38. Acontecimientos imprevistos (Parte 2)
Apenas comenzaba a salir el sol aquella mañana, en la cual partirían a la Ciudadela de Hyrule, cuando de pronto, un enorme estruendo despertó a toda la Villa Kakariko.
-¡Aaaah! ¡¿Qué narices ha sido eso?!-exclamó alterado el joven guerrero al despertarse de golpe, como todos en el lugar.
Apenas tardó él y los habitantes del pueblo en salir fuera para informarse sobre lo ocurrido. Y pronto se llevaron una desagradable sorpresa, cuando vieron la entrada norte a villa obstruida por gigantescas rocas. Parecía que se había producido un desprendimiento.
-¡Cálmense todos! ¡Que no cunda el pánico!-habló el sacerdote y líder del poblado, Renado-¿Alguien ha resultado herido? ¿Saben de alguno que estuviese cerca del lugar de los hechos?
-No, señor, todos estamos bien.-contestó un pueblerino-Creemos también que nadie estaba cerca cuando todo pasó. Sólo esperemos que no haya algún cadáver bajo todo este desastre.
-¿Se han barajado ya las causas del suceso?-preguntó la princesa al sacerdote.
-Poco se sabe, majestad, mas no pensamos que se tratase de una explosión intencionada puesto que los vecinos más cercanos al lugar no oyeron nada. Pero al mismo tiempo todo esto nos resulta extraño, no había indicios de que en esta zona del cañón hubiera grandes probabilidades de posibles avalanchas. Este camino se utiliza diariamente para ir y venir a la capital, como usted bien sabe, por lo que los habitantes de la villa están muy preocupados por lo que habría podido pasar si este desprendimiento hubiera ocurrido apenas unas horas más tarde.
-¿Y cuánto creéis que se tardará en despejar el camino?
-¡Serán días, goro!-contestó un Goron que se encontraba cerca-¡También los Goron tenemos nuestros gorolímites!
-Me temo que tiene razón.-habló entristecido Renado-Incluso con la ayuda de la tribu Goron, tardaríamos algunos días en despejar y asegurar completamente el camino. Pero vos no debéis preocuparos, lo más conveniente es que os dirijáis cuanto antes a la Ciudadela y desde allí, bajo la seguridad de los muros del castillo, mandéis ayuda. Todavía podéis iros por el segundo camino.
-¿La otra vía? ¿La que se dirige por el sur?-volvió a preguntar la princesa con gran interés a Renado-¿Se encuentra en buen estado?
-A la espera de una observación más detallada…-miró en dicha dirección-Parece que sí. Tardaréis más en llegar por ese desvío, medio día más quizás, pero es mejor que estar esperando aquí, mi señora.
-Entiendo, pero… ¿La Villa Kakariko estará bien si me ausento?
-Es sólo un contratiempo en la rutinaria vida del pueblo, sabremos solucionarlo nosotros solos. En cambio, usted debe volver a la capital después de tan larga ausencia y atender a los asuntos que allí os esperan.
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Aun sin estar del todo segura de su decisión, ella y su caravana partieron rumbo a la Ciudadela de Hyrule por el sur. Esa zona de la llanura que cubría el centro de Hyrule era la que lindaba con los Bosques de Farone aún más al sur, un camino que no se solía frecuentar más que por los propios aldeanos de Ordon que iban a vender y comprar sus mercancías a la capital.
Pero ese día, no eran ellos quienes aparte de la caravana recorrían la pradera…
-¡Mi Comandante! ¡Se acerca a lo lejos lo que parece ser un grupo de Bulblin!-informó un soldado.
-¡¿Qué?! ¡¿Me tomas el pelo?!-Valenzuela giró su caballo en la dirección en la que se aproximaban los monstruos-¡Qué largas se me hicieron las vacaciones en Sakado! ¡Ya empezaba a echar de menos algo de acción!
-¿Qué sucede, Link?-le preguntó Zelda desde dentro del carromato, sintiendo que pasaba algo.
-Parece ser que los Bulblin nos atacan…-miró en su dirección-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que oí hablar de ellos. Pensé que habían abandonado las tierras de Hyrule.
-¡Pues parece que no, chico!-se acercó Valenzuela y le puso una mano en el hombro-¿No me dirás que todavía sigues cansado por tu aventura en la Isla Koholint?
-No, lo único es que todo esto empieza a resultarme pesado…-pronunció desvainando su espada y colocándose su escudo-¡Sólo espero que no nos causen demasiados problemas!
-¡Bien dicho!-el comandante se dirigió a sus hombres-¡Todos a sus puestos! ¡Ellos vienen montados en Bullbos y nosotros en caballos! ¡No corráis riesgos innecesarios! ¡La fuerza de esas bestias es bien conocida!
Su enemigos no tardaron mucho en darles alcanzase y obligaron a movilizar también al carruaje, cuyo conductor trataba de huir de ellos a toda costa. Link y los soldados lucharon contra ellos cabalgando por la llanura, una pelea que duró bastante y que llegaba a una resolución. Con el tiempo se dieron cuenta de que realmente no estaban tratando de dañarles en exceso, más parecían estarles desviando de su ruta hacia los Bosques de Farone. De ello únicamente se dieron cuenta Zelda y Auru, quienes eran los únicos que no estaban concentrados en combatir o manejar la diligencia.
Y precisamente eso acabaron haciendo, cuando finalmente los monstruos se batieron en retirada en cuando los arrinconaron a la entrada al bosque.
-¡Se fueron! ¡Serán canallas!-se quejó cansado Valenzuela-¡¿Por qué no nos siguen hasta aquí?!
-Normalmente no suelen adentrarse en el bosque, salvo alguna excepción.-recordó Link en sus aventuras y cuando secuestraron a Ilia y Colin.
-Pero su comportamiento se salió de lo habitual.-habló Auru, saliendo del vehículo-No parecía que quisieran hacernos verdadero daño, sólo conducirnos a los Bosques de Farone.
-En efecto…-le siguió la princesa Zelda-Esta mañana un desprendimiento nos hizo desviarnos hacia el sur y ahora esos Bulblin nos han acabado llevando hasta aquí…
-¿Piensa que los culpables de lo que ocurrió en la villa fueron esos monstruos, majestad?-preguntó Valenzuela con gran interés-¿Pero qué interés tendrían en traernos a un lugar como este?
-No lo sé, pero eso sólo hace que me preocupe por la población más cercana a este lugar…
-Ordon…-murmuró preocupado Link.
-Debemos ir a la aldea Ordon.-ordenó tajante la princesa-Hemos perdido mucho tiempo entre lo que pasó en Kakariko y el incidente con los Bulblin, por lo que antes que acampar a la intemperie es preferible que descansemos allí. Así, también podremos asegurarnos de que ellos se encuentren bien e informados de lo ocurrido.
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-Oye, Ilia…
-¿Sí, papá? ¿Qué pasa?-le preguntó su hija al notar que su padre buscaba con insistencia algo con la mirada.
-Uhm…-él seguía desde la entrada de su casa, observando-¿Has visto a los niños por alguna parte? Pronto anochecerá y no deberían estar jugando fuera del poblado para entonces.
