Esa máscara por la que me metí en tantos problemas era mi regalo de compromiso! Quería dárselo durante el carnaval que celebramos todos los años en la isla, donde es tradición que el novio y la novia se intercambien unas representando al sol y la luna respectivamente. Pero éstas eran especiales, pues siguiendo unas determinadas pautas, estas podían fusionarse y convertirse en una sola, "la Careta de los Novios". Se dice que esta fue la que originó la costumbre en el reino, pero se había olvidado como fabricar máscaras tales que pudieran juntarse así. Yo encontré entre viejas cajas de documentos guardados en los archivos reales unos planos que mostraban cómo y le pedí a un artesano que me las hiciera expresamente para mí.

-Vaya, qué interesante historia…-estaba ligeramente sorprendida con aquella revelación- ¿Y qué pensaron tus padres respecto a esa decisión? Supongo que todo lo que me has contado tuvo que pasar cuando todavía vivían.

Nunca les dije nada, porque sabía que no lo aprobarían. ¡Pero me daba igual! ¡Estaba harto de sus intentos por atarme a una de esas interesadas mujeres de alta cuna que sólo querían vivir en una isla paradisíaca con todas las comodidades! ¡Je! ¡Por no hablar de mi atractivo natural, que encandilaba a todas las mujeres que me veían! Tuve muchas discusiones con ellos al respecto, sin nombrarles jamás el motivo de mi rechazo a todas las pretendientes que vinieron a verme.

-¿Y no hubiera sido más fácil para ti y adecuado para el reino que eligieras a una aristócrata como esposa por conveniencia y tener después como amante a Marin?

¡¿Qué?! ¡Increíble! ¡Me impresionas, Zelda! ¡No sabía que fueras capaz de pensar en ello como una posibilidad! En lo que respecta a mí, no sé si hubiera sido capaz de algo así. Sería como traicionar a Marin…

-Es tu deber, así que no podría considerarse del todo una traición. Además, ser un hombre te permitiría hacer eso sin que los condicionamientos sociales repercutieran sobre ti en exceso. ¿No conoces términos como "concubina" o similares? Ya ves lo arraigadas que están las infidelidades en las clases altas y en todas las clases sociales, puesto que todas se conforman de hombres y mujeres que poseen los mismos bajos instintos.

Me llega a helar la naturalidad y frialdad con la que hablas de estos temas… ¿No me digas que tú prendes hacer eso mismo con Link?

-¿Yo? No me hagas reír…-su tono de voz entremezclaba sarcasmo y desgana- Quizás nos parezcamos en ese aspecto, pero también recuerda que soy mujer. Yo cargo con más presión social encima, sería algo impropio y casi pecaminoso que le fuera infiel a mi futuro marido.

Oh, comprendo, sí que es duro ser mujer… ¿Y entonces qué harás?

-¿No es obvio? Cuando llegue el momento de comprometerme, me despediré de Link y entre los dos no quedará nada más, salvo con suerte la amistad y lealtad que había antes.

¡Hala! ¡Y eso es todo! ¡Patea el corazón de un hombre como si fuera una pelota y lo manda a las estrellas! ¿Se nota mi sarcasmo? ¡Ni en sueños hubiera sido capaz de hacerle eso a Marin!

-Tú eres tú, yo soy yo. Aunque me veas como un monstruo insensible, no lo soy. Tengo esto planeado desde el momento en el que le reconocí mis sentimientos a Link, porque sé que lo que hay entre nosotros no puede ser más que pasajero. Desearía que no fuese así, pero como te dije soy mujer y legítima gobernante de mi reino, no puedo permitirme una relación así. Mientras tanto, trataré de disfrutar lo más que pueda el tiempo que se me permita estar con él.

Perdón, no había pensado en eso…es que…me impresiona la habilidad que tienes para mantener la calma y serenidad en cualquier circunstancia. Llevas a hacer creer a cualquiera que nada puede afectarte o que no posees sentimientos.

-Es mi carácter, me educaron para ello.-esbozó una disimulada y leve sonrisa- Mi manera de pensar y actuar siempre va en función a lo que dicte mi razón y sentido del deber. Guiarse por el corazón sólo acaba trayendo con el tiempo desgracias o complicaciones innecesarias.

¡Qué distintos somos! Yo siempre he sido más impulsivo, aunque por mi educación de príncipe apenas se notase. No sé…al contrario que tú, trataba de equilibrar mis obligaciones con mis propios deseos. No puedo decir que haya sido un sentimental, pero tampoco lo contrario.

-Cada uno posee su propia manera de ser, no cuestiono ese aspecto. A mí me ha funcionado mis formas y a ti las tuyas.