-Eso mismo me pregunto yo, hace un rato que no les veo.-respondió ella-Tenía que ocuparme de otros asuntos y la última vez que les vi estaban en la Fuente de Latoan.
-Sólo espero que no se hayan vuelto a escapar al interior del bosque. Se confían demasiado creyendo que porque apenas quedan monstruos en esta región, pueden escabullirse allí cuando les dé la gana.-miró a su hija-Ve a buscarlos, tal vez te los encuentres regresando a la aldea.
Antes de que la joven pudiera ponerse en marcha, toda la comunidad puso su atención en la entrada a Ordon, por donde los niños venían corriendo con mucha prisa.
-¡Ilia! ¡Señor Bono! ¡He-hemos visto algo alucinante!-gritó casi sin respiración Talo, agitando su espada de madera en el aire para llamar la atención.
-¡Tranquilícense, muchachos! ¿Se puede saber qué ocurre?-habló Bono, rodeado por los adultos de Ordon.
-¡Es Link! ¡Lo hemos visto viniendo hacia aquí!-exclamó emocionado Colin.
-Y no está sólo… ¡Parece que también están la princesa Zelda y algunos soldados!-habló ahora Beth, encantada con la idea.
-¿Pero por qué vendrán tantos aquí? Es muy extraño…-meditó el pequeño Lalo.
-Uhm…-el alcalde estuvo pensativo unos minutos-¡De acuerdo! ¡Habrá que recibirlos cómo se merecen!
Todos los aldeanos se arreglaron y prepararon lo más rápido que pudieron, antes de colocarse ordenadamente a la espera de la llegada de sus inesperados visitantes.
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Mientras tanto, con algunas dificultades para pasar por el puente que unía la región de Farone con Latoan e intentando que al carruaje no le ocurriera nada, el grupo acabó llegando a la entrada a Ordon, donde se sorprendieron al ver a todos sus habitantes esperándolos.
-¡Liiink! ¡Te hemos echado de menos!-gritaron los niños al unísono, corriendo hacia él sin respetar el protocolo al estar también frente a la soberana de Hyrule.
-¡Je! ¡Menudo recibimiento, figura!-se vaciló Valenzuela del joven guerrero-¡Es todo un ídolo para la juventud!
-¡Ya, tranquilos! ¡Un poco de espacio!-casi ni le dejaban bajarse de Epona-¿Qué hacéis ahí plantados? ¿Acaso sabíais que veníamos?
-¡Sí, os vimos viniendo cuando estábamos jugando al escondite en el bosque!-aclaró Talo.
-¡Y después vinimos corriendo a contárselo a los mayores!-le secundó Beth.
-¿Cuántas veces os han dicho que no crucéis el puente solos? El Bosque de Farone puede ser muy peligroso…-miró a Talo-Y tú mejor que nadie deberías saberlo.
-Je, je…-le daba vergüenza admitirlo-¡Eso fue hace mucho! ¡Ya soy mayor!
-Parece ser que la vida en Ordon transcurre normalmente…-comentó la princesa, bajándose de la diligencia-Si unos niños no han sufrido daños al internarse en el bosque, parece probable que realmente no esté sucediendo nada aquí.
-¡Majestad, bienvenida!-le saludó educadamente el alcalde Bono-¿Qué quiso decir con que algo estaba pasando en nuestra pequeña aldea?
-Pues a que fuimos atacados por unos Bulblin al norte de aquí, en la Pradera de Hyrule. En nuestra confrontación, acabaron guiándonos a los Bosques de Farone y por ello pensamos que tendrían algún interés en esta región y en la población más cercana.
-¿En serio? ¡Qué calamidad!-exclamó alarmado Bono-¿Alguno resultó herido, mi señora?
-No, afortunadamente todos estamos bien, sólo algo cansados.-miró a su alrededor-¿Y los ordonianos habéis sufrido algún ataque últimamente?
-No, hemos estado muy tranquilos desde que terminó la Invasión.-contestó con cierta timidez el tendero Hanch, acompañado de su mujer-Nosotros regresamos ayer mismo de la Ciudadela de Hyrule para traer nuevas mercancías para abastecer nuestra humilde tienda. Fue un trayecto sin incidentes y no nos encontramos con monstruos o asaltantes por el camino.
-Definitivamente, es extraño…-opinó Auru-Nosotros tampoco hemos visto nada fuera de lo común desde que entramos en los bosques.
-Bueno, querido amigo, tal vez sólo se trató de un ataque fallido.-intervino Rusl-Es posible que al ver cómo oponíais tanta resistencia, al acercaros sin daros cuenta al bosque mientras tratabais de evadirlos, decidieran dejaros en paz. Ellos raras veces se adentran en el bosque, pues pierden ventaja estratégica al ir montados sobre esos enormes Bullbos.
-Esa hipótesis podría ser correcta…-él no estaba de acuerdo-Si no fuera porque si nos atacaron en la zona sur de la Pradera de Hyrule, fue porque tuvimos que desviarnos de nuestra ruta principal al producirse un derrumbe en el sendero norte de Kakariko.
-¿Hubo una avalancha en Kakariko? ¿Hubo algún muerto o herido?-preguntó Bono preocupado por sus habitantes y por su amigo Renado.
-Parece que no, pero no se puede confirmar nada hasta que se retiren todas las rocas y se compruebe que nadie quedó atrapado bajo ellas.-respondió la princesa.
-¡Quizás fue sólo casualidad! ¡Lo de las rocas y los monstruos!-habló el cabrero Braulio-¡Estas cosas pueden pasar!
-Existe la probabilidad, mas no deja de ser sospechoso.-ella no dejaba de darle vueltas a todo lo sucedido-Pero dejemos eso a un lado, de momento. Otro asunto que nos atañe es que nos gustaría poder descansar esta noche aquí, para mañana retomar nuevamente nuestro camino a la capital.
-¡Por supuesto! ¡No sentiríamos muy honrados si vos os hospedarais esta noche en nuestra humilde aldea!-agradeció orgulloso el alcalde-¡Tampoco podemos dejar que Su Majestad duerma a la intemperie sin razón!
-¡Qué bien! ¡Entonces podrás contarnos muchas historias de tu viaje!-exclamó felices los niños, llevándoselo consigo sin que él pudiera objetar nada.
-Estos niños…bueno, reconozco que yo también estoy contenta porque haya vuelto y esté bien. No parece que antes de marcharse estuviese necesitado de un doctor y de absoluto reposo.-suspiró Ilia, acariciando a Epona-Y también parece que sigue igual de descuidado contigo. Tienes varios rasguños debido a la pelea que habrás tenido con esos monstruos. Ven, yo te curaré esas heridas…
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-A ver por dónde empiezo…-Link, sentado en los escalones de la casa de Bono, no se decidía por dónde empezar a hablar.
-¡Desde el principio! ¡Cuándo saliste del castillo!-pidieron todos al unísono.
-¡Uf! ¡Pero eso es mucho! ¡Han pasado muchas cosas! Bueno…-intentaría resumir lo más importante y lo que ellos podía oír-¡Ah, sí! ¡Cómo olvidarlo! ¡Cuando llegué a Sakado y conocí a mi abuelo!
-¡¿Qué?! ¡¿Abuelo?!-gritaron sorprendidos y confusos los niños.
-¡Espera un momento! ¿Eso quiere decir que has encontrado a tu familia biológica?-preguntó asombrada Ilia, sentada a su lado y junto a Epona.
-¿Es cierto eso, Link?-apareció Rusl de repente, acompañado de su mujer y su hija pequeña-¿De verdad has encontrado a tu verdadera familia?
-¡Cariño, esto es fantástico! ¡Finalmente ha sucedido!-exclamó emocionada Uli-Debemos agradecerle a Su Majestad en habernos hecho tal regalo.
-Es cierto, pero ahora mismo no. Antes…-miró a Link-¿De quién se trata?
-Se llama Smith Gallagher, es el alcalde de Sakado. Y es un hombre muy…
-¡Ja, ja, ja! ¡¿No me digas que eres el nieto de Smith?!-le abrazó con fuerza Bono-¡Lleva siendo el alcalde de esa colonia desde que tengo memoria y también es un gran empresario! ¡Y comprador habitual de nuestros quesos! ¡Eres nieto de todo un burgués, muchacho! ¡¿Quién lo iba a decir?! ¡Ja, ja, ja!
-¡Increíble! ¡Vienes de una familia pudiente!-exclamó sorprendida Ilia-Seguro que fue toda una sorpresa descubrirlo.
-Y no sólo eso…-trataba de quitarse de encima a Bono-Eso sólo por parte de madre, porque resulta que también soy descendiente de los Caballeros Reales de la Línea Roja, los RedLine.
-¿En serio? ¿Tu padre entonces era Raven?-Rusl cada vez estaba más sorprendido-¡Fue un gran guerrero! ¡Pero todos en la Ciudadela le conocían por otras cosas! ¡Ja, ja, ja! ¡Qué hombre aquel!
-Sí, ya me contó algo mi abuelo…-suspiró al recodar aquello.
-¡Esto hay que celebrarlo! ¡Todos en Ordon deben conocer los orígenes de nuestro jovenzuelo más destacado!-Bono se fue corriendo impaciente por dar a conocer la noticia.
-¡Je! ¡Bono es el que está más emocionado de todos nosotros!-sonrió Rusl ante aquel panorama.
-¡Ey! ¡No te pares ahí! ¡Queremos saber más cosas aparte de tu abuelo!-se quejaron los niños, deseos de conocer más cosas que le ocurrieron durante su viaje.
-¡Oh! Pues…-pensó en algo que les pudiera interesar-¿A que nunca habéis visto el mar?
-¿Mar? ¿Qué es eso?-automáticamente logró captar sus interés.
-¿Pero si habéis visto la Pradera de Hyrule, no? Pues es parecido, sólo que toda la extensión y el horizonte es una gran masa de agua.
-¡¿En serio?! ¡¿Sólo se ve agua?!-Colin parecía estar fascinado con la idea.
-Sí, Sakado es una colonia que linda con el océano y por eso pude verlo por primera vez desde allí.-al momento, se echó a reír-¡Pero el mar no está compuesto por agua corriente! ¡Es totalmente salado!
-¡Puag! ¿Salado? ¡Pues qué birria!-se quejó Talo.
-Nadie de Ordon ha visto alguna vez el mar… ¡Qué suerte has tenido de poder hacerlo!-habló Uli intentando hacerse a la idea de un horizonte cubierto de agua.
-Y en lo referente a tu viaje a ese país extranjero… ¿Cómo fue?-preguntó ahora Rusl.
-Uhm…
-¿Qué ocurre? ¿Por qué te has puesto así de triste de repente?-se acercó Ilia al verlo así.
-No había cumplido ni un día de navegación, cuando nos atacaron los piratas…
-¡¿Qué?! ¡¿Piratas?!-exclamó el matrimonio, asustado-¿Y qué pasó?
-¿Qué son piratas?-preguntó Colin al ver a sus padres tan preocupados.
-Son bandidos que navegan por los mares…-contestó su padre sin pensárselo mucho-¿Pudisteis defenderos de ellos?
-Bueno…-no le gustaba recordar-Toda la tripulación fue asesinada y después quemaron nuestro barco. La princesa Zelda y yo fuimos secuestrados por esos maleantes, aunque más tarde descubrimos que el capitán del barco también había sobrevivido.
-¡¿Secuestrados?! ¡Oh, Link! ¡Es eso terrible!-a Ilia se la notaba angustiada-¿Y cómo conseguisteis escapar?
-Tras aproximadamente una semana cautivos, en la cual ambos soportamos condiciones deplorables, nos bajaron a tierra y pronto nos dimos cuenta que estamos en una remota playa de la Isla Koholint, nuestro destino anteriormente. Gracias a un despiste de los guardias, conseguimos huir precipitadamente a través del bosque tropical que cubría gran parte de la isla.
-¿Y después fuisteis a pedir ayuda al soberano de la isla, no?-preguntó Rusl como algo obvio.
-Pues…-le incomodaba hablar de ello-Finalmente acabaron dándonos alcance y se llevaron a la Princesa, porque no pude protegerla. Estaba herido y me abandonaron en la selva a mi suerte.
-¡¿Qué?! ¡¿Y cómo sobreviviste?!-Ilia estaba muy interesada en esa parte.
-Gracias a un hada, que con su magia y la de algunas compañeras más, curaron gran parte de mis heridas.
-¡Hala! ¡Qué suerte tuviste! ¡Las hadas que a veces revolotean por el manantial casi siempre huyen de nosotros!-dijo emocionado Talo, encantado con la historia-¿Y después qué pasó?
-En compañía de aquella hada, de nombre Ciela, me condujo hacia la capital del reino. En el camino, nos encontramos a esos piratas muertos y la princesa Zelda no estaba con ellos. Por lo que en ese momento, supe dónde se encontraría…
-¿En dónde? ¡Vamos, Link! ¡No nos dejes con la duda!-suplicaron los niños ante aquel suspense.
-Se lo había oído comentar a unos piratas mientras me encontraba cautivo…-volvió a hacer una pausa-Y era que el aquel entonces rey de la isla, quien mandó a Su Majestad a venir a su isla, nos había tendido una trampa desde el principio. Es era el máximo responsable de lo que nos había ocurrido.
-¡¿Cómo?! ¡¿El propio soberano de la isla?! ¡Eso es una trama de conspiración en toda regla!-se quejó con desprecio el espadachín Rusl.
-Por ello tuve que infiltrarme en su castillo y rescatarla.-retomó la historia-Lamentablemente, en nuestra huida acabamos cayendo por un acantilado hacia el mar y nos separamos.
-Vaya, qué desgracia…-dijo Uli mientras dejaba a su pequeña con su hermano-¿Y cómo os encontrasteis de nuevo?
-Bueno, yo acabé siendo encontrado por una lugareña que más tarde me condujo a un extraño poblado oculto en la selva.-comenzó a reírse-¡Sí que era raro! ¡Ella podía hablar con los animales! ¡Algunos de ellos incluso podían hablar con las personas! ¡Y también había un barco parlante!