Bueno, eso lo dirás desde tu punto de vista. Al menos tú sigues viva…

-Pero lo hiciste para salvar a Marin y a todos nosotros, fue una acción muy noble.

Tal vez, pero eso no soluciona nada. Por eso…

-¿Eh? ¿Qué tratas de decirme?

Quisiera que si finalmente conseguís derrocar a mi tío Onkled…tú anexionaras a la isla Koholint con Hyrule, convirtiéndote en su reina.

-¡¿Cómo?! –su proposición la había pillado por sorpresa- ¡N-no es tan sencillo! Tal vez con tu reciente muerte me haya convertido en una de las candidatas para ascender al trono de la isla, pero habrán otros muchos interesados en apropiarse de este reino.

Por eso mismo quiero dejarlo en tus manos, porque eres la única a la que puedo confiarle el destino de esta nación. Sé que es dejarte con más peso cargando sobre tus hombros, pero también sé que la dirigirás a la perfección.

-P-pero…

Además, si te parece bien, como tienes que ocuparte primordialmente de Hyrule desde su capital, podrías dejar a Marin como delegada y gobernadora de la isla. ¡No te preocupes! ¡Nos hemos criado juntos y mucho de lo que sé lo he aprendido con ella a mi lado! Será una gran líder, estoy seguro… ¡Y hasta puede que te ayude a mejorar la relación que tienes con tus colonias marítimas: Sakado y el Archipiélago del Gran Rey!

-Eres demasiado optimista, en mi opinión. Deberías saber que comandar un país no es tarea fácil. Y sigue quedando el problema del conflicto de intereses, porque a no ser que hayas dejado un testamento firmado por tu puño y letra sobre tu decisión de cederme el reino de Koholint, pocos creerán sólo en mis palabras. Incluso así será difícil, tanto por los extranjeros que quieran controlar la isla como por sus habitantes, a los que no será fácil convencer de jurar fidelidad a una nueva familia real.

Tienes razón… ¡Pero quizás haya una solución! Si soy ahora un fantasma, tal vez pueda poseer algún cuerpo temporalmente, para redactar y firmar mi propio testamento… ¿Me dejarías el tuyo?

-Eh…-se sintió en ese momento muy incómoda- Siento tener que rechazar esa petición, pero ciertamente me resulta incómoda. Digamos que ya he pasado por una situación parecida…

¿En serio? ¡Qué extraño! No sé a qué te refieres, pero está bien. De todas formas, apropiarme del cuerpo de una mujer sería un tanto irrespetuoso… ¡¿Y si le tomo prestado su cuerpo a Link?! ¡Con todo lo que le ha pasado, uno más dentro de él no importará!

-¡No bromees con ese asunto! –le replicó realmente molesta- ¡Deberías centrarte y pensar en algo que no implique atentar contra la integridad de alguien!

¡Vale, vale! ¡Sólo era una sugerencia! Tienes razón, antes de ocuparme de cómo designar a mi sucesor, hay algo más importante. Como dice ese refrán popular: "No vendas la piel del oso antes de cazarlo". Y en este caso, el "oso" es Onkled.

-No será nada fácil derrocarle. El Castillo de Kanalet estará fuertemente vigilado y un grupo que quisiese asaltar el castillo por la fuerza lo tendría muy difícil. Por no hablar de ese supuesto monstruo que tanto tú como Link parecéis confirmar su existencia en alguna parte del palacio. No sólo haría falta fuerza y astucia para lograr tal proeza, sino también numerosos integrantes. Actualmente, las unidades de las que disponemos no son suficientes: Link, las dos compañeras Gerudo, y yo. No creo que Marin tenga fuerzas para la lucha y esa hada no es lo suficientemente fuerte para una tarea así, lo que no descarta que nos sea de utilidad como distracción o apoyo.

¿Y qué me dices del clan de las Gerudo? Si todas ellas se unieran al grupo de asalto, tendríais muchas más posibilidades. Todas ellas son guerreras experimentadas, nos serán de gran ayuda.

-Sé que están deseosas de ver caer a Onkled, pero…-no estaba demasiado convencida- ¿Crees que se arriesgaran en una misión así sin pedir nada a cambio? Ante todo debemos recordar que son saqueadoras, no soldados leales a un rey en cuestión.

¡De eso no hay ningún problema! A no ser que Onkled se haya gastado a estas alturas el tesoro real, cosa que dudo porque siempre fue un tacaño, darles en compensación por sus esfuerzos una parte de esas riquezas no supondrá ningún problema. Además, si eres tú quien les pide ayuda, seguro que lo harán. Si fuese yo, seguro que me cortaban la cabeza al instante.

-¿Parece que lo tienes todo planeado, verdad? De ser así, entonces habrá muchas más probabilidades de éxito. Lo que nos queda entonces en trazar una estrategia de ataque.

Si no es mucho pedir, me gustaría en la medida de lo posible, que en esta contienda no hubiera bajas por ninguno de los dos bandos. No quiero una carnicería como ocurrió durante el golpe de estado perpetrado por mi tío, sólo que se les deje fuera de combate a los soldados que custodian el castillo. La única cabeza que merece rodar es la de Onkled.

-Entiendo. Incluso en estas circunstancias quieres proteger a tus hombres, aunque ahora le sean leales al nuevo rey, sea obligadamente o por principios. ¿Qué tienes pensado para ello?

Bueno, Marin es una experta en hongos. Hay multitud de variedades en la isla y con distintas propiedades, algunas de ellas alucinógenas o narcóticas, lo que nos vendría bien en este caso.

-Pero ella no está en condiciones de ayudarnos y tampoco creo que quiera hacerlo, por el discurso que soltó cuando hablábamos con Siwan.

¡Pues tenéis que convencerla como sea! Es la única de vosotros que sabe reconocer, fabricar y contrarrestar las drogas que se necesitarían para que el plan que te propongo surtiera efecto. De esta manera muchas vidas se salvarían y no habría un derramamiento de sangre innecesario. Así que…por favor, haz lo imposible para convencerla, te lo suplico.

-Haré lo que pueda, pero no te garantizo nada.-suspiró cansada- Ya que tenemos una táctica pensada… ¿Cómo podríamos acceder al castillo de la forma más segura posible?

Podría decirte yo mismo los caminos a seguir, pero necesitaría un mapa porque en estos momentos no me acuerdo demasiado. Marin también podría ayudaros en esto, puesto que desde niños ambos solíamos usar esos mismos pasajes para salir y entrar del castillo sin que fuéramos vistos. De todas formas, sería recomendable que os dividierais en dos grupos mientras avanzáis hacia el Castillo de Kanalet: uno bordeando la isla por mar y otro que fuese por tierra a través de la selva. Sería arriesgado que todos fueran en barco, dado que llamarían la atención y serían un blanco fácil; mientras que si todos fueran por tierra, ser tantos retrasaría la marcha general a través de la selva.

-Tendríamos que rodear el castillo y atacar por los cuatro frentes para causar mayor confusión, aunque fuera en pequeños grupos. De esa manera, respecto a nuestra posición y la del castillo en función a la geografía de la isla; el grupo marítimo ocuparían la cara norte y oeste, mientras que el terrestre tendría toda la zona este y sur para ellos solos.

¡Exacto! ¿Has estudiado alguna vez el mapa de la isla Koholint? ¡Porque has deducido mi estrategia al momento!

-Y tú de seguro habrás estudiado la geografía de mi reino y también estrategia militar, al igual que yo. No es sorprendente que la princesa de Hyrule sepa de estas cosas.

¡Sí, pero aun así es increíble! Con esto entonces no tengo de qué preocuparme, ya que el resto de información te la dará Marin si logras hacer que colabore. Y dado que tenemos el factor sorpresa a nuestro favor, creo que ya sabrás en donde suele pasar la mayor parte del tiempo mi tío Onkled y más o menos cómo llegar a su cámara.

-Como estuve retenida por él, sé a lo que te refieres. Teniendo entonces de momento solucionado nuestra incursión y todo lo referido a los guardias, sólo nos queda una cosa…ese monstruo misterioso que habita en alguna parte del castillo.

Basándome en lo que viví como por lo que me contó Ciela, yo creo que debe estar encerrado en los subterráneos del castillo. La cuestión es que clase de criatura puede ser y el poder que posee. Lo que más me inquieta es que creo que esa cosa podría ser la fuente de poder que le permitió a Onkled coronarse como rey, además de su habilidad de persuasión y sus numerosos contactos con mercenarios y criminales de toda clase.

-Probablemente ese esa, si no el que más, uno de los factores más importantes que garanticen el éxito de la misión. Habrá que estar preparados para todo lo que pueda venir.

¡Je, je! ¡No te estreses tan pronto! Confío en que todo saldrá bien…

-Presiento que está a punto de irte…-comentó notando que su energía se desvanecía- ¿Tengo razón?

De nuevo aciertas… ¡Eres asombrosa, Zelda! ¡Menuda intuición! Aunque no sé si realmente podré marcharme, de momento, al otro lado.