-¡¿En serio?! ¡Qué chulo!-Colin y Talo estaban emocionados-¡Qué aldea más divertida tenía que ser!
-Ey, Link…-Beth tenía interés en otras cosas-¿Cómo se llamaba aquella chica?
-¿Eh? Pues…-le había pillado por sorpresa-Se llamaban Marin. Era pelirroja y tenía un pájaro como mascota. Tanto ella como el hada, y otros muchos, me ayudaron en la posterior aventura que viví en esa isla.
-¡Cuéntanos más!-volvieron a pedir al unísono los niños.
-¿Y la Princesa? ¿Qué fue de ella?-interrumpió Rusl, dado que no había especificado ese detalle.
-Ella fue rescatada por un grupo de mujeres pertenecientes al clan Gerudo. Son una raza en la que sólo nacen mujeres, con la única excepción de un hombre cada muchos años.
-Sí, había leído algo sobre ellas…-recordó Rusl-¿Pero no se suponen que desde siempre han sido una tribu de saqueadoras y feroces guerreras?
-Afortunadamente ellas aceptaron a la princesa Zelda por ser mujer, ya que odian a los hombres. Y en el transcurso de aventura en la Isla Koholint, acabé reencontrándome con ella y ambos nos hicimos aliados de dicha raza.
-¡Vamos! ¡Cuéntalo desde el principio! ¡Queremos saber más!-los infantes no le daban tregua.
-¡Vale, vale! Esta aventura involucró monstruos, templos, alianzas, un príncipe destronado…-parte de él se lamentaba de haber venido-¡Son muchas cosas para una sola noche!
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Tras gastar mucho de su tiempo contándoles aquellas historias a los niños y adultos que se fueron acercando, finalmente tuvo un momento de paz que dedicó a examinar su antiguo hogar. Zelda no dormiría con él en dicha casa, como aquella vez que ella vino por su cumpleaños, puesto que Bono disponía del suficiente espacio para cobijarla. Sin embargo, eso no le impedía desear volver a esa cabaña que había sido su hogar durante muchos años, que sorprendentemente encontraba limpia a pesar de su ausencia.
-¿A qué he hecho un buen trabajo?-oyó la voz de Ilia un rato después de entrar-Procuro mantenerla lo más adecentada posible, a pesar de que tú ya no estés aquí.
-Gracias, sé que no es necesario que lo hagas.-le agradeció observando el lugar-Casi parece como si nunca me hubiese ido.
-Ya, pero eso pronto cambiará…-su tono le indicaba que lo próximo no le agradaría-¿Has olvidado ya la promesa que hiciste? ¿La de marcharte del castillo una vez acabara este, desgraciadamente, agitado viaje?
-¿Eh? Bueno…
-¿Qué? La mismísima princesa Zelda te obligó a ello… ¿Recuerdas?
-Sí, pero han pasado muchas cosas…-no sabía que contestarle-Sinceramente, ya no sé qué hacer.
-Qué extraño…-ella comenzaba a sospechar de él-Sé que tú deseabas con todas tus fuerzas quedarte en el castillo, pero ahora pareces hasta dudar de ello.
-Mira, Ilia, esto es más complicado de lo que tú puedes llegar a imaginarte.-le habló ciertamente molesto.
-¿Y qué es eso tan complicado que parece que no puedes explicarme?-se impuso cruzando los brazos.
-Yo…
XOXOXOXOXOXOXO
"Ella…
-No sabes en lo que te estarías metiendo, sólo te acarrearía problemas. Tanto por roces con otros nobles, como porque tú no estarías capacitado para gobernar Hyrule. Además, en comparación, no eres nadie contra Facade, quien ha recibido una educación regia y es heredero a la corona de Gamelon. No son los sentimientos los que predominan en tal decisión, puesto que no soy la única a la que le afectaría y los Ministros tampoco estarían de acuerdo con lo nuestro.
-XOXOX-
Su propio abuelo…
-Las cosas no siempre acaban como en los cuentos de hadas, pero no dejan de ser importantes experiencias vitales.
-XOXOX-
Y hasta Auru…
-Si vas a mantener esos resentimientos hacia ella por algo de lo que sabes perfectamente que no tiene la culpa, será mejor que termines con esto cuanto antes."
XOXOXOXOXOXOXO
-Nada, no importa.-se rindió finalmente-Sí…me quedaré en Ordon…
-¡Uf! ¡Casi logras hacerme creer lo contrario! ¡Así que finalmente no te quedarás a vivir en la capital!-respiró aliviada su amiga.
-Pero…-no se encontraba con los mismos ánimos que ella-Comprenderás que debo volver a la ciudad para solucionar unos asuntos y empaquetar mis cosas, antes de regresar definitivamente.
-¡Por supuesto! ¡Nadie te está metiendo prisa!-corrió hacia él y lo abrazó-Me alegra que por fin regreses…
-Ya…yo también…-él no estaba a gusto con la situación y la separó de su cuerpo disimuladamente.
-¿Link? ¿Qué te pasa?-ella se empezaba a dar cuenta de su actitud-No eres tú mismo…algo te está rondando por la cabeza, lo sé.
-¿Yo? Estoy perfectamente, sólo un poco cansado…-le mintió, aparentemente sin mucho resultado-¿Sabes si la princesa Zelda estará despierta a estas horas?
-¿Eh? Pues…-le incomodaba que cambiase de tema tan bruscamente-Creo que sí, la atendí hace un momento y se encontraba leyendo un libro de mi padre.
-Ah, bien entonces…-caminó hacia la puerta, decaído-Tengo que hablar con ella sobre lo que pasó esta mañana en Kakariko y también sobre el ataque de los Bulblin…
XOXOXOXOXOXOXO
Link no tardó en estar frente a la puerta de la casa de Bono, quien le recibió alegre y le invitó a pasar. Le preguntó dónde se encontraba la princesa Zelda y dudó unos instantes en ir a verla. Cuando llegó a su encuentro, ella estaba observando detenidamente la llama de un candelabro que iluminaba la estancia.
-¿Qué haces?-le preguntó tímidamente, aun sabiendo que en ese lugar nadie les estaría escuchando.
-¿Eh? ¡Buenas noches, Link!-parecía que la había sorprendido-No estaba haciendo nada, únicamente me quedé fascinada por el fuego y la luz que produce de este pequeño candil.
-Ah, bueno…-le costaba muchísimo decírselo-¿Podemos hablar?
-Sí, claro…-ella notó enseguida algo extraño en él-¿De qué se trata?
-Es…sobre lo de volver al castillo.-había pensado en una excusa que darle antes de llegar-Con lo ocurrido con los Bulblin, me preocupa lo que les pueda pasar a todos si me voy. Por eso…
-¿Quieres quedarte?-ella se le adelantó-Entiendo tu preocupación y no objetaré nada. Yo también estoy obsesionada con ese asunto y pensé en que debería dejar a alguien para que haga una investigación al respecto.
-¿Y no te molesta que sea yo quién me quede?
-En absoluto, así tendré alguien de mi mayor confianza informándome de todo.-habló con la mayor convicción posible-Y así también podrás estar con los tuyos, después de todo lo ocurrido.