Lo que ocurre es…que está a punto de amanecer…y tú estás comenzando…a despertarte…por lo que no po-dré se-guir ha-blan-do con-ti-go…"

XOXOXOXOXOXOXO

Zelda se despertó de golpe de aquel sueño, sintiéndose algo cansada y alterada. Tal y como había dicho Richard, los rayos del sol comenzaban a iluminar el mundo con su luz.

Mientras tanto, ajeno a todo, Link continuaba durmiendo profundamente a su lado. Él no era madrugador, salvo por estricta necesidad.

Por otro lado, ella sí lo era, mas esa mañana se sentía agotada y abrumada por lo sucedido esa noche y el día anterior, decidiendo entonces permitirse dormir un poco más mientras se recostaba junto a Link.

XOXOXOXOXOXOXO

-¡Espera un momento, cariño! –pidió sorprendida Nabooru- ¿Quieres que nuestro clan se involucre en esto?

-¡¿Y eso qué más da?! –difirió Aveil- ¡Desde el principio sabíamos que tendríamos que entrar por la fuerza en ese sitio! ¡Yo me apunto! ¡Vamos a cortar cabezas!

-Eso último sobraría…-suspiró Zelda- Debemos evitar el mayor número de muertos y heridos en la medida de lo posible. No vamos a conquistar la isla, sólo a destronar a su actual rey. Existen otros métodos aparte de la violencia para llegar hasta él y terminar con su tiranía.

-¡Ja, ja, ja! ¿Sabes lo que estás haciendo, querida? –vaciló Nabooru- ¡Una princesa planeando un golpe de estado! ¿No resulta contradictorio?

-Bueno, tal vez…-no había caído en eso- Pero no vine al caso, lo importante es que todos nosotros queremos o necesitamos que ese hombre deje de ser el soberano de este reino. Debemos cooperar como hasta ahora para lograr nuestro propósito, de otro modo nos será imposible por separado.

-¡Bueno, yo creo que las Gerudo nos apañaríamos bien solas en esta situación! ¡Ja, ja, ja! ¿No crees, Nabooru? –se burló Aveil, como era de esperarse.

-Tienes razón, este tipo de trabajo es más apto para nosotras y no requerimos de la ayuda de otros, como hasta ahora. Así podríamos hacerlo todo a nuestra manera.

-Por favor, os suplico vuestra ayuda…-tuvo que rebajarse a hacerles una pequeña reverencia- Hasta hoy habéis sido unas grandes aliadas y necesitaríamos una última vez vuestras habilidades. No os pido que lo hagáis gratuitamente como hasta ahora, todo vuestro clan será generosamente recompensado.

-¡¿Qué dices?! ¡¿De qué recompensa hablas?! –exclamaron al unísono las dos mujeres.

-¿Qué os dice tener una parte del tesoro real de este reino? –soltó de modo que intrigó, no sólo a las Gerudo, sino a todos los que estaban escuchándola- Creo que sería suficiente para compensar vuestros nobles esfuerzos.

Ella se miraron confundidas durante unos segundos, hasta que rompieron a reír a carcajadas incrédulas a lo que entraba por sus oídos.

-¡Venga ya! ¡¿Te crees que somos estúpidas?! –reaccionó malamente Aveil- ¿Cómo vas a prometernos un tesoro que ni siquiera se encuentra entre tus manos?

-Una vez hayamos acabado con el rey Onkled, habrá un vacío de poder que alguien tendrá que llenar…-volvió a intrigarlas con sus palabras- ¿Sabéis a lo que me refiero?

-¡Vaya, vaya! Conque esta princesa tiene ansias de colonizar nuevas tierras…-impresionada Nabooru- ¡Me gusta esa actitud! Si es una mujer como tú la que gobernará este lugar… ¡Yo acepto! ¡Te ayudaremos! ¡Eso sí! ¡Sólo si cumples tu parte del trato!

-¡Y parecía inocente! ¡Ja, ja, ja! –río animada Aveil- ¡Pero un aristócrata es lo que es! ¡Un ser sediento de poder y de tierras! ¡Pero mientras a mí me paguen, el resto me da igual!

-¿Lo dices en serio? –preguntó sorprendido Link- ¿Vas a anexionar a la isla Koholint con Hyrule? ¿Por qué haces eso?

-No son deseos imperialistas los que me mueven a tomar tal decisión…-habló un tanto decepcionada con todos- Dado que Richard ha muerto, cualquier otro, incluso peor que Onkled, podría adueñarse de esta isla. Antes de que se origine una guerra de sucesión que llevaría a este reino al desastre, es preferible que sea yo quien lo reclame en primera instancia al ser una de las parientes más cercanas al extinto linaje de esta isla.

-Nos dan igual tus motivos, lo único que nos importa a nosotras son dos cosas: el dinero y cargarnos a ese rufián.-aclaró Nabooru- ¿Qué tienes entonces planeado como alternativa a nuestra propuesta?

Pasó un buen rato explicándoles detalladamente la estrategia que el espíritu del príncipe Richard y ella había planificado esa noche. La idea general les quedó clara, pero a la espera de concretar más detalladamente aspecto de la incursión, las Gerudo se preguntaron cómo conseguir el material necesario para librarse de los peligrosos guardias sin tener que asesinarles.

-¡¿Marin?! –gritaron ambas al unísono- ¡Pero si no puede ni levantarse de la cama! ¡¿Y pretendes que ella se encargue de eso?!

-Es la única que puede ayudarnos en esto, siempre ha demostrado un amplio conocimiento de los diferentes hongos de la isla y sus aplicaciones en diversos campos.

-¡Pues a ver si la convences, bonita! ¡No tiene pinta de que vaya a mejorar pronto! –se quejó Aveil.

-Nosotras no tenemos prisa, pero tampoco nos gusta que nos hagan esperar.-le advirtió Nabooru, levantándose y llevándose consigo a su compañera- Si pasados unos días no has conseguido sentar mejor las bases de ese plan y hacer que esa muchacha reaccione, nosotras volveremos a nuestra fortaleza y haremos las cosas a nuestra manera. No nos juzgues por ello, es sólo que estoy molesta por haber llegado a un punto muerto, después de habernos esforzados tanto.

-¡Despertar al Pez del Viento ha sido una pérdida de tiempo! ¡Al final no nos ha servido para nada! –se quejó Aveil mientras se alejaba.

Zelda se marchó también del lugar, intentando soportar y disimular el estrés que le causaba estar metida en una situación así. Link fue tras ella, notando la tensión que había en el ambiente.

-Por favor, trata de relajarte…-la abrazó una vez se alejaron un poco de la aldea- Reconozco que me resulta un tanto confuso lo que ha pasado. Nada más levantarte parecías tener claro qué harías, tal vez por eso a las Gerudo les ha resultado chocante lo que les has dicho. Después de un día lleno de decepciones como fue ayer, necesitan más tiempo para poder pensar con claridad.

-Ya lo sé, quizás me haya excedido con ellas…-hundió la cabeza en su cuello- Esto para mí es también complicado, pero no hay más alternativas. En un momento pensé que esto sería más sencillo, pero desde que nos relacionamos con gente de este reino, ahora un cargo de conciencia me obliga a ayudarlos. Yo sólo deseo salir de esta isla y regresar a Hyrule…

-Y yo, ambos lo queremos.-fortaleció su agarre, juntándose más y proporcionándose muestras de afectomutuo- Y si finalmente las Gerudo deciden no cooperar, tú sabes que siempre contarás con mi apoyo.

-Eso ya lo sé…

Sellaron su promesa con un apasionado beso, que sirvió además como una forma de olvidar momentáneamente lo que estaba pasando a su alrededor.

XOXOXOXOXOXOXO

Después de un largo paseo por la selva colindante, ambos regresaron a la aldea algo más tranquilos, con intenciones de convencer a Marin para que les ayudara.

Sin embargo, al llegar a la cabaña donde se hospedaba, vieron la misma estampa que el día anterior. Tumbada en una improvisada cama y envuelta en una sábana, tratando de ocultarle al mundo su dolor. Intentaron hablar con ella, pero ella no les respondió. Insistieron durante un buen rato, tratando de ser lo más suavemente posibles al explicarle la situación y su desesperada necesidad de ayuda. Ella siguió igual, con apenas pasado un día de la muerte de Richard, no se encontraba con fuerzas para escuchar ni recibir a nadie.

Zelda casi se había dado por vencida en ese momento, diciéndole a Link que volverían más tarde o al día siguiente, cuando quizás estuviera en mejores condiciones para dialogar.

-Sólo espero que nos conteste pronto. No quiero que las Gerudo acaben regresando con su clan y actúen como ellas crean contra las gentes del Castillo de Kanalet.-suspiró ella- Muchos inocentes se verían involucrados en la disputa.

Ella se dio cuenta unos minutos más tarde que a Link parecía ocurrirle algo, dado que caminaba retrasado respecto a ella. Había notado algo extraño en él desde esa mañana, nada más despertarse, pero hasta el momento no le había dado importancia.

-¿Qué te ocurre? ¿Te sientes mal o algo? –le preguntó notando que le dolía la cabeza y constantemente se masajeaba la zonas oculares.