-Sí, eso pensaba yo…-trataba parecer positivo, mas en su mente ocurría todo lo contrario-"Mírala, siempre igual. No le diré que pienso quedarme definitivamente, por ahora, pero aun así se lo toma como si nada. Se supone que quería que estuviéramos juntos…y qué rápido deja que me quede aquí. Sinceramente, no la entiendo."
-¡Ah, casi se me olvida!-ella, definitivamente, no estaba pensando en lo mismo que él-Aprovechando que nos encontramos tan cerca de los Bosques de Farone…deberíamos ir a buscar la Espada Maestra.
-¿La Espada Maestra? ¿Y eso por qué?-aquel cambio drástico de temática, le desconcertó.
-Para eliminar definitivamente tu maldición. Y esa espada sagrada es la única solución que nos queda.
-Sí, pero…-él todavía sufría sus secuelas, pero no estaba convencido-¿Cómo llegaremos hasta ella? Su acceso seguirá sellado, no será nada fácil.
-Habrá que intentarlo, hemos pasado por cosas peores.-estaba decidida a ello-Tú me mostrarías el camino y yo con mi magia podría ayudarte a llegar a donde se encuentra la Espada Maestra.
-¿Y cuándo iremos? Mañana debemos regresar a la Ciudadela de Hyrule.
-Dado que ir ahora sería arriesgado, tendremos que ir al amanecer. No ocurrirá nada por retrasarnos un poco más, le informaré de ello a Auru. Es probable que se oponga al principio, pero dada la importancia de este asunto, finalmente colaborará con nosotros excusando nuestra ausencia.
-Pero entonces lo mejor sería que fuera yo solo, evitando que tú te retrases.-no comprendía el elevado interés que tenía en acompañarle-¡No te preocupes! ¡Me conozco el camino de memoria!
-¡No! ¡Iré contigo y se acabó!-ordenó autoritaria, intimidándolo.
-Oh, está bien…-no se atrevía a contradecirla nuevamente y comenzó a marcharse-Entonces mañana nos veremos, te esperaré frente a mi casa.
-¡Espera!-se le acercó y le dio un beso de despedida en los labios-Buenas noches…
-Sí…-él se lo devolvió en la frente, no estaba de humor para más-Que duermas bien…
Ella se quedó impactada con aquel gesto desganado, pero prefirió dejar las cosas como estaban. Tenía otros asuntos de los que ocuparse.
XOXOXOXOXOXOXO
Tal y como habían planeado, por la mañana se encontraron frente al antiguo hogar de Link. Ambos se montaron en Epona y pusieron rumbo a los Bosques de Farone. Una vez allí siguieron avanzando por un camino que anteriormente había estado infestado de monstruos y cruzaron una caverna hasta llegar allí, donde con anterioridad Link se había encontrado por primera vez con el espíritu de aquel antiguo héroe y también rescatado a Talo de las garras de unos Bokoblin. Link permaneció sobre Epona buscando con la vista algo en concreto, que parecía no encontrar.
-¿Dónde estará…?-murmuraba impacientándose.
-¿Qué buscas exactamente?-le preguntó finalmente ella.
-Un Cucco dorado, que nos serviría para atravesar el abismo que nos separa del Templo del Tiempo. Midna me ayudó también una vez a cruzar, cuando por culpa de Zant estaba transformado en un lobo, pero ahora ella no podrá ayudarnos.-él siguió buscando, pero al momento le vino un pensamiento a la mente-Aunque ahora que lo pienso…no creo que pudiera cargar con ambos, así que estoy perdiendo el tiempo.
-No entiendo a qué te refieres, pero habrá que encontrar otro método para llegar hasta allí.
Lo que ninguno de los dos se esperaba era que, un poco más tarde, aparecieran de entre los árboles un grupo de monos, que Link reconoció enseguida.
-"¡Eres tú! ¡Eres tú! ¡Sabía que al final vendrías!"-oyó exclamar feliz a la mona con la flor en la oreja.
-"¡Espero que puedas ayudarnos, chico! ¡Confiamos nuevamente en ti!"-habló el líder del grupo, Ook, el mono de trasero rojizo.
-¿Tenéis algún problema? ¿Pasa algo en el bosque?-les preguntó a los monos, dejándolos desconcertados al descubrir que podía entenderles.
-"¡Por toda la fruta del bosque! ¡¿En serio puedes entendernos?!"-preguntó con las mandíbulas dislocadas su líder, en medio de ruidosos chillidos.
-¿Quiénes son estos animales, Link?-preguntó Zelda, no lograba entender la situación.
-¿No te lo había contado antes? Estos monos me ayudaron en mi aventura durante la invasión del Crepúsculo. ¡Es increíble que todavía se acuerden de mí!
-Uhm, es curioso…-a su mente, llegaron de golpe las palabras de la pitonisa Fanadi, de aquella vez que fue a pedirle consejo.
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"Sólo cuando por fin el niño y la bestia convivan en paz, y encuentren la respuesta a lo que tanto llevan buscando, humildes habitantes de los bosques acudirán en su ayuda, buscando a su vez la suya propia. No dudéis jamás de nadie, quién por su condición pueda resultar insignificante. Sólo ellos conocen el verdadero y único camino hasta vuestro destino, pero habréis de ser pacientes y cautos, pues esto sólo es el principio de algo mucho más grande."
XOXOXOXOXOXOXO
-Y va a ser que tenía razón esa pitonisa…-murmuró incrédula-Quizás debería haberle hecho caso desde un principio.
-"¡¿Nos vais a ayudar?! ¡¿Verdad?!"-preguntó Mona mientras saltaba alegremente.
-Sí, pero… ¿Qué sucede exactamente?-preguntó ahora Link.
-"Se trata de ese Skull Kid, quien habita en los Bosques Prohibidos y protege esas ruinas tan antiguas."-le explicó Ook-"De un tiempo para acá parece haber vuelto completamente loco y ataca a todo quien ose acercarse a su terrirorio."
-¿Skull Kid? Pensé que sólo atacaba a las personas que se atrevían a profanar el templo, a modo de prueba para que demostrasen su valía. No pensé que realmente atacaría a unos animales como vosotros.
-"¡Por eso necesitamos tu ayuda! ¡Tenemos que saber lo que le pasa a Skull Kid y ayudarle! ¡Hay algo muy extraño en todo esto!"-suplicó Mona entre agudos gritos, seguida de todos sus compañeros.
-¡Está bien, de acuerdo!-aceptó ante tanto bullicio-Nosotros también pretendíamos llegar a donde se encuentra él, aunque por otros asuntos.
-"¡Bien, vamos! ¡Os ayudaremos a cruzar! ¡En formación!"-gritó uno de ellos, haciendo que el grupo entero se reuniera.
-¡Esperad un momento!-trató de hablar con ellos antes de que hiciesen algo-¿No se supone que la entrada estaba bloqueada?
-"¿Eh? ¿Bloqueada?"-preguntó uno, llamando la atención de sus compañeros.
-"¿De qué habla? Hace mucho tiempo que Skull Kid despejó el desastre que causaron aquellas personas cuando vinieron a husmear a las ruinas…"-comentó otro, rascándose la cabeza confundido.