-No sé, me siento raro.-le respondió cansado- Siento como si el ambiente estuviera cargado, pero no por la humedad o el calor. Es algo que va más allá de lo físico…

-¿A qué te refieres? ¿Crees que pueda ser Dark Link? Se supone que, aunque el Pez del Viento afirmó que lo único que había hecho era recuperar el equilibrio en tu interior, y no eliminado a ese ser; no deberías tener problemas con él cuando sólo ha pasado un día desde que lo visitaste. Ojalá encontráramos la manera definitiva de resolver este problema…

-No, no es eso.-negó rotundamente- No he notado la presencia de Dark Link, parece que seguirá en ese estado de latencia durante mucho tiempo. Es algo diferente, que creo que he sentido antes...tal vez…

En ese momento, cayó de rodillas al suelo aquejándose principalmente de los ojos, siendo auxiliado por Zelda que en esos momentos desconocía lo que le estaba pasando.

-¡Link! ¡Di algo! ¡¿Qué te pasa?! ¡Déjame ver tus ojos! –le pidió desesperada, a lo que él se negó y se echó a un lado, tapándoselos con las manos.

Escasos momentos más tarde, se sintió de repente aliviado y se atrevió a mirar a su alrededor. Al hacerlo, Zelda comprobó con espanto cómo el color azul de sus ojos se había vuelto más claro y pálido, casi como si estuviera mirando a un ciego. Y como además vio que movía la cabeza desorientado, pensó en lo peor.

-¿Link? ¿Estás…bien? –le preguntó con precaución, no parecía estar atento a lo que le decía.

Mientras, lo que a él le sucedía era algo completamente distinto. No veía el mundo como normalmente lo hacía…

-Pero, si es…-murmuraba sin poder creérselo, observando el mundo- ¡Es mi percepción animal!

-¿Qué? ¿De qué estás hablando?

-¿No lo recuerdas? –preguntó mientras lo inspeccionaba todo- ¡Ja, ja, ja! ¡No sabía que pudiera hacer esto siendo un hombre! Esto es prueba más que suficiente que mi faceta animal no ha sido suprimida del todo.

-No entiendo a lo que…

Antes de que pudiera terminar su frase, la atención de Link estaba puesta en la cabaña donde estaba Marin y fue corriendo hacia ella sin dirigirle la palabra. Ella le siguió sin todavía comprender lo que a él le pasaba, limitándose a observar lo que hacía.

Él echó un vistazo rápido por la choza, como si buscara algo. No tardó mucho hasta que, sobre Marin, vio a una bola de luz flotando levitando sobre ella. Reconoció enseguida lo que era, un espectro. Aunque no era como lo que había visto antes, puesto que con su percepción animal debería ver la forma original del fantasma, no sólo una esfera luminosa. Tal vez fuese porque esa era realmente su apariencia.

-¿Qué estás haciendo? ¿Por qué miras con tanto detenimiento a Marin? Sabes que no va a levantarse. Será mejor que la dejemos tranquila.

-Hay un espíritu en esta habitación…-murmuró algo intimidado por el espectro que permanecía estático allí.

-¿Qué has dicho? –su primera impresión fue de sorpresa- ¿Acaso puedes verlo?

-Sí, está ahí mismo, sobre Marin...-le indicó la dirección- Como lobo, para mí esto era algo normal. Lo que no sabía era que pudiera hacerlo siendo un hombre.

-"¡¿En serio?! ¡¿De verdad puedes verme?!"-reaccionó entonces el fantasma, cuya voz hizo que un escalofrío le recorriera la espalda a Link.

-¿Link? ¿Qué ocurre? –le preguntó intrigada al notarle incómodo.

-"¡Cállate! ¡No hables aún! ¡No quiero que Marin se entere de que estoy aquí!"-le suplicó apurado el espectro- "Salgamos de aquí y hablemos en otro lugar, por favor."

Cuando éste pasó justo al lado de Zelda, ella sintió un frío helador que le recorrió el cuerpo durante un instante.

-Eso ha sido…-murmuró temerosa con todavía esa sensación horrible en el cuerpo.

-Sígueme, te lo explicaré todo más tarde…-le dijo mientras la cogía de la mano y se la llevaba consigo, siguiendo al fantasma. Finalmente acabaron en su propia cabaña, donde se sentaron y Zelda esperó a que él ejerciera de "chamán" con ese espíritu.

-"¡Qué suerte! ¡Parece que también podré comunicarme contigo! ¡No tendré sólo que valerme de los sueños de Zelda!"-exclamó aparentemente feliz el espectro.

-¿Eh? ¿Los sueños de Zelda? –se dirigió hacia ella- ¿Tú sabes algo de eso?

-Entonces es Richard… –murmuró al comprender finalmente la situación- Es lo más lógico, si anoche te comunicaste conmigo, deberías encontrarte por los alrededores si todavía no has pasado al mundo de los muertos.

-¡¿Qué?! ¿Habló contigo por la noche?-volvió a mirar a la bola de luz- ¡Vaya, pues no te había reconocido! ¡No tienes la misma voz que antes!

-"Eso es porque esta es mi verdadera voz. Al ser un niño, sólo escuchaste la que tenía antes de que llegara a la adolescencia."

-Quizás, pero yo he visto otros espíritus antes y con mi percepción animal podía revelar su verdadera forma…-meditó un instante- ¿Por qué entonces sólo te veo como un espectro corriente?

-"¡¿Y me lo dices a mí?! ¡Ni que ser un fantasma fuera sencillo! ¡No sé ni por qué sigo en este mundo!"-le replicó molesto con su situación.

-¿Y para qué hablaste con Zelda anoche? ¿Fuiste tú quién…?

-Sí, él fue quien me dio las ideas que más tarde expuse ante las Gerudo y que me pidió además que me hiciera cargo de su reino.-respondió ella que, incluso sin entender la conversación, intuía a qué dirección iba.

-"¡No podría haberlo resumido mejor! Pero ya vi la reacción de esas dos, no están demasiados convencidas con el plan."

-Si al menos consiguiéramos que Marin se uniera a nosotros…-suspiró Link- Está muy afectada por lo tuyo, pasará tiempo antes de que se recupere. Un tiempo del que no disponemos, si queremos que Nabooru y Aveil sigan de nuestro lado.

-"Oh, Marin…"-era palpable su tristeza- "¡Debes conseguir que se levante! ¡Ya llorará mi muerte en otro momento! ¡Debe ser fuerte!"

En ese momento, un fuerte dolor de cabeza volvió a incapacitar a Link, durante sólo unos instantes. Cuando el dolor pasó, ya no veía a Richard y su visión del mundo había vuelto a la normalidad. Zelda se dio cuenta del cambio al comprobar nuevamente el cambio de tonalidad de sus ojos.

Iba a ser complicado hablar con el fallecido príncipe de seguir así...

XOXOXOXOXOXOXO

Horas más tarde de su encuentro con el alma de Richard, Link se encontraba en su habitáculo junto a Zelda. La única diferencia es que mientras él estaba tumbado, ella estaba ayudándole con sus dolores de cabeza mientras le ponía trapos húmedos y fríos en ella.

-Deberías dejar de forzarte, vas a acabar desarrollando una migraña o algo parecido…-le reprochó levemente mientras le colocaba otro paño, dado que se había pasado el día tratando de controlar su percepción animal- Me recuerdas al personaje de una obra de gran éxito titulada "Entre Fantasmas". La diferencia es que era una mujer, pero por lo demás, ambos compartís que podéis ver y oír a los muertos que aún no se han dirigido "hacia a la luz".

-No bromees con eso…-estaba realmente cansado, pero aun así seguía intentándolo, haciendo que cambiara constantemente el color de sus ojos- ¡Y pensar que esto podía hacerlo cada vez que quisiera siendo un lobo!

-¡Por favor, déjalo!-le pidió un tanto asqueada, le desagradaba esos cambios bruscos- No me gusta verte con esa tonalidad en tus ojos, te hace parecer que estás ciego.

-¡Je, je! Vale, ya lo dejo…-rodó el trapo a la altura de sus ojos, refrescándolos- Así descansaré la vista y no podrás verlos, para no molestarte.

-Muy gracioso…-le molestaba un poco en que no se tomara su salud en serio, pero no podía hacer más- ¿Te traigo algo para comer? Pronto será la hora de cenar.

A él le pareció buena idea y ella se marchó enseguida a por las viandas. Mientras, continuó relajándose sin quitarse aquel paño, de modo que no podía ver nada. Al rato, oyó las pisadas de alguien, pero su olfato en esos momentos no podía captar bien su olor por culpa del pañuelo.

-¿Qué es esta vez? ¿Otra vez frutas? ¡Cuánto echo de menos la carne! –bromeó un poco creyendo que se trataba de Zelda.

Se extrañó cuando oyó el graznido de una gaviota, haciendo que sospechara.

-A-antes dijiste…-le habló una débil voz que no era la de ella- Algo sobre un fantasma…

-¡¿Marin?!-exclamó sorprendido al reconocerla, quitándose la venda- ¿Qué haces aquí?

Ella estaba sentada a su lado, abrigada con un manta y abrazando las máscaras que le había dado en su momento el príncipe Richard. Junto a ella, estaba su emplumada amiga y mascota, a quién había oído llamarle. Todavía no podía creerse que estuviera ahí, cuando de pronto volvió a hablarle.