-¡¿Qué?! ¡¿Estáis diciéndome que en todo este he podido regresar sin problemas a por la Espada Maestra?!-gritó incrédulo al darse cuenta que podría haberse ahorrado multitud de problemas.
-"¡Jua, jua, jua! ¡Eso parece, chico! ¡Qué tonto!"-se burló de él el mono de nalgas rojas y también todo el grupo de monos.
-Parece que a esos animales les causa mucha gracia todo esto…-comentó Zelda incómoda al oír las ruidosas risas de los simios-¿Estás seguro de que pueden ayudarnos?
-"¡Claro que sí! ¡¿Por quiénes nos has tomado?!"-se molestó Ook, golpeándose agresivamente el pecho-"¡Hagamos nuestro trabajo, camaradas! ¡Esa mujer verá quién es de verdad la especie superior!"
Los primates se subieron a lo alto de los árboles y se colgaron de las ramas, así como unos de otros. Link sabía lo que significaba eso, pero Zelda no estaba nada segura con aquello.
-¿No pretenderán que…?-la sola idea se le hacía desagradable-¡De ninguna manera! ¡No pienso poner mi vida en manos de unos simios! Columpiarnos por los árboles con un abismo a nuestros pies… ¡Menuda locura!
-Bueno, puedes quedarte aquí si quieres…-él no tenía miedo, hacía mucho tiempo que había depositado su confianza en esos monos-Iré solo, no te preocupes.
-Por las Diosas…-murmuró molesta la joven-¡Está bien! ¡Rezaré para qué no ocurra nada!
Link le ordenó a Epona esperarles allí, antes de dejarse coger por los monos. En un esfuerzo conjunto entre él y sus peludos amigos, se balancearon como si Link estuviera usando una cuerda en lugar de una fila de primates, para después ser lanzado al siguiente grupo y así sucesivamente. Zelda veía con una mezcla de espanto y asombro aquello, sabiendo que a ella misma le tocaría hacerlo en ese momento. Pero con un poco de ayuda de parte de los monos, lograron que Zelda se colgase como Link y si la pasaron luego a sus compañeros. Ella se aferraba en todo momento a los animales, salvo cuando intuía que debía soltarse. Así fue avanzando poco a poco hasta donde finalmente vio a Link esperándola, y en el último salto, se dio cuenta que no había calculado bien la caída. Él tuvo que actuar para cogerla, acabando los dos en el suelo.
-Y pensar que tendré que volver hacer esto a la vuelta…-suspiró ella, tumbada sobre Link, mientras se reponía de aquella experiencia.
-Sí, pero la próxima vez, tú irás la primera…-se quejó del duro golpe, dolorido en el suelo.
Al reincorporarse, los monos tardaron demasiado en llegar a dónde ellos se encontraban y les desearon suerte mientras ellos esperaban y los jóvenes se adentraban en aquel sagrado lugar.
Acabaron entrado en un lugar conocido como Arboleda Sagrada, un auténtico laberinto en el que era muy fácil perderse. Al momento se percató Link de algo muy importante: que era casi imposible acceder al viejo santuario sin la ayuda de Skull Kid.
Pero de pronto, sus sentidos animales le intuían que estaba siendo observado y buscó con insistencia la fuente de ese extraño presentimiento.
-¿Qué estás haciendo las personas en este lugar?-preguntó una aguda voz desde un arbusto cercano.
-Marchaos si no queréis veros envueltos en problemas.-habló otra, esta vez sonaba más masculina, con un tono no de amenaza, sino más bien de advertencia.
-¿Quiénes sois?-exigió Link a no saber con lo que estaba tratando.
-Un momento, ahora que te observo mejor…-la voz femenina parecía dudar-¿Cómo te llamas, chico?
-¿Eh? Me llamo Link… ¿Por qué lo preguntas?
-¿Link? Vaya…-parecía estar bastante sorprendida-Sí, te pareces mucho a él…
-¿De qué estás hablando?-ese comentario le recordaba mucho a lo que le había dicho el hada Ciela al conocerlo.
-¿Por casualidad no conocerás al Skull Kid que mora en estos bosques?-le preguntó ahora la voz masculina.
-Sí, precisamente mi compañera y yo hemos oído que últimamente se está comportando de una manera extraña. Los monos que viven por la zona nos han ayudado a cruzar hasta aquí. Nos gustaría ayudar, ya que así de paso conseguiríamos lo que hemos venido a buscar.
-Uhm…-la voz masculina meditaba el asunto-¿Qué piensas de ellos, hermana? ¿Crees que son de fiar?
-Bueno, no tenemos otra opción… ¡Tenemos que pararle los pies a Skull Kid como sea!
De entre la vegetación, salieron dos hadas: una brillaba con una anaranjada luz y la otra era morada.
-Así que erais hadas…-comentó Zelda-Pensé que seríais espíritus guardianes que custodiaban el lugar.
-¡Pues no lo somos! ¡Yo y mi hermano tan sólo somos viejos amigos de Skull Kid!-se quejó la pequeña hada-¡Mi nombre es Taya! ¡Y él es mi hermano!
-Yo soy Tael…-habló el hada morada-Venimos de un lugar…bueno, lejano. Teníamos la intención de hacerle una visita a nuestro amigo, pero cuando llegamos las cosas no estaban como de costumbre.
-¿Qué ocurrió exactamente?-preguntó Zelda.
-Cuando llegamos, nos encontramos con una escena muy similar a la que habíamos vivido hace muchos, pero muchos años…-suspiró decaída Taya-En resumen, está poseído por una maléfica máscara.
-¿Poseído por una máscara?-preguntaron los dos al unísono.
-Más o menos, realmente creo que lo que pasa es que alguien lanzó un poderoso hechizo en esa careta, puesto que se supone que…-reveló Tael, pero fue interrumpido por su hermana.
-¡Eso no importa ya! Lo que realmente nos debe preocupar es que Skull Kid está fuera de control.-miró a Link-Si de verdad también eres su amigo, nos gustaría que nos ayudaras. Tienes pinta de ser un guerrero y tal vez puedas sernos útil.
-Está bien, si no hay más remedio…-desenvainó su espada y se agarró su escudo-¿Dónde se encuentra ahora?
-No te preocupes, seguro que ya se habrá dado cuenta de vuestra presencia y vendrá a por vosotros…-habló Tael, mirando en dirección a la arboleda.
Como había previsto el hada, Skull Kid apareció bruscamente ante ellos, furioso. Y en efecto, su rostro estaba cubierto por una máscara de aspecto espeluznante, sobre todo por aquellos ojos penetrantes que poseía dicho objeto.
-La máscara de Majora…-murmuró Link, recordando las historias del espíritu del Héroe del Tiempo.
-¡¿Cómo sabes eso?!-gritó sorprendida Taya-¿Acaso tú…?
-¡Hermana, cuidado! ¡No tenemos tiempo para centrarnos en esos detalles!-le apartó su hermano, mirando a Skull Kid-¡Aquí viene!