-Ese espíritu…-temía formular su pregunta- ¿E-era Richard?

Link dudó en decirle la verdad, pues no sabía cómo se lo tomaría. En ese momento volvió a sentirse extraño, tal vez había notado la presencia de Richard en la habitación. Usando lo poco aprendido durante ese día, logró activar su percepción animal con éxito, descubriendo entonces que tenía razón.

-¿Qué te pasa en los ojos?-preguntó tímidamente- Es muy raro…

El espectro no le decía nada, estaba tan indeciso como él. Ninguno de los dos sabía cómo actuar en una situación así.

-No quiero una respuesta simple…-exigió molesta- Si es verdad, quiero que me lo demuestres.

-"Coge las dos máscaras que ella tiene."-le ordenó de repente Richard, sorprendiéndolo por el tono autoritario que usó.

Link no tuvo más opción, teniéndole que pedir ambos objetos a la joven. Ella dudó en dárselos, eran sus más preciados tesoros, pero finalmente cedió.

-"Ahora sigue mis instrucciones, no te equivoques."

Paso a paso, fue uniendo y moldeando en una sola ambas máscaras, de tal modo que una persona normal no hubiera sabido cómo hacerlo. Cuando acabó, le devolvió a Marin una hermosa careta que simbolizaba el amor eterno entre dos personas.

-"Dile que se llama Careta de los Novios y que se la encargué personalmente a un artesano como regalo de compromiso. Y no olvides decirle que he sido yo quien te ha dicho cómo juntar ambas partes de la misma."

Eso mismo hizo; y cuando acabó, Marin se quedó en un estado de trance mientras se aferraba a la nueva máscara.

-"Suplícale de mi parte que os ayude, que soy yo quien le pide eso. La estrategia que os explicó Zelda fue obra suya y mía, por lo que si coopera, me estará haciendo un gran favor."

Mas antes de que pudiera hacerlo, buscó consuelo en Link y rompió a llorar en su hombro, dejándolo a éste paralizado e indefenso.

-Snif… ¡Lo siento, Richard! ¡No he sido lo suficientemente fuerte! –consiguió pronunciar entre lágrimas- ¡Les ayudaré! ¡Lo juro! ¡Lo haré por ti y por el futuro que teníamos por delante! ¡Haré lo que haga falta para que la isla Koholint recupere su antiguo esplendor!

En ese instante el espíritu decidió marcharse por el momento, desvaneciéndose de la habitación. Link recobró su visión normal ahora que no la necesitaba, centrándose en consolar a Marin.

-No sé lo que ha ocurrido aquí…-comentó Zelda al ver la escena, que acaba de regresar- Pero creo que por fin has conseguido que Marin entre en razón.

-¡Zelda! –exclamó sorprendido al verla, no se había dado cuenta de su llegada- Esto…

-¡No te pongas nervioso! ¡No tienes que explicarme nada! –esbozó una ligera sonrisa- Sólo espero que ahora Marin tenga fuerzas para la difícil misión que nos espera.

-Snif…creo…que sí…-afirmó débilmente ella, mientras secaba sus lágrimas- Lo siento, Link, yo sólo…

-¡No pasa nada! Como dice Zelda, si eso te ha servido para desahogarte, adelante.-le disculpó sin más problema, ella lo necesitaba.

-Gracias, habéis sido muy buenos conmigo…-agradeció agachando la cabeza- ¿Os puedo pedir un favor?

-¿Cuál? –preguntaron al unísono.

-¿Podría dormir aquí? Es que…-le costaba admitirlo- No quiero dormir sola. Anoche lo pasé fatal y…

-Bueno, está bien.-aceptó Zelda, algo sorprendida por la petición- Hay suficiente espacio, no tenemos ningún problema. Pero antes, cenemos, he traído esta fruta que los animales del lugar me han regalado.

-¡Por las Diosas! –Link se tiraba de los pelos- ¡Me encanta la fruta y la verdura, pero mi parte de lobo me pide algo más! ¡¿Dónde está la carne o el pescado?!

Ellas se rieron, no podían hacer otra cosa. Si no fuera por sus habilidades lobunas, tal vez esa la joven pelirroja hubiera seguido llorando por la pérdida del príncipe Richard.

Continuará… ¡Pasen al siguiente capítulo!

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: ¡Ya sabéis que los capítulos por partes que se suban el mismo día, me gusta que comentéis en la última parte! No estoy sedienta de comentarios…

(P.D: ¡La última frase de arriba es mentira! Pero me modero, eso sí.)