El pequeño demonio cargó contra Link con gran fuerza, que repelió con su espada. Pero entonces su enemigo le retuvo con unos finos y resistentes hilos, como los que utilizaba para manejar sus macabras marionetas. Éstas aparecieron poco más tarde, mientras Zelda todavía seguía ayudándole a liberarse de los hilos. Ella tuvo que utilizar su magia para alejar momentáneamente a esos títeres de Link, mientras recuperaba progresivamente la movilidad.
Una vez logrado, unió sus fuerzas con ella para defenderse de los múltiples enemigos que los atacaban. Pronto empezaron a darse cuenta que cuantas más derrotaban, más aparecían para sustituirlas, como bien sabía Link que había peleado con anterioridad contra ellas. Pero no podría hacer otra cosa, ya que no alcanzaban al escurridizo Skull Kid, que desaparecía frente a ellos nada más acercárseles y evadía a distancia la magia de Zelda con facilidad.
Ante tal situación, los hermanos decidieron actuar y se pusieron como cebo para atraer la atención de Skull Kid. Zelda aprovechó la situación y le lanzó una de sus Bolas de Energía cuando éste estaba distraído. Eso lo paralizó momentáneamente y Link se apresuró para cortar de un tajo la máscara, procurando no dañar en exceso a su portador.
En ese momento, cuando las dos mitades cayeron al suelo, las marionetas también lo hicieron. Allí quedó sólo Skull Kid, quien se aquejaba de un fuerte dolor de cabeza y tuvo que sentarse apoyándose en un árbol. Unos minutos más tarde, reaccionó, completamente confundido y sin recordar absolutamente nada.
-¡Ji, ji! ¿Qué estaba…haciendo?-se preguntó a sí mismo observando a su alrededor, poniendo su mirada en las hadas-¿Amigos? ¿Qué hacéis aquí?-se volvió a los dos hylianos-¿El chico de verde? ¿Y quién es esa mujer?
-¡Menos mal que estás bien, Skull Kid!-agradecieron felices los dos hermanos-¡Ha sido como volver a revivir lo que ocurrió hace siglos!
-¡Aaaah! ¡Esa ella otra vez!-gritó enojado el demonio, agarrando los pedazos de la careta-¡Fea máscara! ¡¿Cómo pudiste ponerte otra vez en mi cara?! ¡Pensé que nunca volvería a verte!
-Sí, pensamos que el Vendedor de Máscaras se le habría llevado para siempre.-comentó Tael-Aunque parece ser que sólo la sacó de Termina, pero aun así es extraño que haya vuelto ha vuelto a cometer maldades. Se supone que el espíritu malvado que residía en ella fue derrotado hace mucho tiempo.
-¡Espera! ¿En verdad venís de ese extraño lugar llamado Termina?-preguntó sorprendido al recordar nuevamente lo que le reveló aquel espíritu-¿Se puede atravesar tan fácilmente el portal entre dos dimensiones paralelas?
-¡También sabes de la existencia de Termina!-exclamó asombrada Taya-¡¿Cómo es posible?! ¡El Link que conocimos debe llevar siglos muerto! ¡Era tan sólo un niño hylian!
-Curioso…-Skull Kid se acercó flotando peligrosamente a su cabeza-¡Y qué divertido! ¡Estás lleno de sorpresas! ¡Como aquel niño! Pero… ¿Por qué has vuelto aquí?
-He venido a recuperar la Espada Maestra, para romper una maldición que nuevamente a recaído sobre mí.-le explicó en pocas palabras-¿Podrías dejarnos el camino libre como la vez que vine a dejarla en su pedestal?
-¡Ji, ji! ¡Qué mala suerte tienes!-se rió de él al conocer aquello-Está bien, me habéis ayudado y lo haré. Pero no os acompañaré porque…-se tumbó en una roca-¡Je! ¡Estoy cansado!
-No hay problema, seguiremos solos…-agradeció Zelda, llevándose a Link-No nos llevará mucho.
Una vez abiertos los pasadizos por los cuales al final llegarían a las ruinas del Templo del Tiempo, se despidieron momentáneamente de las criaturas mágicas y prosiguieron su camino a través de la arboleda.
-Por cierto, Link…-una duda suscitaba su menta-¿Podrías explicarme qué es todo eso de la "Máscara de Majora" y "Termina"?
-Eh… ¡Je, je!-se vio envuelto en un aprieto-¡Es una historia muy larga! ¡Mejor te la cuento cuando acabemos con todo esto!
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Se encontraron finalmente frente al claro donde se encontraba el pedestal de la Espada Maestra; y ella siempre regia e inmutable, como si el paso del tiempo no le afectara.
Link se acercó a la espada, bajo la atenta mirada de Zelda que seguía maravillada por la historia viviente en la que estaba envuelta. El joven se acercó a la legendaria arma y respiró profundamente, antes de atreverse a tocarla.
Sucedió lo mismo que aquella vez que vino acompañado de Midna, cuando estaba convertido en un lobo. Una cegadora luz lo envolvió todo, al mismo tiempo que un fuerte viento le dificultaba sujetarse a la espada, mientras expulsaba todo el mal de su interior. Finalmente, cayó de rodillas, agotado, sin sacar de momento la Espada Maestra de su pedestal. Zelda se acercó a él para ayudarlo, pero la efímera alegría que sintieron ambos al ver que finalmente la maldición había sido borrada, se difuminó ante de inesperada presencia de un misterioso sujeto.
-Has tardado más de lo que imaginaba en librarte del encantamiento que lancé sobre ti, muchacho…-habló un hombre oculto bajo un manto oscuro, cuya voz y aspecto en general le daban un aspecto tenebroso.
-¡¿Qué?! ¡¿Quién se supone que eres?!-preguntó Link poniéndose a la defensiva.
-Qué poca memoria… ¡Pero tampoco tengo tiempo para refrescarte la memoria con la palabras!-le gritó molesto el hombre, alcanzado un brazo que dejaba ver lo pálida de su piel y las afiladas uñas de sus dedos-Quizás esto lo haga…
De pronto, el cuerpo de Link quedó paralizado y un extraño miedo recorrió sus entrañas. Como aquella vez…en la que lo secuestraron y lo convirtieron en lobo, ahora se acordaba. Mientras, Zelda permanecía inmóvil junto a Link, a ella también le producía un gran pavor al verlo.
-Qué sorpresa…-el tono irónica de sus palabras era evidente-Parece que me encuentro ante la mismísima princesa Zelda, soberana de Hyrule. Bien…me ocuparé de ti en un momento.
Venciendo sus miedos, Zelda se preparó para usar su magia contra él, logrando únicamente que aquel individuo soltase una carcajada despectivamente.
-¡¿En serio crees que puedes detenerme con tus poderes mágicos?!-se burló de ella, empezando a enfadarse-¡Sabes perfectamente que eso no será así!
Y sin apenas esfuerzo, la elevó en el aire y la inmovilizó sin posibilidad de oponer resistencia.
-Me decepcionas…-expresó con falsa tristeza-Ha sido más fácil que conseguir ponerle aquella máscara con un hechizo de control mental a ese Skull Kid. Pensé que así me enseñaría el camino hacia la Espada Maestra, pero las cosas se me fueron de las manos. Podría haber llegado hasta aquí sin necesidad de que calmaseis a ese pequeño demonio, lo habría hecho yo mismo. Pero necesitaba que abriera el camino a la espada y eso sólo lo podía hacer para tan "buenos samaritanos" como vosotros.-rió levemente por un momento-Es una suerte que hayáis venido hasta aquí para arreglarlo todo por mí… ¿Verdad?
-Tú…-consiguió pronunciar Link, incapaz de moverse-¿Fuiste quien causó el desprendimiento en Kakariko…y luego utilizó a los Bulblin…para conducirnos a los Bosques de Farone?
-¡Ja, ja, ja! ¡Chico listo! Aunque pensaba que tendría que daros "un empujoncito extra" para que vinierais hasta aquí…-miró ahora a su prisionera en el aire-Me alegro de que hayáis venido sin necesidad de ello…
-¿Por qué…?-a Zelda también le costaba hablar-¿Por qué alguien como tú…querría tan desesperadamente acercarse a un arma…que un alma corrompida como la tuya…no podría empuñar?
-¿Y quién ha dicho que desee utilizarla?-esa respuesta desconcertó a ambos-Sólo busco una poderosa energía maligna sellada dentro de esa espada desde tiempo inmemorial.
-¿Qué…has dicho?-Link trataba con todas sus fuerzas de moverse, pero le era imposible.
El hechicero no se dignó a contestarle, siempre dirigió su mano izquierda hacia la Espada Maestra, apareciendo en ella el símbolo de la Trifuerza del Coraje.
-¡La tenías tú, bastardo!-soltó enfurecido el joven en una bocanada de aire.
-¡Has tardado en darte cuenta, muchacho! ¡Y pronto también me haré con la Trifuerza de la Sabiduría!-clamó mientras se esmeraba en mantener a ambos inmovilizados en sus respectivas posiciones y extraer aquel poder oscuro sellado en el interior de la Espada Maestra.
La espada comenzó a iluminarse intermitentemente y a temblar, como si se estuviera resistiendo a liberar lo que tenía en su interior. Y de pronto, un poderoso rayo de luz azul salió de la espada hacia el cielo, parecía haberse roto el sello. Fue entonces cuando por fin el mago pudo absorber unas partículas negras que brotaban de ella y las asimilaban con gran facilidad en su cuerpo.
-Qué gran poder…-murmuró orgulloso-¡Siento la fuerza de un gran demonio fluyendo por mis venas! ¡Pero aún puedo conseguir más poder!
En ese momento acercó a Zelda a hacia él, causándole un intenso dolor al tratarle de arrebatarle también su fragmento de la Trifuerza. Link veía impotente como le hacía todo aquello, esforzándose por alcanzar la Espada Maestra y que le liberase de su embrujo. Tras mucho esfuerzo lo consiguió y empuñó nuevamente la espada, sacándola de su pedestal.
Desgraciadamente, cuando consiguió alcanzarle y se disponía a asestarle un contundente golpe con la legendaria espada, este se desvaneció y dejó que la joven inconsciente cayera al suelo. Cuando fue a comprobar su estado, se dio cuenta de que la Trifuerza ya no estaba en su mano derecha.
-Iluso…tardaste demasiado en reaccionar, pero incluso así ha resultado sorprendentemente fácil arrebatársela.-la voz del hechicero sonó a escasos metros de él-¿Y quieres que te cuente algo interesante? Sobre ti no lancé ningún conjuro paralizante, como hice con ella. Tan sólo hice brotar en ti un miedo que guardas en lo más profundo de tu subconsciente…eso fue lo que te impidió actuar hasta el momento.-comenzó a reírse a carcajadas, humillándolo-¿Qué se siente al ser un cobarde? ¡No comprendo como un mequetrefe como tú era el portador de la Trifuerza del Coraje! ¿Resulta irónico, no?
Enfurecido, Link cargó una vez más contra él, pero volvió a desvanecerse y esta vez no regresó. Se derrumbó entonces al darse cuenta de que ese hombre tenía razón, pero no entendía el por qué. Y por su culpa, había dejado que mancillara la Espada Maestra y robado la Trifuerza a Zelda, quien todavía seguía inconsciente.
No sabía si podría perdonárselo… ¿Qué sería de ellos ahora?
Continuará…
XOXOXOXOXOXOXO
Nota de Alfax: ¡Aquí tenéis! ¡2x1! ¡Espero que aun así os haya dejado con ganas de más! ¡De mucho más! ¡Porque os prometo que el siguiente capítulo os dejará de piedra!
Mientras escribía esto, entre estudios y demás, como ya os dije decidí jugarme el juego Fire Emblem Awakening… ¡Y también Pokémon Amarillo! Pero sólo lo hice porque (con códigos) quería conseguir los 150+1 Pokémon de la época, ya que como fue mi primer videojuego, me hacía ilusión… ¡Qué lejos ha quedado todo eso! ¡Tanto por el número de Pokémon existentes como por los años que han pasado desde que me compraron mi primer videojuego!
En fin, respecto a Fire Emblem Awakening, me gustó. Es la primera vez que juego a un rol táctico y me apasionó. También me enganchó su historia, que fue en parte spoileada por mi hermana pequeña que jugó primero y por Internet mientras investigaba el juego antes de su compra.
Curiosamente, me llamó la atención ese debate existente entre quién es la pareja canónica de Chrom, que está sobretodo centrado entre Sumia y el Avatar Femenino. En esto, yo valoré de esta manera:
*El hecho de que todas las otras candidatas de este personaje tengan preferencia frente a tu propio personaje (a excepción de Doncella, que sólo saldría si Chrom resultara ser un Forever Alone) se debe únicamente a una razón: que el Avatar, por así decirlo, no tiene un sexo definido. Hasta que el jugador no decida, lo único que hay es un espacio muy importante en lo que se refiere a historia. Pero en lo referente a relaciones, nada. No se podría entonces colocar al Avatar como preferente en nada, puesto que es variable.
*Que Sumia sea la que tenga mayor preferencia, se debe a una referencia a la pareja canónica de Marth, antepasado de Chrom, que se casó con una Caballero Pegaso.
*Y en función de las conversaciones de Lucina con sus posibles hermanos, sólo quedan dos candidatos que tendría sentido que fuesen sus hermanos (según tengo entendido, porque no me he visto todas las conversaciones):el hijo del Avatar Femenino y la hija de Sumia. ¿Por qué? ¡Porque ambos son capaces en una conversación de manejar la Falchion! ¡Eso sólo podrían hacerlo descendientes del Venerable!
*Por lo tanto, mi conclusión es la siguiente: si el Avatar es hombre, Sumia será la esposa de Chrom. Pero si es mujer, tanto a nivel argumental; como que si no eres su madre, Lucina por poco no te acusa de **** (según parece, leí por encima en inglés una de sus conversaciones). En resumen, ella sería la pareja más razonable para Chrom. ¡Asunto zanjado!
¡Bueno, no os molesto más con mis locas teorías! ¡Estaros atentos y preparados para el próximo capítulo! ¡Mientras me veré el anime Chrno Crusade! ¡Espero que me dé más ideas de las que ya tengo!
